La lección del aguacate
De casual cierto día probé plantar un hueso de aguacate sin intención animosa, pero lo hice.
La alegría llegó sola sin esperarla, sin una esperanza premeditada ó estudiada a conciencia. Germinó sin querer como quien no quiere ó espera la cosa. A partir de ahí llegaron mis mimos: colocarla al sol, regar, moverle la tierra, abonar, nutrir para que nada faltara y funcionó. Dos hermosas hojas agradecieron los cuidados y mi ilusión fué la "recompensa" a los brotes que emergieron de la nada.
Natura sabe hacer las cosas sin mi ayuda (es mucho más sabia que yo, sin duda alguna). Crece que te crece verde que TE QUIERO verde. La luz y la tierra es el alimento principal, da vida. Y así de bien nos iban las cosas, al aguacate y a mí.
Creyendo que el aguacate sabía vivir sólo, como lo hacía, con sus propios medios, descuidé paulatinamente los mimos. Llegaron dos vientos de Levante que castigaron severamente sus hojas frondosas y brillantes. Poco a poco ví como perdía ese esplendor, como mera testigo, y cuando reaccioné yo también estaba casi tan perdida como el arbolito, tan difusa como sus hojas, triste y seca, mustia y abandonada a mi suerte.
El último viento asoló casi todo el jardincito que me rodea y el exterior del caparazón donde refugiaba mi tristeza tomó el mismo tono gris del invierno, ese que todo lo arrasa y adorna con su barniz de pesadumbre. Entrar por aquel umbral era como mimetizar mi ánimo con un verde pasado y un presente muerto. Me dediqué tan sólo a recoger hojas muertas, desechos pretéritos como mi espíritu.
Algún día, uno de esos vientos derribó y rompió el tiesto. Ya no hay nada que hacer -le dije al aguacate- estamos perdidas.
Habló el Sol con ganas, gritando descarado mientras el marrón tupido dominaba la vista. Tocó recoger el esqueleto de lo que en otro momento fué un tallo de aguacate, lo miré y con una navajita arañé el palo que le dió el vigor y la firmeza de un aprendiz de tronco. Mis manos descubrieron tras la capa de sal un verde tímido, y como quien no quiere la cosa, una vez más, enterré el hueso seco y le dí de beber. Días después corté ramas fallidas y seguí empapando aquel esqueleto. Sin esperanza, pero lo hice.
Hace pocas mañanas, sin querer, y como quien no espera la cosa, mientras cafeteaba observaba sin mucha atención aquella momia arraigada a ese nuevo tiesto; eliminé la sal y arena que abrigaban el tallo descubriendo bajo esa capa moribunda que el verde existe.

Hoy Aguacate me saluda con siete brotes nuevos de hojas nacientes, intensas, vivas, prestas y dispuestas a seguir su vida. Que envidia, que fuerza, que ganas de vivir, quien fuera aguacate -pensé- y no hice nada.
Olvidé mimarme, olvidé echar agua a mi tiesto, olvidé tantas cosas...
Creí morir como el aguacate bajo el imperio del abandono.
Me creí un bosque de naturaleza muerta, y como quien no espera la cosa rebrota la vida en el seco erial del alma, cuando menos te lo esperas, cuando ya era habitual caminar sobre cientos de hojas secas.
A veces los ojos no son capaces de distinguir que bajo la sal y la arena hay vida. Estaba demasiado distraída, quizás demasiado atenta a las hojas secas y olvidé mirar al horizonte.
Sólo el sol fué capaz de cegarme para poder mirar con otros ojos y fueron otros ojos los que cegaron mi mirada para ver con el corazón.
Hoy desbrozo hojas secas. Riego y temo regar en exceso. Siempre temo, siempre pienso y mientras pienso el aguacate crece, el camina hacia el cielo, hacia la luz sin miedo y yo...
Y yo sólo sé decir(te): Verde TE QUIERO verde.
Natura es más sabia que yo, que duda cabe.
Intentaré no olvidar la lección.
La alegría llegó sola sin esperarla, sin una esperanza premeditada ó estudiada a conciencia. Germinó sin querer como quien no quiere ó espera la cosa. A partir de ahí llegaron mis mimos: colocarla al sol, regar, moverle la tierra, abonar, nutrir para que nada faltara y funcionó. Dos hermosas hojas agradecieron los cuidados y mi ilusión fué la "recompensa" a los brotes que emergieron de la nada.
Natura sabe hacer las cosas sin mi ayuda (es mucho más sabia que yo, sin duda alguna). Crece que te crece verde que TE QUIERO verde. La luz y la tierra es el alimento principal, da vida. Y así de bien nos iban las cosas, al aguacate y a mí.
Creyendo que el aguacate sabía vivir sólo, como lo hacía, con sus propios medios, descuidé paulatinamente los mimos. Llegaron dos vientos de Levante que castigaron severamente sus hojas frondosas y brillantes. Poco a poco ví como perdía ese esplendor, como mera testigo, y cuando reaccioné yo también estaba casi tan perdida como el arbolito, tan difusa como sus hojas, triste y seca, mustia y abandonada a mi suerte.
El último viento asoló casi todo el jardincito que me rodea y el exterior del caparazón donde refugiaba mi tristeza tomó el mismo tono gris del invierno, ese que todo lo arrasa y adorna con su barniz de pesadumbre. Entrar por aquel umbral era como mimetizar mi ánimo con un verde pasado y un presente muerto. Me dediqué tan sólo a recoger hojas muertas, desechos pretéritos como mi espíritu.
Algún día, uno de esos vientos derribó y rompió el tiesto. Ya no hay nada que hacer -le dije al aguacate- estamos perdidas.
Habló el Sol con ganas, gritando descarado mientras el marrón tupido dominaba la vista. Tocó recoger el esqueleto de lo que en otro momento fué un tallo de aguacate, lo miré y con una navajita arañé el palo que le dió el vigor y la firmeza de un aprendiz de tronco. Mis manos descubrieron tras la capa de sal un verde tímido, y como quien no quiere la cosa, una vez más, enterré el hueso seco y le dí de beber. Días después corté ramas fallidas y seguí empapando aquel esqueleto. Sin esperanza, pero lo hice.
Hace pocas mañanas, sin querer, y como quien no espera la cosa, mientras cafeteaba observaba sin mucha atención aquella momia arraigada a ese nuevo tiesto; eliminé la sal y arena que abrigaban el tallo descubriendo bajo esa capa moribunda que el verde existe.

Hoy Aguacate me saluda con siete brotes nuevos de hojas nacientes, intensas, vivas, prestas y dispuestas a seguir su vida. Que envidia, que fuerza, que ganas de vivir, quien fuera aguacate -pensé- y no hice nada.
Olvidé mimarme, olvidé echar agua a mi tiesto, olvidé tantas cosas...
Creí morir como el aguacate bajo el imperio del abandono.
Me creí un bosque de naturaleza muerta, y como quien no espera la cosa rebrota la vida en el seco erial del alma, cuando menos te lo esperas, cuando ya era habitual caminar sobre cientos de hojas secas.
A veces los ojos no son capaces de distinguir que bajo la sal y la arena hay vida. Estaba demasiado distraída, quizás demasiado atenta a las hojas secas y olvidé mirar al horizonte.
Sólo el sol fué capaz de cegarme para poder mirar con otros ojos y fueron otros ojos los que cegaron mi mirada para ver con el corazón.
Hoy desbrozo hojas secas. Riego y temo regar en exceso. Siempre temo, siempre pienso y mientras pienso el aguacate crece, el camina hacia el cielo, hacia la luz sin miedo y yo...
Y yo sólo sé decir(te): Verde TE QUIERO verde.
Natura es más sabia que yo, que duda cabe.
Intentaré no olvidar la lección.
Comentario:
Recuerdo una vez en prácticas, tuve que inocular hongos en las raices de una tomatera, para anotar después los síntomas que mostraba la planta enferma hasta morir (una crueldad, pensé yo). Como pasaban los días y no moría me la llevé a casa. Pasaron las semanas y al contrario que enfermar, se puso preciosa. Copié los síntomas de las prácticas de un compañero, pero mi tomatera crecía fuerte y feliz. Creo que aún guardo una foto de ella con sus tomatitos cherry. La única explicación que se me ocurrió fue que nos hacemos más fuertes cuanto más duros son los palos que nos da la vida.
Besos!
Besos!
Comentario:
Precioso!!! Besos!!!
Comentario:
...sí, la naturaleza es sabia, y siempre, siempre, después del invierno llega la primavera...Así es la vida no es más que ciclos que se repiten, ahora, alegrías, después penas, unas veces entierros y otras bautizos y nacimientos, amor y desamor, etapas malas y etapas buenas...
Comentario:
Habría jurado que había comentado ya el post, pero se ve que el servidor debe habérselo tragado.
En fin, comienzo de nuevo: hay veces que una olvida mirar más allá de la capa exterior de las cosas y no llega a ver la vida y la belleza oculta debajo. Es lástima no darse cuenta de que un poco de cariño sacará a la luz toda la belleza.
Al menos tú has llegado a tiempo.
Besos
En fin, comienzo de nuevo: hay veces que una olvida mirar más allá de la capa exterior de las cosas y no llega a ver la vida y la belleza oculta debajo. Es lástima no darse cuenta de que un poco de cariño sacará a la luz toda la belleza.
Al menos tú has llegado a tiempo.
Besos
Comentario:
¿Es cierto eso de q si no sabemos cuidarnos a nosotros mismos no sabremos cuidar a los demás?
Por cierto, precioso...
besitos.
Por cierto, precioso...
besitos.
Comentario:
Sino nos mimamos no sabremos nunca como mimar a los demás. Es cuestión de equilibrios... claro !!
Besos a todos y mimemosnos, nos irá mejor.
Besos a todos y mimemosnos, nos irá mejor.
Comentario:
Impresionante, amigüita. Estás superando y te estás superando...
Me alegro. Besos.
Me alegro. Besos.
Comentario:
Gracias por tus palabras, por tu verde, tu aguacate, tus olvidos y tus cuidados. Gracias porque he sentido que yo era el aguacate que moría de hambre, tal y como me encuentro en éste momento (ya has leído sobre mi hambre de piel). Gracias, de todo corazón, porque tu experiencia me da fuerza para lavarme la cara, convertir la sal en sol, llenarme el alma de luz y fuerza para volver a renacer. Ahora que la primavera se acerca no hay excusas para no florecer.
Un abrazo verde, como quiero yo :)
Un abrazo verde, como quiero yo :)
Comentario:
Me encanto leerte a ti antes que el diario, gracias por eso tan bonito, eseo que ese aguacate sera uno de los arboles más fuertes y frondosos que hubo nunca.
ummmm que bueno.
hd883
ummmm que bueno.
hd883
Comentario:
Todos, toditos todos, necesitamos mimos.
Besos mimosos.
Besos mimosos.
Comentario:
Todos, toditos todos, necesitamos mimos.
Besos mimosos.
Besos mimosos.
Comentario:
Curioso su comentario...y curioso su post...
Un Saludo cruzado...
Un Saludo cruzado...
Comentario:
acabas de describir los últimos meses de mi vida!! vaya con natura... qué lista es.
un abrazo
un abrazo
Comentario:
Es precioso eso que has escrito, ya me gustaba la historia del aguacate solamente pero con la comparación que has hecho contigo misma es aún mejor. Yo me sentía así... y cuando creía que no podría volver a florecer alguien me regó y me mimó, pero no tenemos que olvidar que también tenemos que mimarnos nosotras mismas :)
Un beso.
PD: He visto que en tu post anterior tienes un dibujo de azuzephre, me encantan, tengo un montón guardados :D
Un beso.
PD: He visto que en tu post anterior tienes un dibujo de azuzephre, me encantan, tengo un montón guardados :D
Comentario:
"La alegría llegó sola sin esperarla, sin una esperanza premeditada ó estudiada a conciencia. Germinó sin querer como quien no quiere ó espera la cosa."
Al final, pregúntome yo, no es así como a la alegría le da siempre (SIEMPRE) por aparecer?
Yo, devolviendo visitas
Al final, pregúntome yo, no es así como a la alegría le da siempre (SIEMPRE) por aparecer?
Yo, devolviendo visitas