(Segunda Parte) Sobre el "derecho a la ignorancia" y los "suspendidos" Itinerarios en Enseñanza Secundaria Obligatoria
Una vez expuestos los factores socioeconómicos, paso revista a los factores laborales y administrativos que actúan sobre el sistema educativo:
2.- FACTORES LABORALES Y ADMINISTRATIVOS.
A todo esto, el profesorado que atiende la ESO vive una situación, cada vez más alarmante, de deterioro social, de desprestigio, de abandono que conduce a menudo a depresiones o al llamado "síndrome del profesor quemado".
Varias son las causas de este deterioro colectivo:
a.- El conjunto de los ciudadanos ve la profesión de enseñante como algo degradado, que si no dan golpe, que si tienen muchas vacaciones, que si suspenden a los chicos injustamente...
Esto provoca que, con frecuencia, los padres de los alumnos, más que colaborar con el profesorado que educa a sus hijos, se convierten en censores de las enseñanzas que se imparten y, lo que es más grave, en cómplices de las faltas de asistencia a clase (justificándolas aunque sepan que son descarados "novillos"), en instigadores de la indisciplina en las aulas al desautorizar al profesor ("no te preocupes, niño, es un imbécil que no sabe lo que dice); o simplemente, por dejación o falta de preocupación o de tiempo para atender la educación de sus hijos: así se producen casos como el de "debería hablar con el tutor del niño, pero no puedo ir al instituto", "lleva usted razón, mi hijo se porta mal en clase y no estudia, pero yo no puedo hacer nada porque no me hace caso el niño, a mí que soy su madre..."
b.- El Ministerio de Educación y las Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas, por acción u omisión, de hecho y de derecho, han provocado una "perdida de calidad" de la enseñanza pública, sobre todo la secundaria:
> Aulas en exceso pobladas de alumnos, y sin los medios necesarios. En este último aspecto se ha confundido la necesaria informatización de los IES, el poner unos cuantos ordenadores en algunas aulas, con la dotación de medios y materiales educativos.
> Nefasta política de personal:
1) ineficaz, negligente y retrasada cobertura de sustituciones para cubrir las bajas (a una por enfermedad de tres meses, por ejemplo, se envía el sustituto, cuando ya ha trascurrido un mes y medio).
2) Reaccionaria actitud de la administración para los interinos, a los que niega sistemáticamente la estabilidad laboral.
3) A los profesores-funcionarios se les niega una adecuada posibilidad de ascenso laboral (no se ahacen oposiciones a catedra), solamente se "obliga" a realizar cursillos innecesarios para poder cobrar los denominados "sexenios" (profesores de latín haciendo cursillos sobre cocina y repostería andaluza, por ejemplo...)
> Burocratización y pérdida de democracia en la gestión interna de los IES:
1) A causa de la excesiva burocratización de la enseñanza, el profesorado cada vez enseña menos, pero rellena más informes, certificados, memorias y programaciones; el colmo es el informe "individualizado" por el que cada profesor tiene que explicar por escrito a cada alumno de la ESO por qué ha suspendido en la asignatura (son informes de dos o tres páginas de léxico administrativo, pedagógico y científico, donde se explica a alumnos que entregaron en blanco todos los exámenes hechos durante el curso, que nunca trajeron a clase el libro de texto, cuáles son las páginas del libro que debe estudiar, qué objetivos docentes y "actitudinales" --toma palabreja--debe superar).
2) Por la pérdida de democracia en los IES, los directores y jefes de estudios se convierten cada vez más en unos "capataces" o "pseudoinspectores" que controlan si el profesorado cumple y obedece las órdenes que recibe. Lejanos quedan los tiempos en que los profesores debatían, deliberaban y acordaban en los claustros la política educativa de cada instituto.
CONSECUENCIA DE TODO ESTO: si los alumnos de las clases sociales menos favorecidas se han visto perjudicadas, lo mismo ha sucedido con el PROFESORADO.
En la TERCERA PARTE trataré los asuntos de unos buenos "itinerarios" para la ESO y de la situación laboral de los profesores.
2.- FACTORES LABORALES Y ADMINISTRATIVOS.
A todo esto, el profesorado que atiende la ESO vive una situación, cada vez más alarmante, de deterioro social, de desprestigio, de abandono que conduce a menudo a depresiones o al llamado "síndrome del profesor quemado".
Varias son las causas de este deterioro colectivo:
a.- El conjunto de los ciudadanos ve la profesión de enseñante como algo degradado, que si no dan golpe, que si tienen muchas vacaciones, que si suspenden a los chicos injustamente...
Esto provoca que, con frecuencia, los padres de los alumnos, más que colaborar con el profesorado que educa a sus hijos, se convierten en censores de las enseñanzas que se imparten y, lo que es más grave, en cómplices de las faltas de asistencia a clase (justificándolas aunque sepan que son descarados "novillos"), en instigadores de la indisciplina en las aulas al desautorizar al profesor ("no te preocupes, niño, es un imbécil que no sabe lo que dice); o simplemente, por dejación o falta de preocupación o de tiempo para atender la educación de sus hijos: así se producen casos como el de "debería hablar con el tutor del niño, pero no puedo ir al instituto", "lleva usted razón, mi hijo se porta mal en clase y no estudia, pero yo no puedo hacer nada porque no me hace caso el niño, a mí que soy su madre..."
b.- El Ministerio de Educación y las Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas, por acción u omisión, de hecho y de derecho, han provocado una "perdida de calidad" de la enseñanza pública, sobre todo la secundaria:
> Aulas en exceso pobladas de alumnos, y sin los medios necesarios. En este último aspecto se ha confundido la necesaria informatización de los IES, el poner unos cuantos ordenadores en algunas aulas, con la dotación de medios y materiales educativos.
> Nefasta política de personal:
1) ineficaz, negligente y retrasada cobertura de sustituciones para cubrir las bajas (a una por enfermedad de tres meses, por ejemplo, se envía el sustituto, cuando ya ha trascurrido un mes y medio).
2) Reaccionaria actitud de la administración para los interinos, a los que niega sistemáticamente la estabilidad laboral.
3) A los profesores-funcionarios se les niega una adecuada posibilidad de ascenso laboral (no se ahacen oposiciones a catedra), solamente se "obliga" a realizar cursillos innecesarios para poder cobrar los denominados "sexenios" (profesores de latín haciendo cursillos sobre cocina y repostería andaluza, por ejemplo...)
> Burocratización y pérdida de democracia en la gestión interna de los IES:
1) A causa de la excesiva burocratización de la enseñanza, el profesorado cada vez enseña menos, pero rellena más informes, certificados, memorias y programaciones; el colmo es el informe "individualizado" por el que cada profesor tiene que explicar por escrito a cada alumno de la ESO por qué ha suspendido en la asignatura (son informes de dos o tres páginas de léxico administrativo, pedagógico y científico, donde se explica a alumnos que entregaron en blanco todos los exámenes hechos durante el curso, que nunca trajeron a clase el libro de texto, cuáles son las páginas del libro que debe estudiar, qué objetivos docentes y "actitudinales" --toma palabreja--debe superar).
2) Por la pérdida de democracia en los IES, los directores y jefes de estudios se convierten cada vez más en unos "capataces" o "pseudoinspectores" que controlan si el profesorado cumple y obedece las órdenes que recibe. Lejanos quedan los tiempos en que los profesores debatían, deliberaban y acordaban en los claustros la política educativa de cada instituto.
CONSECUENCIA DE TODO ESTO: si los alumnos de las clases sociales menos favorecidas se han visto perjudicadas, lo mismo ha sucedido con el PROFESORADO.
En la TERCERA PARTE trataré los asuntos de unos buenos "itinerarios" para la ESO y de la situación laboral de los profesores.
Sobre el "derecho a la ignorancia" y los "suspendidos" Itinerarios en Enseñanza Secundaria Obligatoria (Primera Parte)
En algunos medios de comunicación tuvieron un gran eco y polémica unas recientes declaraciones de un alto cargo de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid. Este burócrata mencionaba el "derecho a la ignorancia" del joven inmigrante que llega en patera a España, no para estudiar a Kant, la Ilíada o la estructura de la célula orgánica, sino para poder trabajar en lo primero que encuentra. Lo cual exigía que la Administración atendiera prioritariamente ese derecho a trabajar por encima de los contenidos educativos que pudiera recibir en el territorio hispánico.
Hubo tal oleada de airadas reacciones (socialistas, sindicatos, Asociaciones de inmigrantes...) que el "lenguaraz" funcionario del PP se vio obligado a rectificar, desdiciéndose a duras penas de su "metedura de pata".
Varios días después se inició la "guerra" de Esperanza Aguirre, el PP y la Comunidad de Madrid contra la paralización de la LOCE.
Dejando al margen la rivalidad partidista que connota la polémica, y la cuestión de la suspensión de la Revalida y de la religión como asignatura evaluable (suspensiones que comparto plenamente), reflexiono brevemente sobre los "itinerarios" en la ESO y el polémico "derecho a la ignorancia".
La LOGSE (Ley Orgánica del Sistema Educativo) pretendía alcanzar, como un logro social innegable --digno de la calidad de vida de los desarrollados estados de Europa Occidental-- que hasta los 16 años todos los ciudadanos tuvieran garantizado el derecho a recibir enseñanza, a través de un modelo pedagógico adaptado al medio social y a las circunstancias individuales del alumno.
Sin embargo, existen varios factores de la realidad social que han provocado el fracaso en la práctica de ese modelo educativo, en teoría tan democrático, tan justo y tan progresista:
1.- FACTORES SOCIOECONÓMICOS
# Las necesidades económicas y las circunstancias sociales del medio familiar provocan que, al llegar a los 16 años de edad, muchos jóvenes abandonen sus estudios para iniciar su vida laboral. Además, en su mayoría no han concluido la ESO: se quedan "colgados" en Tercero o en Cuarto; incluso algunos, en Segundo.
# Otros muchos, ya desde Primero o Segundo de la ESO (12 y 13 años) no quieren --subrayo lo de "no quieren"-- estudiar. Están en los IES porque la ES, como dice la ley, es Obligatoria. Su único deseo es cumplir los 16 para dejar el IES y "ponerse a trabajar". De modo que en cuanto pueden "desertan" de las aulas. Evidentemente, tampoco han concluido satisfactoriamente la ESO.
# Un tercer grupo de alumnos fracasa en la ESO, aunque éstos quieren estudiar y una cierta bonanza socioeconómica familiar se lo permite. Son los típicos alumnos que lo intentan, que estudian, que se comportan en clase, pero hay algo (coeficiente intelectual, deficiencias psíquicas, problemas de lengua y de plena integración porque son inmigrantes...) que se lo impide. Como pueden llegan hasta Cuarto de la ESO, sin haber accedido a los Planes de Garantía Social o a la Diversificación Curricular, y con unos 17 o 18 años de edad, obtienen un certificado de haber estudiado la ESO, aunque sin haberla superado. A estos alumnos, el sistema educativo les gasta la faena de que no pueden acceder a los Ciclos Formativos de Grado Medio (primer nivel de la Formación Profesional), a no ser que superen una prueba de acceso.
De modo que entre el 25% y el 40% de los muchachos, según los sitios, fracasa en la ESO. Esto es, por unas u otras razones, también ha fracasado el sistema educativo de un estado democrático en una sociedad civil basada, supuestamente, en el bienestar económico.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
Hubo tal oleada de airadas reacciones (socialistas, sindicatos, Asociaciones de inmigrantes...) que el "lenguaraz" funcionario del PP se vio obligado a rectificar, desdiciéndose a duras penas de su "metedura de pata".
Varios días después se inició la "guerra" de Esperanza Aguirre, el PP y la Comunidad de Madrid contra la paralización de la LOCE.
Dejando al margen la rivalidad partidista que connota la polémica, y la cuestión de la suspensión de la Revalida y de la religión como asignatura evaluable (suspensiones que comparto plenamente), reflexiono brevemente sobre los "itinerarios" en la ESO y el polémico "derecho a la ignorancia".
La LOGSE (Ley Orgánica del Sistema Educativo) pretendía alcanzar, como un logro social innegable --digno de la calidad de vida de los desarrollados estados de Europa Occidental-- que hasta los 16 años todos los ciudadanos tuvieran garantizado el derecho a recibir enseñanza, a través de un modelo pedagógico adaptado al medio social y a las circunstancias individuales del alumno.
Sin embargo, existen varios factores de la realidad social que han provocado el fracaso en la práctica de ese modelo educativo, en teoría tan democrático, tan justo y tan progresista:
1.- FACTORES SOCIOECONÓMICOS
# Las necesidades económicas y las circunstancias sociales del medio familiar provocan que, al llegar a los 16 años de edad, muchos jóvenes abandonen sus estudios para iniciar su vida laboral. Además, en su mayoría no han concluido la ESO: se quedan "colgados" en Tercero o en Cuarto; incluso algunos, en Segundo.
# Otros muchos, ya desde Primero o Segundo de la ESO (12 y 13 años) no quieren --subrayo lo de "no quieren"-- estudiar. Están en los IES porque la ES, como dice la ley, es Obligatoria. Su único deseo es cumplir los 16 para dejar el IES y "ponerse a trabajar". De modo que en cuanto pueden "desertan" de las aulas. Evidentemente, tampoco han concluido satisfactoriamente la ESO.
# Un tercer grupo de alumnos fracasa en la ESO, aunque éstos quieren estudiar y una cierta bonanza socioeconómica familiar se lo permite. Son los típicos alumnos que lo intentan, que estudian, que se comportan en clase, pero hay algo (coeficiente intelectual, deficiencias psíquicas, problemas de lengua y de plena integración porque son inmigrantes...) que se lo impide. Como pueden llegan hasta Cuarto de la ESO, sin haber accedido a los Planes de Garantía Social o a la Diversificación Curricular, y con unos 17 o 18 años de edad, obtienen un certificado de haber estudiado la ESO, aunque sin haberla superado. A estos alumnos, el sistema educativo les gasta la faena de que no pueden acceder a los Ciclos Formativos de Grado Medio (primer nivel de la Formación Profesional), a no ser que superen una prueba de acceso.
De modo que entre el 25% y el 40% de los muchachos, según los sitios, fracasa en la ESO. Esto es, por unas u otras razones, también ha fracasado el sistema educativo de un estado democrático en una sociedad civil basada, supuestamente, en el bienestar económico.
FIN DE LA PRIMERA PARTE





