
… No tuvo la necesidad de abrir los ojos y comprobar quien era el dueño de aquellas manos que acariciaban su cuerpo, decidió no hacer preguntas y dejarse consumir por el fuego que la quemaba por dentro y por fuera.
Sus sentidos a flor de piel reaccionaban alterando su consciencia, deseaba morir en sus brazos si así, de esa manera, se aseguraba la permanencia perpetua en ellos, no le importaba nada ni nadie; sólo ese momento, solos los dos, en medio de un océano de tempestades, queriendo levantar el vuelo con unas alas que ella siempre se empeñaba en cortar.
La música seguía sonando, dos figuras perfectamente acopladas danzaban etéreas, unidas en comunión. Se miraron a los ojos, intensamente, y sin necesidad de palabras, ella lo entendió todo: él siempre supo que había estado allí, es más, esperaba su regreso cada día, impaciente, deseando que la razón perdiera la batalla de una guerra que tenía ganada.
Las caricias flotaban marcando sus huellas en cada milímetro de piel; los besos, suavemente intensos, acrecentaban la necesidad de poseerse, de perderse uno en el otro; pasión deliciosamente salvaje, marcada por la realidad de saberse única. No habría más ocasiones, no habría más encuentros, era la realidad de un sueño ya pasado, revivido y alentado por los fantasmas del recuerdo negándose a olvidar, obligándoles a amarse intensamente, sin mesura, entregando todo su ser, ofreciendo el alma, uniendo en un sólo cuerpo dos amantes y dos amados, culpables e inocentes, tan cercanos y tan lejanos a la vez.
El tiempo iba pasando veloz, trayendo consigo el momento de la despedida. No hubo lágrimas, no se oyeron reproches, sobraban las explicaciones. Conocían las reglas del juego; eran cómplices de un mismo error. Sólo el brillo de una última mirada, el encuentro de unos ojos anhelantes, pidiendo una absurda oportunidad al destino, el cual, se carcajeaba ante ellos, disipándola en las cuatro paredes de aquella habitación. Sólo los restos imborrables de un amor imposible, ahogado entre sábanas de satén.
(Alter Ego)
FRaSe del Dia: "A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo."
(Jean de la Fontaine )
Me ha gustado.
Un beso :)
Los finales no existen.
Un beso
P.D.... Gracias por encontrar para mi la inocencia
¿ganaremos?
pero, volveran a verse??? mmmmm
Un BeSO con mordisquito, en el lóbulo de la oreja...
besos! y espero que sigan estas historias...chauuu





