Día 8
Como cuando te metes en la ducha, y no te duchas para nadie. Y nadie olerá lo bien que hueles ni saboreará lo bien que sabes.
Nadie que te espere a la salida del trabajo, nadie a quien llamar cuando te pasa eso tan importante (o cuando no te ha pasado aún), nadie con quien pasar las horas muertas. Nadie que te disfrute tal y como eres. Nadie que quiera entenderte o a quien quieras entender. Nadie a quien explicarle lo incomprendida que te sientes, a quien querer regalarle flores una mañana de sol.
Nadie a quien comprarle chocolate o a quien llevar a ese sitio que tanto te gusta y que solamente conoces tu. Nadie con quien tumbarte a hablar en aquel banco, que se de que te has cambiado la raya del pelo o de que estás pero no escuchas.
Nadie que te mueva el sillín de la bici. Nadie que te llame para saber que has llegado a casa sana y salva, que te lo estás pasando bien o que te aburres soberanamente. Nadie en quien pensar cuando te vas a dormir. Nadie con quien compartir tu vaso, tu toalla y tu cama.
Nadie.
Porque si hay algo peor que llorar sola, es llorar y que nadie te escuche.
Nadie que te espere a la salida del trabajo, nadie a quien llamar cuando te pasa eso tan importante (o cuando no te ha pasado aún), nadie con quien pasar las horas muertas. Nadie que te disfrute tal y como eres. Nadie que quiera entenderte o a quien quieras entender. Nadie a quien explicarle lo incomprendida que te sientes, a quien querer regalarle flores una mañana de sol.
Nadie a quien comprarle chocolate o a quien llevar a ese sitio que tanto te gusta y que solamente conoces tu. Nadie con quien tumbarte a hablar en aquel banco, que se de que te has cambiado la raya del pelo o de que estás pero no escuchas.
Nadie que te mueva el sillín de la bici. Nadie que te llame para saber que has llegado a casa sana y salva, que te lo estás pasando bien o que te aburres soberanamente. Nadie en quien pensar cuando te vas a dormir. Nadie con quien compartir tu vaso, tu toalla y tu cama.
Nadie.
Porque si hay algo peor que llorar sola, es llorar y que nadie te escuche.





