Actualizando...
Últimamente no paro… cuando llego a casa por la noche me conecto, repaso el correo, me meto en algún blog, me mensajeo con algún imprudente que esté conectado y no doy para mucho más…
Eso sí, vi el reto de Chicoformal… recojo el guante y ya haré mi trabajo… ¿cuándo? Eso es otro cantar… jajajajjaja
Estoy mejor. Más animada. Hablé con Brujo y le conté cómo me sentía. No es que haya cambiado demasiado la relación, pero yo me quedé más tranquila.
Es una persona que sabe escuchar y una de las cosas que me dijo es que cuando me sienta mal, que le llame y que hablemos. Ya le comenté que como el tema iba con él me costaba contárselo. Ya os he dicho que por su parte está en un momento de su vida de mucho cambio importante. En agosto salió de casa de sus padres y no os daré detalles pero, por que os hagáis una idea, os diré que hasta diciembre no entrará a vivir en su nuevo pisito. Hasta entonces ha estado en dos casas y bastante fastidiado… es comprensible… además se le han añadido un par de cargas más: la casa de sus padres va a ser derribada (es una casa de esas de dos plantas de toda la vida, que hicieron sus abuelos y que le ha visto nacer) y para él va a ser un duro golpe a nivel sentimental; por otra parte, la perra que vive con sus padres desde hace tiempo (9 años) no saben si van a poder tenerla en el nuevo piso… os podéis hacer una idea de cómo debe estar el Brujillo…
A esto añadiremos que en el plano profesional no se siente realizado y que estaba esperando a tener casa para centrarse en ese capítulo.
Claro, sabiendo todo eso, me cuesta ser la mosca cojonera que ande pidiendo atención. Sí que tengo claro que no debo guardarme las cosas, pero también sé que debo tener paciencia ya que si quiero algo de él no es ahora momento de forzar nada ni de poner en situaciones extremas.
Por el momento me dejo… dejo que sea él quien me llame o se manifieste. Por supuesto, no puedo evitar mandarle algún mensaje de vez en cuando. Siento lo que siento por él y no me lo voy a aguantar… pero por lo general espero a que él me llame o me diga. Eso sí, habría que verme en esos momentos (¡vergüenza ajena que doy!): debe iluminarse mi cara, debo despedir luz porque es como pasear unos minutos por el paraíso.
Por otra parte, estoy liadilla ya que no paro entre semana y, el fin de semana, con las clases de los sábados por la mañana se me queda en nada…
¡Ah! Y la noticia, noticiosa… ¡¡¡¡Mi amiga Dita ya ha dado a luz!!!!
Ayer a las tantas de la noche me llegó un mensaje con la foto de mi nuevo “sobri”. Y casi me pongo a llorar. ¡Jo! ¡Qué cosita más bonita y tierna!
Bueno, os dejo que me voy a trabajar.
Os dejo con un vídeo de Robbie Williams, "Angels", porque todos tenemos uno cerquita y el mío me cuida y mima y me hace volar.
Besos y a ver si la próxima actualización tarda menos…
Eso sí, vi el reto de Chicoformal… recojo el guante y ya haré mi trabajo… ¿cuándo? Eso es otro cantar… jajajajjaja
Estoy mejor. Más animada. Hablé con Brujo y le conté cómo me sentía. No es que haya cambiado demasiado la relación, pero yo me quedé más tranquila.
Es una persona que sabe escuchar y una de las cosas que me dijo es que cuando me sienta mal, que le llame y que hablemos. Ya le comenté que como el tema iba con él me costaba contárselo. Ya os he dicho que por su parte está en un momento de su vida de mucho cambio importante. En agosto salió de casa de sus padres y no os daré detalles pero, por que os hagáis una idea, os diré que hasta diciembre no entrará a vivir en su nuevo pisito. Hasta entonces ha estado en dos casas y bastante fastidiado… es comprensible… además se le han añadido un par de cargas más: la casa de sus padres va a ser derribada (es una casa de esas de dos plantas de toda la vida, que hicieron sus abuelos y que le ha visto nacer) y para él va a ser un duro golpe a nivel sentimental; por otra parte, la perra que vive con sus padres desde hace tiempo (9 años) no saben si van a poder tenerla en el nuevo piso… os podéis hacer una idea de cómo debe estar el Brujillo…
A esto añadiremos que en el plano profesional no se siente realizado y que estaba esperando a tener casa para centrarse en ese capítulo.
Claro, sabiendo todo eso, me cuesta ser la mosca cojonera que ande pidiendo atención. Sí que tengo claro que no debo guardarme las cosas, pero también sé que debo tener paciencia ya que si quiero algo de él no es ahora momento de forzar nada ni de poner en situaciones extremas.
Por el momento me dejo… dejo que sea él quien me llame o se manifieste. Por supuesto, no puedo evitar mandarle algún mensaje de vez en cuando. Siento lo que siento por él y no me lo voy a aguantar… pero por lo general espero a que él me llame o me diga. Eso sí, habría que verme en esos momentos (¡vergüenza ajena que doy!): debe iluminarse mi cara, debo despedir luz porque es como pasear unos minutos por el paraíso.
Por otra parte, estoy liadilla ya que no paro entre semana y, el fin de semana, con las clases de los sábados por la mañana se me queda en nada…
¡Ah! Y la noticia, noticiosa… ¡¡¡¡Mi amiga Dita ya ha dado a luz!!!!
Ayer a las tantas de la noche me llegó un mensaje con la foto de mi nuevo “sobri”. Y casi me pongo a llorar. ¡Jo! ¡Qué cosita más bonita y tierna!
Bueno, os dejo que me voy a trabajar.
Os dejo con un vídeo de Robbie Williams, "Angels", porque todos tenemos uno cerquita y el mío me cuida y mima y me hace volar.
Besos y a ver si la próxima actualización tarda menos…
A vueltas con la vida
Hace tiempo que no actualizo, es verdad, Chicoformal.
Ahora estoy en casa tras pasar tres días… adivinad con quién… sí, con Brujo.
Y pienso las cosas con frialdad y no entiendo bien qué siente él por mí… no entiendo qué ve en nuestra relación…
Tras la última vez, la del famoso correo sobre el toreo, no tocamos el tema más. Hablábamos por teléfono de vez en cuando, me llegaba algún mail o mensaje o guiño de él, pero poco más. Teníamos pensado ir a Paris (sí, le pedí que viniera conmigo) estos días de principios de noviembre, pero a él no le apetecía demasiado y para cuando se decidió le dije que yo ya no barajaba estas fechas ya que los billetes de avión estaban por las nubes. Así que decidió venirse a pasar unos días a la casa que tienen sus padres en la playa y en la que estuvimos ya en septiembre. No hace falta que os cuente el tiempo que nos ha acompañado… sin comentarios… vamos, que poca playa…
Así que ayer le comenté que pensaba que estaría bien venirnos a Valencia a pasar la noche y el día de hoy.
Y eso hicimos… pudimos salir (¡que llevaba desde el jueves noche encerrada y me estaba ahogando! –exagero un poco, ya que la compañía era de lo mejor, pero sí que es verdad que estábamos bastante amuermados-).
El caso es que entre el alcohol y que yo ya no aguantaba más, no sé cómo (las mujeres somos para eso muy mañosas) salió el tema de nuestra relación. La verdad es que empezó con una descripción por su parte bastante larga de lo que le gusta de mí. Entre otras (de alguna me olvidaré, seguro), estaba que soy una persona especial y que le hago sentir especial y que eso no lo consigue cualquiera, que se lo pasa fenomenal conmigo y se ríe muchísimo (sí que nos reímos, sí), mi sonrisa, que soy sincera y transparente, que consigo que se sincere conmigo y me cuente cosas que no cuenta a cualquiera, (algo sobre mi físico que no viene a cuento…) y… ¡ah! que vivo el presente…
Que vivo el presente…
No pude más…
Por supuesto que vivo el presente, porque él no ofrece otra cosa… y me tengo que proteger… yo como mujer cuando inicio una relación no me quedo con el instante que vivo, también me gusta mirar al futuro y hacer cábalas e imaginar cómo sería si…
Lo que pasa es que con él intento no mirar más allá (no lo consigo y mirad que lo intento).
Digamos que la noche se me amargó un tanto…
Y esta mañana ha sido la explosión. En mí se juntaban el dolor de ver que ya acababan los tres días que hemos estado juntos y el rollo de vivir el presente y su forma de aferrarse a que soy especial y que él no busca relación pero sí que le gusta estar conmigo y bla, bla, bla…
Así que he vuelto a hablar con él. Sin alcohol ni música a toda leche de fondo… un cara a cara… y ha empezado de la manera más tonta uno de los “rounds” y ha acabado para mí de forma bastante esclarecedora.
Le he soltado así sin más si, suponiendo que yo viviera en su ciudad, él compartiría piso conmigo. Tras muchas vueltas y coñas y risitas y bromitas me ha dicho que no. Un cubo de agua helada por mi cabeza o un navajazo en el estómago no los habría sentido de la misma forma, hubieran sido más leves… ¿por qué esa respuesta?, os preguntaréis.
Porque, según él, la relación cambiaría… la relación… esa que tenemos tan especial… esa que consiste en vernos una vez al mes tres o cuatro días y mandarnos dos mensajes en el intervalo y alguna llamada entre semana… eso cambiaría (¡nos ha jodido! Supongo que me dirigiría más la palabra estando bajo el mismo techo…).
Aunque me ha pedido que no le dé tantas vueltas a las cosas, no puedo evitar repasar esta conversación… y le escucho decir que no me lo tome a mal (esto al final de la charla), que le he pillado de sopetón y las palabras han salido así, que él, como me ha dicho varias veces, no se ha planteado nada de lo nuestro y que no había pensado más allá y que lo que le había dicho el pillaba de nuevas… y le escucho preguntarme si esa conversación iba a cambiar la relación que tenemos… (¿si te estrujo el corazón, te enfadas conmigo?)
No entiendo nada…
Por un lado me dice cosas que me hacen pensar que no soy un rollo sin más, pero también veo que de él no puedo esperar nada. Esto sí que se lo he dicho, ahora que me acuerdo: antes no esperaba mucho de él, vamos no esperaba casi nada, pero ahora espero cero, nada de nada…
Y aún flotan en el aire palabras: “guarda estas cervezas para la próxima” y sus preguntas sobre mi pasado, y, más que esas preguntas, sus confesiones… sin yo preguntar, se lanza a contarme su vida amorosa… y yo que siempre he tenido este tipo de confesiones como algo muy esclarecedor sobre los propósitos de un hombre… vamos que para mí era sota, caballo y rey: si un tío te habla de su pasado, de sus relaciones con otras mujeres, se interesa por las que tú has tenido, te cuenta sus preocupaciones, sus historias con sus padres, su trabajo… hay tema… le gustas y bastante. Pero ya no sé si esto se hace con amigas especiales también… amigas a las que miras a los ojos cuando están tristes y acaricias y a las que miras cuando van sumidas en sus pensamientos, amigas a las que besas y a las que haces vibrar de mil y una maneras…
Yo no sé qué pensar, chicos, no sé qué pensar…
Por otra parte, hace un montón que no sé de Biciman. Como predije, igual que apareció desapareció… y sé que volverá a aparecer… tiempo al tiempo… esperaba más de mí y no se lo dí… por varios motivos: algunos detalles no me gustaron de él, vivía muy sumido en su mundo, con problemas sentimentales por resolver y para colmo, en medio de todo, Brujo apareció.
Y, frente a todas estas noticias, la más bonita. Una nueva etapa de mi vida: la ONG con la que colaboro desde hace unas semanas. Estoy dando clases de español a inmigrantes y enriqueciéndome a marchas forzadas. Enriqueciéndome al ver la suerte que tengo por vivir la vida que vivo y por haber nacido en el país y en el seno de la familia que mi alma eligió. Es duro que te den de morros con las condiciones en las que viven los inmigrantes que el mar nos trae todos los días, la historia de exilio que llevan (el último con el que estuve en cuatro meses había recorrido Las Palmas, Lérida, Alicante y Valencia –creo que había algún sito más pero no me acuerdo…-).
Ver cómo agradecen tu tiempo, sus caras de hombretones curtidos por la vida intentando asimilar un nuevo lenguaje, su aplicación al escribir y hacer sus ejercicios, su ropa limpia a pesar de vivir en la calle… su empeño en seguir y la esperanza de que algo encontrarán…
Y así voy… ahora me marcho a por la Mari que los días estos que he estado con Brujo ella los ha pasado con sus “abuelis”.
Ya os sigo contando.
Gracias por los comentarios y las visitas anónimas.
Os dejo con un vídeo de Hothouse Flowers, un grupo irlandés a los que conocí cuando tenía 15 años y viajé a Irlanda…
BESOSSSSSSSSSSSSS
Ahora estoy en casa tras pasar tres días… adivinad con quién… sí, con Brujo.
Y pienso las cosas con frialdad y no entiendo bien qué siente él por mí… no entiendo qué ve en nuestra relación…
Tras la última vez, la del famoso correo sobre el toreo, no tocamos el tema más. Hablábamos por teléfono de vez en cuando, me llegaba algún mail o mensaje o guiño de él, pero poco más. Teníamos pensado ir a Paris (sí, le pedí que viniera conmigo) estos días de principios de noviembre, pero a él no le apetecía demasiado y para cuando se decidió le dije que yo ya no barajaba estas fechas ya que los billetes de avión estaban por las nubes. Así que decidió venirse a pasar unos días a la casa que tienen sus padres en la playa y en la que estuvimos ya en septiembre. No hace falta que os cuente el tiempo que nos ha acompañado… sin comentarios… vamos, que poca playa…
Así que ayer le comenté que pensaba que estaría bien venirnos a Valencia a pasar la noche y el día de hoy.
Y eso hicimos… pudimos salir (¡que llevaba desde el jueves noche encerrada y me estaba ahogando! –exagero un poco, ya que la compañía era de lo mejor, pero sí que es verdad que estábamos bastante amuermados-).
El caso es que entre el alcohol y que yo ya no aguantaba más, no sé cómo (las mujeres somos para eso muy mañosas) salió el tema de nuestra relación. La verdad es que empezó con una descripción por su parte bastante larga de lo que le gusta de mí. Entre otras (de alguna me olvidaré, seguro), estaba que soy una persona especial y que le hago sentir especial y que eso no lo consigue cualquiera, que se lo pasa fenomenal conmigo y se ríe muchísimo (sí que nos reímos, sí), mi sonrisa, que soy sincera y transparente, que consigo que se sincere conmigo y me cuente cosas que no cuenta a cualquiera, (algo sobre mi físico que no viene a cuento…) y… ¡ah! que vivo el presente…
Que vivo el presente…
No pude más…
Por supuesto que vivo el presente, porque él no ofrece otra cosa… y me tengo que proteger… yo como mujer cuando inicio una relación no me quedo con el instante que vivo, también me gusta mirar al futuro y hacer cábalas e imaginar cómo sería si…
Lo que pasa es que con él intento no mirar más allá (no lo consigo y mirad que lo intento).
Digamos que la noche se me amargó un tanto…
Y esta mañana ha sido la explosión. En mí se juntaban el dolor de ver que ya acababan los tres días que hemos estado juntos y el rollo de vivir el presente y su forma de aferrarse a que soy especial y que él no busca relación pero sí que le gusta estar conmigo y bla, bla, bla…
Así que he vuelto a hablar con él. Sin alcohol ni música a toda leche de fondo… un cara a cara… y ha empezado de la manera más tonta uno de los “rounds” y ha acabado para mí de forma bastante esclarecedora.
Le he soltado así sin más si, suponiendo que yo viviera en su ciudad, él compartiría piso conmigo. Tras muchas vueltas y coñas y risitas y bromitas me ha dicho que no. Un cubo de agua helada por mi cabeza o un navajazo en el estómago no los habría sentido de la misma forma, hubieran sido más leves… ¿por qué esa respuesta?, os preguntaréis.
Porque, según él, la relación cambiaría… la relación… esa que tenemos tan especial… esa que consiste en vernos una vez al mes tres o cuatro días y mandarnos dos mensajes en el intervalo y alguna llamada entre semana… eso cambiaría (¡nos ha jodido! Supongo que me dirigiría más la palabra estando bajo el mismo techo…).
Aunque me ha pedido que no le dé tantas vueltas a las cosas, no puedo evitar repasar esta conversación… y le escucho decir que no me lo tome a mal (esto al final de la charla), que le he pillado de sopetón y las palabras han salido así, que él, como me ha dicho varias veces, no se ha planteado nada de lo nuestro y que no había pensado más allá y que lo que le había dicho el pillaba de nuevas… y le escucho preguntarme si esa conversación iba a cambiar la relación que tenemos… (¿si te estrujo el corazón, te enfadas conmigo?)
No entiendo nada…
Por un lado me dice cosas que me hacen pensar que no soy un rollo sin más, pero también veo que de él no puedo esperar nada. Esto sí que se lo he dicho, ahora que me acuerdo: antes no esperaba mucho de él, vamos no esperaba casi nada, pero ahora espero cero, nada de nada…
Y aún flotan en el aire palabras: “guarda estas cervezas para la próxima” y sus preguntas sobre mi pasado, y, más que esas preguntas, sus confesiones… sin yo preguntar, se lanza a contarme su vida amorosa… y yo que siempre he tenido este tipo de confesiones como algo muy esclarecedor sobre los propósitos de un hombre… vamos que para mí era sota, caballo y rey: si un tío te habla de su pasado, de sus relaciones con otras mujeres, se interesa por las que tú has tenido, te cuenta sus preocupaciones, sus historias con sus padres, su trabajo… hay tema… le gustas y bastante. Pero ya no sé si esto se hace con amigas especiales también… amigas a las que miras a los ojos cuando están tristes y acaricias y a las que miras cuando van sumidas en sus pensamientos, amigas a las que besas y a las que haces vibrar de mil y una maneras…
Yo no sé qué pensar, chicos, no sé qué pensar…
Por otra parte, hace un montón que no sé de Biciman. Como predije, igual que apareció desapareció… y sé que volverá a aparecer… tiempo al tiempo… esperaba más de mí y no se lo dí… por varios motivos: algunos detalles no me gustaron de él, vivía muy sumido en su mundo, con problemas sentimentales por resolver y para colmo, en medio de todo, Brujo apareció.
Y, frente a todas estas noticias, la más bonita. Una nueva etapa de mi vida: la ONG con la que colaboro desde hace unas semanas. Estoy dando clases de español a inmigrantes y enriqueciéndome a marchas forzadas. Enriqueciéndome al ver la suerte que tengo por vivir la vida que vivo y por haber nacido en el país y en el seno de la familia que mi alma eligió. Es duro que te den de morros con las condiciones en las que viven los inmigrantes que el mar nos trae todos los días, la historia de exilio que llevan (el último con el que estuve en cuatro meses había recorrido Las Palmas, Lérida, Alicante y Valencia –creo que había algún sito más pero no me acuerdo…-).
Ver cómo agradecen tu tiempo, sus caras de hombretones curtidos por la vida intentando asimilar un nuevo lenguaje, su aplicación al escribir y hacer sus ejercicios, su ropa limpia a pesar de vivir en la calle… su empeño en seguir y la esperanza de que algo encontrarán…
Y así voy… ahora me marcho a por la Mari que los días estos que he estado con Brujo ella los ha pasado con sus “abuelis”.
Ya os sigo contando.
Gracias por los comentarios y las visitas anónimas.
Os dejo con un vídeo de Hothouse Flowers, un grupo irlandés a los que conocí cuando tenía 15 años y viajé a Irlanda…
BESOSSSSSSSSSSSSS





