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Las Olas Rompen en Caños
Todo lo que vuela en mi mente me guste ó no
Acerca de
Si paso a tu lado en la calle, seré tan desconocida como la que más. Si me conoces y no te saludo, no es por nada voy alobada por la vida. Quizás tu también vayas paseando por la vida y pensando en tus cosas... estamos en las mismas. Voy alobada por la vida, paseo con ella y la vida pasa sobre mí. Así me creo feliz... ó así intento ser feliz. Dichosa palabra inalcanzable.
Sindicación
 
Tánger (continuación)
Como si de una etapa prólogo de cara a las fiestas de navidades europeas se tratara, y sin darnos cuenta casi, nos vimos en el puerto de Tarifa haciendo tiempo para tomar el catamarán, que nos llevaría al otro lado del estrecho, rumbo al Sur. Rumbo a mi pasado, a mis veranos tangerinos, al olor a especias, a carne a la brasa, a té verde con hierbabuena, a café tostado, al olor de la casa de mi abuela. Sonidos de violines árabes en la radio, otro idioma, a la máquina de coser de mi abuela. Recuerdos que fluyen espontáneos y disparatados a cada paso.

Pisar de nuevo Tánger fue emotivo. Lástima que íbamos en fila, pero ganas me dieron de saltar para por fin tocar la tierra de mís raíces, de nuevo, ese lugar mágico, vivido, soñado e inventado con el trazo infantil de un recuerdo de tantas historias que nos contaron mis padres y mis tíos sobre Tánger, a mis primos y hermanos.

El puerto de Tánger sigue igual, poca cosa moderna.
Los taxis siguen esperando con ese desorden aparente, aún sin taxímetro. Los taxistas cobran a ojímetro multiplicado por dos: uno, la pinta de turista que tengas y otra, la distancia que recorre hasta tu punto de destino. Mis taxis tangerinos eran verdes, como aquellos mil quinientos de la Seat, pero más diminutos y de la Peugeot. Los taxis de más “calidad” eran Mercedes, con aquel sillón trasero de scay en color rojo y esos pespuntes formando canalillos que lo hacía cómodo y acolchado. Hoy los taxis son Fiat Tipo -los pequeños-, en un verde tornando suavemente a azul celeste y los Mercedes -los grandes- en beige claro.
La antigüedad media de estos automóviles a disposición del público tienen, al menos, dieciséis años y lo genial es que funciona y divierte. Funciona, por que sí, porque tiene que funcionar... la edad para ellos no importa. Divierte, porque los ves con humildad y ni conductor ni auto van enfadados con el tráfico que es un caos, sino, que ambos se toman la profesión como si estuvieran en la videoconsola de Atari del taxista.

Al final gracias a una chica de las del grupo, nacida en Casablanca, logramos subirnos en un taxi, y allí, las cinco más el equipaje entramos en el Mercedes. Aquel automóvil lo era por arte de magia, sonaba a Mercedes con gripe aviar. Tenía problemas en las puertas, (tenía las gomas gastadas) el aire entraba por un lugar, era poco pero suficiente para sentir ese silbido frío en la pierna (la mía), y es que el chasis ya iba sintiendo los achaques de la edad. Me encantó ver el embellecedor de la puerta, gastadísimo, de buen cuero marrón con esa manivela brillante niquel sobreviviendo con una manecilla... y piensas... es hermoso y a la vez me doy pena y me dan pena
Hermoso porque es historia viva y ves que si lo intentas el valor de las cosas no es siempre el económico. Me doy pena por ser consciente de que alguna vez he actuado, prevaleciendo antes el " valor económico" que, lo util sin marca (ejemplo Levis, por otro vaquero). Tenemos muy alterado ya el valor real de las cosas, son sólo unos pantalones de algodón. Quizás, ellos se agarren a esta afirmación, puede que ya no crean que es posible aspirar a más y sin embargo se conforman, por eso me dan pena pero yo soy aún más miserable.

Por eso los respeto, creo que lo merecen.

(Continuará)
 
Comentario:
k vivaa tangerrrrr


y los tanjawaaa y k coñoo

toos los marokies xk nosotros lo valemos
 
Comentario:
Me encanta todo lo que cuentas de Tanger, porque desde hace un año sueño con ir a ese lugar tan lleno de sentimientos para mi. Lastima que vivo en Mexico y me queda muy lejos. Gracias a todo lo que cuentas siento que estoy viendo Tanger tal y como lo describes.
 
Comentario:
No creo q lo seas, creo q estás en unos días un poco negativos en el q lo ves todo así. Creo q tú bien sabes, cuál es el valor q debemos de darle a las cosas y personas!

Un beso
 
Comentario:
¿Tú miserable, querida? No estoy de acuerdo en absoluto.
Por cierto, enhorabuena por ese viaje exterior que te ha recorrido el interior.

Abrazo orgiástico.
 
Comentario:
Creo que no es cuestión de ser miserable. Vivimos y mamamos de una cultura consumista aprendida a base de un incansable bombardeo a nuestras cabezas. Es muy difícil escapar de ello. Estoy de acuerdo contigo en el respeto que se debe tener a todo lo que es distinto. Salir de casa, asomarse a un mundo falto de privilegios y saber observar el tipo de detalles que cuentas es todo lo contrario a ser miserable.

Eso creo.

Saludos, de nuevo, escandinavos.

 
Comentario:
...mi alobada nunca fue miserable y sé positivamente que volverá con sus fuertes pilares...Feliz año.
No