logotipo

img_google
la vida, que da muchas vueltas
Acerca de
es difícil saber en qué punto de nuestra vida nos encontramos. pero lo más difícil es saber cómo hemos llegado hasta aquí.
Sindicación
 
Día 26
Fin de semana extraño, donde los haya. Llevo una semana en casa de mi madre (y todo lo que eso conlleva para mí, que es mucho y difícil de explicar). Mi hermano, bien. Mi madre, bien también.

Llevo una semana sin verle, sin cogerle el teléfono y sin importarne lo que haga (en la medida de lo posible, está claro), y bien. Estoy bien (desayunando en el trabajo me ha dicho un compañero, que no sabe prácticamente nada del tema, que hoy estoy radiante... de contenta). El caso es que, como digo, estoy bien. Estoy animada (no hiperactiva, animada normalmente), contenta, salgo, entro, duermo, leo (muchísimo) y, sobre todo, no lloro. No me voy al lavabo a llorar. No me pongo a llorar cuando cojo el autobús de vuelta a casa. No lloro por el camino a ninguna parte, ni cuando me meto en la cama, ni cuando me despierto y, tras esos instantes de bendita inconsciencia, descubro que estoy en una cama bastante extraña para mí.

Pero el sábado le vi. Le vi y estuve tres horas enteras llorando, sentada en el suelo, a una distancia prudencial de su linda cabecita, rogándole, pidiéndole por favor, que me diera una oportunidad. Que me quisiera, que me hiciera feliz, que me diera solamente una oportunidad. Que no quería irme de aquella casa, que no quería salir por aquella puerta y saber que no voy a volver a verle (a no ser que coincidan demasiadas cosas para una vida normal, como la mía). Que me dijera que no me fuera, que me dijera que me quería, que me dijera algo, cualquier cosa, que me hiciera quedarme. Pero no hay nada que hacer. Me quiere, si, y quiere que sea feliz, y quiere que esté bien, y querría que se arreglara todo este asunto... pero no sabe cómo hacerlo. No quiere seguir. No quiere saber nada. Prefiere no saber nada... y me rompe el corazón. Qué le voy a hacer, soy así de extraña.

De todas formas, después de eso, todo ha ido a mejor. Estoy extrañamente contenta y en paz, no me lo puedo explicar. Sé que cuando lo acabas de dejar con alguien tienes fases, hay momentos de euforia (e hiperactividad) que duran días, y pasados esos días te entra una especie de terrible depresión de por qué a mí?, días en los que te quieres morir, días... Pero ahora no es así. Ahora estoy (extrañamente) tranquila. Aunque le eche de menos. Aunque le quiera incondicionalmente...
 
Comentario:
Aunque haya momentos en que te vengas abajo, piensa en lo aliviada que una se siente cuando deja de llorar, de esperar algo que nunca llega, de romperse la cabeza pensando como arreglar determinadas situaciones.......
Piensa en que ahora se te abren nuevas puertas y pronto tendrás otras ilusiones.
Ánimo y "palante".
 
Comentario:
Me alegro de que te sientas bien...
Eso es importante...

Ya te dije que a veces aunque duela mucho es mejor estar solo.
Y el tiempo dirá...

Un beso guapa
No