Desaprobechando oportunidades
Estuve tanto tiempo soñando con besar esos labios que cuando un día me enteré que su dueño se moría por mi creo que entré en un estado de incredulidad. No creía que alguien pudiese quererme, no creia que me mereciese nada de nadie, llegué a pensar que era una apuesta para reirse de mi.
Quizás si el chico hubiese sido feo, no ligase o yo me sintiese superior a él me lo hubiera creido sin rechistar, pero ni en el mejor de mis sueños me había ocurrido algo así. El chico por el que todas mis amigas suspiraban, el guapo, el deportista, el buen estudiante, el educado, el que siempre caía bien, el que se entregaba al 100%, el que había estado enamorado de las más guapas... Ese chico era todo para mí, nadie me lo podía arrebatar.
Una nochevieja comenzaron los mejores 4 meses de mi vida, ahora lo pienso y desde hacía tiempo ese chico hacía y decía cosas raras, pero ¿cómo iba a imaginar yo que cuando me decía que me quería, que era la chica más guapa que había conocido, no era simple amistad?
Para él mis imperfecciones eran perfectas,me enseñó a aceptarme a mi misma, a creer en mis posibilidades. Él me ofrecía amor incondicional, yo... yo no sé que le ofrecía, porque en esa relación era él quien daba todo y no esperaba nada a cambio. Era mi mejor amigo, pero sobre todo era mi novio.
Y yo terminé con esa relación de la forma más tonta, sin darme cuenta que ese error me iba a reconcomer por dentro un año después y me iba a castigar por dejar escapar al único chico que me quiso y probablemente me querrá.
Nunca he dicho algo en su contra, él para mi es perfecto, pero mi estupidez cortó la cuerda y lo dejé libre. Nadie me ha vuelto a aportar eso, he revoloteado de aquí para allá intentando buscar un chico que se parezca a él en algún sentido, pero es imposible, era una especie en extinción, de esas que ves sólo una vez en tu vida.
Quizás si el chico hubiese sido feo, no ligase o yo me sintiese superior a él me lo hubiera creido sin rechistar, pero ni en el mejor de mis sueños me había ocurrido algo así. El chico por el que todas mis amigas suspiraban, el guapo, el deportista, el buen estudiante, el educado, el que siempre caía bien, el que se entregaba al 100%, el que había estado enamorado de las más guapas... Ese chico era todo para mí, nadie me lo podía arrebatar.
Una nochevieja comenzaron los mejores 4 meses de mi vida, ahora lo pienso y desde hacía tiempo ese chico hacía y decía cosas raras, pero ¿cómo iba a imaginar yo que cuando me decía que me quería, que era la chica más guapa que había conocido, no era simple amistad?
Para él mis imperfecciones eran perfectas,me enseñó a aceptarme a mi misma, a creer en mis posibilidades. Él me ofrecía amor incondicional, yo... yo no sé que le ofrecía, porque en esa relación era él quien daba todo y no esperaba nada a cambio. Era mi mejor amigo, pero sobre todo era mi novio.
Y yo terminé con esa relación de la forma más tonta, sin darme cuenta que ese error me iba a reconcomer por dentro un año después y me iba a castigar por dejar escapar al único chico que me quiso y probablemente me querrá.
Nunca he dicho algo en su contra, él para mi es perfecto, pero mi estupidez cortó la cuerda y lo dejé libre. Nadie me ha vuelto a aportar eso, he revoloteado de aquí para allá intentando buscar un chico que se parezca a él en algún sentido, pero es imposible, era una especie en extinción, de esas que ves sólo una vez en tu vida.





