Quedan más mañanas por vivir que ayeres por recordar
Hace sol y decido levantarme cuando alguien canta el angelus (no yo, ni cerca, pero alguien lo hará), también canta Maribel en la casa de al lado.
Más tarde, nos incorporamos a la ciudad y unas cervezas juegan a hacer un círculo en una mesa.
Cincos estados de ánimo, uno de ellos desolado.
-¿Cómo reconfortar un amor enamorado si tus baterías están bajas?-
Plantea mi mente mientras escucho y oigo palabras de una voz nueva.
-¿Cómo decirle que hay tiempos mejores?-
Antes tengo que saberlo; ambos sabemos que existen.

Busco mi tabaco y no llevo. Piden tabaco, no llevo.
Voy a por tabaco y en los bares las máquinas están castigadas contra la pared sin corriente. Y lo corriente es que tengan corriente y te miren.
Ya no dicen: Su tabaco, gracias.
Salgo del lugar en busca del paquete perdido y a la de tres encuentro una máquina luminosa a la que penetro con monedas. Pido suerte, pido Fortuna, aunque sea una Fortuna ligera. Llega a pares. Miro como si de una ladrona se tratara a todos lados, intentando ser invisible. Milagro!! Aunque más bien creo que robo y es que me ha caído, no del cielo sino de una máquina.
¡Qué suerte! Han caído dos. La gravedad ayuda y caen dos al precio de uno. ¿Qué querrá decir esto?
Con cuarenta cigarros y sin fuego. Sin fuego en los bolsillos, sin fuego en el alma. La gente está sin fuego. Pidiendo fuego y el fuego está en el sol y en una calle luminosa un mes Enero.
Cervezas, ruido, tapas de pescaíto andaluz y una pena desconocida pero con letra conocida: Desamor.
¿Cómo ayudar? Estamos en tiempos difíciles, el sol nos vitamina.
Lágrimas masculinas no enternecen, ni estremecen mi alma. No quiero ser insensible, sin embargo entiendo el motivo y sólo soy capaz de decir:
-No pretendo que con esto te olvides de lo que sientes, tan sólo que te animes un poco: Piensa bien que nos quedan más mañanas por vivir que ayeres por recordar... y lamentarse.
Ahora, llueve y me lo recuerdo. Me recuerdo que los tiempos difíciles son menos cuando oyes que los tuyos, tus amigos, tienen planes de futuro y tienes la suerte de oirlos.
Al menos existes. Si existes, eres, y si eres haz algo por tí y contágiate del futuro. Mañana será otro día.
Si esto pienso es que siento. Si siento, vivo. Y si vivo viviendo, es gerundio.
Bienvenida a la Península, Hester. Esto de veras me alegra.
Más tarde, nos incorporamos a la ciudad y unas cervezas juegan a hacer un círculo en una mesa.
Cincos estados de ánimo, uno de ellos desolado.
-¿Cómo reconfortar un amor enamorado si tus baterías están bajas?-
Plantea mi mente mientras escucho y oigo palabras de una voz nueva.
-¿Cómo decirle que hay tiempos mejores?-
Antes tengo que saberlo; ambos sabemos que existen.

Busco mi tabaco y no llevo. Piden tabaco, no llevo.
Voy a por tabaco y en los bares las máquinas están castigadas contra la pared sin corriente. Y lo corriente es que tengan corriente y te miren.
Ya no dicen: Su tabaco, gracias.
Salgo del lugar en busca del paquete perdido y a la de tres encuentro una máquina luminosa a la que penetro con monedas. Pido suerte, pido Fortuna, aunque sea una Fortuna ligera. Llega a pares. Miro como si de una ladrona se tratara a todos lados, intentando ser invisible. Milagro!! Aunque más bien creo que robo y es que me ha caído, no del cielo sino de una máquina.
¡Qué suerte! Han caído dos. La gravedad ayuda y caen dos al precio de uno. ¿Qué querrá decir esto?
Con cuarenta cigarros y sin fuego. Sin fuego en los bolsillos, sin fuego en el alma. La gente está sin fuego. Pidiendo fuego y el fuego está en el sol y en una calle luminosa un mes Enero.
Cervezas, ruido, tapas de pescaíto andaluz y una pena desconocida pero con letra conocida: Desamor.
¿Cómo ayudar? Estamos en tiempos difíciles, el sol nos vitamina.
Lágrimas masculinas no enternecen, ni estremecen mi alma. No quiero ser insensible, sin embargo entiendo el motivo y sólo soy capaz de decir:
-No pretendo que con esto te olvides de lo que sientes, tan sólo que te animes un poco: Piensa bien que nos quedan más mañanas por vivir que ayeres por recordar... y lamentarse.
Ahora, llueve y me lo recuerdo. Me recuerdo que los tiempos difíciles son menos cuando oyes que los tuyos, tus amigos, tienen planes de futuro y tienes la suerte de oirlos.
Al menos existes. Si existes, eres, y si eres haz algo por tí y contágiate del futuro. Mañana será otro día.
Si esto pienso es que siento. Si siento, vivo. Y si vivo viviendo, es gerundio.
Bienvenida a la Península, Hester. Esto de veras me alegra.
Comentario:
Habrá que rascar una cerilla y encender el corazón, que hace un frío infernal en este enero.
Abrazo orgiástico.
Abrazo orgiástico.
Comentario:
A la amiga Hester stuve intentando verla aparecer por cualquier garito de Chueca este sábado pasado.. y no la vi. Si es que no se puede salir sin movil! baci