logotipo

img_google
Buscando mi camino
Es dificil encontrar un camino que nunca has visto, pero no pierdo la esperanza
Acerca de
Quiero tomar las riendas de mi vida... Pero todavía sigo buscando el sendero que me conducirá desde el bosque al camino que lleva a cumplir mis sueños.
Archivos
Sindicación
 
Una forma de empezar...
Muchos blogs empiezan con posts de sus autores diciendo lo que van a hacer con el blog o lo que esperan... Me parece como empezar con "Erase una vez..." y como no uso esa muletilla en ninguna de mis historias y entro de lleno, sin preámbulos, no os voy a situar en el espacio-tiempo de mi vida, sólo voy a contárosla, simplemente narraré mi vida, como lo hago con las miles de vidas que aparecen en mis novelas.

Nací en una familia rota, aunque ocultaban esta particularidad, desde hacía mucho tiempo, creo que fui un proyecto para unirla, un mal proyecto, porque los niños no se planean, los niños no son como un viaje, los niños han de venir cuando vengan, independientemente de la situación. Creo que fue el gran error de mi vida, el mayor y el único en el que yo no tuve nada que ver.

Yo era feliz de todos modos, era una niña simpática, popular, admirada... a la que los profesores siempre escogían para las obras del colegio y en la que se despertó el gusanillo por esa profesión desde muy pequeña, desde la primera vez que pisó un escenario haciendo de virgen en la obra de navidad del colegio.

La sensación de vértigo en los primeros segundos en los que se abre el telón y te encuentras todo el salón de actos repleto de gente, de cámaras grabando cada uno de tus gestos, de flashes, de miradas penetrantes... Nadie te había preparado para eso, te das cuenta que los ensayos han sido una pérdida de tiempo, que ahora eres tú y el público, no puedes equivocarte, tienes que demostrar a todo el colegio que no ha habido una Virgen María mejor que tú, tienen que contar contigo para la obra de fin de curso, no puedes fallarles!!!

Se cierra el telón, oyes los aplausos y sabes que lo has bordado, que el papel de Caperucita es tuyo, que no serás una simple flor que lo único que tiene que hacer es estar una hora de pie y sonriendo. Y entonces lo sabes: Quiero ser actriz.

La escritura llegó unos años más tarde, primero como algo oral, cuando con mis numerosas barbies sacaba los más enrevesados argumentos propios de una película de Almodovar. Mis padres se quedaban oyéndome, oyendo a esa pequeña niña que deboraba libros, se llevaba las ovaciones del público y con unas cuantas muñecas creaba increíbles historias. Yo era muy feliz con mis barbies, me permitían expresarme y liberarme, pero unas desalmadas que crecieron demasiado pronto, se reían de las que aún jugaban con muñecas, así que poco a poco fui avergonzandome de lo que hacía y las guarde en el cajón. Pero mi mente no me permitía esconder mi imaginación, tenía que expresarme de algún modo. Al principio eran cuentos que creaba a partir de una imágen, de un dibujo mío o de algo que leía en una revista, preciosos cuentos que todo el mundo alababa y disfrutaba leyendo. Después llegaron las historias, más largas y sacadas de mi mente sin ningún argumento básico que contaban historias de niños.

Crecí y con ello crecieron mis complejos e inseguridades, la crueldad de mi padre se reflejaba en una niña acomplejada que odiaba estar con gente porque temía que la criticasen, así que se desahogaba en un papel, trágicas narraciones que reflejaban mi estado de ánimo, mi odio por un mundo cruel e injusto conmigo. Pero, al fin y al cabo, no eran más que fragmentos que terminaron perdiéndose con las mudanzas.

Aún así mis sueños de ser actriz y escritora siguieron presentes, por mucho que yo oculte mis aspiraciones, nací con demasiada imaginación como para encerrarme en un buffete y asesorar a personas sobre como resolver su vida. "Es una forma de actuar" me engaño a mi misma, pero en el fondo siento que no dedicarme a lo que realmente me gusta me hará infeliz. Una toga negra no puede esconder un alma que necesita expresarse y, por desgracia, una amiga me dijo lo que nadie me había dicho nunca: que yo no servía para ser abogada, ni psicóloga, que mi trabajo no estaba detrás de un caro escritorio de madera, sino en algo que de verdad me llenase. "Aunque no seas millonaria, la felicidad y tranquilidad contigo misma te llenan mucho más que un enorme chalet y 5 lujosos coches"
No