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el otro lado del reflejo
Bienvenidx. Aquí estamos, guardando configuraciones y reclamando algo de atención.
Acerca de
Vivo como un niño, siento como un niño, pero escribo como lo que soy. Aquí dejaré lo que se me ocurra escribir, para que no me vaya comiendo los adentros. Y a ti, si quieres leerlo, te lo agradezco. No espero que guste. El mundo no es tan bonito como me lo contaron, los libros me mintieron. Despues de unos años estoy desengañado, hoy solo intento que cada día sea un buen día. Un abrazo. Fuerza y gozo. Condenato
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Homo Teatralensis
Hoy puedo contarlo con palabras.

Cuando, bajo el sol ardiente, contemplaba a los buitres volar haciendo círculos en busca de algún animal muerto y a los pavos reales exhibir pomposos sus plumas, mientras olía el aroma de las flores que tanto atraía a las abejas; sintiendo que la vida en la llanura me rodeaba por completo, entonces desde aquella piedra, imaginé un gran misterio: a mí, observando en silencio. Y comprendí algo que ya sabía, que yo no estaba viendo a esos seres, como esos seres a mí me veían.
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No me venderé
Yo, que fui el momento más lúcido en vida de alguna persona desconocida, concebido por las grandes circunstancias del conocimiento, poseedor de la pasión contenida. Yo, sentimiento único de tantos recuerdos, guardián de largas noches en vela, continente del tiempo; mil veces abrazado como amigo y otras tantas olvidado como muerto... Yo, hoy, me hago viejo.
Mas no dejaré que esta polvorienta estantería sea mi tumba, gritaré a los cuatro vientos el sentimiento: ¡Que vuele mi alma de papel allá donde pueda existir el saber!
... Volverá la antigua gloria.
Por seguro tened, que lo digital se doblegará, servil, bajo el peso de mi historia.

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Hogar... dulce hogar
Como un templo caído, en mi pecho se acumula escombro
entre nudos de alambre que, al respirar, dañan las entrañas.
Plásticos arrugados por una fiebre que no cesa de quemar
y el humo continua existiendo, no se extinguirán las llamas.

Sobre tantos deshechos habré de construir un nuevo mundo
levantando altos pilares asentados en la sangre petroleada;
amarilla piel seca, plagada de manchas será nueva máscara
y la frente calva, abrasada, volverá a mirar hacia el futuro.

Vaya, nunca creí acabar así, sufriendo tan larga enfermedad
que no me matará mañana, triste cruel aprendizaje perpetuo
viviendo consciente hasta el gran final, ya no hay remedio.

Es lo que me espera hoy no me resigno, ya se cual es mi sino
olvidar lo que he sido amando ahora a millones de parásitos
mientras hacen de mí un inmundo vertedero de sueños.
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