Mi primera andadura editorial

Mi andadura editorial se inició con la traducción de las “teorías y símbolos de los alquimistas. La Gran Obra”. Un libro francés editado por primera vez en 1891. Desgraciadamente, su autor, Albert Poisson, murió muy joven, un año después de la edición de este libro, sin llegar ni tan siquiera a los 30 años de edad.
Me decidí a traducir el texto por dos motivos, el primero para dar un reconocimiento a su autor, que a los 13 años ya andaba buscando libros de alquimia en los mercadillos de libros viejos de París. También a mí, a los 13 años de edad, un libro de alquimia me eligió. Sí, tal como suena. Los hechos se remontan en más de 30 años, recuerdo que en el área de servicio de una autopista fui atraído por un libro de bolsillo que se encontraba junto con otros en uno de esos rodillos metálicos. El libro tenía una fea portada y un título extraño para mi edad, “las moradas filosofales”, el libro me llamó a distancia y les dije a mis padres que me lo compraran.
Poisson, enamorado de la Alquimia, pasó muchas noches interpretando los textos alquímicos y trabajando con su pequeño atanor. Su andanza editorial se inició con artículos y traducciones. Después, hizo con estas “teorías y símbolos de los alquimistas”, un muy buen resumen de la Gran Obra alquímica, muy alabada por los esoteristas fanceses de finales del XIX, años de proliferación de Sociedades Secretas, cuyos directores le rindieron homenaje de reconocimiento tras su muerte considerándolo el mejor alquimista de ese siglo. Me remito a lo que sobre ella comentaron a finales del s. XIX tanto Jollivet Castellot (fundador y secretario de la Sociedad alquímica Francesa), como Tripied, autor del “Vitriolo filosófico” (1898). El primero la definió con el adjetivo de soberbia. El segundo, inició el primer párrafo de su libro con las siguientes palabras: “No iniciaré este estudio sin rendir un justo homenaje a la memoria del desaparecido Albert Poisson, pues su tratado “Teorías y símbolos de los alquimistas”, es de una claridad sin precedentes en todos los libros de alquimia de la antigüedad. Gracias a él, hoy se puede abrir con osadía no importa qué viejo manuscrito hermético para entrar de lleno en los secretos que nuestros ancestros han guardado siempre celosamente, penetrar en el pensamiento que los guió y procurar comprender lo que pretendieron explicar en sus escritos”.
¡Que pena!, pretendió escribir una biblioteca sobre la Alquimia, tratando su historia, su filosofía, los utensilios necesarios, incluso la manera de operar, pero desgraciadamente su muerte nos impidió recibir este legado.
El segundo motivo que me animó a realizar la traducción, fue el propio contenido del texto. Se trata de una obra clara, alejada de la oscuridad típica de los textos alquímicos. Poisson resume los principios y las teorías básicas que envuelven a la Alquimia, para después, centrarse en la Gran Obra, la que analiza concienzudamente y de la que saqué muy buen provecho, pues muchas lagunas se disiparon de mi mente.
Debo a la editorial mra de Barcelona, la edición de esta traducción en el 2004, que hice más que como traductor, como alquimista, intentando ahondar en los sentimientos del autor.
SALUD
Vasilius Etiquetas: Alquimia, Filosofía Natural,
Comentario:
me encantara leer el libro





