Día 59
De repente te pasas una noche sin dormir. La primera noche sin dormir de toda mi vida, que no es poco. Pero es que te sientes tan bien, tan a gusto, que no te apetece irte a dormir. Por nada del mundo. Aunque sepas que mañana seguirá estando ahí, que los días juntos no sólo no se terminan sino que acaban de empezar, que lo tienes todo por delante...
Hablas, le miras (y se te nota en la mirada), le besas infinitamente, te muerde, le susurras, te ríes, os reís, recolocar las sábanas, un cigarro y vuelta a empezar. Así toda la noche.
Y no sabes bien qué está pasando, pero lo notas. Notas los nervios, el corazón, el nudo en el estómago y las ganas de volver a verle, de abrazarle, de poner tu cara al lado de la suya y vuelta a empezar...
Y entonces, te abraza y te dice: es que no quiero que te escapes.
Hablas, le miras (y se te nota en la mirada), le besas infinitamente, te muerde, le susurras, te ríes, os reís, recolocar las sábanas, un cigarro y vuelta a empezar. Así toda la noche.
Y no sabes bien qué está pasando, pero lo notas. Notas los nervios, el corazón, el nudo en el estómago y las ganas de volver a verle, de abrazarle, de poner tu cara al lado de la suya y vuelta a empezar...
Y entonces, te abraza y te dice: es que no quiero que te escapes.
Día 58
Ayer volvimos a pasar la tarde juntos, dando vueltas por la ciudad, enseñándonos cosas curiosas, tomando café, hablando, fumando, mirando al infinito y mordiéndome el labio inferior continuamente (la insoportable levedad, puede llamarse).
Le dejé tres películas que estoy (casi) segura de que le encantaran, le dejé dos libros y le regalé un gato de madera que maúlla que me traje como recuerdo de... Y le encantó. Como respuesta, me ha regalado un timbre para la bici (envuelto para regalo y todo, aunque yo estuviera delante). Y me encantó.
Y tan encantados estamos el uno con el otro, al menos en apariencia, que hemos dormido juntos, cogidos de la mano, y diciéndonos tonterías las tres horas que deberíamos haber dormido.
No sé cómo seguirá, cómo acabará, ni nada de nada... Lo único que sé es que me siento completamente especial. Y ya.

Le dejé tres películas que estoy (casi) segura de que le encantaran, le dejé dos libros y le regalé un gato de madera que maúlla que me traje como recuerdo de... Y le encantó. Como respuesta, me ha regalado un timbre para la bici (envuelto para regalo y todo, aunque yo estuviera delante). Y me encantó.
Y tan encantados estamos el uno con el otro, al menos en apariencia, que hemos dormido juntos, cogidos de la mano, y diciéndonos tonterías las tres horas que deberíamos haber dormido.
No sé cómo seguirá, cómo acabará, ni nada de nada... Lo único que sé es que me siento completamente especial. Y ya.

Día 57
Noto como que las cosas ruedan... es una sensación muy extraña y nueva para mí. Siempre he tenido que ir a trompicones, siempre he tenido que adaptarme a las cosas que han aparecido en mi camino, con mi mejor sonrisa y sin perder las ganas de... Y acabó por llegar el momento en el que se te quitan las ganas hasta de tener ganas.
Afortunadamente, todo se pasa.
Ayer me decían que doy la sensación de haberme liberado de algo. No de alguien (aunque ese alguien esté incluido en el algo general), sino de una situación. Eso parece.
Pero la verdad es que, además del conjunto o del contexto, estoy empezando a, no sé, como a abrir mi linda cabecita y a hablar de esas cosas y esas sensaciones que tienes cuando, por ejemplo, ves un niño (precioso) por la calle y vas asociando ideas hasta llegar a pensar en si tú estarás preparada (o no) para tener niños, para hacer que un niño crezca a tu lado, para educar a una persona. Y, de repente, le dices: es que yo creo que todas las edades son buenas. Que realmente, un bebé es para comérselo, pero un adolescente de 15 años, rebelde y que cree saberlo todo también te tiene que enriquecer. Curioso, me dice.
Porque el día de la verbena, el camino de vuelta acabó convirtiéndose en un estoy tan bien contigo que no quiero irme, que no quiero dormir. Y acabó, el camino de vuelta, después de hacer fotos de la puesta de sol. Vimos amanecer y vimos anochecer.
Desayunamos, comimos, y bebimos. Fuimos a buscar la bici, hablamos de personas, relaciones y situaciones, de películas que, en su día, nos hicieron llorar, de libros, de poesía y de las chicas que escriben (que tienen, dice, una sensibilidad especial). Y nos tumbamos en el césped, y hablamos desde muy dentro (sin mirarnos a los ojos).
Y al llegar a casa me encontré con un (nuevo) lindo gatito. Un gatito (que aún no tiene nombre) de menos de un mes, que maúlla continuamente, y juega con las piedras, con las plantas y con las toallas. Un gatito precioso. Y si te has encontrado un gato, me dijo, es porque te lo mereces.
Pero todavía no nos hemos tocado ni un pelo.
Afortunadamente, todo se pasa.
Ayer me decían que doy la sensación de haberme liberado de algo. No de alguien (aunque ese alguien esté incluido en el algo general), sino de una situación. Eso parece.
Pero la verdad es que, además del conjunto o del contexto, estoy empezando a, no sé, como a abrir mi linda cabecita y a hablar de esas cosas y esas sensaciones que tienes cuando, por ejemplo, ves un niño (precioso) por la calle y vas asociando ideas hasta llegar a pensar en si tú estarás preparada (o no) para tener niños, para hacer que un niño crezca a tu lado, para educar a una persona. Y, de repente, le dices: es que yo creo que todas las edades son buenas. Que realmente, un bebé es para comérselo, pero un adolescente de 15 años, rebelde y que cree saberlo todo también te tiene que enriquecer. Curioso, me dice.
Porque el día de la verbena, el camino de vuelta acabó convirtiéndose en un estoy tan bien contigo que no quiero irme, que no quiero dormir. Y acabó, el camino de vuelta, después de hacer fotos de la puesta de sol. Vimos amanecer y vimos anochecer.
Desayunamos, comimos, y bebimos. Fuimos a buscar la bici, hablamos de personas, relaciones y situaciones, de películas que, en su día, nos hicieron llorar, de libros, de poesía y de las chicas que escriben (que tienen, dice, una sensibilidad especial). Y nos tumbamos en el césped, y hablamos desde muy dentro (sin mirarnos a los ojos).
Y al llegar a casa me encontré con un (nuevo) lindo gatito. Un gatito (que aún no tiene nombre) de menos de un mes, que maúlla continuamente, y juega con las piedras, con las plantas y con las toallas. Un gatito precioso. Y si te has encontrado un gato, me dijo, es porque te lo mereces.
Pero todavía no nos hemos tocado ni un pelo.
Día 56
Todo sigue, siempre, aunque hay cosas que ya no sé cómo encajar.
Digamos que le puse una bicicleta entre las manos y está muy agradecido. Es que no te imaginas, me dice, la de años y la de gente que lo había intentado, sin conseguirlo, en mis 28 años... Y todavía busca la manera de agradecérmelo... aunque a mi ya me vale con lo contento que está la mayor parte del tiempo que pasa conmigo...
De manera que me planteo qué me pasa con él. Por qué tengo tantas ganas de verle y de pasar tiempo con él, de que me hable, me cuente y me enseñe un poquito de lo que es su vida, lo que le gusta, lo que le hace relajarse y lo que le tranquiliza. Y supongo que eso significa que me gusta, lo que pasa es que no lo tengo del todo claro, porque hablas con quien sea y cada uno ve las cosas de una manera diferente, gustar, querer, sentirse atraído, salir, enrollarse, besarse, dormir, acostarse... no lo sé.
Yo lo único que sé es que ayer por la tarde, cuando íbamos a nosedonde, nos paramos a bebernos una horchata en una esquina cualquiera y, sentados en el suelo, me miró y me dijo: tienes los ojos del mismo color que yo, y cuando te da el sol, parecen verdes.
Igual lo mejor de todo es que mis ojos no son verdes ni por casualidad. Ni con el sol dándome en la cara. Pero cada vez estoy más convencida de que las realidades objetivas no existen.
Digamos que le puse una bicicleta entre las manos y está muy agradecido. Es que no te imaginas, me dice, la de años y la de gente que lo había intentado, sin conseguirlo, en mis 28 años... Y todavía busca la manera de agradecérmelo... aunque a mi ya me vale con lo contento que está la mayor parte del tiempo que pasa conmigo...
De manera que me planteo qué me pasa con él. Por qué tengo tantas ganas de verle y de pasar tiempo con él, de que me hable, me cuente y me enseñe un poquito de lo que es su vida, lo que le gusta, lo que le hace relajarse y lo que le tranquiliza. Y supongo que eso significa que me gusta, lo que pasa es que no lo tengo del todo claro, porque hablas con quien sea y cada uno ve las cosas de una manera diferente, gustar, querer, sentirse atraído, salir, enrollarse, besarse, dormir, acostarse... no lo sé.
Yo lo único que sé es que ayer por la tarde, cuando íbamos a nosedonde, nos paramos a bebernos una horchata en una esquina cualquiera y, sentados en el suelo, me miró y me dijo: tienes los ojos del mismo color que yo, y cuando te da el sol, parecen verdes.
Igual lo mejor de todo es que mis ojos no son verdes ni por casualidad. Ni con el sol dándome en la cara. Pero cada vez estoy más convencida de que las realidades objetivas no existen.
Día 55
Poquito a poco, puedo oler mi champú nuevo, la colonia, las flores, la cocina, la esencia de cualquier habitación cuando entro... poquito a poco. Solamente me falta olerle cuando se acerque a cualquier cosa... Olerle y poder así reconocerle cuando, caminando, me encuentre de nuevo con...
Digamos que todo va poniéndose en su sitio. Poquito a poco, también, me voy acostumbrando a mi nueva condición de hermana adoptiva de dos adolescentes, y me encanta. Vemos la televisión juntos (y para mí supone un esfuerzo, porque tienen que explicarme continuamente de qué va lo que estoy viendo...) y ahora duermo de nuevo en mi cama, tranquila y con sitio por todas partes, hacemos juntos la cena, bajamos juntos la basura y bueno... todo sigue su proceso, supongo.
Cuando fumo salgo fuera, a la calle, y me siento en el suelo al lado de la barandilla. Los perros me miran, el gato se me acerca, y yo miro al cielo y puedo ver la estupenda luna (llena) de anoche, por ejemplo, y acordarme de cuando nos lo pasábamos tan bien, de cuando estábamos tan adorablemente juntos que salíamos a cenar, a emborracharnos y acabábamos re-enamorados el uno del otro. No puedo evitar echar de menos algunas cosas...
Adoro la luna, el sol, el verano, vivir en la montaña, la promesa de ir a la playa en bicicleta este sábado, la preparación de la verbena de San Juan con galletas para los niños incluidas, los mails que me estoy cruzando con una amiga que tiene problemas de mujeres, escuchar única y exclusivamente la maqueta de un grupo en el que canta un amigo del novio de una amiga de una amiga... (estamos pensando en crear un Club de Fans, al más puro estilo adolescente), y esta nos vamos al cine, a ver Promesas del Este... con él...
Digamos que todo va poniéndose en su sitio. Poquito a poco, también, me voy acostumbrando a mi nueva condición de hermana adoptiva de dos adolescentes, y me encanta. Vemos la televisión juntos (y para mí supone un esfuerzo, porque tienen que explicarme continuamente de qué va lo que estoy viendo...) y ahora duermo de nuevo en mi cama, tranquila y con sitio por todas partes, hacemos juntos la cena, bajamos juntos la basura y bueno... todo sigue su proceso, supongo.
Cuando fumo salgo fuera, a la calle, y me siento en el suelo al lado de la barandilla. Los perros me miran, el gato se me acerca, y yo miro al cielo y puedo ver la estupenda luna (llena) de anoche, por ejemplo, y acordarme de cuando nos lo pasábamos tan bien, de cuando estábamos tan adorablemente juntos que salíamos a cenar, a emborracharnos y acabábamos re-enamorados el uno del otro. No puedo evitar echar de menos algunas cosas...
Adoro la luna, el sol, el verano, vivir en la montaña, la promesa de ir a la playa en bicicleta este sábado, la preparación de la verbena de San Juan con galletas para los niños incluidas, los mails que me estoy cruzando con una amiga que tiene problemas de mujeres, escuchar única y exclusivamente la maqueta de un grupo en el que canta un amigo del novio de una amiga de una amiga... (estamos pensando en crear un Club de Fans, al más puro estilo adolescente), y esta nos vamos al cine, a ver Promesas del Este... con él...
Día 54
Ha sido una semana llena de cosas: un cambio temporal de casa, un viaje relámpago a Madrid, cine al aire libre, una gran película, una casa nueva, cerveza y comida japonesa, canicas, y helados de chocolate.
Una semana estupenda.
Pero... creo que dentro de n tiempo estaré perdidamente enamorada de alguien.
De alquien que sólo conoce una chica lo suficientemente interesante y especial cada dos o tres años.
Pero que ya no cree que valga la pena el esfuerzo, porque nunca nadie llega a entenderlo.
Que siempre sabe lo que va a pasar (y sería capaz de escribirlo y guardarlo en un sobre).
Que prefiere querer y tener como amiga a esa persona especial que intentarlo por miedo a perderla. Porque, dice, sufre mucho y estas cosas siempre acaban mal.
Que nunca le tira la caña a ninguna chica y, cuando alguna lo hace, se deja la cresta para que se aleja o para decirle: así soy yo.
Pero es que habla y me deja con la boca abierta, más literalmente que nunca.
Una semana estupenda.
Pero... creo que dentro de n tiempo estaré perdidamente enamorada de alguien.
De alquien que sólo conoce una chica lo suficientemente interesante y especial cada dos o tres años.
Pero que ya no cree que valga la pena el esfuerzo, porque nunca nadie llega a entenderlo.
Que siempre sabe lo que va a pasar (y sería capaz de escribirlo y guardarlo en un sobre).
Que prefiere querer y tener como amiga a esa persona especial que intentarlo por miedo a perderla. Porque, dice, sufre mucho y estas cosas siempre acaban mal.
Que nunca le tira la caña a ninguna chica y, cuando alguna lo hace, se deja la cresta para que se aleja o para decirle: así soy yo.
Pero es que habla y me deja con la boca abierta, más literalmente que nunca.
Etiquetas: incoherencia
Día 53
La diferencia entre tu dimensión y su dimensión... hoy he tenido una conversación de lo más agradable con una persona que me encanta (es muy sincero). Y hablábamos sobre el momento de espera en el que estamos, como de hibernación. Ese momento de tranquilidad absoluta en el que nada ni nadie puede meterse porque todo está bastante bien focalizado. Es decir, es tu momento. Y lo que antes era de vida o muerte, ahora pasa rozándote una mejilla, como un suspiro. Y lo que antes te suponía una enorme cuesta arriba ahora te parece un paseo sin importancia... Todo es cuestión de predisposición, supongo.
Aunque las personas seguimos siendo las mismas, aunque hay cosas de base, me dice, que no he cambiado desde que te conocí (hace ya unos cuantos años) y que nunca llegarán a cambiar, a veces me sorprendo porque todo da un giro, normalmente de lo más inesperado, y me veo haciendo cosas que habría jurado no hacer nunca.
Pero no pasa nada. La vida sigue. Y sigue normalmente. No hay prácticamente nada lo suficientemente importante como para hacer que se tambalee. Al menos no ahora, no en este momento.
Alguien dijo una vez "es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo"*.
Cuánta razón.
* (en American Beauty, creo recordar)
Aunque las personas seguimos siendo las mismas, aunque hay cosas de base, me dice, que no he cambiado desde que te conocí (hace ya unos cuantos años) y que nunca llegarán a cambiar, a veces me sorprendo porque todo da un giro, normalmente de lo más inesperado, y me veo haciendo cosas que habría jurado no hacer nunca.
Pero no pasa nada. La vida sigue. Y sigue normalmente. No hay prácticamente nada lo suficientemente importante como para hacer que se tambalee. Al menos no ahora, no en este momento.
Alguien dijo una vez "es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo"*.
Cuánta razón.
* (en American Beauty, creo recordar)
Día 52
No ha pasado absolutamente nada.
Ni si quiera se despidió con los dos besos de rigor el último día que le vi (?).
En parte, me digo, no importa. No importa porque realmente estoy en un paréntesis. Necesito un descanso emocional más que ninguna otra cosa en el mundo. Necesito relajarme, pensar, mimarme un poco y coger carrerilla para poder volver a la absoluta normalidad. Lo necesito porque la última relación me ha dejado exhausta.
Me gustaría o, mejor, me encantaría quedar con él, y que nos dieran las diez, y las once, y acabar sentados en cualquier parque a las tantas de la madrugada hablando sobre la importancia de la perspectiva de las cosas simplemente porque no quieres irte a tu casa. Me moriría de la emoción, me sentaría estupendamente y me devolvería un millón de cosas o de sensaciones que ya no estoy segura de que existan.
Pero... y después? Y si no pasa nada más? O... Y si pasa algo más? Y si al día siguiente tengo esa linda cara de felicidad... pero en el fondo creo que ninguna relación vale la pena?
Por eso no sé muy bien cómo actuar. Si hablar con ella claramente, disimular o dejarlo correr... pero lo cierto es que últimamente me cuesta bastante dormir. Y eso no me había pasado nunca.
Ni si quiera se despidió con los dos besos de rigor el último día que le vi (?).
En parte, me digo, no importa. No importa porque realmente estoy en un paréntesis. Necesito un descanso emocional más que ninguna otra cosa en el mundo. Necesito relajarme, pensar, mimarme un poco y coger carrerilla para poder volver a la absoluta normalidad. Lo necesito porque la última relación me ha dejado exhausta.
Me gustaría o, mejor, me encantaría quedar con él, y que nos dieran las diez, y las once, y acabar sentados en cualquier parque a las tantas de la madrugada hablando sobre la importancia de la perspectiva de las cosas simplemente porque no quieres irte a tu casa. Me moriría de la emoción, me sentaría estupendamente y me devolvería un millón de cosas o de sensaciones que ya no estoy segura de que existan.
Pero... y después? Y si no pasa nada más? O... Y si pasa algo más? Y si al día siguiente tengo esa linda cara de felicidad... pero en el fondo creo que ninguna relación vale la pena?
Por eso no sé muy bien cómo actuar. Si hablar con ella claramente, disimular o dejarlo correr... pero lo cierto es que últimamente me cuesta bastante dormir. Y eso no me había pasado nunca.
Etiquetas: descanso parentesis





