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La vida con Amelus, mi familia y otros animales
Esta soy yo, asustada y decidida, una especie en extinción, tan real como la vida.
Acerca de
Hace tiempo conocí a una pequeña llamada Amelus. De vez en cuando la cuido y me la llevo de paseo a que vea la vida y el mundo. Este blog se lo dedico a ella. A esa niña que nunca crecerá.
  • Mari Gorda: mi perra. Un ser adorable con un miedo atroz al abandono.
  • Mami: mi Mami, la mejor.
  • Dita: mi amiga desde los 4 años. Siempre a mi lado.
  • Baila: otra amiga. Esta desde los 15. Salir con ella es ver que la vida está para bailarla.
  • Tita: a ésta la tengo lejos, pero en mi corazón.
  • Visitas:
    Sindicación
     
    Estoy viva y muy feliz
    Lo que pasa es que no tengo tiempo ni para respirar...
    Al final, Marinero se aclaró y decidió estar conmigo. Llevamos juntos desde después de Fallas.
    Brujo, que vino a pasar las Fallas por aquí se ha erigido en mi amigo del alma, aunque en estos momentos tiene el corazón partidito.
    Ya le dije que me sorprendía que se lo tomase así, pues estaba claro desde que hablé con él en Navidades que esto podía ocurrir en cualquier momento, pero parece que sabiéndolo, no se había hecho a la idea.
    Mari Gorda está poniendo la casa que parece " La Matanza de Texas" pues está en celo y marcando.
    Mis amigas siguen a su marcha y nos vamos poniendo al día de vez en cuando...
    Y la primavera-verano llegó y el río ha recibido ya la visita de mi perrilla y yo varias veces. Eso sí, acompañadas en muchos casos.
    Hace unas semanas cumplí un año más. Eso de todos los años incrementar el número de años no me acaba de convencer. Me alegra pensar que llevo viva tanto tiempo y que puedo decir que he sido feliz, aunque tenga mis momentos de bajón absoluto, pero parece que el tiempo esté empeñado en recordarme que se acaba...
    Y, dicho esto, voy a ponerme en marcha, que si no el toro me pilla y llego tarde a todo...
    Besos a toditos mis chicos, a ver si voy centrándome.
     
    Fiebre del sábado noche
    Sábado 10 de marzo de 2007.
    Aquí está Amelus un sábado en casita… sola y con ganas de pegarse una patada en el culo por boba.
    Que he visto el comentario de Pequeño Nicolás y tiene más razón que un santo… ¡menudos líos me monto con los hombres!
    Debo tener cara de Catalana Occidente y pensarán que lo arreglo todo, todo, todo… que una es buena y empática y al final acaba como el rosario de la aurora.
    Ahora es cuando toca la frase esa de “nunca volveré a enamorarme”… pero no la diré. Porque si pensara eso, apagaría la luz ya mismo y me iría a dormir y a estas horas no puedo irme a dormir por mucho que haya decidido quedarme en casa sin salir un sábado. Además, yo sin enamorarme no puedo estar. Necesito repartir cariñitos a diestro y siniestro. Así que volveré a enamorarme. Seguramente mañana mismo por la mañana. Cuando me despierte y vea el sol entrando por mi ventana.
    Volveré a enamorarme cuando abra la puerta de mi habitación y vea a Mari Gorda moviendo la cola que parece que le vaya la vida en ello.
    Volveré a enamorarme cuando saboree mi desayuno: ese Cola Cao con galletas…
    Me enamoraré del agua que recorra mi cuerpo, del jabón, de la crema hidratante, de la ropa limpia…
    Me volveré a enamorar nada más salga a la calle y note el aire fresco, el sol sobre mi piel.
    Y me enamoraré de la vida cada minuto que pase.
    Menudos líos me monto yo con los hombres… jajjajajajajaja, es verdad. Y no sé si es patético, si es normal o qué. Normal no debe ser. Igual que no me siento yo demasiado normal. ¿Existe alguien normal? ¿Qué es normal?
    Enfin, me voy a ver una peli que me han dejado a ver si salgo de esta empanada mental que me ataca…
    El vídeo… era de cajón, ¿no?
    Enormes abrazos,


     
    Recuento
    A finales de verano, en una quedada con la gente que conocí en Valencia, apareció un nuevo actor: el Marinero.
    Apareció en una cena. Había contactado con el grupo a través de una web y allí estaba. Parecía un chico majo… en esa cena estaba yo de final de verano, en uno de esos días en los que necesitaba desconectar de Brujo y las comidas de cabeza que estaba teniendo por él. Así que tampoco me fijé demasiado en el nuevo fichaje.
    Al cabo de unos días, navegando por el ciberespacio, me metí en la web por la que él nos había contactado y ví el mensaje de presentación que había dejado. Y me encantó. Me hizo reír… Tan encantada estaba que a todo el que pillé por delante le conté lo gracioso que era este chico y qué divertido debía ser.
    Me apetecía coincidir con él en una siguiente cena. Necesitaba reírme…
    No recuerdo bien cuándo fue la siguiente ni cómo fue. No recuerdo bien cuántas veces hablamos. Sé que algo me atraía pero estaba con Brujo y mi cabeza y corazón no iban más allá.
    Sé que las veces que coincidimos llegamos a hablar y que me caía cada vez mejor.
    Un día, no sé cómo, lo agregué al Messenger. O igual me agregó él… a saber…
    Y empezamos a tener conversaciones larguísimas. Recuerdo estar pegada a la pantalla más de cuatro horas hablando con él. Hablábamos de todo… en una de esas le dije que nos salía mejor para la próxima quedar para tomar un café…
    Incluso, ahora que recuerdo, propuso al grupo ir a ver unos conciertos de jazz y me apunté y nos fuimos antes del concierto a cenar los dos. Mano a mano… botella de vino, unas tapas y cafés…
    El caso es que un día, durante una de nuestras larguísimas conversaciones, le dije de nuevo lo del café. Me dijo que por él perfecto, que él podía la semana siguiente.
    Me dejó un poco sorprendida lo rápido de su respuesta, pero me pareció estupendo, así que acabamos por quedar.
    La noche empezó a las 20.30 hrs. y acabó… muy tarde.
    Todo esto pasó antes de fin de año. Yo estaba destrozada por cómo estaba yendo la relación con Brujo y Marinero era todo cariñitos conmigo.
    Eso sí, le dije que, antes de meterme en nada necesitaba aclarar y poner fin a algo que tenía pendiente.
    Ahí fue mi llamada a Brujo.
    Y aquí entra la parte oscura de la historia. Marinero me dijo que también tenía que solucionar algo él.
    Tras ese larguísimo encuentro “cafeteril” nos despedimos dándonos unos días de respiro para resolver nuestros temas.
    Y yo me fui a Córdoba…
    A la vuelta nos encontramos y empezó a tejerse una bonita historia… que terminó al cabo de unos quince días.
    ¿Qué pasó?
    Él estaba tocado por la relación anterior, esa que iba a aclarar en esos días de respiro y no se veía fuerte para empezar nada con otra persona. A mí me dejó hecha polvo…
    Y lo dejamos.
    Pero sí que hablábamos. Messenger, teléfono, algún correo o mensaje… tampoco recuerdo bien qué medios utilizamos… a lo mejor el tam-tam o la telepatía.
    El caso es que me apetecía mucho verle de nuevo. Le echaba de menos.
    Un día no pude más y le mandé un mensaje: “Me encantaría ver “El pianista en el océano” contigo”. Me contestó que en cuanto se aclarase con un tema familiar me llamaría. Me sorprendió. Yo pensé que tardaría un tiempo en acercarse de nuevo a mí.
    Y fueron días…
    La pausa duró un par de semanas.
    El viernes que quedamos para ver la peli, vino a mi casa. La situación era un tanto incómoda porque se notaba que estábamos muertos de ganas de abrazarnos y besarnos. Ahora mismo lo estoy recordando y reviviendo y la verdad fueron unas horas de lo más extrañas. Hasta que pusimos la peli. Y el frío del invierno y la mantita que nos tapó hicieron el resto.
    No recuerdo casi cómo acaba “El pianista en el océano”. Sólo recuerdo sus labios, su olor, su tacto…
    Digo recuerdo porque duramos unas pocas semanas más (¿dos? ¿tres?).
    Se ha vuelto a ir.
    ¿El motivo?
    El mismo…
    ¿Qué pasó?
    Un viernes fuimos al cine a ver “Paris je t’aime” (hago un inciso para recomendárosla, es buenísima y si podéis verla en versión original, mejor que mejor). A la salida del cine me comentó que estaba mal, que se había enterado de algo que le tenía preocupado, pero que aún no estaba preparado para contármelo. Pasó una semana con altibajos. Un día estaba bien y de repente se hundía. Yo le dije que respetaba que no quisiera contármelo, pero que debía hablar con alguien. Su psicóloga, un amigo, una prima… lo que fuera, quien fuera, pero que lo soltara porque se le estaba enquistando.
    No me hizo caso.
    Se guardó la mierda una semana.
    Cuando abrió la boca para vomitarla me salpicó hasta a mí.
    Ocurrió que el viernes ese de marras, la hija-de-puta de su ex (perdón que sea tan mal hablada, pero con esto no puedo evitarlo, temperamental que es una) le mandó un mensaje al móvil.
    Hay que entender que la tipa está casada, tiene una niña y le dijo a Marinero que no iba a separarse para estar con él. De ahí que él tomara la decisión de dejarla.
    Bueno, pues, dos meses después de dejarlo, la hija-de-puta le manda un mensaje diciéndole que le ha ocurrido algo terrible y que, por favor, la llame.
    Y él llamó (según dice preocupado por si había tenido un accidente… enfin).
    Resulta que el marido le había pillado los correos que Marinero en su momento le mandó.
    ¡Que le den por culo!
    Pero por culo me dieron a mí…
    Marinero dice que lo de dejarlo otra vez conmigo no es por ella. Dice que es porque se ha dado cuenta de que no está recuperado del dolor que le produjo dejar esa relación. No se siente fuerte todavía y así no quiere empezar nada y menos conmigo.
    Así que me dejó… otra vez…
    Y ahora me dedico a remontar el bache. Menos mal que fue poco tiempo, porque me costará menos superarlo.
    Bueno, chicos, me despido por hoy que tengo sueño.
    Cuidaos mucho.
    Os mando un ENORME ABRAZO.

    PS: Marta, ya ví lo de ONO. Se banaliza en el anuncio el tema de los abrazos, sí. Pero se banaliza en ESE anuncio… yo abrazo de verdad y me da igual lo que haga el anuncio… me refiero a que se banalizan tantas cosas en este mundo que no vale la pena dejarse influir por ello, porque entonces las creencias se iban a la mierda. Se banaliza todo en esta vida… ¡la ignorancia es así de mala, guapísima!

    PS2: En Fallas viene a pasar unos días a Valencia Brujo. Pero eso es otra historia… otro día más…

    PS3: El vídeo… es el de “Visions of paradise” de Mick Jagger. Un guiño a la peli de “Atrapado en el tiempo”, pero también un buen consejo: déjate llevar por tus sueños.

    ¡Carpe diem, guapísimos!


     
    Actualización
    Llevo no sé cuántas horas ya pegada a la pantalla poniéndome al día y repartiendo abrazos a mis queridísimos bloggeros y ya está Mari Gorda mirándome con cara de pis-que-no-me-aguanto-más-po’Dio.
    No me da tiempo por ahora a actualizar más, así que os dejo un vídeo que ha traído el sol a mi mañana. Un vídeo y una propuesta: si se hace quedada de abrazos en Valencia, os avisaré, por si os queréis pasar. Igual nos abrazamos de verdad y seguimos siendo anónimos…
    (¡Esto es la leche, niños, es la leche!)
    UN ABRAZO ENORME.
     
    El día de los muertos
    Estoy en uno de esos momentos “del mes” en los que mi humor varía a cada microsegundo. Así que hoy he pasado de sentirme la mujer más feliz del mundo a la más desgraciada y luego la más feliz de nuevo en un espacio de 30 minutos… ¡esto de los cambios hormonales es como la montaña rusa! ¡qué de subidas y bajadas! JAJAJAJAJAJJAJA
    Enfin, chicos, que el año ha empezado y no saco tiempo para dejar mi huella por aquí, pero de hoy no pasa…

    El fin de año lo pasé en Córdoba con la gente que había conocido en verano. Fue un fin de semana genial, como cualquier otro que paso con ellos. Ha sido una suerte encontrarles, la verdad. Nos juntamos unas 25 personas, cada uno de un rincón de la geografía española: Valencia, Madrid, Barcelona, Navarra, Toledo, Sevilla, Cádiz, Canarias… Todos emocionados por encontrarnos de nuevo, abrazarnos y achucharnos. Es una sensación extraña porque me hacen sentir libre, ser como soy, sacan de mí a la persona que llevo dentro y que tanto me cuesta dejar salir.
    Recuerdo que el 31 fuimos a tomar las uvas a la Plaza de las Tendillas, lugar típico para ir a celebrar las campanadas en Córdoba. De camino a la plaza iba yo hablando con varios del grupo y se me cruzó por la cabeza la imagen de lo que habían sido mis campanadas el año anterior. Estuve en casa con mi exnovio. Los dos solos, aislados del mundo. Y pudo ser un avance de lo que hubiera sido mi vida de haber seguido con él… este año me encontraba con un grupo de gente que dice quererme y me abraza y me besa y no me ata y cuando me ven son felices y cuando no me ven… también… joder, que se puede echar de menos a alguien y no sentirse desdichadisimo… Pues eso, que de camino a la plaza me acordaba yo de mi anterior Fin de Año y caí en la cuenta de que por primera vez pasaba esa fecha fuera de Valencia, pero además con unas personas que conocía ¡desde hacía cinco meses! Y por las que siento un cariño de lo más especial… y, bueno, ocurrió lo inevitable: me puse a llorar como una bobota… bueno, no en ese momento, pero sí al acabar de tomar las uvas… descargué todas las lágrimas que habían quedado enquistadas todo ese tiempo. Se mezclaban en ellas la dicha, la tristeza y, sobre todo, la felicidad más absoluta de ver cómo había sido capaz de llegar hasta allí, de superar un montón de miedos y crecer, que es lo que cuenta al fin y al cabo.
    El mejor Fin de Año de mi vida, sí.
    Y, en medio de todo esto, mi historia con Brujo.
    En diciembre pasé unos días en Madrid. Yo ya iba un poco desmotivada. Ya eran muchos meses los que habían pasado y nada auguraba que la situación fuera a cambiar entre él y yo.
    Efectivamente, mis temores se confirmaron. Además, tuvo algunas “salidas” que me dejaron un tanto decepcionada… así que mi viaje a Córdoba estuvo a punto de no darse… enfrentarme a Brujo no era algo que estuviera en mis planes y me costaba pensar en estar con él. Lo que pasa es que quitando la relación sentimental, Brujo es un encanto. Es un gran amigo y una persona con la que conecto un montón y con la que me río muchísimo. Así que el fin de semana de Fin de Año pasó como si nada ocurriera… bueno, más o menos… porque se me notaba “rarita”.
    A los dos días de volver de mi viaje, llamé a Brujo. Le encontré tomando algo con unos amigos, así que le dije que quería hablar con él y que me llamara cuando pudiera. Yo estaba muy hecha a la idea de comentarle que quería dejarlo con él. Además, tal como me sentía con él, pensaba que sería bastante fácil. Simplemente iba a quitar de nuestra relación la carga amorosa y, viendo cómo eran las cosas cuando estábamos juntos (hubiera gente o no), no iba a ser mucho más diferente.
    Me equivoqué (en lo de lo fácil que iba a ser).
    La conversación tomó un giro de lo más emotivo.
    Acabamos los dos llorando.
    ¡Idiota! Brujo es de lo más sensible y sentimental, pero va con una fachada de pasota que no es normal. De todas formas, ya sea fachada o no, yo no podía más. No podía mantener la situación por más tiempo. Yo si estoy con alguien debo ver una continuidad, pero aquí no la había ni la iba a haber en mucho, muchísimo tiempo.
    Así que ya terminó, sí…
    Hemos quedado como amigos. Y, como previsto, hablamos casi lo mismo que antes… tiempo al tiempo…
    Y esto es todo por el momento, mis amigos bloggeros.
    Bueno, no…
    Volviendo al principio de mi post… mis cambios de humor… hoy, en uno de esos momentos en los que me sentía la más desgraciada del mundo, me he puesto la canción de La Pulquería, “El día de los muertos”, y se ha obrado el milagro: he sentido que el mundo era mío de nuevo.
    Como son amiguetes y salí en el videoclip, lo incluyo en el post de hoy. Me encantan. Son bestiales. Si tenéis ocasión de verles en concierto, no lo dudéis, id y pasaréis un muy buen rato. A lo mejor resulta que coincidimos y estamos en el mismo sitio, en el mismo momento, como seguro ha ocurrido varias veces.
    Besos y ¡hasta pronto!

    PS: Choque de patitas de Mari Gorda. Está fenomenal… cada día más guapa y más gorda… jajajajajaja