LOS DERECHOS LABORABLES Y LA CONSTITUCION EUROPEA
Los que creen que la Unión Europea y sus instituciones son cosas muy lejanas que no nos influyen tanto,están equivocados. El 70% de las leyes y normas que regulan nuestra vida son decisiones y directivas europeas. En todos aquellos aspectos donde no hay coincidencia, prevalece la legislación europea, y no la nacional. Dicho de otro modo: ninguna garantía de las Constituciones nacionales será efectiva si no existe también en la Constitución Europea.
El texto constitucional habla de la no discriminación de los ciudadanos europeos y dice que pueden moverse libremente por Europa para ejercer un trabajo, y dice que "toda persona tiene derecho a trabajar" (Art. 75), lo que no es equiparable, ni de lejos con el "derecho al trabajo". Además no menciona, ni mucho menos garantiza, lo que está estipulado como un Derecho Humano: un salario digno. (El derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades propias y las de la familia, sí está recogido en la Constitución Española).
Lo que sí garantiza, curiosamente, es que en el ámbito del empleo "la ley marco europea no incluirá armonización alguna de las disposiciones legales y reglamentarias de los Estados miembros" (Art. III-207).
La aspiración al pleno empleo ha quedado descartada en la Constitución Europea (Art. 205) y la estabilidad laboral brilla por su ausencia, sustituida por mayor flexibilidad "mano de obra adaptable a unos mercados laborales capaces de reaccionar rápidamente" (Art. 203)
Como de todos es sabido, los principios constitucionales son concretados luego por las leyes. Es aquí donde aparece la Directiva Bolkestein, cuyo plazo de aplicación coincide casualmente con el de la Constitución Europea.
¿Y qué establece la Directiva Bolkestein? (negociada en el más absoluto de los secretos y que se empezó a conocer a través de una filtración). Pues, por ejemplo, establece el principio del "país de origen". Con ello, las empresas en la Unión Europea tendrán que obedecer solamente a los requisitos del país donde radique su sede social. A los otros Estados en los que actúen estas empresas no se les permitirá imponer restricciones ni controles de ningún tipo. Con ello, las empresas radicarán su sede en aquellos países con menor protección social y ecológica. Con la garantía constitucional de que no se armonizarán las reglas laborales, se ejercerá una presión aún más fuerte para disminuir todavía más los ya mermados derechos laborales.
Por ejemplo:
Una empresa polaca (real o virtual a través de una dirección postal) podrá construir una finca en España con obreros polacos, a sueldos polacos. Sólo Polonia será la encargada de controlar si se cumplen las leyes laborales o medioambientales polacas.
Una ETT de Letonia podrá ofrecer sus trabajadores temporales sin que los Inspectores de Trabajo españoles tengan derecho a verificar si la ETT cumple las leyes españolas, porque éstas no estarán vigentes.
Esto no lleva a otra cosa que a anular la intervención de los poderes públicos. El objetivo no es otro que rebajar sueldos, condiciones laborales, la presión fiscal y eliminar toda la competencia nacional del sector en el que opere: la capacidad de maniobra para hacerse un hueco en el mercado de autoempleados (trabajadores autónomos) y pequeñas empresas quedará reducida a NADA.
Como se ve, no es sólo un ataque frontal a los asalariados, sino que ya se incluye en el paquete de agredidos a otras capas sociales, como los autónomos y los pequeños y medianos empresarios
El texto constitucional habla de la no discriminación de los ciudadanos europeos y dice que pueden moverse libremente por Europa para ejercer un trabajo, y dice que "toda persona tiene derecho a trabajar" (Art. 75), lo que no es equiparable, ni de lejos con el "derecho al trabajo". Además no menciona, ni mucho menos garantiza, lo que está estipulado como un Derecho Humano: un salario digno. (El derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades propias y las de la familia, sí está recogido en la Constitución Española).
Lo que sí garantiza, curiosamente, es que en el ámbito del empleo "la ley marco europea no incluirá armonización alguna de las disposiciones legales y reglamentarias de los Estados miembros" (Art. III-207).
La aspiración al pleno empleo ha quedado descartada en la Constitución Europea (Art. 205) y la estabilidad laboral brilla por su ausencia, sustituida por mayor flexibilidad "mano de obra adaptable a unos mercados laborales capaces de reaccionar rápidamente" (Art. 203)
Como de todos es sabido, los principios constitucionales son concretados luego por las leyes. Es aquí donde aparece la Directiva Bolkestein, cuyo plazo de aplicación coincide casualmente con el de la Constitución Europea.
¿Y qué establece la Directiva Bolkestein? (negociada en el más absoluto de los secretos y que se empezó a conocer a través de una filtración). Pues, por ejemplo, establece el principio del "país de origen". Con ello, las empresas en la Unión Europea tendrán que obedecer solamente a los requisitos del país donde radique su sede social. A los otros Estados en los que actúen estas empresas no se les permitirá imponer restricciones ni controles de ningún tipo. Con ello, las empresas radicarán su sede en aquellos países con menor protección social y ecológica. Con la garantía constitucional de que no se armonizarán las reglas laborales, se ejercerá una presión aún más fuerte para disminuir todavía más los ya mermados derechos laborales.
Por ejemplo:
Una empresa polaca (real o virtual a través de una dirección postal) podrá construir una finca en España con obreros polacos, a sueldos polacos. Sólo Polonia será la encargada de controlar si se cumplen las leyes laborales o medioambientales polacas.
Una ETT de Letonia podrá ofrecer sus trabajadores temporales sin que los Inspectores de Trabajo españoles tengan derecho a verificar si la ETT cumple las leyes españolas, porque éstas no estarán vigentes.
Esto no lleva a otra cosa que a anular la intervención de los poderes públicos. El objetivo no es otro que rebajar sueldos, condiciones laborales, la presión fiscal y eliminar toda la competencia nacional del sector en el que opere: la capacidad de maniobra para hacerse un hueco en el mercado de autoempleados (trabajadores autónomos) y pequeñas empresas quedará reducida a NADA.
Como se ve, no es sólo un ataque frontal a los asalariados, sino que ya se incluye en el paquete de agredidos a otras capas sociales, como los autónomos y los pequeños y medianos empresarios
LECHE DE LUNA
La «leche de luna» (* ) descubierta en Ernio es única en todo el mundo. Aranzadi dio a conocer ayer que el rio blanco subterraneo que surca las entrañas del monte Ernio es de gibbsite, lo que nunca antes se habia visto en ninguna parte del planeta.
Las montañas de Euskal Herria esconden celosamente secretos. En 2004 Aranzadi reveló que en las galerías del monte Ernio hay «leche de luna» en estado líquido, algo nunca antes visto. Ayer la misma sociedad científica dio a conocer que ese líquido está compuesto por un mineral llamado gibbsite, lo que lo hace único en todo el mundo y supone un nuevo tipo de «leche de luna». No obstante, la investigación continúa para aclarar su origen.
Miembros de la sociedad científica Aranzadi y Carlos Galán, director de la investigación sobre el mondmilch o «leche de luna», revelaron ayer que el río subterráneo del monte Ernio localizado hace tres años es único en el mundo, pues está compuesto en su mayoría por un mineral denominado gibbsite.
«Ninguno de los mondmilch conocidos hasta ahora había aportado la presencia de gibbsite. Es el primer mondmilch de este material», explicó Galán, a la vez que afirmaba que el descubrimiento es «una gran noticia».
Asimismo, el director de la investigación aclaró que su estado líquido, también caso única en el mundo, se debe al «extraordinariamente pequeño tamaño de los cristales que lo componen». Y es que, si las formas cristalinas más pequeñas suelen medir normalmente 2.000 nanómetros, en este caso miden menos de 100 (un metro es igual a mil millones de nanómetros).
La gibbsite es uno de los tres minerales más importantes en la composición de la roca de bauxita, roca de la que se extrae el aluminio. La gibbsite es también componente de distintos tipos de arcilla.
La zona de Alzola es la única en el mundo donde se ha encontrado un río de «leche de luna» de gibbsite. En la zona central de Gipuzkoa es abundante la caliza carbonácea. En este sentido, unas galerías que ocupa la «leche de luna» fueron construidas por una minería de carbón y que, según reconoció Galán, pudo haber influido en la ‘‘leche de luna’’.
Preguntado por el origen del río, Galán responde que «se trata de un proceso natural, fruto de las características de la roca, la reacción del agua al estar en contacto con la roca y los procesos químicos». En algunos casos las reacciones químicas dan lugar a estalactitas. De todos modos, no se conoce a ciencia cierta de dónde proviene el elemento lechoso. Las investigaciones siguen en curso para aclararlo.
El descubrimiento del río no es nuevo. Un grupo de espeleólogos de Aranzadi lo encontró a finales de 2002. Era la primera vez en la historia de la espeleología que se daba con un río de estas características. El descubrimiento se hizo público año y medio después, en marzo de 2004, suscitando gran interés entre los medios de comunicación.
Sin embargo, en aquel entonces se desconocía la mayor parte de su composición, interrogante que ayer aclararon los responsables de la investigación y de Aranzadi.
Según lo estudiado hasta el momento, el río fluye por una red de 300 metros de longitud compuesta por galerías naturales y artificiales. La red ocupa un desnivel de 90 metros. Carlos Galán recuerda que «una de las primeras peculiaridades que nos llamó la atención fue la diversidad de colores de las estalactitas y la consistencia blanda de éstas».
Explicó que el río «fluye lentamente, de una forma algo lagunar. En época de lluvias aumenta el caudal y corre más rápidamente», explico Galán.
Los científicos entonces recogieron varias muestras de «leche de luna» y la estudiaron mediante rayos X para conocer sus componentes minerales. Sin embargo, este método se mostró insuficiente, ya que las partículas de sus componentes son extraordinariamente pequeñas. De hecho, «son las más pequeñas entre las partículas cristalinas», precisó Galán.
Por lo tanto, el equipo de investigación optó por el análisis con microscopía electrónica de barrido. Este trabajo lo realizaron profesores de la Escuela de Minas de Alés (Estado francés) que mostraron su asombro ante el hallazgo realizado en las entrañas del macizo de Ernio.
La técnica de microscopía electrónica de barrido exige que las muestras estén secas. Para eso, es necesario evaporar el agua a una temperatura ambiente de 25ºC. El residuo polvoriento resultante del proceso es lo que se analiza con el microscopio.
No obstante, en estos momentos se está trabajando con muestras sin secar, lo que supone «un trabajo más complicado, pero que puede aportar más información», subraya Galán.
Los responsables de la investigación no descartan nuevos hallazgos en la zona.
La red de galerías en las que se localiza el río de «leche de luna» se encuentra a decenas de metros bajo suelo, en las entrañas de la sierra de Ernio. Para acceder a ellas los espeleólogos deben descender varias simas. Galán advierte de la peligrosidad de aventurarse en las entrañas de Ernio: «Son cavidades muy peligrosas y que se deben explorar con mucho cuidado, por dos razones: los derrumbes y el gas grisú, que provoca explosiones con tan sólo encender una llama». Por eso, Galán recomienda la no visita.
La sociedad de ciencias Aranzadi no va a facilitar la localización del hallazgo, tal y como adelantó en la presentación de ayer Imanol Goikoetxea, director del Departamento de Espeleología. «Si se diese a conocer el sitio exacto en donde se encuentra, en pocas semanas se deterioraría». Los responsables de Aranzadi y los miembros del equipo de investigación abogan por conservarlo en las mejores condiciones posibles.
«Desconocemos si es leche potable o veneno puro»
Todavía se desconoce si el líquido conocido como «leche de luna» es apto o no para el consumo humano. Aunque algún que otro miembro de la sociedad de ciencias Aranzadi se haya aventurado ya a echarle un pequeño trago al misterioso líquido, Carlos Galán, director de la investigación que trata de determinar la composición y origen del mondmilch, asegura no haberlo probado hasta la fecha: «No he bebido nada por si acaso afirma con una sonrisa. El líquido puede resultar ser muy beneficioso para la salud por los componentes químicos que la conforman o, por el contrario, ser peor que el veneno puro». La «leche de luna» no tiene mal aspecto, incluso podría confundirse con la que consumimos diariamente, pero a la gente en general le infunde mayor confianza el producto lácteo de la vaca o de la cabra. -
(*) Sustancia que debe su nombre a una caverna del monte Pilatos, en Suiza. La leche de luna era conocida en el siglo XVI. La cavidad donde se la halló se llama Höhle Mondmilchloch (Caverna de la Leche de Luna) y la sustancia fue usada para el tratamiento de úlceras en la piel y de distintas "fiebres", también como cosmético, en los tres siglos siguientes. Está constituida básicamente por calcita. La leche de luna fue hallada posteriormente en cavernas de varios países europeos, en América, en el sudeste asiático, en Africa y en Australia.
En marzo de 2004, un grupo de espelólogos anunció que un año antes había encontrado el primer río de leche de luna del planeta en una caverna del macizo de Ernio, en la provincia de Guipúzcoa, España. El río fluye unos 150 metros y tiene consistencia de leche espesa, dijeron los investigadores de la Sociedad Científica Aranzadi. La leche de luna suele presentarse adherida a las paredes de las cavernas, en estado pastoso o casi sólido, por lo que la existencia del "río" es una curiosidad. Los análisis revelaron que el líquido está compuesto por varios minerales, además de la calcita, entre ellos cuarzo y brushita.
Las montañas de Euskal Herria esconden celosamente secretos. En 2004 Aranzadi reveló que en las galerías del monte Ernio hay «leche de luna» en estado líquido, algo nunca antes visto. Ayer la misma sociedad científica dio a conocer que ese líquido está compuesto por un mineral llamado gibbsite, lo que lo hace único en todo el mundo y supone un nuevo tipo de «leche de luna». No obstante, la investigación continúa para aclarar su origen.
Miembros de la sociedad científica Aranzadi y Carlos Galán, director de la investigación sobre el mondmilch o «leche de luna», revelaron ayer que el río subterráneo del monte Ernio localizado hace tres años es único en el mundo, pues está compuesto en su mayoría por un mineral denominado gibbsite.
«Ninguno de los mondmilch conocidos hasta ahora había aportado la presencia de gibbsite. Es el primer mondmilch de este material», explicó Galán, a la vez que afirmaba que el descubrimiento es «una gran noticia».
Asimismo, el director de la investigación aclaró que su estado líquido, también caso única en el mundo, se debe al «extraordinariamente pequeño tamaño de los cristales que lo componen». Y es que, si las formas cristalinas más pequeñas suelen medir normalmente 2.000 nanómetros, en este caso miden menos de 100 (un metro es igual a mil millones de nanómetros).
La gibbsite es uno de los tres minerales más importantes en la composición de la roca de bauxita, roca de la que se extrae el aluminio. La gibbsite es también componente de distintos tipos de arcilla.
La zona de Alzola es la única en el mundo donde se ha encontrado un río de «leche de luna» de gibbsite. En la zona central de Gipuzkoa es abundante la caliza carbonácea. En este sentido, unas galerías que ocupa la «leche de luna» fueron construidas por una minería de carbón y que, según reconoció Galán, pudo haber influido en la ‘‘leche de luna’’.
Preguntado por el origen del río, Galán responde que «se trata de un proceso natural, fruto de las características de la roca, la reacción del agua al estar en contacto con la roca y los procesos químicos». En algunos casos las reacciones químicas dan lugar a estalactitas. De todos modos, no se conoce a ciencia cierta de dónde proviene el elemento lechoso. Las investigaciones siguen en curso para aclararlo.
El descubrimiento del río no es nuevo. Un grupo de espeleólogos de Aranzadi lo encontró a finales de 2002. Era la primera vez en la historia de la espeleología que se daba con un río de estas características. El descubrimiento se hizo público año y medio después, en marzo de 2004, suscitando gran interés entre los medios de comunicación.
Sin embargo, en aquel entonces se desconocía la mayor parte de su composición, interrogante que ayer aclararon los responsables de la investigación y de Aranzadi.
Según lo estudiado hasta el momento, el río fluye por una red de 300 metros de longitud compuesta por galerías naturales y artificiales. La red ocupa un desnivel de 90 metros. Carlos Galán recuerda que «una de las primeras peculiaridades que nos llamó la atención fue la diversidad de colores de las estalactitas y la consistencia blanda de éstas».
Explicó que el río «fluye lentamente, de una forma algo lagunar. En época de lluvias aumenta el caudal y corre más rápidamente», explico Galán.
Los científicos entonces recogieron varias muestras de «leche de luna» y la estudiaron mediante rayos X para conocer sus componentes minerales. Sin embargo, este método se mostró insuficiente, ya que las partículas de sus componentes son extraordinariamente pequeñas. De hecho, «son las más pequeñas entre las partículas cristalinas», precisó Galán.
Por lo tanto, el equipo de investigación optó por el análisis con microscopía electrónica de barrido. Este trabajo lo realizaron profesores de la Escuela de Minas de Alés (Estado francés) que mostraron su asombro ante el hallazgo realizado en las entrañas del macizo de Ernio.
La técnica de microscopía electrónica de barrido exige que las muestras estén secas. Para eso, es necesario evaporar el agua a una temperatura ambiente de 25ºC. El residuo polvoriento resultante del proceso es lo que se analiza con el microscopio.
No obstante, en estos momentos se está trabajando con muestras sin secar, lo que supone «un trabajo más complicado, pero que puede aportar más información», subraya Galán.
Los responsables de la investigación no descartan nuevos hallazgos en la zona.
La red de galerías en las que se localiza el río de «leche de luna» se encuentra a decenas de metros bajo suelo, en las entrañas de la sierra de Ernio. Para acceder a ellas los espeleólogos deben descender varias simas. Galán advierte de la peligrosidad de aventurarse en las entrañas de Ernio: «Son cavidades muy peligrosas y que se deben explorar con mucho cuidado, por dos razones: los derrumbes y el gas grisú, que provoca explosiones con tan sólo encender una llama». Por eso, Galán recomienda la no visita.
La sociedad de ciencias Aranzadi no va a facilitar la localización del hallazgo, tal y como adelantó en la presentación de ayer Imanol Goikoetxea, director del Departamento de Espeleología. «Si se diese a conocer el sitio exacto en donde se encuentra, en pocas semanas se deterioraría». Los responsables de Aranzadi y los miembros del equipo de investigación abogan por conservarlo en las mejores condiciones posibles.
«Desconocemos si es leche potable o veneno puro»
Todavía se desconoce si el líquido conocido como «leche de luna» es apto o no para el consumo humano. Aunque algún que otro miembro de la sociedad de ciencias Aranzadi se haya aventurado ya a echarle un pequeño trago al misterioso líquido, Carlos Galán, director de la investigación que trata de determinar la composición y origen del mondmilch, asegura no haberlo probado hasta la fecha: «No he bebido nada por si acaso afirma con una sonrisa. El líquido puede resultar ser muy beneficioso para la salud por los componentes químicos que la conforman o, por el contrario, ser peor que el veneno puro». La «leche de luna» no tiene mal aspecto, incluso podría confundirse con la que consumimos diariamente, pero a la gente en general le infunde mayor confianza el producto lácteo de la vaca o de la cabra. -
(*) Sustancia que debe su nombre a una caverna del monte Pilatos, en Suiza. La leche de luna era conocida en el siglo XVI. La cavidad donde se la halló se llama Höhle Mondmilchloch (Caverna de la Leche de Luna) y la sustancia fue usada para el tratamiento de úlceras en la piel y de distintas "fiebres", también como cosmético, en los tres siglos siguientes. Está constituida básicamente por calcita. La leche de luna fue hallada posteriormente en cavernas de varios países europeos, en América, en el sudeste asiático, en Africa y en Australia.
En marzo de 2004, un grupo de espelólogos anunció que un año antes había encontrado el primer río de leche de luna del planeta en una caverna del macizo de Ernio, en la provincia de Guipúzcoa, España. El río fluye unos 150 metros y tiene consistencia de leche espesa, dijeron los investigadores de la Sociedad Científica Aranzadi. La leche de luna suele presentarse adherida a las paredes de las cavernas, en estado pastoso o casi sólido, por lo que la existencia del "río" es una curiosidad. Los análisis revelaron que el líquido está compuesto por varios minerales, además de la calcita, entre ellos cuarzo y brushita.
LA CERTEZA DE LA PROXIMA GUERRA
Si nos sometiéramos a un momentáneo examen de historia universal con la pregunta de cuál es la distancia que nos separa de la Edad Media, el criterio generalizado hallaría un insalvable espacio entre los tiempos de la carreta y los días de los viajes cósmicos. Pero quizás un iraquí al pie de su vivienda destruida o al lado del cadáver de su hija, halle poca diferencia entre los siglos medievales y la Modernidad. Por ello, la respuesta correcta pasaría por encima de las distinciones que el progreso tecnológico y científico ha interpuesto entre ambas épocas, para tener en cuenta el saber de la experiencia y el dolor humanos.
Hace 60 años un viejo texto publicado por la universidad de Oxford advirtió que el dominio de la energía subraya la diferencia entre nuestro tiempo y la Edad Media. Esta tesis intenta demostrar una posibilidad apocalíptica: si el hombre contemporáneo perdiera las fuentes energéticas, la humanidad retrocedería a los niveles técnico científicos del Medioevo: el tiro animal, la labranza con azada, la navegación a vela o a remo, las comidas sin el easy foot de los anuncios comerciales, las veladas a la luz de luminarias de sebo, y todo dentro de una economía de vuelta al intercambio natural.
No es tiempo ya de polemizar con un libro tan viejo. La opinión de un especialista de una de las más antiguas universidades del planeta podría inspirar una novela de ciencia ficción al revés, y los resultados podrían asombrarnos. Tal vez, al retornar a ese antiguo estadio histórico se nos inutilizarían equipos médicos y fórmulas terapéuticas que minimizan la mortalidad. Y sería lamentable. Hasta ahí, sin embargo, aceptaríamos la diferencia. Porque, en ciertas esferas, nuestra edad de expansión cósmica y de clonaciones celulares vive en el entresuelo de la Edad Media. Nos parecemos a aquellos tiempos tan diabólicamente juzgados, tan estólidamente comprendidos. ¿Hubo en verdad más oscuridad mental en las fechas de los señores feudales que en los días del imperialismo norteamericano?
Sigamos en esta especie de acertijo, e imaginemos que un ciudadano del siglo XXII observara las recientes fotos de los prisioneros torturados en Irak. Notaría que la diferencia entre la tortura en el siglo X o XII se basa solo en la limpieza, el refinamiento, el conocimiento psicológico del dolor y el miedo. Antes, los instrumentos de tortura y los torturadores eran más toscos, menos desarrollados según los patrones modernos, más aparentemente brutales. Pero antes y ahora la tortura, de esencial bestialidad, sigue siendo un estigma para el mundo llamado cristiano. Hoy, quizás, la especie humana adquiriría mayores garantías de supervivencia si regresáramos, por carencias energéticas, a la pobreza tecnológica que impidiera el vuelo transcontinental de aviones y misiles, o inhabilitara la infabilidad de los fusiles con mirillas infrarrojas.
Evidentemente, en ciertos individuos y clases sociales, los intereses económicos, financieros, materiales en suma, anulan la cultura y la ética. Veinte siglos de cristianismo han conseguido en países mesiánicos como los Estados Unidos ??líder por decisión y por destino?, según W.Bush- reforzar la doble moral. Porque ahora también se mata o se arrasa en nombre de un ?derecho divino? que autoriza a vengar valores fundamentales ?libertad, democracia, seguridad nacional- y en nombre de una justicia que yerra por donde mismo dice acertar. Es el mismo derecho del señor feudal a quien le bastaba para tener razón aducir que los otros no la tenían. Y los ejércitos, que en la Edad Media protagonizaban, en etapas pacíficas, motines y desórdenes para ejercitar su pericia bélica, para justificar, en fin, su condición de grupos de guerra, en la actualidad son la garantía de una paz que discurre de conflicto en conflicto. Guerras perpetuas para paz perpetua -nos lo ha recordado Atilio Borón- tituló Gore Vidal un libro que desbroza la falacia convertida en doctrina y diplomacia. Las fuerzas armadas de los países poderosos operan dentro de un ámbito cerrado: no son hoy la salvaguarda de la paz, sino la certeza de la próxima la guerra.
Lo militar, al igual que lo político, nunca ha estado apartado de lo económico. La guerra nunca ha sido un pasatiempo, un deporte. Configura también la estrategia económica de la expansión sea imperial o imperialista, como en la Edad Media las Cruzadas, en nombre de la fe religiosa, atacaron a los adeptos de otra fe para imponer, con el rescate del sepulcro de Cristo, el predominio europeo en el comercio. De modo que los militares, según el historiador quebrantaron la atmósfera de tolerancia que el cristianismo había extendido, pero en nombre de intereses cuya índole económica se enmascaraba bajo la falsa conciencia ?el término es de Marx- de la religión. Y actualmente el ejército y sus grupos afines componen un complejo económico en sí mismo que se integra a la geopolítica de su país, como razón de la fuerza, y a la vez defiende sus cálculos en términos de producción y ganancias. Quien fabrica el armamento necesita venderlo. Y por ello, según el propio Atilio Borón, el presupuesto militar de los Estados Unidos equivale ?aproximadamente a la mitad de todos los gastos militares del planeta?. La guerra o su posibilidad se convierten, así, en una tentación en la cual hemos de caer para justificar el mercado.
Esas armas no son, sin embargo, para proteger a los Estados Unidos de potencias rivales. Porque los conflictos del futuro ?esto es, de ahora y luego- no se librarán entre países con similar o parecida capacidad bélica. Las agresiones provendrán ?según los magos Merlin del fundamentalismo- de los estados que componen el imperio del mal. A veces la Casa Blanca los identifica; otras, no los nombra. Porque el imperio del mal es una categoría movediza, abierta, en constante renovación. En síntesis, una referencia fantasmal. Habría que repasar la historia norteamericana para nombrar a los países malditos. Antes, y ahora, los Estados Unidos se expandieron dentro de su geografía apelando a un pretenso ?destino manifiesto? y masacrando a indios piel rojas y mexicanos, piojosos y crueles habitantes del imperio del mal, del cual también formaron parte los españoles, colonialistas en 1898, y los insurrectos cubanos que, aunque procuraban una finalidad tan noble como la independencia, eran salvajes, incapaces de guerrear civilizadamente, como expreso el entonces presidente Cleveland en un mensaje a la Unión.
El sambenito de imperio del mal se lo ponen, en suma, a cuantos disienten de los Estados Unidos.Según W. Bush su país busca crear una asociación de países fuertes, no de países débiles, y débiles son hoy los que en la Edad Media fueron países paganos, infieles. Para no ser débil hay que acatar el modo y la moda estadounidense de edificar el paraíso terrenal. Pero esa síntesis corresponde a las ideas, la ideología, que se ajusta sobre bases concretas de dominación económica, como el ALCA en América Latina. O sus guerras en el área petrolera del mundo.
¿Quién duda, pues, de que la Edad Media continúa presente a pesar del desarrollo tecnológico? El progreso a veces no opera en la espiritualidad, ni en las costumbres; una doctrina no basta para cambiar la vida: hace falta modificar o equilibrar la composición de intereses. Pero la diferencia más evidente entre el Medioevo y esta Modernidad conducida por el imperialismo norteamericano, radica ?si lo permitimos- en que si antes el Hombre levantaba la esperanza de emigrar hacia la modernidad,¿ adónde irán los nuevos peregrinos que quisieran abordar, hoy, el Myflower?
Hace 60 años un viejo texto publicado por la universidad de Oxford advirtió que el dominio de la energía subraya la diferencia entre nuestro tiempo y la Edad Media. Esta tesis intenta demostrar una posibilidad apocalíptica: si el hombre contemporáneo perdiera las fuentes energéticas, la humanidad retrocedería a los niveles técnico científicos del Medioevo: el tiro animal, la labranza con azada, la navegación a vela o a remo, las comidas sin el easy foot de los anuncios comerciales, las veladas a la luz de luminarias de sebo, y todo dentro de una economía de vuelta al intercambio natural.
No es tiempo ya de polemizar con un libro tan viejo. La opinión de un especialista de una de las más antiguas universidades del planeta podría inspirar una novela de ciencia ficción al revés, y los resultados podrían asombrarnos. Tal vez, al retornar a ese antiguo estadio histórico se nos inutilizarían equipos médicos y fórmulas terapéuticas que minimizan la mortalidad. Y sería lamentable. Hasta ahí, sin embargo, aceptaríamos la diferencia. Porque, en ciertas esferas, nuestra edad de expansión cósmica y de clonaciones celulares vive en el entresuelo de la Edad Media. Nos parecemos a aquellos tiempos tan diabólicamente juzgados, tan estólidamente comprendidos. ¿Hubo en verdad más oscuridad mental en las fechas de los señores feudales que en los días del imperialismo norteamericano?
Sigamos en esta especie de acertijo, e imaginemos que un ciudadano del siglo XXII observara las recientes fotos de los prisioneros torturados en Irak. Notaría que la diferencia entre la tortura en el siglo X o XII se basa solo en la limpieza, el refinamiento, el conocimiento psicológico del dolor y el miedo. Antes, los instrumentos de tortura y los torturadores eran más toscos, menos desarrollados según los patrones modernos, más aparentemente brutales. Pero antes y ahora la tortura, de esencial bestialidad, sigue siendo un estigma para el mundo llamado cristiano. Hoy, quizás, la especie humana adquiriría mayores garantías de supervivencia si regresáramos, por carencias energéticas, a la pobreza tecnológica que impidiera el vuelo transcontinental de aviones y misiles, o inhabilitara la infabilidad de los fusiles con mirillas infrarrojas.
Evidentemente, en ciertos individuos y clases sociales, los intereses económicos, financieros, materiales en suma, anulan la cultura y la ética. Veinte siglos de cristianismo han conseguido en países mesiánicos como los Estados Unidos ??líder por decisión y por destino?, según W.Bush- reforzar la doble moral. Porque ahora también se mata o se arrasa en nombre de un ?derecho divino? que autoriza a vengar valores fundamentales ?libertad, democracia, seguridad nacional- y en nombre de una justicia que yerra por donde mismo dice acertar. Es el mismo derecho del señor feudal a quien le bastaba para tener razón aducir que los otros no la tenían. Y los ejércitos, que en la Edad Media protagonizaban, en etapas pacíficas, motines y desórdenes para ejercitar su pericia bélica, para justificar, en fin, su condición de grupos de guerra, en la actualidad son la garantía de una paz que discurre de conflicto en conflicto. Guerras perpetuas para paz perpetua -nos lo ha recordado Atilio Borón- tituló Gore Vidal un libro que desbroza la falacia convertida en doctrina y diplomacia. Las fuerzas armadas de los países poderosos operan dentro de un ámbito cerrado: no son hoy la salvaguarda de la paz, sino la certeza de la próxima la guerra.
Lo militar, al igual que lo político, nunca ha estado apartado de lo económico. La guerra nunca ha sido un pasatiempo, un deporte. Configura también la estrategia económica de la expansión sea imperial o imperialista, como en la Edad Media las Cruzadas, en nombre de la fe religiosa, atacaron a los adeptos de otra fe para imponer, con el rescate del sepulcro de Cristo, el predominio europeo en el comercio. De modo que los militares, según el historiador quebrantaron la atmósfera de tolerancia que el cristianismo había extendido, pero en nombre de intereses cuya índole económica se enmascaraba bajo la falsa conciencia ?el término es de Marx- de la religión. Y actualmente el ejército y sus grupos afines componen un complejo económico en sí mismo que se integra a la geopolítica de su país, como razón de la fuerza, y a la vez defiende sus cálculos en términos de producción y ganancias. Quien fabrica el armamento necesita venderlo. Y por ello, según el propio Atilio Borón, el presupuesto militar de los Estados Unidos equivale ?aproximadamente a la mitad de todos los gastos militares del planeta?. La guerra o su posibilidad se convierten, así, en una tentación en la cual hemos de caer para justificar el mercado.
Esas armas no son, sin embargo, para proteger a los Estados Unidos de potencias rivales. Porque los conflictos del futuro ?esto es, de ahora y luego- no se librarán entre países con similar o parecida capacidad bélica. Las agresiones provendrán ?según los magos Merlin del fundamentalismo- de los estados que componen el imperio del mal. A veces la Casa Blanca los identifica; otras, no los nombra. Porque el imperio del mal es una categoría movediza, abierta, en constante renovación. En síntesis, una referencia fantasmal. Habría que repasar la historia norteamericana para nombrar a los países malditos. Antes, y ahora, los Estados Unidos se expandieron dentro de su geografía apelando a un pretenso ?destino manifiesto? y masacrando a indios piel rojas y mexicanos, piojosos y crueles habitantes del imperio del mal, del cual también formaron parte los españoles, colonialistas en 1898, y los insurrectos cubanos que, aunque procuraban una finalidad tan noble como la independencia, eran salvajes, incapaces de guerrear civilizadamente, como expreso el entonces presidente Cleveland en un mensaje a la Unión.
El sambenito de imperio del mal se lo ponen, en suma, a cuantos disienten de los Estados Unidos.Según W. Bush su país busca crear una asociación de países fuertes, no de países débiles, y débiles son hoy los que en la Edad Media fueron países paganos, infieles. Para no ser débil hay que acatar el modo y la moda estadounidense de edificar el paraíso terrenal. Pero esa síntesis corresponde a las ideas, la ideología, que se ajusta sobre bases concretas de dominación económica, como el ALCA en América Latina. O sus guerras en el área petrolera del mundo.
¿Quién duda, pues, de que la Edad Media continúa presente a pesar del desarrollo tecnológico? El progreso a veces no opera en la espiritualidad, ni en las costumbres; una doctrina no basta para cambiar la vida: hace falta modificar o equilibrar la composición de intereses. Pero la diferencia más evidente entre el Medioevo y esta Modernidad conducida por el imperialismo norteamericano, radica ?si lo permitimos- en que si antes el Hombre levantaba la esperanza de emigrar hacia la modernidad,¿ adónde irán los nuevos peregrinos que quisieran abordar, hoy, el Myflower?
LA HISTORIA DE AUSCHWITZ
Sesenta años después de la liberación, Auschwitz se ha convertido en un evento político internacional. No es una coincidencia y creo que deberíamos preguntarnos: ¿Por qué ahora, por qué Auschwitz?
Al vivir en un entorno tecnocientífico, es natural que la mayoría de los comentaristas juzguen cualquier discurso narrativo por su contenido positivo, es decir, por la historia que relata, por los hechos que implica y por el mensaje que transmite. Cuando se trata de Auschwitz, surgen siempre las cifras aterradoras, Mengele y la selección del frío asesinato en masa, las cámaras de gas, los trenes, el célebre Arbeit Macht Frei [El trabajo libera] sobre la entrada, la marcha de la muerte justo antes de la liberación, etc. Y, a pesar de todo, yo diría que sacar a la luz lo que se oculta mediante el discurso de Auschwitz es, por lo menos, igual de instructivo. Todo relato histórico puede servir como cortina de humo; los discursos narrativos son muy eficaces para alentar la ceguera colectiva. En este sentido, los de Auschwitz y el Holocausto no son diferentes.
Según parece, y sin entrar en discusiones sobre las numerosas cuestiones relativas a la validez del discurso generalmente aceptado sobre el Holocausto, podríamos preguntar sin temor a equivocarnos para qué sirve el discurso oficial de Auschwitz. ¿A quién beneficia dicha versión de Auschwitz? Tenemos derecho a preguntar por qué diferentes instituciones políticas opuestas apoyan con tanta insistencia el discurso oficial del Holocausto. ¿Se debe acaso a una propaganda judía sabiamente orquestada? Yo ya no estoy tan seguro.
A primera vista, la respuesta a tales preguntas es sencilla: la devastadora imagen de Auschwitz y del judeocidio nazi es un argumento autosuficiente contra el nacionalismo, el racismo y el totalitarismo. Dentro del estado de aceptación del relato del Holocausto, cualquiera de los tres está considerado como un enemigo de la humanidad. Pero, entonces, habrá que admitir que no fueron ni el nacionalismo ni el racismo ni el totalitarismo los que mataron a tantos seres humanos inocentes en Auschwitz. Las ideologías no matan, quienes lo hacen son siempre personas, sean cuáles sean sus ideologías.
Pero la cosa no se queda aquí, pues con la imagen de Auschwitz en mente, los pensadores y políticos liberales occidentales están mostrando de manera entusiasta una ingenua visión de nuestra realidad social, al presentarnos una simplista división binaria. Por una parte, tenemos la sociedad abierta y, por la otra, sus numerosos enemigos. De acuerdo con esta visión del mundo, sólo existe una sociedad abierta, pero muchos enemigos diferentes; y, sin embargo, importa mencionar que la sociedad abierta es un significante vacío, significa muy poco en la práctica, tal vez nada. Al parecer, para llegar a ser miembro del exclusivo club basta con sumarse a las guerras correctas. El presidente Bush, un hombre que está lejos de ser elocuente en lo relativo a sus capacidades verbales, se mostró inesperadamente expresivo al presentar este axioma occidental tan posauschwitziano: o estás con nosotros o contra nosotros.
Estar con nosotros, es decir, encontrarse entre los abiertos, significa que crees que fuimos nosotros quienes liberaron Europa y que fuimos nosotros quienes liberaron Auschwitz, que fuimos nosotros quienes salvaron a los judíos y que somos nosotros quienes seguimos llevando la noción de democracia a los rincones más remotos de este planeta en ebullición. Estar con nosotros significa que aceptas el hecho de que somos la voz del mundo libre. Significa también que sabes que eres incondicionalmente libre. Es, básicamente, una nueva forma de tautología: eres libre incluso si no lo eres. Estar con nosotros significa que crees que el mundo progresa rápidamente hacia una gran división, hacia un choque cultural en el que tú eres un judeocristiano iluminado, bueno e inocente y el resto son oscuros malvados fundamentalistas o, por lo menos, malvados en potencia. Estar con nosotros significa que se supone que no debes hacer demasiadas preguntas sobre nuestra propia conducta inmoral. Por ejemplo, no debes preguntar por qué Bomber Harris & Co. asesinaron a 850.000 civiles alemanes al atacar ciudades alemanas en lugar de la infraestructura industrial nazi.
Ser un individuo libre en una sociedad abierta significa que nunca deberías formular preguntas sobre Hiroshima. En caso de que seas lo suficientemente estúpido como para sacar a la luz el asunto, más vale que seas lo suficientemente listo como para aceptar la mentira oficial: fue la mejor manera de terminar con aquella horrible guerra. Como eres un ser libre, no harás preguntas sobre la moralidad de causar 2.000.000 de víctimas en Vietnam. Estar con nosotros significa que no tienes que hacer todas esas estúpidas preguntas enojosas, porque Auschwitz es el mal supremo. Auschwitz es la piedra angular de la maldad humana y no olvides jamás que fuimos nosotros quienes terminaron con ella.
Pongamos la verdad en su lugar: Auschwitz fue un lugar horrible por encima de cualquier duda, pero desgraciadamente no fue la maldad suprema, y ello únicamente porque el mal no tiene ni límite ni escala. Pero, para ser históricamente exactos, ni siquiera fuimos nosotros quienes liberaron Auschwitz. Según parece, fue Stalin, el otro malvado. Fue Stalin el que dio a tantos judíos, prisioneros de guerra, prisioneros políticos, gitanos y otros reclusos la posibilidad de ver la luz del día. Pero, de nuevo, como eres un ser libre en una sociedad abierta, no tienes que preocuparte realmente por detalles históricos insignificantes como éste.
Cualquiera diría que Auschwitz es esencial dentro de nuestra autoimagen occidental de superioridad moral. Cuando se necesita el petróleo iraquí, el presidente estadounidense compara a Sadam con Hitler. Después, se nos dice que el pueblo iraquí debe ser liberado de su “Auschwitz”. Ya conocemos las inevitables consecuencias.
Ya que Auschwitz es tan crucial para los que formulan la política estadounidense, no causa sorpresa alguna que no muy lejos de la residencia del presidente estadounidense haya un inmenso museo del Holocausto dedicado a la memoria del pueblo judío y de sus heroicos liberadores. Dicho museo no trata de gente ni de crímenes contra la humanidad, sino de mantener la ilusión de la sociedad abierta. Trata del mantenimiento de un discurso narrativo muy específico. Trata de que tenemos razón y de que “ellos”, cualesquiera que sean, están categóricamente equivocados.
Este museo no trata realmente del sufrimiento judío. Supongo que habrá algunos hechos básicos que el museo no compartirá con sus visitantes: por ejemplo, no le contará a la multitud que lo visita que el gobierno estadounidense adoptó una política de inmigración altamente restrictiva –que nunca fue modificada– entre 1933 y 1944 con el fin de detener la inmigración judía. Evitará el hecho de que el gobierno estadounidense se negó u obstruyó las ofertas alemanas de negociación para sacar a los judíos de los territorios controlados por los nazis. Y, lo que es más importante, ocultará el hecho evidente de que no se instruyó a la fuerza aérea de EE.UU. para que desbaratara la mortífera maquinaria nazi. Ni los ferrocarriles que llevaban a Auschwitz ni el propio Auschwitz fueron jamás bombardeados, ni por la RAF británica ni por la fuerza aérea estadounidense. Cualquiera diría que existió una auténtica negligencia asesina en las decisiones estadounidenses sobre el asunto, aparte de la guerra. Por ejemplo, el 20 de agosto de 1944, ciento veintisiete fortalezas volantes, escoltadas por cien cazas Mustang, lanzaron con éxito sus bombas sobre una fábrica a menos de 8 kilómetros de Auschwitz. Ni uno solo de los aviones fue desviado para que atacara el campo de la muerte.
Estas historias no aparecerán en el museo estadounidense del Holocausto. Simplemente no se ajustan a la autoimagen heroica de superioridad moral estadounidense. La historia de Auschwitz es, en realidad, una historia de brutal negligencia angloestadounidense. El discurso narrativo aceptable sobre Auschwitz es, básicamente, un mito que existe para apoyar la práctica expansionista de EE.UU. Auschwitz es el pilar moral de la ideología estadounidense.
El museo del Holocausto está ahí para decirles a los estadounidenses lo que podría ocurrir si todo va mal. Por triste que suene, en EE.UU. hoy todo va mal, a pesar del museo. La razón es simple: cuando se construye la imagen del mal dentro del propio patrimonio cultural como el discurso del Otro, no es difícil permanecer ciego frente al hecho de que uno mismo ya es el mal. Al igual que sus hermanos israelíes, los estadounidenses han olvidado cómo utilizar la introspección.
En el caso de EE.UU., el discurso narrativo del Holocausto está ahí para servir a la filosofía expansionista de derechas. A fin de impedir otro Auschwitz, los estadounidenses enviaron sus ejércitos a Vietnam, Corea e Irak. Siempre son los liberadores. Hasta el final de la guerra fría existían los comunistas contra quienes combatir, un mal real y concreto, pero ahora el mal es cada vez más abstracto. En realidad, la única manera de materializar al impreciso enemigo es compararlo con Hitler.
El caso de Europa es ligeramente distinto. Por extraño que pueda sonar, en Europa es la izquierda parlamentaria quien obtiene ventajas de Auschwitz. Mientras exista Auschwitz profundamente arraigado en el discurso diario, la derecha jamás podrá levantar cabeza. La izquierda europea dominante depende por completo del discurso narrativo del Holocausto y del relato de Auschwitz. Según parece, Auschwitz es la última barricada de la izquierda contra la posibilidad de un renacimiento derechista. En Europa, todo sentido de aspiración nacional o incluso una preocupación demográfica que pueda sonar como xenofobia queda marcada de inmediato como un renacimiento del nazismo. Dentro de esta visión opresiva del mundo no se le permite a la gente que exprese ningún afecto hacia su país. Además, al depender políticamente de la imagen de la inocente víctima judía, la izquierda dominante europea nunca puede apoyar del todo la causa palestina.
Parece que Auschwitz representa un símbolo de la asociación entre la izquierda parlamentaria europea y la derecha expansionista estadounidense. Para ambos, Auschwitz representa un icono de amenaza contra la imagen de la sociedad abierta; dentro de la perspectiva de este vínculo fatal, cualquier izquierda europea genuina está destinada a ser expulsada hacia los márgenes. Cualquier forma de izquierda genuina, inspirada por aspiraciones reales, está condenada a verse presentada como algo subversivo y radical.
En marzo de 1998 Robin Cook, el entonces ministro de exteriores británico, hizo una visita diplomática a Israel. Mientras estaba allí, se negó con todo derecho a visitar Yad Vashem y afirmó que le preocupaba más el futuro que el pasado. Cook no tardó mucho en perder su puesto. Su negativa a inclinarse ante el relato de Auschwitz le costó el trabajo. No fueron los judíos quienes lo privaron del ministerio. Fue el partido laborista, un instituto parlamentario europeo de izquierda, el que lo expulsó.
Así que Auschwitz existe para mantener el mito de la sociedad abierta; existe para presentar una ilusión de identidad occidental liberada. Mientras Auschwitz exista en el corazón de nuestro discurso, seremos cualquier cosa menos liberados. Hay vida después de Auschwitz y esa vida nos pertenece. Más vale que hagamos algo con ella. Si hay algo que jamás deberíamos hacer es quitar la vida a otros en nombre de Auschwitz. Y está claro que eso es exactamente lo que estamos haciendo.
Al vivir en un entorno tecnocientífico, es natural que la mayoría de los comentaristas juzguen cualquier discurso narrativo por su contenido positivo, es decir, por la historia que relata, por los hechos que implica y por el mensaje que transmite. Cuando se trata de Auschwitz, surgen siempre las cifras aterradoras, Mengele y la selección del frío asesinato en masa, las cámaras de gas, los trenes, el célebre Arbeit Macht Frei [El trabajo libera] sobre la entrada, la marcha de la muerte justo antes de la liberación, etc. Y, a pesar de todo, yo diría que sacar a la luz lo que se oculta mediante el discurso de Auschwitz es, por lo menos, igual de instructivo. Todo relato histórico puede servir como cortina de humo; los discursos narrativos son muy eficaces para alentar la ceguera colectiva. En este sentido, los de Auschwitz y el Holocausto no son diferentes.
Según parece, y sin entrar en discusiones sobre las numerosas cuestiones relativas a la validez del discurso generalmente aceptado sobre el Holocausto, podríamos preguntar sin temor a equivocarnos para qué sirve el discurso oficial de Auschwitz. ¿A quién beneficia dicha versión de Auschwitz? Tenemos derecho a preguntar por qué diferentes instituciones políticas opuestas apoyan con tanta insistencia el discurso oficial del Holocausto. ¿Se debe acaso a una propaganda judía sabiamente orquestada? Yo ya no estoy tan seguro.
A primera vista, la respuesta a tales preguntas es sencilla: la devastadora imagen de Auschwitz y del judeocidio nazi es un argumento autosuficiente contra el nacionalismo, el racismo y el totalitarismo. Dentro del estado de aceptación del relato del Holocausto, cualquiera de los tres está considerado como un enemigo de la humanidad. Pero, entonces, habrá que admitir que no fueron ni el nacionalismo ni el racismo ni el totalitarismo los que mataron a tantos seres humanos inocentes en Auschwitz. Las ideologías no matan, quienes lo hacen son siempre personas, sean cuáles sean sus ideologías.
Pero la cosa no se queda aquí, pues con la imagen de Auschwitz en mente, los pensadores y políticos liberales occidentales están mostrando de manera entusiasta una ingenua visión de nuestra realidad social, al presentarnos una simplista división binaria. Por una parte, tenemos la sociedad abierta y, por la otra, sus numerosos enemigos. De acuerdo con esta visión del mundo, sólo existe una sociedad abierta, pero muchos enemigos diferentes; y, sin embargo, importa mencionar que la sociedad abierta es un significante vacío, significa muy poco en la práctica, tal vez nada. Al parecer, para llegar a ser miembro del exclusivo club basta con sumarse a las guerras correctas. El presidente Bush, un hombre que está lejos de ser elocuente en lo relativo a sus capacidades verbales, se mostró inesperadamente expresivo al presentar este axioma occidental tan posauschwitziano: o estás con nosotros o contra nosotros.
Estar con nosotros, es decir, encontrarse entre los abiertos, significa que crees que fuimos nosotros quienes liberaron Europa y que fuimos nosotros quienes liberaron Auschwitz, que fuimos nosotros quienes salvaron a los judíos y que somos nosotros quienes seguimos llevando la noción de democracia a los rincones más remotos de este planeta en ebullición. Estar con nosotros significa que aceptas el hecho de que somos la voz del mundo libre. Significa también que sabes que eres incondicionalmente libre. Es, básicamente, una nueva forma de tautología: eres libre incluso si no lo eres. Estar con nosotros significa que crees que el mundo progresa rápidamente hacia una gran división, hacia un choque cultural en el que tú eres un judeocristiano iluminado, bueno e inocente y el resto son oscuros malvados fundamentalistas o, por lo menos, malvados en potencia. Estar con nosotros significa que se supone que no debes hacer demasiadas preguntas sobre nuestra propia conducta inmoral. Por ejemplo, no debes preguntar por qué Bomber Harris & Co. asesinaron a 850.000 civiles alemanes al atacar ciudades alemanas en lugar de la infraestructura industrial nazi.
Ser un individuo libre en una sociedad abierta significa que nunca deberías formular preguntas sobre Hiroshima. En caso de que seas lo suficientemente estúpido como para sacar a la luz el asunto, más vale que seas lo suficientemente listo como para aceptar la mentira oficial: fue la mejor manera de terminar con aquella horrible guerra. Como eres un ser libre, no harás preguntas sobre la moralidad de causar 2.000.000 de víctimas en Vietnam. Estar con nosotros significa que no tienes que hacer todas esas estúpidas preguntas enojosas, porque Auschwitz es el mal supremo. Auschwitz es la piedra angular de la maldad humana y no olvides jamás que fuimos nosotros quienes terminaron con ella.
Pongamos la verdad en su lugar: Auschwitz fue un lugar horrible por encima de cualquier duda, pero desgraciadamente no fue la maldad suprema, y ello únicamente porque el mal no tiene ni límite ni escala. Pero, para ser históricamente exactos, ni siquiera fuimos nosotros quienes liberaron Auschwitz. Según parece, fue Stalin, el otro malvado. Fue Stalin el que dio a tantos judíos, prisioneros de guerra, prisioneros políticos, gitanos y otros reclusos la posibilidad de ver la luz del día. Pero, de nuevo, como eres un ser libre en una sociedad abierta, no tienes que preocuparte realmente por detalles históricos insignificantes como éste.
Cualquiera diría que Auschwitz es esencial dentro de nuestra autoimagen occidental de superioridad moral. Cuando se necesita el petróleo iraquí, el presidente estadounidense compara a Sadam con Hitler. Después, se nos dice que el pueblo iraquí debe ser liberado de su “Auschwitz”. Ya conocemos las inevitables consecuencias.
Ya que Auschwitz es tan crucial para los que formulan la política estadounidense, no causa sorpresa alguna que no muy lejos de la residencia del presidente estadounidense haya un inmenso museo del Holocausto dedicado a la memoria del pueblo judío y de sus heroicos liberadores. Dicho museo no trata de gente ni de crímenes contra la humanidad, sino de mantener la ilusión de la sociedad abierta. Trata del mantenimiento de un discurso narrativo muy específico. Trata de que tenemos razón y de que “ellos”, cualesquiera que sean, están categóricamente equivocados.
Este museo no trata realmente del sufrimiento judío. Supongo que habrá algunos hechos básicos que el museo no compartirá con sus visitantes: por ejemplo, no le contará a la multitud que lo visita que el gobierno estadounidense adoptó una política de inmigración altamente restrictiva –que nunca fue modificada– entre 1933 y 1944 con el fin de detener la inmigración judía. Evitará el hecho de que el gobierno estadounidense se negó u obstruyó las ofertas alemanas de negociación para sacar a los judíos de los territorios controlados por los nazis. Y, lo que es más importante, ocultará el hecho evidente de que no se instruyó a la fuerza aérea de EE.UU. para que desbaratara la mortífera maquinaria nazi. Ni los ferrocarriles que llevaban a Auschwitz ni el propio Auschwitz fueron jamás bombardeados, ni por la RAF británica ni por la fuerza aérea estadounidense. Cualquiera diría que existió una auténtica negligencia asesina en las decisiones estadounidenses sobre el asunto, aparte de la guerra. Por ejemplo, el 20 de agosto de 1944, ciento veintisiete fortalezas volantes, escoltadas por cien cazas Mustang, lanzaron con éxito sus bombas sobre una fábrica a menos de 8 kilómetros de Auschwitz. Ni uno solo de los aviones fue desviado para que atacara el campo de la muerte.
Estas historias no aparecerán en el museo estadounidense del Holocausto. Simplemente no se ajustan a la autoimagen heroica de superioridad moral estadounidense. La historia de Auschwitz es, en realidad, una historia de brutal negligencia angloestadounidense. El discurso narrativo aceptable sobre Auschwitz es, básicamente, un mito que existe para apoyar la práctica expansionista de EE.UU. Auschwitz es el pilar moral de la ideología estadounidense.
El museo del Holocausto está ahí para decirles a los estadounidenses lo que podría ocurrir si todo va mal. Por triste que suene, en EE.UU. hoy todo va mal, a pesar del museo. La razón es simple: cuando se construye la imagen del mal dentro del propio patrimonio cultural como el discurso del Otro, no es difícil permanecer ciego frente al hecho de que uno mismo ya es el mal. Al igual que sus hermanos israelíes, los estadounidenses han olvidado cómo utilizar la introspección.
En el caso de EE.UU., el discurso narrativo del Holocausto está ahí para servir a la filosofía expansionista de derechas. A fin de impedir otro Auschwitz, los estadounidenses enviaron sus ejércitos a Vietnam, Corea e Irak. Siempre son los liberadores. Hasta el final de la guerra fría existían los comunistas contra quienes combatir, un mal real y concreto, pero ahora el mal es cada vez más abstracto. En realidad, la única manera de materializar al impreciso enemigo es compararlo con Hitler.
El caso de Europa es ligeramente distinto. Por extraño que pueda sonar, en Europa es la izquierda parlamentaria quien obtiene ventajas de Auschwitz. Mientras exista Auschwitz profundamente arraigado en el discurso diario, la derecha jamás podrá levantar cabeza. La izquierda europea dominante depende por completo del discurso narrativo del Holocausto y del relato de Auschwitz. Según parece, Auschwitz es la última barricada de la izquierda contra la posibilidad de un renacimiento derechista. En Europa, todo sentido de aspiración nacional o incluso una preocupación demográfica que pueda sonar como xenofobia queda marcada de inmediato como un renacimiento del nazismo. Dentro de esta visión opresiva del mundo no se le permite a la gente que exprese ningún afecto hacia su país. Además, al depender políticamente de la imagen de la inocente víctima judía, la izquierda dominante europea nunca puede apoyar del todo la causa palestina.
Parece que Auschwitz representa un símbolo de la asociación entre la izquierda parlamentaria europea y la derecha expansionista estadounidense. Para ambos, Auschwitz representa un icono de amenaza contra la imagen de la sociedad abierta; dentro de la perspectiva de este vínculo fatal, cualquier izquierda europea genuina está destinada a ser expulsada hacia los márgenes. Cualquier forma de izquierda genuina, inspirada por aspiraciones reales, está condenada a verse presentada como algo subversivo y radical.
En marzo de 1998 Robin Cook, el entonces ministro de exteriores británico, hizo una visita diplomática a Israel. Mientras estaba allí, se negó con todo derecho a visitar Yad Vashem y afirmó que le preocupaba más el futuro que el pasado. Cook no tardó mucho en perder su puesto. Su negativa a inclinarse ante el relato de Auschwitz le costó el trabajo. No fueron los judíos quienes lo privaron del ministerio. Fue el partido laborista, un instituto parlamentario europeo de izquierda, el que lo expulsó.
Así que Auschwitz existe para mantener el mito de la sociedad abierta; existe para presentar una ilusión de identidad occidental liberada. Mientras Auschwitz exista en el corazón de nuestro discurso, seremos cualquier cosa menos liberados. Hay vida después de Auschwitz y esa vida nos pertenece. Más vale que hagamos algo con ella. Si hay algo que jamás deberíamos hacer es quitar la vida a otros en nombre de Auschwitz. Y está claro que eso es exactamente lo que estamos haciendo.
EL REFERÈNDUM DEL BANC CENTRAL EUROPEU
El procés d'elaboració del Tractat de la Constitució Europea no ha estat democràtic,constituent...,on els ciutadans hagin pogut opinar, no s'ha contat amb la seva participació. La Convenció --que va elaborar el text-- ha estat controlada pels Executius dels Estats, amb un presidium de tecnócratas amb Giscard D'Estaing al cap.
La seva arquitectura institucional es fonamenta en sis institucions.
El Parlament Europeu, l'únic elegit democràticament, no té poders... externs, sinó que els posseeix el ministre d'Afers exteriors (Javier Solana, recordem, Secretari General de l'OTAN durant la guerra en Yugóslavia). El Consell Europeu, format pels ministres dels països membres té poders legislatius. El Consell de Ministres és el primer poder legislatiu de la Unió Europea,on s'elabora realment les lleis. La Comissió Europea és com un consell de ministres:solament ells poden fer propostes legislatives. El Tribunal de Justícia actua només sobre les lleis comunitàries. El Tribunal de Comptes supervisa les despeses.
Però a aquests sis òrgans cal afegir el Banc Central. El Banc Europeu, totalment aliè a qualsevol tipus de control democràtic de la Constitució és el que marca la política economica i monetària; és qui governa en realitat.
El Tractat de la Constitució Europea no avança gens en el tema de Defensa: es crea l'Agència d'Armament, una Unitat d'Intervenció Ràpida per a resoldre conflictes interns/externs a la Unió Europea i es mantenen les relacions de dependència i esclavitud amb l'OTAN, és a dir, la dependència al Regímen d'U.S.A.
Es manté, és veritat, el Comitè de les Regions, però no admet cap canvi en les Fronteres Estatals actuals i qualsevol revisió en el seu contingut ha d'ésser per unanimitat de tots els seus Estats membres, el que bloqueja qualsevol reforma futura, per exemple, anul·lant el dret a la Autoderterminación per a Catalunya i Euskal Herria
El que fa aquesta Constitució és traslladar al seu contingut els tractats econòmics previs (Maastricht,Amsterdam...). No hi ha novetats; existeix el que ja teníem, encara que amb algunes diferències. Per exemple, dir-lo Constitució suposa un blindatge del Tractat de Maastricht, o l'enduriment de determinades polítiques econòmiques mitjançant la renacionalizació; que canvien la configuració econòmica de l'U.E: amb l'ampliació cap a l'Est han creat països de segona divisió i posa un límit al muntant total del Pressupost de la Unión. Teòricament, el pressupost de l'U.E. podria haver arribat a el 1,27% del PIB. No obstant això, en la pràctica mai s'ha arribat a aquest topall màxim, i ara es autolimita al 1% del que es deriva la retallada en les polítiques agràries comunes,etc.
Mai ha hagut intenció de fer una veritable Constitució en la part econòmica, en el procés d'elaboració del que ha quedat, sorgeix l'ampliació als països de l'Est (Centre Europa), pel que davant l'entrada de països amb grans desigualtats convenia tapar aquestes diferències sota el mantell d'una Constitució amb declaracions de principis altisonants, però sense entrar a la part econòmica real.
Aquesta opció econòmica per a la Unió Europea prové de l'aplicació des de fa molts anys d'un model neoliberal únic i comú, que es correspon amb l'hegemonia del Capital Financer: inflació zero, preservar el valor del Capital, la lliure circulació de capitals, la liberalització i privatització dels serveis públics..., ( Basicas de Salut, d'Olot,Besalú etc.) és a dir, el mercat per sobre de tot; això és el que consagra aquest Tractat de Constitució, acompanyat de la rigidesa absoluta en la política monetària i l'autonomia del Banc Central Europeu, en l'apartat de la Constitució Europea i en el seu Article 188, Part III, Titul III, Capitul II, Secció 2ª, es diu textualment: " En l'exercici dels poders i en l'acompliment de les funcions i obligacions que els atribueixen la Constitució i els Estatuts del Sistema Europeu de Bancs Centrals i del Banc Central Europeu, ni el Banc Central Europeu, ni els bancs centrals nacionals, ni cap dels membres dels seus òrgans rectors podran sol·licitar o acceptar instruccions de les institucions, òrgans o organismes de la Unión, ni dels Governs dels Estats membres, ni de cap altre òrgan. Les institucions, òrgans o organismes de la Unió, així com els Governs dels Estats membres, es comprometen a respectar aquest principi i a no tractar d'influir en els membres dels òrgans rectors del Banc Central Europeu i dels bancs centrals nacionals en l'acompliment de les seves funcions."
Aquest Tractat significa una ruptura amb el Constitucionalisme Social d'Europa implantat despres de la Segona Guerra Mundial, que va començar en 1936 a Espanya, l'emergència dels Drets Civícos i Socials, despres de la guerra, cambiaren les Constitucions nacionals europees que passen de ser liberals a ser Socials. En el cas de l'Estat Espanyol, la Constitució parla d'Estat Social i Democràtic de Dret, i per descomptat la mateixa linea es manté en l'Estatut de Autonómia de Catalunya. A partir de Maastricht vam assistir al canvi de les Constitucions nacionals des dels pressupostos materials dels tractats de l'U.E. ( Reforma de la Constitució Espanyola i l'Estatut de Autonómia de Catalunya ) cap a una idea central: el predomini del Mercat, el mercat com el millor mecanisme de garantir la democrácia burgesa. És la Centralidad del Mercat Capitalista, front, a la Centralidad del Treball que fins ara a predominat a Catalunya.
La construcció europea té dues etapes clarament diferenciades. Una primera que arriba fins a 1992, de clar contingut Keynesiano, configurant l'Estat del Benestar i el creixement dels drets socials, laborals i economicos, i una segona, des de 1992 que, amb el Tractat de Maastricht, s'adopta el model Neoliberal, antikeynesiano, de reducció del paper de l'Estat, desmantellament de l'Estat del Benestar, primacia del mercat i atac a les conquestes socials.
El nucli econòmic d'aquest model neoliberal del Tractat Constitucional, es pot caracteritzar didàcticament en tres punts: l'eliminació del dèficit públic com objectiu, amb la reducció de despeses públiques, serveis públics, privatització d'empreses i serveis públics fins a nivells municipals, retallades de les pensions, etc..; la deslocalització del capital, ( eix Vic-Olot-Figueres ) com "dret" del Capital a emigrar on obtingui més beneficis sense cap tipus de control públic ni imposició; la desregulacción laboral per a aconseguir rebaixar els salaris en el sector primari i secundari de la producció de mercancias i destinar la diferència al sector terciari de serveis no productius, sense que afecti a la Taxa de Guany del Capital, afeblir la unió i solidesa de les organitzacions socials, destruint les conquestes laborals, fins a assolir situar el treball precari, l'atur, els baixos salaris, la inseguretat laboral com quelcom "normal",o l'enfrontament entre els treballadors, utilitzant als emigrants o les condicions d'unes zones ( Osona-Garrotxa ) enfront d'unes altres.
Els drets socials són reconeguts, però de forma débíl, sense garanties reals en la seva aplicació. Exclou explícitament, l'harmonització de drets socials, laborals i fiscals en el conjunt d'Europa. I per a la seva modificació s'exigeix unanimitat de tots els Estats i no una majoria, això significa el blindatge dels drets socials subordinats a la lògica del Capital Financer. I es parla del " dret a treballar " i no el Dret al Treball, a més d'oblidar-se de l'objectiu de la Plena Ocupació per " alts nivells d'ocupació ".
La relació gènere-ciutadania demostra com un llenguatge suau amaga realitats socials greus. Es diu que aquesta Constitució (Tractat) és la panacea per a la igualtat entre homes i dones, quan en realitat la precarietat,l'atur,les desigualtats socials i la violència de gènere afecten majoritàriament a les dones. Amb aquest text les dones no són ames de la seva sexualitat, dels seus drets, ahondan en la divisió sexual del treball; quan es planteja la retirada de l'Estat o la mercantilizació dels serveis públics té conseqüències per a aquest " treball invisible " de la dona, aquestes tasques de cura que realitza gairebé en exclusivitat la dona.
El problema és que aquest nucli econòmic Neoliberal té conseqüències polítiques greus, la d'usar la funció de l'Estat (la Generalitat tambíen és Estat) per a enfortir el Mercat com marc regulador de la Societat, i dintre d'això, donar-li el màxim protagonisme al Capital financer a l'hora de prendre decisions, per sobre dels òrgans de la Democrácia, tota decisió dels Electors serà alterada, per l'aplicació del Pacte d'Estabilitat per a assolir l'estabilitat monetària per sobre de les necessitats de la població. D'aquí el desprestigi de la política, de la democrácia, i fins i tot del sorgiment de postures populistes, racistes i xenofobas, d'extrema dreta.
El futur que ve serà de competitivitat, consumisme i conflicte, anul·lant els valors de la Solidaritat. L'Alternativa pasa per la primacia dels Serveis públics dintre del model social, la Solidaritat i la Soberania popular per al control democràtic de l'Organització social.
És a dir, la Participació Veïnal per sobre del Mercat Capitalista.
La seva arquitectura institucional es fonamenta en sis institucions.
El Parlament Europeu, l'únic elegit democràticament, no té poders... externs, sinó que els posseeix el ministre d'Afers exteriors (Javier Solana, recordem, Secretari General de l'OTAN durant la guerra en Yugóslavia). El Consell Europeu, format pels ministres dels països membres té poders legislatius. El Consell de Ministres és el primer poder legislatiu de la Unió Europea,on s'elabora realment les lleis. La Comissió Europea és com un consell de ministres:solament ells poden fer propostes legislatives. El Tribunal de Justícia actua només sobre les lleis comunitàries. El Tribunal de Comptes supervisa les despeses.
Però a aquests sis òrgans cal afegir el Banc Central. El Banc Europeu, totalment aliè a qualsevol tipus de control democràtic de la Constitució és el que marca la política economica i monetària; és qui governa en realitat.
El Tractat de la Constitució Europea no avança gens en el tema de Defensa: es crea l'Agència d'Armament, una Unitat d'Intervenció Ràpida per a resoldre conflictes interns/externs a la Unió Europea i es mantenen les relacions de dependència i esclavitud amb l'OTAN, és a dir, la dependència al Regímen d'U.S.A.
Es manté, és veritat, el Comitè de les Regions, però no admet cap canvi en les Fronteres Estatals actuals i qualsevol revisió en el seu contingut ha d'ésser per unanimitat de tots els seus Estats membres, el que bloqueja qualsevol reforma futura, per exemple, anul·lant el dret a la Autoderterminación per a Catalunya i Euskal Herria
El que fa aquesta Constitució és traslladar al seu contingut els tractats econòmics previs (Maastricht,Amsterdam...). No hi ha novetats; existeix el que ja teníem, encara que amb algunes diferències. Per exemple, dir-lo Constitució suposa un blindatge del Tractat de Maastricht, o l'enduriment de determinades polítiques econòmiques mitjançant la renacionalizació; que canvien la configuració econòmica de l'U.E: amb l'ampliació cap a l'Est han creat països de segona divisió i posa un límit al muntant total del Pressupost de la Unión. Teòricament, el pressupost de l'U.E. podria haver arribat a el 1,27% del PIB. No obstant això, en la pràctica mai s'ha arribat a aquest topall màxim, i ara es autolimita al 1% del que es deriva la retallada en les polítiques agràries comunes,etc.
Mai ha hagut intenció de fer una veritable Constitució en la part econòmica, en el procés d'elaboració del que ha quedat, sorgeix l'ampliació als països de l'Est (Centre Europa), pel que davant l'entrada de països amb grans desigualtats convenia tapar aquestes diferències sota el mantell d'una Constitució amb declaracions de principis altisonants, però sense entrar a la part econòmica real.
Aquesta opció econòmica per a la Unió Europea prové de l'aplicació des de fa molts anys d'un model neoliberal únic i comú, que es correspon amb l'hegemonia del Capital Financer: inflació zero, preservar el valor del Capital, la lliure circulació de capitals, la liberalització i privatització dels serveis públics..., ( Basicas de Salut, d'Olot,Besalú etc.) és a dir, el mercat per sobre de tot; això és el que consagra aquest Tractat de Constitució, acompanyat de la rigidesa absoluta en la política monetària i l'autonomia del Banc Central Europeu, en l'apartat de la Constitució Europea i en el seu Article 188, Part III, Titul III, Capitul II, Secció 2ª, es diu textualment: " En l'exercici dels poders i en l'acompliment de les funcions i obligacions que els atribueixen la Constitució i els Estatuts del Sistema Europeu de Bancs Centrals i del Banc Central Europeu, ni el Banc Central Europeu, ni els bancs centrals nacionals, ni cap dels membres dels seus òrgans rectors podran sol·licitar o acceptar instruccions de les institucions, òrgans o organismes de la Unión, ni dels Governs dels Estats membres, ni de cap altre òrgan. Les institucions, òrgans o organismes de la Unió, així com els Governs dels Estats membres, es comprometen a respectar aquest principi i a no tractar d'influir en els membres dels òrgans rectors del Banc Central Europeu i dels bancs centrals nacionals en l'acompliment de les seves funcions."
Aquest Tractat significa una ruptura amb el Constitucionalisme Social d'Europa implantat despres de la Segona Guerra Mundial, que va començar en 1936 a Espanya, l'emergència dels Drets Civícos i Socials, despres de la guerra, cambiaren les Constitucions nacionals europees que passen de ser liberals a ser Socials. En el cas de l'Estat Espanyol, la Constitució parla d'Estat Social i Democràtic de Dret, i per descomptat la mateixa linea es manté en l'Estatut de Autonómia de Catalunya. A partir de Maastricht vam assistir al canvi de les Constitucions nacionals des dels pressupostos materials dels tractats de l'U.E. ( Reforma de la Constitució Espanyola i l'Estatut de Autonómia de Catalunya ) cap a una idea central: el predomini del Mercat, el mercat com el millor mecanisme de garantir la democrácia burgesa. És la Centralidad del Mercat Capitalista, front, a la Centralidad del Treball que fins ara a predominat a Catalunya.
La construcció europea té dues etapes clarament diferenciades. Una primera que arriba fins a 1992, de clar contingut Keynesiano, configurant l'Estat del Benestar i el creixement dels drets socials, laborals i economicos, i una segona, des de 1992 que, amb el Tractat de Maastricht, s'adopta el model Neoliberal, antikeynesiano, de reducció del paper de l'Estat, desmantellament de l'Estat del Benestar, primacia del mercat i atac a les conquestes socials.
El nucli econòmic d'aquest model neoliberal del Tractat Constitucional, es pot caracteritzar didàcticament en tres punts: l'eliminació del dèficit públic com objectiu, amb la reducció de despeses públiques, serveis públics, privatització d'empreses i serveis públics fins a nivells municipals, retallades de les pensions, etc..; la deslocalització del capital, ( eix Vic-Olot-Figueres ) com "dret" del Capital a emigrar on obtingui més beneficis sense cap tipus de control públic ni imposició; la desregulacción laboral per a aconseguir rebaixar els salaris en el sector primari i secundari de la producció de mercancias i destinar la diferència al sector terciari de serveis no productius, sense que afecti a la Taxa de Guany del Capital, afeblir la unió i solidesa de les organitzacions socials, destruint les conquestes laborals, fins a assolir situar el treball precari, l'atur, els baixos salaris, la inseguretat laboral com quelcom "normal",o l'enfrontament entre els treballadors, utilitzant als emigrants o les condicions d'unes zones ( Osona-Garrotxa ) enfront d'unes altres.
Els drets socials són reconeguts, però de forma débíl, sense garanties reals en la seva aplicació. Exclou explícitament, l'harmonització de drets socials, laborals i fiscals en el conjunt d'Europa. I per a la seva modificació s'exigeix unanimitat de tots els Estats i no una majoria, això significa el blindatge dels drets socials subordinats a la lògica del Capital Financer. I es parla del " dret a treballar " i no el Dret al Treball, a més d'oblidar-se de l'objectiu de la Plena Ocupació per " alts nivells d'ocupació ".
La relació gènere-ciutadania demostra com un llenguatge suau amaga realitats socials greus. Es diu que aquesta Constitució (Tractat) és la panacea per a la igualtat entre homes i dones, quan en realitat la precarietat,l'atur,les desigualtats socials i la violència de gènere afecten majoritàriament a les dones. Amb aquest text les dones no són ames de la seva sexualitat, dels seus drets, ahondan en la divisió sexual del treball; quan es planteja la retirada de l'Estat o la mercantilizació dels serveis públics té conseqüències per a aquest " treball invisible " de la dona, aquestes tasques de cura que realitza gairebé en exclusivitat la dona.
El problema és que aquest nucli econòmic Neoliberal té conseqüències polítiques greus, la d'usar la funció de l'Estat (la Generalitat tambíen és Estat) per a enfortir el Mercat com marc regulador de la Societat, i dintre d'això, donar-li el màxim protagonisme al Capital financer a l'hora de prendre decisions, per sobre dels òrgans de la Democrácia, tota decisió dels Electors serà alterada, per l'aplicació del Pacte d'Estabilitat per a assolir l'estabilitat monetària per sobre de les necessitats de la població. D'aquí el desprestigi de la política, de la democrácia, i fins i tot del sorgiment de postures populistes, racistes i xenofobas, d'extrema dreta.
El futur que ve serà de competitivitat, consumisme i conflicte, anul·lant els valors de la Solidaritat. L'Alternativa pasa per la primacia dels Serveis públics dintre del model social, la Solidaritat i la Soberania popular per al control democràtic de l'Organització social.
És a dir, la Participació Veïnal per sobre del Mercat Capitalista.
¡¡ NO !! AL TRATADO DE CONSTITUCION EUROPEA-1
Digamos NO porque es una CONSTITUCION AL SERVICIO DE LAS MULTINACIONALES. El principio de la económia de mercado altamente competitiva (Art.3.3) que la constitucion consagra significa que las multinacionales pueden hacer y deshacer a su antojo; ¡¡ y para antojos ya estan nuestras señoras, ó señores, que se lo merecen !!
TITAN






