Una boda para un pueblo

Una boda para un pueblo
En principio prefiero la democracia que la dictadura, simplemente por principio y coherencia democráticos. No obstante hay muchos casos históricos y políticos que son una excepción a este principio. No, no es el caso de una dictadura para imponer la injusticia social y distributiva o los intereses de clase y la segregación social. Pero si me resulta mucho más justificable una dictadura que imponga una justicia social y distributiva y una integración social y procure un bien estar para todos. La democracia asesina de Israel me resulta mucho menos aceptable que la dictadura cubana (la dictadura cubana ganaría el 100% de simpatía y aceptación si aboliese la pena de muerte y preparara una legislación de transición hacia una democracia limpia con limitaciones: Que limitara el libertinaje político y económico que, en muchos países democráticos, se impone en nombre de esta misma democracia. Que lo limitara mediante una ley orgánica de Ética Política. Ley que Arco Atlántico viene solicitando para España, sus Comunidades Autónomas y todos los Países desde hace muchos años, con nula aceptación política y poquísimo eco social).
Por la misma razón prefiero una República (el pueblo elige a su presidente) que una Monarquía (el rey lo es por herencia familiar). No obstante, por la misma razón, hay excepciones que confirman la regla. Prefiero mil veces más una monarquía presidida por Juan Carlos I (humanista quien, junto con otros, ha salvado a España del golpe militar del 23F de 1981 y del golpe civil y pepero del 11M de 2004) o por su hijo Felipe (junto con su madre ha sido una de las personas de la familia más destacada en funciones sociales internas e internacionales) que una República presidida por Aznar (el peor de los presidentes de gobierno español que he conocido en toda mi vida, incluso peor que el dictador).
Arco Atlántico se felicita de la boda real española y felicita a los contrayentes, Príncipe Felipe y Princesa Letizia Ortiz, a los reyes y al pueblo español. Boda que representa los dos valores principales que defiende siempre este grupo, el humanismo y la comunicación (de la verdad).
Desde la perspectiva psicológica y humana, nos caen, tanto él como ella, muy bien. Estos dos días, y desde hace muchos meses, parecía que el protagonista de la película era Doña Letizia y se dejaba para Don Felipe un papel secundario. Sin quitar un ápice de protagonismo a la primera reconocemos el papel primordial del segundo, así como su discreción. Nos preocupa la salud de la Princesa periodista (ha adelgazado excesivamente, razón evidente de que su organismo no asimila correctamente cuando su espíritu está en tensión provocada) y le deseamos su recuperación inmediata y una paz y felicidad propia de cuento de princesas, aunque su principado y su posterior reinado no serán sólo un camino de rosas. Felipe, estamos convencidos, mantendrá su humanismo y solidaridad y su autenticidad (los monárquicos más rancios no le perdonan que se case con una plebeya, mientras que, para nosotros, ésta es una importante justificación de la monarquía, cualquiera puede ser rey o reina y no sólo quien tiene la sangre (e ideas) azul.
No voy a empañar la alegría y felicitación con los comentarios que me han hecho algunas personas muy escoradas a la derecha más reaccionaria ni el más bestia que me ha hecho un alto cargo de un gobierno del Partido Popular. Ya lo haremos otro día y en otro escrito.
Arco Atlántico prefiere mil veces un cuento de hadas de la Mil y una Noches que las pesadillas a que nos tienen acostumbrados a diario Bush y Sharon, el primero de ellos, curiosamente, en la propia tierra de las Mil y una Noches.

Igualmente, en la boda, ha destacado, y más si observamos el contraste, el nuevo talante, el nuevo estilo de la pareja gubernamental española, positiva, alegre, simpática y dialogante. Si España el 11 de marzo se puso de luto y alcanzó el nivel más bajo ético y político de toda la historia de la democracia, a partir del 14 de marzo, por obra y gracia del pueblo español, está escribiendo la historia de su recuperación ética y política. Felicidades Felipe y Letizia, felicidades Gobierno estatal, felicidades pueblo español e hispanoamericano.
Palma, 23 de mayo de 2004
Antoni Ramis Caldentey





