La vida perra de Juanita Narboni
Por justificarlo de alguna manera, digamos que, el destino es como un sobre sorpresa:
Nunca sabes que te vas a encontrar dentro hasta que no lo abres.
Eso mismo nos ocurrió cuando aceptamos la invitación que Youseff nos hizo en nuestra visita a Tánger para ver una película en el cine. ¿Una película marroquí? Sí, eso mismo. Pensé que no iba a enterarme de nada, sobre todo porque mis nociones de árabe son mínimas. Al fin y al cabo era una peli y aceptamos, pensando aquello de una imagen vale más que mil palabras, al menos veríamos imágenes del desconocido cine marroquí.
Imaginando lo expuesto, mientras unas -las más presumidas- se reparaban los pelos, otras -nosotras- ibamos allá ataviadas con cualquier cosa al punto de encuentro acordado, para ir con Juseff al cine. La supuesta película la proyectaban en el veterano cine Roxy.
De nuevo los vínculos familiares afloraban a mi cabeza y daban una forma especial al entorno: En este mismo cine una tía mía trabajó, de joven, en la taquilla.
Youseff es un personaje muy peculiar. Alto, de espalda ancha y fuerte, tez aceitunada clara, de cabello negro, corto, recio y ensortijado y con un gesto amable y duro a la vez. Youseff está vinculado al mundillo del cine, pero no sabíamos exactamente a qué se dedicaba. Según su prima, -la fabulosa intérprete en nuestros paseos por el zoco-, Youseff es un actor de segunda y hace pelis de risa.
Pelis de risa en árabe, menuda cosa rara pá mi mente, y es que el sonido del árabe no es precisamente aterciopelado, -como el francés, por citar un idioma agradable a mi oído- y menos sentirlo cómico.
No tengo ese chip por culpa de la prensa y los medios de comunicación. Este podría ser el motivo: No veo ni en prensa, ni en televisión un árabe riendo. Es rarísimo verlo. ¿Alguien me puede decir si salen? Porque aunque no lo creamos, ellos también ríen.
El asombro iba in crescendo, cerca del cine veíamos mucho movimiento de gente, mezcla fan cinéfilo con una sutil pincelada árabe, que confunde. Nuestro anfitrión, elegantemente vestido con un fino traje negro con diminutas líneas blancas, combinado a la talla del personaje, me recordaba a un guardaespaldas mafioso de los años 20 con cara de bueno y sin sombrero. No la hacía falta.
La gente se aglutinaba en las inmediaciones del cine, en la calle Fernando de Portugal, como si algo hubiera ocurrido. ¿Qué pasaría? ¿Porqué hay tanto lío?
No ibamos a ver una película, no. Estabamos, sin comerlo ni beberlo en la entrega de lo que podríamos llamar los Goya marroquíes.
Entrábamos de lleno al 8º Festival Nacional de Cine de Marruecos, pisando esa alfombra roja rodeada de policías y vallas que separaban el glamour magrebí del pueblo, y nosotras.... con estos pelos y esas pintas. A decir verdad, tanto Nosotras, con esas pintas de actrices postmodernas y Youseff, nuestro guardaespaldas particular, le echamos cara al asunto (él mucha más, porque nosotras eramos las invitadas) y nos colamos, entre tanta gente y tanta cámara de foto, con tres invitaciones de ese cine en el bolsillo. Cada vez más gente, más empujones y achuchones para poder abrirnos paso a pesar de la vigorosidad y corpulencia de Youseff, a duras penas logramos entrar.
El cine es de corte clásico, con un largo pasillo y al final a la derecha una escalera que se abría en dos, adornada con una barandilla lustrosa de dorado. Todo repleto de gente elegante. Hombres con ropa europea y mujeres, -algunas muy hermosas-, ataviadas de finas prendas, glamurosas y portando siempre un complemento que indicaba su origen árabe (pañuelo en la cabeza, kaftan largo, mucho dorado, mangas anchas, telas muy finas y caídas...), siempre llevaban algo. Por supuesto con la cara descubierta (no es tan usual aquí, al menos en ciudades grandes, hablo sólo de Marruecos ). Allí todos juntos: actores, productores, directores... incluso militares y dos ministros... Y nosotras con esos pelos y esas pintas.
El acceso de la gente a la sala fué como si un enorme grupo de hooligans irlandeses entraran a la vez a través de una puerta, más estrecha que la de un servicio en un bar de Chueca, a lo bestia. La gente "esa" eran los actores, los distribuidores de películas, el jurado, los productores y demás, no el público. Y nosotras allí, sobrevivimos.
¿Dónde nos sentábamos? Youseff se encargó de ubicarnos en los asientos reservados para el equipo de filmación de la película "Marock" (sugerente y original título para una peli marroquí). Para comunicarme con Youseff me ví obligada a chapurrear mi olvidado francés. Por suerte el que tiene, retiene...Le pregunté si el pertenecía al equipo de la película, y la respuesta, a mi entender fué algo esquiva. Sobre todo cuando vimos anonadadas como arrancaba de "nuestros" asientos la leyenda de la película. No más de diez minutos permanecimos en los asientos. Apareció el equipo VIP de la película y Youseff nos pidió que nos levantaramos y acercaramos hacia las butacas más adelantadas. Así, de nuevo, nos vimos sentadas en otro equipo de filmación. Esta vez duramos menos y de nuevo, en pié, en busca de un lugar para sentarnos. Dando el cante por las pintas, y de asiento en asiento pirateando butacas libres. Al final terminamos sentadas en quinta fila, exactamente representando al Ministerio de Finanzas (toma ya, Economía nacional). El principal canal de televisión marroquí emitía la entrega de premios en directo y nosotras con esos pelos y ... esas pintas.
Entre la marabunta que nos aplastó literalmente en el momento de acceder a la sala de cine, ví un actor español conocido pero que en esos momentos no logré recordar su nombre (para los nombres artísticos soy un desastre) y casualmente ocupaba butaca en la única película con título en español:
. Y es que, como digo, el destino es muy curioso; El en cine Roxy, una pelicula con el nombre de mi tía la misma que había trabajado allí, de taquillera, hace más de cuarenta años y yo ahí, comiendome ese cúmulo de casualidades que sólo el destino puede dibujar.
Juanita de Tánger es una coproducción hispano-magrebí, que estará en la gran pantalla de cine la próxima primavera, dirigida por una directora de cine marroquí, Farida Benlyazid. Basada en el libro de Angel Vázquez titulado,
. En el se desarrolla la historia de una chica, hija de un inglés de Gibraltar y de una andaluza (casualmente igual que mis abuelos maternos) que se desenvuelve y crece en esa linda mezcla que significó la ciudad de Tánger internacional de los años 40. El libro, que estoy deseando leer, es precioso, según me dijo aquel actor español, Francisco Algora, con el tuve oportunidad de hablar posteriormente de regreso, en el Hotel donde estaban los acreditados del Festival de Cine.
El autor del libro es nacido en Tánger -también- y fué
premio Planeta en el año 1962 con otra publicación.
La película estuvo en el pasado Festival de San Sebastián y está protagonizada por Mariola Fuentes,
. En España el título es el mismo que el del libro, y no Juanita de Tánger, como se le conoce en Marruecos. Este largometraje logró varios premios en el Festival.
y nosotros lo vimos con esas pintas y esos pelos.
Como digo, el mundo está repleto de casualidades y sorpresas.
(Seguiré)
Nunca sabes que te vas a encontrar dentro hasta que no lo abres.
Eso mismo nos ocurrió cuando aceptamos la invitación que Youseff nos hizo en nuestra visita a Tánger para ver una película en el cine. ¿Una película marroquí? Sí, eso mismo. Pensé que no iba a enterarme de nada, sobre todo porque mis nociones de árabe son mínimas. Al fin y al cabo era una peli y aceptamos, pensando aquello de una imagen vale más que mil palabras, al menos veríamos imágenes del desconocido cine marroquí.
Imaginando lo expuesto, mientras unas -las más presumidas- se reparaban los pelos, otras -nosotras- ibamos allá ataviadas con cualquier cosa al punto de encuentro acordado, para ir con Juseff al cine. La supuesta película la proyectaban en el veterano cine Roxy.

De nuevo los vínculos familiares afloraban a mi cabeza y daban una forma especial al entorno: En este mismo cine una tía mía trabajó, de joven, en la taquilla.
Youseff es un personaje muy peculiar. Alto, de espalda ancha y fuerte, tez aceitunada clara, de cabello negro, corto, recio y ensortijado y con un gesto amable y duro a la vez. Youseff está vinculado al mundillo del cine, pero no sabíamos exactamente a qué se dedicaba. Según su prima, -la fabulosa intérprete en nuestros paseos por el zoco-, Youseff es un actor de segunda y hace pelis de risa.
Pelis de risa en árabe, menuda cosa rara pá mi mente, y es que el sonido del árabe no es precisamente aterciopelado, -como el francés, por citar un idioma agradable a mi oído- y menos sentirlo cómico.
No tengo ese chip por culpa de la prensa y los medios de comunicación. Este podría ser el motivo: No veo ni en prensa, ni en televisión un árabe riendo. Es rarísimo verlo. ¿Alguien me puede decir si salen? Porque aunque no lo creamos, ellos también ríen.
El asombro iba in crescendo, cerca del cine veíamos mucho movimiento de gente, mezcla fan cinéfilo con una sutil pincelada árabe, que confunde. Nuestro anfitrión, elegantemente vestido con un fino traje negro con diminutas líneas blancas, combinado a la talla del personaje, me recordaba a un guardaespaldas mafioso de los años 20 con cara de bueno y sin sombrero. No la hacía falta.
La gente se aglutinaba en las inmediaciones del cine, en la calle Fernando de Portugal, como si algo hubiera ocurrido. ¿Qué pasaría? ¿Porqué hay tanto lío?
No ibamos a ver una película, no. Estabamos, sin comerlo ni beberlo en la entrega de lo que podríamos llamar los Goya marroquíes.

Entrábamos de lleno al 8º Festival Nacional de Cine de Marruecos, pisando esa alfombra roja rodeada de policías y vallas que separaban el glamour magrebí del pueblo, y nosotras.... con estos pelos y esas pintas. A decir verdad, tanto Nosotras, con esas pintas de actrices postmodernas y Youseff, nuestro guardaespaldas particular, le echamos cara al asunto (él mucha más, porque nosotras eramos las invitadas) y nos colamos, entre tanta gente y tanta cámara de foto, con tres invitaciones de ese cine en el bolsillo. Cada vez más gente, más empujones y achuchones para poder abrirnos paso a pesar de la vigorosidad y corpulencia de Youseff, a duras penas logramos entrar.
El cine es de corte clásico, con un largo pasillo y al final a la derecha una escalera que se abría en dos, adornada con una barandilla lustrosa de dorado. Todo repleto de gente elegante. Hombres con ropa europea y mujeres, -algunas muy hermosas-, ataviadas de finas prendas, glamurosas y portando siempre un complemento que indicaba su origen árabe (pañuelo en la cabeza, kaftan largo, mucho dorado, mangas anchas, telas muy finas y caídas...), siempre llevaban algo. Por supuesto con la cara descubierta (no es tan usual aquí, al menos en ciudades grandes, hablo sólo de Marruecos ). Allí todos juntos: actores, productores, directores... incluso militares y dos ministros... Y nosotras con esos pelos y esas pintas.
El acceso de la gente a la sala fué como si un enorme grupo de hooligans irlandeses entraran a la vez a través de una puerta, más estrecha que la de un servicio en un bar de Chueca, a lo bestia. La gente "esa" eran los actores, los distribuidores de películas, el jurado, los productores y demás, no el público. Y nosotras allí, sobrevivimos.
¿Dónde nos sentábamos? Youseff se encargó de ubicarnos en los asientos reservados para el equipo de filmación de la película "Marock" (sugerente y original título para una peli marroquí). Para comunicarme con Youseff me ví obligada a chapurrear mi olvidado francés. Por suerte el que tiene, retiene...Le pregunté si el pertenecía al equipo de la película, y la respuesta, a mi entender fué algo esquiva. Sobre todo cuando vimos anonadadas como arrancaba de "nuestros" asientos la leyenda de la película. No más de diez minutos permanecimos en los asientos. Apareció el equipo VIP de la película y Youseff nos pidió que nos levantaramos y acercaramos hacia las butacas más adelantadas. Así, de nuevo, nos vimos sentadas en otro equipo de filmación. Esta vez duramos menos y de nuevo, en pié, en busca de un lugar para sentarnos. Dando el cante por las pintas, y de asiento en asiento pirateando butacas libres. Al final terminamos sentadas en quinta fila, exactamente representando al Ministerio de Finanzas (toma ya, Economía nacional). El principal canal de televisión marroquí emitía la entrega de premios en directo y nosotras con esos pelos y ... esas pintas.
Entre la marabunta que nos aplastó literalmente en el momento de acceder a la sala de cine, ví un actor español conocido pero que en esos momentos no logré recordar su nombre (para los nombres artísticos soy un desastre) y casualmente ocupaba butaca en la única película con título en español:
. Y es que, como digo, el destino es muy curioso; El en cine Roxy, una pelicula con el nombre de mi tía la misma que había trabajado allí, de taquillera, hace más de cuarenta años y yo ahí, comiendome ese cúmulo de casualidades que sólo el destino puede dibujar.Juanita de Tánger es una coproducción hispano-magrebí, que estará en la gran pantalla de cine la próxima primavera, dirigida por una directora de cine marroquí, Farida Benlyazid. Basada en el libro de Angel Vázquez titulado,
. En el se desarrolla la historia de una chica, hija de un inglés de Gibraltar y de una andaluza (casualmente igual que mis abuelos maternos) que se desenvuelve y crece en esa linda mezcla que significó la ciudad de Tánger internacional de los años 40. El libro, que estoy deseando leer, es precioso, según me dijo aquel actor español, Francisco Algora, con el tuve oportunidad de hablar posteriormente de regreso, en el Hotel donde estaban los acreditados del Festival de Cine. El autor del libro es nacido en Tánger -también- y fué
premio Planeta en el año 1962 con otra publicación.
La película estuvo en el pasado Festival de San Sebastián y está protagonizada por Mariola Fuentes,
. En España el título es el mismo que el del libro, y no Juanita de Tánger, como se le conoce en Marruecos. Este largometraje logró varios premios en el Festival.
y nosotros lo vimos con esas pintas y esos pelos.Como digo, el mundo está repleto de casualidades y sorpresas.
(Seguiré)
Comentario:
Comentario:
Guau, me apunto el nombre de la peli. Oye, que envidia que laleli te invite al cine, yo quiero iiiiiir!!!
Comentario:
Te invito al cine en Madrid. Te viene bien en Febrero?
P.D.: Ariel vuelve a casa.
P.D.: Ariel vuelve a casa.
Comentario:
curiosa casualidad ... Alo
Comentario:
Ya veo que es la temporada de festivales de cine. Creo recordar que en el festival de goteborg hay una marroquí programada? No sé, son demasiadas y no me acuerdo...
Así que en el ministerio de economía, eso se llama ser importante!! Ya sabes, ahora te toca ponerte a subvencionas películas.
Saludos escandinavos
Así que en el ministerio de economía, eso se llama ser importante!! Ya sabes, ahora te toca ponerte a subvencionas películas.
Saludos escandinavos





