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Hoy es de esos días lluviosos en los que me gusta sentarme a leer. Me sentaría a escribir pero no mi talento no da para horas de escritura, pero sí para horas de lectura. Me quedaría leyendo horas y horas, si no tuviera obligaciones que atender. Otra cosa que no me importaría hacer, es pasar la tarde hablando contigo, ya sabes lo que se dice, a falta de pan buenas son tortas. De tortas entendemos tú y yo un rato largo. Me subo aquí, arriba, todo lo lejos que puedo de lo que queda abajo. Abajo queda mi vida, tal y como es, aquí sólo estoy yo con lo que quisiera ser. Por la ventana veo como llueve, como se moja la ropa que tendí hace un rato. Me aguanto las ganas de llamarte, sí, ya sé que podría hacerlo, que a ti te parecerá bien, pero...
Te he notado tan cansado hace un rato, con tan pocas ganas de nada. Sé que estarás diciendo que no sabes cuantas veces me has dicho, que para mi siempre hay tiempo y siempre hay ganas pero..
Algunas veces me parece que soy parte de ese cansancio, que debería dejarte descansar de mi, que estoy interrumpiendo tu vida, bueno, no hace falta que enumere todas esas cosas que ya sabes que pienso de vez en cuando.
Quizá mi talento no daría para horas de escritura, pero todo lo que siento sí.
Todas las dudas, todos los miedos, todas las lágrimas, todas las risas, todos los sueños y todas mis pesadillas. Ya de pequeña, y creo que eso os lo he contado a todos, jugaba a ser otra. Ahora sé que no sirven de nada los disfraces, soy yo me ponga lo que me ponga, juegue a lo que juegue, imagine lo que imagine, sólo soy yo.
Me pregunto tantas veces si soy bastante para ti, si soy lo que de verdad mereces o te estás conformando con poco.
Una vez me dijiste que serías capaz de arruinar tu vida por mí, y no sé si es eso justamente lo que estás haciendo, y yo te dejo hacerlo, por puro egoismo, porque me haces feliz y quiero seguir siéndolo a cualquier precio.
Hoy estabas tan cansado...
Quiero tu cansancio para mi, no me creo más que nadie, pero con gusto aguantaría todo lo que te pesa, me pesa menos si lo llevo yo que si te veo llevarlo a ti. Y si lo que te pesa soy yo...si te cansa todo lo que me rodea, si estás harto de esperar, si soñar ya te aburre, si necesitas respirar, salir de todo esto un tiempo..o para siempre.
No, para siempre no, no me dejes ser agorera por favor
Sigue lloviendo, debería haber recogido la ropa en lugar de dejar que se empapara, pero hoy es uno de esos días en lo que no quiero salir. Me escondo aquí, dejo mi vida abajo y sólo soy lo que quisiera ser.
Y si mañana no sale el sol, saberte en mi vida me llenará de luz y calor.
Te he notado tan cansado hace un rato, con tan pocas ganas de nada. Sé que estarás diciendo que no sabes cuantas veces me has dicho, que para mi siempre hay tiempo y siempre hay ganas pero..
Algunas veces me parece que soy parte de ese cansancio, que debería dejarte descansar de mi, que estoy interrumpiendo tu vida, bueno, no hace falta que enumere todas esas cosas que ya sabes que pienso de vez en cuando.
Quizá mi talento no daría para horas de escritura, pero todo lo que siento sí.
Todas las dudas, todos los miedos, todas las lágrimas, todas las risas, todos los sueños y todas mis pesadillas. Ya de pequeña, y creo que eso os lo he contado a todos, jugaba a ser otra. Ahora sé que no sirven de nada los disfraces, soy yo me ponga lo que me ponga, juegue a lo que juegue, imagine lo que imagine, sólo soy yo.
Me pregunto tantas veces si soy bastante para ti, si soy lo que de verdad mereces o te estás conformando con poco.
Una vez me dijiste que serías capaz de arruinar tu vida por mí, y no sé si es eso justamente lo que estás haciendo, y yo te dejo hacerlo, por puro egoismo, porque me haces feliz y quiero seguir siéndolo a cualquier precio.
Hoy estabas tan cansado...
Quiero tu cansancio para mi, no me creo más que nadie, pero con gusto aguantaría todo lo que te pesa, me pesa menos si lo llevo yo que si te veo llevarlo a ti. Y si lo que te pesa soy yo...si te cansa todo lo que me rodea, si estás harto de esperar, si soñar ya te aburre, si necesitas respirar, salir de todo esto un tiempo..o para siempre.
No, para siempre no, no me dejes ser agorera por favor
Sigue lloviendo, debería haber recogido la ropa en lugar de dejar que se empapara, pero hoy es uno de esos días en lo que no quiero salir. Me escondo aquí, dejo mi vida abajo y sólo soy lo que quisiera ser.
Y si mañana no sale el sol, saberte en mi vida me llenará de luz y calor.
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Hace algún tiempo, mucho tiempo en realidad. Julio me sentó en sus rodillas y me dijo:
- ¿Cómo estás? Ven, cuéntame cosas.
En aquel momento me sentí como una niña, quizás y como diría el propio Julio, porque sigo echando de menos a mi padre. Me limité a decirle que estaba bien, que todo estaba bien.
Mi historia no es fácil de contar, o puede que sólo sea difícil de entender.
Quizá no estaba preparada para esa parte de la vida en la que se acaba el amor, se muere la pasión, y hay que cambiar todo eso por un sentimiento nuevo.
Quizá quise cosas que no me dieron, y quizá yo no las pedí.
Mi corazón se quedo vacío, a fuerza de soledad. No esa soledad física de esta sola, no, esa no, de la otra. De esa en la que duermes con alguien en la misma cama y no eres capaz de sentir su compañía, su calor, su amor.
Cuando un corazón se queda vacío, al principio, piensa que así es como está bien, que para qué volver a amar. Pero amar es el estado natural del corazón y más tarde o más temprano, necesitará volver a sentir, volver a dar.
Soy desgraciada en el juego, y para que se cumpla el refrán, he de ser afortunada en el amor.
Si tuviese que contar mi historia, sería larga, muy larga, tanto que no podríais sostenerme todo el rato sobre vuestras rodillas.
Mi vida está aquí a pedacitos, trocitos de un rompecabezas que jamás se podría resolver porque son muchas las piezas que faltan.
Aunque con el tiempo....quién sabe.
- ¿Cómo estás? Ven, cuéntame cosas.
En aquel momento me sentí como una niña, quizás y como diría el propio Julio, porque sigo echando de menos a mi padre. Me limité a decirle que estaba bien, que todo estaba bien.
Mi historia no es fácil de contar, o puede que sólo sea difícil de entender.
Quizá no estaba preparada para esa parte de la vida en la que se acaba el amor, se muere la pasión, y hay que cambiar todo eso por un sentimiento nuevo.
Quizá quise cosas que no me dieron, y quizá yo no las pedí.
Mi corazón se quedo vacío, a fuerza de soledad. No esa soledad física de esta sola, no, esa no, de la otra. De esa en la que duermes con alguien en la misma cama y no eres capaz de sentir su compañía, su calor, su amor.
Cuando un corazón se queda vacío, al principio, piensa que así es como está bien, que para qué volver a amar. Pero amar es el estado natural del corazón y más tarde o más temprano, necesitará volver a sentir, volver a dar.
Soy desgraciada en el juego, y para que se cumpla el refrán, he de ser afortunada en el amor.
Si tuviese que contar mi historia, sería larga, muy larga, tanto que no podríais sostenerme todo el rato sobre vuestras rodillas.
Mi vida está aquí a pedacitos, trocitos de un rompecabezas que jamás se podría resolver porque son muchas las piezas que faltan.
Aunque con el tiempo....quién sabe.
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Envidia tengo del agua que resbala sobre tu piel.
Dile que cuando te cubra tibia, será mis manos perdidas en tu pelo y
mis labios escondidos en tu cuello.
Gotas cayendo por tu pechos, se unen formando un rio que se pierde en... donde querría perderse mi cuerpo.
Dile al agua; que la envidio.
De ti para mi, hoy que te envuelve la ternura, salpicada del coraje de no tener lo que te pertenece.
Porque lo creas o no, llueve amor, muy finito y muy suave. De esa lluvia que moja y te cala hasta los huesos sin que te des cuenta. De esa lluvia que la tierra agradece porque la aprovecha. De esa lluvia que nunca dejará de caer, mientras tú y yo, sigamos dispuestos a empaparnos de ella.
Dile que cuando te cubra tibia, será mis manos perdidas en tu pelo y
mis labios escondidos en tu cuello.
Gotas cayendo por tu pechos, se unen formando un rio que se pierde en... donde querría perderse mi cuerpo.
Dile al agua; que la envidio.
De ti para mi, hoy que te envuelve la ternura, salpicada del coraje de no tener lo que te pertenece.
Porque lo creas o no, llueve amor, muy finito y muy suave. De esa lluvia que moja y te cala hasta los huesos sin que te des cuenta. De esa lluvia que la tierra agradece porque la aprovecha. De esa lluvia que nunca dejará de caer, mientras tú y yo, sigamos dispuestos a empaparnos de ella.
Etiquetas: ue
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Muchas gracias Emilio.
De no haber sido por ti, ni siquiera me habría dado cuenta de que esta criatura mía tiene ya tres años.
La de cosas que han pasado en esos tres años, la de cosas que he escrito aquí ,y las muchas otras que sólo han leido unos cuantos.
En esos tres años estuve sufriendo por un amor perdido, que durante un tiempo creí reencontrar, sólo para darme cuenta que cuando algo está muerto lo mejor es dejarlo descansar en paz. Después estuve "resabiada" como las mulas viejas. Sí, esas a las que a fuerza de darles golpes ya no se fian de nadie ni de nada. Y cuando todo parecía que iba a sucumbir en la más grande de las catastrofes...apareció, no en un caballo blanco, pero sí como por arte de magia alguien muy especial. Alguien con quien río y lloro, con quien comparto miles de cosas todos los días. Que es especial no hace falta que lo diga, lo leeis cada vez que escribo, y entre lineas está lo que significa para mí.
Recuerdo que cuando este blog nació, yo era tremendamente timida, me asomaba aquí con cuidado de que nadie me viera. Después durante un tiempo casi viví para el, ocupaba gran parte de mi tiempo. A punto he estado de abandonarlo más de una vez, y me alegro de no haberlo hecho. Dije que cuando se llenara, cuando ya no entrara ni una letra más, se acabaría Valentina para siempre.
Han pasado tres años, y aún hay sitio para algunas palabras, no será mucho lo que aguante pero hasta entonces...seguiré aquí.
Gracias por recordámelo Emilio, muchas gracias.
De no haber sido por ti, ni siquiera me habría dado cuenta de que esta criatura mía tiene ya tres años.
La de cosas que han pasado en esos tres años, la de cosas que he escrito aquí ,y las muchas otras que sólo han leido unos cuantos.
En esos tres años estuve sufriendo por un amor perdido, que durante un tiempo creí reencontrar, sólo para darme cuenta que cuando algo está muerto lo mejor es dejarlo descansar en paz. Después estuve "resabiada" como las mulas viejas. Sí, esas a las que a fuerza de darles golpes ya no se fian de nadie ni de nada. Y cuando todo parecía que iba a sucumbir en la más grande de las catastrofes...apareció, no en un caballo blanco, pero sí como por arte de magia alguien muy especial. Alguien con quien río y lloro, con quien comparto miles de cosas todos los días. Que es especial no hace falta que lo diga, lo leeis cada vez que escribo, y entre lineas está lo que significa para mí.
Recuerdo que cuando este blog nació, yo era tremendamente timida, me asomaba aquí con cuidado de que nadie me viera. Después durante un tiempo casi viví para el, ocupaba gran parte de mi tiempo. A punto he estado de abandonarlo más de una vez, y me alegro de no haberlo hecho. Dije que cuando se llenara, cuando ya no entrara ni una letra más, se acabaría Valentina para siempre.
Han pasado tres años, y aún hay sitio para algunas palabras, no será mucho lo que aguante pero hasta entonces...seguiré aquí.
Gracias por recordámelo Emilio, muchas gracias.
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Hace un rato veía una película, en ella la protagonista decia:
"Tengo 22 años, o sea, casi 40. Y no me resigno a que mi vida sea esta. Ojalá fuese estupida, así podría aceptarlo y dejar de tener esperanzas"
Yo tengo 39 años, o sea, casi 40. Y hay momentos en los que no sé que hacer con mi vida. Puedo resignarme y dejar de tener esperanzas, pero para eso tendría que ser estupida.
Por favor; que alguien me diga que no lo soy.
"Tengo 22 años, o sea, casi 40. Y no me resigno a que mi vida sea esta. Ojalá fuese estupida, así podría aceptarlo y dejar de tener esperanzas"
Yo tengo 39 años, o sea, casi 40. Y hay momentos en los que no sé que hacer con mi vida. Puedo resignarme y dejar de tener esperanzas, pero para eso tendría que ser estupida.
Por favor; que alguien me diga que no lo soy.
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Eché de menos despertame envuelta en tus caricias esta mañana.
Sentir tus manos recorriendo mi piel.
Eché de menos tu calor.
Han pasado muchas horas de este día y ahora..
Echo de menos que me digas que tienes hambre, que te pares en los escaparates más que yo, que me cojas de la mano, que me beses mientras el semáforo está rojo, que me hables con los ojos, que me dejes escoger la película o que te preocupe que el café me quite el sueño.
En pocas palabras.
Echo de menos tu amor.
Sentir tus manos recorriendo mi piel.
Eché de menos tu calor.
Han pasado muchas horas de este día y ahora..
Echo de menos que me digas que tienes hambre, que te pares en los escaparates más que yo, que me cojas de la mano, que me beses mientras el semáforo está rojo, que me hables con los ojos, que me dejes escoger la película o que te preocupe que el café me quite el sueño.
En pocas palabras.
Echo de menos tu amor.





