Día 40
Hoy me han dicho que me parezco a Leonor Watling. Es la primera vez que me lo dicen en mis 27 años, así que no creo que sea un parecido ni real ni evidente. Pero me ha hecho gracia.
Y hoy tengo un dilema. Mejor dicho, dos.
Por una parte, está el tema de la ruptura. Yo estoy bien porque he cambiado mi rutina. Es decir: ya no hecho de menos salir de trabajar, por ejemplo, y que me venga a buscar porque ahora, cuando salgo de trabajar, me voy a mi casa. Y tan feliz.
El problema (por llamarlo de alguna manera) está en que pagué el piso por adelantado, y no me lo han querido devolver. Y la verdad es que me siento... idiota. Yo pidiéndole a todo el mundo que le diera una oportunidad, que si había dicho que me lo devolvería lo haría, que él con temas de dinero no juega... Y aquí estoy, con un palmo de narices. Decepcionada con él (como persona), porque el dinero tampoco es tanto (si se lo piensa quedar no voy a llamarle ni nada parecido). Y triste, en general, por acabar así con alguien que había (o habría) significado tanto para mí.
El segundo dilema está en el chico que conocí el sábado. Es gracioso (reírme a carcajadas es una de las cosas que más me gustan en el mundo...) y divertido, o a la inversa. Tiene ocurrencias únicas (como, por ejemplo, pensar en saltar a la farola cuando se queme el piso). Recoge (de vez en cuando) cosas del suelo. Le gustan películas que la mayoría de personas no saben que existen. Tiene unos ojos preciosos.
Pero lo mejor, es la cara de idiota que se me quedaba cuando explicaba algo. ...
Y el dilema está, simplemente, es que es algo así como el mejor amigo de una de mis compañeras de trabajo y, por lo tanto, tampoco puedo decirle lo increíble que me parece ni las ganas que tengo de volver a verle. Bueno, y que ya he soñado con él tres veces...
Y hoy tengo un dilema. Mejor dicho, dos.
Por una parte, está el tema de la ruptura. Yo estoy bien porque he cambiado mi rutina. Es decir: ya no hecho de menos salir de trabajar, por ejemplo, y que me venga a buscar porque ahora, cuando salgo de trabajar, me voy a mi casa. Y tan feliz.
El problema (por llamarlo de alguna manera) está en que pagué el piso por adelantado, y no me lo han querido devolver. Y la verdad es que me siento... idiota. Yo pidiéndole a todo el mundo que le diera una oportunidad, que si había dicho que me lo devolvería lo haría, que él con temas de dinero no juega... Y aquí estoy, con un palmo de narices. Decepcionada con él (como persona), porque el dinero tampoco es tanto (si se lo piensa quedar no voy a llamarle ni nada parecido). Y triste, en general, por acabar así con alguien que había (o habría) significado tanto para mí.
El segundo dilema está en el chico que conocí el sábado. Es gracioso (reírme a carcajadas es una de las cosas que más me gustan en el mundo...) y divertido, o a la inversa. Tiene ocurrencias únicas (como, por ejemplo, pensar en saltar a la farola cuando se queme el piso). Recoge (de vez en cuando) cosas del suelo. Le gustan películas que la mayoría de personas no saben que existen. Tiene unos ojos preciosos.
Pero lo mejor, es la cara de idiota que se me quedaba cuando explicaba algo. ...
Y el dilema está, simplemente, es que es algo así como el mejor amigo de una de mis compañeras de trabajo y, por lo tanto, tampoco puedo decirle lo increíble que me parece ni las ganas que tengo de volver a verle. Bueno, y que ya he soñado con él tres veces...
Comentario:
Seguro que sabes como ingeniartelas para preguntarle a tu compañera...
Pero no te quedes con las ganas...
Lo del dinero de tu ex, me parece un cuadro. Ahí ves lo que dice como persona...
Un besito
Pero no te quedes con las ganas...
Lo del dinero de tu ex, me parece un cuadro. Ahí ves lo que dice como persona...
Un besito





