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apanoia en la Amazonia
Actualmente un relato de mis experiencias en Brasil, el país de los sentidos
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Me llamo Dani y soy uno de los administradores de la web apanoia.net, una web en la que podréis encontrar qué hacemos un grupo de amigos para disfrutar de las oportunidades tan sanas que nos ofrecen la Naturaleza y la Vida. Sin embargo, no todos mis intereses pueden encuadrarse en apanoia.net de ahí que he querido crear este blog para dejar por escrito cualquier otra inquietud.
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Hay cosas que no tienen precio y todavía hay gente que confía en la gente
Aquí estoy de nuevo a la vuelta de lo que ha sido un fin de semana largo, aprovechando el festivo de la Mercé del viernes.

En esta ocasión nos hemos ido a les Guilleries, más concretamente a Sant Hilari Sacalm. "Les Guilleries" es una comarca natural preciosa al sur del pantano de Susqueda y al norte del Montseny. No es una zona de grandes alturas pero quizá por ello es de una gran riqueza forestal.

Fue difícil encontrar un lugar donde alojarse porque este fin de semana media Barcelona debía haberse trasladado a Sant Hilari y cercanías. Pero al final hubo suerte y dimos con la casa rural Mas Cal Sastre. Es una masía muy acogedora. Tanto Quim como Ceci son personas muy majas y harán todo lo posible para que os encontréis a gusto. No os dejéis asustar por el precio, que puede ser un poco más caro que el del resto de casas de la zona, porque hay cosas que no tienen precio, entre ellas un trato muy cálido y, cómo no, una comida abundante y de calidad. Nos hemos encontrado como en casa.

Hemos realizado tres salidas:

- La primera tarde, un pequeño paseo hasta la ermita del Nen Jesús de Praga y una visita al pueblo de Sant Hilari donde tuvimos que protegernos de una lluvia repentina y abundante que parecía presagiar un fin de semana pasado por agua: nada más alejado de la realidad como pudimos comprobar el sábado y el domingo.

- El sábado una excursión, siguiendo el GR-178, desde la masia hasta el pantano de Susqueda pasando por los collados de Querós y Serrallonga. Desde allí enfilamos hacia la Mare de Déu del Coll, para después de comer seguir bajando al bonito pueblo de Osor. Hasta ese punto llevábamos unos 30 km. Pensábamos volver a Sant Hilari por la ladera de Sant Miquel de Solterra pero se nos había hecho tarde, por lo que decidimos buscar un taxi que nos acercara a Sant Hilari. Pero nada de taxis en Osor, nada de taxis en Sant Hilari y el único taxi de Anglés ocupado hasta la 1 de la madrugada. Sobretodo me intranquilizaba que Quim se preocupase al llegar la hora de cenar y no saber nada de nosotros, ya que, falta de previsión por mi parte, olvidé apuntar el número de su móvil con lo que era imposible avisarle que llegaríamos tarde. A falta de taxis, y haciéndose de noche, por miedo a perdernos en las múltiples pistas y caminos forestales decidimos volver por la carretera a Sant Hilari. Esperábamos que algún alma caritativa se apiadara de nosotros y nos recogiera en su coche. ¡Qué difícil! ¡Cuánta desconfianza! Aunque no culpo a nadie porque yo también he actuado igual muchas veces y no he recogido a personas que hicieran auto-stop. Al final, sí que encontramos a dos buenas personas, Albert y Mireia de Granollers, que al darse cuenta de que éramos una pareja y como se sintieron identificados con nosotros puesto que a ellos también les había caido la noche encima, pararon y nos recogieron. Siempre se lo agradeceremos. Eso sí, no faltó la pregunta de Albert ¿no seréis atracadores, verdad? Pero como él mismo dijo, además de ser una pareja se notaba que éramos montañeros y los montañeros son buena gente, ¿no? Por tanto, tengo que agradecer a Ana que me acompañase ya que eso disminuía mi puntuación en el ranking de posibles atracadores y que el frontal me hiciera parecer un montañero de verdad. En 20 minutos estábamos en Sant Hilari y llegamos a la casa a tiempo para cenar y evitar que Quim sufriera un ataque al corazón. La cena fue muy agradable, en familia con Quim, Ceci y 3 de los hijos de Ceci, Àlex, Arnau y Àngel.

- Hoy queríamos volver a casa, a Sabadell, a comer por lo que le pedimos a Quim que nos explicara una circular de mañana. Lo que nos recomendó nos ha encantado. Una visita a la ermita de Santa Margarida de Vallors. El camino, tanto de ida como de vuelta ha sido precioso, como el del día anterior. Hay tantos árboles (abetos, pinos, castanos, encinas, madroños) que parece que no caben en el bosque. Por eso, a pesar del sol, que pegaba con inusitada fuerza para las fechas en que estamos, hemos disfrutado de una mañana fresquísima.

En cuanto inauguremos apanoia.net podréis disfrutar de más detalles de estas excursiones.

Agradecimientos:

- A los "VilarsRurals" de Sant Hilari por estar completos, lo cual nos "obligó" a quedarnos en Mas Cal Sastre.

- A Quim y Ceci por lo bien que cuidan a los que se alojan en su casa. Un 10 a ambos. Saludos al resto de la familia.

- A Albert y Mireia de Granollers por recogernos en su coche y llevarnos a casa. Otro 10 para los dos.

Hoy ponemos tres fotos. La primera de Ana cruzando un peligroso "tronco-puente", que te puede producir parálisis temporal en las piernas: el miedo es libre. La segunda del pantano de Susqueda y la tercera del pueblo de Osor:







Saludos.
 
La Matagalls - Montserrat por fin!!!
Qué mejor para inaugurar mi blog que poder decir que he conseguido acabar la Matagalls - Montserrat!!!!

La verdad es que estoy muy contento. Y además la hice en un tiempo muy inferior al que esperaba, tan sólo 16 h 17'.

Para los que no hayáis oido hablar de ella, la Matagalls - Montserrat es una travesía que organiza anualmente el Club Excursionista de Gracia en Barcelona. Son 83'5 km de subir y bajar por lo que es necesario tener una buena preparación física. De todas maneras creo que también es fundamental que la mente esté igualmente preparada, sobretodo cuando llegan la madrugada, el frío, la niebla ... o cuando estás cansado y empiezas a pasar por pueblos que quedan tan cerca de casa que la tentación de llamar y que te vengan a recoger crece sin que se pueda evitar.

Pero al final las ganas de llegar a Montserrat pueden más.

Ayer cuando llegué a las 10 de la mañana a Montserrat estaba felicísimo pero no me planteaba repetirlo el próximo año. Cuando acabé tenía los músculos de las piernas tan cargados que me costaba ponerlos en movimiento de nuevo. Hoy el sentimiento y la sensación corporal son diferentes: me encantaría volver a intentarlo el año próximo e incluso hacerlo mejorando el tiempo.

Supongo que el primer motivo de esta buena recuperación se debe a que me pasé medio Agosto brincando por el GR-11 de Huesca y que estaba física y mentalmente preparado para un esfuerzo continuado como el que requiere la Matagalls. Aunque también se debe sin duda al super masaje con arcilla amarilla y esencia de lavanda que me dió Ana, mi pareja, al volver a casa. Algunos tenemos la suerte de vivir con una masajista.

El repetir y hacerlo en menos tiempo no es una cuestión de competición con los demás, sino de superación personal. Además quedo todavía muy lejos de los que consiguen hacerla corriendo y en unas 10 horas. Chapó para ellos!!

Lo bueno:

1. El espléndido paisaje de todo el recorrido. Lástima que Sant Llorenç de Munt i el Obac se atraviesan de noche, aunque el sentido del oido tiene así más oportunidades de disfrutar de los sonido nocturnos que también ofrece el Bosque, ya que no lo "ciega" la vista. De todas maneras, y para los que no conozcáis ya este Parque Natural, os animo a visitarlo de día.

2. El buen rollo que se respira entre los participantes. La última palabra lo dice todo, participantes que no competidores. Gracias a todos aquellos que me ofrecieron un saludo o un rato de conversación a lo largo del camino. Aún así me extrañó que hubiese personas que se empeñaran en coger atajos. ¿Contra quién competían? ¿Contra ellos?

3. Los voluntarios que se pasan toda la noche en vela en los controles y avituallamientos. Es fantástico llegar agotado a uno de esos puntos y ver que desde el otro lado de la mesa te atienden con una sonrisa. Gracias a todos ellos.

4. El masaje de Ana y todo su cariño. En último lugar sólo por orden cronológico que no por lo que lo que realmente significa para mí.


Lo malo:

1. El año que viene tengo que acordarme de llevar una camiseta más. Con tres no basta y acabas chorreando en sudor. El sudor frío en medio de la humedad de la montaña puede hacer más daño que 50 km en las piernas.

2. La "pájara" que me dió subiendo la falda de la Mola. Quizá no regulé bien el esfurzo. Menos mal que después me recuperé.

A continuación dos fotos mías: la primera de la salida en Coll Formic y la segunda de la llegada a Montserrat.