Día 31
No puedo con lo que se me viene encima. O es la sensación que tengo.
Llevábamos una semana con tensión en casa. Ni me mira, ni le hablo. El ambiente no es agradable, pero es que no puedo dar más de sí, de verdad. No sé cómo no lo entiende... Pero me acaba de dejar. Acaba de decidir que no quiere estar conmigo, no quiere tenerme cerca... Y yo no puedo fingir que no pasa nada para que el ambiente sea normal. El ambiente no puede ser normal, y cualquiera podría entenderlo. No me lo pueden pedir... lo siento, pero es que no puedo.
El domingo, pese a todo, me senté en la esquina de la cama. Para hablar. Es cierto que él dio uno de sus (tímidos) primeros pasos de por qué me odias, o por qué actúas como si me odiaras. Por qué no podemos estar bien, por qué pasa esto... si podríamos ser tan amigos, y llevarlo tan bien...
Pues yo no puedo, de verdad. No puedo llevarme tan normal con alguien que me está haciendo daño, continuamente, que quiere que me vaya, que me está echando de su vida. Que llega un día en el que decide que no quiere compartirlo conmigo... pues me duele, la verdad. Me duele mucho.
De manera que podemos actuar casi normalmente y ver qué pasa. Ver qué pasa no significa que yo quiera dejarlo (es algo que tiene bastante metido en la cabeza). Ver qué pasa significa simplemente eso, ver hacia donde evolucionamos. Yo necesito cierta estabilidad (o normalidad, o tranquilidad), y estando bien lo consigo. Ya me plantearé qué es lo que va a pasar, o qué hay que hacer. De momento necesito estabilizarme. Luego, cuando ya tenga ganas, cuando todo vaya mejor, me propondré lo que sea. Pero ahora, de momento, no puedo. No tengo ni ganas, ni fuerzas, ni recursos, ni ilusión, ni...
Seguir normalmente significa que viene a buscarme al trabajo. Que me hace la comida, compra el postre, me da un beso cuando se va a la cama. Me pregunta que dónde he estado, con quien, y qué es lo que he hecho. Significa meternos en la cama juntos, desnudos, y abrazarnos. Abrazarnos toda la noche, dando vueltas, sintiendo todas las cosas que, pese a todo, ninguno de los dos hemos dejado de sentir. Las cosquillas que tenemos continuamente. El cerrar los ojos cuando nos besamos hasta el infinito. El cogerme la mano antes de dormir. El millón de cosas inexplicables que no deberías sentir por alguien que no quieres que esté a tu lado. Alguien que ya no te importa.
Pero seguir normalmente significa que el fin de semana no nos vemos. Que sale y entra y no permite ninguna pregunta. Que no vamos al cine. Que no nos vamos a cenar más lejos de la esquina. Que todo el mundo sabe que lo hemos dejado (y a nadie parece importarle) y no nos deben ver ni juntos ni bien. Significa que su madre llega el jueves. Y sabe que no estamos juntos. Pero dormiremos juntos. Pero es que lo nuestro, cariño, no puede ser. No te das cuenta?
Pues no me doy cuenta. No consigo metérmelo en la cabeza. No puedo verlo. No lo entiendo, no lo quiero aceptar, no le veo la lógica... porque, en el fondo, estaríamos tan bien... significamos tanto el uno para el otro...
Sólo que esta vez hay una pequeña norma, porque yo puedo aguantar ciertas cosas. Puedo no hacer planes con él. Puedo intentar desvincularme, no salir, no hacer preguntas, no decirle que le quiero, no tocarle la cara cuando llevamos horas dando vueltas en la cama, sin poder dormir... Pero no puede estar cada tres días recordándome que quiere dejarme. Que cree que la relación ha terminado. Que no quiere saber nada, ni intentar nada, ni hacer nada. Porque no me parece justo.
Llevábamos una semana con tensión en casa. Ni me mira, ni le hablo. El ambiente no es agradable, pero es que no puedo dar más de sí, de verdad. No sé cómo no lo entiende... Pero me acaba de dejar. Acaba de decidir que no quiere estar conmigo, no quiere tenerme cerca... Y yo no puedo fingir que no pasa nada para que el ambiente sea normal. El ambiente no puede ser normal, y cualquiera podría entenderlo. No me lo pueden pedir... lo siento, pero es que no puedo.
El domingo, pese a todo, me senté en la esquina de la cama. Para hablar. Es cierto que él dio uno de sus (tímidos) primeros pasos de por qué me odias, o por qué actúas como si me odiaras. Por qué no podemos estar bien, por qué pasa esto... si podríamos ser tan amigos, y llevarlo tan bien...
Pues yo no puedo, de verdad. No puedo llevarme tan normal con alguien que me está haciendo daño, continuamente, que quiere que me vaya, que me está echando de su vida. Que llega un día en el que decide que no quiere compartirlo conmigo... pues me duele, la verdad. Me duele mucho.
De manera que podemos actuar casi normalmente y ver qué pasa. Ver qué pasa no significa que yo quiera dejarlo (es algo que tiene bastante metido en la cabeza). Ver qué pasa significa simplemente eso, ver hacia donde evolucionamos. Yo necesito cierta estabilidad (o normalidad, o tranquilidad), y estando bien lo consigo. Ya me plantearé qué es lo que va a pasar, o qué hay que hacer. De momento necesito estabilizarme. Luego, cuando ya tenga ganas, cuando todo vaya mejor, me propondré lo que sea. Pero ahora, de momento, no puedo. No tengo ni ganas, ni fuerzas, ni recursos, ni ilusión, ni...
Seguir normalmente significa que viene a buscarme al trabajo. Que me hace la comida, compra el postre, me da un beso cuando se va a la cama. Me pregunta que dónde he estado, con quien, y qué es lo que he hecho. Significa meternos en la cama juntos, desnudos, y abrazarnos. Abrazarnos toda la noche, dando vueltas, sintiendo todas las cosas que, pese a todo, ninguno de los dos hemos dejado de sentir. Las cosquillas que tenemos continuamente. El cerrar los ojos cuando nos besamos hasta el infinito. El cogerme la mano antes de dormir. El millón de cosas inexplicables que no deberías sentir por alguien que no quieres que esté a tu lado. Alguien que ya no te importa.
Pero seguir normalmente significa que el fin de semana no nos vemos. Que sale y entra y no permite ninguna pregunta. Que no vamos al cine. Que no nos vamos a cenar más lejos de la esquina. Que todo el mundo sabe que lo hemos dejado (y a nadie parece importarle) y no nos deben ver ni juntos ni bien. Significa que su madre llega el jueves. Y sabe que no estamos juntos. Pero dormiremos juntos. Pero es que lo nuestro, cariño, no puede ser. No te das cuenta?
Pues no me doy cuenta. No consigo metérmelo en la cabeza. No puedo verlo. No lo entiendo, no lo quiero aceptar, no le veo la lógica... porque, en el fondo, estaríamos tan bien... significamos tanto el uno para el otro...
Sólo que esta vez hay una pequeña norma, porque yo puedo aguantar ciertas cosas. Puedo no hacer planes con él. Puedo intentar desvincularme, no salir, no hacer preguntas, no decirle que le quiero, no tocarle la cara cuando llevamos horas dando vueltas en la cama, sin poder dormir... Pero no puede estar cada tres días recordándome que quiere dejarme. Que cree que la relación ha terminado. Que no quiere saber nada, ni intentar nada, ni hacer nada. Porque no me parece justo.
Comentario:
También tú te mereces cosas buenas...
Beso
Beso
Comentario:
Eres un solete! (te mereces esas estupendas vacaciones!)
Comentario:
Nada de lo que te esta haciendo es justo.
Sé que duele, pero debes hacer algo, y hacerlo ahora, para que después te duela menos...
Ya has pasado por bastante, él te demuestra día a día lo egoísta que es.
Y no te mereces esto más,
ya sabes que aquí estoy...
Un beso
Sé que duele, pero debes hacer algo, y hacerlo ahora, para que después te duela menos...
Ya has pasado por bastante, él te demuestra día a día lo egoísta que es.
Y no te mereces esto más,
ya sabes que aquí estoy...
Un beso





