Día 19
A días, como todo el mundo, tengo unas ganas enormes de lo-que-sea. Me apetece coger la bici, salir a dar un paseo, tomar algo en una terraza o comprarme un reloj. Y todo me parece bien, quiero abrazarle, quiero olerle, y estar cerca, y sentirle cerca... y nos pasamos el fin de semana entre durmiendo y comiendo y diciendo tonterías de niños de catorce años, en el sofá, en la cama, en un banco del parque. Comemos foundé, patatas fritas y comida japonesa.
Y yo me siento como con aquella amiga, aquella que ya no es mi amiga porque, ya sabes, la gente cambia de rumbo cuando menos te lo esperas y un día, después de tantos años, de tantas películas en VOSE de 280 minutos, después de tantas conversaciones de esas profundas en las que acabas con loss ojos brillantes, de tantos abrazos y besos, de dormir juntas, de emborracharnos, de buscar novio y hacer apuestas, de ir a museos y hacer viajes... un día, digo, te ves sentada en una cafetería cualquiera escuchando cómo te dice que ya está más bien harta de tus idas y venidas con el novio de turno. Tú le contestas que también estás harta de sus tonterías, y ese es el final de una bonita amistad. Esa es la diferencia: que cuando lo dejas con una amiga, no vuelves a quedar para ver qué pasa. Siemplemente buscas amigas nuevas.
Cuando estoy con él me siento igual. O parecido. Me siento cómoda para ir con el mismo pijama los tres días de puente que no salimos de casa. O para, en lugar de cenar, bajar a comprar guarrerías y comer y mezclar hasta que nos duele la barriga. O ir al McDonald's a merendar para que nos den el regalo del Happy Meal. O llevarle al cine a ver películas de esas que yo veo, o recomendarle libros de esos que yo leo. O para mirar el teletienda durante horas (es que me impresiona de verdad).
Y es que a veces tenemos las cosas tan cerca, que no nos damos cuenta.

Y yo me siento como con aquella amiga, aquella que ya no es mi amiga porque, ya sabes, la gente cambia de rumbo cuando menos te lo esperas y un día, después de tantos años, de tantas películas en VOSE de 280 minutos, después de tantas conversaciones de esas profundas en las que acabas con loss ojos brillantes, de tantos abrazos y besos, de dormir juntas, de emborracharnos, de buscar novio y hacer apuestas, de ir a museos y hacer viajes... un día, digo, te ves sentada en una cafetería cualquiera escuchando cómo te dice que ya está más bien harta de tus idas y venidas con el novio de turno. Tú le contestas que también estás harta de sus tonterías, y ese es el final de una bonita amistad. Esa es la diferencia: que cuando lo dejas con una amiga, no vuelves a quedar para ver qué pasa. Siemplemente buscas amigas nuevas.
Cuando estoy con él me siento igual. O parecido. Me siento cómoda para ir con el mismo pijama los tres días de puente que no salimos de casa. O para, en lugar de cenar, bajar a comprar guarrerías y comer y mezclar hasta que nos duele la barriga. O ir al McDonald's a merendar para que nos den el regalo del Happy Meal. O llevarle al cine a ver películas de esas que yo veo, o recomendarle libros de esos que yo leo. O para mirar el teletienda durante horas (es que me impresiona de verdad).
Y es que a veces tenemos las cosas tan cerca, que no nos damos cuenta.

Comentario:
No te creas, que en los fines de semana largos no me deja fumar tanto como me gustaría...
Comentario:
Yo también soy adicto a la teletienda (he llegado a contar 44 veces mención del prodcuto en cuestión en menos de tres minutos).
Envidio tus puentes de pijama y almohada y tus dolores de barriga de atracón happymelero.
Envidio tus puentes de pijama y almohada y tus dolores de barriga de atracón happymelero.
Comentario:
Disfruta todo lo que puedas de esas cosas pequeñas, que harán más grande tu vida...
Cuanto por compartir tenemos...
Un besito
Cuanto por compartir tenemos...
Un besito





