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Las Olas Rompen en Caños
Todo lo que vuela en mi mente me guste ó no
Acerca de
Si paso a tu lado en la calle, seré tan desconocida como la que más. Si me conoces y no te saludo, no es por nada voy alobada por la vida. Quizás tu también vayas paseando por la vida y pensando en tus cosas... estamos en las mismas. Voy alobada por la vida, paseo con ella y la vida pasa sobre mí. Así me creo feliz... ó así intento ser feliz. Dichosa palabra inalcanzable.
Sindicación
 
Parada a raya
Dejó los guantes sobre el baúl a propósito. Pensó que no era necesario hacerse con ellos ya que para el destino pensado no serían necesarios. Tiene preparado todos los avíos para partir y montado todo necesario en la silla. Parte con la ilusión y con las ganas de hacer realidad lo que divagó por su mente en un momento de lucidez fugaz. El camino será por la orilla –se dijo- así el brillo del mar bronceará mi pensamiento. De casual el rojo es el color más notable en su atuendo y no era consciente de ello hasta que vio el resultado final de la composición de su vestimenta. Será que hoy tendré un gran día -pensó-.
Asió el suave cuero gastado entre sus manos y tomó el camino premeditado. Botas a media pierna de ante roñosas, calzas rojizas, capa burdeos desteñida por un sol histórico y una especie de gorro, o lo que quedaba de él, cubriéndole la rizada cabellera castaña clara. Todo un personaje montado sobre la vieja yegua a la que tanto aprecio le tenía y que rara vez le hacía mostrar a los demás (son cosas de dos, no más).
Portaba un mensaje para entregar, guardado en la alforja que entregaría en destino. No era necesario, ni mucho menos realizar todo el protocolo que montó para partir, pero creyó que era necesario; así todo saldría mejor. Bueno, bien. Visto para los demás era rayar una perfección innecesaria, sin lugar a dudas. Trataba de sumarle emoción al trabajo que con devoción se había creado.
Efectivamente la cosa comenzó bien porque sol y mar danzaban enviándole mensajes codificados, luminosos, con miles de heliógrafos sobre la lámina marina que divisaba a su estribor. Tantos mensajes en su mente, almizcle de amor y recuerdos que sobrecargados de luz cegaron por milésimas de segundo su mirada perpetua hacia el falso horizonte marino. Tiró suave con sus manos de las riendas que apretaron los estribos; yegua aceleró sus andares y danzaron sobre la arena de la playa en un dulce trote de imagen perfecta. Al son de la danza recuerda decenas de imágenes barrocas, ilusiones, escenas y estampas adornadas de celeste mar, blancos pies mojados con pantalones remangados, aguas frías sol brillante y frío invernal.
Su destino era como la metáfora de una primavera llena de nubes grises: Una noticia esperada con ansia para despertar el mañana con otros ánimos -futuros e inciertos- de luces de neón. Y era tal la ilusión que puso en la tarea que instintivamente hacía correr más y más a la jaca que comenzaba a mosquearse de tanto tirón desmesurado y anormal.
Ella no entendía porqué y comenzó a hacer caso omiso de las señales; la arena estaba más suelta y los años no perdonan. Hacía gracia ver su paso dibujando eses con su cola libre y su correteo juguetón.

Fin del viaje, llegada a destino y entrega del mensaje. Bajar y poner pies en tierra fue el génesis, el comienzo de la tragedia, la consumación de su ilusión convertida en una miserable desdicha carente de color alguno. Se desvanecieron las ilusiones, de pronto sintió el abrazo de la soledad negra. El tiempo le devolvió la conciencia y se sintió incapaz de hacer la entrega, sin saber porqué, sin querer saber porqué todo fue en vano y tan simple. Sintió frío su sudor, dolor en su cuerpo y noche en su corazón y no quería saber que todo era fruto de su mente, de su cabeza y quizás porqué no, por culpa de tanto sol y de tanta ropa que llevaba puesta. Pululó por la aldea, vacía y llena de un sol que no quería ya ver, de una brisa que le molestaba...
A la yegua le vino de maravilla y resoplando, cansada, hizo sonar la coscoja de aquella forma tan genial con que ella, sólo ella sabía hacerlo. Fue entonces cuando se dio cuenta de que llegó el momento de acercarla al abrevadero, descansar y tomar un vino en cualquier bodega del lugar. Tinto como la sangre que reaviva los colores gastados de su indumentaria que pasea de la mano con la muerte un corazón desdichado ante un infortunio invisible a la vista y a la lógica.
Oyó cantar juglares, lloró mientras se preguntaba cómo era posible que las cuerdas de una guitarra le ahogaran tanto el pecho.
De regreso al lugar de origen lloró y sus ojos nublados vieron un sonriente mar azul y un cielo rojo que dejó de enviar esos mensajes codificados, ya sin señal y sin código para descifrar.
Yegua repuesta hizo ademanes, asintió varias veces y una vez más sólo la riendas de cuero gastado eran el sustento de sus manos desnudas en el desierto de su abandono inconexo. Agitó los estribos y comenzaron a cabalgar, más y más rápido, persiguiendo los fantasmas de colores que dejaron en el camino de ida. Pensó, pensó y pensó, cada vez más rápido, al trote, al galope, plena enajenación emocional y sin querer, se topó consigo mismo otra vez, quizás en el lugar donde se abandonó, en un lugar indeterminado y en un flash instantáneo, como si yegua hubiera hecho una parada a raya, de choque frontal encontró la fantasía que había dejado en el camino para volver a disfrutarla otro día, la próxima vez y con la perfección que su imaginación exigente es capaz de cocinar.
Una vez en casa, se dio un gran baño con sales y bajo el agua templada se dijo: La próxima vez llamaré antes por teléfono.


Me he despertado, estaba soñando que ayer le robaron una hora al mañana. Bueno, así llegaré antes. Aún tengo un dulce sabor en la boca, quizás de tu boca, quizas de tus labios de miel. Besos de nubes de algodón de feria para ti también. Sigue siendo Primavera aunque el cielo tenga el color equivocado y el calor tenga la resaca del invierno.
 
Comentario:
Desde luego, apetece volver a verte brillar con esa maravillosa luz que recuerdo, y de la que disfruté durante años... y de la que me volvería volver a disfrutar...

Se te quiere, Alobailla ;-)
 
Comentario:
HD: No lo dudes seguro que llegarán; Deja que mi sinrazón siga admirando como las diminutas flores se abren a los ojos del mundo, de la gente. No suelo pasar de largo ante ellas, me encantan. Ellas y tantas cosas!!
Me animas a ello, pues ala... a ver como se guisa el próximo gazpacho. Siempre gracias. Mil besos regalados.
 
Comentario:
jo, por qué no se atrevió a entregar el mensaje? por qué no se lanzó a la piscina??? Yo creo que no tardará en decidirse :D

Me ha gustado mucho lo de los besos de algodón! :D
 
Comentario:
Deseo con todas mis fuerzas leer un día de ti algo que nos defina la alegría, la carcajada, la sonrisa, pero sin acariciar ni un ápice la añoranza, la desesperacion, la desesperanza, la melancolia, la tristeza, solo la alegría, risas y mas risas.
¡¡¡Escribes genial es por ello que deseo leer algo sobre la alegría pero solo con letras de alegría.!!!
Sin olvidar que el teléfono está para llamar y charlar en cualquier momento, de este modo siempre sabemos si se está o no en el sitio que uno desea que esté la persona, en hacer esto se tardan 0,2 segundos.
Besitos llenos de mil colores...los de la primavera, los de mi alma, los de mi-nuestra bandera.
 
Comentario:
...precioso texto, llenito de una estupenda prosa poética...
Y sí, sigue siendo primavera!!!
No