La Gaviota y El Túnel
Hoy he visto a alguien llorar y tragarse las lágrimas. No se si por alegría ó nostalgia. Quizás por lo que recién vivió y queda al otro lado del Océano, quizá porque la realidad tiene colores que no nos gustan. No pude hacer otra cosa que hacerme la distraída. No era el momento. No había suficiente confianza para preguntar algo que obligaría a levantar armaduras. Y callé.
Esta tarde he intentado, sin frutos, encontrar una revista del colegio, editada hace mil años (luz). Transcrita a máquina y reproducida en fotocopiadora. Tenía 12 años cuando me publicaron por primera vez. Fué un orgullo que para mi suerte (poca) no llegó a los oídos de mis padres y, no recuerdo si llegué a confesarlo en otra casa. Aquella casa me dió techo y amor pero no el que necesitaba una niña: El de sus padres. Creo que esa revista, La Gaviota, habita en este almacén que me dá cobijo, actualmente desordenado, lleno, entre otras cosas de algodones, trapos; algunos con forma de ropas y otros con formas de papel. No ha habido forma de encontrarlo. Tampoco he puesto mucho empeño porque he tropezado con decenas de textos encajonados en pequeños almacenes intocables desde hace años.
Lugares donde habita mi memoria y a las que me dirijo de vez en cuando para recordar lo vivido.
Hoy tropecé con diez años atrás y dejé sin tocar la bolsa que guarda siete años más atrás.. y algo más. He sonreído, incluso me he asombrado de una carta que me escribí cuando era estudiante. Intentaba convencerme para darme más ánimos y estudiar con ganas inglés (yo era de francés de ahí mi desapego por la lengua sajona) y financieras. Pretendía, sin ánimo, estudiar Psicología, pero era consciente que ese no era el camino... por la falta de tenacidad para mí misma.
En los textos que leo observo que es la curiosidad sobre las cosas el factor común, picoteando de un lugar a otro como las abejas; libando de flor en flor, sacando delicioso néctar de palabras escritas, de palabras emanadas por otras bocas, de pensamientos florecidos en la juventud que atesoraban vidas que han caminado por multitud de sendas y parajes, algunos perdidos en el tiempo: Hoy existen dudas sobre la incertidumbre que ofrece el futuro para volver a ver a tanta gente que quedó, como si el tiempo no hubiera llenado el suelo de hojas caídas de calendarios.
He podido comprobar que el paso del tiempo me mantiene en el mismo peso (guardaba los chivatos de las farmacias) pero las cosas no me pesan de la misma forma. La conciencia tiene demasiados recuerdos activos para llevarlos con la misma ligereza que antes.
Las cosas transcurrían más rápido y engullía los días con algo que hoy me escasea; la ilusión pero que vive en una pseudo hibernación confiada en ser activada en el momento más oportuno.
Entre 1986 y 1988 hice a mano los calendarios en un folio y realizaba anotaciones en clave. Decenas de nombres con forma de personas y nombres que sólo quedan en eso, en nombres ya que no soy capaz de ponerles cara; Lugares y momentos inolvidables, de esos que permanecen colgados de la pared de la memoria.
Llegar tarde, muy, muy tarde era tener 19 años y regresar de la calle un sábado a las 22:45h. (no se preocupen aún sigo sin comprenderlo). En clave leo anotada la palabra casting ó lo que era lo mismo: recibir una brutal reprimenda por ser "mala" (llegar tarde, por si no queda claro), y las consecuencias eran no salir el siguiente ó siguientes fines de semana. Uno de esos fines de semana, recuerdo, me tiré todo el día en la terraza, vivía en un noveno y el paisaje que divisaba frente a mí era un cerro coronado. Recuerdo que leí La Metaforfosis de Kafka, y al atardecer comencé a escribir lo que hoy sin frutos he rebuscado por varios lugares, mi primer "relato loco", lo titulé El Túnel. Supongo que era el inicio del cruce de lo que posteriomente provocó mi cortocircuitos mental naciente, el punto de inflexión. El ya no puedo más, quiero volar.
Presté aquel manuscrito a gente en la que confiaba una opinión verdadera; aquellos amigos "mayores" que me animaron a seguir escribiendo, porque gustaba... y una vez más hice caso.. y una vez más se quedaron sin saberlo aquellas personas a las que más ilusión me haría confesarselas...
Y el tiempo corría y yo intentaba ir tras él.
La verdad sea dicha... tantas ganas de vivir y tantas tijeras que me cortaban las ansias de volar.. que al final volé, sólo por volar.. por vivir.
Ahora que vuelo quisiera tener la misma ilusión que emprendí cuando abandoné mi "no nido". Volver a tener las mismas ganas de vivir, concretamente ésa energía. Parece ser que necesito dificultades para sentirme viva. Parece ser que necesito nombre para que pasados unos años pueda volver a recordar nombre de personas y nombres que sólo son eso, nombres.
No callaré cuando vuelva a ver alguien llorar, pero para eso he de despojarme de esta armadura. Sin embargo sé que os quiero y no me lo guardo, es la ilusión de sentiros cerca. Eso es bueno.
Postada: Dejo un postre que algún día será detallado en receta.
07 Mayo 1998 - Primer correo-e de una preciosa historia vivida.
Para Humo
No sé si te llegará este email, pero he ganado.
Cuando dije que no mentía, decía la verdad.
Ves que no todo es ficción?
Saludos
Ahora me gustaría creer que no has mentido tú.
Y podría preguntarme:
Qué vida más linda... ¿porqué no sigues con élla?
Esta tarde he intentado, sin frutos, encontrar una revista del colegio, editada hace mil años (luz). Transcrita a máquina y reproducida en fotocopiadora. Tenía 12 años cuando me publicaron por primera vez. Fué un orgullo que para mi suerte (poca) no llegó a los oídos de mis padres y, no recuerdo si llegué a confesarlo en otra casa. Aquella casa me dió techo y amor pero no el que necesitaba una niña: El de sus padres. Creo que esa revista, La Gaviota, habita en este almacén que me dá cobijo, actualmente desordenado, lleno, entre otras cosas de algodones, trapos; algunos con forma de ropas y otros con formas de papel. No ha habido forma de encontrarlo. Tampoco he puesto mucho empeño porque he tropezado con decenas de textos encajonados en pequeños almacenes intocables desde hace años.
Lugares donde habita mi memoria y a las que me dirijo de vez en cuando para recordar lo vivido.
Hoy tropecé con diez años atrás y dejé sin tocar la bolsa que guarda siete años más atrás.. y algo más. He sonreído, incluso me he asombrado de una carta que me escribí cuando era estudiante. Intentaba convencerme para darme más ánimos y estudiar con ganas inglés (yo era de francés de ahí mi desapego por la lengua sajona) y financieras. Pretendía, sin ánimo, estudiar Psicología, pero era consciente que ese no era el camino... por la falta de tenacidad para mí misma.
En los textos que leo observo que es la curiosidad sobre las cosas el factor común, picoteando de un lugar a otro como las abejas; libando de flor en flor, sacando delicioso néctar de palabras escritas, de palabras emanadas por otras bocas, de pensamientos florecidos en la juventud que atesoraban vidas que han caminado por multitud de sendas y parajes, algunos perdidos en el tiempo: Hoy existen dudas sobre la incertidumbre que ofrece el futuro para volver a ver a tanta gente que quedó, como si el tiempo no hubiera llenado el suelo de hojas caídas de calendarios.
He podido comprobar que el paso del tiempo me mantiene en el mismo peso (guardaba los chivatos de las farmacias) pero las cosas no me pesan de la misma forma. La conciencia tiene demasiados recuerdos activos para llevarlos con la misma ligereza que antes.
Las cosas transcurrían más rápido y engullía los días con algo que hoy me escasea; la ilusión pero que vive en una pseudo hibernación confiada en ser activada en el momento más oportuno.
Entre 1986 y 1988 hice a mano los calendarios en un folio y realizaba anotaciones en clave. Decenas de nombres con forma de personas y nombres que sólo quedan en eso, en nombres ya que no soy capaz de ponerles cara; Lugares y momentos inolvidables, de esos que permanecen colgados de la pared de la memoria.
Llegar tarde, muy, muy tarde era tener 19 años y regresar de la calle un sábado a las 22:45h. (no se preocupen aún sigo sin comprenderlo). En clave leo anotada la palabra casting ó lo que era lo mismo: recibir una brutal reprimenda por ser "mala" (llegar tarde, por si no queda claro), y las consecuencias eran no salir el siguiente ó siguientes fines de semana. Uno de esos fines de semana, recuerdo, me tiré todo el día en la terraza, vivía en un noveno y el paisaje que divisaba frente a mí era un cerro coronado. Recuerdo que leí La Metaforfosis de Kafka, y al atardecer comencé a escribir lo que hoy sin frutos he rebuscado por varios lugares, mi primer "relato loco", lo titulé El Túnel. Supongo que era el inicio del cruce de lo que posteriomente provocó mi cortocircuitos mental naciente, el punto de inflexión. El ya no puedo más, quiero volar.
Presté aquel manuscrito a gente en la que confiaba una opinión verdadera; aquellos amigos "mayores" que me animaron a seguir escribiendo, porque gustaba... y una vez más hice caso.. y una vez más se quedaron sin saberlo aquellas personas a las que más ilusión me haría confesarselas...
Y el tiempo corría y yo intentaba ir tras él.
La verdad sea dicha... tantas ganas de vivir y tantas tijeras que me cortaban las ansias de volar.. que al final volé, sólo por volar.. por vivir.
Ahora que vuelo quisiera tener la misma ilusión que emprendí cuando abandoné mi "no nido". Volver a tener las mismas ganas de vivir, concretamente ésa energía. Parece ser que necesito dificultades para sentirme viva. Parece ser que necesito nombre para que pasados unos años pueda volver a recordar nombre de personas y nombres que sólo son eso, nombres.
No callaré cuando vuelva a ver alguien llorar, pero para eso he de despojarme de esta armadura. Sin embargo sé que os quiero y no me lo guardo, es la ilusión de sentiros cerca. Eso es bueno.
Postada: Dejo un postre que algún día será detallado en receta.
07 Mayo 1998 - Primer correo-e de una preciosa historia vivida.
Para Humo
No sé si te llegará este email, pero he ganado.
Cuando dije que no mentía, decía la verdad.
Ves que no todo es ficción?
Saludos
Ahora me gustaría creer que no has mentido tú.
Y podría preguntarme:
Qué vida más linda... ¿porqué no sigues con élla?
Aire.. aires nuevos
Cada vez que intervenimos con él, hay un cambio. Cada vez que suspiramos, el aire entra en contacto, dentro de nuestros yo, cuando segundos antes ha entrado en el torrente sanguineo. Son aires nuevos.
La mente se agita, se activa y cambia la intensión de la frecuencia a la que esté sujeta. El cerebro es la máquina perfecta que abre un infinito abanico de excitación. Pero la clave del cambio es el corazón.

El aire regenera el espíritu y es el aire el que modera y sintoniza qué estado transmitimos. El aire está ahí contigo,en todas partes, ya sea para resoplar un enfado ó para susurrar al oído.
Es tu primer compañero en la vida: Se pego a tí el momento que naciste y sólo se separará de tí una vez. Tu mejor testigo mudo, además, solidario: El se queda sin él mismo cuando tú te quedas sin él. Es tu agente invisible; alimenta nuestros sueños y sueño.
Es el que convocas cuando inspiras confianza, la llave de tus secretos y de los que entraron con él.
Juega con el aire!!... y respira suavemente, dejándolo ir, siendo consciente de sois inseparables, disfruta de él y con él;
ambos notais que el cuerpo responde, y si cierras los ojos a la vez y lo repites cinco ó seis veces, con suavidad y dulzura... es un gozo de relajación. El pinta cuando te agitas, un cuadro de exitación al ritmo del compás que le impongas. Juegas con el aire, si con templanza lo lanzas. Suave... El sólo te dejará desear...
Es el aire el que nos hace subir y bajar temperaturas. De encender y apagar pequeños fuegos.
Al otro aire, el que no está dentro de nosotros, se nos ocurre hacerle homenajes, inventarle aparatejos para que juegue, nos y le aprovechamos. Entre mio cosas, incluso le nominamos en una ciudad para darle garbo, el garbo de Buenos Aires. Seguro que es más importante de lo que somos conscientes a diario. Ya ves, incluso lo primero que se busca en el espacio exterior es.. es.. aire... Uff!! Tanto es el aire!!!
El aire es todo, el que nos regala la vida; nuestro mejor amigo.
Hoy, pensándolo así, me ha dado pena, mucha pena que los humanos lo cuidemos tan poco.
Saludines !!
Pd.:
Escrito mientras oía: Mc Fly: She falls asleep: Part 2
La mente se agita, se activa y cambia la intensión de la frecuencia a la que esté sujeta. El cerebro es la máquina perfecta que abre un infinito abanico de excitación. Pero la clave del cambio es el corazón.
El aire regenera el espíritu y es el aire el que modera y sintoniza qué estado transmitimos. El aire está ahí contigo,en todas partes, ya sea para resoplar un enfado ó para susurrar al oído.
Es tu primer compañero en la vida: Se pego a tí el momento que naciste y sólo se separará de tí una vez. Tu mejor testigo mudo, además, solidario: El se queda sin él mismo cuando tú te quedas sin él. Es tu agente invisible; alimenta nuestros sueños y sueño.
Es el que convocas cuando inspiras confianza, la llave de tus secretos y de los que entraron con él.
Juega con el aire!!... y respira suavemente, dejándolo ir, siendo consciente de sois inseparables, disfruta de él y con él;
ambos notais que el cuerpo responde, y si cierras los ojos a la vez y lo repites cinco ó seis veces, con suavidad y dulzura... es un gozo de relajación. El pinta cuando te agitas, un cuadro de exitación al ritmo del compás que le impongas. Juegas con el aire, si con templanza lo lanzas. Suave... El sólo te dejará desear...
Es el aire el que nos hace subir y bajar temperaturas. De encender y apagar pequeños fuegos.
Al otro aire, el que no está dentro de nosotros, se nos ocurre hacerle homenajes, inventarle aparatejos para que juegue, nos y le aprovechamos. Entre mio cosas, incluso le nominamos en una ciudad para darle garbo, el garbo de Buenos Aires. Seguro que es más importante de lo que somos conscientes a diario. Ya ves, incluso lo primero que se busca en el espacio exterior es.. es.. aire... Uff!! Tanto es el aire!!!
El aire es todo, el que nos regala la vida; nuestro mejor amigo.
Hoy, pensándolo así, me ha dado pena, mucha pena que los humanos lo cuidemos tan poco.
Saludines !!
Pd.:
Escrito mientras oía: Mc Fly: She falls asleep: Part 2
Al borde... de
Esos momentos sublimes, después de una larga, constante y continua caminata, son los que hacen que comiences a respirar de otra forma. No sólo por el placer que dá el haber llegado (de otra forma, que ya no hay más), sino por la amplitud que las sensaciones toman en ese preciso instante. Las cosas que casualmente quedan abajo son las que toman otro tamaño en nuestras mentes. Como más ligeras.
Ponía cara de tonta cada vez que pisaba una cumbre; Si volviera a hacerlo seguro que tambien, debido a la sensación de placer que siento, similar al provocado cuando rozas el paso por donde circula tu Paz interior. Como un torrente singular, individual, único, como tú misma: Tan poca cosa y grande a la vez. Ese paisaje abismal te hace sentir nada. Lo que realmente eres. Sin dejar un vacío. En tu sitio. Te creces y empequeñeces ante tus propios ojos, oídos y todos los sentidos que se multiplican por infinito para sentir el momento.
El tiempo desaparece y, una vez más, el tiempo es realmente lo que es, y olvidamos lo que creemos que era. Pero éso sólo ocurre mientras estamos arriba.
Vivir la sensación física de estar en lo alto de las nubes es particularmente alegre y asombrosa. El paisaje siempre te llama, te absorbe te engulle de energía y refleja ante nosotros la vida en otro concepto más. Agrada más, es apetecible.
Estas sensaciones vividas y vivibles son las que hacen la vida agradable y liviana. Ains, qué gusto sólo recordarlo.
Voy a subir de nuevo -cualquier día, no se sabe- y me bajaré kilos y kilos de sensaciones.
Para todos... y las que me quedo en el bolsillo.
Se os quiere.
Etiquetas: borde
Scarie Movie
Tarde de viento desapacible. Nada que hacer, o mejor dicho, ganas de hacer nada. Viernes.
No teléfono. Me dispongo a ver una peli en esta pantalla. Luego, no me apetece estar tumbada en este sofá; así que decido ver una peli pero abajo. Hacía muchos meses que no utilizaba la zona de abajo. No sé si habría alguna razón consciente, podría ser, puesta a pensar pero no es el momento. Seguro que algún día será vomitado.
Decido ver qué hay de pelis... y luego qué, de comer. No obstante sé mejor lo que hay de comer (más bien lo que NO hay), que las pelis que tengo por aquí. Soy un poco muy desastre al recordar qué pelis he visto y cuales no.
Cosas del destino de Alobada, porque cuando las veo puedo recordarlas casi al final, pero pocas veces al principio, a no ser que realmente me haya impactado de cualquier modo y/o posibilidad.
Preparo el lugar: coloco el sillón frente a la televisión, preparo el sonido para que sea envolvente, apago todas las luces y, gracias a unas amigas, tengo acopio de gominolas, situación toda ella que no constela con frecuencia; incluída las ganas de ver una peli ante la televisión.
Todo preparado. Subo de nuevo y me monto la trilogía de Scarie Movie para zampármela, si soy capaz... no sé de qué manera pero seguro que me la cepillo entera.
Toda la maquinaria en marcha. A la segunda me dá el ataque alimentario y preparo algo de lo que queda para cenar. Y para dar un toque exquisito a la noche que, entre risas y comodidades se dibuja en confortable y relajada, adorno el guión divertido del que disfruto abrazándome a un cigarrito selecto, que, como no podía ser de otra forma, prendo con la misma relajación creciente que siente mi cuerpo. Mi yo.
Tras varias horas de diversión, llego a la conclusión -momentánea- de decirme. - ¡¡ Cómo disfrutas !!
Y es simple lo que ha ocurrido, pero es una sensación que durante muchos meses no había percibido:
Estar cómoda consigo misma.
Después de esta simpleza tan grande -no la percibireis las que ya la tengais consigo, claro está- puedo decir AHORA (por si las moscas) que a veces siento vetas de felicidad dentro de mí.
¿Será que se me está cayendo la armadura?
Uds. dirán.

No teléfono. Me dispongo a ver una peli en esta pantalla. Luego, no me apetece estar tumbada en este sofá; así que decido ver una peli pero abajo. Hacía muchos meses que no utilizaba la zona de abajo. No sé si habría alguna razón consciente, podría ser, puesta a pensar pero no es el momento. Seguro que algún día será vomitado.
Decido ver qué hay de pelis... y luego qué, de comer. No obstante sé mejor lo que hay de comer (más bien lo que NO hay), que las pelis que tengo por aquí. Soy un poco muy desastre al recordar qué pelis he visto y cuales no.
Cosas del destino de Alobada, porque cuando las veo puedo recordarlas casi al final, pero pocas veces al principio, a no ser que realmente me haya impactado de cualquier modo y/o posibilidad.
Preparo el lugar: coloco el sillón frente a la televisión, preparo el sonido para que sea envolvente, apago todas las luces y, gracias a unas amigas, tengo acopio de gominolas, situación toda ella que no constela con frecuencia; incluída las ganas de ver una peli ante la televisión.
Todo preparado. Subo de nuevo y me monto la trilogía de Scarie Movie para zampármela, si soy capaz... no sé de qué manera pero seguro que me la cepillo entera.
Toda la maquinaria en marcha. A la segunda me dá el ataque alimentario y preparo algo de lo que queda para cenar. Y para dar un toque exquisito a la noche que, entre risas y comodidades se dibuja en confortable y relajada, adorno el guión divertido del que disfruto abrazándome a un cigarrito selecto, que, como no podía ser de otra forma, prendo con la misma relajación creciente que siente mi cuerpo. Mi yo.
Tras varias horas de diversión, llego a la conclusión -momentánea- de decirme. - ¡¡ Cómo disfrutas !!
Y es simple lo que ha ocurrido, pero es una sensación que durante muchos meses no había percibido:
Estar cómoda consigo misma.
Después de esta simpleza tan grande -no la percibireis las que ya la tengais consigo, claro está- puedo decir AHORA (por si las moscas) que a veces siento vetas de felicidad dentro de mí.
¿Será que se me está cayendo la armadura?
Uds. dirán.

Intermitencia
La rica miel de romero en tus labios es un elixir para mi recuerdo y aún permanecen marcadas tus huellas en mi piel.
Miras entre los transparentes visillos, con asombro, como el mar no se cansa. Igual que tú: inagotable fuente de energía que no soy capaz de absorber y que emanas de forma salvaje; me haces crecer.

En un momento fugaz eres capaz de colgar en la luna tu exquisita ropa interior, aprovechando el desliz de su palidez menguante. Absorta de tu astucia dejo que mi mente imagine tu picaresca adornada con ese gesto plácido que delata tu divina inocencia.
Eres increíble. Ni los secos sueños son capaces de alimentar de esta forma desmesurada la realidad que vivo.
Sin embargo me esperas de la manera más serena desde la orilla de tus sentimientos; Esperas, confiada, a que despierte de un largo letargo desbordado de días grises, serenos otoños de un corazón mutilado por guerras emocionales, para darle color y, -como bien dices-, la puesta a punto que necesito para cabalgar contigo. En el viaje trazamos una sonrisa conjugada a partir del nexo de nuestras manos entrelazadas, y beberé de tu amor enérgico hasta saciar el último rincón atómico de mis cromosomas. Te devolveré el candor de tus sentidos, te regalaré mi pasión, constelando un intercambio infinito de vida e ilusiones; Luz de antorchas en las noches de luna llena, relámpagos de emociones a la velocidad de una pequeña tortuga.
La senda está alquitranada con el calor de nuestros cuerpos y es tersa como tu fina espalda; llena de suaves desniveles que no alcanzan la perfección de tus senos. Es un camino deseado por la novedad de lo que aún está por descubrir y la tranquilidad que ofrece todo el paisaje. Eres única y lo sabemos. Descubro la emoción de la conquista y mientras te lo susurro al oído, ríes.
La luz, ilumina, a veces sí, a veces no, la travesía de nuestra vida. Y tu. Siempre tú, vives ahí, habitas en mí, en ese lugar imaginario que marca tu estela cada segundo. Liviano. Día tras día riegas mis sentimientos de forma discreta y con la misma gracia que la fina arena del reloj encapsulada en tu fina cintura de la que no se desprende mi mente.
¡¡Abre esa ventana y deja que un destello de la luz del faro ilumine tu semblante para que mis manos hagan un boceto de tu gesto amable!!
Te dibujo así, porque no sé hacerlo de otra manera, soñando con la incertidumbre de lo que puedes ser, amor.
Miras entre los transparentes visillos, con asombro, como el mar no se cansa. Igual que tú: inagotable fuente de energía que no soy capaz de absorber y que emanas de forma salvaje; me haces crecer.

En un momento fugaz eres capaz de colgar en la luna tu exquisita ropa interior, aprovechando el desliz de su palidez menguante. Absorta de tu astucia dejo que mi mente imagine tu picaresca adornada con ese gesto plácido que delata tu divina inocencia.
Eres increíble. Ni los secos sueños son capaces de alimentar de esta forma desmesurada la realidad que vivo.
Sin embargo me esperas de la manera más serena desde la orilla de tus sentimientos; Esperas, confiada, a que despierte de un largo letargo desbordado de días grises, serenos otoños de un corazón mutilado por guerras emocionales, para darle color y, -como bien dices-, la puesta a punto que necesito para cabalgar contigo. En el viaje trazamos una sonrisa conjugada a partir del nexo de nuestras manos entrelazadas, y beberé de tu amor enérgico hasta saciar el último rincón atómico de mis cromosomas. Te devolveré el candor de tus sentidos, te regalaré mi pasión, constelando un intercambio infinito de vida e ilusiones; Luz de antorchas en las noches de luna llena, relámpagos de emociones a la velocidad de una pequeña tortuga.
La senda está alquitranada con el calor de nuestros cuerpos y es tersa como tu fina espalda; llena de suaves desniveles que no alcanzan la perfección de tus senos. Es un camino deseado por la novedad de lo que aún está por descubrir y la tranquilidad que ofrece todo el paisaje. Eres única y lo sabemos. Descubro la emoción de la conquista y mientras te lo susurro al oído, ríes.
La luz, ilumina, a veces sí, a veces no, la travesía de nuestra vida. Y tu. Siempre tú, vives ahí, habitas en mí, en ese lugar imaginario que marca tu estela cada segundo. Liviano. Día tras día riegas mis sentimientos de forma discreta y con la misma gracia que la fina arena del reloj encapsulada en tu fina cintura de la que no se desprende mi mente.
¡¡Abre esa ventana y deja que un destello de la luz del faro ilumine tu semblante para que mis manos hagan un boceto de tu gesto amable!!
Te dibujo así, porque no sé hacerlo de otra manera, soñando con la incertidumbre de lo que puedes ser, amor.