La ruina del marchandising
Un regalo así retrata más a quien lo compra que a quien lo recibe...
...Pienso...

Ya puedo imaginar al niño afortunado receptor, repartiendo mandobles (acompañado de los sonidos y f/x de la peli... no lo olviden) a todo aquel no tan afortunado que se le cruce.
Que no sé porqué, pero me da que es colocarte los puñosdemonogrande y poseerte ese ardor gerrero (osease... mala hostia) que el niño-modelo excesivamente motivado parece haber experimentado ya.
Pero miren... miren la cara del niño. Ni en el actors studio habría conseguido tal intensidad en la mirada...
Señores... ha nacido una estrella.
Comentario:
Ehh... No te disculpes por llamar a las cosas por su nombre.
La verdad, no me había fijado...
La verdad, no me había fijado...
Comentario:
Me vas a perdonar la mala educación, pero parece que esté cagando...
¿Será peor esto que comprarle un tambor?
¿Será peor esto que comprarle un tambor?
Comentario:
Piensen, piensen por un instante en los HOSTIONES que pueden darse con esos peludos puños!





