Día 22
Hoy me siento desanimada. Ya no tengo ganas de jugar más. Tenemos otra de nuestras crisis, pero esta vez no me apetece seguir con la tontería. No te enfades más, no te enfades, hoy no, por favor, mañana si quieres... pero no hoy.
Pero el niño está triste. Está triste porque le he dicho una verdad como un templo... y así desde el domingo. Por eso ya no tengo ganas de abrazarte, por eso te doy la espalda cuando duermo y por eso ya no me despido por las mañanas con un beso, cariño, nos vemos mañana.
Pero es que yo ahora no puedo, no puedo aguantarlo más. Porque cuando todo va regularmente mal, y las cosas se tuercen, y en el trabajo te caen broncas hoy si y mañana también porque nos estamos retrasando en la planificación (como si yo controlara el mundo, vamos), porque ahora el jefe se ha empeñado en sacar adelante (con planning incluido, también, debe ser el mes de cumplir cosas) los proyectos que llevan años siendo proyectos, porque tenemos que reorganizar una convención que llevabamos semanas preparando, porque llego a la oficina a las 7.45 y me voy a las 19.45... Porque ahora es cuando necesito a ese novio maravilloso que me abraza y me da calor y me da mimos y me coge fuerte de la mano cuando llego del trabajo y me quedo dormida, porque por fin mi cabecita pensante descansa... Pues ahora (como siempre), es cuando él se enfada, porque se siente ofendido, por algo que dije pero no recuerda el domingo, al entrar en casa.
Porque esta, cariño, es la gota que colma el vaso. Porque estoy harta de que seas una preocupación más dentro de todo en lugar de ser un apoyo y ayudarme a sacar adelante estas pequeñas cosas.
Por eso esta mañana me he ido. Porque no puedo aguantarte más.

Pero el niño está triste. Está triste porque le he dicho una verdad como un templo... y así desde el domingo. Por eso ya no tengo ganas de abrazarte, por eso te doy la espalda cuando duermo y por eso ya no me despido por las mañanas con un beso, cariño, nos vemos mañana.
Pero es que yo ahora no puedo, no puedo aguantarlo más. Porque cuando todo va regularmente mal, y las cosas se tuercen, y en el trabajo te caen broncas hoy si y mañana también porque nos estamos retrasando en la planificación (como si yo controlara el mundo, vamos), porque ahora el jefe se ha empeñado en sacar adelante (con planning incluido, también, debe ser el mes de cumplir cosas) los proyectos que llevan años siendo proyectos, porque tenemos que reorganizar una convención que llevabamos semanas preparando, porque llego a la oficina a las 7.45 y me voy a las 19.45... Porque ahora es cuando necesito a ese novio maravilloso que me abraza y me da calor y me da mimos y me coge fuerte de la mano cuando llego del trabajo y me quedo dormida, porque por fin mi cabecita pensante descansa... Pues ahora (como siempre), es cuando él se enfada, porque se siente ofendido, por algo que dije pero no recuerda el domingo, al entrar en casa.
Porque esta, cariño, es la gota que colma el vaso. Porque estoy harta de que seas una preocupación más dentro de todo en lugar de ser un apoyo y ayudarme a sacar adelante estas pequeñas cosas.
Por eso esta mañana me he ido. Porque no puedo aguantarte más.

Comentario:
Estas decisiones nunca son fáciles... hay que pensar y dejar atrás muchas cosas. Pero si, una vez pensado, te animas seguro que no te arrepentirás.
Ánimo. Un beso.
Ánimo. Un beso.
Comentario:
Pues mantente fuerte en tu decisión, dolerá al principio, pero después será una liberación...
No podemos aguantar según que cosas, tú lo has dicho, después del trabajo necesitas un novio que te quiera, no uno que te vuelva loca...
Besito guapa
No podemos aguantar según que cosas, tú lo has dicho, después del trabajo necesitas un novio que te quiera, no uno que te vuelva loca...
Besito guapa





