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Caótica Mei
Acerca de
La que murió de amor limpiando una lechuga.
Sindicación
 
D de Dídac.
Llamémosle D., el chico en el que me fijé el primer día del curso pasado... el que me marea a más no poder.
El martes por fin se acordó de traerme el libro que me tengo que leer en clase de catalán, Tirant lo blanc, como no.
Cuando lo vi entrar en mi clase levanté la cabeza de la mesa (estaba casi dormida) y me dijo: "Cuídalo bien, es mi libro favorito" (lógicamente, en su frase lo que más abundaba era la ironía)...
Ése mismo día hablamos por el msn, y hablando, hablando, quedamos en que el próximo día me traería un libro que le gustaba a él.
Bien, hasta aquí todo normal, cuando salimos del instituto a la hora del almuerzo me topé con él y me dio el libro, no dijimos nada, sólo yo susurré un "gracias" mientras en mi cara rojiza se dibujaba una enorme sonrisa.
Sonó el timbre, alumnos por aquí, alumnos por allá i ¡pam! me topé con él en las escaleras, se me puso delante (intencionadamente), lo miré, me miró, y después de ése intercambio de miradas me dijo "ui, lo siento", otra vez con tono irónico, me sonrió y cada uno siguió con su camino.
Peroooo... lo más emocionante llegó por la noche. Cuando él acabó guiando nuestra conversación de lo más normal al terreno difícil, del que yo misma me había prohibido volver a hablar.
Supongo que el ver que me resistía a arrastrarme como un perro tonto, forzó la situación con lo siguiente:
"Es que no se porqué no me gustas, no lo entiendo... tienes todo lo que puedo pedirle a alguien, y te aprecio mucho, pero no se, no lo entiendo"
El motivo por el cual evitaba (yo) el tema, era para no escuchar, o más bien leer, frases como éstas, que no sabía si eran palabras que se sentía obligado a decir o si realmente lo decía porque lo sentía. El caso es que ésta vez yo no saqué el tema, no le pregunté nada, así que lo que dijo no fue por sentirse presionado.
Y... ¿qué le dije yo? Bueno, dado que ya hemos alcanzado cierto nivel de confianza, me siento mucho más cómoda hablando con él y, en un intento de quitarle importancia al asunto, lo único que se me pasó por la cabeza fue un "Yo tampoco lo entiendo" y ésta vez fui yo la que lo dije en tono irónico, que captó a la primera.

No he vuelto a hablar con él, por el instituto siguen las miraditas, los jueguecitos... pero ahora soy yo la que NO ENTIENDO NADA DE NADA.
Yo ya tenía el tema más o menos superado... pero bueno, ahora la cosa va bien, no puedo quejarme... ¿o si? aún me debe una cita!

Reto de la semana siguiente: Romper el hielo cara a cara, ¿alguna idea?
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¡Basta!
Una lista llena de deseo, atracción, sensualidad, sexualidad... pero nunca hubo amor.

Álex_ El primero, el prohibido, el comprometido... mi primer papel como amante. El que me desea a cada momento, el que me deseará siempre... y al que nunca le negaré nada.

Eric_ Un chico duro, frío... con él me sentía protegida, protegida de todo... menos de él. Sí, mi único miedo cuando me abrazaba era que nadie podía protegerme de él.

P._ Besaba bien.

S1._ ...Simplemente, me gustaron sus rastas. El buen chico protector que acaba llevandote a un callejón.

J._ Porque estaba tan triste y borracha que ya no me importaba nada.

Dr._ El pirata... el chico malo que te engaña tanto que aunque lo sepas te da igual... el del "quién sabe", "algún día" y el "todo llega".

S2._ Un simple lío de verano.

Lenon_ Porque llegó el día de quedar, y el momento de besarnos.

D._ El de la clase de al lado.

C._ Otro de los que se disfrazan de tipo dulce y protector para acabar follando contigo.


Estoy harta de chicos, de tipos duros y falsos, malvados... siempre les he dado un poco de mi amor, el justo, para no caer en un pozo sin fondo... Con unos por cariño, con otros por diversión.
Detesto este juego... sí, ya no me divierte jugar a esto.
Ya basta.
 
La muerte.
"No vivimos la vida, vivimos la muerte".
Cada día que pasa, es un día de vida que restamos a una cifra, a alguna fecha. Nadie la conoce, la muerte, tan traidora ella, que viene sin avisar y ataca por detrás, cobarde...
Y los que se quedan aquí, los que siguen comprando el pan cada mañana, los que se van a dormir de noche y se despiertan de día, los desdichados que se sienten derrotados, arañados, impotentes, solos, malditos... Los que nos quedamos y lloramos su nombre, lo gritamos, lo acariciamos, meditamos recuerdos de ése día y ése otro. Se abre una grieta incerrable en nuestro corazón, una grieta llena de llantos y desesperación, una grieta que anhela una voz, una mirada.

La muerte, la ganadora de la vida, la que nunca, nunca pierde. Pide revanchas una y otra vez hasta que dejan al jugador sin fuerzas, y entonces, se los lleva. La muerte, voy a asesinar a la muerte, para que no me arañe más, para que no se los lleve nunca.

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Un comienzo.
Puede que nunca nadie llegue a entender qué pasa por mi cabeza. Y por eso empiezo esto.
Todo eso que no puedo explicar con palabras me lo guardo para mí. Todo lo que un gesto no puede expresar, ni una mirada, ni una sonrisa... ni siquiera un silencio puede servir.
Tan simple como complicado, tan explícito como abstracto... tan irreal que roza la locura.

Soy un saco de emociones, soy como el viento... a veces sopla con fuerza, y a veces es tan suave que parece no existir. A veces es frío, y otras arde como el fuego. Unas veces viene del norte, y otras del sur. Nunca sabes de dónde vendrá mañana, nunca sabes cuanto tiempo durará su intensidad.
Un suspiro y otro más, una lágrima de felicidad, otra de tristeza, una sonrisa reveladora, una mirada callada...

...y aquí empieza todo.