Cosas que no sé como funcionan...
Nunca he entendido bien como funciona, pero sé que está ahí. Algo que desconozco me conecta a las personas que quiero y tengo lejos…
Si pienso mucho en una persona es porque algo le pasa o porque voy a recibir noticias suyas en poco tiempo. No siempre pasa pero cuando pasa siempre me sorprende como si fuese la primera vez.
Ayer por la tarde estuve un rato debatiéndome entre mí misma y mi orgullo y decidí no darte el toque que quería. Por la noche me lo diste tú… Y me sentí estúpida por haber dejado que ganase mi orgullo…
Es otra de las cosas que no sé bien como funciona, pero que sé que está ahí.
Tu olor
Es estúpido que te guste una persona el día que se está despidiendo de ti, lo sé.
Sé que si hubieses sido así desde el principio otro gallo nos hubiese cantado pero prefiero las cosas como han salido.
¿De verdad podremos llegar a ser amigos? En realidad no lo fuimos nunca…
Te odio por hacer que me gustes ahora que te vas, hubiese sido más fácil odiarte porque fueses un capullo.
De todas formas escribiré mi número en un libro y tú lo harás en un billete.
Y ahora no puedo olvidar tu olor…
La inspiración y el pesimismo huyen de la mano
El pesimismo se va y, pese a ser una estúpida redundancia, estoy feliz.
Pero se ha llevado con él a mi musa, mi inspiración y mi poco arte al escribir.
Si os digo la verdad: elijo no escribir nunca más si todo sigue como hasta ahora.
Ya encontraré otro arte en el que volcar mi mundillo interior.
Mientras seguimos rascando por si algún día vuelve.
Fito dice: Porque escribo como sangro… y yo añado… y sangro cuando me hieren o cuando me hiero.
Tendremos que esperar tiempos más oscuros para leer algo mejor, pero tranquilos, que el invierno es largo.