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En estos últimos tiempos, siempre llevo una balanza conmigo. Creo que no sé usarla, no consigo equilibrarla y siempre parece pesar mucho más de un lado que de otro.
No sé si es mala costumbre, pero es que en uno de los platillos sólo estoy yo y en el otro empiezo a añadir una cosa, después otra y otra y otra, hasta hacer que mi lado parezca no pesar nada. Entonces vuelvo a vaciarla para empezar de nuevo. El resultado es el mismo una y otra vez.
Nunca exigí nada y siempre me conformé con lo que me daban. Supongo que por eso peso tan poco en esa balanza.
Hace algunos días, le dije a alguien la verdad sobre algunas cosas. En un principio me liberó de una pesada carga que llevaba un tiempo soportando. El alívio sólo fue momentáneo, porque ahora me parece que pesa el doble.
Es verdad que podría soportarlo,que no me rendiría ese peso, puede que haga que camine un poco encorvada pero nadie lo notaría. Al menos no lo notarían aquellos que no deben notarlo.
Pero por otro lado...
Por otro lado estoy yo, subiéndome una y otra vez al platillo de la balanza, trantado te añadir peso de mi lado.
Tratando de aprender a usarla correctamente.
Tratando de equilibarla.
No sé si es mala costumbre, pero es que en uno de los platillos sólo estoy yo y en el otro empiezo a añadir una cosa, después otra y otra y otra, hasta hacer que mi lado parezca no pesar nada. Entonces vuelvo a vaciarla para empezar de nuevo. El resultado es el mismo una y otra vez.
Nunca exigí nada y siempre me conformé con lo que me daban. Supongo que por eso peso tan poco en esa balanza.
Hace algunos días, le dije a alguien la verdad sobre algunas cosas. En un principio me liberó de una pesada carga que llevaba un tiempo soportando. El alívio sólo fue momentáneo, porque ahora me parece que pesa el doble.
Es verdad que podría soportarlo,que no me rendiría ese peso, puede que haga que camine un poco encorvada pero nadie lo notaría. Al menos no lo notarían aquellos que no deben notarlo.
Pero por otro lado...
Por otro lado estoy yo, subiéndome una y otra vez al platillo de la balanza, trantado te añadir peso de mi lado.
Tratando de aprender a usarla correctamente.
Tratando de equilibarla.
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Hoy me he enterado, con cierto retraso, de la muerte del padre de un amigo.
Él mismo me lo ha comunicado en un correo, que para colmo yo no he abierto hasta esta mañana. En el mencionaba lo mucho que ha aprendido de la vida en estos días, lo orgulloso que se sentía de su padre y de sus hermanos. Es seguro, porque lo conozco bastante bien, que su padre estaba también orgulloso de él como hijo, de las muchas cosas que ha conseguido, de la gran persona que es y de la forma en la que ha estado cuidándolo en sus últimos días.
Mi amigo también decía, que sabía que yo ya había pasado por una perdida así. Cuando le he escrito, porque no me ha cogido el teléfono, le he dicho que lo echará de menos cada día, pero que piense en los muchos años que lo ha disfrutado y en lo que su padre ha disfrutado de sus hijos y de sus nietos, de una vida plena.
Todo eso ha puesto a flor de piel muchos sentimientos, aunque no es difícil que eso suceda últimamente.
He recordado a mi padre, y su perdida cuando no me correspondía, cuando él aún no había visto la mujer que soy o el hombre que es mi hermano.Nunca sabrá si somos como él quería que fuéramos,nunca sabré si estaría o no orgulloso de mi, nunca conocerá a sus nietos. Se le quedo la vida por vivir y una parte de la mía nunca estará completa.
Y ahora más que nunca, me hace tanta falta...
Él mismo me lo ha comunicado en un correo, que para colmo yo no he abierto hasta esta mañana. En el mencionaba lo mucho que ha aprendido de la vida en estos días, lo orgulloso que se sentía de su padre y de sus hermanos. Es seguro, porque lo conozco bastante bien, que su padre estaba también orgulloso de él como hijo, de las muchas cosas que ha conseguido, de la gran persona que es y de la forma en la que ha estado cuidándolo en sus últimos días.
Mi amigo también decía, que sabía que yo ya había pasado por una perdida así. Cuando le he escrito, porque no me ha cogido el teléfono, le he dicho que lo echará de menos cada día, pero que piense en los muchos años que lo ha disfrutado y en lo que su padre ha disfrutado de sus hijos y de sus nietos, de una vida plena.
Todo eso ha puesto a flor de piel muchos sentimientos, aunque no es difícil que eso suceda últimamente.
He recordado a mi padre, y su perdida cuando no me correspondía, cuando él aún no había visto la mujer que soy o el hombre que es mi hermano.Nunca sabrá si somos como él quería que fuéramos,nunca sabré si estaría o no orgulloso de mi, nunca conocerá a sus nietos. Se le quedo la vida por vivir y una parte de la mía nunca estará completa.
Y ahora más que nunca, me hace tanta falta...
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Sentir que no hago nada bien, no es nuevo para mi.
Algunos días, siento que tengo varios frentes abiertos donde nunca consigo hacer nada bien. Ni una sola victoria, todo son pequeñas derrotas.
Sé, que hasta que no se libre la última batalla nada estará decidido pero...
La sensación de estar siempre perdiendo, no me abandona. No es que me reste fuerzas para luchar, porque mi guerra es de "guerrillas". Una sola guerrillera, contra todo un ejército...no es nada fácil vencer.
Ese ejército está compuesto por todo lo real que me austa y por todo lo que soy capaz de imaginar y que también me da miedo.
El otro día en una película, en realidad lo oi en dos distintas, decían algo como "sin miedo no hay valor".
Y me pregunto en que lugar está escondido mi valor que no logro encontrarlo.
Hay momento en los que me parece que he sido muy valiente, he luchado y he ganado. Entonces me levanto, miro a mi alrededor y veo cuanto me queda por hacer, sólo he conquistado una diminuta porción, algo tan pequeño que sólo yo soy capaz de ver.
Quizá mi sangre ya no hierve en mis venas ante la injusticia y me he vuelto tan prudente que no se me ve luchar, pero lo hago...
No me he rendido.
Y a mi pobre parecer, he librado la más grande de las batallas a campo abierto, cuerpo a cuerpo. Y a mi poco entendimiento, la gané. Pero no soy capaz de rematar a los heridos, los dejaré reponerse, levantarse y que abandonen el campo de batalla con honor.
No quiero enemigos rendidos y guardando rencor, prefiero como siempre...los tratados de paz.
Algunos días, siento que tengo varios frentes abiertos donde nunca consigo hacer nada bien. Ni una sola victoria, todo son pequeñas derrotas.
Sé, que hasta que no se libre la última batalla nada estará decidido pero...
La sensación de estar siempre perdiendo, no me abandona. No es que me reste fuerzas para luchar, porque mi guerra es de "guerrillas". Una sola guerrillera, contra todo un ejército...no es nada fácil vencer.
Ese ejército está compuesto por todo lo real que me austa y por todo lo que soy capaz de imaginar y que también me da miedo.
El otro día en una película, en realidad lo oi en dos distintas, decían algo como "sin miedo no hay valor".
Y me pregunto en que lugar está escondido mi valor que no logro encontrarlo.
Hay momento en los que me parece que he sido muy valiente, he luchado y he ganado. Entonces me levanto, miro a mi alrededor y veo cuanto me queda por hacer, sólo he conquistado una diminuta porción, algo tan pequeño que sólo yo soy capaz de ver.
Quizá mi sangre ya no hierve en mis venas ante la injusticia y me he vuelto tan prudente que no se me ve luchar, pero lo hago...
No me he rendido.
Y a mi pobre parecer, he librado la más grande de las batallas a campo abierto, cuerpo a cuerpo. Y a mi poco entendimiento, la gané. Pero no soy capaz de rematar a los heridos, los dejaré reponerse, levantarse y que abandonen el campo de batalla con honor.
No quiero enemigos rendidos y guardando rencor, prefiero como siempre...los tratados de paz.





