......
Siempre pensé que el nuestro era amor, de ese al que llaman "de verdad".
Pensaba que resistiría hasta el fin de los tiempos. Que nada ni nadie podría nunca separarnos. Ya sé...ya sé...soy muy peliculera.
El amor nunca es completo, esas fueron un día tus palabras. Ahora tú lo tienes todo, todo, menos....amor.
Y yo...respiraré con dificultad algunos días. Soñaré malos sueños algunas noches. Cerraré la parcela de mi corazón que te pertenece, la dejaré vacía,crecerá la maleza y cubrirá la entrada.Nadie sabrá que un día, allí hubo un precioso castillo hecho de sueños.
Nadie sabrá, porque nadie supo nunca de nuestro amor.
No ha sido una muerte imprevista, este amor lleva agonizante mucho tiempo. Se ha hecho por el todo lo posible, empleé todos los medios a mi alcance, luche por su vida, con la mía. Lo reanimé una y otra vez, cuando ya apenas latía. Pero estaba condenado a muerte, casi antes de nacer. Trajimos a este mundo un amor con un escaso futuro, y casi sin presente.
Sé que le he dado sepultura más de una vez, dándolo por muerto.
Sé que yo misma, he profanado esa tumba, y vuelto a la vida ese amor..
Sé que quizá me sienta tentada de volver a hacerlo, de intentarlo una vez más...
Y para evitarlo, prendí fuego a esos restos, dejándolos reducidos a unas pocas cenizas, que fueron esparcidas a los cuatro vientos.
Ya no habrá forma humana, ni conjuro mágico, ni hechizo de luz de luna, que lo haga volver a vivir.
Es posible, que con la próxima luna llena, me arrepienta de todo.
Es posible que en la locura de haberte perdido, te busque.
Lloraré por haber quemado mis naves en este amor.
Rogaré por que seas tú, quien tienda puentes para llegar de nuevo a mi.
Sí...ya sé..ya sé..que soy muy peliculera..
Pensaba que resistiría hasta el fin de los tiempos. Que nada ni nadie podría nunca separarnos. Ya sé...ya sé...soy muy peliculera.
El amor nunca es completo, esas fueron un día tus palabras. Ahora tú lo tienes todo, todo, menos....amor.
Y yo...respiraré con dificultad algunos días. Soñaré malos sueños algunas noches. Cerraré la parcela de mi corazón que te pertenece, la dejaré vacía,crecerá la maleza y cubrirá la entrada.Nadie sabrá que un día, allí hubo un precioso castillo hecho de sueños.
Nadie sabrá, porque nadie supo nunca de nuestro amor.
No ha sido una muerte imprevista, este amor lleva agonizante mucho tiempo. Se ha hecho por el todo lo posible, empleé todos los medios a mi alcance, luche por su vida, con la mía. Lo reanimé una y otra vez, cuando ya apenas latía. Pero estaba condenado a muerte, casi antes de nacer. Trajimos a este mundo un amor con un escaso futuro, y casi sin presente.
Sé que le he dado sepultura más de una vez, dándolo por muerto.
Sé que yo misma, he profanado esa tumba, y vuelto a la vida ese amor..
Sé que quizá me sienta tentada de volver a hacerlo, de intentarlo una vez más...
Y para evitarlo, prendí fuego a esos restos, dejándolos reducidos a unas pocas cenizas, que fueron esparcidas a los cuatro vientos.
Ya no habrá forma humana, ni conjuro mágico, ni hechizo de luz de luna, que lo haga volver a vivir.
Es posible, que con la próxima luna llena, me arrepienta de todo.
Es posible que en la locura de haberte perdido, te busque.
Lloraré por haber quemado mis naves en este amor.
Rogaré por que seas tú, quien tienda puentes para llegar de nuevo a mi.
Sí...ya sé..ya sé..que soy muy peliculera..
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Las distancias...
Como decía una canción "que envidiosa la distancia, también quiso formar parte de lo nuestro"...algo así, creo recordar.
Nunca son ni tan grandes, ni tan insalvables como pensamos. Pero tampoco son tan pequeñas como creemos.
Es fácil sentir cerca a alguien que está lejos, y muy lejano a alguien que tienes justo al lado. Las distancias que siente el corazán, son las mas difíciles de sobrellevar. Tampoco es sencillo, ver como día a día, alguien se va alejando de ti.
Para mi lo peor, es querer sentir cerca...a quien tienes lejos. Sé que me estoy repitiendo, y que casi todos hemos visto Barrio Sésamo. Lejos...cerca...lejos...cerca..¿quién no ha visto a Coco hacer eso alguna vez?.
Intentaré explicarme...
Hay días como hoy, en los que la necesidad de cercanía es grande. Y por más desgracia que suerte, los medios por los que puedes perder distancia y acercarte...no son del todo suficientes. Buscas en tu interior esos recuerdos que te acercan, y no bastan, porque solo te hacen sentir, que todo está lejos.
No sé si la distancia es buena o mala amiga, pero si puedo asegurar que siempre está conmigo. Unas veces me salva y otras.....me condena.
Como decía una canción "que envidiosa la distancia, también quiso formar parte de lo nuestro"...algo así, creo recordar.
Nunca son ni tan grandes, ni tan insalvables como pensamos. Pero tampoco son tan pequeñas como creemos.
Es fácil sentir cerca a alguien que está lejos, y muy lejano a alguien que tienes justo al lado. Las distancias que siente el corazán, son las mas difíciles de sobrellevar. Tampoco es sencillo, ver como día a día, alguien se va alejando de ti.
Para mi lo peor, es querer sentir cerca...a quien tienes lejos. Sé que me estoy repitiendo, y que casi todos hemos visto Barrio Sésamo. Lejos...cerca...lejos...cerca..¿quién no ha visto a Coco hacer eso alguna vez?.
Intentaré explicarme...
Hay días como hoy, en los que la necesidad de cercanía es grande. Y por más desgracia que suerte, los medios por los que puedes perder distancia y acercarte...no son del todo suficientes. Buscas en tu interior esos recuerdos que te acercan, y no bastan, porque solo te hacen sentir, que todo está lejos.
No sé si la distancia es buena o mala amiga, pero si puedo asegurar que siempre está conmigo. Unas veces me salva y otras.....me condena.
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Últimamente vengo poco por aquí.
Ando liada con varios asuntos, que me dan mucho trabajo, aunque precisamente este de vacaciones.
Pero como todo en este mundo tiene un final, sé que más temprano que tarde, alguno de ellos se irán acabando. Calculo que en unos meses, tendré de nuevo todo el tiempo que desee para escribir, aquí o donde sea, y para leeros, porque eso sí que lo tengo abandonado...
Una de las cosas que ya he terminado y que de momento no podré continuar haciendo es el Taller de Cuento.
Para que veáis con vuestros propios ojos lo mucho, o lo poco que he aprendido, os dejaré aquí uno de los últimos relatos. El por qué he escogido este, tiene una sencilla explicación. Primero porque como os digo es practicamente el último, y porque además "la profe" me felicitó por el y claro...puestos a mostrar algo...no voy a enseñar uno en el que me regañaran...¿no os parece?.
Lo titulé "Los Silencios", pero casi nunca pongo título a mis ejercicios, supongo que este se quedo así, porque con ese nombre lo guardé..solo por eso.
Espero que mi vida retome su normalidad....pronto.
Ella esperaba que él hablara. No sabía muy bien como explicar que sentía, las palabras nunca se habían llevado muy bien con ella. Él siempre dijo que podía oír en sus silencios.
– Di algo por favor – dijo casi suplicando.
– ¿Qué puedo decir? – respondió él, mientras aplastaba el cigarrillo sin consumir en el cenicero.
Silencio...
Hacía algún tiempo que se conocían, desde el principio ella tuvo muchas reservas. Siempre intento guardarse algo, mantuvo sus sentimientos bajo llave, no quería bajar totalmente las defensas ante aquel jovencito que la perturbaba. Los veinte años habían pasado hacía mucho, y ahora, aparecía él. Era tan joven, tan lleno de vida, tan encantador, que tuvo miedo de dejar que su corazón mandase. Quizá si usaba la cabeza mantendría el control. Quería estar a salvo, y quería mantenerlo a salvo a él.
Él, podía recordar con toda claridad el día que la conoció. Una simple equivocación, una letra mal puesta en un impreso, lo llevó hasta ella. Ofreció su ayuda, y ella la aceptó con una sonrisa. No pareció sentarle mal que un jovencito como él, le llamara la atención. Sin saber casi ni cómo, una hora más tarde, estaban sentados frente a frente con un café de por medio. Charlaron, rieron, incluso se hicieron alguna confidencia, cosa extraña en dos personas que acababan de conocerse. Cuando ella se marchó, él sólo tenía una cosa clara, y era volverla a ver. A aquel encuentro casual, le siguieron otros muchos que ya no lo fueron.
No podía decirse que estuviera enamorado, pero, no podía quitársela de la cabeza, llenaba sus pensamientos noche y día. Imaginaba cómo serían sus besos, cómo de tiernas sus caricias, cómo sería tenerla junto a él al despertar y cómo darle un último beso de buenas noches. Era posible que no estuviera enamorado, y no sabía que nombre poner a aquello que sentía.
No lo estaba entonces, pero no tenía duda de estarlo ahora.
Para ella fue parecido, dejaba volar su imaginación, y aunque lo rechazara, él siempre estaba en sus sueños. En sus conversaciones, le recordaba una y otra vez, la diferencia de edad entre ambos. Y él, le repetía tantas veces como se lo decía, que no importaba. Ella le dijo que no la quisiera, porque tenía miedo de quererlo. Le señalaba cada jovencita que se cruzaba en su camino, pero él solo tenía ojos para ella. Quiso ser tan fría, como le permitía la distancia que siempre mantuvo entre los dos. Distancia que un día, se perdió con un primer beso. Jugó a ser una adolescente en el asiento trasero de un coche. Recibió tanto como dio, y se quedo con ganas de más. Sabía que él le daría todo lo que ella pidiera, y él supo lo que pedían sus silencios. En aquel momento no hubo diferencias, solo un hombre y una mujer, amándose, dejando que todo lo que habían imaginado se hiciera realidad. Ella nunca olvidaría sus palabras.
–Me dices tanto cuando callas –susurró mientras la miraba
Eso le dijo él aquella tarde, y ahora, meses después, esperaba que de nuevo oyera su silencio. Que supiera cuanto lo amaba, pero que lo negaría, ahora y siempre. Jamás reconocería nada, porque no era libre, porque nunca antes le dijo; que estaba casada.
Sentía que le estaba rompiendo el corazón.
En el silencio, él pudo oír como el de ella, también se resquebrajaba..
Ando liada con varios asuntos, que me dan mucho trabajo, aunque precisamente este de vacaciones.
Pero como todo en este mundo tiene un final, sé que más temprano que tarde, alguno de ellos se irán acabando. Calculo que en unos meses, tendré de nuevo todo el tiempo que desee para escribir, aquí o donde sea, y para leeros, porque eso sí que lo tengo abandonado...
Una de las cosas que ya he terminado y que de momento no podré continuar haciendo es el Taller de Cuento.
Para que veáis con vuestros propios ojos lo mucho, o lo poco que he aprendido, os dejaré aquí uno de los últimos relatos. El por qué he escogido este, tiene una sencilla explicación. Primero porque como os digo es practicamente el último, y porque además "la profe" me felicitó por el y claro...puestos a mostrar algo...no voy a enseñar uno en el que me regañaran...¿no os parece?.
Lo titulé "Los Silencios", pero casi nunca pongo título a mis ejercicios, supongo que este se quedo así, porque con ese nombre lo guardé..solo por eso.
Espero que mi vida retome su normalidad....pronto.
Ella esperaba que él hablara. No sabía muy bien como explicar que sentía, las palabras nunca se habían llevado muy bien con ella. Él siempre dijo que podía oír en sus silencios.
– Di algo por favor – dijo casi suplicando.
– ¿Qué puedo decir? – respondió él, mientras aplastaba el cigarrillo sin consumir en el cenicero.
Silencio...
Hacía algún tiempo que se conocían, desde el principio ella tuvo muchas reservas. Siempre intento guardarse algo, mantuvo sus sentimientos bajo llave, no quería bajar totalmente las defensas ante aquel jovencito que la perturbaba. Los veinte años habían pasado hacía mucho, y ahora, aparecía él. Era tan joven, tan lleno de vida, tan encantador, que tuvo miedo de dejar que su corazón mandase. Quizá si usaba la cabeza mantendría el control. Quería estar a salvo, y quería mantenerlo a salvo a él.
Él, podía recordar con toda claridad el día que la conoció. Una simple equivocación, una letra mal puesta en un impreso, lo llevó hasta ella. Ofreció su ayuda, y ella la aceptó con una sonrisa. No pareció sentarle mal que un jovencito como él, le llamara la atención. Sin saber casi ni cómo, una hora más tarde, estaban sentados frente a frente con un café de por medio. Charlaron, rieron, incluso se hicieron alguna confidencia, cosa extraña en dos personas que acababan de conocerse. Cuando ella se marchó, él sólo tenía una cosa clara, y era volverla a ver. A aquel encuentro casual, le siguieron otros muchos que ya no lo fueron.
No podía decirse que estuviera enamorado, pero, no podía quitársela de la cabeza, llenaba sus pensamientos noche y día. Imaginaba cómo serían sus besos, cómo de tiernas sus caricias, cómo sería tenerla junto a él al despertar y cómo darle un último beso de buenas noches. Era posible que no estuviera enamorado, y no sabía que nombre poner a aquello que sentía.
No lo estaba entonces, pero no tenía duda de estarlo ahora.
Para ella fue parecido, dejaba volar su imaginación, y aunque lo rechazara, él siempre estaba en sus sueños. En sus conversaciones, le recordaba una y otra vez, la diferencia de edad entre ambos. Y él, le repetía tantas veces como se lo decía, que no importaba. Ella le dijo que no la quisiera, porque tenía miedo de quererlo. Le señalaba cada jovencita que se cruzaba en su camino, pero él solo tenía ojos para ella. Quiso ser tan fría, como le permitía la distancia que siempre mantuvo entre los dos. Distancia que un día, se perdió con un primer beso. Jugó a ser una adolescente en el asiento trasero de un coche. Recibió tanto como dio, y se quedo con ganas de más. Sabía que él le daría todo lo que ella pidiera, y él supo lo que pedían sus silencios. En aquel momento no hubo diferencias, solo un hombre y una mujer, amándose, dejando que todo lo que habían imaginado se hiciera realidad. Ella nunca olvidaría sus palabras.
–Me dices tanto cuando callas –susurró mientras la miraba
Eso le dijo él aquella tarde, y ahora, meses después, esperaba que de nuevo oyera su silencio. Que supiera cuanto lo amaba, pero que lo negaría, ahora y siempre. Jamás reconocería nada, porque no era libre, porque nunca antes le dijo; que estaba casada.
Sentía que le estaba rompiendo el corazón.
En el silencio, él pudo oír como el de ella, también se resquebrajaba..
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LLovía amor.
Pequeñas y dulces gotas de deseo, me empapaban.
La lluvia resbaló por mi piel, dejando calor a su paso.
Me quedé bajo esa lluvia, hasta que estuve calada hasta los huesos.
Llovía amor.
Y el amor hay que recogerlo....cuando cae.
Pequeñas y dulces gotas de deseo, me empapaban.
La lluvia resbaló por mi piel, dejando calor a su paso.
Me quedé bajo esa lluvia, hasta que estuve calada hasta los huesos.
Llovía amor.
Y el amor hay que recogerlo....cuando cae.





