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la vida, que da muchas vueltas
Acerca de
es difícil saber en qué punto de nuestra vida nos encontramos. pero lo más difícil es saber cómo hemos llegado hasta aquí.
Sindicación
 
Día 12
Perder las ganas, o la ilusión, o acostumbrarse o como quiera que se llame. Es como cuando tu hermano pica con el tenedor en la mesa, mientras la familia entera come, y solamente te molesta a ti. Te molesta muchísimo. Pero solamente a ti.

Supongo que llega un día en el que, aunque no le has dejado de querer, sí has dejado de hacerlo incondicionalmente. Ese es el día en el que la relación se ha terminado. Puedes llevarte bien con él, llegar a cierta armonía en (casi) todos los ámbitos. En la cama, todo puede ser estupendo. Con su familia, con la tuya, con los amigos, en cenas, en casa, haciendo la compra en el supermercado, yendo al cine a ver esas películas que tanto te gustan... Pero tus ganas de irte con él al fin del mundo, de perderos todo un mes por las montañas de vete a saber dónde con una tienda de campaña, han desaparecido. Y ya no van a volver. Por eso, la relación (como tal) ha terminado. Ahora sois amigos con derecho a roce. Muy amigos, y con mucho roce (dependiendo del caso), pero ya.

Ya no hay vuelta atrás.

Es el punto (kafkiano) de no retorno.

A partir de entonces, ¿qué sentido tienen las cosas?

Es cierto que soy una persona que adora los extremos porque es incapaz de tener un término medio, pero si a mi las parejas me han duran dos años, es porque cuando llego a esta especie de punto muerto, las cosas dejan de tener interés, y gracia, si me apuras.

Con lo estupendo que es querer a alguien incondicionalmente, que te llega el estómago de no-se-que-cosas, y te llena de cosquillas cada vez que te abraza, te besa, o te coloca el pelo...
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Comentario:
Esto de ser amigos, no sé yo...

Te lo digo porque yo he pasado por algo así, y yo no me acuesto con mis amigos...pero con él sí...y todavía me jode cuando anda con otra...
En fin, el amor es extraño...

Un beso
No