Diccionarios en el desván
Cuando la inteligencia emocional juega conmigo llega a esconder el diccionario de los sentimientos en un desván. Me dejo porque el miedo me atrapa y sé que se engancha como un nudo en las gargantas. A veces toso y noto un pequeño atasco que achaco a la Primavera, pero me miento. Lo sé.
Los nudos invisibles juegan con la brisa balanceando estados emocionales; Con la presión que ejerzo sobre ellos, se enredan, y la brisa ya no es brisa sino viento y así los nudos se atrapan entre sí. Cordadas que aprietan y asfixian cientos de sensaciones agazapadas en las esquinas, enganchadas con chinchetas, clavos, lazos y demás aparejos. A veces, yo misma me encierro y no puedo salir del callejón.
Soy una delincuente de mis sentimientos y robo sin cesar. Los almaceno pero ya no hay más cajas, ni lugares espontáneos donde aparcarlos. Brotan y emergen como malas y buenas yerbas, de la misma forma desordenada en las que fueron abandonados para no enfrentar los unos con los otros y jugar al calibrador de las compensaciones. A ver quien puede más.
Tengo que dejarlos escapar de la forma que sea, de lo contrario reventarán y las consecuencias pueden ser peligrosas si no hay control. Es como una olla exprés: Si dejas que la presión se escape por una fuga al darle fuego del contenido puede resultar un caldo jugoso. Si, por el contrario, anulas el punto de fuga la presión provocará daños, quizás irreparables; Quien sabe.
A fuerza de olvidar ó de abandonar sentimientos positivos, llego a omitir parte de mi propio yo que es un componente más de un todo. Involuntariamente el subconsciente, concientemente y a hurtadillas me guardó cosas que mi conciencia ha rebuscado al detectar que mi Yo está incompleto y desordenado. Me he alterado, me he dado por vencida, me he reído de mis miedos y me han vencido los miedos una y otra vez. Lucho contra ellos pero me obligan a estar vigilante y a no bajar la guardia. Y eso cansa, agota y me desvanezco, porque no soy tan fuerte como quiero creerme. Por eso me robo los sentimientos.
Redescubro la paz y la armonía a fuerza de machetazos, después de condenar la pena y la desazón que llevo en la mochila. Pero sé que sus raíces son más sólidas y rebrotarán, más tarde ó más temprano. Y me doy miedo porque no quiero permitir castigarme más. Pero lo hago, sin querer y me fragmento. Luego me reconstruyo, y de nuevo, florezco con muchas ganas. No quiero mirar abajo, no quiero mirar atrás, no quiero sentir la carga. No DEBO relajarme. Pero ya sé que así no se hace. Hay que cambiar la receta del “modo empleo”.

He recordado la ternura y la grandiosidad que mi diccionario de los sentimientos me ofrece cuando se acaricia un cuerpo desnudo. Pensé en la levedad del recuerdo y en la intensidad de lo real cuando es tangible, palpable, cierto. Y las sombras volvieron a ser sombras, pero me pilló (me pillé) alerta y fui capaz de transformarlas, de adaptarlas dentro de mí como un sentimiento de melancolía lleno de esperanza. De futuro. Visible y real en algún momento –aún indeterminado- pero marcado por el optimismo que siempre te presta energías cuando crees que desfalleces. Podría ser tan dulce como el deseo aunque algo turbio cuando lo filtras con la realidad.
Volví a ver mi cuerpo desnudo desde un ángulo que oculté en uno de mis cajones y me dejé llover de deseos para acariciar y sentir el roce de otra piel para no olvidar la intensidad de los mejores sentidos y el sosiego que te regalan muchos de los sentimientos.
Los nudos invisibles juegan con la brisa balanceando estados emocionales; Con la presión que ejerzo sobre ellos, se enredan, y la brisa ya no es brisa sino viento y así los nudos se atrapan entre sí. Cordadas que aprietan y asfixian cientos de sensaciones agazapadas en las esquinas, enganchadas con chinchetas, clavos, lazos y demás aparejos. A veces, yo misma me encierro y no puedo salir del callejón.
Soy una delincuente de mis sentimientos y robo sin cesar. Los almaceno pero ya no hay más cajas, ni lugares espontáneos donde aparcarlos. Brotan y emergen como malas y buenas yerbas, de la misma forma desordenada en las que fueron abandonados para no enfrentar los unos con los otros y jugar al calibrador de las compensaciones. A ver quien puede más.
Tengo que dejarlos escapar de la forma que sea, de lo contrario reventarán y las consecuencias pueden ser peligrosas si no hay control. Es como una olla exprés: Si dejas que la presión se escape por una fuga al darle fuego del contenido puede resultar un caldo jugoso. Si, por el contrario, anulas el punto de fuga la presión provocará daños, quizás irreparables; Quien sabe.
A fuerza de olvidar ó de abandonar sentimientos positivos, llego a omitir parte de mi propio yo que es un componente más de un todo. Involuntariamente el subconsciente, concientemente y a hurtadillas me guardó cosas que mi conciencia ha rebuscado al detectar que mi Yo está incompleto y desordenado. Me he alterado, me he dado por vencida, me he reído de mis miedos y me han vencido los miedos una y otra vez. Lucho contra ellos pero me obligan a estar vigilante y a no bajar la guardia. Y eso cansa, agota y me desvanezco, porque no soy tan fuerte como quiero creerme. Por eso me robo los sentimientos.
Redescubro la paz y la armonía a fuerza de machetazos, después de condenar la pena y la desazón que llevo en la mochila. Pero sé que sus raíces son más sólidas y rebrotarán, más tarde ó más temprano. Y me doy miedo porque no quiero permitir castigarme más. Pero lo hago, sin querer y me fragmento. Luego me reconstruyo, y de nuevo, florezco con muchas ganas. No quiero mirar abajo, no quiero mirar atrás, no quiero sentir la carga. No DEBO relajarme. Pero ya sé que así no se hace. Hay que cambiar la receta del “modo empleo”.

He recordado la ternura y la grandiosidad que mi diccionario de los sentimientos me ofrece cuando se acaricia un cuerpo desnudo. Pensé en la levedad del recuerdo y en la intensidad de lo real cuando es tangible, palpable, cierto. Y las sombras volvieron a ser sombras, pero me pilló (me pillé) alerta y fui capaz de transformarlas, de adaptarlas dentro de mí como un sentimiento de melancolía lleno de esperanza. De futuro. Visible y real en algún momento –aún indeterminado- pero marcado por el optimismo que siempre te presta energías cuando crees que desfalleces. Podría ser tan dulce como el deseo aunque algo turbio cuando lo filtras con la realidad.
Volví a ver mi cuerpo desnudo desde un ángulo que oculté en uno de mis cajones y me dejé llover de deseos para acariciar y sentir el roce de otra piel para no olvidar la intensidad de los mejores sentidos y el sosiego que te regalan muchos de los sentimientos.
Comentario:
Pues luces muy bonita así, desnuda... no te vistas, disfrútate un poquito más de lo recomendable... :D
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Deja q salga todo, q fluya, desbórdate... a veces hay q guardar y no herirnos, pero eso puede doler mucho más q sacarnos a la luz. Un besazo guapa.
Comentario:
Aunque te parezca mentira, todos nos pillamos a nosotros mismos reconstruyendo, ocultando, almacenando y creando mentiras que nos hagan la vida más fácil. En realidad, nadie es tan fuerte como aparenta y todo consiste en una eterna lucha por alcanzarnos a nosotros mismos y entender lo que se mueve dentro y fuera de nosotros.
Besos
Besos
Comentario:
Ese diccionario es mejor tenerlo a mano siempre. Ya sé que se leen cosas que duelen pero así y todo es mejor no esconderlo.
Besos
Besos
Comentario:
Me gustó tu post, y ya sabes no vuelvas a ocultar nada en uno de esos cajones, déjate llevar...
Comentario:
A veces se tocan los extremos de las situaciones y a mi entender lo mejor es poder llevarlos en armonía y no tocarlos nunca, solo acariciar suavemente los sentires, y en la medida de lo posible disfrutar de ellos, pero por encima de todo y sobre todo ser FELIZ y reirnos muchsisisimo. UMMMM..que bueno reirnos! y en cero como dos ser FELICES.
Besitos sabor a helado de chocolate y nata...rico, rico, rico.
HD
Besitos sabor a helado de chocolate y nata...rico, rico, rico.
HD
Comentario:
Difícil ejercicio, que no imposible, el de redescubrirte y que te redescubran...
Es buena época para rebrotar, riégate y cuídate, como el aguacate, ¿te acuerdas?
Besos todos... y sigo aquí.
Es buena época para rebrotar, riégate y cuídate, como el aguacate, ¿te acuerdas?
Besos todos... y sigo aquí.
Comentario:
ufff, terreno peligroso ese... solo te(me) permito que estés así muy de cuando en cuando. el resto del tiempo hay que dedicarlo a "soñar"...
(a veces tengo la sensación que soy de esas de: haz lo que yo diga...)
(a veces tengo la sensación que soy de esas de: haz lo que yo diga...)
Comentario:
"detesto estar triste porque utilizo el dolor para llorarme".. se escribió anoche en la funda de mi almohada. Alo, entre el miedo y la valentía hay dos palabras.. este texto me ha removido los sentires.Un quiero





