<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/rss20.xml"><title><![CDATA[Historias de un alquimista]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Comentarios sobre Alquimia, ¿una ciencia/arte olvidada? por el alquimista Vasilius]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hourly]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[1]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_9.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_8.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_7.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_6.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_5.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_4.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_3.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_2.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_1.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_9.htm"><title><![CDATA[UNA MORADA FILOSOFAL EN SANT ANDREU DE LLAVANERES 1ª parte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[La expresión “morada filosofal”, la acuñó Fulcanelli a principios del siglo XX, dando este título a uno de sus libros. Para él, una morada filosofal era todo soporte simbólico de la verdad hermética, cualquiera que fuese su naturaleza y su importancia, por ejemplo, la minúscula figurilla conservada en una vitrina, la pieza iconográfica dibujada en una simple hoja o en un cuadro, el monumento de arquitectura, ya sea detalle, vestigio, vivienda, castillo o iglesia en su integridad.  <br/><br/>Pues bien, en la localidad de Sant Andreu de Llavaneres, en la provincia de Barcelona, se encuentra una vivienda que se manifiesta como una auténtica morada filosofal. Su primer propietario, el que ordenó su construcción, un famoso pintor del siglo XIX llamado Nicolás Alfaro Brieva (Santa Cruz de Tenerife 1837-1905 Barcelona), estuvo vinculado con las corrientes modernistas de la época, entonces centradas en Barcelona.<br/><br/>Gracias a estas vinculaciones modernistas, el pintor debió entrar en contacto con alguna de las sociedades esotéricas barceloninas, muy arraigadas entonces en el ámbito cultural. El pintor debió adherirse a alguna sociedad de perfil masónico, pues así lo manifiesta la simbología de la que fue su vivienda. <br/><br/>Lamentablemente este chalet estuvo abandonado durante algunos años y ya no queda resquicio ni de la capilla que existía en su segundo piso, ni de los preciosos vitrales que adornaban el interior de la casa, hoy tan sólo queda uno, precisamente el de la ventana de la capilla. Gracias a Dios, el Ayuntamiento se quedó la propiedad de la finca y procedió a restaurarla. Esta finca, destinada al veraneo del pintor y a servir de fruto a su creatividad, manifiesta diversa simbología hermética que pasa desapercibida al distraído paseante.<br/><br/>Una vez habitada en el año 1885, el pintor decide construir años después, una torre de tipo románico, cuadrada, de planta baja y tres plantas, que anexará a la casa. La tercera planta, de tres vientos y nueve ventanas, era la preferida del pintor para crear sus pinturas, principalmente paisajísticas. Es en esta torre donde se encuentra el núcleo central de nuestro artículo.<br/><br/>Sin embargo, fuera de la torre también existen otros símbolos de no menor interés. Por ejemplo el de la entrada principal, que accede a un jardín, a pocos metros de la vivienda. A la izquierda de dicha entrada, a escasos dos metros, una acacia saluda al visitante. <br/><br/>LA ACACIA<br/><br/>La acacia era un árbol sagrado para los egipcios. Para la franmasoneria, simboliza la inmortalidad del alma, pues fue de acacia la madera de la cruz que sirvió de martirio a Jesús. El arte cristinano, particularmente el románico, la utiliza para simbolizar al alma y a la inmortalidad.<br/><br/>Esta acacia en la entrada ¿no parece un guiño del pintor a sus colegas masones?. A pocos metros de esta entrada se encuentra la torre cuarada comentada. Entre la planta baja y la primera planta se encuentra una inscripción que bordea la tres paredes exteriores. Para nuestro gozo, la reforma de la vivienda conservó, raro es en nuestros días, la inscripción latina que sobre fondo azul celeste y letras negras escribe: <br/><br/> ““NISI  DOMINUS AEDIVICAVERIT DOMUN IN VANO LABORAVERUNT QUI AEDIFICANT EAM”.<br/> <br/>“Si el Señor no edifica la casa en vano trabajan los que la edifican”. <br/><br/>Precioso salmo, referencia velada, dirigida al arquitecto del universo, al gran constructor, otro signo masónico.    <br/><br/>La estrecha y alta torre dispone de entrada propia, su puerta está acompañada de una pequeña ventana. Sobre ambos elementos se ubican dos arcos góticos que finalizan en tres capiteles, que aunque ya seriamente deteriorados muestran aún su simbología. Uno de ellos esculpe una salamandra, otro un dragón o serpiente que se muerde la cola y el tercero varios trabajadores, campesinos por sus vestimentas, vaciando el producto de su trabajo, que llevan en unos sacos, en el interior de un recipiente, mientras, otro trabajador machaca o remueve el producto previamente volcado. Desgraciadamente el grave deterioro de este último capitel ha eliminado pruebas importantes sobre su real significado. <br/><br/>LA SALAMANDRA (extracto el libro “Tratado de Philosoteria. Alquimia Real Desvelada”)<br/><br/>Este urodelo (del griego uron, orina y delos visible) terrestre manifiesta uno de los símbolos más destacados en la literatura alquímica. Fulcanelli le dedicó un capítulo en sus “Moradas Filosofales” que tituló “La Salamandra de Lisieux”. <br/><br/>En la tradición alquímica, la salamandra es el animal que vive en el fuego y se alimenta de él. Para los cabalistas, este ser fantástico era considerado el espíritu elemental del fuego. Por equivalencia se llamó también salamandra al Atanor u horno alquímico, transformado con los años en una estufa de combustión lenta que solía quemar antracita y que aún hoy se llama salamandra. En definitiva, es el símbolo tanto del Azufre de los metales, como del fuego secreto o filosófico, una sal que no sólo resiste al fuego, sino que se alimenta de él hasta convertirse, mediante una operación secreta, en la piedra filosofal. Así, la simbología de la salamandra incombustible al fuego se equipara al símbolo del ave fénix, el ave que renace de sus cenizas, otro símbolo de la piedra filosofal. Salamandra deriva del nombre persa “samandra”, que significa veneno(1). Fulcanelli hace derivar el término de las palabras latinas sal y mandra (establo, hueco de roca, ermita), es pues la sal del establo, sal de roca o sal solitaria. Concluye Fulcanelli diciendo que esta sal, espíritu o fuego, nace en un establo, en el hueco de una roca, en una gruta… (2). <br/><br/>Esta sal no es otra que el salitre, salnitre en catalán, es decir sal Nitro. Sal que nace tanto en las tierras, cuevas (en Cataluña se encuentran las minas de salnitre en la localidad de Cardona, hoy convertidas en museo, que son un buen ejemplo), como en las rocas y piedras, sobre todo las de los viejos edificios y sus ruinas (Salitre es Salpêtre en francés, es decir sal de la piedra o Nitro). También puede obtenerse de la orina, especialmente de la de los rumiantes, de ahí que sea también llamada sal del establo o de las letrinas.<br/><br/>Sobre este  Nitro, los antiguos alquimistas distinguían dos tipos, el terrestre y el celeste. Canseliet,(3) nos dice al respecto que “es posible enriquecer el nitro (el terrestre) por su isómero celeste…”. Alexander Von Bernus (4), el gran espagirista y fundador de los en su día muy prestigiosos laboratorios SOLUNA, nos comenta: <br/><br/>“Cuando este dragón volador (nitro celeste), desciende de las esferas superiores sobre el dragón terrestre que no posee alas (el nitro terrestre), y lo consume, entonces el volátil deviene fijo y el fijo volátil…Este símbolo del dragón alado de lo alto y el dragón de abajo sin alas que se devoran mutuamente, es uno de los más profundos y más ricos de sentido de todo el simbolismo hermético. Quien lo comprende tiene entre sus manos la clave de todo el proceso alquímico”.  <br/><br/>Dejemos hablar a los antiguos maestros. <br/><br/>El Nitro terrestre<br/><br/>“La sal Nitro y el Salitre son la misma cosa y si hay diferencia es que el Nitro es un salitre más fino y más puro”(5). Resumiendo, el Nitro terrestre es un salitre muy purificado, sublimado, es decir vuelto sublime mediante las operaciones del magisterio. Así trabajado, este Nitro se convierte en un imán terrestre que atrae hacia abajo, y succiona, por así decir, al dragón volador, para incorporarlo y no hacer más que un todo, conforme a ese gran aforismo de la tabla esmeralda "el superior y lo inferior no son más que una misma esencia, El sol es su padre, la luna es su madre, la tierra es su nodriza y el aire lo lleva y lo distribuye por todos los lados.<br/><br/>La purificación del Salitre para convertirlo en el Nitro terrestre requiere de una serie de operaciones que podemos dividir en dos partes, la primera o purificación filosófica del Nitro, requiere su cristalización, que se produce en forma de agujas. A continuación, se redisuelven varias veces los cristales para separar y extraer las sales extrañas que contienen. La segunda parte, más ingrata, se destina a extraer la quintaesencia del nitro, una verdadera medicina según Denis de Copponay de Grimaldi, quien fuera gran espagirista, primer médico del rey de Cerdeña.  <br/><br/>Finalizaremos este apartado con una frase del Caballero Digby (6): “la sal nitro es un imán que atrae sin cesar una sal parecida del aire que la vuelve fecunda y vivificante”. <br/><br/>El Nitro celeste<br/><br/>Es sobre éste nitro celeste o fuego celeste al que se refiere también Ireneo<br/>Filaleteo(7) cuando dice que se encuentra oculto en el vientre de Aries, (es<br/>decir, en la primavera). Pero Aries, o carnero, es tanto símbolo del fuego, pues es el  Agnus, Agni,  como del Aire. “El viento la lleva en su vientre” dice la tabla esmeralda. Es el viento o aire el que lleva en su vientre al fuego creador. "El carnero encierra en él al acero màgico" nos dice también Filaleteo. El término "acer" en latín expresa algo cortante, penetrante, agrio, ardiente, enérgico, violento, cruel, palabras que expresan claramente la virtud del fuego secreto, cuyo poder disolvente permitiría reincrudar cualquier metal hasta llevarlo a sus principios, Azufre y Mercurio. Recordemos nuevamente a Von Bernus: “El comienzo y el fin del secreto alquímico reside en la apertura verdadera de las substancias minerales.” <br/><br/>Dom Pernety (8) nos habla de un nitro infundido en el aire impregnado de la virtud de los astros y Nicolás Valois:(9) “Dios... también ha hecho el sol, la Luna y las<br/>estrellas, que lanzan sus influencias en el vientre del viento como si un<br/>primer vaso de Naturaleza se tratara.” Y el Cosmopolita nos enseña que existe dentro del aire una invisible y secreta substancia de vida. “El espíritu del Señor está encerrado en el aire”. Sal dulce y balsámica que contribuye a la vida de los animales, de los hombres y de las plantas, constituyéndose en su verdadero alimento(10). <br/><br/>El matrimonio salino <br/><br/>“La reunión del superior con el inferior, no es una imaginación, es real y efectiva, es el matrimonio del cielo y de la tierra, por el que nacen todas las producciones minerales, vegetales y animales. Esta sal exaltada y puesta en movimiento, por los nacientes calores de la primavera, se mezcla con la savia de las plantas, con la sangre de los animales y en el seno de la tierra. Lleva a los unos y a los otros a la reproducción y a la multiplicación de su género y de sus especies. Hay que estar de acuerdo en que los antiguos ser refieren a un nitro aéreo, que es atraído en forma de sal más blanca que la nieve por la fuerza de los rayos del sol y de la luna, por un imán que atrae al espíritu invisible. Es la magnesia de los filósofos y el agente del que componen su disolvente o mercurio filosófico que abre el mixto (es decir, los cuerpos compuestos) justo hasta su centro” (11).<br/><br/>“Nuestro Nitro es un trabajo puro del Arte y está compuesto de dos elementos<br/>o principios, de los que uno es una sal muy simple, universal, ácida y<br/>primordial, contenida en el aire y la otra una tierra alcalina, sulfurosa y<br/>grasa que, semejante a una matriz o una piedra imán, atrae y recibe al<br/>espíritu universal alojado en el aire... “(12)<br/><br/>Este ácido universal…, al que no podemos llamar sino un Nitro incorpóreo<br/>sumamente sutil, es interiormente fuego y exteriormente frío. Este Nitro espiritual o Ácido universal... se vuelve gradualmente más y más material, hasta que encuentra un principio pasivo alcalino donde se fija. Así decimos que los rayos solares de luz, no son otra cosa que un Nitro espiritual sumamente sutil que gradualmente se vuelve más y más nitroso conforme se aproxima a la tierra... Nuestro Nitro es un trabajo puro del Arte y está compuesto de dos elementos o principios, de los que uno es una sal muy simple, universal, ácida y primordial, contenida en el aire y la otra una tierra alcalina, sulfurosa y grasa. que, semejante a una matriz o una piedra imán, atrae y recibe al espíritu universal alojado en el aire...(13)<br/><br/>En la piedra Dios duerme<br/>En la planta respira<br/>En el animal sueña<br/>Y en el hombre se despierta<br/><br/>(Dicho alemán)        <br/><br/>Bibliografía de este artículo referente a la salamandra<br/><br/>1.&#9;Alquimia, enciclopedia de una ciencia hermética. Ed. Herder<br/>2.&#9;Moradas Filosofales. Cap. La Salamandra de Lisieux. Ed. Índigo<br/>3.&#9;La Alquimia explicada sobre sus textos clásicos. Ed. Luis Cárcamo<br/>4.&#9;Alquimia y Medicina. Ed. Luis Cárcamo<br/>5.&#9;Obras póstumas de Denis de Copponay de Grimaldi (1745) Biblioteca Nacional Francesa.<br/>6.&#9;Discurso del Caballero Digby (1666). Biblioteca Nacional Francesa  <br/>7.&#9;Introitus Apertus de Filaleteo. Ed. 7 ½<br/>8.&#9;Diccionario Mito hermético de Pernety. ED. Índigo <br/>9.&#9;Los 5 libros de Valois. Ed. Índigo<br/>10.&#9;Nueva Luz Química. Ed. J. Fonfría<br/>11.&#9; Ídem Obras Póstumas<br/>12.&#9;Historia y análisis químico del Nitro. De F. Hoffman en la “Tabla redonda de los alquimistas” Ed. Luis Cárcamo <br/>13.&#9;Cadena Aurea de Homero en la “Tabla redonda de los alquimistas” <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_8.htm"><title><![CDATA[Obras póstumas de M. de Grimaldy]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[Al final del primer artículo de mi blog comenté la pretensión de editar uno de los libros de cabecera de Fulcanelli. Después dedicqué un artículo completo.  Pues bien ahora sí, ya están corregidas y ven la luz.. Gracias a una autoedición con la editorial bubok, "Las obras póstumas de M. de Grimaldy", editadas por primera vez en 1745 gracias a E. Jourdan de Pellerin están traducidas para regocijo de los estudiosos de la Alquimia, la Filosofía, la Medicina, la Química, la Metalúrgia, la espagiria y la Farmacia entre otras disciplinas. <br/><br/>Se trata de una traducción, procedente del ejemplar existente en la Biblioteca Nacional Francesa, que ha sido ampliamente comentada. Además añado una extensa biografía de Denis de Copponay de Grimaldy, muy famoso en la época gracias a las virtudes "milagrosas" de sus medicamentos. He aquí un extracto de mi introduccióna las obras póstumas:<br/><br/>  " No ocultaremos la dificultad que nos ha entrañado la traducción que hoy presentamos. Hemos intentado ser lo más fieles posible a las intenciones de su autor, por encima incluso de reglas gramaticales. Creemos haber conseguido plasmar su peculiar forma de escribir. Por otro lado, nos ha sido necesario consultar los primeros diccionarios de la Academia Francesa y otros textos antiguos de la época, para entender, tanto el significado de diversos términos, hoy pasados a la historia, como para dar un concepto claro y preciso sobre los que antiguamente tenían un significado diferente al actual. Ello nos ha obligado a realizar más de 170 notas a pie de página. Deseamos que todas ellas, ayuden al lector a situarse en los mediados del s. XVIII francés, y a emprender la obra de Grimaldy con garantías si tal fuera su deseo. También, siguiendo los cánones de la Tradición alquímica, asumimos el deber de ayudar al neófito en la comprensión de los capítulos que nos parecen más relevantes, a tal fin, hemos realizado unos comentarios personales al capítulo VI “del Salitre o Nitro” y al “Discurso hermético”. Deseamos, de corazón, que sean suficientes para entender el sentimiento del autor y la cosmogonía que envolvía a los filósofos herméticos de la época.<br/>   Ya dijimos que la obra se divide en dos partes, una filosófica, que contiene los pilares básicos de la que fue llamada Filosofía Natural o hermética. La otra, práctica, muestra la elaboración de los remedios secretos, unos procedentes de los vegetales y otros de los metales. Y de entre estos últimos, considerados los más poderosos, destaca el oro potable, el más noble y eficaz, del que Grimaldy nos da la fórmula. Aquí radica la importancia alquímica de esta obra, al revelar el proceso de elaboración de uno de los secretos más celosamente guardados, el de la fabricación de uno de los disolventes universales de los metales, que los abre hasta su centro, mostrando sus principios, su origen, sus simientes".<br/><br/>El libro puede consultarse en la editorial bubok. Ha sido editado en formato papel y en formato electrónico.<br/><br/>http://www.bubok.com/libros/603/Obras-Postumas-de-M-de-Grimaldy<br/><br/>Recibid un cordial saludo <br/><br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/fulcanelli" rel="tag">Fulcanelli</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/medicina" rel="tag">Medicina</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/química" rel="tag">Química</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/metalurgia" rel="tag">Metalurgia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/espagiria" rel="tag">Espagiria</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/farmacia" rel="tag">Farmacia</a><br/><br/>    <br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_7.htm"><title><![CDATA[Mis inicios en el mundo de la alquimia 3ª parte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[Hola de nuevo amigos<br/><br/>El tren de destilación marchaba lento, muy lento. Tras unas tres semanas sólo había traspasado un cuarto de rocío del primer matraz al segundo y unas pocas gotas del segundo al tercero. <br/><br/>Pensé que había que avanzar el proceso, entonces desplacé todo el tren hacia el centro de la terraza creyendo que ahí recibíría más sol. Efectivamente, recibía más calor pero a cambio el tren estaba más desprotegido.<br/><br/>Poco tiempo después durante una noche de tormenta e intenso viento, de madrugada, oí un barrabummm procedente del techo, Ohh desesperación del artisa, el viento tiró al suelo el tren y se cargó uno de los matraces echando por tierra la obra. Esa noche aprendí que las prisas y los nervios son malos acompañantes del alquimista. La alquimia requiere de mucha paciencia y tiempo. <br/><br/>Aún así, pude aprovechar el resto de material, por lo que me construí lo que los antiguos llamaban "pelícano". En la próxima cita os explico lo que es con alguna fotografía. <br/><br/>SALUD<br/><br/>Vasilius<br/><br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/fulcanelli" rel="tag">Fulcanelli</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/medicina" rel="tag">Medicina</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/química" rel="tag">Química</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/metalurgia" rel="tag">Metalurgia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/espagiria" rel="tag">Espagiria</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/farmacia" rel="tag">Farmacia</a><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_6.htm"><title><![CDATA[Mis inicios en el mundo de la alquimia 2ª parte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[Lo primero que percibí en mis primeras lecturas era la importancia que parecía tener el Rocío de primavera en la Obra alquímica. El Rocío es un meteoro, un fenómeno de la Naturaleza. Sin embargo, para muchos alquimistas clásicos era una materia de vital importancia en sus trabajos. Para ellos, con la llegada de la primavera, época en que despierta la Naturaleza, gracias al sol y al cambio de temperatura, la humedad de la tierra procedente del otoño y del invierno, se desprende de la tierra (y del mar) y se eleva hacia el cielo, pero esta humedad se lleva consigo las sales más sutiles que encontró en la tierra o en el mar. En la atmósfera, estas sales se impregnan de la luz y de gases como el Nitrógeno. Con la llegada del frescor nocturno, la humedad se hace pesada y cae sobre la tierra y las plantas se sacian de esta humedad hasta emborracharse. Sí, los clásicos afirmaban que el rocío primaveral era un agua impregnada de virtudes terrestres y celestes.<br/><br/>Así que puse mis esfuerzos en aprender a recoger rocío, en cantidades suficientes para poder trabarlo. Pero eso será tema para otro comentario. <br/><br/>Sobre la foto anterior os comento lo siguiente: Nació de un sueño. Al comentárselo a un amigo alquimista ya avezado en estas lides, se ofreció a ayudarme, lo cierto es que la base de mi sueño estaba dibujado en un texto clásico como él mismo me mostró. <br/><br/>Lo que veís decidimos llamarlo "tren de destilación solar". La imagen habla por sí misma. La idea era que una parte del rocío recogido, se destilara al sol del verano dos veces seguidas, pasando de un matraz a otro. ¿Qué pretendíamos?, hacer una destilación natural (del sol) y lenta para intentar dejar visibles las sales de las que hablamos y al tiempo tener un rocío destilado muy puro. <br/><br/>Quien me ayudó es un alquimista consumado, S. J., con seguridad el alquimista español que más ha difundido la alquimia en nuestro país, gracias a las numerosas traducciones de textos clásicos que puso a nuestro alcance y de las que rondan las 40 ediciones. <br/><br/>Previamente a colocar el rocío en el matraz, S.J. leyó una misa alquímica (fotos superiores). solicitando al Eterno su bencición en la obra que se iniciaba. Curiosamente y para nuestro asombro, tras colocar el rocío en el 1er.  matraz apareció dentro del 1er. capitel (bola superior del matraz) un arco iris, justo en ese mismo momento sonó la campana de la iglesia, era la una del mediodía. Lamentablemente, en la fotografía (la inferior izquierda), no se aprecia el arco iris que nosotros vimos perfectamente.<br/><br/>SALUD    <br/><br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/widgets/canaliza" rel="tag"></a><br/><br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/fulcanelli" rel="tag">Fulcanelli</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/medicina" rel="tag">Medicina</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/química" rel="tag">Química</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/metalurgia" rel="tag">Metalurgia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/espagiria" rel="tag">Espagiria</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/farmacia" rel="tag">Farmacia</a>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_5.htm"><title><![CDATA[Mis inicios en en el mundo de la Alquimia. 1ª parte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[Mi primer libro de alquimia me llamó a los 13 años de edad. Recuerdo que en un área de servicio de una autopista catalana, mientras subía por una rampa, ví al fondo un rodillo metálico lleno de libros de bolsillo. Uno de ellos me llamó la atención, quizás era el más feo, con una portada poco agraciada pero con un título sugerente 'Las moradas filosofales', de un autor que me era totalmente desconocido. Fulcanelli era su nombre. Le pedí a mis padres que me lo compraran. Creo sinceramente que el libro me llamó.  <br/>No acabé de leerlo, me resultaron incomprensibles algunos capítulos, pero supe que trataba de alquimia, de la existencia de una piedra llamada filosofal que al parecer transmutaba los metales innobles en nobles y que otorgaba una fuente de salud a quien la tomara en forma de elixir.    <br/>No obstante me quedó un inquietud, tenía que entender algo más de esta ciencia, arte o filosofía. Poco después me compré dos libros más didácticos, sus títulos "El tesoro de los alquimistas" y el "Gran Arte de de la Alquimia", ambos de Jacques Sadoul, ellos me dieron una idea más general y comprensible.  <br/>A los 19 años me incliné por la filosofía oriental, mi despacho se llenó de libros sobre esta materia, y me puse a practicar. Durante unos dos años meditaba más de dos horas al día, al tiempo, era casi vegetariano. Algo pasó, mi mente se abrió y me volví más intuitivo. Hago esta observación ajena a la Alquimia porque sin esta práctica seguramente no entendería la Alquimia como la entiendo ahora. Después llegó el servicio militar, donde acabaron la vida vegetariana y las prácticas meditativas.   <br/>Tras el servicio militar continué con las lecturas orientalistas y me introduje también en la filosofía hermética. Pero llegó un momento en que la lectura dejó de satisfacerme, las nuevas lecturas no parecían alimentarme, me daba la sensación de que estaba agotado, que ya no aprendía nada. Entonces con 30 años de edad cayó a mis manos un libro sobre Gaudí, se titulaba "el misterio Gaudí" de Ernesto Milá. Uno de sus capítulos relacionaba a Gaudí con la alquimia. Su efecto fue llevarme a releer de nuevo las "moradas filosofales", a partír de ahí volví a aficionarme por la lectura. La alquimia se convirtió en un reto para mí, en un puzzle que tenía que resolver. Desde entonces no he parado de leer libros tanto clásicos como modernos y todavía no me he saciado.   <br/>También llegaron las prácticas alquímicas.... pero eso lo trataré más adelante. De momento os dejo una foto que os explicaré más adelante. <br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/files/tren_destilacion_002.jpg" alt="" border="0" width="1107" height="802"/><br/><br/>SALUD<br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/widgets/canaliza" rel="tag"></a>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/fulcanelli" rel="tag">Fulcanelli</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/medicina" rel="tag">Medicina</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/química" rel="tag">Química</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/metalurgia" rel="tag">Metalurgia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/espagiria" rel="tag">Espagiria</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/farmacia" rel="tag">Farmacia</a><br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_4.htm"><title><![CDATA[Mi tercera y reciente andadura editorial]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/files/obras_postumas_grimaldy.thumb.jpg" alt="" border="0" width="100" height="144"/><br/>En este caso he decidido autoeditar una traducción de un texto francés de 1745. Se trata de las "Obras póstumas de M. de Grimaldy". Denis de Copponay de Grimaldy fue un excelente médico del s. XVII, que con sus medicinas espagíricas sanó a más de 20.000 enfermos. A mediados del siglo XVI, diferentes ciudades francesas solicitaron sus servicios para que erradicara graves enfermedades. Fue así un médico errante. Durante 12 años se estableció en la ciudad de Chambéry donde creó una Academia de Medicina. Allí fabricó y enseñó a elaborar sus excelentes medicinas, tanto vegetales como métálicas. Los cursos duraban un año. <br/>Pero lo importante del texto, lo que me animó a a traducirlo fueron los comentarios que E. Canseliet, el discípulo del Adepto Fulcanelli hizo sobre el libro, en palabras textuales: "El maestro poseía, entre los libros de su riquísima biblioteca, el del médico Denis de Copponay de Grimaldy, que estuvo ligado a la persona del Rey de Cerdeña, como había sido un espagirista, especialmente iatroquímico , y se había mostrado sobre todo de una extrema imprudencia, el filósofo del Misterio de las Catedrales y de las Moradas Filosofales no lo citó, no más que a su volumen, por otra parte tan raro como poco más o menos desconocido”. <br/>Efectivamente, este texto que aún su rareza y desconocimiento, localicé hace ya sus buenos años en la Biblioteca Nacional Francesa, se muestra descaradamente abierto, especialmente en lo referente a la Alquimia operativa. Es un libro completo. Reúne ampliamente los principios de la Filosofía Natural o Hermética, que traduce después en praxis operativa, demostrando la certeza de aquéllos. Es decir, aúna tanto la Sabiduría que debe conocer todo aquél que desee entrar en el templo de la Filosofía Natural, como la forma de operar la Obra, especialmente en la vía seca.<br/>La traducción fue compleja dada la antigüedad del texto, lo que me obligó a consultar los primeros diccionarios de la Academia francesa y otros textos antiguos, y a escribir más de 170 notas a pie de página para aclarar conceptos sobre términos hoy en desuso o con significado diferente. <br/>Si os interesa podéis consultar la sinopsis del libro en la web de la editorial bubok.  www.bubok.es   para localizarlo buscar en materia "filosofía"<br/><br/>SALUD<br/><br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/widgets/canaliza" rel="tag"></a>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_3.htm"><title><![CDATA[Mi segunda andadura editorial]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/files/tratadodefilosoteria.jpg" alt="" border="0" width="532" height="669"/><br/><br/><br/>Mi segunda andadura editorial se la debo a ediciones Atlantis de Madrid, con ella coedité mi "Tratado de Philosoteria. Alquimia Real Desvelada".  El texto se divide en tres artículos. El primero, que se titula "desvelando las claves de la obra Fulcanelli", pretende desvelar algunas de las claves necesarias para entender mejor las dos obras de Fulcanelli (su Misterio de las catedrales y sus Moradas filosofales). El segundo, "Alquimia en la corte del Rey Arturo", pretende un pequeño análisis etimológico de algunos de los protagonistas de esta serie de poemas griálicos y su relación con la Alquimia. Finalmente, el "Ars Emblemata", trata brevemente del Arte del Emblema, que tuvo un importante desarrollo durante el Renacimiento, pretendo con él mostrar como se utilizaba el emblema para ocultar trabajos alquímicos. <br/><br/>La creación de este libro fue para mí un divertimento, una forma de abstraerme de mi absorvente trabajo. <br/><br/>SALUD<br/><br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/widgets/canaliza" rel="tag"></a>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_2.htm"><title><![CDATA[Mi primera andadura editorial]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/files/transfer016.jpg" alt="" border="0" width="570" height="798"/><br/><br/>Mi andadura editorial se inició con la traducción de las “teorías y símbolos de los alquimistas. La Gran Obra”. Un libro francés editado por primera vez en 1891. Desgraciadamente, su autor, Albert  Poisson, murió muy joven, un año después de la edición de este libro, sin llegar ni tan siquiera a los 30 años de edad. <br/><br/>Me decidí a traducir el texto por dos motivos, el primero para dar un reconocimiento a su autor, que a los 13 años ya andaba buscando libros de alquimia en los mercadillos de libros viejos de París. También a mí, a los 13 años de edad, un libro de alquimia me eligió. Sí, tal como suena. Los hechos se remontan en más de 30 años, recuerdo que en el área de servicio de una autopista fui atraído por un libro de bolsillo que se encontraba junto con otros en uno de esos rodillos metálicos. El libro tenía una fea portada y un título extraño para mi edad, “las moradas filosofales”, el libro me llamó a distancia y les dije a mis padres que me lo compraran. <br/><br/>Poisson, enamorado de la Alquimia, pasó muchas noches interpretando los textos alquímicos y trabajando con su pequeño atanor. Su andanza editorial se inició con artículos y traducciones. Después, hizo con estas “teorías y símbolos de los alquimistas”, un muy buen resumen de la Gran Obra alquímica, muy alabada por los esoteristas fanceses de finales del XIX, años de proliferación de Sociedades Secretas, cuyos directores le rindieron homenaje de reconocimiento tras su muerte considerándolo el mejor alquimista de ese siglo. Me remito a lo que sobre ella comentaron a finales del s. XIX  tanto Jollivet Castellot (fundador y secretario de la Sociedad alquímica Francesa), como Tripied, autor del “Vitriolo filosófico” (1898). El primero la definió con el adjetivo de soberbia. El segundo, inició el primer párrafo de su libro con las siguientes palabras: “No iniciaré este estudio sin rendir un justo homenaje a la memoria del desaparecido Albert Poisson, pues su tratado “Teorías y símbolos de los alquimistas”, es de una claridad sin precedentes en todos los libros de alquimia de la antigüedad. Gracias a él, hoy se puede abrir con osadía no importa qué viejo manuscrito hermético para entrar de lleno en los secretos que nuestros ancestros han guardado siempre celosamente, penetrar en el pensamiento que los guió y procurar comprender lo que pretendieron explicar en sus escritos”.   <br/><br/>¡Que pena!, pretendió escribir una biblioteca sobre la Alquimia, tratando su historia, su filosofía, los utensilios necesarios, incluso la manera de operar, pero desgraciadamente su muerte nos impidió recibir este legado. <br/><br/>El segundo motivo que me animó a realizar la traducción, fue el propio contenido del texto. Se trata de una obra clara, alejada de la oscuridad típica de los textos alquímicos. Poisson resume los principios y las teorías básicas que envuelven a la Alquimia, para después, centrarse en la Gran Obra, la que analiza concienzudamente y de la que saqué muy buen provecho, pues muchas lagunas se disiparon de mi mente.<br/><br/>Debo a la editorial mra de Barcelona, la edición de esta traducción en el 2004, que hice más que como traductor, como alquimista, intentando ahondar en los sentimientos del autor. <br/><br/>SALUD<br/><br/>Vasilius  Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/widgets/canaliza" rel="tag"></a><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_1.htm"><title><![CDATA[Alquimia y alquimistas en el s. XXI]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alquimistavasilius/c_1.htm]]></link><description><![CDATA[Alquimia y alquimistas en el s. XXI<br/><br/>No cabe duda que el término Alquimia y su objetivo, la piedra filosofal, están de moda. Películas como Harry Potter y la piedra filosofal y novelas como el alquimista, han rescatado el término. Invito al lector a introducir la palabra ‘Alquimia’ en cualquier servidor de Internet, descubrirá mediante numerosísimas referencias, su ámbito y alcance. Sin embargo, la Alquimia sigue siendo una gran desconocida. <br/><br/>El ámbito de estudio de los alquimistas era y es la Filosofía Natural. Filosofía deriva del griego Philo (amor, o que gusta de) Sophia, Diosa griega de la Sabiduría, referida en este caso a la Prisca Sapientia, a la Gnosis o Conocimiento auténtico y verdadero, al tradicionalmente oculto y sólo reservado a los elegidos. A nivel alquímico, la transmisión de este conocimiento se realizaba o bien mediante Tradición oral de maestro a discípulo o bien mediante la adquisición de las claves que permitían interpretar tanto los indescifrables textos alquímicos, como las típicas imágenes enigmáticas de la iconografía alquímica. Estas claves o eran reveladas por un Adepto (de Adeptus, el que ha conseguido), el filósofo que ha elaborado la piedra filosofal, o bien mediante una revelación divina. La Alquimia, dicen los alquimistas, es un Don de Dios que éste otorga al estudiante puro y sincero, al que vive según las normas de la Ética y que sigue la conocida máxima alquímica Ora, Lege, Lege, Lege, Relege, Labora et invenies, Ora, Lee, Lee, Lee, Relee, Trabaja y Encontrarás. El término ‘Natural’, se refiere a la Naturaleza, pero en el sentido de su concepción griega, es decir la Phycis, de cuyo estudio nació la antigua Physica, que trató de comprender el conjunto de todo lo que existe en el espacio y en el tiempo.   <br/><br/>La antigua Physica formó parte de la Filosofía Natural. Hoy la Física tiene por objeto el estudio de las propiedades de los cuerpos y de las leyes que tienden a modificar su estado y su movimiento sin alterar su naturaleza (esta alteración es ámbito de la Química), los Antiguos, bajo el nombre de Filosofía Natural, le dieron una acepción mucho más amplia, abarcando el estudio completo de las propiedades de los cuerpos y de sus relaciones, tanto materiales como divinas. De esta Filosofía Natural se desprendieron las matemáticas, las ciencias naturales y las ciencias físicas. Estas últimas de dividieron en  dos partes: la Física y la Química. <br/><br/>El alquimista es un filósofo natural, estudia el origen y la composición de la materia, el surgir y morir de las cosas y las fuerzas cósmicas, por ello es también un Físico, del griego physikos, relativo a la Naturaleza, y también un Químico. Durante el enciclopedismo se consideró a la Alquimia como alta Quymica, La primera enciclopedia, la de Diderot y Alembert, definía la Alquimia como “la Química más sutil mediante la que se hacen operaciones de química extraordinarias y que ejecutan más rápidamente las mismas cosas que la Naturaleza tarda muchos años en producir. La palabra Alquimia está compuesta de la preposición “al” que es árabe, que significa sublime o excelente, y de “química.” Así, Alquimia siguiendo la fuerza de la palabra, significa la Química sublime o la Química por excelencia”. Una definición similar  utilizó el primer Diccionario de la Academia Francesa. Finalmente, otra de carácter anglosajón, procedente del diccionario universal de medicina de James Robert (París, 1.746), la define como “la Rama de la Química que se ocupa particularmente de la transmutación de los metales. Para distinguirla de esta parte de la Química en general y resaltar su excelencia, se le ha dado el nombre de Alquimia, que deriva de “Química” y de la partícula árabe “al”. Los orientales tuvieron durante mucho tiempo la costumbre de resaltar la excelencia de una cosa, atribuyéndosela a la divinidad. Así, Alquimia significa literalmente, “Química de Dios”, pues la palabra “al” significa el Ser Supremo”.<br/><br/>Los alquimistas siempre han entendido la Alquimia tanto como una Ciencia como un Arte. De hecho filósofo deriva del griego philo y sophos  (amante o que gusta de un arte o ciencia). Efectivamente, la Alquimia es una Ciencia, en primer lugar porque en los inicios de la Philosophia, ambas, Filosofía y Ciencia se confunden, la Ciencia es un producto de la Filosofía que se integra en ella, será mucho después cuando se separe. En segundo lugar porque para los alquimistas, la Alquimia es una ciencia tan cierta, verdadera, objetiva y empírica como cualquier otra, pero la diferencia es que es Hermética. Su objetivo, la elaboración de la piedra filosofal, que permite la transmutación metálica, es para ellos una evidencia, la han fabricado y han definido tanto sus propiedades físicas como químicas. Pero la Alquimia también es un Arte pues éste al igual que aquélla, exige, de regla y método para hacer bien una obra. El alquimista debe ser un artista, un artesano, un Maestro del Arte, el que la primera edición del primer diccionario de la Academia Francesa (1.694), define como el que es excelente en cualquier Arte o Ciencia. La Alquimia siempre ha sido concebida  y entendida como “el Gran Arte, el Arte Secreto, El Arte Sacerdotal, Arte Real o la Gran Obra, la Ciencia de las Ciencias o la auténtica Ciencia Hermética”.<br/><br/>Y así es como la Alquimia hace Físico lo Metafísico. El alquimista funde Física y Metafísica. Los principios de la Filosofía Natural son su Biblia, gracias a su fe en ellos consigue  manifestarlos visiblemente en su matraz o vaso herméticamente cerrado. Es más, el alquimista va más lejos, afirma ver en el interior de su vasija ovalada un símil de cómo el Creador creó el mundo. “Vosotros, hijos del divino Hermes, imitadores de la Naturaleza, a quienes la Ciencia os ha mostrado la Naturaleza al descubierto, sólo vosotros sabéis de qué modo esa mano inmortal formó la Tierra y los Cielos a partir de la Masa informe del Caos, pues vuestra Gran Obra muestra claramente que, de la misma manera que se hace vuestro Elixir filosófico, ha hecho Dios todas las cosas. (Extracto de la luz surgiendo por sí misma de las tinieblas, de Marco Antonio Crasellame. 1.687).<br/>    <br/>El alquimista, con ayuda del Espíritu Universal o Alma del Mundo, su gran secreto retrograda la materia hasta sus primeros principios, sus raíces u origen, después los limpia de las heterogeneidades o impurezas que aquella adquirió durante su larga evolución, retiradas las imperfecciones y con nueva ayuda de la energía cósmica, creará un cuerpo nuevo mucho más glorioso, inexistente en la Naturaleza, la piedra filosofal. Por eso le dice la Naturaleza al alquimista, en un diálogo ficticio, “ayúdame y yo te ayudaré”. La Naturaleza no puede por sí misma elaborar la piedra filosofal, necesita de las manos del artista alquimista para mejorarse, y a cambio, la Naturaleza le ofrece las tres virtudes que encierra la lapis philosophorum, la riqueza, por ser capaz de transmutar los metales en oro. la salud, por ser tanto una panacea o remedio universal sanador de todas las enfermedades, como un poderoso reconstituyente que prolonga la vida, y la sabiduría, porque revela al alquimista los íntimos secretos de la Naturaleza.      <br/><br/>Esta es la verdadera Alquimia, la que enamoró a grandes personajes de la historia como Isaac Newton, el autor de la “Philosophia Naturalis Principia Mathematica”,  considerado el padre de la ciencia moderna, pero que en cuanto a su genio, dijo haber caminado sobre hombros de gigantes, a Goethe, que sanado en su infancia por un médico alquimista, se apasionó por ella, a Cyrano de Bergerac, que metafóricamente dedicó alguna de sus obras al proceso alquímico, y a tantos otros, conocidos y desconocidos.     <br/><br/>La Alquimia siempre tuvo altos y bajos, etapas de esplendor y decadencia. De esplendor como en el Renacimiento, donde se practicaba entre la Realeza, la Nobleza, en el interior de los monasterios y entre químicos, médicos y farmacéuticos, hasta que los descubrimientos de Lavoisier iniciaron un período decadente. Pero la Alquimia nunca muere, siempre resurge de sus cenizas como el ave Fénix y escoge a los suyos, tal es su máxima constante. Aún así, la Alquimia no es proselitista, no busca a cualquier seguidor, es más, los suele rechazar mediante la oscuridad de su método. A la Alquimia se llega sólo mediante el profundo estudio y el amor a la Naturaleza, es así como nos escoge.    <br/><br/>Hubo un resurgir de alquimistas durante el siglo XIX, especialmente en Francia, personajes como Albert Poisson, Marcelin Berthelot, Tiffereau, Jollivet Castellot y Marc Haven entre otros, la avivaron, y el fruto surgió a principios del s. XX con la figura de una gran alquimista anónimo, al Adepto Fulcanelli (de Vulcan, volcán y Helios, Sol), el autor de las dos obras alquímicas más importantes del siglo XX, ‘El Misterio de las Catedrales’ y ‘Las Moradas Filosofales’, su discípulo Eugène Canseliet le fue a la zaga y aunque no consiguió elaborar la piedra fue sin duda un filósofo alquimista de primer orden y un gran difusor de esta Cienciartis. <br/><br/>Siempre han existido alquimistas, pero la mayoría permanecen ocultos en el interior de sus laboratorios. Tradicionalmente se han mostrado dos tipos diferentes, los llamados caritativos, que han ofrecido algunas explicaciones ciertas de las operaciones alquímicas, ayudando con ello tanto a los neófitos como a los discípulos alquimistas (llamados hijos de la ciencia), y los envidiosos o codiciosos, entre estos están los que se esconden y trabajan anónimamente, sin ofrecer pistas de sus descubrimientos, y otros que más abiertos, ofrecen afirmaciones, que aún ser ciertas, no hacen más que despistar.<br/><br/>Este siglo, el de la globalización, nos permite conocer muchos alquimistas, sólo hay que consultar en Internet. Pero pocos son los verdaderos. Nuestra Ciencia llama a los falsos alquimistas con el adjetivo de sopladores, eran los que avivaban con los fuelles el fuego del carbón sólo buscando el codiciado oro metal, objetivo totalmente alejado de la Alquimia, la transmutación metálica sólo es un medio, el auténtico alquimista persigue su evolución tanto a nivel físico (materia), como espiritual, en definitiva, transmutarse en un ser superior. <br/><br/>Los alquimistas que conozco, verdaderos escrutadores de la Naturaleza, son en general intelectuales y reservados. Versados especialmente en conocimientos filosóficos, químicos y metalúrgicos, la mayoría usa pseudónimo, en eso siguen fielmente a la Tradición. Los más abiertos comparten entre ellos los éxitos y los fracasos de sus experiencias. Algunos desaparecen, deciden en algún momento dejar de compartir para dedicarse íntimamente a la Gran Obra. Otros llegan y entran en el círculo. Muchos se desmotivan y la abandonan. Otros conservando anonimato se han mostrado con nosotros como auténticos maestros. Otros han sido todo lo contrario, han querido aparentar lo que no son. Es éste un breve perfil de los alquimistas del siglo XXI. <br/><br/>Finalmente, respecto a la actual producción editorial sobre la Alquimia, utilizaré las palabras de un buen amigo alquimista, “ésta se ha mostrado sensiblemente más generosa de lo habitual abriéndose sobre todo en tres frentes: En primer lugar, aquellas obras que amparándose en la reputación y el misterio de la vieja Alquimia secuestran el sustantivo que la define para aplicarlo a toda suerte de doctrinas místicas y a variopintas técnicas de desarrollo espiritual de evidente obediencia oriental. Otro frente lo ocupa la publicación de textos clásicos de nuestra ciencia, ya en ediciones “de Arte” para bibliófilos, ya en colecciones comerciales en las que el criterio de selección es bastante discutible. El tercer frente es aquél que se dedica a los alquimistas modernos o a monografías sobre el Arte Real hechas desde los campos siempre resbaladizos que marcara Jung, o desde los complejos historicistas de los ambientes universitarios, pero en cualquier caso siempre desde lejos del humilde laboratorio del alquimista sincero”. <br/><br/>Es sobre todo desde éste último punto de vista donde la edición es prácticamente nula, faltan obras destinadas a desgranar tanto la Filosofía alquímica como la praxis consecuente, es decir, los trabajos de laboratorio. En eso estamos, acabamos de traducir y comentar una de las obras de cabecera del Adepto Fulcanelli, editada en 1745, que aún siguiendo un evidente lenguaje alquímico, permite una comprensión mucho más asequible a los neófitos, y para los ya iniciados, ofrece una base sólida. Muestra tanto los fundamentos físicos, el trabajo de laboratorio, como los filosóficos mediante un fabuloso discurso hermético. Es por estos motivos, y otro de importancia capital, que Fulcanelli, pese a las numerosa referencias bibliográficas utilizadas en sus dos libros, nunca lo citó. Esperamos que vea pronto la luz editorial, pues en palabras de un buen amigo, “muchos ejemplares se verán con toda seguridad honorablemente manchados por el hollín del laboratorio”.<br/><br/>SALUD<br/><br/>Vasilius<br/><br/>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/alquimia" rel="tag">Alquimia</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/filosofía+natural" rel="tag">Filosofía Natural</a>, <a href="http://bitacoras.com/widgets/canaliza" rel="tag"></a><br/><br/>]]></description></item></rdf:RDF>
