Disertaciones poéticas sobre el Quijote

Bajo este cuadro que Picasso pintó sobre el Quijote volvamos a las tierras de la Mancha donde dejamos a nuestro valiente hidalgo. Volvamos a la literatura. En este espacio nos olvidaremos de la fingida vejez del Quijote para volver de nuevo a su vida, a vivir su vida, y a ver como la viven otros...
La prosa del mundo
Supongo que nadie se sorprende de que los molinos de Don Quijote existen, son reales, como es real y existe Macondo. Mas allá de la Mancha, de la selva Americana o de las imaginativas ilustraciones de las tapas de los ejemplares que se tengan de estas dos obras, tituladas Don Quijote de la Mancha y Cien años de soledad, existe atrapado algo de vida en sus papeles.
A los ojos de cualquiera estas dos obras muestran un extenso y elaborado trabajo, pero no por ello dejan de ser dos obras de imaginación. Dos imaginaciones que nos muestran algo tan primitivo y simple como la vida. Una afirmación de vida. Y la vida, ¿es realidad o utopía?
Por un lado son utópicas, porqué las utopías consuelan ante el continuo naufragio del mundo y de sus valores. Y estas utopías cuando no tienen un lugar real se desarrollan en un espacio maravilloso, Macondo o las nuevas leyes de caballería del Quijote, mundos que nos permiten escapar y soñar. Soñar que esta coincidencia de coordenadas puede darse en algún lugar del mundo o en alguna persona.
Por otro son un retrato de la vida. Una explicación de porque las cosas son como son, de lo humano. Pero no es un retrato realista, un intento de daguerrotipo, sino que surge una reacción de lo vital y lo espontáneo de dos grandes autores, de su imaginación por trasformar el mundo.
En el siglo XVI los libros de caballería, llenos de fantasía, dicen ser el lenguaje del mundo, pero la realidad que muestran es un absurdo despropósito. Y así, nace el Quijote, que quiere conseguir ser ese verdadero lenguaje del mundo, humanizando esos mitos, llenándolos de belleza, gracias a la extraordinaria pluma de Cervantes.
Por otro lado el mundo de los Buendía demuestra que es real y existe esa América de fantasía y de dura realidad, la América de Gabriel García Márquez o la América real.
Estas dos obras intentan escapar del pesimismo y ser una afirmación de vida. Y esta afirmación de vida se representa en la “locura” de Don Quijote y en la estirpe “condenada” a cien años de soledad.
Don Quijote y José Arcadio Buendía, son rebeldía y esperanza. Se crean a sí mismos frente a todo tipo de corrupción del mundo. Se encuentran en una desesperada búsqueda y sustentación del “yo” frente a la alienación que busca el exterior. Su contacto con el mundo vendrá determinado por la aparición de dos personajes: Sancho Panza, sin el cual Don Quijote no es entendido; y los gitanos, representados por Melquiades, deslumbrante personaje, que tendrá un papel fundamental.
Don Quijote nace, con la excusa de la locura, producida por haber leído muchos libros de caballerías. Y esta excusa le permitirá sobrevivir en este mundo. Un mundo que en ese momento entra en agonía.
Se produce una crisis general provocada por el fin del imperialismo español. Y ante esto tenemos la suerte de que surge un interprete de la talla de la crisis, Cervantes, que con su obra crea un adiós irónico, cruel y tierno a aquel modo de vivir. Así, en 1605, nace un hombre encantado, que vive fuera de todo orden natural aunque los demás intentan por todos los medios alienarlo a lo que ellos consideran realidad. Las diferencias sociales se hacían notar, y la literatura, con el género picaresco, es solo supervivencia lo criticaba pero sus personajes aceptaban pronto una aparente derrota. Sin embargo el Quijote es la expresión de la acción. Él sabe lo que quiere ser, conoce su esencia, y mediante los libros de caballerías lleva esa esencia su existencia. Así consigue su realización superando todos los obstáculos, menos uno, la muerte.
Lo único que lo detiene es la realidad del tiempo. Horas, minutos y segundos que nos conducen al hecho de que el hombre se muere algún día.
Pero el drama en el que vive Don Quijote, es un drama que durará, y dura todavía, y aunque el Quijote continua siendo un símbolo, libros como “Cien años de soledad” le toman un simbólico relevo en el siglo XX, José Arcadio Buendia, gracias a su desorbitada imaginación o locura, va a ofrecer no cien años de soledad, sino cien años de hermosa vida a su familia y a los habitantes de Macondo. Crean un lugar imperfectamente ideal, lleno de hermosura y tolerancia, fuera de lo que se impone exteriormente.
En ese lugar habita la familia Buendía, y Ursula será la encargada de mantenerla, a pesar de que todos nazcan con una expresión especial, la de la soledad. Pero por suerte todos los Buendía acaban haciendo un pacto honrado con la soledad, no con la esperanza de derrotarla, sino todo lo contrario, para sustentarla.
Pero la soledad del Quijote, combatida por la compañía de Sancho, y la soledad de los Buendía, apagada por la compañía callada de los propios familiares, no impide que se nos muestre una vida bella y fantástica. Y esto lo consiguen gracias a que los personajes se encuentran a ellos mismos. Viven.
Sin embargo sus vidas se encuentran ante el conflicto de reafirmar el yo, frente a un mundo reconocidamente hostil. Al principio Don Quijote es interpretado por loco. No se entiende su bondad y locura, aunque suele despertar ternura.
Sin embargo solo busca la felicidad y gracias a los libros de caballerías logra escapar de lo que la sociedad le impone. Pero en sus aventuras no consigue escapar de la triste realidad y por eso Sancho lo bautiza como el caballero de la triste figura.
El mundo no entiende a Don Quijote. Él, buscando la felicidad colma de realidad el lenguaje de los libros de caballerías. Su vida es real pero fantástica. Sus aventuras le pintan como un ser abrumado por los golpes y cargado de sueños, al defender el honor, la flaqueza, la amistad, un solo amor, en un mundo donde ya empiezan a importar ya mas las bolsas llenas de monedas de oro.
En la segunda parte su mundo cambia. Así el mundo no solo interpreta a Don Quijote encontrándoselo, sino también al leer la primera parte. Don Quijote es carne y hueso pero se ha convertido en un libro, y debe sé fiel a ese libro. La realidad del Quijote esta así en el lenguaje y en el interior de las palabras. Pero no son palabras inventadas, sino que pertenecen a la imaginación real, al interior de un personaje vivo. Y ese lenguaje debe guardar relación con las cosas, con el ser humano y su forma de vivir el mundo, convirtiéndose así en la prosa del mundo.
Macondo, intenta escapar del mundo exterior, pero no consigue evitar el contacto. Así aparece el conflicto de los liberales y los conservadores, que conduce al coronel a treinta y dos guerras, todas perdidas, o la plantación bananera que acorraló y ametralló a tres mil trabajadores llevados como cadáveres, en un tren con doscientos vagones, para echarlos al mar.
Todo el ser de estas dos obras, su pintura, no es otra cosa que lenguaje, textos, hojas impresas, historia ya transcrita, en los pergaminos de Cide Hamete Benengeli y Melquiades. Los dos dejan un fin escrito que no es otro que la muerte.
En fin, llego el último suspiro de Don Quijote, después de haber abominado con muchas y eficaces razones los libros de caballerías, según él cuerdo ahora y antes loco. Pero como el mismo dice muere Alonso Quijano, el bueno, y pervive Don Quijote en esta obra. “Entre compasiones y lagrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu, quiero decir que se murió”. Pero en realidad esa cordura es un engaño, muere el cuerdo, pero no el loco”
“La ciudad de los espejos(o de los espejismos) seria arrasada por el viento y desterrada de la memoria en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad en la tierra”.
Estos finales además de dejar cerrado el intento de tomar la idea para hacer una nueva obra, imitan una muerte real...
Era común en el siglo XVI el tomar las ideas de otros y así la primera parte del Quijote de Cervantes sufrió una segunda, el Quijote apócrifo de Avellaneda. A partir de aquí el personaje parece hacerse vivo, así deja de pertenecer a un Cervantes, que pasa a ser “sólo” el cronista de su vida. Cervantes al escribir su segunda parte, critica en el prólogo esta obra por haber maltratado su idea. También El propio Quijote se encuentra esta obra y tiene la ocasión de leer un fragmento, y por no ser cierta la envía a los abismos del infierno. La calidad literaria y el dominio del personaje de Cervantes eran insuperables, y por eso esta obra fue un error, aunque forma parte de la magia del Quijote. El problema radica en que estas dos obras, prodigios de imaginación y belleza en el lenguaje, son las dos obras que todo escritor desearía escribir.
Por eso la propia pluma que nació para escribir el Quijote, y por la que el Quijote nació solamente, engaña dejando reposar a Alonso Quijano en la sepultura, para que nadie pueda volver a tomarlo y contar una historia falsa, pero quien no puede encontrarse con algún Don Quijote por la calle. Y así también Aureliano descifra que todo lo escrito en los pergaminos era irrepetible para siempre, porque no habría otra familia condenada a cien años de soledad. Pero los pueblos en América del sur aparecen y desaparecen como las estaciones...
Otro de los puntos comunes de las obras es el tema del amor y la belleza.
El Quijote cuando nace pinta en su imaginación como desearía a su amada, Dulcinea del Toboso. Él esta enamorado porque es forzoso que los hombres y los caballeros andantes lo estén. Y este amor, es imaginario pero necesario. Amor que le va a ocasionar muchos disgustos. El vive y respira en ella, y en ella tiene vida, pero ella no es real. Además la burla de Sancho, que muestra encantada a Dulcinea, ocasiona otra burla de los Duques en la que cae el propio Sancho. Un personaje que muestra lo fácil que es caer en un mundo imaginario hasta para alguien como él.
Pero en El Quijote hay muchas historias de amor, que muestran que es una parte sencilla de la vida. Son muy hermosas las historias del propio autor o historias noveladas, intercaladas a la narración principal. Con esto se muestra como la escritura de Cervantes, como el hilo principal de la vida, tiende siempre a escribir un capítulo o más de uno sobre el amor. Además dan una visión optimista de la vida, ya que el amor puede, casi siempre, superar obstáculos y barreras.
En cuanto a Cien años de Soledad nos muestra el amor como el sentimiento más primitivo y humilde. Todos los personajes muestran un amor sin medidas, que incluso a veces les lleva ante una cobardía invencible, señal inequívoca para Gabo de incapacidad para el amor. A los Buendía, el amor les hunde en la dulce soledad o llega a ser el paraíso de la soledad compartida. Una soledad compartida, en la que a veces en el libro, la única realidad cotidiana y eterna es el amor, de nuevo capítulos enteros de la obra son solo eso.
El texto nos muestran que las personas son personajes de extraordinaria hermosura, humanidad, imperfectos: tanto del alma como del cuerpo, y por eso deben, creen en el amor.
Estas dos obras son un homenaje a la belleza del mundo y de las personas.
Dos personajes: Marcela, la pastora y Remedios, la bella. Dos mujeres a las que hicieron tan hermosas que cuando alguien contempla sus rostros angelicales, no es conducido a otra cosa que a amarlas. Sin embargo ellas están incapacitadas para el amor porque su vida no es otra que la de vivir en perpetua soledad. Las dos, desaparecen de la historia, pareciéndonos cosa más divina que humana.Pero los dos escritores muestran estar enamorados de esa belleza, del instante que no se escapa, que se encuentra en los lugares más singulares. La amistad entre Rocinante y el asno de Sancho, el placer de una buena comida, las ventas y los palacios, la hermosura de las personas, el vestuario de la época, los paisajes de España, la impasible figura de un bandolero catalán, el día, la noche, la locura; o los pescaditos de oro, las mariposas amarillas, la siesta al atardecer, las relaciones carnales, la soledad...
Dos obras de fantasía. Dos obras de literatura en las que se absorben influencias y surge una nueva, pero madura, original e impensada obra de creación.
Cervantes toma los libros de caballerías, que en esa época estaban de moda y se marca como objetivo desde el principio el deshacer su autoridad, y hacer volver a la literatura a la realidad del mundo.
Para ello toma pasajes de los caballeros andantes y los ofrece con uno de lo mayores prodigios de imaginación de la literatura: Don Quijote de la Mancha. Sin embargo al dotar de realidad estos pasajes y gracias a su forma de escribir, lo que hace Cervantes es llenar de hermosura los libros de caballerías, haciéndoles así, un gran homenaje.
Gabriel García Márquez también toma una realidad, América del Sur, y escribe sobre ella con una extraordinaria capacidad. Y consigue expresar los sentimientos de este continente, unos sentimientos que apenas parece que puedan pensarse, así que menos escribirse, aunque él si parece acercarse a mostrarnos la violencia y la ternura de este corte de tierra.
En definitiva son dos obras que nos permiten escapar y soñar. Obras ante las que el lector no puede permanecer impasible, porque despertaran en él multitud de sentimientos. Dos obras de arte, que ante todo, son literatura.
Este articulo, no ha querido llevar a que Cien años de Soledad fuera El Quijote del siglo XX, quizás eso se diga algún día, sino que uno de los mayores prodigios de imaginación, una obra insólita, no puede huir de la gran obra de la literatura española, Don Quijote de la Mancha, y esto es lo primero que las une.
Por otra parte el desocupado lector, la propia literatura, agradece a Cervantes, y más tarde a Gabriel García Márquez, por unir el lenguaje con las cosas, es decir, ser la prosa del mundo.
Gracias por el mayor protagonista de la novela española: el ingenioso hidalgo. Podemos al leer, oír y mirar lo que él, sentir como él, entrar en sus pensamientos. Un personaje que esta sólo preocupado de vencer a los gigantes o encantadores que se pongan en su camino. Preocupado de conseguir que todo el mundo rinda pleitesía a su amada. Pero es un personaje que madura, y pasa a tener un conflicto consigo mismo. Muestra dudas sobre la realidad externa y sobre su conducta. Poco a poco nace en nosotros la ternura al ver como cae en la tristeza y en la confusión. El autor enriquece así la figura de Don Quijote. La aventura de la cueva de Motesinos nos descubre la razón de su locura. Solo quiere vivir una vida más bella. Su derrota en la playa de Barcelona, es nuestra derrota. La cordura vence a la locura.
Gracias a una historia ejemplar, la de cien años de inigualable soledad de una familia. Una novela que nos permite escapar del tiempo, para sumergirnos en un tiempo fabuloso, en un lugar buscado por muchos.
Unos personajes, nacidos por el poder de creación del novelista, una creación imaginaria, pueden librarse de jugar a la vida, haciendo un pacto honrado con la soledad.
De nuevo gracias, por las palabras que nos hacen un hermoso retrato de la misma vida que nosotros vivimos
Antonio León Díaz, alumno de Filología Hispánica





