PERMISIVO.
No me hice ni me hago nunca una lista de propósitos a cumplir para el nuevo año. Aparte de que es una soberana soplapollez de notables dimensiones, por lo general y sin que me guste generalizar, los objetivos enumerados en las listas suelen abandonarse como hacen algunos malnacidos con sus familiares de la tercera edad quedándose incumplidos.
Sin embargo, este nuevo año voy a tratar de ser, si cabe, más permisivo todavía con lo políticamente incorrecto o no aceptado. También, claro está, defenderé a ultranza el pedo sonoro en la mesa, el eructo estentóreo como síntoma de salud y la arcada voluntaria expelida con poder y vigor ante tanto paisaje tétrico y descorazonador.
Hace unos días, dormitaba en el sofá con un libro abierto sobre mi pecho cuando el sonido del timbre quebró mi sueño. Me incorporé, me encamine a la puerta y la abrí.
Delante de mí había una mujer de unos 40 años que dijo:
-Buenas tardes. Soy la presidenta de la asociación de vecinos y estamos recogiendo firmas por toda la urbanización. Como ya sabrá, van a inaugurar un club de alterne en las proximidades de nuestros inmuebles y necesitamos las firmas del 95% de la comunidad para evitar la presencia del prostíbulo en las inmediaciones de nuestras casas.
-Sí, estoy enterado, pero hija mía, las putas, zorras, rameras, meretrices, fulanas, prostitutas y demás mujeres de dudosa reputación, también son criaturas del señor y forzadas por una sociedad que les niega elección y les ciega se ven abocadas a tan denigrante trabajo. No debemos rechazarlas, debemos integrarlas.
La mujer adopta una expresión un tanto extraña, como si quisiera salir de allí como una manga de aire, y dice:
-No está hablando en serio, ¿verdad? Le pediría que no me tome el pelo.
-No le tomo el pelo, además, las prostitutas hacen un bien a aquellos hombres que debido a su físico o a su timidez no logran tener relaciones sexuales si no es por este medio que usted rechaza y quiere condenar.
-Dígame una cosa y me marcho, porque veo que estoy perdiendo el tiempo. Usted no tiene hijos, ¿verdad?
-No, no tengo, pero, por favor, no meta a los niños en esto, y no se preocupe. Las putas, y que el señor las tengas en su gloria, no se ponen a copular en la calle y tienen terminantemente prohibido ejercer su noble y respetable profesión con los menores, aunque éstos pagaran. Debemos buscar otra solución que no sea darles una patada en el trasero para que se larguen a otro sitio.
Qué le parece algo así como..."no al prostíbulo, sí a la casa de putas".
En este punto de la conversación, hago unos difícilmente disimulables esfuerzos para tratar de evitar el maremoto de risa que me asciende por el pecho, cosa que no se me da nada bien. La mujer, agarra la lista de las firmas con fuerza, tiene los nudillos blancos de apretar, está notablemente enfadada y dice:
-Me voy, y perdón por las molestias, payaso.
Acto seguido, se va con andares decididos y apresurados sin volver la vista atrás, y un segundo antes de que salga del portal, alcanzo a decirle con el tono de voz más amigable que pude imitar:
-Que la paz del señor esté contigo, hija mía.
Al cabo de unas dos horas llegó Doménica Cazarnosa. Olía a frío, dejó caer su pesado abrigo en la cama y preguntó:
-Hola nene, ¿qué has estado haciendo?
Le expliqué con todo lujo de detalles mi encuentro con la presidenta de la asociación de vecinos. En ocasiones, Doménica adoptaba expresión de incredulidad, otras soltaba alguna risotada; a veces cambiaba de postura y de vez en cuando profería un ¿qué? ¿de verdad? Pero por último su semblante era un cuadro de seriedad, detrás de sus ojos había tormenta, me miró como diciendo (no sé que coño pude ver en ti) y dice:
-Anti, además de payaso, eres bastante capullo, y que sepas que no me ha hecho ni puta gracia.
Entonces, me acerco más a ella, nuestros alientos casi se mezclan y le digo:
-Hay que ser permisivo Doménica, hay que ser permisivo. Por cierto, ya preparo yo la cena.
Sin embargo, este nuevo año voy a tratar de ser, si cabe, más permisivo todavía con lo políticamente incorrecto o no aceptado. También, claro está, defenderé a ultranza el pedo sonoro en la mesa, el eructo estentóreo como síntoma de salud y la arcada voluntaria expelida con poder y vigor ante tanto paisaje tétrico y descorazonador.
Hace unos días, dormitaba en el sofá con un libro abierto sobre mi pecho cuando el sonido del timbre quebró mi sueño. Me incorporé, me encamine a la puerta y la abrí.
Delante de mí había una mujer de unos 40 años que dijo:
-Buenas tardes. Soy la presidenta de la asociación de vecinos y estamos recogiendo firmas por toda la urbanización. Como ya sabrá, van a inaugurar un club de alterne en las proximidades de nuestros inmuebles y necesitamos las firmas del 95% de la comunidad para evitar la presencia del prostíbulo en las inmediaciones de nuestras casas.
-Sí, estoy enterado, pero hija mía, las putas, zorras, rameras, meretrices, fulanas, prostitutas y demás mujeres de dudosa reputación, también son criaturas del señor y forzadas por una sociedad que les niega elección y les ciega se ven abocadas a tan denigrante trabajo. No debemos rechazarlas, debemos integrarlas.
La mujer adopta una expresión un tanto extraña, como si quisiera salir de allí como una manga de aire, y dice:
-No está hablando en serio, ¿verdad? Le pediría que no me tome el pelo.
-No le tomo el pelo, además, las prostitutas hacen un bien a aquellos hombres que debido a su físico o a su timidez no logran tener relaciones sexuales si no es por este medio que usted rechaza y quiere condenar.
-Dígame una cosa y me marcho, porque veo que estoy perdiendo el tiempo. Usted no tiene hijos, ¿verdad?
-No, no tengo, pero, por favor, no meta a los niños en esto, y no se preocupe. Las putas, y que el señor las tengas en su gloria, no se ponen a copular en la calle y tienen terminantemente prohibido ejercer su noble y respetable profesión con los menores, aunque éstos pagaran. Debemos buscar otra solución que no sea darles una patada en el trasero para que se larguen a otro sitio.
Qué le parece algo así como..."no al prostíbulo, sí a la casa de putas".
En este punto de la conversación, hago unos difícilmente disimulables esfuerzos para tratar de evitar el maremoto de risa que me asciende por el pecho, cosa que no se me da nada bien. La mujer, agarra la lista de las firmas con fuerza, tiene los nudillos blancos de apretar, está notablemente enfadada y dice:
-Me voy, y perdón por las molestias, payaso.
Acto seguido, se va con andares decididos y apresurados sin volver la vista atrás, y un segundo antes de que salga del portal, alcanzo a decirle con el tono de voz más amigable que pude imitar:
-Que la paz del señor esté contigo, hija mía.
Al cabo de unas dos horas llegó Doménica Cazarnosa. Olía a frío, dejó caer su pesado abrigo en la cama y preguntó:
-Hola nene, ¿qué has estado haciendo?
Le expliqué con todo lujo de detalles mi encuentro con la presidenta de la asociación de vecinos. En ocasiones, Doménica adoptaba expresión de incredulidad, otras soltaba alguna risotada; a veces cambiaba de postura y de vez en cuando profería un ¿qué? ¿de verdad? Pero por último su semblante era un cuadro de seriedad, detrás de sus ojos había tormenta, me miró como diciendo (no sé que coño pude ver en ti) y dice:
-Anti, además de payaso, eres bastante capullo, y que sepas que no me ha hecho ni puta gracia.
Entonces, me acerco más a ella, nuestros alientos casi se mezclan y le digo:
-Hay que ser permisivo Doménica, hay que ser permisivo. Por cierto, ya preparo yo la cena.
Etiquetas: permisividad tolerancia
Comentario:
Con los problemas que hay de verdad siempre aparece un alma caritativa que quiere arreglar el mundo o entretenerse en sus ratos libres. Que dejen a la gente que trabaja en paz! Muy bien Anti.
Besos lascivos, con permiso de Doménica...
Besos lascivos, con permiso de Doménica...
Comentario:
Las putas son un mal necesario, si se puede llamar así, no por nada es la profesión u oficio (según el caso) más antiguo del mundo...
Igual me molestan las defensoras de la moralidad que se escudan en los hijos, si la crianza de los mismos ha sido correcta, no habra puta ni drogadicto ni ladrón que la corrompa, así que que diablos...
Saludos Anti.
Igual me molestan las defensoras de la moralidad que se escudan en los hijos, si la crianza de los mismos ha sido correcta, no habra puta ni drogadicto ni ladrón que la corrompa, así que que diablos...
Saludos Anti.
Comentario:
Las putas, sin eufemismos, pocas veces trabajan porque quieren, ése es el problema para mí.
Que haya gente dispuesta a obligar a mujeres a prostituirse, ése es el problema.
Escucha Diosa de la noche (Los de Marras - Álbum:Precede) creo que la tienen colgada en su web ;)
Que haya gente dispuesta a obligar a mujeres a prostituirse, ése es el problema.
Escucha Diosa de la noche (Los de Marras - Álbum:Precede) creo que la tienen colgada en su web ;)
Comentario:
Hostis yo aún no tiré el calendario del año pasado!!!!!! jajajajaja
Estoy de acuerdo contigo, pero no creo que eso implique ser permisivo, sino que cada uno/a trabaja en lo que le da la gana, o en lo que puede, y según mi opinión, no habria prostitutas, si no hubiese clientes.
Señoras, como la presidenta de esa asociación, deberian mirar más para dentro de su casa, en lugar de juzgar a alguien que lo unico malo que hace, es ganarse la vida.
Creo que tanto a prostitutas, como a muchas otras personas excluidas socialmente, deberiamos integrarlas, no discriminarlas más
Feliz año nuevo
Un beso
Estoy de acuerdo contigo, pero no creo que eso implique ser permisivo, sino que cada uno/a trabaja en lo que le da la gana, o en lo que puede, y según mi opinión, no habria prostitutas, si no hubiese clientes.
Señoras, como la presidenta de esa asociación, deberian mirar más para dentro de su casa, en lugar de juzgar a alguien que lo unico malo que hace, es ganarse la vida.
Creo que tanto a prostitutas, como a muchas otras personas excluidas socialmente, deberiamos integrarlas, no discriminarlas más
Feliz año nuevo
Un beso
Comentario:
El problema no son las prostitutas, sino los chulos y camellos que las acompañan. Yo tengo tres hijos y comprendo a tus vecinos.