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Últimamente vengo poco por aquí.
Ando liada con varios asuntos, que me dan mucho trabajo, aunque precisamente este de vacaciones.
Pero como todo en este mundo tiene un final, sé que más temprano que tarde, alguno de ellos se irán acabando. Calculo que en unos meses, tendré de nuevo todo el tiempo que desee para escribir, aquí o donde sea, y para leeros, porque eso sí que lo tengo abandonado...
Una de las cosas que ya he terminado y que de momento no podré continuar haciendo es el Taller de Cuento.
Para que veáis con vuestros propios ojos lo mucho, o lo poco que he aprendido, os dejaré aquí uno de los últimos relatos. El por qué he escogido este, tiene una sencilla explicación. Primero porque como os digo es practicamente el último, y porque además "la profe" me felicitó por el y claro...puestos a mostrar algo...no voy a enseñar uno en el que me regañaran...¿no os parece?.
Lo titulé "Los Silencios", pero casi nunca pongo título a mis ejercicios, supongo que este se quedo así, porque con ese nombre lo guardé..solo por eso.
Espero que mi vida retome su normalidad....pronto.
Ella esperaba que él hablara. No sabía muy bien como explicar que sentía, las palabras nunca se habían llevado muy bien con ella. Él siempre dijo que podía oír en sus silencios.
– Di algo por favor – dijo casi suplicando.
– ¿Qué puedo decir? – respondió él, mientras aplastaba el cigarrillo sin consumir en el cenicero.
Silencio...
Hacía algún tiempo que se conocían, desde el principio ella tuvo muchas reservas. Siempre intento guardarse algo, mantuvo sus sentimientos bajo llave, no quería bajar totalmente las defensas ante aquel jovencito que la perturbaba. Los veinte años habían pasado hacía mucho, y ahora, aparecía él. Era tan joven, tan lleno de vida, tan encantador, que tuvo miedo de dejar que su corazón mandase. Quizá si usaba la cabeza mantendría el control. Quería estar a salvo, y quería mantenerlo a salvo a él.
Él, podía recordar con toda claridad el día que la conoció. Una simple equivocación, una letra mal puesta en un impreso, lo llevó hasta ella. Ofreció su ayuda, y ella la aceptó con una sonrisa. No pareció sentarle mal que un jovencito como él, le llamara la atención. Sin saber casi ni cómo, una hora más tarde, estaban sentados frente a frente con un café de por medio. Charlaron, rieron, incluso se hicieron alguna confidencia, cosa extraña en dos personas que acababan de conocerse. Cuando ella se marchó, él sólo tenía una cosa clara, y era volverla a ver. A aquel encuentro casual, le siguieron otros muchos que ya no lo fueron.
No podía decirse que estuviera enamorado, pero, no podía quitársela de la cabeza, llenaba sus pensamientos noche y día. Imaginaba cómo serían sus besos, cómo de tiernas sus caricias, cómo sería tenerla junto a él al despertar y cómo darle un último beso de buenas noches. Era posible que no estuviera enamorado, y no sabía que nombre poner a aquello que sentía.
No lo estaba entonces, pero no tenía duda de estarlo ahora.
Para ella fue parecido, dejaba volar su imaginación, y aunque lo rechazara, él siempre estaba en sus sueños. En sus conversaciones, le recordaba una y otra vez, la diferencia de edad entre ambos. Y él, le repetía tantas veces como se lo decía, que no importaba. Ella le dijo que no la quisiera, porque tenía miedo de quererlo. Le señalaba cada jovencita que se cruzaba en su camino, pero él solo tenía ojos para ella. Quiso ser tan fría, como le permitía la distancia que siempre mantuvo entre los dos. Distancia que un día, se perdió con un primer beso. Jugó a ser una adolescente en el asiento trasero de un coche. Recibió tanto como dio, y se quedo con ganas de más. Sabía que él le daría todo lo que ella pidiera, y él supo lo que pedían sus silencios. En aquel momento no hubo diferencias, solo un hombre y una mujer, amándose, dejando que todo lo que habían imaginado se hiciera realidad. Ella nunca olvidaría sus palabras.
–Me dices tanto cuando callas –susurró mientras la miraba
Eso le dijo él aquella tarde, y ahora, meses después, esperaba que de nuevo oyera su silencio. Que supiera cuanto lo amaba, pero que lo negaría, ahora y siempre. Jamás reconocería nada, porque no era libre, porque nunca antes le dijo; que estaba casada.
Sentía que le estaba rompiendo el corazón.
En el silencio, él pudo oír como el de ella, también se resquebrajaba..
Ando liada con varios asuntos, que me dan mucho trabajo, aunque precisamente este de vacaciones.
Pero como todo en este mundo tiene un final, sé que más temprano que tarde, alguno de ellos se irán acabando. Calculo que en unos meses, tendré de nuevo todo el tiempo que desee para escribir, aquí o donde sea, y para leeros, porque eso sí que lo tengo abandonado...
Una de las cosas que ya he terminado y que de momento no podré continuar haciendo es el Taller de Cuento.
Para que veáis con vuestros propios ojos lo mucho, o lo poco que he aprendido, os dejaré aquí uno de los últimos relatos. El por qué he escogido este, tiene una sencilla explicación. Primero porque como os digo es practicamente el último, y porque además "la profe" me felicitó por el y claro...puestos a mostrar algo...no voy a enseñar uno en el que me regañaran...¿no os parece?.
Lo titulé "Los Silencios", pero casi nunca pongo título a mis ejercicios, supongo que este se quedo así, porque con ese nombre lo guardé..solo por eso.
Espero que mi vida retome su normalidad....pronto.
Ella esperaba que él hablara. No sabía muy bien como explicar que sentía, las palabras nunca se habían llevado muy bien con ella. Él siempre dijo que podía oír en sus silencios.
– Di algo por favor – dijo casi suplicando.
– ¿Qué puedo decir? – respondió él, mientras aplastaba el cigarrillo sin consumir en el cenicero.
Silencio...
Hacía algún tiempo que se conocían, desde el principio ella tuvo muchas reservas. Siempre intento guardarse algo, mantuvo sus sentimientos bajo llave, no quería bajar totalmente las defensas ante aquel jovencito que la perturbaba. Los veinte años habían pasado hacía mucho, y ahora, aparecía él. Era tan joven, tan lleno de vida, tan encantador, que tuvo miedo de dejar que su corazón mandase. Quizá si usaba la cabeza mantendría el control. Quería estar a salvo, y quería mantenerlo a salvo a él.
Él, podía recordar con toda claridad el día que la conoció. Una simple equivocación, una letra mal puesta en un impreso, lo llevó hasta ella. Ofreció su ayuda, y ella la aceptó con una sonrisa. No pareció sentarle mal que un jovencito como él, le llamara la atención. Sin saber casi ni cómo, una hora más tarde, estaban sentados frente a frente con un café de por medio. Charlaron, rieron, incluso se hicieron alguna confidencia, cosa extraña en dos personas que acababan de conocerse. Cuando ella se marchó, él sólo tenía una cosa clara, y era volverla a ver. A aquel encuentro casual, le siguieron otros muchos que ya no lo fueron.
No podía decirse que estuviera enamorado, pero, no podía quitársela de la cabeza, llenaba sus pensamientos noche y día. Imaginaba cómo serían sus besos, cómo de tiernas sus caricias, cómo sería tenerla junto a él al despertar y cómo darle un último beso de buenas noches. Era posible que no estuviera enamorado, y no sabía que nombre poner a aquello que sentía.
No lo estaba entonces, pero no tenía duda de estarlo ahora.
Para ella fue parecido, dejaba volar su imaginación, y aunque lo rechazara, él siempre estaba en sus sueños. En sus conversaciones, le recordaba una y otra vez, la diferencia de edad entre ambos. Y él, le repetía tantas veces como se lo decía, que no importaba. Ella le dijo que no la quisiera, porque tenía miedo de quererlo. Le señalaba cada jovencita que se cruzaba en su camino, pero él solo tenía ojos para ella. Quiso ser tan fría, como le permitía la distancia que siempre mantuvo entre los dos. Distancia que un día, se perdió con un primer beso. Jugó a ser una adolescente en el asiento trasero de un coche. Recibió tanto como dio, y se quedo con ganas de más. Sabía que él le daría todo lo que ella pidiera, y él supo lo que pedían sus silencios. En aquel momento no hubo diferencias, solo un hombre y una mujer, amándose, dejando que todo lo que habían imaginado se hiciera realidad. Ella nunca olvidaría sus palabras.
–Me dices tanto cuando callas –susurró mientras la miraba
Eso le dijo él aquella tarde, y ahora, meses después, esperaba que de nuevo oyera su silencio. Que supiera cuanto lo amaba, pero que lo negaría, ahora y siempre. Jamás reconocería nada, porque no era libre, porque nunca antes le dijo; que estaba casada.
Sentía que le estaba rompiendo el corazón.
En el silencio, él pudo oír como el de ella, también se resquebrajaba..
Comentario:
me gusto mucho cielo....como siempre.
Todo volvera a la normalidad ya veras...y nosotros estaremos alli esperandote..besos
Todo volvera a la normalidad ya veras...y nosotros estaremos alli esperandote..besos
Comentario:
Me ha gustado mucho. En estos casos la mayoria de las veces, no hace ni falta que ella esté casada, simplemente con llevarse una diferencia de edad considerable ya basta para negar la relación. Es asi de absurdo. La única que lo lleva sin pudor es la Obregón.
Saluditos!
Saluditos!
Comentario:
Brutal, como siempre.
Puedes dejar el taller de cuentos pero la literatura nunca te abandonará.
Beso
Puedes dejar el taller de cuentos pero la literatura nunca te abandonará.
Beso
Comentario:
Precioso ;)
No te agobies, ya verás como todo vuelve a la normalidad.
Besos.
No te agobies, ya verás como todo vuelve a la normalidad.
Besos.
Comentario:
Es normal q ahora estés liada, justo, cuanto tenemos tiempo libre, no disponemos de él como deseáramos. Pero, al menos, el tiempo te ha servido para escribir una cosa tan bonita... lástima del final.
Saludos desde el Inframundo.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
No te preocupes este tiempo de verano es normal.Todo el mundo anda atareado y apenas tenemos de hacer visitas por estos mundos.
Mira por donde, me he asomado y has escrito; raro en mi que llegue a tiempo, siempre suelo ser de´los últimos en comentar.
Como estás de vacaciones, yo sólo te deseo que no pienses en otra cosa y que te lo pases muy bien, que para eso son las vacaciones.
Y sobre tu ejercicio, me parece muy bien, con una alumna así, la profe no tiene problemas; ya que todos los alumnos/as fueran como tú!.
El título se adapta perfectamente a lo que has querido expresar y que nosotros compartamos contigo. A mi lo silencios no me gustan, aunque a veces, una mirada vale más que mil palabras o una mirada lo dice todo.
No obstante lo importante es expresar los sentimientos a la otra persona y decir siempre la verdad, asi nunca se llega a estos casos, una vez enamorados viene la situación real...casada! y ahora qué? y no creo que porque sea casada no sea libre.Tiene unas obligaciones añadidas como casada y claro está, seguro que no estaría enamorada de su pareja. Uff, yo ya me he metido en el relato y me lio. Bueno, es que parece como un callejón sin salida. Pero en el próxima relato seguro que se rompen los silencios.
Pero nunca fueron buenos los silencios, siempre hay que hablar, a mi me encanta hablar y cuando callo, mala señal, la cosa no funciona o no va nada bien.
Pero, hoy, estoy muy contento. He recibido de la cartera un paquete de correos sin remitente, sólo viene la ciudad. He abierto y me envian un libro, seguro que es muy interesante, se titula"La Reina Oculta" de jorge Molist, premio de novela histórica AlfonsoX el sabio. Y dentro una carta. Me he quedado con la boca abierta...es de mi niña y se ha expresado muy bien con palabras...me ha dado una gran alegria...besos para ella desde ahi y besos para ti por darnos parte de lo tuyo através de estos relatos...más besos.
Mira por donde, me he asomado y has escrito; raro en mi que llegue a tiempo, siempre suelo ser de´los últimos en comentar.
Como estás de vacaciones, yo sólo te deseo que no pienses en otra cosa y que te lo pases muy bien, que para eso son las vacaciones.
Y sobre tu ejercicio, me parece muy bien, con una alumna así, la profe no tiene problemas; ya que todos los alumnos/as fueran como tú!.
El título se adapta perfectamente a lo que has querido expresar y que nosotros compartamos contigo. A mi lo silencios no me gustan, aunque a veces, una mirada vale más que mil palabras o una mirada lo dice todo.
No obstante lo importante es expresar los sentimientos a la otra persona y decir siempre la verdad, asi nunca se llega a estos casos, una vez enamorados viene la situación real...casada! y ahora qué? y no creo que porque sea casada no sea libre.Tiene unas obligaciones añadidas como casada y claro está, seguro que no estaría enamorada de su pareja. Uff, yo ya me he metido en el relato y me lio. Bueno, es que parece como un callejón sin salida. Pero en el próxima relato seguro que se rompen los silencios.
Pero nunca fueron buenos los silencios, siempre hay que hablar, a mi me encanta hablar y cuando callo, mala señal, la cosa no funciona o no va nada bien.
Pero, hoy, estoy muy contento. He recibido de la cartera un paquete de correos sin remitente, sólo viene la ciudad. He abierto y me envian un libro, seguro que es muy interesante, se titula"La Reina Oculta" de jorge Molist, premio de novela histórica AlfonsoX el sabio. Y dentro una carta. Me he quedado con la boca abierta...es de mi niña y se ha expresado muy bien con palabras...me ha dado una gran alegria...besos para ella desde ahi y besos para ti por darnos parte de lo tuyo através de estos relatos...más besos.





