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Desdé una lejana Aldea, de un más apartado lugar
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EL FIN DEL IMPERIO-Kirpatrick Sale
Es bastante irónico: a sólo cerca de una década desde que la idea de Estados Unidos como una potencia imperial llegara a ser aceptada por la derecha y la izquierda, y que la gente pudo llegar a hablar realmente de un imperio estadounidense, este último muestre múltiples indicios de su incapacidad de continuar. Y, por cierto, ya es posible imaginar su colapso, y especular abiertamente al respecto.

Los neoconservadores que están en el poder en Washington, y gustan de hablar de EE.UU. como el único imperio del mundo después de la desintegración soviética, se negarán, por supuesto, a creer en un colapso semejante, tal como ignoran las realidades de la guerra imperial en Irak. Pero creo que es nuestro deber examinar seriamente cómo el sistema de EE.UU. se está poniendo tan drásticamente en peligro que causará no sólo el colapso de su imperio mundial, sino que cambiará drásticamente a la nación en el frente interno.

Todos los imperios terminar por derrumbarse: Akkad, Sumeria, Babilonia, Ninevah, Asiria, Persia, Macedonia, Grecia, Cartago, Roma, Mali, Songhai, Mongol, Tokugawa, Gupta, Jemer, Habsburgo, Inca, Azteca, Español, Holandés, Otomano, Austriaco, Francés, Británico, Soviético, todos, todos cayeron, y la mayoría en unos pocos siglos. Las razones no son demasiado complejas. Un imperio es una especie de sistema estatal que inevitablemente comete los mismos errores simplemente por la naturaleza de la estructura imperial y que inevitablemente fracasa por su tamaño, su complejidad, su extensión territorial, su estratificación, su heterogeneidad, su dominación, jerarquía y desigualdades.

En mi interpretación de la historia de los imperios he llegado a cuatro motivos que casi siempre explican su colapso. (El nuevo libro de Jared Diamond “Collapse” también contiene una lista de razones para el colapso social, que se traslapan ligeramente, pero habla de otros sistemas que los imperios.) Considerémoslos, sobre todo como referencia al actual imperio estadounidense.

Primero, la degradación medioambiental. Los imperios siempre terminan destruyendo las tierras y las aguas de las que dependen para su supervivencia, sobre todo porque construyen, cultivan y crecen sin límites, y el nuestro no es una excepción, incluso si aún nos queda por vivir la peor parte de nuestro ataque contra la naturaleza. La ciencia está de acuerdo en que todos los indicadores ecológicos importantes están en baja y lo han estado durante decenios: la erosión de las capas arables y de las playas, el agotamiento de las reservas de pesca, la deforestación, el agotamiento del agua dulce y de los sistemas acuíferos, la contaminación del agua, de la tierra, del aire y de los alimentos, la salinización del suelo, la superpoblación, el superconsumo, el agotamiento del petróleo y de los minerales, la introducción de nuevas enfermedades y la vigorización de las antiguas, los extremos cambios climáticos, el derretimiento de los casquetes glaciares y el aumento del nivel del mar, la extinción de especies, y el excesivo uso humano de la capacidad fotosintética de la tierra. Como ha dicho el biólogo de Harvard, E.O. Wilson, después de un prolongado examen del impacto humano sobre la tierra, nuestra “huella ecológica es demasiado grande para que el planeta la tolere, y está creciendo”. Un estudio del Departamento de Defensa del año pasado predijo que “un abrupto cambio climático”, que probablemente ocurrirá dentro de una década, provocará una escasez “catastrófica” de agua y energía, “trastornos y conflictos” endémicos, guerras que “definirán la vida humana”, y una “caída importante” en la capacidad del planeta de mantener a su actual población. El fin del imperio es seguro, tal vez lo sea el fin de la civilización.

Segundo: sobrecarga económica. Los imperios siempre dependen de una excesiva explotación de los recursos, derivados generalmente de colonias que se hallan más y más alejadas del centro, y en su momento se derrumban cuando los recursos se agotan o cuando se hacen demasiado caros para todos, con la excepción de la elite. Es exactamente el camino en el que nos encontramos: se predice que el pico de la extracción de petróleo, por ejemplo, ocurrirá en uno o dos años, y nuestra economía se basa enteramente en un frágil sistema en el que todo el mundo produce y nosotros, en general, consumimos (la producción de EE.UU. es sólo un 13 por ciento de su PIB). Actualmente mantenemos un déficit comercial de casi 630.000 millones de dólares con el resto del mundo, ha aumentado en increíbles 500.000 millones de dólares desde 1993, y en 180.000 millones desde que Bush se hizo cargo en 2001 – y para pagarlo tenemos que tener un influjo de dinero del resto del mundo de unos 1.000 millones de dólares por día, que había disminuido a la mitad a fines del año pasado. Ese tipo de exceso es simplemente insostenible, especialmente si se piensa en que el otro imperio mundial, China, que es crucial para mantenerlo, tiene unos 83.000 millones de dólares prestados al tesoro de EE.UU.

Súmese a esto que una economía que se apoya en un déficit del presupuesto federal de casi 500.000 millones de dólares, lo que forma parte de una deuda nacional total de 7,4 billones de dólares en el pasado otoño, y la continua sangría de la economía por lo militares de por lo menos 530.000 millones de dólares al año (sin contar la inteligencia militar, cuyo coste nunca conoceremos). No hay quien piense tampoco que sea sostenible, por eso el dólar ha perdido su valor en todas partes – hasta un 30 por ciento respecto al euro desde 2000 – y el mundo comienza a perder confianza en las inversiones en este país. Preveo que en sólo unos pocos años, el dólar habrá sufrido tanto daño que los estados petroleros ya no querrán operar en esa moneda y se volcarán hacia el euro en su lugar, y que China dejará que el yuan flote frente al dólar, llevando efectivamente a esta nación a la bancarrota y a la impotencia, incapaz de controlar la vida económica dentro de sus fronteras y mucho menos en el extranjero.

Tercero: la sobre-extensión militar. Los imperios, porque son colonizadores por definición, se ven obligados a extender el alcance de sus fuerzas armadas más y más lejos, y a ampliarlas cada vez más contra colonias mal dispuestas, hasta que las arcas del estado se agotan, las líneas de comunicación se sobre-extienden, las tropa se hace poco fiable, y la periferia resiste y termina por sublevarse. El imperio estadounidense, que comenzó su alcance mundial mucho antes de Bush II, tiene ahora unos 446.000 soldados activos en más de 725 bases reconocidas (y un sinnúmero secretas) en por lo menos 38 países en todo el mundo, más una “presencia militar” formal en no menos de 153 países en todos los continentes con la excepción de la Antártica – y casi una docena de flotas perfectamente armadas en todos los océanos. Y eso significa sobre-extensión: EE.UU. tiene menos de un 5 por ciento de la población del mundo. Y ahora que Bush ha declarado una “guerra contra el terror”, en lugar de una guerra más factible contra Al Qaeda que deberíamos haber lanzado, nuestros ejércitos y agentes se encontrarán en un campo de batalla universal y permanente que es posible controlar o limitar.

Hasta ahora la red militar no se ha derrumbado, pero como lo indica Irak es puesta fuertemente a prueba y bastante incapaz de establecer estados clientes que hagan lo que se nos antoje y protejan los recursos que necesitamos. Y como el sentimiento anti-estadounidense sigue extendiéndose y profundizándose en todos los países musulmanes, en gran parte de Europa y de Asia – y a medida que más países rechazan los “ajustes estructurales” que necesita nuestra globalización dirigida por el FMI, es bastante probable que la periferia de nuestro imperio comience a resistir nuestro dominio, militarmente si es necesario. Y lejos de tener la capacidad de librar dos guerras simultáneas, como lo esperaba el Pentágono, estamos demostrando que ni siquiera podemos sostener una.

Finalmente, el disenso y la agitación interiores. Los imperios tradicionales terminan derrumbándose desde adentro así como a menudo son atacados desde afuera, y hasta ahora el nivel de disenso dentro de EE.UU. no ha llegado al punto de rebelión o secesión, gracias a la creciente represión del disenso y a la escalada del miedo en nombre de la “seguridad de la patria” y al éxito de nuestra versión moderna de pan y circo, una combinación única de entretenimiento, deporte, televisión, sexo y juegos por Internet, consumo, drogas, alcohol, y religión, que insensibilizan efectivamente al público en general, llevándolo al aletargamiento. Pero las tácticas de la administración Bush II muestran que tiene tanto temor de una expresión del disenso popular que está dispuesta a desafiar e ignorar a los grupos ecologistas, de derechos civiles, y progresistas, a sobornar a los comentaristas para que presenten su propaganda, a expandir la vigilancia y las violaciones de la privacidad a través de las bases de datos, a utilizar la supremacía partidaria y las tácticas de negociaciones secretas para no hacer caso de la oposición parlamentaria, a utilizar mentiras y engaños como una parte normal de las operaciones gubernamentales, a violar leyes y tratados internacionales con objetivos a corto plazo, y a utilizar la religión para encubrir todas sus políticas.

Resulta difícil creer que la gran masa del público estadounidense llegue jamás a precipitarse para desafiar al imperio en casa hasta que las cosas empeoren considerablemente. Es un público, después de todo, que, como estableció un sondeo Gallup en 2004, cree en un 61 por ciento que “la religión puede solucionar todos o la mayoría de los problemas de la actualidad”, y según un sondeo de Time/CNN en 2002, cree en un 59 por ciento en el inminente Apocalipsis y a considerar toda amenaza o desastre como evidencia de la voluntad divina. Y, a pesar de todo, es también difícil creer que una nación tan intrínsicamente corrupta como ésta – en todas sus instituciones fundamentales, sus partidos, universidades, corporaciones, agentes de bolsa, contables, gobiernos comprados, y que reposa sobre una base social y económica de ingresos y propiedades intolerablemente desiguales, que se hacen cada vez más desiguales, pueda mantenerse durante mucho tiempo. El recrudecimiento de la discusión sobre una secesión en la última elección, parte de la cual fue seria en extremo, y que llevó a organizaciones en la mayoría de los estados azules, que por lo menos una minoría está dispuesta a pensar en pasos drásticos para “alterar o abolir” un régimen con el que está en desacuerdo fundamental.

Estos cuatro procesos por los que los imperios siempre terminan por caer, me parecen ineludiblemente vigentes, en diversos grados, en este último imperio. Y pienso que una combinación de varios de ellos producirá su colapso dentro de algo como los próximos 15 años.

El reciente libro de Jared Diamond que describe la forma como se derrumban las sociedades sugiere que la sociedad estadounidense, o la civilización industrial en su conjunto, pueden aprender de sus fracasos del pasado y evitar su suerte, una vez que se den cuenta de los peligros de su orientación actual. Pero esto no ocurrirá, y por un motivo que el propio Diamond comprende.

Porque, como dice en su análisis de la sociedad nórdica en Groenlandia, predestinada al fracaso, que se derrumbó a principios del Siglo XV: “Los valores a los que la gente se aferra de modo más obstinado bajo condiciones inadecuadas son aquellos que fueron previamente la fuente de sus mayores triunfos sobre la adversidad”. Si es así, y sus ejemplos parecen demostrarlo, entonces podemos aislar los valores de la sociedad estadounidense que han sido responsables por sus mayores triunfos y saber que nos aferramos a ellos a toda costa. Son, en una burda mezcla: capitalismo, individualismo, nacionalismo, tecnofilia, y humanismo (en el sentido de la dominación de los seres humanos sobre la naturaleza). No existe posibilidad alguna, no importa cuán grave y obvia sea la amenaza, de que los abandonemos como sociedad.

Por lo tanto no hay ninguna posibilidad de escapar al colapso del imperio.

 
ANTE EL PROXIMO CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA
En un momento en el que el Congreso del PCE parece vislumbrarse
cercano, la
cuestión de la refundación comunista y la necesidad de la
reconstrucción del
movimiento obrero y popular deben ocupar el primer plano en el debate
de la
izquierda..Un lugar común bastante extendido entre muchos camaradas
según el
cual IU es el gran problema del PCE constituye en mi opinión una
falacia
absoluta y una simplificación que confunde e impide ir a las raíces del
problema. La crisis del PCE, y de todos los partidos comunistas en
general,
es mucho más profunda, y tiene más que ver con los cambios en el
capitalismo
y en la incapacidad de los comunistas de comprenderlos y actuar en
consecuencia. En Europa Occidental este ocaso de la identidad comunista
se
empezó a labrar con la aceptación del marco institucional por parte de
los
comunistas. Una equivocada e interesada interpretación de algunos
teóricos
marxistas como Gramsci o una, también, muy alejada de la realidad,
interpretación de lo que fue la experiencia de los frentes populares
llevó a
las organizaciones comunistas de occidente a hundirse en el fango del
llamado "eurocomunismo" que constituía en si mismo la aceptación del
marco
de la falsa democracia burguesa y la renuncia al cambio revolucionario.
Pretender que la salida de IU supondría la panacea para todos los
problemas
del PCE me parece, además de una simplificación que da la espalda a la
historia y que no nos podemos permitir, ilusorio e idealista..

De cara al próximo congreso del PCE propugnar la salida de IU del PCE
con
firmeza puede ser beneficioso para "agitar y despertar conciencias", y
ser
muy positivo siempre que todos y todas seamos conscientes de que es
algo
prácticamente irrealizable y sigamos teniendo como tarea central y
prioritaria la paciente reconstrucción de la clase y del bloque popular
antagonista. No debemos ni podemos de ningún modo embarcarnos en la
enésima
pelea congresual, la tarea de la refundación comunista es mucho más
amplia
y, lo siento, supera los marcos de los que es actualmente el Partido
Comunista de España. Los instrumentos que, en este siglo XXI, necesitan
los
trabajadores y los oprimidos para liberar a toda la humanidad, no están
aún
construidos y el agotamiento definitivo de los instrumentos que
conocimos en
el siglo XX, por suerte o por desgracia, es solo cuestión de tiempo.

En una de las trampas en la que no debemos caer los comunistas de
ningún
modo es en volver a entrar en frentes por la defensa de las siglas. Los
mismos camaradas que pretenden ahora defender estas posturas frentistas
de
salvación del partido, son los que han reconocido que el problema, a
principios de los noventa, cuando se planteó la disolución del PCE, es
que
había muchos liquidadores que se quedaron dentro y que han estado
haciendo
su trabajo de destrucción. Pues bien, ahora un frente supondría
exactamente
lo mismo, aliarse con aquellos a los que lo único que les interesa es
garantizar sus puestecillos y no trabajar lo más mínimo en la
perspectiva
de la necesaria refundación comunista.

Defender cuestiones como el centralismo democrático o la vuelta sin más
a
las células, se que en esto discrepo con bastantes comunistas, me
parece
otro error capital. El mismo error de los que piensan que con el PCE se
presente como marca electoral es suficiente para revivir el cadáver.
¿Cómo
podemos hablar de una vuelta al pasado sin el más mínimo análisis de lo
que
ha cambiado en la sociedad, en la organización del trabajo, en las
organizaciones sindicales?. No se trata de volver a un, idealizado
muchas
veces falsamente, pasado, se trata de estudiar que ha cambiado; de
saber
adecuar las formas organizativas a las exigencias de la sociedad; de
combinar sabiamente la organización territorial con la sectorial
partiendo
del conocimiento de que la destrucción de la gran industria hace cada
vez
más difíciles las células de fábrica. Por último y para terminar este
punto, me parece que no corren buenos tiempos para la aplicación del
centralismo democrático, ¿por cierto se ha aplicado alguna vez?, ¿ la
mayoría de las veces lo que ha habido no ha sido centralismo
burocrático?.

Más importante que esto me parece necesario recalcar la necesidad para
los
comunistas de tener una política hacia el movimiento obrero
independiente y
propia. No se puede consentir que los comunistas miren hacia otro lado
ante
unas burocracias sindicales que atacan directamente a los intereses de
los
trabajadores. Lenin y otro autores como Troskty dijeron cosas sobre la
actuación en los sindicatos que seguramente eran acertadas y eficaces
para
las condiciones de la Rusia de principios del siglo XX, esto no debe
servirnos de cortapisa para actuar del modo adecuado en el Estado
Español a
principios del siglo XXI. Debemos ser capaces de hacer nuestros propios
análisis y buscar nuestras propias soluciones, el marxismo marca
orientaciones y líneas de actuación pero no dogmas.

Debemos, también, saber en que partido militamos y en que estado real
se
encuentra, dejando, en lo posible, a un lado los sentimentalismos. Cada
partido comunista del mundo viene marcado por su propia historia y esta
a su
vez marca el tipo de militante ante el que nos encontramos. En el caso
español, nos vamos a encontrar, en su gran mayoría, con militantes, en
líneas generales, muy abnegados, sinceros y generosos en el trabajo,
pero
que no han sido educados para desarrollar su capacidad para el
análisis y
la reflexión. La historia del PCE se puede caracterizar por lo que
decía
antes: unos militantes ejemplares y abnegados y unos dirigentes, salvo
escasas excepciones, no muy proclives a hacer respetar la democracia
interna
y generalmente poco brillantes intelectual y teóricamente. Tenemos que
tener
en cuenta que va a ser muy difícil explicar y hacer entender que la
cuestión
del comunismo, o lo que es lo mismo de la liberación de la humanidad
entera,
están muy por encima del amor a unas siglas.

Respecto a la situación organizativa interna del partido tampoco
debemos
engañarnos, muchos camaradas han abandonado el partido o están
adscritos sin
ningún tipo de actividad. La inmensa mayoría de las Agrupaciones llevan
años
inactivas, y lo que es peor, casi todas, incluso las que se hacen
llamar
"críticas", han asumido la lógica según la cual se falsean los censos,
se
pagan las cuotas de los militantes con dinero que se obtiene de fiestas
locales o por otros medios, para mantener unas patéticas y estériles
peleas
por la mayoría. No hagamos falsas cuentas , agrupaciones con censos de
100 o
más militantes, en realidad tienen en realidad menos de 10 camaradas
activos. No caigamos jamás en la dinámica del abandono de la ética por
la
obtención del poder. Al final se paga, es una de las lecciones más
importantes que podemos sacar de nuestro pasado. Debemos de mantener
una
íntima e indisoluble relación entre medios y fines.

El camino de la refundación del comunismo, que me parece necesario e
imprescindible, y que de ningún modo se solventará con un retorno
acrítico
al pasado, pasa por una combinación audaz y prudente de análisis y de
acción. En este camino el papel de los que provenimos de las viejas
organizadores debe ser el de saber construir los puentes necesarios
para que
los jóvenes se empeñen en la tarea de la reconstrucción de clase, y
que, en
este proceso vayan creando, siempre bajo criterios democráticos y no
alienados, junto a nosotros, los instrumentos: partidos y
organizaciones
sindicales, necesarios para la defensa de los intereses del conjunto de
los
trabajadores. Es un camino apasionante en el que ni las siglas ni las
respuestas a todas las preguntas están dadas de antemano.

Carlos
M.Gutiérrez.
Miembro de Corriente Roja y del CC del
Partido Comunista de Madrid.













 
COMUNICADO DE CORRIENTE ROJA ANTE EL REFERENDUM DEL BANCO CENTRAL EUROPEO
Comunicado de Corriente Roja ante el Referéndum sobre la
Constitución Europea

El 70% no apoyó la constitución

LO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES

La campaña del Referéndum de la Constitución europea será recordada como
uno de los mayores fraudes democráticos de nuestra historia reciente. El
Gobierno puso en marcha una "campaña informativa" expresamente dirigida
aembaucar a la población, con un selecto grupo de "famosos" haciendo una
descarada apología del Tratado. Han utilizado masivamente fondos
públicoscentrales, autonómicos y municipales a favor del Sí. Han
establecido un
verdadero muro informativo para los defensores del No, muy en particular
para las plataformas unitarias. Y, no contentos con ello, han reprimido,
perseguido y multado a los activistas por el No en lugares como Sevilla,
Madrid, Alcorcón o Elche. La propia manifestación estatal por el No del
día 12 en Barcelona se realizó a pesar de la prohibición oficial.
El PSOE ha utilizado el voto del miedo para movilizar a su electorado
másfiel (en especial a los votantes de más edad y a las comunidades
autónomas dependientes de las subvenciones europeas).Defendieron la
constitución como un instrumento "vital para la independencia de
Europa" con
respecto a EEUU y apenas tres días después muestran en Bruselas su
sumisiónal imperialismo norteamericano y rinden pleitesía Bush y a su
OTAN.Pero si la campaña ha sido un fraude, aún lo es más la
desvergonzadatergiversación de los resultados. Según Zapatero, "los
españoles hemos
tenido el honor de ser los primeros, con un sí claro, un sí rotundo
(...)haciendo historia en Europa". ¿Cómo se puede hablar de un "sí
rotundo"cuando seis de cada 10 electores no han querido ir a votar y
cuando los
que apoyan el Sí no llegan a un tercio de los votantes (una cuarta parte
en Euskal Herria y Catalunya)? Preguntaron a más de 33 millones de
"Aprueba usted el tratado...." y 23 millones o no fueron a votar, o lo
hicieron en blanco o directamente les dijeron NO. Es decir 7 de cada
diez no aprobaron el tratado ¿En donde está pues el "éxito rotundo" del
quehablan?" Ésta es la democracia que nos ofrecen: primero elaboran un
Tratado constitucional a espaldas de los pueblos de Europa y al gusto de
las grandes multinacionales y gobiernos europeos. Después montan un
referéndum fraudulento, cuya decisión no era vinculante y finalmente,
conun tercio del electorado a favor del Sí, proclaman que la voluntad
popular es favorable a la Constitución neoliberal e imperialista.
Si con este referéndum el gobierno Zapatero pretendía legitimarse a sí
mismo y legitimar la Constitución europea, no lo ha conseguido. Si este
era el pistoletazo de salida para las consultas en Europa, mal futuro
tienen viendo la oposición en Francia a esta constitución como muestra,
entre otras, la declaración de la CGT francesa.
Con todo un sector de trabajadores y jóvenes, nos negamos a otorgar la
menor legitimidad a esta Constitución y a todas las agresiones que en su
nombre se cometan contra las conquistas sociales y las libertades. Con
todos ellos recuperamos la consigna del movimiento antiguerra: "Lo
llaman democracia y no lo es". Nos negamos a dar legitimidad a esta
"democracia europeísta" que se burla de la voluntad popular y que se
asientaen una Transición que dejó sin castigo los crímenes del
franquismo, mantuvo
los privilegios a la Jerarquía católica y nunca reconoció que la unidad
estatal sólo puede ser respetando la soberanía de los pueblos.
Denunciamos la corrupción moral de la dirección del PSOE, que ha tenido
la desvergüenza de atribuir una parte significativa del voto No a la
extremaderecha del PP, en base a algunos datos parciales de la
Comunidad de
Madrid (La Moraleja...) que son completamente anecdóticos en el
conjunto.El voto del PP, por lo demás, ha sido bien claro: siete de las
comunidades autónomas con mayor participación y voto positivo están
gobernadas por él.

Denunciamos el papel cómplice en este referenfraude de los dirigentes de
CCOO y UGT, que se sumaron al sí sin la menor consulta a las bases del
sindicato en un nuevo episodio de sumisión al poder y al Gobierno de
turno. A Fidalgo y a Méndez les corresponde sin duda un porcentaje
significativo del fracaso político que representa el resultado del
referéndum.
Queremos felicitar a los cientos de activistas que han luchado por el No
con conciencia y con coraje, en condiciones de gran dificultad y con
escasos medios. A ellos les cabe el mérito de la movilización social
lograda y de una buena parte del triunfo que representan los dos
millonesy medio de votos a favor del NO. Los militantes de Corriente
Roja estamos
orgullosos de formar parte de este colectivo de luchadores y de haber
dedicado nuestros mejores esfuerzos a impulsar al máximo la campaña y a
darle una dimensión estatal.
Los dirigentes de IU y de ERC se presentan ahora como los dueños del
votoNo, cuando durante la campaña se han negado a participar (con
contadas y
honrosas excepciones) en las plataformas y en las acciones unitarias,
reduciendo su actividad a convocar actos electorales de escasa
asistenciay a salir en televisión. Su campaña ha sido de bajo perfil e
institucional justo el que corresponde a dos partidos que son socios del
Gobierno del SI y principal responsable de aplicar las privatizaciones,
precarización y recorte a las libertades que entraña la Constitución
europea.Como hemos reiterado a lo largo de la campaña la lucha contra la
Constitución europea no acaba el 20 de febrero. Ahora, tras el
Referéndum, proseguirá frente a los planes del gobierno que concretan
dichaConstitución: privatización de RENFE, liquidación de HUNOSA,
reconversiónde RTVE, una nueva reforma laboral, una nueva reducción de
las pensiones
públicas y otra reforma fiscal, una profundización de la esclavización
dela mano de obra inmigrante. Y también frente a la legítima voluntad de
los vascos a que sea respetada su soberanía.
Se trata por tanto de construir los instrumentos necesarios para seguir
dando la batalla, tras constatar que ni los sindicatos, ni los partidos
mayoritarios existentes en la actualidad responden a las expectativas e
intereses de la clase trabajadora y en especial de la juventud.
Desde Corriente Roja llamamos a los colectivos obreros y juveniles que
dimos juntos la batalla por el NO desde las plataformas unitarias,
desde las
Plataformas de trabajadores por el NO.. a preservar y profundizar la
unidad de acción contra esos planes que la Constitución ha querido
santificary que el Gobierno aplicará con la colaboración de sus socios
y la burocracia
sindical.

Corriente Roja
22/02/2005
 
APOCALIPSIS-Manuel Talens
El que tenga entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

Apocalipsis 13: 18

El Imperio estadounidense, ya se sabe, está situado allá arriba, en la cumbre, y la izquierda mundial se acostumbró hace tiempo a mirarlo desde abajo, con la mentalidad del mosquito que sólo puede molestar al gigante, zumbar a su alrededor, gritar, plantarle cara, pero no derribarlo. Todo izquierdista de nuestros días siente en su interior el suplicio de la impotencia ante la supuesta invencibilidad imperial. Sin embargo, ¿qué pasaría si algo hubiera cambiado, si el dólar –sostén financiero de Estados Unidos– estuviese en fase terminal de una enfermedad incurable y sólo bastara con darle un fácil golpe para provocar la caída del Imperio? Este ensayo explora ese camino y para ello no se basa en ingenuas ilusiones, sino en textos económicos objetivos y verificables. Se trata de un punto de vista insólito, radical, originado en el entorno de geólogos anglófonos inquietos por el inminente cenit del petróleo, que altera profundamente el análisis proyectivo habitual de la política planetaria. Pero no está permitido el júbilo, pues en caso de que estos postulados lleguen a cumplirse y el Imperio muera en un futuro cercano, las profecías del Apocalipsis podrían convertirse en realidad.


* * * *


Durante el pasado otoño de 2004 las noticias se fueron sucediendo de manera vertiginosa. El presidente George W. Bush ganó de nuevo las elecciones estadounidenses y proclamó el deseo de continuar la misma política exterior de su primer mandato; la posguerra de Irak siguió ensangrentando el país de la antigua Babilonia en una espiral de violencia que no presagiaba nada bueno; murió Arafat, sin haber conseguido el objetivo de su lucha; Ucrania, una antigua república de la Unión Soviética situada hasta ayer mismo en el bando de Rusia, se pasó a Occidente tras una apuesta electoral que los creadores de ficción político-publicitaria han dado en llamar la «revolución naranja»; Cuba y Venezuela, los dos países díscolos de la América Latina, siguieron en el punto de mira del Pentágono y, entre toda esta maraña, la inminente crisis del petróleo asomaba sólo de vez en cuando su tímido rostro en los medios globales. Los troncos de los árboles impedían ver el bosque.

Fue por entonces, el 1 de diciembre de 2004, cuando apareció la noticia en internet, surgida de la pluma de Michael C. Ruppert, redactor y editor del sitio web From The Wilderness (FTW), en un informe titulado As The World Burns, luego traducido al español (Mientras el mundo arde) por los internautas de Crisis Energética. ¿Qué decía ese informe? Básicamente lo que sigue:

Tomando como exergo una cita de John Lennon, «La vida es lo que sucede mientras tú haces otros planes», Ruppert dibujó el paisaje marchito del final de un Imperio, el de los Estados Unidos de América del Norte, cuyos planes de dominio global absoluto desde la caída de la URSS le han impedido ver que la vida de sus enemigos continuaba entretanto por otros derroteros, menos espectaculares que los de la fanfarria militar, pero mucho más sólidos y seguros cuando llegue el momento del asalto definitivo en la guerra planetaria: los de la economía.

Nadie puede vencer a Estados Unidos haciendo uso de las armas, pues su fuerza es tan descomunal que podría aniquilar en el campo de batalla a todas las naciones reunidas. Pero hay otras maneras de proceder y una de ellas, tan antigua como la espada, consiste en asfixiar económicamente al adversario. Lo trágico para Washington es que, hoy, se halla al borde del abismo y a la merced de sus viejos enemigos, que tienen la capacidad de aniquilar el dólar en cuestión de minutos. Sin el respaldo mágico de dicha moneda, Estados Unidos no será nada. La deuda externa que arrastra el gobierno federal es ya incontrolable y convierte a ese país en el más hipotecado de la historia. El 19 de noviembre de 2004 el presidente Bush firmó una ley que autoriza al gobierno de Estados Unidos un límite superior de endeudamiento de 8.200 billones de dólares, es decir, esos cuatro dígitos seguidos de nueve ceros, medida que fue considerada necesaria por haberse sobrepasado el anterior límite de 7.400 billones. Ni que decir tiene que, al ritmo que van las cosas, en cualquier momento de este año se alcanzará el nuevo techo. Además, el déficit comercial estadounidense alcanzó un récord histórico en 2004 al crecer un 24,5%, hasta 617.730 millones de dólares, debido al aumento de las importaciones, sobre todo de China. Hasta hoy, a pesar de esos dos enormes agujeros en la línea de flotación, Estados Unidos ha evitado el naufragio gracias al capital extranjero, pues por razones de seguridad –¿quién se atreve a dudar de la solvencia del Imperio?– y por ser el US$ la divisa del comercio internacional, la economía estadounidense recibe a diario la inyección salvadora de un mínimo de 2.800 millones de dólares procedentes del exterior –1.022.000 millones por año–, sobre todo mediante la compra de bonos del Tesoro. Además, los bancos centrales de todo el mundo, desde China a Suecia, desde Rusia a la Arabia Saudita, desde Australia a Chile, han venido guardado sus reservas de divisas en billetes verdes de dólar, todo lo cual contribuye a mantener artificialmente con vida una moneda que, sin el gotero intravenoso continuo de tales «benefactores», hace tiempo que habría corrido la misma suerte que el peso argentino de los tiempos de la hiperinflación.

Aquí es donde interviene la crisis energética, un asunto del que los medios de masas sólo han empezado a ocuparse hace poco tiempo, y de manera superficial –quizá para que no cunda el pánico–, pero que los expertos en geología energética como King Hubbert, Colin J. Campbell, Jean Laherrère, Albert Bartlett, Richard Duncan o Dale Allen Pfeiffer llevan años prediciendo. El cenit del petróleo, a saber, el momento en que las extracciones de ese combustible empezarán a disminuir cada año hasta su total extinción, se iniciará pronto, entre 2008 y 2016. Según el más reciente boletín cibernético de noticias de la ASPO (siglas inglesas de la Asociación para el Cenit del Petróleo y el Gas), eso no significará que vayamos a quedarnos sin combustible de improviso, pero su efecto será devastador, pues dado que el sistema capitalista en que vivimos se basa en el crédito de capital ficticio, bajo la premisa de que el crecimiento económico continuado generará plusvalía para que todo deudor devuelva los préstamos con sus intereses y que, a su vez, dicho crecimiento continuado se fundamenta por completo en la energía obtenida de los combustibles fósiles, la caída del petróleo –si antes no ha llegado el Apocalipsis, como veremos más abajo– significará en primer lugar el fin del crecimiento, luego el crecimiento negativo, el desempleo generalizado, las quiebras espectaculares, la volatilización del papel moneda y, consecuencia lógica, la desaparición pura y simple de la afluencia cotidiana de capital exterior que ahora sostiene la economía estadounidense. Ya lo dijo una vez el cáustico Noam Chomsky: nueve de cada diez dólares de los que circulan en los mercados son especulativos y no se sustentan en bienes físicos «reales». Tras el cenit del petróleo, el dólar se depreciará hasta su auténtico valor, es decir, ninguno.

Es indudable que los estrategas de Washington saben de sobra que esta cadena fatal de acontecimientos tendrá lugar de manera matemática y ésa es la razón principal de sus guerras petroleras, una especie de huida hacia adelante que busca controlar todos los recursos fósiles del planeta antes de su extinción. A Paul Wolfowitz, el secretario adjunto de Defensa de Estados Unidos, se le escapó el siguiente lapsus en Singapur a finales de mayo de 2003: «Veámoslo de forma sencilla. La diferencia más importante entre Corea del Norte e Irak es que, económicamente, en Irak no teníamos alternativa. El país nada en un mar de petróleo.» Y, a pesar de todo, con una población mundial en imparable crecimiento y cada vez menos petróleo para nutrir este voraz desarrollismo que cada vez necesita más energía, el futuro del siglo XXI, tal como se lo plantea el sistema capitalista, sencillamente no existe. A partir del cenit, el mundo ya no será igual, pues no hay otra fuente de energía alternativa capaz de hacer funcionar la ciclópea maquinaria de Occidente durante mucho tiempo –y de manera tan eficaz– como los combustibles fósiles, ya que las reservas probadas de uranio para los reactores nucleares (4,5 millones de toneladas) durarán sólo setenta años al ritmo de consumo actual (60.000 toneladas anuales), pero muchísimos menos si han de reemplazar al petróleo. En cuanto a los generadores eólicos o las placas solares fotovoltaicas, es mejor ni hablar. Los primeros son tan imprevisibles como el viento y, sobre las segundas, se debate si en verdad son una fuente real de energía o un sumidero por el que ésta se escapa. Resulta extraño que, siendo sistemas productores de electricidad –un bien de consumo cada vez más escaso–, las placas solares necesiten ser subsidiadas por los gobiernos con casi seis veces el precio que se paga en el mercado por la energía que generan –y con créditos muy blandos–, para que resulten económicamente rentables. Sin embargo, el aspecto más débil de ambas fuentes es que el viento y el sol sí son renovables, pero no las complejísimas máquinas que se necesitan para producir energía con ellas, cuyo lapso de vida está limitado a pocos lustros y cuya fabricación hoy descansa por completo en el petróleo. ¿En qué descansará mañana, cuando éste no exista? Peor aún, tampoco generan energía sin parar, como requiere nuestra sociedad eléctrica, ni está resuelta la cuestión de cómo almacenar la que generan para redistribuirla sin altibajos a lo largo de horas y meses, sobre todo cuando de lo que se trata no es de llevar luz a una casita rural, sino de sustituir los 9.000 millones de toneladas de petróleo que hoy consumimos al año. La ecuación «alternativa» no cuadra.

Sentadas estas condiciones, Ruppert procede a analizar la situación política y económica del planeta: China, el gigante dormido, está despertando. Su crecimiento económico se sitúa por encima del 9% anual y, para ello, necesita cantidades colosales de petróleo, que crecen un 7% cada año, lo cual sin duda acelerará la llegada a su cenit de producción. Con vistas a asegurarse el suministro, el gobierno chino firmó el pasado noviembre el mayor contrato energético de la historia de Irán, así como acuerdos con Venezuela, Argentina, Brasil y Cuba y con otros países africanos productores, como Sudán. Además, paga más por el petróleo que el precio del mercado, lo cual la pone en superiores condiciones cara a la competencia con Estados Unidos. Al mismo tiempo, su floreciente economía –basada en una mano de obra ultrabarata que ha convertido al país en la factoría donde se fabrican buena parte de los bienes manufacturados del mundo– ingresa a diario sumas pantagruélicas de dólares, una parte de los cuales toman de inmediato el camino de los bancos estadounidenses a cambio de bonos del Tesoro, mientras que el resto permanece en las arcas del Banco Central de China, que posee en la actualidad más de 500.000 millones en divisas.

Sin embargo, con ser gravísimo estar tan endeudado, éste no es el único problema del Imperio, pues se le suma la aparición hace muy poco de una nueva moneda en el horizonte, el euro. Buena parte del valor de las cosas, si no toda, se basa en la fe que el mundo deposita en ellas. Con el dinero sucede igual. El dólar está perdiendo día a día la batalla contra el euro, de tal manera que el capital globalizado –por definición, apátrida y sin piedad– abandonará muy pronto la divisa estadounidense como moneda de cambio, para adoptar el euro. De hecho, parece cierto que el Irak de Sadam Husein planeaba dar dicho paso y ésa fue, posiblemente, la auténtica razón de la guerra o al menos una tan primordial como el control del subsuelo iraquí. La OPEP podría darle también en breve la bienvenida al euro.

Y entonces ¿qué pasará? He aquí la hipótesis apocalíptica que emite Ruppert como conclusión de lo anterior: «La primera tarea para los principales sujetos económicos del mundo es empezar a deshacerse de sus dólares, antes de que quiebren. Rusia, Indonesia, Japón, México y la India ya han empezado a realizar tales movimientos. El Financial Times informó el 26 de noviembre que unos simples rumores en China de que su Banco Central podría aprobar la venta de bonos del Tesoro casi provoca el pánico en los mercados financieros antes de que el rumor (un sondeo evidente) se negase. En el momento que China comience a vender dólares, el resto del mundo echará abajo las puertas del banco para deshacerse de los suyos tan rápido como sea posible. […] En algún punto, probablemente a lo largo del próximo año, tendrá lugar el descontrolado ataque contra el dólar y entonces las brasas financieras se convertirán en llamas.» Llegados a este momento, vale la pena añadir que ni Michael C. Ruppert ni todos los demás geólogos citados más arriba son hombres de izquierda, sino ciudadanos con sentido común que desean un capitalismo sano y perdurable y ven con horror cómo éste se hace el harakiri a fuerza de despilfarro.

No ha transcurrido mucho tiempo desde que Ruppert publicase sus palabras proféticas en internet. Desde entonces, veamos algunas noticias subsiguientes, escogidas al azar en los medios globales: el año 2004 terminó con el anuncio de que China acababa de firmar acuerdos multimillonarios con Cuba y Venezuela; el 28 de enero Bill Gates, el hombre más rico del mundo –capitalista antes que patriota–, apostó contra la moneda de su país y dijo en Davos: I’m short the dollar, the ol’ dollar it’s gonna go down («No tengo dólares, el viejo dólar se hunde»); el 1 de febrero, el Wall Street Journal anunció que el gobierno que preside Hugo Chávez va a vender su participación en ocho refinerías estadounidenses con el fin de reducir los vínculos petroleros entre este gobierno latinoamericano y su principal cliente y adversario ideológico; dos días después, el 3 de febrero, El País informaba de un discurso televisado del presidente cubano Fidel Castro, en el que éste, tras ironizar sobre el hecho de que la Unión Europea le esté perdonando la vida a Cuba, afirmó rotundamente que «Cuba no necesita de Estados Unidos ni de Europa… hemos aprendido a prescindir de ellos». Asimismo el 3 de febrero, la edición electrónica del India Daily anunció que Rusia y China acababan de unir fuerzas para contrarrestar la influencia militar y económica global de Estados Unidos y Europa. Como por casualidad, un par de días más tarde, el 5 de febrero, El País publicó un titular en la sección de Economía que rezaba así: «Rusia incorpora al euro como moneda de referencia y resta peso al dólar». En el cuerpo de la noticia, la corresponsal explicaba que el banco central de ese país había empezado a orientar su política de cambios hacia una cesta de divisas que, además de dólares, incluirá euros (las cursivas son mías: había empezado significa que continuará).

Si lo anterior se lee a la luz del informe aparecido en FTW, todas las piezas del puzzle encajan entre sí. Las guerras definitivas –ésta será, sin duda, la más importante de todas las que ha habido en el curso de los siglos– son una cuestión de estrategia y nadie en su sano juicio las declara si cree que puede perderlas. Por mucho que Condoleezza Rice o George W. Bush amenacen retóricamente a Irán, los ayatolás deben estar muertos de risa, pues saben muy bien que, desde el punto de vista geopolítico, su país no es ni Afganistán ni Irak, ya que China necesita como el aire las reservas de petróleo que ellos tienen bajo el suelo y no permitirá nunca que Estados Unidos se quede con ellas, más aún cuando al gobierno chino le bastaría –le bastará– con poner en venta sus reservas de dólares para que se produzca un efecto dominó en los mercados del mundo que aseste un golpe mortal a la divisa verde. Una vez hundido el dólar, Washington no sólo será incapaz de mantener económicamente una guerra más allá de la primera escaramuza, sino que los dólares hiperdevaluados apenas le alcanzarán para alimentar a una pequeña parte de su población. Esto explica perfectamente los movimientos de Castro y Chávez, pues saben que, a la larga, China lleva las de ganar y, dado que está de su parte, eso les garantiza a ambos que el vecino imperial del norte no se atreverá a invadirlos. El curso de la historia ofrece a veces vuelcos imprevistos así: en la partida de póquer que el Imperio le ha estado obligando a jugar a Castro desde hace cuarenta y cinco años, el presidente cubano tiene ahora una escalera de color entre los dedos, mientras que Bush no pasa de un mísero trío. Por su parte Chávez, que hace muy poco hubo de contrarrestar un putsch de inspiración estadounidense, hoy puede dormir tranquilo con la seguridad de que ha dejado de correr peligro. Es verdad: Cuba, siendo amiga de la poderosa China, no necesita ni a la Unión Europea ni a Estados Unidos. Y Venezuela, menos aún.

Tras esto ¿qué nos traerá el futuro? Michael C. Ruppert avanza algunas cifras de un ensayo que el legendario geólogo del petróleo Richard Duncan publicará pronto en FTW. En el caso de que entre 2008 y 2030 se cumpla la plausible hipótesis de la disminución exponencial del petróleo, Duncan predice que, en 2030, la población de los países industrializados habrá descendido desde los 3.300 millones de personas actuales hasta sólo 900, una muerte masiva neta de alrededor de 300.000 personas al día en esos 22 años.

Y Estados Unidos ¿qué hará? Parece obvio que el golpe de gracia contra el dólar y el Imperio estadounidense es sólo una cuestión de tiempo entre el momento en que escribo estas líneas y la aterradora aparición del cenit del petróleo, pero todavía más obvio es que, antes de morir de ruina económica, el Pentágono –cuyo número, el lector lo habrá presentido, es seiscientos sesenta y seis– hará uso de su increíble poderío militar. Y sobre las cenizas del Apocalipsis, en un paisaje devastado, el nuevo Imperio que surja empezará desde cero.

 
MARXISMO REVOLUCIONARIO-Argentina
En la primera quincena de febrero, se realizó en Argentina una escuela de cuadros que abarcó los problemas más candentes del debate teórico, político, estratégico y programático en las filas de la izquierda. Los asistentes coincidieron en señalar la importancia de una formación integral en los diversos aspectos del marxismo revolucionario ante los desafíos del presente.
Las condiciones de la lucha de clases nacional e internacional a partir del surgimiento del movimiento "antiglobalización", junto con las primeras experiencias revolucionarias del siglo XXI, ponen sobre la palestra los nuevos desafíos y responsabilidades de los marxistas revolucionarios. Frente a la utopía neoreformista del capitalismo humanizado, frente a los desvaríos inconducentes del "contra-poder" dentro del Estado burgués y frente al dogmatismo y la inercia teórica de corrientes del marxismo revolucionario que no sacan ninguna conclusión después del derrumbe de las experiencias estalinistas, es una obligación al menos empezar a esbozar un balance del siglo XX de cara a la pelea por el relanzamiento de la alternativa socialista al capitalismo.

La escuela se centró en los temas que resumen las principales discusiones en la vanguardia obrera, social y juvenil: el imperialismo hoy, teoría del estado, teoría de la revolución, la transición al socialismo (incluyendo la cuestión de la naturaleza de los estados del Este) y la cuestión del partido revolucionario.

El imperialismo hoy

Sobre la base del libro clásico de Lenin, se buscó avanzar en el estudio de algunas de las características específicas de la fase de mundialización capitalista y sus rasgos principales. Se trabajaron las elaboraciones de nuestra corriente al respecto, así como textos como el Claudio Katz y otros. Aquí ocupó un importante espacio la polémica con Toni Negri y su teoría del "Imperio", la respuesta a éste de James Petras y debates subsidiarios pero de cierta importancia alrededor de las teorías de Robert Brenner, Alex Callinicos y Samir Amin sobre la configuración del orden imperialista actual.

El Estado

Nuevamente partiendo de un clásico de Lenin, El Estado y la revolución, el debate se centró alrededor de tres polémicas. La primera, con las vertientes más groseras del neoreformismo (CTA, Lula), en cuanto a su "teoría" del estado sin carácter de clase. La segunda tuvo lugar con variantes neoreformistas ya más sofisticadas, aunque igualmente alejadas del marxismo revolucionario, como las concepciones del Movimiento Sin Tierra de Brasil y la corriente Democracia Socialista de ese país. Finalmente, la tercera reflexión crítica fue alrededor de las teorías de John Holloway y su concepción de "cambiar el mundo sin tomar el poder", que requiere cierto detenimiento, en primer lugar, por ser un intento de balance de la experiencia del siglo XX (lo cual de por sí lo convierte en atractivo para muchos, que buscan en vano algo similar en muchas corrientes marxistas); en segundo lugar, por haber logrado cierto predicamento a nivel de sectores de los movimientos sociales en el continente (el zapatismo, principalmente, y a nivel local, la corriente Aníbal Verón).

Teoría de la revolución

Se impone una reflexión acerca de la pertinencia de la teoría de la revolución permanente formulada por Trotsky a la luz de las revoluciones y procesos históricos de la segunda mitad del siglo XX, en particular los de China, Vietnam, Cuba, Corea y los países del Este.

Aquí, el centro del debate estuvo sobre las elaboraciones del movimiento trotskista, tanto en sus vertientes más capituladoras al estalinismo (M. Pablo, Mandel) como en las más sectarias y/o subjetivistas (los "colectivistas burocráticos" y Schachtman), pero también al tronco principal del movimiento trotskista, incluyendo a la corriente morenista y algunos de sus desprendimientos. Una de las conclusiones más importantes fue la necesidad de distinguir entre procesos o revoluciones anticapitalistas, por un lado, y socialistas, por el otro. En verdad, fue una marca casi indeleble del conjunto del movimiento trotskista de posguerra (salvo los sectarios y/o subjetivistas) el hecho de asimilar de manera mecánica y antidialéctica la connotación anticapitalista a la propiamente socialista. En el camino, y por la vía de un objetivismo espurio de diversos grados y alcances, se escindía de manera fraudulenta la unidad entre el plano objetivo y subjetivo del proyecto socialista. Al considerarse en el conjunto del movimiento trotskista que las burocracias estalinistas contrarrevolucionarias hicieron (de grado, por fuerza o "a su manera", poco importa) la revolución socialista, se cayó en un irremediable sustituismo que reducía a cero el papel de la clase obrera, como tal y con toda su actividad y su subjetividad (organismos, tradición, conciencia, partidos), en el proyecto socialista.

Una variante de este sustituismo es el reduccionismo de todos los factores que hacen a la dimensión del sujeto de la revolución, que queda limitado, en la visión de muchas corrientes del trotskismo tradicional pasadas y presentes, al partido, como si éste fuera un talismán que eximiera al proceso histórico de la necesidad de la presencia de una clase obrera no "muda" sino ejerciendo su protagonismo de manera viviente y actual. En este sentido, se hizo hincapié en que la famosa formulación de Trotsky en el Programa de Transición que "reduce" la crisis de la humanidad a la crisis de su dirección, se hacía sobre la base de premisas sociales y políticas que, en relación con el lugar y el protagonismo de la clase obrera como agente revolucionario, estuvieron ausentes en varias de las revoluciones de posguerra. De allí que la traspolación mecánica, ahistórica, no circunstanciada y no concreta de esa formulación condujo a toda una serie de vertientes trotskistas a un reduccionismo sectario antisocialista que no era más que el reverso sustituista de las corrientes capituladoras al estalinismo.

Los materiales de este punto consistieron justamente en los textos clásicos de Trotsky y trabajos del movimiento trotskista de posguerra, con una breve referencia a Holloway. Asimismo, quedó planteada con fuerza la cuestión de la diferencia específica entre la revolución burguesa y la revolución socialista y los límites a las analogías entre ambas, analogías que suelen ser más abusivas de lo debido.

Teoría de la transición

El estudio se centró en la naturaleza de la Unión Soviética y los estados del Este, China, Cuba, etc. Aquí, resultó de enorme importancia la elaboración teórica de Pierre Naville y de su obra magna, El nuevo Leviatán, de cuyos siete volúmenes se tradujo un importante número de pasajes para la escuela. Digamos de paso que es inexplicable que, más allá de la postura que se adopte frente a este trabajo, la mayor parte del movimiento trotskista de habla hispana desconoce casi por completo a este autor. Que no sólo es de formación marxista, sino que viene del movimiento trotskista (fue secretario del propio Trotsky en los años 30). Y es más inexplicable aún siendo que el dirigente histórico de la corriente tradicional trotskista más fuerte de América Latina, Nahuel Moreno, conocía y tenía en alta estima ese trabajo, aun cuando no compartiera todas sus conclusiones.

La elaboración de Naville a la vez refuerza, es complementaria y va más allá de la obra más aguda y completa de Trotsky sobre el tema, La revolución traicionada (obra de imprescindible estudio, como demostró la escuela). Porque Naville se atreve a hacer una formalización sobre problemas que Trotsky señala empíricamente, pero no generaliza teóricamente.

Tres cuestiones suscitaron la atención de los asistentes a la escuela. El primero, la inexistencia de un automatismo económico (de la "planificación" o de otra índole) en la transición al socialismo, la cual es absolutamente inseparable de las relaciones políticas de poder y de dominio de las relaciones concretas de producción por parte de la clase trabajadora. El segundo, el estudio y la teorización de Naville sobre los mecanismos económico-sociales de apropiación de plusvalía por parte de la burocracia que permiten hablar de explotación, en el sentido marxista, en los estados burocráticos, definidos como formaciones económico-sociales no orgánicas. Y el tercero, los problemas vinculados al efectivo ejercicio del poder estatal por el proletariado como clase dominante. Aquí, resultaron de inmenso valor textos de la Oposición de Izquierda de la década del 20, de dirigentes como Rakovsky, Kosior, Jotimsky y otros, que creemos son también poco conocidos o minusvalorados.

Otros puntos de interés fueron la necesidad de pararse desde el punto de vista de la economía mundial capitalista y sus leyes rectoras como un todo, en respuesta a las teorizaciones de los "dos sistemas mundiales", y la cuestión de las organización cooperativa del trabajo, tanto bajo el orden capitalista como en la transición. Textos de Marx y sobre todo de Lenin fueron muy ilustrativos al respecto, así como ciertas observaciones de Meszáros (Más allá del capital).

El partido revolucionario

En este bloque se trabajó esencialmente con el Qué hacer de Lenin y otros textos del revolucionario ruso referidos al rol de los soviets en 1905. También se hizo una puesta en común de las coincidencias y diferencias sobre el tema entre Lenin, Kautsky, Rosa Luxemburgo y Trotsky hasta 1917, lo que reveló hasta qué punto la controversia en el marxismo de la época estaba plagada de paradojas e incomprensiones. La teoría kautskiana del "partido-clase", el contramodelo de Lenin y las variantes intermedias fueron también objeto de estudio, en tanto varias de las corrientes actuales del trotskismo son, sin sospecharlo, más kautskianas que leninistas en este terreno.

Una cuestión sobre la que se hizo especial énfasis fue en el carácter total y totalizador de la actividad política revolucionaria, esto es, en la necesidad de superar toda forma de corporativismo y sindicalismo (por más "rojo" que resulte) en la militancia política cotidiana.

Balance: esto es sólo el comienzo

Más allá del lógico cansancio general luego de diez largas jornadas de estudio, reflexión y discusión, el balance de los compañeros era altamente satisfactorio. Una conclusión generalizada fue la necesidad de mantener y sistematizar la tarea de formación, pero sobre todo el desafío de difundir un cuerpo de ideas que se sostiene sobre la sólida base de una elaboración procesada durante años y que busca responder a cuestiones fundamentales: ¿cuál es el balance marxista revolucionario del siglo XX? ¿qué tareas tiene planteadas el marxismo para el siglo XXI? ¿qué lecciones teóricas, políticas y estratégicas deja la experiencia histórica pasada para la causa del socialismo? ¿cómo empezar a superar la crisis de alternativa socialista al capitalismo?
 
BIBLIOTECA MARXISTA EM GALEGO
Nesta secçom, disponibilizamos a ediçom digital de algumhas das principais obras clássicas do marxismo na nossa língua. Nalguns casos, temos também editada a versom em papel, publicada na Abrente Editora; na maioria, trata-se da primeira versom galega pendurada na Internet. Em qualquer caso, achamos estar ante a principal Biblioteca digital destas características elaborada integramente na Galiza, já que todos os textos fôrom traduzidos, digitalizados ou adaptados ao padrom galego a partir doutras variantes do nosso idioma, por camaradas do partido, como contributo para a popularizaçom do marxismo entre o povo galego.

Estes som os títulos disponíveis na actualidade:

Karl Marx e Friederich Engels

Manifesto Comunista. 1848. Ediçom digital de Maio de 2002

Mensagem do Comité Central à Liga dos Comunistas. 1850 Ediçom digital de Janeiro 2003

Karl Marx

Teses sobre Feuerbach. 1845 Ediçom digital de Julho de 2003

O 18 Brumário de Louis Bonaparte. 1852 Ediçom digital de Maio de 2002

Prólogo da contribuiçom à crítica da economia política.1859 Ediçom digital Janeiro 2003

Salário, preço e lucro.1865. Ediçom digital Agosto 2003

Crítica do programa de Gotha.1891 Ediçom digital de Março de 2003

Friederich Engels

Sobre a autoridade. 1873 Ediçom digital de Junho de 2002

Sobre o papel do trabalho na transformaçom do macaco em homem. 1876 Ediçom digital de Outubro de 2003

Do socialismo utópico ao socialismo científico. 1877 Ediçom digital de Junho de 2002

Um salário justo para umha jornada de trabalho justa.1881 Ediçom digital de Junho de 2002

Guerra Civil em França. Introduçom. 1891 Ediçom digital de Maio de 2002

Vladímir Íllitch Ulíanov Lenine

Sobre as greves. 1899 Ediçom digital de Junho de 2002

O nosso programa. 1899 Ediçom digital de Janeiro de 2004

Que fazer?. 1902 Ediçom digital de Maio de 2002

Os acontecimentos dos Balcáns e a Pérsia. 1908 Ediçom digital de Janeiro de 2004

Para a memória da Comuna. 1911 Ediçom digital de Julho de 2003

Democracia e populismo na China. 1912 Ediçom digital de Janeiro de 2004

O capitalismo e o trabalho da mulher. 1913. Ediçom digital de Fevereiro de 2005

As Três Fontes e as Três Partes Constitutivas do Marxismo. 1913 Ediçom digital de Janeiro de 2003

A classe operária e a questom nacional. 1913. Ediçom digital de Outubro de 2004

É necessária umha língua oficial?. 1914 Ediçom digital de Outubro de 2004

O orgulho nacional dos gram-russos. 1914. Ediçom digital de Novembro de 2004

Igualdade nacional. 1915. Ediçom digital de Setembro de 2004

Karl Marx. Breve esboço biográfico seguido de umha exposiçom do marxismo. 1915. Ediçom digital de Janeiro de 2004

A palavra de ordem dos Estados Unidos da Europa. 1915. Ediçom digital de Agosto de 2004

Primeiro rascunho das teses sobre os problemas nacional e colonial. 1916 Ediçom digital de Fevereiro de 2004

O imperialismo e a cisom do socialismo. 1916. Ediçom digital de Janeiro de 2004

O imperialismo, etapa superior do capitalismo. 1916 Ediçom digital de Janeiro de 2003

A revoluçom socialista e o direito das naçons à autodeterminaçom. 1916 Ediçom digital de Dezembro de 2003

O Oportunismo e a Falência da II Internacional.1916 Ediçom digital de Maio de 2003

Teses de Abril. 1917 Ediçom digital de Agosto de 2003

O Estado e a Revoluçom. 1917 Ediçom digital de Maio de 2002

O Estado. 1919 Ediçom digital de Maio de 2002

O poder soviético e a situaçom da mulher. 1919 Ediçom digital de Março de 2004

A doença infantil do "esquerdismo" no comunismo. 1920 Ediçom digital de Junho de 2002

Carta ao Congresso. 1922. Ediçom digital de Setembro de 2004

A respeito do problema das Nacionalidades ou sobre a "Autonomizaçom" . 1922 Ediçom digital de Maio de 2002

O Materialismo Dialéctico e o Anarquismo Ediçom digital de Janeiro de 2003

Leon Trotski

Liçons de Outubro. 1924 Ediçom digital de Janeiro de 2005

Sobre o fascismo. 1930-1932 Ediçom digital de Maio de 2002

O que é umha situaçom revolucionária?. 1931 Ediçom digital de Junho de 2002

A questom ucraniana. 1939 Ediçom digital de Novembro de 2002

Rosa Luxemburg

A ordem reina em Berlim. 1919 Ediçom digital de Maio de 2002

A Causa da Derrota Ediçom digital de Abril de 2003

Víctor Serge

O que todo revolucionário deve saber sobre a repressom. 1925 Ediçom digital de Agosto de 2002

A verdadeira personalidade de Lenine. 1937. Ediçom digital de Dezembro de 2004

Mao Ze Dong

Contra o Liberalismo. Ediçom digital de Janeiro 2003

Sobre a prática. 1937 Ediçom digital de Maio de 2002

O imperialismo americano é um tigre de papel. 1956 Ediçom digital de Julho de 2002

Ho Chi Minh

Declaraçom de independência do Viet Nam. 1945 Ediçom digital de Junho de 2002

Acçons que "devem ser feitas" e que "nom devem ser feitas" . 1948 Ediçom digital de Maio de 2002

O Leninismo e a libertaçom dos povos. 1955 Ediçom digital de Agosto de 2003

Ernesto Che Guevara

O que aprendemos e o que ensinamos.1959 Ediçom digital de Março de 2003

Contra o burocratismo 1961. Ediçom digital de Novembro de 2002

O que deve ser um jovem comunista. 1962 Ediçom digital de Maio de 2002

Prologo a Guerra do povo, exército do povo, de Vo Nguyen Giap. 1964 Ediçom digital de Setembro de 2002

Outras serras do mundo me reclamam. 1965 Ediçom digital de Setembro de 2002

O Socialismo e o homem em Cuba. 1965 Ediçom digital de Novembro de 2002

Mensagem aos povos do mundo através da Tricontinental. 1966 Ediçom digital de Agostro de 2002

Immanuel Wallerstein

O capitalismo histórico. 1983 Ediçom digital de Maio de 2002

Incerteza e criatividade. 1997 Ediçom digital de Maio de 2002

O declínio do império americano. 2002 Ediçom digital de Agosto de 2002

Anton Pannekoek

O sindicalismo . 1936 Ediçom digital de Março de 2003

Os Conselhos Operários. 1936 Ediçom digital de Março de 2003

A Força Contra-Revolucionária dos Sindicatos Ediçom digital de Abril de 2003

Alexandra Kollontai
O Dia da Mulher. 1913 Ediçom digital de Agosto de 2003

O comunismo e a familia. 1920. Ediçom digital de Setembro de 2003


 
FUNDACIÓ CATALANA d´INVESTIGACIONS MARXISTES:Seminario
El movimiento de movimientos ; preguntas, respuestas y contradicciones

La Fundació Catalana d' Investigacions Marxistes en el marco de su programa de actividades desea invitaros a que participéis activamente en el seminario que tendrá lugar en la C/ Comtessa de Sobradiel nº 7 (Barcelona) los martes; 1, 15, 29 de marzo y el 5 de abril a las 19:30 h . en el que Paco Ferandez Buey, Jaume Botey y Miguel Candel esbozaran sintéticamente a lo largo de cuatro sesiones lo que cotidianamente denominamos “el movimiento de movimientos” , sus orígenes, demandas, contradicciones, objetivos y futuro.

Este seminario tiene como objetivo principal superar los tópicos, aclarar conceptos e indagar de manera dinámica y sosegada sobre el tema que nos ocupa.

La cuatro sesiones se desglosan del siguiente modo:

- Día 1 de marzo

Una gran perturbación

Aproximación panorámica a la situación actual del planeta, generadora ésta, de lo que podríamos llamar el movimiento de movimientos . También se llevara a cabo una breve introducción a los orígenes de éste movimiento.

A cargo de: Paco Fernández Buey

- Día 15 de marzo


Presente y futuro del movimiento alterglobalizador
A través de una visón histórica-vivencial el responsable de la sesión analizará el estado actual en el que se encuentra dicho movimiento y su posible futuro tras el último Foro de Porto Alegre.

A cargo de: Jaume Botey
- Día 29 de marzo

De la democracia representativa a la democracia participativa
Esta sesión estará dedicada a analizar los objetivos concretos de un movimiento que desea ser alterglobalizador y propositivo. Se abordaran temas concretos como laTasa Tobin, la Renta básica, la Sustentavilidad y la biodiversidad..etc.,. así como sus contradicciones.

A cargo de: Miguel Candel
- Día 5 de abril

¿Amanece que no es poco?

Se vertebrará la sesión entorno al análisis de los siguientes conceptos; desobediencia civil, democracia realmente existente, nuevo libertarismo..etc.

A cargo de: Paco Fernández Buey
Para simplificar la bibliografía básica hemos decidido utilizar como guía de las charlas el libro escrito por Paco Fenandez Buey; “Guia para una globalización alternativa” y Editado por Ediciones B en el año 2004.

Es recomendable que si no se ha tenido contacto con los temas que se abordan en el seminario se lea dicho libro.

Se ruega confirméis la asistencia


Tel. 93 412 21 95

E-mail : fcim@fcim.net

Solo me queda recordar que este seminario surge a petición de una conjunto de jóvenes a los que esperamos poder agradecerles con esta propuesta su dedicación diaria y su curiosidad infinita.


TEL. 934122195

fcim@fcim.net

C/Comtessa de Sobradiel, 7 baixos

08002 Barcelona

 
COMUNICADO: COORDINADORA ESTATAL ¡¡NO!! AL TRATADO DE CONSTITUCION EUROPEA
Menos de un tercio de la ciudadanía del estado español con derecho de voto ha ratificado favorablemente el Tratado de la Constitución Europea en el referéndum consultivo celebrado hoy 20 de febrero.

Junto con la altísima abstención (que ha superado la de las elecciones europeas de junio del 2004), el voto NO a la Constitución Europea ha obtenido el 17,3 % de los votos en el conjunto del estado, alcanzando votaciones significativas en Euskadi (33,7%), Cataluña (28%), Navarra (29%), etc. Los votos en blanco también alcanzaron porcentajes inusuales (6% en la media estatal).

El gobierno del estado y las fuerzas políticas partidarias del SI que representan alrededor del 90 % del Congreso de Diputados han obtenido un sonoro fracaso. No han sido capaces de movilizar si quiera a sus electorados tradicionales.

A pesar que en el proceso del referéndum no se ha garantizado plenamente los derechos de expresión a la ciudadanía, se ha “amordazado” a los/las defensores del NO, y que el gobierno del estado ha manipulado la información, mentido y utilizado de modo fraudulento los recursos públicos en beneficio de la posición del “SI”, el voto NO, ha obtenido un digno resultado, especialmente, en aquellas comunidades y localidades donde la ciudadanía a través de la actividad de centenares de plataformas unitarias que agrupaban a numerosas organizaciones sociales, cívicas y políticas han podido contrastar la información, explicar, y ofrecer una visión mas completa del verdadero contenido del tratado constitucional, su carácter profundamente antisocial al consagrar el modelo económico neoliberal, el déficit democrático y la negación de los derechos nacionales, la confirmación de la Europa potencia y belicista, etc., así como ofrecer posibles alternativas para avanzar en una Europa social, verdaderamente democrática, pacifica y solidaria.

Este referendum confirma la tendencia expresada en las últimas elecciones al Parlamento Europeo. La pérdida de ilusión de la ciudadanía en esta Unión Europea es una manifestación evidente que nos encontramos ante una grave crisis política. En este sentido, el resultado del referéndum lejos de resolver la creciente distancia entre la ciudadanía europea y las instituciones de la UE solo hace que agravarla.

Con este resultado, el Tratado Constitucional de la Unión Europea, no tiene legitimidad. Cuando se exige consenso, mayorías del 50% + 1, incluso mayorías cualificadas en el caso de decisiones de cierta trascendencia, no puede aceptarse que se ratifique el Tratado Constitucional con el voto favorable de menos de un tercio del censo electoral.

Ante la ausencia de garantías democráticas en el desarrollo del referéndum, ante la ilegitimidad de su resultado, rechazamos la ratificación del Tratado Constitucional y nos declaramos insumisos ante su posible ratificación como vinculante por el gobierno y las instituciones del estado.

Seguiremos atentos ante el proceso de consultas en otros estados europeos y promoveremos las iniciativas que permitan enviar este Tratado Constitucional neoliberal al basurero de la historia y construir con la participación y movilización ciudadana una Europa verdaderamente democrática, social, pacifica y solidaria.

Comisión Técnico-legal Coordinadora estatal NO a la Constitución Europea
 
POR EL NO A LA CONSTITUCION EUROPEA-Ecologistas en accion
Tras un año de campaña de sensibilización e información sobre los contenidos y las consecuencias del Tratado Constitucional de la UE, y después de cinco meses de campaña por el NO a la Constitución Europea de cara al referéndum del 20-F, Ecologistas en Acción manifiesta:

Estamos indignados ante la manipulación mediática del gobierno de Rodríguez Zapatero en relación con el referéndum del próximo domingo. Se ha financiado con dinero público una campaña informativa a favor de los intereses del PSOE. A pesar de que la Junta Electoral Central instó al gobierno a retirar el eslogan “Los primeros en Europa”, aún en muchos ayuntamientos sigue colgada la propaganda con este mismo eslogan.

El referéndum es una trampa. El gobierno ocultó desde un principio a la ciudadanía el contenido real y completo de la Carta Magna, esperando hasta poco antes del 20-F para lanzar una campaña manipuladora, sesgada y partidaria. Su intención: que la gente no sepa nada del Tratado. El último día de la campaña oficial 9 de cada 10 ciudadanos reconocen no saber nada o muy poco del Tratado que estamos llamados a votar. El gobierno no ha cumplido con su deber de informar a la población sobre los contenidos del mismo. Los movimientos sociales hemos publicado materiales pedagógicos sobre los contenidos de la Constitución mucho antes (a partir de marzo de 2004) que el propio gobierno o la oficina de la Unión Europea en el Estado español fueran capaces de hacerlo.

Se ha visto como a medida que aumenta el conocimiento de la población sobre el Tratado aumenta también el porcentaje del NO. Sin grandes conocimientos jurídicos, la gente se da cuenta de que esta Constitución perjudica sus derechos laborales y sociales, y recorta sus libertades fundamentales.

Especialmente intolerable nos parece el intento de las autoridades de reprimir la campaña contra la Constitución. Así por ejemplo en Salamanca a Ecologistas en Acción la Junta Electoral Provincial negó la autorización de una concentración. La manifestación estatal contra el Tratado el pasado sábado, en la que participaron unas 15.000 personas, se tuvo que realizar sin permiso. Y en otras ocasiones militantes que pegaron carteles o repartieron material fueron reprimidos por las fuerzas de orden.

Denunciamos también la Comisión Europea. El comisario Almunia y el responsable de Política Exterior y de Seguridad Común Solana participaron en la campaña del gobierno cuando se supone que les está prohibido influir en campañas nacionales de ratificación de la Constitución. Por otro lado, las instituciones europeas han puesto a disposición del ejecutivo español dinero de los fondos europeos para la divulgación del texto. Nos preguntamos ¿para qué se ha utilizado este dinero? ¿A quién le ha beneficiado? ¿Y por qué nosotros fuimos ignorados por el Ministerio de Asuntos Exteriores en la convocatoria pública de subvenciones para la difusión de la Constitución Europea?

En los medios no se ha dado la posibilidad a un debate amplio y diverso (los debates en RTVE han sido una vergüenza y de 10 artículos en la prensa sobre el Tratado, 9 han sido a favor y, con suerte, uno en contra). El PSOE y el PP han podido defender en cualquier ocasión su posición, mientras que, para los movimientos sociales y organizaciones críticas o contrarias al Tratado, ha sido casi imposible dar a conocer su punto de vista. Ecologistas en Acción ha participado en más de 80 conferencias y debates sobre la Constitución Europea durante el año pasado y en más de 70 de lo que va el año. En estos últimos cuatro meses hemos coincidido en repetidas ocasiones con los partidarios del SI tanto en debates como en las mismas ciudades donde hemos dado conferencias. El reflejo de estos debates en los medios al día siguiente siempre ha sido lo mismo: mientras el SI ocupaba un gran espacio, la campaña del NO fue permanentemente ninguneada. Ni siquiera las manifestaciones del pasado sábado en Barcelona y Bilbao encontraron el debido eco en los medios.

Pero cabe felicitar al gobierno por el referéndum, ya que nos posibilitó, por lo menos, visibilizar la magnitud del asunto y hacer fracasar al gobierno en su intento de legitimar, con el beneplácito del PP, un “proyecto europeo” cada vez más antidemocrático y alejado de la ciudadanía. Este fracaso se traducirá en la enorme abstención del domingo. Además nos facilitó a juntar todas las fuerzas vivas que se oponen a la Europa neoliberal, militarista, injusto y excluyente, ampliando así el tejido social crítico con la globalización. Seguiremos haciendo una labor de información incluso después del 20-F, porque este Tratado nos afectará muy negativamente a todas las personas.




 
CRISIS EN ORIENTE MEDIO
Pocos asesinatos habían sacudido tanto al Medio Oriente como el del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, en una avenida de Beirut. La muerte, a causa de un potente carro-bomba, de este multimillonario considerado el artífice del Líbano moderno, no sólo ha desatado el odio de sus paisanos contra la vecina Siria, sino una reacción en cadena, de consecuencias impredecibles.

Razón tuvo el presidente Jacques Chirac al asegurar que la muerte de Hariri iba a tener implicaciones en todo el mundo. Aunque un hombre que hablaba en nombre la Yihad islámica reivindicó el atentado en una llamada hecha a la cadena de televisión Al Yazira, como “ justo castigo al infiel agente Rafik Hariri” por su apoyo al régimen saudí que persigue a Al Qaeda, en Beirut las sospechas apuntan a la participación del gobierno sirio. Tanto, que durante el sepelio de Hariri una multitud delirante no paró de gritar “¡Siria, fuera, fuera, fuera!”.

Sin embargo, la reacción más delicada vino de parte de Estados Unidos. Aunque el gobierno de Washington se abstuvo de lanzar cualquier tipo de acusación directa, el guiño de llamar inmediatamente a consultas a su embajadora en Siria, Margaret Scobey, ha sido suficientemente elocuente para levantar una inmensa polvareda internacional en una región no exenta de tensiones.

Pocas horas después, el primer ministro sirio, Mohammed Naji al-Otri, anunció, tras una reunión sostenida en Teherán con el vicepresidente iraní, Mohamed Reza Aref, la conformación de un frente común entre Irán y Siria contra la amenaza internacional, que en este caso tenía nombre propio: Estados Unidos.

Desde la declaración de la Guerra contra el terrorismo, el presidente George W. Bush no ha ocultado su preocupación acerca del papel que juegan Irán y Siria. Los problemas entre Estados Unidos e Irán vienen de tiempo atrás, desde 1979, cuando triunfó la revolución islámica del ayatolá Jomeini. En los últimos años, sin embargo, el temor de Washington es que Irán esconda un programa nuclear para la adquisición de armas no convencionales.

En el caso de Siria, el asunto tiene que ver con la permisividad con que el gobierno del presidente Assad se comporta frente a los insurgentes iraquíes y, en general, con la supuesta promoción siria, acolitada por Irán, del terrorismo internacional.

La más reciente presión ejercida por Estados Unidos sobre Siria había sucedido en septiembre de 2004, cuando, con el respaldo de Francia, logró que el Consejo de Seguridad de la ONU, mediante la Resolución 1559, exigiera el retiro de los 15.000 soldados sirios que se encuentran en territorio libanés, petición que fue rechazada por el propio presidente del Líbano, Emile Lahoud, considerado un títere de Damasco, y que desencadenó la renuncia de Hariri al cargo de primer ministro. Ahora su asesinato, unido al anunciado frente común con Irán, no ha hecho sino azuzar al gobierno estadounidense que, en palabras de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ha dejado saber que, con su actitud, Siria “ha aumentado la lista de problemas”con Estados Unidos.

La reacción de Irán ha sido aun más categórica, pues el ministro de Defensa, Ali Shamjani, no dudó en amenazar con una “respuesta aplastante” si alguna de sus bases nucleares es atacada, al tiempo que instó a la unión de los países islámicos contra lo que consideró una conspiración entre Washington y Tel Aviv que busca desestabilizar la región.

Lo cierto es que el asesinato de Rafik Hariri ha desencadenado una crisis diplomática de proporciones preocupantes, y no son pocos los que temen que, en su guerra contra el terrorismo, y acodado en el magnicidio de Beirut, ahora Bush enfile sus baterías contra Siria y contra Irán, un escenario que podría tener consecuencias catastróficas.


 
LIBANO
En mitad de un contexto regional altamente inflamable, con el conflicto árabe-israelí y el de Iraq en el centro del fuego, el asesinato del ex primer ministro libanés, Rafik Hariri, ha venido a recordar que Líbano también forma parte de esa misma tragedia. Las prisas por identificar a Siria como responsable último del atentado suicida, parecen el resultado de un guión ya definido de antemano. Sin que en ningún caso pueda descartarse tal posibilidad, y a la espera de datos más fiables que los actuales, parece práctico dejarse guiar por lo que siempre nos recomiendan los principales autores del género policiaco: ¿quién se beneficia de este crimen?

Recordemos, antes de aventurarnos en este proceso, que Líbano es uno de los países más artificiales del planeta, producto de los cálculos de una Francia colonial que intentaba reducir el peso de la Siria que le había tocado en suerte, en su reparto con Inglaterra. Así, echando mano de Monte Líbano y del valle de la Bekaa, París impuso la creación de un Estado que siempre ha sido visto por Damasco como parte de su territorio nacional. Por si esto no bastara, fue el propio presidente Bush (padre) quien certificó a Hafed el Asad el control de la conocida en otros tiempos como la Venecia del Levante, en reconocimiento al apoyo prestado por Damasco a Washington en la guerra de 1991 contra su común enemigo, Saddam Hussein. Desde entonces (aunque ya desde 1976 Siria tenía tropas desplegadas en Líbano) se ha hecho aún más evidente que este minúsculo país es poco más que una pieza manejada desde Damasco.

Por un lado, sirve para encontrar una salida a casi un millón de sirios, integrados en el mercado laboral y en la vida social libanesa (relajando así el impacto de una tasa de paro que, a pesar de ello, alcanza ya el 25% de la población activa). Es también un importante socio comercial, gracias a la pujanza que el propio Hariri había propiciado en su larga gestión reconstructora después de los quince años de guerra civil (1975-89). En un régimen como el sirio, dominado por la minoría alauí, la dominación del Líbano permite ganarse la lealtad de altos mandos militares pertenecientes a otros grupos étnicos o religiosos, otorgándoles el control de determinadas actividades muy lucrativas, no siempre transparentes. En fin, le otorga asimismo una imagen de actor relevante por encima de sus propios medios, en su intento de seguir monopolizando el papel de líder del frente de rechazo a la existencia de Israel.

Esta situación ha sido crecientemente cuestionada por actores políticos libaneses, entre los que destacaba ahora (pero no durante sus largos años a la cabeza del gobierno) el propio Hariri. De hecho, su abandono de la jefatura del gobierno el pasado mes de octubre está directamente ligado a la decisión de Damasco para garantizar que el actual jefe de Estado, el cristiano maronita Emile Lahoud, pudiera repetir un segundo mandato de seis años, aunque para ello hubiera que forzar (una vez más) la Constitución libanesa. Junto a Hariri, otros líderes, como el druso Walid Jumblat, habían iniciado un proceso probablemente sin retorno para eliminar la influencia siria en la vida nacional libanesa. Un objetivo nada fácil, cuando se toma en consideración que todavía permanecen unos 14.000 soldados sirios en territorio libanés (a pesar de la resolución 1559 de la ONU del pasado 2 de septiembre), y que Siria cuenta aún con poderosos aliados dentro del país.

En estas circunstancias, puede resultar inmediato inclinarse hacia la autoría siria del atentado, en su intento por eliminar a un peligroso rival (empeñado en estas últimas semanas en promover una plataforma opositora a Siria, con vistas a las próximas elecciones en las que Hariri podría reaparecer como vencedor) y por disuadir a otros actores descontentos con la aplastante presencia siria. En todo caso, ¿cómo no ver esa opción como un error garrafal de Damasco?

Nadie mejor que Bachar el Asad sabe que su régimen está en el punto de mira de Washington, en el marco de una "guerra contra el terror" dirigida a controlar a Iraq y a reducir o eliminar las resistencias que puedan oponer Siria e Irán al dominio de la zona por parte de Washington y sus aliados. De manera constante se vienen oyendo las denuncias de que Siria está dejando su territorio a los insurgentes y terroristas que atacan a las tropas estadounidenses en Iraq. También se propaga la idea de que Damasco no sólo no colabora (y recordemos que, tal como definió en su momento el actual inquilino de la Casa Blanca, "o estás conmigo o estás contra mi"), sino que promueve directamente el terrorismo internacional (con el grupo libanés Hezbollah como referencia). Al mismo tiempo, su entendimiento con Irán en el rechazo a la existencia de Israel, lo convierte en un claro objetivo de quienes ahora se empeñan en vestir de democratización la intervención armada. ¿Es posible, en esas condiciones, imaginar que las autoridades sirias han preferido eliminar a Hariri, a riesgo de provocar una reacción directa contra ellos mismos?

La historia está plagada de asesinatos libaneses promovidos desde Damasco, pero en este caso no parece que el peligro fuera tan inminente. Dicho de otro modo, no era ésta la única opción de descabezar a la oposición, arriesgándose a otorgar argumentos poderosos a quienes desean la eliminación del actual régimen sirio. Si El Asad ha aprendido algo de su padre, sabrá que ahora le conviene mostrar su lado más amable (como ha venido haciendo en sus repetidas visitas a países de la Unión Europea) y manejar con cautela de dictador sus bazas, para no renunciar a sus objetivos últimos por cuestiones coyunturales y sólo hipotéticas (como lo sería la victoria de Hariri en las elecciones).

Si esto es así, cabría girar el punto de mira en otra dirección. Israel y Estados Unidos no pueden ser descartados como actores relacionados con un asunto que tardará en esclarecerse, pero del que ambos pueden salir beneficiados. Les permite incrementar la presión sobre Siria, buscando que rebaje su resistencia al sentirse más directamente amenazada, que acepte las pretensiones de Israel sobre los Altos del Golán y que deje de apoyar a Hezbollah en su lucha contra los israelíes. Una Siria violenta y magnicida es una buena imagen sobre la que montar una respuesta que no excluya el uso de la fuerza. ¿Ha sido podido ser tan ciego El Asad para no verlo? ¿Han podido ser tan astutos Sharon o Bush para echar sobre las espaldas de su enemigo una sospecha tan abrumadora? ¿Ha actuado El Asad de forma más inteligente, promoviendo la eliminación de Hariri, a sabiendas de que lo aparentemente burdo de la operación le permitiría escapar de las acusaciones de autoría?

 
20-F, EL GRAN FRAUDE Pascual Serrano
El referéndum español sobre la Constitución Europa no solamente ha sido un ejemplo de falta de información y de debate, sino el mayor caso de fraude democrático de nuestra historia. Una campaña informativa que escondía toda una apología del tratado, un apagón informativo para los partidarios del No, una ofensiva represiva contra esos partidarios y un uso fraudulento de los fondos públicos para apoyar el Si.

Para empezar, lo que se vota el día 20 no es sólo el documento que se está distribuyendo como tratado constitucional. El folleto que incluye el envío de las papeletas del Ministerio del Interior señala en su letra pequeña: “El Tratado consta también de 36 protocolos y dos anejos, que forman parte integrante del mismo. Su voto afecta a la totalidad del texto”. Algo así como si firmáramos un contrato que dice que, además de lo señalado en él, también nos comprometemos a otras cláusulas que no están ahí escritas pero que están guardadas en la oficina de la otra parte contratante.

Como la legislación española no permite dotar de presupuesto a los partidos políticos para la campaña de un referéndum, el Consejo de Ministro aprobó el 14 de enero un apaño según el cual cada diputado recibirá 8.571 euros para sufragar la campaña de explicación y divulgación del tratado. Dado que los diputados del Si (PSOE, PP, CiU, PNV y CC) suman 332, la cantidad que correspondió para la campaña a favor fue de 2.845.572 euros, mientras que para los partidarios del No (IU, ERC, BNG, CHA, EA, NA-BAI) será de 154.278 euros, dieciocho veces menos. Para los partidos sin representación parlamentaria o cualquier otro colectivo de la sociedad civil no hubo presupuesto ni ayuda alguna. Un buen comienzo para una campaña justa y participativa.

La campaña informativa del gobierno se ha fundamentado en la selección y descontextualización de los artículos más seductores del tratado acompañados de la imagen de famosos que proporcionaran una imagen positiva del contenido del tratado, algo que no se puede considerar que cumple con el criterio de “objetividad” que establece la ley. Con el mismo método se podría interpretar igual de neutral la difusión del artículo del tratado en el que se establece la “pena de muerte por actos cometidos en tiempos de guerra” con la imagen de algún conocido asesino en serie. El coordinador de Izquierda Unida Gaspar Llamazares denunció que “se da la imagen de una Constitución idílica y unánime porque no se lee ninguno de los artículos polémicos y, en esas condiciones, nosotros no podemos aceptar la campaña”.

El slogan gubernamental “Los primeros en Europa” llegó a ser prohibido por la Junta Electoral pero de un modo fraudulento, puesto que se negaron a prohibirlo antes del inicio de la campaña alegando que el referéndum no había sido oficialmente convocado, por lo que fue utilizado por el gobierno durante más de dos meses. Es decir no existe campaña electoral para aplicar la ley pero sí para vulnerarla. No suficiente con esto, la coalición electoral Otradem denunció que, a pesar de la sentencia de la Junta Electoral Central sobre esta prohibición, el slogan seguía expuesto en todo tipo de lugares como “facultades, centros escolares, centros comerciales, gasolineras, supermercados, centros deportivos y en general en todos los lugares donde el propio gobierno distribuyó material con dicho lema”. El slogan prohibido continuaba en las páginas web institucionales de lugares tan significativos como El portal del ciudadano, el Ministerio del Interior, la Dirección General de la Policía, la Revista Electrónica de la Federación Española de Municipios y Provincias o la Comisión Europea en su representación en España.

Además, Izquierda Unida denunció pocos días antes del referéndum que en los billetes de lotería para el día de la reflexión también figuraba el slogan prohibido “Los primeros en Europa”. El organismo Loterías y Apuestas del Estado, dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, se limita a argumentar que “no resultaba posible ninguna corrección sobre los billetes ya distribuidos”.

El papel jugado por los representantes políticos del Si no ha podido ser más parcial. A pesar de que en los actos institucionales los líderes políticos no debían pronunciarse hacia ninguna de las opciones de voto, en el primer acto de este tipo del inicio de la campaña, en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, durante la entrega de un galardón al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el presidente español Rodríguez Zapatero, en la recta final de su discurso afirmó: “En un marco de diálogo, tolerancia y buen talante, como es el marco universitario, quiero apoyar sin fisuras la Constitución Europea y pedir el voto afirmativo en el referendo del próximo día 20”. En la misma línea de vulneración de la legalidad el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, afirmaba en la información institucional “neutral” de las cuñas gubernamentales en Radio 5 que “Europa, desde París a Londres es el lugar de la libertad. La Constitución Europea consagra esa libertad”. En capitales de provincia, como Albacete, las convocatorias a los actos a favor del Si llegaban a los medios de comunicación en papel con membrete de la Alcaldía.

A nivel regional, las campañas de los gobiernos autonómicos también han sido denunciadas por diferentes colectivos. Así, la Asamblea de colectivos de Cantabria contra la Constitución Europea presentó denuncia y recurso ante la Junta Electoral contra el gobierno regional por considerar que “en todas las informaciones, documentación y material publicado al efecto por parte de la correspondiente Consejería se observa de forma clara un llamamiento al voto favorable”. Una campaña que contó con 150.00 euros para el año 2004 y 350.000 para el 2005. Todo ello les llevó a presentar una denuncia por vía penal por presuntos delitos de prevaricación y malversación contra los miembros del gobierno regional responsables de la campaña institucional.

Para el reparto de tiempo o de aparición de candidatos en los bloques de información electoral, la Junta Electoral no estableció un esquema estricto de reparto como suele hacer en las elecciones, lo que TVE interpretó como un “mayor margen de maniobra para aplicar criterios periodísticos en la cobertura de la campaña”. Parece que dejar a la decisión arbitraria de la dirección de los medios el reparto de los espacios es ahora un criterio periodístico. Mientras, en las regiones, donde habitualmente todos los grupos políticos tienen espacios publicitarios en las elecciones, ahora sólo hay lugar para quienes tienen representación parlamentario autonómica. En la mayoría de las autonomías toda la representación parlamentaria está ocupada por partidos del Si. Desaparece por tanto la opción del No en los espacios gratuitos de los medios de comunicación públicos de las autonomías. Ante esta situación, Gaspar Llamazares llegó a afirmar en una entrevista en la cadena Ser que los partidarios del No en el referéndum “están amordazados”.

El Si ha sido explotado hasta la saciedad de forma ilegítima por colectivos y organizaciones que sin criterios democráticos de participación de sus miembros se han apuntado a su publicidad. El domingo 28 de noviembre, una página entera del diario El País es contratada por la Sociedad General de Autores (SGAE) para una “declaración de apoyo a la ratificación de la Constitución Europea”. ¿Todos los miembros de la sociedad estaban a favor del Si? Del mismo modo aparecen como hongos pronunciamientos por el Sí con publicidad pagada en prensa de múltiples colegios profesionales. ¿Han hecho acaso un referéndum entre sus asociados?

Instituciones oficiales organizan debates y mesas redondas en las que el Si es unánime. Como la celebrada en Castilla-La Mancha en el Museo Municipal de Albacete con la presencia de los sindicatos UGT y CC.OO., de las organizaciones empresariales CECAM y FEDA, y de los partidos políticos PSOE y PP. El titular de prensa al día siguiente es evidente: “ Referéndum: Sí rotundo de empresarios, sindicatos y políticos”.

La persecución a los partidarios del No y la campaña de silenciamiento ha llegado a un nivel incompatible con un estado democrático. El 23 de enero, durante el partido U.D. Las Palmas- Universidad de Las Palmas, los servicios de seguridad del estadio retiraron y requisaron una pancarta de las Juventudes Comunistas en la que se pedía el No argumentado los responsables del estadio que “no se podían poner consignas políticas en el campo”. Algo falso puesto que la ley sólo establece la prohibición de pancartas alusivas a la violencia. Aunque se les negó la devolución de la pancarta en un primer momento, tras reclamar al final del partido les fue entregada argumentado ahora que la razón de la retirada era una orden procedente de Madrid motivada por la presencia en el partido del ministro de Justicia, López Aguilar y del presidente del cabildo de Gran Canaria. El domingo anterior, en la misma autonomía, en el estadio Heliodoro Rodríguez López de Tenerife, la liga de fútbol profesional ondeó una bandera pidiendo el Si sin que hubiese ninguna objeción.

La represión contra los partidarios del No ha sido constante. El 25 de enero, miembros del Foro Social de Sevilla fueron multados por la policía local de esa localidad cuando pegaban carteles del No en una tapia repleta de carteles publicitarios. Media hora más tarde esa misma policía se conformaba con amonestar a una persona que pegaba publicidad comercial en ese mismo lugar. El delito no era pegar carteles, sino pedir el No. En la misma ciudad, el 21 de enero también se prohibió a un grupo de ciudadanos repartir propaganda contra la Constitución en la puerta de la Universidad de Sevilla. Los conserjes les echaron a la calle, según señalaron, por orden del rectorado debido a que en esos momentos el ministro de Exteriores tenía una conferencia en ese lugar.

En la localidad alicantina de Elx, el Ayuntamiento prohibió a la Plataforma contra la Constitución europea la realización de un mural en un lugar repleto de póster y donde en anteriores ocasiones se les había autorizado. La justificación de la autoridades municipales es que no podían dar permiso para llevar a cabo un acto político.

Asimismo, la Junta Electoral Provincial de Barcelona prohibió la manifestación para el sábado 12 de febrero en esta ciudad convocada por la Campaña de los Países Catalanes contra la Constitución Europea. La delegación del gobierno en Cataluña la informó negativamente por considerarla un acto electoral. En la localidad barcelonesa de Mataró, el jefe de departamento de la concejalía de Participación Ciudadana prohibió un acto público del PSUC para el 10 de febrero al que asistía el secretario general del PCE Francisco Frutos, la justificación fue que el local anunciado esta bajo competencia de la Junta Electoral de Zona.

El lunes 24 de enero a las siete y media de la mañana en la madrileña estación de Atocha, varios guardias de seguridad impidieron que tres miembros de la Plataforma de Madrid por el No pudieran repartir folletos, argumentado que estaba prohibida la distribución de propaganda. Mientras se retiran indignados comprueban la llegada de una comitiva con el líder del PSOE madrileño Rafael Simancas que, sin ningún problema, comienza a distribuir sus panfletos a favor de la Constitución.

En la localidad madrileña de Alcorcón unos desconocidos incendiaron el 13 de enero el local de la Asociación Cívica por los Derechos Sociales, centro de actividades y de reunión de la Plataforma por el No a la Constitución Europa. La policía consideró el atentado como una gamberrada de delincuencia común y la noticia fue silenciada en los grandes medios de comunicación.

El colectivo Corriente Roja denunció en un comunicado la persecución constante a la que se veían sometidos: “además de no tener acceso a los medios de comunicación de masas, se nos entorpece continuamente el trabajo de difusión por los únicos medios de los que disponemos (reparto de octavillas, carteles, etc...). Nos queman las sedes como en el caso de Alcorcón. La policía nos pide la identificación y nos prohíbe continuar bajo la amenaza de multa o detención cuando pegamos carteles. Los servicios municipales de limpieza arrancan los carteles a los pocos minutos de haberlos colocado. Y los guardias de seguridad de Metro y de RENFE nos prohíben repartir octavillas y poner pegatinas”. La Plataforma del No de Madrid también denunciaba en otro comunicado que se veían sometidos a “casi sin voz, discutir con la pléyade de policías privadas, policía municipal y policía nacional que con toda dulzura nos recordaban que, mientras nuestras octavillas era propaganda ilegal, lo que se veía en la tele, se oía en la radio y hermoseaba en las vallas publicitarias constituía sólo información veraz”. También criticaban que no habían “sido invitados por un solo medio de comunicación que no sean los alternativo a confrontar opiniones, mientras tertulianos y tertulianos cuya opinión entre el sí crítico y el sí rotundo se desgañitan en los debates”

La conclusión es clara, la ofensiva de fraude desde el poder político y económico a la que nos hemos enfrentado en España con motivo de este referéndum ha sido de tal envergadura que podemos afirmar si duda alguna que el resultado del 20 de febrero no tiene ninguna legitimidad democrática. No puede bastar con la resignación plañidera y la indignación en el discurso, hay que afirmar con voz alta y firme que no reconocemos ese resultado. No es democrático porque no lo fue el proceso previo, porque millones de euros del dinero público se dedicaron a una determinada opción, porque a los ciudadanos no se les informó de lo que votaban, porque se recurrió a todos los medios miserables de embaucación de la opinión pública con imágenes de famosos y artículos estrella seleccionados que no tienen ninguna garantía de cumplimiento, porque se prohibió la legítima difusión de los argumentos a favor de una de las opciones y porque se persiguió, multó y se arrinconó a la clandestinidad a quienes no compartían las posiciones de los grandes poderes. Por todo ello, a partir del día 20 de febrero, al igual que sucede en los regímenes dictatoriales, por muy ilegal que sea, no será ilícito cualquier incumplimiento individual de ese tratado, ni cualquier vía de enfrentamiento y desobediencia a él.

 
LA PLUTOCRACIA EUROPEA
Es una Constitución de y para la plutocracia, pero no para la democracia. La Real Academia, traduce plutocracia, del griego, como "gobierno de los ricos" y le da una acepción similar "Preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado". En versión moderna podemos transcribirlo como neoliberalismo, sin más historias etimológicas, y así está redactado este Tratado del que pretenden hacer una "Constitución".

Lo que en un principio parecía un Tratado farragoso, se ha simplificado para convertirse en algo meridianamente claro y que puede resumirse en tres objetivos estratégicos. El primero, hacer un texto enormemente largo, 431 Págs. de letra minúscula, que encubre una veintena de artículos clave, bién definidos y que constitucionalizan el neoliberalismo, en segundo lugar, todo lo relacionado con lo social y sus políticas se redacta en futuro -promesas- y supeditado a la veintena de Artículos clave, donde lo social, siempre se subordina a los poderes neoliberales, nunca al revés, y por último, por si algo se escapara de lo social, los cauces de tramitación y decisión, son retorcidos, y no inocentemente, como por ejemplo, en el Art.210, sobre aspectos sociales, como la Seguridad Social y otros, "la ley marco europea podrá establecer [o no] normas mínimas", pero, previa consulta al Comité de las Regiones y al Comité Económico y Social, quiénes han de consultar al Parlamento, al Conse
jo de Ministros y a la Comisión Europea. Un laberinto.

Si todo el proceso de elaboración ya fue poco o nada democrático, la campaña y los "debates" del referéndum aún lo son menos, tanto, por la forma tremendista de: o el sí, o el caos, como por sus contenidos engañosos. Mucho se parece todo esto al referéndum de los "25 años de Paz" promovido por Franco allá por los años 60.
Las claves o ejes sobre los que en realidad pivota este Tratado pueden resumirse muy escuetamente:

Objetivos de la Unión Art.3
"mercado interior en que la competencia sea libre y no esté falseada", lo de falseada viene por la prohibición expresa de ayudas a empresas de interés público o social, y sigue "economía social de mercado altamente competitiva". Estas tres joyas; mercado, competencia, falseada y todo este Art. se repetirá docenas de veces en los Arts. de los temas sociales para limitarlos y subordinarlos, de tal modo que los anulan.

Libertades fundamentales Art.4
"libre circulación de personas, servicios, mercancías y capitales" dicho así, no parece haya diferencia alguna entre personas, mercancías o capitales, a todos ellos se les da el mismo tratamiento. ¿Será lo mismo la situación y libertad necesaria para una persona, que para una mercancía o un capital? Parece ser que sí.

Mercado interior Art.130
Vuelve a repetir el anterior Art.4 y, en los mismos términos, allí se habla de libertades y aquí de lo mismo pero en el mercado -todo es libertad como si todo fuera igual- y en ambos, de "la libre circulación de personas, servicios, mercancías y capitales" Es increíble. Se introduce a las personas en el "mercado", tal parece que estas son -somos- una mercancía más, eso sí, con los mismos derechos.

Competencias exclusivas de la Unión Art.13
"La Unión dispondrá de competencia exclusiva... [en el] mercado interior... [y en] La política monetaria de los Estados". Esto no es más que la globalización y apropiación de las decisiones -del mercado y monetarias- con la pérdida de control próximo y democrático de las comunidades, autonomías y de los Estados.

Seguridad y defensa Art.41
"La Unión podrá reunir a dichos medios [civiles y militares] en misiones fuera de la Unión... garantizar el mantenimiento de la paz, la prevención de conflictos y el fortalecimiento de la seguridad internacional" y "respetará las obligaciones derivadas del Tratado [con la OTAN]" y sigue. "Los Estados... se comprometen a mejorar sus capacidades militares" creando la "Agencia Europea de Defensa". En el Art.43. Acude al espíritu de solidaridad en caso de ataques terroristas o de catástrofe natural o humana, la Unión se movilizará, incluso militarmente, pero en primer lugar para "prevenir la amenaza terrorista... Prestar asistencia... caso de ataques terroristas" y por último "Prestar asistencia... en caso de catástrofe natural o de origen humano"
Se confirma la subordinación a la OTAN -al belicismo de EEUU-, compromiso del incremento del gasto de armamento y militar, creación de un nuevo tinglado de Defensa -eufemismo de Ataque- y de prevenir y protegerse de los terroristas instituyendo el ataque preventivo e implantando así, la doctrina Bush.
Se mezcla la lucha contra el terrorismo, con las catástrofes y se elude e ignora la tragedia cotidiana de dos tercios de la humanidad. Con los parámetros que la pretendida Constitución maneja, el Mundo ya es una catástrofe colosal con millones de muertos, entre el hambre y demás miserias de las que no somos ajenos, e incluso, participamos activamente.

Políticas de la Unión Art.121
"la agricultura, pesca,... investigación y el desarrollo tecnológico y el espacio, la Unión y los Estados... tendrán en cuenta las exigencias del bienestar de los animales como seres sensibles... al tiempo que respetarán... los ritos religiosos... culturales y los patrimonios". No es ninguna alucinación, léanse este artículo. No es nada fácil entender esta mezcla, pero espero que, nuestro bienestar y sensibilidad se equiparen, al menos, al de los animales y que nuestros ritos -religiosos o no- y tradiciones culturales queden a salvo o al menos al nivel y atención dado a los animales.

Capital y pagos Art.156
"quedan prohibidas las restricciones tanto a los movimientos de capitales como a los pagos entre Estados miembros y entre... terceros países". En el Art.157 aún matiza más al fijar como objetivo de la Unión "la libre circulación de capitales [dentro y fuera de La Unión] en el mayor grado posible". Si a esto añadimos que formarán parte de la Unión, todas esas islas y paraísos fiscales donde el blanqueo, fuga de capitales y dinero negro, tienen su seguro refugio y nuestro amparo legal y, que ahora se lo confirmamos por si hubiera dudas. En el Anexo II, Países y Territorios de Ultramar, donde se aplicarán del Art.186 al 191, en los que figuran las Antillas y las islas Caimán, Vírgenes, Bermudas, etc.

Empresas Públicas. Art.166, 167 y 168
"Los Estados miembros no... mantendrán, respecto de las empresas públicas... derechos especiales o exclusivos" y sigue "serán incompatibles con el mercado... las ayudas... fondos estatales... que falseen o amenacen falsear la competencia, favoreciendo a determinadas empresas". Se refiere a empresas públicas de interés social, como pueden ser los transportes, servicio de agua, recogida de basura y, ¿por qué no? de la sanidad, enseñanza, asilos y cualquier actividad que pueda ser objetivo de la economía neoliberal, es decir, de lucro y expolio. Excepción de este atraco a lo social, véase el Art.436, que matiza expresamente que "Todo Estado miembro podrá adoptar las medidas que estime necesarias para... la producción... comercio de armas, municiones y material de guerra" que estén destinados específicamente a fines militares. Aquí no hay restricciones y los fondos públicos pueden subvencionar lo que sea necesario. Es decir, se propicia la guerra y se prohíben expresamente las ay
udas y apoyo a los servicios sociales, constitucionalizando lo bélico y relegando los servicios sociales.

Disposiciones fiscales. Impuestos Art.171
El consejo de Ministros de la Unión, mediante una ley marco, armonizará los "impuestos indirectos" que son los que gravan a las rentas del trabajo, los salarios, van sobre el consumo y afectan más a quién menos gana. En cambio los impuestos directos, que gravarían a las rentas del capital, beneficios y demás, ni si quiera se mencionan. Seguramente la razón es que como no existen planes sociales, estos impuestos no son necesarios. Este Artículo colma la política antisocial.

Salud pública. Sanidad Art.278
En este Art.-el Tratado- dedica más a la industria y negocios relacionados con la salud, que a la propia salud de las personas. Es más importante la normativa de la seguridad de las empresas, por lo que pueda suponer de quiebra económica, que a la propia salud y bienestar de las personas. Este único Art. sobre la salud dice "la Unión... en la salud pública respetará las responsabilidades de los Estados miembros". Hemos de volver a la Política Social del Art.209 y 210, donde se condiciona "la salud y la seguridad... social" (todo con minúsculas) a que "la ley marco europea podrá establecer normas mínimas" que han de pasar por media docena de organismos, que aprueben o rechacen tras meses o años de reflexión, y que han de ser compatibles con la Constitución, de la que ya sabemos cuáles son sus objetivos prioritarios.

El entramado "Constitucional" queda servido. No se trata de decir sí o no, como si esto fuera un brindis. El PSOE, PP e IU en Asturias -como coalición gobernante- aparte de financiarlo, se adhieren sin dar más razones que las que se dieron en el "Referéndum de Franco" donde por lo menos -creo- te podías consolar por que tenías que votar por "ovos" y, si no, ni cobrabas. Más complicada es la justificación de UGT y de CCOO y, que además, están encantados. Sin duda las cosas les van muy bien así, a ellos y, si esto no es cierto, que justifiquen su voto por el sí, con el articulado en la mano, cosa que no han hecho. Sí al neoliberalismo, sí al Bushismo, esto es lo que nos están diciendo. Los recortes sociales de todo tipo, vendrán a continuación tal como se deduce de estos Artículos.
 
MÁS DE CIEN MENTIRAS Belén Gopegui *
Qué sucede con la izquierda cultural, la de los escritores, la de los dramaturgos y poetas, la de los músicos, ensayistas y periodistas, cuando deja de estar en la trinchera, cuando se le abren las puertas del reconocimiento, de las televisiones, de los consejos de redacción? Este es un artículo sobre lo que podría estarle ocurriendo hoy a cierta izquierda cultural en nuestro país. Me impulsó a escribirlo el debate que suscitó la publicación de mi última novela, en donde planteo la posibilidad de defender la revolución cubana. Un debate marcado por la ausencia de argumentos, como si Cuba, igual que la crítica de la economía de mercado o la explotación, fuera sólo uno de esos temas a los que una parte de la izquierda ha renunciado y entonces qué, ¿por qué lucha esa izquierda? ¿qué defiende? ¿para qué se sigue llamando izquierda? A partir de esas preguntas surgió la siguiente historia.

«Tenemos urgencias, amores que matan, tenemos silencio, tabaco, razones, tenemos Venecia, tenemos Manhattan, tenemos cenizas de revoluciones», cantaba Joaquín Sabina en el año 94. Más de cien mentiras, se titulaba la canción, y había en ella, me parece, la voluntad de dar cabida, como en un himno laico, si esto es posible, a un determinado grupo social sin duda significativo.Un grupo que tenía el lujo de no tener hambre, que se encontraba cómodo con ciertas referencias -guerras de Macondo, gánsteres de Coppola-. Dueño de un alma en oferta que nunca vendimos, ese grupo era tal vez parte de la izquierda cultural de este país y, como en la canción, fue aprendiendo, cosa curiosa, a hacer del no tener ninguna bandera su bandera. Más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena. ¿Quién puede discutir esto? ¿Quién no desea y a veces necesita y sabe cómo consuelan las mentiras de amor o de camaradería, las mentiras de azares y risas y noches que valen la pena?

Ese grupo cantó aquella canción y han seguido pasando los años. Ahora quizá ya no tenemos tabaco y tal vez aquel alma en oferta, en algún rato malo, la vendimos.

Porque ese grupo, esa parte de la izquierda cultural, ocupa, ocupamos, si no todos, muchos de los espacios del discurso público.Queríamos hacer algo. Teníamos miedo a las grandes palabras, teníamos miedo a las frases dichas en voz alta pero, aun si fuera en voz baja, queríamos hacer acaso algo más que repetir e impartir hasta el cansancio la lección de que no hay que dar lecciones.

Creíamos que, por confusos que los demás dijeran que estaban los tiempos, sí había una diferencia entre la izquierda y la derecha.

Once años antes de que Sabina cantara su canción, Raymond Williams había escrito sobre las movilizaciones relativamente grandes en torno a temas como el pacifismo, los derechos de los homosexuales, los derechos de las mujeres. «Se produce una aparente asimetría entre estos avances reales», decía Williams, «y las persistentes mayorías de otro tipo: conservadoras (en más de un partido), consumistas(...) No es momento para el desencanto o las recriminaciones», seguía. «Lo único que importa es entender cómo puede suceder esto, y de hecho no es nada difícil entenderlo. Todas las presiones decisivas del orden social capitalista se ejercen en una gama muy estrecha y a un plazo muy corto. Hay un empleo que conservar, una deuda que pagar, una familia que mantener.(...) Incluso los planteamientos que obtienen una respuesta más amplia quedan marginados cuando se enfrentan con este núcleo duro de lo social. Además, lo que generalmente se experimenta dentro de él, ya que está allí para que así sea vivido, es una prudencia, un abanico de intereses a la vez prácticos y limitados, una renuncia a dejarse perturbar, una contabilidad cauta y unos cálculos a muy corto plazo».

La izquierda de los cien motivos pensaba que, más allá de los hermosos gestos en donde no resulta difícil coincidir con la derecha, era posible trabajar sobre el núcleo duro de lo social, haciendo que el miedo fuera menor, haciendo que las causas del miedo, la voracidad, el modo de producción, poco a poco se transformaran y desaparecieran.

Volviendo a las canciones, en 1979 Silvio Rodríguez preguntaba: «¿Dónde pongo lo hallado en las calles, los libros, las noches, los rostros en que te he buscado?». Es una pregunta importante porque la izquierda, al menos la izquierda cultural, en el camino de buscar esas cien palabras que la distinguieran de la derecha, encontró algunas cosas que a lo mejor no sabe dónde poner. Hemos ido llenándonos de cosas: columnas, secciones, contratos, tribunas, trabajos con productoras, con editoriales, programas en los medios, amigos que no imaginamos, aliados que tampoco imaginamos.

Quizá fue entonces cuando parte de esa izquierda vio que podía no seguir andando, que todo el mundo se para alguna vez y acaso ella también podía detenerse. Y lo hizo. Se detuvo. Olvidó que los derechos humanos, en los que tan sencillo era coincidir con la derecha, fueron y son fruto de una legitimidad revolucionaria. Olvidó que podía resultar hipócrita y sangrante llenarse la boca con esas dos palabras, derechos humanos, desde países en donde se daba por sentado que, en la práctica real, los derechos eran cuestión de suerte o de éxito, en países donde la única ley universal que en verdad estaba vigente era la ley del sálvese quien pueda. Olvidó que había una isla, a la que tan falso y tranquilizador resultaba arrumbar llamándola «dictadura de izquierdas», una isla en donde se luchaba precisamente porque los derechos humanos fueran en verdad derechos y no privilegios ejercidos sobre el fracaso de otros. Una isla en donde se nos recordaba que nada de lo que aquí disfrutamos tiene sentido ni es justo si, en palabras de Santiago Alba, «su disfrute no es formal y materialmente universalizable».

Puestos a olvidar, cierta izquierda cultural española olvidó también algunas cosas como la independencia de los medios de comunicación y la necesidad de reclamar esa independencia aunque sólo fuera en forma de tensión, de reivindicación permanente que incidiera en la legitimidad. Ocurrió entonces que en un medio que se autotitulaba independiente, El País, un crítico literario, Ignacio Echevarría, osó criticar una novela publicada por una editorial, Alfaguara, de la que era propietario el mismo grupo dueño del periódico. El crítico fue bloqueado y la izquierda cultural permaneció callada. ¿Qué le importaba la crítica, el valor, el ejercicio del discernimiento? ¿Para qué lo quería la izquierda cultural ahora, ahora que ya había llegado? ¿Por qué no iba a decir ahora la izquierda cultural, como otros habían hecho antes que ella, decir, aunque fuera por omisión, «disparen sobre el crítico» o el mejor crítico literario es el crítico muerto?

Y en los días más largos la izquierda cultural amanecía sobre sus propias contradicciones, pero ya no podía verlas, y se encontraba de pronto argumentando sobre excepciones culturales sin atreverse a argumentar que la razón de que esas excepciones fueran necesarias era precisamente la regla, era la regla de la economía de mercado lo que la izquierda cultural no quería para ella misma, para sus productos, para sus obras, y sin embargo había renunciado a discutir para el resto.

Parece que fue así, parece que una parte de la izquierda cultural se detuvo, o nos detuvimos. Porque lo cierto es que hoy, que estamos en tantas partes, sigue vigente la impresión que tenía Raymond Williams. Avances reales en algunos asuntos, pero conservadurismo, prudencia y miedo en el núcleo duro de lo social. ¿Por qué cuando tenemos casi todas las columnas, casi todas las tribunas, los libros, la música, no es éste un país en donde se esté debatiendo el núcleo duro de lo social? ¿Por qué las más de cien mentiras dejan de ser un símbolo y se convierten en una realidad cuando se habla de Cuba, cuando se habla de Palestina, cuando se habla de Bolivia o de Venezuela?

Es una grave mentira afirmar que los 75 disidentes cubanos, condenados por atentar contra la independencia del Estado cubano y por colaborar con la Ley Helms Burton, fueron a prisión por «pensar distinto», como se afirma desde la derecha. Es una grave mentira de entre muchas otras que circulan y que la izquierda oye en silencio, pero el silencio a veces suena y trae palabras que no estaban en la canción, a lo mejor cansancio, rendición, abandono.

Si la izquierda cultural no quiere que le pidan banderas, ni proyectos, si estamos tan cansados y las cenizas nos impiden ver, quizá al menos podríamos, junto a las cien mentiras, buscar unas pocas verdades pequeñas, escritas con minúsculas. Verdades que están en los documentos. Verdades que la izquierda cultural a veces conoce y olvida, y otras ni siquiera se toma el trabajo de buscar y de encontrar.

Llámese cobardía a esta esperanza es el título de un interesante libro de Gunter Anders. En ese filo siempre, queriendo que sea sin cobardía y con esperanza, a veces pensamos que aún hay tiempo. Que además de cinismo, locura, deseo, que además de garitos, moteles, pudores, que además de la niebla metida en los huesos tal vez vaya llegando el tiempo, otra vez, de sacar a Bertolt Brecht de las estanterías, de poner en práctica sus instrucciones acerca de cómo vencer los cinco obstáculos para decir la verdad. Pensamos que aún hay tiempo y recordamos, con Brecht, que nuestra discordia complace a la derecha.

Pero si no lo hubiera, si ya no hubiera tiempo y fuera ya tan tarde. Si hubiéramos encontrado demasiadas cosas en el camino como para dejarlas unos minutos, como para olvidarlas durante esos pocos minutos que lleva tomarse el trabajo de contrastar los datos que se publican. Si las cien mentiras fueran nuestro único objetivo y los cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, nuestro propósito; si no fuese a importarnos nunca más la extrañeza de coincidir, de en tantas causas y proyectos y juicios coincidir con la derecha. Entonces, si fuera ya tan tarde, esta izquierda cultural que no quiere banderas, ni revoluciones, que teme a las verdades aunque sean pequeñas y al autoritarismo, entonces esta izquierda tal vez pudiera hacer un acto libertario, pues pienso que libertario acaso sea una palabra a la que no temamos todavía. Entonces, tal vez, acaso pudiéramos ceder un 5% de nuestros espacios, una columna o dos al año, una tribuna libre o dos, un rato o dos en los programas, diez páginas de un libro a la otra izquierda que también existe, que trabaja en colectivos de muy distinta clase, que aun se preocupa por el núcleo duro de la explotación y que, además de las cien mentiras que le consuelen, busca tres o cuatro pequeñas verdades para no traicionar.



(*) Belén Gopegui es escritora, autora de obras como "La conquista del aire", "Lo real" y "El lado frío de la almohada".

 
LO QUE YO VOTARÍA
Después de leer detenidamente el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, he decidido votar no en el referéndum por las cuatro razones que siguen.

En primer lugar, porque el Tratado institucionaliza, por encima de todo control razonable, el Banco Central Europeo y le concede poderes omnímodos, lo que equivale a la consagración de la Europa de los banqueros y a la negación de la construcción, un día de la Europa de los trabajadores.

En segundo lugar, votaré no al Tratado porque abre la posibilidad de crear un Ejército europeo con el consiguiente aumento del gasto militar y del militarismo. Como además de abrir esa posibilidad, el Tratado alaba a la OTAN, se deduce que las armas que se fabricarán serán empleadas en su día contra países que no son miembros de esa Alianza Militar ni de la Unión Europea, algunos de los cuales forman parte del continente europeo. Esto es un desatino económico y geopolítico; está en contradicción con las declaraciones verbales en favor de la paz; y favorece el que otros países europeos, particularmente Rusia, que se sentirán amenazados, den un nuevo impulso a la ya demencial carrera de armamentos en la época de las armas de destrucción masiva.

En tercer lugar, votaré no al Tratado porque lo que dice en su carta de los derechos fundamentales de la Unión se contradice con lo que la Unión misma y los que mandan en sus estados hacen cada día, que es recortar y reducir derechos conquistados por los trabajadores europeos con sus luchas seculares.

Por último, votaré no al Tratado porque en sus anexos, cuyo contenido se está ocultando a la opinión pública, el texto deja abierto el camino a la reinstauración de la pena de muerte en los estados miembros de la Unión en caso de guerra, peligro inminente de guerra, revueltas o insurrecciones, todo lo cual choca con lo que vienen diciendo y exigiendo juristas y humanistas sensibles y deja en manos de los estados hacer de la excepción la norma.

Alternativamente, la Constitución que yo votaría tendría que incluir al menos estos cuatro artículos:

1º “El BCE exigirá a los bancos de los estados miembros, públicos y privados, la redistribución inmediata de sus beneficios anuales, de acuerdo con este criterio (o algún otro que en el futuro se considere más equitativo): el 50% de los beneficios irán a parar a los ciudadanos europeos que viven en el umbral de la pobreza; el otro 50% se utilizará para la creación de un Monte de Piedad destinado a ayudar económicamente a los inmigrantes pobres extracomunitarios que están contribuyendo al desarrollo de la economía europea”.

2º ”La Unión Europea no tiene enemigos. Renuncia a la guerra como forma de resolución de los conflictos. Propugna el desarme unilateral y, en consecuencia, exige a los estados miembros que tomen las medidas pertinentes para disolver sus actuales ejércitos y convertirlos en un servicio público, civil, para ayudar a las poblaciones de la Unión y de los países vecinos en casos de catástrofes naturales y otras circunstancias excepcionales en que los servicios sociales existentes sean insuficientes”.

3º ”En nombre de la dignidad, las libertades, la igualdad, la solidaridad, el derecho de ciudadanía y la justicia, la Unión Europea hace suya las reivindicaciones de los trabajadores en favor de la reducción de la jornada laboral. Y, en consecuencia, propone a los parlamentos de los estados miembros que rectifiquen la negativa a la implantación de la jornada laboral de 35 horas semanales y convoquen al respecto, y hasta la aprobación de tal jornada, al menos tantos referenda como se convocan para que aprueben su adhesión a la Unión los ciudadanos de países que en circunstancias anteriores han dicho no”.

4º ”Como para defender la pena de muerte se suele presentar ésta, incluso en Europa, como un medio de corrección e intimidación; y como la historia y la estadística han probado que desde Caín el mundo jamás se ha corregido o intimidado por el castigo, la Unión Europea considerará miserable a todo estado que diga no haber encontrado otro medio de defenderse del delito que el verdugo y la pena de muerte. Y, en consecuencia, abolirá la muerte en toda circunstancia.

A quienes digan que todo es para mañana hay que decirles que conocemos la canción: “Mañana es hoy”. Y a quienes todavía duden de que mañana es hoy hay que recordarles las condiciones incluidas en la pregunta que se votó aquí en el referéndum sobre la OTAN (condiciones olvidadas y negadas reiteradamente, por lo que mandaban y por lo que mandan, a los pocos meses de aquel otro referéndum).

 
EL REFERENDUM DEL "TALANTE"
Se terminó el talante. Víctima de las prisas por convertirse en un carismático líder, Zapatero está cortando estos días el fino hilo que frágilmente nos mantenía unidos a la esperanza. En menos de un año ha recorrido un trayecto que inició el mismo día que las tropas españolas salieron de Irak y que termina en la mayor operación de degradación cívica que haya sufrido este país desde la transición. Es posible que estemos, ahora sí, en la segunda transición española.
Al fin y al cabo, quizá los historiadores escriban que el PP completó con mayor contundencia la primera fase de un proyecto iniciado por las clases dominantes con el PSOE. Del fomento del individualismo y el enriquecimiento fácil a la privatización de empresas públicas, de lo subjetivo a la transformación de lo objetivo.

La relajación moral de la conciencia de los españoles, tras el tremendo alivio que supuso el 14-M, ha sido provocada por una batería de medidas y gestos gubernamentales cuya altura se mide tomando como referencia el subsuelo aznariano, y que han supuesto un tremendo bálsamo para los sectores más concienciados de la sociedad. La confianza ganada día a día ha dado alas al Partido socialista y el presidente se ha apresurado a convocar el referéndum en fecha temprana, antes de que llegase el inevitable momento de las promesas incumplidas, y despertara algo de la multitud que expulsó a la derecha del poder. Por eso le es posible esgrimir un sí sin argumentos, tan solo parapetado tras la confianza ganada.

La escasez de argumentos de peso para que las clases populares apoyen el sí es el motor de la mayor campaña de marketing político de la historia de España. Hemos pasado de utilizar a los publicistas para fabricar líderes políticos e imprimir "marca" a las siglas de los partidos a ponerlos a trabajar en como hacer entusiasmante un régimen. El entusiasmo de las masas por unas ideas forjó las democracias europeas, y el referéndum está siendo la excusa propicia para hacer que mostremos admiración por algo que no ha surgido del ser íntimo de la ciudadanía. Solo la propaganda hecha marketing puede hacer atractivo un régimen político ajeno o contrario a los intereses populares.
Lo curioso es que algunos no se cercioren de que su entusiasmo es una forma de trabajar gratis para las grandes multinacionales europeas. Lo relevante y escandaloso es que el dinero público financie una operación de generación de consenso tan brutal y tan funcional a los intereses corporativos. ¿Quién dijo que los Estados no eran actores de la globalización?

Falta de información sobre lo que se vota, llamamientos a que solo se lean las dos primeras partes del Tratado (la tercera es muy "técnica", una Constitución para expertos!); personajes utilizando su popularidad para hablar de política, como si de una tertulia rosa se tratara; exposiciones tendenciosas de los grandes medios presentadas con el ropaje de la objetividad; ignorancia total de los colectivos y partidos que proponen el No; "plataformas cívicas por Europa" surgidas de la nada pero con capacidad de comprar páginas completas de periódicos de gran tirada, falta de financiación pública para todos los partidos (así solo aparecen los más grandes,... y endeudados), ... ¡ni siquiera han tenido reparos en utilizar "Gran Hermano" para difundir el sí, mientras proponían un pacto de estado contra la telebasura!

A pesar de todo esto, tienen que recurrir a argumentos de autoridad en el momento que confrontas opiniones más de diez minutos con ellos: ¿quién gestionará el NO? (a los que tuvieran voto en el 86 les sonará este "argumento"); si PP y PSOE se ponen de acuerdo no puede ser malo; Europa nos mira; los primeros con Europa; Bush prefiere que gane el NO; la extrema derecha propone el NO;...

En un referéndum, el sí y el no parten con el mismo peso. Por eso se convoca un referéndum. A no ser que el acto de consulta democrática sea en sí mismo un medio propagandístico, un movimiento táctico, en vez de la formulación de una pregunta al pueblo. Solo así se explica el apabullante dominio mediático del sí, desde el más explícito al más sutil de los mensajes favorables al Tratado constitucional. Como una bola de nieve, los partidarios del sí se van creciendo con la propaganda y acaban convirtiéndola en "sentido común", el más preciado botín de los manipuladores. Si el sí es la expresión del "sentido común", pero a la vez han convocado un referéndum, lo que realmente estaba proyectado era un gran circo.

Y así está siendo realmente. Pero quizá un error de cálculo hizo no considerar que la abstención o el voto negativo pudieran ser relevantes. Y entonces aparece el miedo. El miedo a que el guión del espectáculo se trunque finalmente. Y justo en ese momento es cuando empiezan a utilizar su miedo, contra nosotros. Si ganase el NO, el proyecto europeo de la paz franco-alemana entraría en crisis, el camino recorrido se hundiría, EEUU se crecería, el fascismo renacería (más?!),...

Por cierto, la extrema derecha propone el No,... y el Sí. La verdad, nunca he creído que la extrema derecha fuera capaz de tener intereses homogéneos a escala continental, lo cual es lógico, ya que su base ideológica es un nacionalismo extremo. Pero cuando el PSOE dice eso, debe creer que el señor Acebes es un respetable liberal, y que los Legionarios de Cristo son una ONG para el Desarrollo. Y yo he escuchado al señor Acebes pedir el Sí, después de ejercer de "primo de zumosol" de la Conferencia Episcopal. Ah! Que se refieren a Le Pen, el francés. Vaya, pues no parece que ese argumento haya hecho mella en el posicionamiento del 40% de la militancia del Partido Socialista hermano (o padre, más bien) o del mayor sindicato francés. Pues nos van quedando Fini (un fascista clásico que ahora no dice todo lo que piensa) y Berlusconi (un fascista posmoderno que no piensa lo que dice)...¿Qué proponen el sí?¿no me digas?,...

Menos mal que aún quedan muchos países que conocen lo que es el estado del bienestar y una inmensa ciudadanía europea que va conociendo el contenido del tratado tras dos años de opacidad. Mientras, una vez más, dependemos de su conciencia para mejorar las cosas. Pero a pesar de la falta de tiempo para informar en condiciones, tenemos aún la oportunidad de que España de una señal de alarma a las clases dominantes europeas. Tenemos aún la oportunidad de convertir los fuegos artificiales que se apresuraron a lanzar en sus celebraciones en contundentes boomerang con un mensaje grabado: No ignoréis la inteligencia y la fuerza del pueblo.

 
EL REFERENDUM DEL BANCO CENTRAL EUROPEO
El proceso de elaboración del Tratado de la Constitución Europea no ha sido democrático,constituyente...,donde los ciudadanos hayan podido opinar, no se ha contado con su participación. La Convención --que elaboró el texto-- ha estado controlada por los Ejecutivos de los Estados, con un presidium de tecnócratas con Giscard D´Estaing a la cabeza.
Su arquitectura institucional se fundamenta en seis instituciones.
El Parlamento Europeo, el único elegido democráticamente, no tiene poderes... externos, sino que los detenta el ministro de Asuntos Exteriores (Javier Solana, recordemos, Secretario General de la OTAN durante la guerra en Yugóslavia). El Consejo Europeo, formado por los ministros de los países miembros tiene poderes legislativos. El Consejo de Ministros es el primer poder legislativo de la Unión Europea,donde se elabora realmente las leyes. La Comisión Europea es como un consejo de ministros:solo ellos pueden hacer propuestas legislativas. El Tribunal de Justicia actúa sólo sobre las leyes comunitarias. El Tribunal de Cuentas supervisa los gastos.
Pero a estos seis órganos hay que añadir el Banco Central. El Banco Europeo, totalmente ajeno a cualquier tipo de control democrático de la Constitución es el que marca la política economica y monetaria; es quién gobierna en realidad.
El Tratado de la Constitución Europea no avanza nada en el tema de Defensa: se crea la Agencia de Armamento, una Unidad de Intervención Rapida para resolver conflictos internos/externos a la Unión Europea y se mantienen las relaciones de dependencia y esclavitud con la OTAN, es decir, la dependencia al Regímen de U.S.A.
Se mantiene, es verdad, el Comité de las Regiones, pero no admite ningún cambio en las Fronteras Estatales actuales y cualquier revisión en su contenido ha de ser por unanimidad de todos sus Estados miembros, lo que bloquea cualquier reforma futura, por ejemplo, anulando el derecho a la Autoderterminación para Catalunya y Euskal Herria
Lo que hace esta Constitución es trasladar a su contenido los tratados económicos previos (Maastricht,Amsterdam...). No hay novedades; existe lo que ya teníamos, aunque con algunas diferencias. Por ejemplo, llamarlo Constitución supone un blindaje del Tratado de Maastricht, o el endurecimiento de determinadas políticas económicas mediante la renacionalización; que cambian la configuración económica de la U.E: con la ampliación hacia el Este han creado países de segunda división y pone un limite al montante total del Presupuesto de la Unión. Teóricamente, el presupuesto de la U.E. podría haber alcanzado el 1,27% del P:I.B.Sin embargo, en la práctica nunca se ha llegado a ese tope máximo, y ahora se autolimita al 1% de lo que se deriva el recorte en las políticas agrarias comunes,etc.
Nunca ha habido intención de hacer una verdadera Constitución en la parte económica, en el proceso de elaboración de lo que ha quedado, surge la ampliación a los países del Este (Centro Europa), por lo que ante la entrada de países con grandes desigualdades convenía tapar esas diferencias bajo el manto de una Constitución con declaraciones de principios altisonantes, pero sin entrar a la parte económica real.
Esta opción económica para la Unión Europea proviene de la aplicación desde hace muchos años de un modelo neoliberal único y común, que se corresponde con la hegemonía del Capital Financiero: inflación cero, preservar el valor del Capital, la libre circulación de capitales, la liberalización y privatización de los servicios públicos..., es decir, el mercado por encima de todo; eso es lo que consagra este Tratado de Constitución, acompañado de la rigidez adsoluta en la política monetaria y la autonomía del Banco Central Europeo, en el apartado de la Constitución Europea y en su Articulo 188, Parte III, Titulo III, Capitulo II, Sección 2ª, se dice textualmente: " En el ejercicio de los poderes y en el desempeño de las funciones y obligaciones que les atribuyen la Constitución y los Estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales y del Banco Central Europeo, ni el Banco Central Europeo, ni los bancos centrales nacionales, ni ninguno de los miembros de sus órganos rectores podrán solicitar o aceptar instrucciones de las instituciones, órganos u organismos de la Unión, ni de los Gobiernos de los Estados miembros, ni de ningún otro órgano. Las instituciones, órganos u organismos de la Unión, así como los Gobiernos de los Estados miembros, se comprometen a respetar este principio y a no tratar de influir en los miembros de los órganos rectores del Banco Central Europeo y de los bancos centrales nacionales en el desempeño de sus funciones."
Este Tratado significa una ruptura con el Constitucionalismo Social de Europa implantado despúes de la Segunda Guerra Mundial, que comenzó en 1936 en España, la emergencia de los Derechos Civícos y Sociales, despúes de la guerra, cambiarón las Constituciones nacionales europeas que pasan de ser liberales a ser Sociales. En el caso del Estado Español, la Constitución habla de Estado Social y Democrático de Derecho, y por supuesto la misma linea se mantiene en el Estatuto de Autonómia de Catalunya. A partir de Maastricht asistimos al cambio de las Constituciones nacionales desde los presupuestos materiales de los tratados de la U.E. ( Reforma de la Constitución Española y el Estatuto de Autonómia de Cataluña ) hacia una idea central: el predominio del Mercado, el mercado como el mejor mecanismo de garantizar la democrácia burguesa. Es la Centralidad del Mercado Capitalista, frente, a la Centralidad del Trabajo que hasta ahora a predominado en Cataluña.
La construcción europea tiene dos etapas claramente diferenciadas. Una primera que llega hasta 1992, de claro contenido Keynesiano, configurando el Estado del Bienestar y el crecimiento de los derechos sociales, laborales y economicos, y una segunda, desde 1992 en que, con el Tratado de Maastricht, se adopta el modelo Neoliberal, antikeynesiano, de reducción del papel del Estado, desmantelamiento del Estado del Bienestar, primacía del mercado y ataque a las conquistas sociales.
El núcleo económico de este modelo neoliberal del Tratado Constitucional, se puede caracterizar didácticamente en tres puntos: la eliminación del déficit público como objetivo, con la reducción de gastos públicos, servicios públicos, privatización de empresas y servicios públicos hasta niveles municipales, recortes de las pensiones, etc..; la deslocalización del capital, como "derecho" del Capital a emigrar a donde obtenga más beneficios sin ningún tipo de control público ni imposición; la desregulacción laboral para conseguir rebajar los salarios en el sector primario y secundario de la producción de mercancias y destinar la diferencia al sector terciario de servicios no productivos, sin que afecte a la Tasa de Ganancia del Capital, debilitar la unión y solidez de las organizaciones sociales, destruyendo las conquistas laborales, hasta lograr situar el trabajo precario, el paro, los bajos salarios, la inseguridad laboral como algo "normal",o el enfrentamiento entre los trabajadores, utilizando a los emigrantes o las condiciones de unas zonas ( Osona-Garrotxa ) frente a otras.
Los derechos sociales son reconocidos, pero de forma débíl, sin garantías reales en su aplicación. Excluye explícitamente, la armonización de derechos sociales, laborales y fiscales en el conjunto de Europa. Y para su modificación se exige unanimidad de todos los Estados y no una mayoría, eso significa el blindaje de los derechos sociales subordinados a la lógica del Capital Financiero. Y se habla del " derecho a trabajar " y no el Derecho al Trabajo, además de olvidarse del objetivo del Pleno Empleo por " altos niveles de empleo ".
La relación género-ciudadanía demuestra cómo un lenguaje suave esconde realidades sociales graves. Se dice que esta Constitución (Tratado) es la panacea para la igualdad entre hombres y mujeres, cuando en realidad la precariedad,el desempleo,las desigualdades sociales y la violencia de género afectan mayoritariamente a las mujeres. Con este texto las mujeres no son dueñas de su sexualidad, de sus derechos, ahondando en la división sexual del trabajo; cuando se plantea la retirada del Estado o la mercantilización de los servicios públicos tiene consecuencias para ese " trabajo invisible " de la mujer, esas tareas de cuidado que realiza casi en exclusividad la mujer.
El problema es que este núcleo económico Neoliberal tiene consecuencias políticas graves, la de usar la función del Estado (la Generalitat tambíen es Estado) para fortalecer el Mercado como marco regulador de la Sociedad, y dentro de ello, darle el máximo protagonismo al Capital financiero a la hora de tomar decisiones, por encima de los órganos de la Democrácia, toda decisión de los Electores será alterada, por la aplicación del Pacto de Estabilidad para lograr la estabilidad monetaria por encima de las necesidades de la población. De ahí el desprestigio de la política, de la democrácia, e incluso del surgimiento de posturas populistas, racistas y xenofobas, de extrema derecha.
El futuro que viene será de competitividad, consumismo y conflicto, anulando los valores de la Solidaridad. La Alternativa pasa por la primacía de los Servicios públicos dentro del modelo social, la Solidaridad y la Soberania popular para el control democrático de la Organización social.
Es decir, la Participación Vecinal por encima del Mercado Capitalista.


*Delegado de Personal CC.OO-fiteqa/Girona
Empresa: Cales de Llierca
Municipio: Argelaguer-Garrotxa
 
LA CLAVE: PORQUE VOTAR ¡¡NO!! EN EL REFEREMDUN
En el apartado de la Constitución Europea y en su Articulo 188, Parte III, Titulo III, Capitulo II, Sección 2ª, se dice textualmente: " En el ejercicio de los poderes y en el desempeño de las funciones y obligaciones que les atribuyen la Constitución y los Estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales y del Banco Central Europeo, ni el Banco Central Europeo, ni los bancos centrales nacionales, ni ninguno de los miembros de sus órganos rectores podrán solicitar o aceptar instrucciones de las instituciones, órganos u organismos de la Unión, ni de los Gobiernos de los Estados miembros, ni de ningún otro órgano. Las instituciones, órganos u organismos de la Unión, así como los Gobiernos de los Estados miembros, se comprometen a respetar este principio y a no tratar de influir en los miembros de los órganos rectores del Banco Central Europeo y de los bancos centrales nacionales en el desempeño de sus funciones." Es decir que si votamos "SI", instauraremos una Dictadura Colectiva Europea, al margen de la sociedad.

Los Alemanes nunca olvidan sus objetivos, intentarón por la via militar el dominio de Europa con el Capitalismo Nazi, ahora lo intentan por el lado economico con el Banco Central Europeo; los Planes Economicos de la Unión Europea son los de Hitler, para Europa, sólo que actualizados,lo que están aplicando en España y Catalunya los desarrollaron los Capitalistas-Nazis.
 
TEXTO INTEGRO DE LA INTERVENCION DE J. J. IBARRETXE
Tiene la palabra, para la presentación de la propuesta por la delegación de la Asamblea de la Comunidad proponente, el señor Ibarretxe.

El señor REPRESENTANTE DEL PARLAMENTO VASCO (Ibarretxe Markuartu): Señor presidente, señoras y señores diputados, presidente del Senado y senadores, presidente del Gobierno, miembros del Gobierno, (El señor Ibarretxe Markuartu pronuncia palabras en euskera.), señoras y señores, quiero que mis primeras palabras representando aquí al Parlamento Vasco sean en euskera, lengua oficial en nuestro país, que por supuesto traduciré a todos ustedes, y que es una lengua milenaria en la que el pueblo vasco ha expresado generación tras generación sus ansias de libertad y sus deseos de amistad con los demás pueblos con los que ha convivido desde el respeto mutuo a lo largo de la historia. (El señor Ibarretxe Markuartu continúa su intervención en euskera, siguiendo en castellano.) En representación del Parlamento Vasco he venido a las Cortes Generales españolas a defender el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro. Este es el centro del debate que hoy tenemos en este Congreso.
Comparezco por petición expresa del Parlamento Vasco para defender la propuesta del nuevo Estatuto político, no del Gobierno o del lehendakari, sino una propuesta de Estatuto político aprobado por la mayoría absoluta del Parlamento Vasco y, por tanto, representando también a la mayoría absoluta de la sociedad vasca. Lo hago trayendo a esta Cámara el espíritu de diálogo y de negociación que ha presidido siempre el sentir, la forma de ser, del pueblo vasco a lo largo de la historia.

Fin

PLENO TURNO 3
01/02/05 CORO-Mª DOLORES

(Continúa el señor Ibarretxe)

Dos cuestiones previas antes de trasladar los mensajes de fondo. La primera es que celebramos este Pleno con prisas y escaso de debate político. Es un Pleno que se celebra sin un debate previo. Ha habido una negativa a negociar ante el ofrecimiento del Gobierno vasco al Gobierno español, también ante el ofrecimiento de la Cámara vasca al Congreso de los Diputados, y todo se pretende sustanciar en un Pleno, el día de hoy, dando a entender que tenemos un debate profundo sobre una propuesta muy elaborada, lo cual evidentemente no es posible. Hay grandes prisas por acabar; prisas, muchas prisas, cuando éste es un debate que necesita de serenidad, mucha serenidad.
La segunda cuestión previa que quiero trasladar es que el contencioso vasco, el problema vasco, la cuestión vasca -da igual, como ustedes quieran denominarla- no es nueva en esta Cámara ni su debate tampoco, ni yo la primera persona que he venido a traerla a esta Cámara, y probablemente tampoco seré, con toda seguridad, la última. Sí creo que hay una serie de cuestiones que merecen la pena ser recordadas. La primera (por favor, para no confundir, sobre todo a la opinión pública en España), en torno a que el contencioso está directamente ligado a la existencia de la violencia de ETA. La violencia de ETA es dañina, inhumana y, además, hace un daño inmenso, por supuesto, a las personas y a las familias contra las que se cometen atentados, y también a la imagen del pueblo vasco. Y nada ha hecho más daño, nada hace más daño a la imagen de un pueblo pacífico y trabajador como es el vasco que la violencia de ETA. Pero no hay que confundir lo que es el problema político de relación entre Euskadi y España, muy anterior, muy anterior a la existencia de la bárbara e inhumana violencia de ETA. Son casi 200 años los que en muchos casos también se han visto en esta Cámara debatiendo en torno a la relación política entre Euskadi y España. Son casi 200 años desde que se inició aquella discusión con la Constitución de Bonaparte, a partir de 1808; con la Constitución de Cádiz, a partir de 1812; con las llamadas leyes de abolición foral, en los años 1839 y 1876. ¿Por qué, si no, se recoge en la Constitución española la adicional primera, hablando del amparo y respeto de los derechos históricos de los territorios forales, precisamente, considerados 140 años antes en la derogatoria segunda cuando se dice: Se consideran definitivamente derogadas las leyes abolitorias de 25 de octubre de 1839 y 25 de julio de 1876? ¿De qué se está hablando sino de unos derechos históricos, de unos territorios forales, de un pueblo que tenía una manera determinada de relacionarse, de vivir políticamente con las instituciones, primero de las españas, después del Reino de España? ¿Cómo, si no, se entiende que la Constitución recoja 140 años más tarde la existencia de esos derechos que dice amparar y respetar, y cómo se entiende que el Estatuto de Autonomía de Gernika tuviera una disposición adicional que refleja de manera textual: La aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente estatuto no implica renuncia del pueblo vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en función de su historia?
Estamos, por tanto, ante la historia de una formulación que, en términos de convivencia, no hemos sabido resolver entre unos y otros a lo largo de estos últimos 200 años. No hemos inventado nada. No ha inventado nada el Parlamento vasco cuando ha aprobado un nuevo estatuto político para la comunidad vasca. El lehendakari Aguirre decía aquí, en la sesión del Pleno del Congreso el 5 de diciembre de 1935, entre fuertes protestas y rumores según consta en el “Diario de Sesiones”, textualmente:

FIN
Pleno 4
1-2-05 Elba/M.Dolores


(Continúa el señor lehendakari.)
Nosotros vinimos a las Cortes Constituyentes con un espíritu de cordialidad del que vosotros no os dais cuenta. Hemos venido con nuestro estatuto votado por el pueblo y con ese mismo espíritu. ¿Y qué es lo que ha sucedido? Están agonizando estas Cortes y nuestro estatuto sigue ahí esperando. Esta es exactamente la misma posición que hoy tengo como representante del Parlamento vasco en esta Cámara. Vengo con un estatuto a presentar una propuesta de estatuto, de nuevo estatuto político aprobado por la mayoría absoluta del Parlamento vasco. Y vengo con la mano tendida para negociar, para abrir un proceso negociador porque entiendo que de ninguna manera desde esta Cámara se puede trasladar un no a la posición del Parlamento vasco sin admitir que previamente es necesario negociar. Venimos con la mano tendida para negociar y espero de todo corazón que ustedes no la desprecien hoy en esta Cámara cuando al final del día realicemos la votación.
Mi primer mensaje es que creo sinceramente que existe un camino, creo sinceramente que existe una solución, creo sinceramente que existe un punto de encuentro. Y este es el derecho a decidir y la obligación de pactar. Como dije al comienzo, este es el centro del debate. Hace 25 años se aprobó, se ratificó por la sociedad vasca, previamente de haber sido aprobado en esta Cámara, el Estatuto de Autonomía de Guernika. Hoy es una ley que sigue sin cumplirse, a pesar de las decisiones, en muchos casos unánimes, que al respecto que se han dado en el Parlamento vasco al que hoy represento. Por ello quiero que quede constancia en el “Diario de Sesiones” este incumplimiento. Pero no he venido ha hablar de pasado, sino sobre todo a hablar de futuro y si tenemos ilusión por desarrollar el autogobierno, el autogobierno previsto en el Estatuto de Guernika y el autogobierno previsto en el aprobado nuevo estatuto político es porque estamos ilusionados en Euskadi los vascos y vascas con el nivel de autogobierno que hemos conseguido con el Estatuto de Autonomía de Guernika. Porque hemos visto que el autogobierno ha sido sinónimo de bienestar es por lo que queremos, por lo que creemos que tenemos derecho a tener un mayor, un mejor nivel de autogobierno. Apostamos por un futuro que dice sí al derecho de la sociedad vasca a decidir. Apostamos por un futuro que dice sí al pacto entre Euskadi y España. Apostamos por un futuro que dice sí a la negociación con el Estado, a la mano tendida y no a la mano rechazada. Derecho a decidir y obligación de pactar, esta es a mi juicio, esta es a juicio de la Cámara vasca hoy de manera mayoritaria la clave de la solución democrática del conflicto que venimos arrastrando durante los últimos 200 años.
Hoy presento un acuerdo por mayoría absoluta, realizado o acordado en el Parlamento vasco. Cumplimos con las previsiones legales previstas en el Estatuto de Autonomía de Guernika. No sirve hablar de las reglas de juego y luego cuestionarlas cuando éstas se cumplen y ustedes nos han trasladado que no están dispuestos a negociar. Que están dispuestos a que esta Cámara diga no a la decisión de la mayoría absoluta del Parlamento vasco y de la sociedad vasca sin siquiera abrir un proceso negociador. Y yo les pregunto a todos ustedes, ¿por qué tienen miedo? ¿por qué tenemos miedo a que se forme una Comisión del Parlamento vasco y de estas Cortes Generales para iniciar un proceso negociador? ¿A qué debemos temer? ¿A qué debe temer esta Cámara?
Creo en el diálogo. Por eso he venido aquí a este Congreso representando al Parlamento vasco, a pesar de que como se ha trasladado a los medios de comunicación ustedes ya han decidido, antes de que se celebre este debate, cuál es el sentido de su voto, qué es lo que van a decir a pesar de que, cómo decía al comienzo, tengo muchas dudas de que en una sesión como ésta, con unas intervenciones como las que tenemos, lógicamente marcadas por el Reglamento y la Junta de Portavoces, me parece que es prácticamente imposible, metafísicamente imposible que se sustancie un debate de este calado.

Fin
PLENO TURNO 5
1/02/05 MAR/DOLORES
(Continúa el señor Ibarretxe.)
Pero en todo caso quiero decirles una cosa. Si he venido es porque creo que, mientras tengamos la posibilidad de la voz y la palabra, defenderemos una y mil veces, en este caso en nombre de la mayoría absoluta del Parlamento vasco, el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro. Por eso creo que es extraordinariamente importante, a pesar de todas las dificultades, estar hoy aquí.
Segundo mensaje. El pueblo vasco es un pueblo mayor de edad, la sociedad vasca es una sociedad dinámica, moderna y plural, que afronta el futuro con esperanza, somos una sociedad sensata y madura, tenemos mayoría de edad para decidir y además queremos decidir, queremos tomar decisiones por nosotros mismos. Euskadi es hoy una sociedad que avanza, en esta legislatura hemos logrado de nuevo ponernos a la cabeza del Estado en materia de renta familiar disponible, tenemos el máximo de ocupación histórica que hayamos tenido nunca a lo largo de nuestra historia, hemos rebajado la cifra de paro por debajo de la propia media en Europa, hemos creado más de 4.000 empresas en esta legislatura y somos más atractivos que nunca, el año 2004 nos ha visitado más gente que nunca en nuestro país, superando el récord de visitas que habíamos tenido en el año de la tregua. Somos, por tanto, un país que avanza, un país moderno, avanzado económicamente y además solidario, somos en definitiva un país serio, y tenemos muy claro que hay un binomio que está asociado a los vascos y vascas en general con independencia de a qué partido voten, y es que el autogobierno ha sido y es hoy en Euskadi sinónimo de bienestar.
Por eso reivindicamos más autogobierno, no para enfrentarnos con Madrid, ni con el Gobierno español ni con esta Cámara, no, en Euskadi queremos más autogobierno para vivir mejor, para mejorar el nivel de bienestar de los vascos y vascas. Una sociedad plural desde el punto de vista político, desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista de la lengua, desde el punto de vista de los sentimientos de identidad, sí, pero tenemos un mínimo común denominador, todos somos vascos, y hoy más de ocho de cada diez vascos y vascas creen que es a nosotros a quienes corresponde definir y decidir nuestro futuro. Reivindicamos, por tanto, la capacidad de decidir como el cauce central de una sociedad vasca plural, y así será el futuro del autogobierno en Euskadi. No lo van a decidir en reuniones usted, señor Rodríguez Zapatero, o usted, señor Rajoy, no van a sustituir ustedes la voluntad de los vascos. Somos los que hoy en Euskadi vivimos y trabajamos, hayamos nacido donde hayamos nacido, en Bilbao, en Sevilla, en Bucarest o en Dakar, somos los que en Euskadi hoy vivimos y trabajamos, votemos al Partido Popular, al Partido Socialista, al PNV, a Izquierda Unida o a Eusko Alkartasuna, somos los vascos que hoy vivimos y trabajamos en Euskadi los que decidiremos nuestro futuro.
Tercer mensaje. La propuesta que yo presento aquí en nombre del Parlamento vasco es una propuesta para la convivencia. Ustedes pueden pretender trasladar los mensajes que crean oportunos, pero yo de todo corazón les vengo a traer la visión mayoritaria de la Cámara vasca. Esta es una propuesta para convivir, no es una propuesta para romper. En el ejercicio de nuestro derecho democrático a decidir, el Parlamento vasco ha aprobado por mayoría absoluta, como exige por cierto el estatuto, una propuesta de convivencia entre Euskadi y el Estado español basada en la libre asociación y en el respeto mutuo. Ejercemos, por tanto, nuestro derecho a decidir, no en clave de ruptura, sino en clave de convivencia. El nuevo estatuto no habla -no encontrarán ustedes ninguna referencia- en términos de romper, sino de convivir, no en términos de imposición, sino en términos de libre asociación; no encontrarán ustedes agravios, encontrarán tolerancia, no encontrarán crispación, encontrarán fundamentalmente una formulación política hecha en términos de afectividad.
FIN
PLENO TURNO 6
01/02/05 ISABEL/M.DOLORES


(Continúa el señor Ibarretxe)
En el siglo XXI los proyectos de convivencia están basados en la libre asociación, no están basados en la imposición. Hoy, ni siquiera, tus hijos viven contigo sino comparten tu proyecto. Euskadi no es una parte subordinada del Estado español. Quiero decírselo con toda claridad aquí como representante del Parlamento vasco. Miren ustedes, el Estado español será un proyecto en común sólo si las partes que lo componemos así lo queremos. Si así lo decidimos. Nuestra propuesta para la convivencia, además, nada niega, ni en nada obliga a otras naciones y regiones del Estado español. No la planteamos para obligar a otros pueblos de España a seguir nuestro camino, ni para impedirles que sigan el suyo. Es una propuesta compatible, por tanto, con un verdadero Estado plurinacional. Es solidaria también con otros pueblos de España al establecer, mediante el sistema del concierto y el cupo, nuestra contribución a las cargas generales del Estado y, sobre todo, a los programas de solidaridad de los que somos contribuyentes netos.
Cuarto mensaje. Es una propuesta legal, legítima y democrática. Es una propuesta con todos los requisitos legales que exige el Estatuto cumplidos, presentada aquí por el Parlamento vasco, de manera abierta para su negociación bilateral con las Cortes Generales, como exige la Constitución. Es legal porque es aprobada, de acuerdo con el artículo 46 del Estatuto, y remitida legalmente a las Cortes Generales para iniciar el trámite de negociación entre una delegación del Parlamento vasco y otra de las Cortes Generales. Es legítima, es democrática y está abierta a la negociación. El Parlamento vasco ha sido el campamento base del diálogo durante cuatro años. El que ha querido ha aportado. Partidos políticos, agentes económicos y sociales, 36.000 familias vascas nos han trasladado sus puntos de vista en relación con el Estatuto que hoy, aquí, presento. El proceso ha estado permanentemente abierto y ha contado también con el impulso de un Gobierno vasco tripartito, plural, donde hay dos fuerzas nacionalistas vascas y otra que no lo es, PNV, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua un partido federalista de Estado; que tenemos el 48 por ciento de los votos emitidos en las elecciones de mayo de 2001; y que, además, la única sentencia que ha tenido a lo largo de todo su trayecto ha sido una sentencia del Tribunal Constitucional a favor, por cierto, de las tesis del Gobierno vasco y del Parlamento vasco y en contra de las tesis de los impulsores de que el Tribunal Constitucional evitara, incluso, que el debate se diera en la Cámara vasca, en contra, por tanto, de las tesis que mantenían principalmente el Partido Popular, seguido a rueda, eso sí, por el Partido Socialista. Cuatro años negando lo evidente, hasta que en Abril del año 2004 el propio Tribunal Constitucional fue quien tuvo que decir que la propuesta era legítima y democrática. No puede ser –decía- en principio cuestionada la competencia del tripartito vasco para proponer una reforma del Estado autonómico o, en general, para remitir al Parlamento autonómico las normativas jurídicas. Entender otra cosa –añadía- sería desconocer la lógica del sistema democrático parlamentario, uno de cuyos fundamentos consiste en que el Parlamento es la sede natural del debate político.
Muy bien, pues deben saber ustedes, que han negociado la posición de esta Cámara, que han estado cuatro años acudiendo al Tribunal Constitucional para que estas cuestiones no se debatieran en la Cámara vasca. Esto, por tanto, es muy importante que se conozca en Euskadi, pero me resulta particularmente importante que se conozca también en España. La única sentencia que del Tribunal Constitucional ha nacido, en relación con este estatuto político que yo presento hoy aquí, ha sido una sentencia para dar la razón al tripartito vasco, al Parlamento vasco y no a quienes estaban manteniendo -Partido Popular y Partido Socialista- que el Parlamento vasco primero, y después esta Cámara, podía debatir acerca de esta cuestión.
Fin
PLENO Turno 7
1/02/05 Estrella/Mª Dolores


(Continúa el señor Ibarretxe)

¿Me pregunto qué negociación es posible con quien no ha querido siquiera sentarse a hablar durante cuatro años? Porque sólo las posiciones en unos, en otros no, comenzaron a cambiar como consecuencia de esta sentencia del Tribunal Constitucional. No estamos ante un problema jurídico. Estamos ante un problema de voluntad política. Estamos convencidos de que la Constitución española, en función de los instrumentos a los que he hecho yo antes referencia (disposición adicional primera, derogatoria segunda y Estatuto de Autonomía de Guernica en la disposición adicional), tiene instrumentos para encajar el derecho de los vascos a decidir nuestro propio futuro. Estamos convencidos, y quiero decirlo aquí bien alto y bien claro, y abogamos por militar en el constitucionalismo útil, no en aquel otro tipo de constitucionalismo que utiliza fundamentalmente la Constitución, que utiliza las normas jurídicas como arma arrojadiza, como elementos que imposibilitan, llegan incluso a negar la posibilidad de realizar acuerdos políticos que lo que hagan es traer como consecuencia una adaptación de las normativas jurídicas.
Mi quinto mensaje es que hoy tenemos una oportunidad histórica para abrir la puerta a la solución del problema vasco. Por eso vengo a ofrecer la mano tendida de la sociedad vasca para negociar un nuevo marco de convivencia con España para el siglo XXI. No desaprovechen esta oportunidad dando un portazo a la propuesta que por mayoría absoluta ha aprobado el Parlamento Vasco. No rechacen el diálogo y la negociación. No desaprovechemos esta oportunidad histórica que hoy tenemos, porque tenemos la posibilidad de solucionar, de encarar un problema de convivencia que está vigente desde el siglo XIX. A pesar de la transición estamos ante una asignatura histórica pendiente, y hoy, 166 años después de la primera ley de abolición foral, de los derechos históricos y de los fueros por la fuerza, después de haber reconocido en la propia Constitución española que esos derechos existían en relación con unos territorios forales y de hacer una expresa referencia en el Estatuto de Autonomía de Guernica, hoy tenemos una oportunidad histórica si no despreciamos la mano tendida que yo vengo a traer en nombre del conjunto de las instituciones democráticas vascas, en este caso del Parlamento Vasco. La propuesta, señoras y señores, no es un problema, la propuesta es una oportunidad. Yo no coincido con algunos de ustedes que creen que el debate político fractura. El debate político no fractura, lo que hace es reforzar la democracia. El debate político no divide, el debate político precisamente lo que imposibilita es la división; lo que divide es no debatir, no negociar en términos políticos. La negociación, el que hoy saliéramos de aquí comprometiéndonos a una negociación seria entre las Cortes Generales y el Parlamento Vasco, no es una decisión que fuera a crispar ni a la sociedad vasca ni a la sociedad española. Lo que creo que realmente crispa es no abrir la puerta a la negociación, porque no hay que tener temor a la democracia, no tenemos que tener temor a que las sociedades sean consultadas. ¿Por qué tener temor a que la propia sociedad vasca sea consultada? ¿A qué tememos, a que a la sociedad vasca se le pregunte o a la respuesta que puede dar la sociedad vasca cuando se le pregunte?
Mensajes finales, porque me queda ya poco tiempo, presidente. El primero para decir en esta Cámara que, a pesar de los pesares, yo soy optimista, porque pase lo que pase hoy en esta Cámara, se vote lo que se vote en esta Cámara, no será ni el comienzo ni el final de un camino que no tiene vuelta atrás y que terminará en un momento determinado con una consulta democrática a la sociedad vasca, que yo espero, precedida de un acuerdo, sea además con plena validez jurídica.

FIN
PLENO TURNO 8
1.2.05 MARÍA JESÚS
AMPARO

(Continúa el señor Ibarretxe)

En segundo lugar, un mensaje para ustedes, señor Presidente, señor Zapatero, y para el señor Rajoy. Ustedes ya han pactado lo que aquí se va a decidir y en esta tribuna está el representante de un pueblo pacífico y civilizado que viene a pedir diálogo y respeto a la decisión democrática de sus ciudadanos. Ustedes ya han pactado negárselo; están en su derecho, pero tendrán que explicar a todos los ciudadanos y ciudadanas vascas que ustedes dos ya han pactado cómo será nuestro futuro y que de nada servirá la decisión democrática que los vascos puedan expresar porque ustedes dos ya lo han decidido por todos ellos.
El tercer mensaje es a la Unión Europea, a la comunidad internacional. Quiero decirles que estoy aquí como representante del parlamento de un país que pide con respeto, con educación que se escuche la decisión democrática de sus ciudadanos. No venimos a imponer nada a nadie sino a ofrecer nuestra mano tendida para negociar un acuerdo de convivencia amable con España. Hoy, en cualquier país de tradición democrática del primer mundo, planteamientos como el que nosotros hacemos no causan ningún problema, es normal que la decisión clara e inequívoca de una sociedad sea tenida en cuenta; lo que sería tremendo sería lo contrario, que una sociedad que se pronuncie de forma clara e inequívoca no fuera tenida en cuenta a la hora de decidir su futuro. Y planteamos instrumentos jurídicos y políticos modernos, no del siglo XIX sino del siglo XXI, para interpretar y desarrollar el derecho a decidir y la obligación de pactar, tal y como hoy están planteando en sociedades avanzadas como Canadá, Quebec, Irlanda, Flandes, Valonia, etcétera.
Un cuarto mensaje para la sociedad española, para trasladarles que yo creo que es perfectamente posible encontrar, si nos lo proponemos, un modelo político para convivir y participar juntos en Europa respetándonos unos a otros. Lo creo firmemente y lo quiero trasladar aquí honestamente en nombre del Parlamento vasco. Yo sé que hay mucha gente en España que entiende que el futuro de Euskadi lo debemos decidir los propios vascos, mucha, muchísima gente en España y quiero agradecer en ese sentido, en nombre del Parlamento vasco, la enorme cantidad de muestras de cariño que hemos recibido de todos los pueblos de España y muy especialmente desde el pueblo andaluz, el pueblo gallego y el pueblo catalán.
Termino con un mensaje para la sociedad vasca. Estoy orgulloso del pueblo vasco, de nuestra historia milenaria, de nuestra lengua, el euskera, una de las lenguas más antiguas de Europa, pero estoy aún más orgulloso de nuestros hombres y mujeres, de todos los vascos y vascas que hoy vivimos y trabajamos en Euskadi, como antes decía, hayamos nacido donde hayamos nacido y votemos al partido político que votemos. Es fundamentalmente a vosotros a quien quiero dirigirme para deciros que el futuro nos pertenece y que lo escribiremos nosotros, pactando con los demás, pero lo escribiremos nosotros de nuestro propio puño y letra.
(El señor Ibarretxe Markuartu pronuncia palabras en euskera.)
Muchísimas gracias, señor presidente. (Aplausos.)
 
TEXTO INTEGRO DE LA INTERVENCION DE J. L. RODRIGUEZ ZAPATERO
El señor PRESIDENTE: Realizada la presentación de la propuesta por la delegación de la Asamblea de la comunidad proponente, se inicia el turno de fijación de posiciones.
En primer tiene la palabra el Gobierno.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Señor presidente, señorías, señor Ibarretxe, si vivimos juntos, juntos debemos decidir. Esa es la expresión de una profunda convicción democrática y esta idea expresa la posición del Gobierno ante el debate que nos trae aquí. Esta Cámara es la sede de la soberanía popular de España. En ella encontrará usted, señor Ibarretxe, a diputados y diputadas de todas y cada una de las regiones y nacionalidades que componen nuestra patria común. En estos escaños se sientan los representantes de las diversas ideologías que conforman nuestro mapa político. Ninguno de nosotros, por sí solo, habla en nombre de todo el pueblo; solo la suma coral de todas nuestras voces representa las múltiples voces de las ciudadanas y los ciudadanos de nuestro país. Por eso, hoy escuchará usted no una sola voz, mi voz, hablando en nombre de todo el pueblo, sino muchas voces, diversas, favorables y desfavorables y todas ellas, en conjunto, representan la soberanía nacional, la pluralidad y la riqueza de nuestro pueblo, su grandeza. El Gobierno ha sido, desde el primer día en que el Parlamento vasco aprobó esta propuesta de nuevo estatuto político, favorable a este debate y lo ha sido por tres razones, más allá de consideraciones jurídicas o procedimentales. Primero, por el respeto que merece la decisión del Parlamento vasco, aunque esta sea por una exigua mayoría; segundo, porque en mi concepción de la democracia las grandes cuestiones que afectan al discurrir de España han de ser debatidas en esta Cámara y, tercero, porque en una democracia avanzada el derecho de propuesta ha de tener el mayor cauce posible para su ejercicio efectivo. Por todo ello ha de entenderse que no hayamos sido partidarios de acudir al Tribunal Constitucional que, como guardián e intérprete último de nuestra norma básica, debe pronunciarse, en su caso, si así fuera necesario, una vez que lo haga la representación popular, que en nuestro país es la instancia suprema de poder político y legislativo solo sometida a la Constitución.

Señorías, el resultado de la votación sobre esta propuesta es conocido de antemano, ya que los grupos se han expresado con suficiente claridad. La propuesta no prosperará, es algo normal en democracia, les sucede a los gobiernos en los parlamentos o en los tribunales, les sucede a los parlamentos en los tribunales e incluso le sucede al Estado cuando sus decisiones son anuladas en el orden internacional. Es la esencia de la democracia en donde todo poder es limitado y está sometido a otra voluntad o a la Ley suprema. Por tanto, pretender enfrentar legitimidades es un juego falso, es no decir la verdad de lo que se puede y no se puede hacer. Si esto no fuese así, no habría democracia, no habría garantías ni seguridad jurídica ni libertad. Pero más allá del resultado de la votación de este debate, éste puede ser de gran utilidad para el futuro de nuestra convivencia. De entrada, celebrar el debate supone un reconocimiento recíproco de nuestras legitimidades; supone aceptar el sometimiento de nuestros puntos de vista a un mismo patrón de racionalidad. Estamos mostrando ante los ciudadanos la primera condición política que la gran mayoría de nosotros nos queremos atribuir, la de demócratas. No deberíamos olvidarlo.
FIN.
PLENO T.10
1/2/05 KAY/AMPARO
(Continúa el señor presidente del Gobierno)
Y tampoco debe olvidar la Cámara que al Gobierno le corresponde cumplir y hacer cumplir la legalidad, y así lo hará si fuera necesario. Como recordarán, un día hace dos años, millones de españoles, muchos de ellos vascos, salimos a la calle a hacer cumplir la legalidad internacional vulnerada. Esta misma Cámara fue testigo un día tras otro de mi defensa de la legalidad internacional, quebrantada en mi opinión. En cuanto me fue posible, mi primera decisión como presidente del Gobierno fue desvincular a mi país de una decisión que consideraba ilegal. (Rumores.) Lo hice por convicción profunda, lo hice porque la ley es la garantía de la convivencia, de la libertad; con la misma convicción que hoy defiendo que este proyecto sea rechazado en nombre de la ley.
Señorías, nos trae a esta Cámara una cuestión que algunos consideran pendiente desde hace 25 años e incluso desde hace mucho más tiempo, como hemos oído hace un momento. Les habla alguien que se siente muy lejos de cualquier posición entre las que se conocen o se reconocen como nacionalistas. Mi convicción profunda se expresa en una firme pasión por la democracia o, como dijera Herman Hess, soy patriota, sí, pero antes persona o ser humano. De igual manera, considero que el idioma del Parlamento y de la democracia es la ley. El respeto a la misma es, sin duda, el gran descubrimiento de los pueblos para su vida en libertad. Señorías, esta propuesta, como hemos escuchado aquí, pretende proponer una nueva relación entre Euskadi y el conjunto de España y su sustento teórico se centra en el derecho a decidir del pueblo vasco. Creo con tanto fervor como cualquiera, señor Ibarretxe, en la expresión que representa la voluntad popular y creo con tanto fervor que esa voluntad popular hay que llevarla a cabo con todas sus consecuencias, y por eso afirmo: la relación del País Vasco con el resto de España la decidirán todos los vascos, no la mitad, y todos los españoles. Porque, señorías, he oído argumentos y he comprobado que se sostienen posiciones sobre una visión de España que fue y ya no es; sobre un concepto de soberanía que fue y ya no es; sobre una noción del Estado-nación que fue y ya no es y sobre una interpretación del derecho de autodeterminación que nunca fue y que tampoco lo es ahora. Señorías, nuestra unión como país no es un tributo a la historia; nuestra unión como país no es un apego a una bandera; nuestra unión se sustenta en la fuerza más poderosa que ha conocido nuestro devenir y el de todos los pueblos: los valores de la razón, la libertad, la ciudadanía de iguales, el pluralismo, la supremacía del derecho, de las garantías, el pacto colectivo, la limitación del poder. Defiendo la integridad territorial de España porque es integridad de los derechos de los ciudadanos. Sólo así todas y todos disfrutaremos de una libertad integral, de una igualdad integral, de un pluralismo real. Eso es un Estado moderno; ese es el Estado que estamos construyendo. De igual manera, la libertad de Euskadi es la libertad de sus ciudadanos; una libertad para decidir, para decidir juntos, aunque es cierto y doloroso que hay quienes ya nunca podrán decidir. Son muchos buenos vascos que han sido asesinados. Vascos que seguro que compartirían algo que Mario Onaindía, un patriota vasco, afirmó: Si me matan no quiero que digan en mi epitafio que moría por la paz, sino que luche por la libertad.
Señorías, mi concepción de España es la de la España constitucional, no sólo porque sea garantía de unidad sino, ante todo, porque es garantía de libertad y de convivencia. Mi concepción de España es la de una España plural, una España que reconoce las identidades de sus pueblos; identidades demasiadas veces negadas en la historia; identidades a veces humilladas en la historia; identidades que tienen derecho a ser construidas, a convivir. Por eso me he sentido orgulloso, como presidente del Gobierno de España, defendiendo el euskera en Europa. Por eso siento el mismo respeto y aprecio ante la ikurriña que ante la bandera de mi tierra. Por eso me siento con autoridad para decir al pueblo vasco, a los ciudadanos vascos, que la construcción de su identidad, que sus aspiraciones de las más altas cotas de autogobierno son posibles.
fin
PLENO 11
1/02/05 SOFÍA-AMPARO
(Continúa el señor Rodríguez Zapatero.)
Como hoy son posibles, y las vamos a llevar adelante, hay que hacerlo decidiendo juntos. Como no hay una única concepción de la identidad territorial en España, sino muchas, y como ninguna es más verdadera que la otra, la mejor solución es que todas convivan, que todas puedan ser vividas.
Señorías, en muchas ocasiones se invoca a la historia para sustentar legitimidades o esgrimir dominios injustos. Dejemos a la historia que descanse. Fue Tomás Jefferson quien defendió con más brillantez la idea de que, en cada momento, el mundo es responsabilidad de las generaciones vivas. Sabemos que ha habido demasiada gente que en nombre de las generaciones pasadas han arruinado el futuro de las generaciones presentes. Por ello hay que caminar, y solo se camina mirando hacia delante, no hacia atrás; no es mirando hacia el siglo XIX, hacia 1839 ni hacia los conflictos entre naciones del primer tercio del siglo XX a los que quiso responder la sociedad de naciones y la teoría de la autodeterminación; ni siquiera hay que mirar a 1975 o a 1977 y, si me apuran, ni al 2001 o al 2004. Ese mundo pasado, ese mundo histórico que se reclama es un mundo afortunadamente muy lejano. Hoy estamos mejor y hay perspectivas para que los pueblos puedan existir, para que las culturas nacionales sean viables sin necesidad de conflictos ni fronteras. Eso es lo que quiero decir a los vascos hoy, y ahora eso es posible en Europa a través del estado constitucional, en Europa donde se resuelven los conflictos nacionales que antes eran irresolubles hace bien poco tiempo de nuestra historia. Hemos descubierto que, decidiendo juntos, es posible convivir sin que tengamos que imponer unos su cultura a otros. Les propongo que pensemos en el año 2007, no en el año 1839, les propongo que pensemos en el año 2007, en el año de la vigencia de la primera Constitución europea; pensemos en la Europa que vamos a impulsar dentro de 20 días cuando votemos todos juntos -vascos y catalanes, andaluces, leoneses-, seremos los primeros en hacerlo, antes que países que alumbraron hace décadas el ideal europeo en el que soñaron todos los demócratas españoles, también Aguirre. Esa Constitución, antes incluso de enunciar el primero de sus artículos, proclama en su preámbulo: Los pueblos de Europa, sin dejar de sentirse orgullosos de su identidad y de su historia nacional, están decididos a superar sus antiguas divisiones y, cada vez más estrechamente unidos, a forjar un destino común.
FIN
PLENO TURNO 12
1/02/05 Natalia-Amparo






(continua el señor Rodríguez Zapatero)

Qué lección, señorías. Tomemos nota. Sintámonos orgullosos de todas nuestras identidades, de todas nuestras historias y forjemos un destino común como país.
Señorías, después de este debate habrá una votación. La votación en democracia cierra el debate, pero no lo resuelve. El debate, cuando se trata de una norma fundamental para la convivencia, solo lo resuelve el acuerdo. Hoy es previsible que terminemos cerrando un debate, y deseable que abramos el tiempo de un acuerdo histórico y definitivo. Para mí, el resultado de la votación no será una victoria y, por tanto, nadie debe entender el mismo como una derrota. Este 1 de febrero no es el final de un plan, sino el día en que asistimos a un nuevo comienzo, a un nuevo proyecto para Euskadi y para el conjunto de España, un proyecto que ha de tener el respaldo de todos y la mirada puesta en el futuro, que ha de establecer la prioridad en aquellos que no pueden vivir como seres libres, en el afán de compartir las identidades y respetar las aspiraciones nacionales dentro de un gran proyecto de convivencia, de un gran proyecto que representa una España orgullosa de su pluralidad. En una España que nos corresponde construir a nosotros, para los que han de venir y para nosotros, no tenemos más deudas ni más hipotecas que nuestras propias convicciones, nuestros mejores valores democráticos. Señorías, sabemos que la tarea es difícil; es una gran tarea, pero más grande será la recompensa.
Señorías, si vivimos juntos, juntos debemos decidir. A esa gran tarea hoy quiero convocar a todos los vascos y a todos los ciudadanos de este país, que quieren ver la armonía, la convivencia respetuosa, la riqueza de nuestras lenguas y la fortaleza de nuestra unión, de una unión que no se impone y una unión a la que se convoca cada día. Este es mi compromiso. En esta tarea empeñaré el legado de tantos hombres y mujeres que saben que tenemos una oportunidad única y que estamos dispuestos a no fallar.
Señorías, decía Albert Cami que un hombre rebelde es un hombre que dice no y, desde ese no, construye una realidad nueva. Como demócrata y como presidente de todos, me opongo a una propuesta que no es de todos y para todos.
Espero que acepte, señor Ibarretxe, que este no que votamos es un sí a una realidad nueva, más integradora, en la que quepamos todos. Y, del mismo modo que yo acepto su buena fe, espero que usted acepte la mía. Todos los vascos y el resto de los españoles esperan que se les gobierne para la búsqueda de soluciones, desde la justicia y con esperanza, y así vamos a hacer nosotros.
Muchas gracias. (Fuertes y prolongados aplausos)
 
TEXTO INTEGRO DE LA INTERVENCION DE MARIANO RAJOY
A continuación, en turno de fijación de posiciones, tiene la palabra don Mariano Rajoy, en nombre del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.

FIN

PLENO 13
1/02/05 Pilar/Piluchi


El señor RAJOY BREY: Señor presidente del Congreso, señorías, si no hubiéramos escuchado las palabras del ilustre representante del Parlamento vasco, pudiéramos pensar que lo que hoy nos convocaba era la reforma del Estatuto de Autonomía para el País Vasco conforme a las previsiones de la Constitución. Al menos, esa era la apariencia que se le ha dado para que pudiera llegar a esta casa. Más he aquí, que la presunta reforma del Estatuto de Autonomía para el País Vasco conforme a las previsiones de la Constitución, resulta que ni es una reforma, ni habla de autonomía, ni se acuerda de la Constitución. ¿De qué se trata, pues? Estamos, según proclama el propio documento -y se nos ha recordado aquí-, nada menos que ante un proyecto de pacto político entre Euskadi y España basado en la libre asociación. ¿Y eso qué es, señorías? No entraré en detalles, pero ustedes saben que proclama la soberanía del pueblo vasco, otorga nacionalidad vasca a sus habitantes, asume competencias exclusivas del Estado en relaciones exteriores, en justicia, en economía, en Seguridad Social, en educación; en una palabra, desmantela toda la arquitectura del Estado español. No diré que me sorprenda. A nadie que conozca la vieja alternativa KAS pueden sorprenderle sus secuelas. Pero esto es lo que hay, señorías. Un texto ameno, imaginativo, tal vez un poquito quimérico, que me ha recordado mucho a aquella Constitución que elaboró Rousseau para Córcega en la que distinguía tres clases de corsos: patriotas, ciudadanos y aspirantes. Pero dejemos esto para más adelante. El caso es que todo el documento, desde la primera palabra hasta el punto final, se olvida de la Constitución española. A mí no me choca, porque como acabamos de escuchar, la voluntad expresa de los redactores ha sido exactamente volar fuera de la Constitución y evadirse de la tutela del Estado, cosa que han logrado con creces. Llegados aquí, una de dos, señorías: O algunos responsables políticos no se han enterado de que cualquier reforma estatutaria que choque con la Constitución carece de viabilidad o, por el contrario, lo saben muy bien, pero no les importa perder el tiempo. De hecho el texto que se nos presenta no solo entierra la Constitución, hace más, se erige él mismo en norma constituyente. Nos han traído, ni más ni menos, el proyecto de Constitución para una Euskadi libre, asociada, al Estado español.
Señorías, estamos ante una llamativa contradicción, porque quien tiene capacidad para elaborar su propia Constitución no tendría por qué acudir a esta Cámara. ¿Para qué habría de acudir? Y, sin embargo, quienes ahora se alzan con una Constitución acuden a ella. ¿Por qué? Dicho al revés. Quien acude a esta Cámara es porque no está legitimado para hacer una Constitución por su cuenta y, sin embargo, la han hecho y, además, nos la traen. ¿Para que? ¿Qué pretenden, proclamar su independencia con nuestras bendiciones? ¿Cómo se entiende esto? Hemos de concluir, señorías, que lo que nos han remitido, bajo capa de una reforma estatutaria, es en realidad una petición de reforma constitucional. Lo que, al parecer, esperan los solicitantes es que nosotros, para evitarles la descortesía de un desaire, reconozcamos nuestros errores en materia de soberanía nacional y reformemos la Constitución española, de manera que este adiós a España que nos remiten pueda ser reconocido como hijo legítimo de la Constitución española. En otras palabras, cambie usted a la madre para que se parezca a la hija.
FIN
Pleno T-14
01.02.05 Julia/Piluchi

(Continúa el señor Rajoy.)

Si esto es así, y dejando a un lado la sospecha de que nos toman el pelo, me da la impresión de que estamos alterando el orden natural de las cosas. El Parlamento vasco, como cualquier otro parlamento autonómico, tiene derecho a iniciar el proceso de reforma constitucional, tal y como señala la propia Constitución en sus artículo 87 y 116, y no hace falta que nos lo pida. Háganlo ustedes; pónganse a trabajar y no pretendan empezar la casa por el tejado. Aborden primero esta tarea y, si tienen éxito, estaremos en otra cosa. Además, si no lo hacen así resultará lo que ha resultado ahora, que embarcan al Parlamento vasco en unos acuerdos sobre materias que no son de su competencia. La Cámara de Vitoria no está facultada para imponer cambios en la estructura del Estado o en el ejercicio de los derechos y libertades ciudadanas. ¿Se permitiría que el Parlamento vasco fijara la fecha de las elecciones autonómicas, que es una competencia exclusiva del lehendakari? No, porque no es competencia suya, de igual manera que esta Cámara en la que hoy estamos no puede modificar unilateralmente el Estatuto de Autonomía de Gernika o que el ayuntamiento de Barakaldo, por seguir con otros ejemplos, no puede aprobar el presupuesto de la diputación de Bizkaia. Los acuerdos que tome cualquier institución en materias que no son de su competencia no valen nada, aunque los voten el cien por cien de sus miembros, y lo cierto es, señorías, que el Parlamento de Vitoria se ha tomado atribuciones que no le corresponden. Le están proclamando a voz en grito los recursos que se han presentado ante los tribunales. Dentro del País Vasco, la Diputación Foral de Álava y en su vecindad, las Comunidades de Navarra y de Castilla-León, todos por el mismo motivo: que se toman atribuciones que no les corresponden. Y a nadie puede extrañarle que los navarros protesten, una vez más, del obsesivo acoso anexionista que perciben constantemente del nacionalismo vasco.
En resumen, no estamos, como se pretende, ante un proyecto de reforma de un estatuto de autonomía y, en consecuencia, no podemos aprobarlo como si fuera lo que no es; por eso, mi grupo se opondrá a la toma en consideración. Lo único que hoy nos importa de este proyecto es que abandona el marco legal, es incompatible con la Constitución, deroga el Estatuto de Gernika y aborda materias que no le competen. Por eso, quienes estamos obligados a defender la ley, mientras la ley no cambie, no lo podemos admitir y a esto se reduce todo, señorías. Lo que está en cuestión esta tarde, no nos engañemos, no es si aprobamos o no determinado documento, sino si en España se aplica la ley, y esto es muy importante, señor presidente del Gobierno; que la ley se aplique es muy importante. Por lo demás, no hay nada más que hablar. Contra lo que temía el Ibarretxe, no nos rasgamos las vestiduras, no pisoteamos su propuesta, no damos portazo alguno ni desairamos a nadie; todo lo contrario, nos conviene a todos -incluido el señor Ibarretxe- ser rigurosos con la ley y respetar los procedimientos.
La libertad, señorías, no significa disfrutar el derecho a hacer los que nos plazca, sino, como señaló Montesquieu, el derecho a hacer lo que las leyes permiten, y no cabe libertad fuera de la ley. ¿Es esto el caos, como se ha dicho? No, es la legalidad; la legalidad en la que se encuadra el Estatuto de Gernika, la legalidad que da sentido a este debate y, también, la legalidad que señala sus límites, y aquí no habrá más caos que el que otros quieran alentar. Esto me lleva a la siguiente consideración.
Señorías, me he propuesto no alterar la moderación de mi tono, pero convendrán en que, si malo es el fondo del asunto que nos ocupa, peor ha sido la forma, plagada de menosprecios y desplantes, y no lo digo para cargarme de razón a la hora de rechazar la propuesta, que sería igualmente rechazable aunque se presentara con unos modales exquisitos, pero hubiéramos ganado en respeto y en decoro. No quiero pasar por alto lo que me ha parecido un desprecio grave a las Cortes españolas, a todos nosotros. Señorías, no sólo se nos exige algo que es ilegal por parte de quien no tiene derecho a exigirlo, sino que se nos exige en rebeldía. Recibimos un documento que equivale a una declaración de independencia, y yo me pregunto, ¿cuál es nuestro papel?
PLENO T-15
1/2/05 PAULA/PILUCHI

Continúa el señor RAJOY

¿Se nos informa? ¿Se nos consulta? ¿Se nos advierte? ¿Se nos amenaza? No lo sé. Se supone que debemos aprobarlo, pero ya se ha anunciado el propósito de convertirlo en hecho consumado y, nos guste o no nos guste -lo ha dicho usted-, convocar un referéndum ilegal.
Se solicita el acuerdo de esta Cámara, pero ya se nos ha dicho que no se tendrá en cuenta nada de lo que aquí se decida. La misma propuesta establece que, haya o no haya acuerdo con el Estado español, en el plazo máximo de seis meses desde la entrada en vigor del nuevo estatuto -es decir, desde que decidan publicarlo en el Boletín Oficial del País Vasco-, el estado asociado comenzará a ejercer, en plenitud y sin excepción, todas las potestades, funciones y servicios. Oiga, ¿qué clase de farsa es esta? Señorías, pretender que tomemos en consideración algo que ya se ha determinado llevar a cabo en cualquier caso sólo se puede calificar de desfachatez. Una desfachatez revestida de hipocresía, de exigencias de diálogo, de espíritu constructivo, de relaciones amables y de no sé cuántos perifollos más, para disfrazar las intenciones verdaderas.
Se nos exige diálogo; nos lo exige quien rompe los acuerdos, quien se salta la ley, quien disfraza sus intenciones, quien dinamita el consenso, quien nos presenta deliberadamente un proyecto inadmisible y nos amenaza con hechos consumados. ¿Dónde está esa voluntad de diálogo? ¿Diálogo sobre qué? ¿Sobre un fraude de ley? ¿Sobre una desfachatez? ¿Sobre cómo establecemos un régimen de castas en el País Vasco? Los promotores de este plan no buscan el diálogo, sino el acatamiento; no reclaman un debate, sino la claudicación. Nos traen el certificado de defunción de nuestras normas de convivencia, y pretenden que pactemos el tipo de entierro.
Confieso, señorías, que, si hubiera estado en mi mano, no celebraríamos este Pleno; lo confieso. Como saben ustedes, propusimos a la Mesa de la Cámara un procedimiento que suponía cumplir la ley, señor presidente. Ahora bien, una vez que estamos aquí, no seré yo quien rechace la oportunidad de dialogar. Hemos reservado toda una tarde para el intercambio de razones, y nadie podrá decir que se ha faltado al diálogo. Tal vez a algunos este diálogo les parezca breve, pero es que el asunto no da más de sí. Yo creo en el diálogo como instrumento para el acuerdo, pero exijo buena fe, respeto a la ley y lealtad al interés general; de eso se trata. Yo creo en el diálogo, pero reconozco que será muy difícil cualquier clase de entendimiento -y no es malo decirlo- mientras los promotores de este plan no corrijan algunos malentendidos, puesto que se empeñan en imponer unos supuestos que no todo el mundo comparte.
Si no les entiendo mal, defienden que el Pueblo Vasco es soberano, que es el único legitimado para decidir sobre su futuro y que estableció en 1979 un pacto con el Estado, que ha sido traicionado. Creo que esto lo consideran un dogma, y, desde luego, lo defienden y lo difunden como tal. Yo les digo una cosa: tienen derecho a pensar lo que quieran, pero no les conviene equivocarse respecto a los demás. No deberían dar por hecho que tienen razón, que todos vamos a compartir sus creencias y que vamos a convertirlas en leyes. Eso no sería posible, no sería razonable y, sobre todo, no sería justo. Si no modifican esos planteamientos o los guardan en el armario de las ilusiones remotas -como hemos hecho todos, en lo que nos toca-, no vamos a poder entendernos; y les diré por qué, señorías.
En primer lugar, porque ya no vivimos en el siglo XVIII. Todo el mundo tiene derecho a cultivar conceptos antiguos, pero no se puede pretender que una democracia moderna los comparta. Son conceptos que la Ilustración desterró del lenguaje político y del derecho público hace 200 años, señorías; en España, con las Cortes de Cádiz. Con la democracia contemporánea, nació el ciudadano, el individuo como sujeto de derechos y deberes; nació la igualdad, y el viento de la historia se llevó todos los vestigios del Antiguo Régimen: es decir, los presuntos derechos de pueblos, clanes, tribus o parroquias.
Fin
PLENO TURNO 16
1.2.04 ANY-PILUCHI

(Continúa el señor Rajoy.)
La Constitución que compartimos, la que da sentido a esta sesión, no admite que nada se alce sobre los derechos de la persona, ni que un pueblo tenga más derechos que un ciudadano; no consiente que ninguna creencia laica o religiosa recorte la libertad individual y no tolera diferencias entre los individuos, porque ante la Constitución todos los españoles son iguales, independientemente de su sexo, raza, religión, lengua o ideología. (Aplausos.) Yo creo que quienes han redactado este texto pueden comprender que cualquier reforma que pretenda recortar la libertad de los ciudadanos invocando los derechos indefinidos de un pueblo metafísico tropezará con muchas dificultades en esta Cámara, y es muy importante que esto quede claro para que podamos entendernos y no llamarnos a engaño, porque este es el lenguaje de la democracia y todo lo demás es mitología.
Lo mismo ocurre, señorías, con el concepto de soberanía. En España, como recoge la Constitución, no existe más nación que la española. Dicho de otra manera, en España solamente hay un cuerpo ciudadano que esté legitimado para elaborar una Constitución, es decir, para constituirse en Estado: el conjunto de los españoles. En España, la soberanía, la única autoridad que no tiene que dar cuentas a nadie por ser soberana, la encarna el conjunto de los españoles y se expresa a través de las urnas, no existe otra. Y esta soberanía, esta autoridad suprema estableció que el País Vasco podía constituirse en comunidad autónoma, le fijó las normas y le señaló un ámbito vasco de decisión, que por cierto es riquísimo. En efecto, señor Ibarretxe, existe un ámbito vasco de decisión para todas aquellas cosas que ha autorizado la soberanía nacional y mientras las autorice, no hay otro. Estoy recordándoles, señorías, algo que es obvio, aunque algunos hagan como que no oyen. El País Vasco no es patrimonio privado de nadie. Todos los españoles tienen derecho a decidir sobre su presente y sobre su futuro, del mismo modo que los españoles, incluidos por supuesto los vascos, tienen derecho a decidir sobre el futuro de Murcia o de Melilla. De hecho, todos los días tomamos decisiones en esta Cámara sobre cosas que afectan a cualquier rincón de España, todos los días. Nosotros, las Cortes, representamos a esa soberanía nacional, el señor Erkoreka también y la señora Lasagabaster también, porque ninguno de nosotros estamos aquí en representación de nuestro pueblo, sino en representación de todos los españoles. (Aplausos.) Esto, señorías, no es una lonja de contratación ni una casa de subastas, aquí no venimos a dirimir pleitos privados, cada uno de nosotros representa a todos los españoles, es decir, a la soberanía nacional, y el Parlamento vasco representa a su vez la voluntad de los ciudadanos vascos, sí, pero solo en aquellas materias que le competen, es decir en aquello que le ha confiado la soberanía nacional para que lo administre. He dicho confiado y he dicho bien, porque estamos hablando de una relación de confianza. Yo sé que esto choca, frontalmente además, con algunas ideologías, pero esta es la ley, estas son las reglas que todos hemos jurado o prometido -digo, todos- respetar y defender, todos, y eso es muy importante. Es muy importante que se respete la ley y que nadie la tome a beneficio de inventario. Y cuando algo no nos gusta, el camino legítimo para cambiar las leyes no consiste en suplantar a la soberanía nacional, sino en persuadirla para que las modifique. Todo lo contrario de lo que hace y preconiza el señor Ibarretxe. Y solo quienes sean capaces de convencer a los españoles o a quienes les representamos en esta Cámara para que se hagan las cosas de otra manera pueden lograr una ley que coincida con sus pretensiones. Señoras y señores, esto que acabo de decir es el abc de todas las democracias contemporáneas, incluida la española, y tiene gracia que en el año de 2004 tenga yo que decir esta obviedad aquí. (Rumores.)
Señoras y señores diputados, un tercer malentendido se refiere al referéndum. Señorías, ni siquiera el presidente del Gobierno -fíjese usted, señor Ibarretxe-, ni siquiera el presidente del Gobierno puede convocar un referéndum, ni siquiera él, sin la autorización de estas Cortes; menos puede hacerlo ningún presidente de comunidad autónoma, y si alguno lo hace, prevarica, es decir, se sitúa fuera de la ley.
FIN.
PLENO T - 17
1-2-05 Alberto/Piluchi

(Continúa el señor Rajoy Brey.)

No sé de qué se sorprende el señor Ibarretxe, si es que habla de buena fe. Él sabe perfectamente que no está facultado para convocar un referéndum. Tampoco lo está para dictar sentencias en los tribunales u operar de apendicitis. La ley no se lo permite y no creo que le moleste. Ser el representante del Estado no conlleva poder suplantar al Estado. Al contrario, le obliga a ser el primer garante de la legalidad. No olvidemos que ocupa un cargo institucional y que su legitimidad se basa en la confianza que en él deposita la soberanía nacional. Si no aceptamos esto, todo diálogo será imposible, señorías. Lo cual no significa, por cierto, recurrir a las tortas. Ni mucho menos. Este es un Estado de derecho, basado en el imperio de la ley y, entre nosotros, para quien abandona la senda legal basta con los tribunales. Personalmente, señorías, no tengo miedo al resultado de un referéndum y menos en el País Vasco. Lo que temo es que no se respete la ley, que se sienten precedentes, que cunda la impresión de que en este país las normas no se respetan y que la autoridad no ejerce.
Señorías, con el mismo afán de poner las cosas en claro debo corregir a quienes difunden la fantasía de que existe un pacto entre el Estado y el País Vasco. No existe tal pacto. No existe. Nunca ha existido y supongo que nunca existirá. Esto es una entelequia propia de las creencias, la ideología y la propaganda de los redactores del proyecto que hoy analizamos. Yo no soy responsable de que algunas creencias no coincidan con la realidad. Lo siento mucho, qué le voy a hacer. Este es un problema que arrastran aquellas ideologías del siglo XIX que no han querido actualizarse. Yo no se lo reprocho, pero no me culpen a mí de tener los pies en el suelo y vivir en el siglo XXI.
En fin, señorías, por terminar con esta modesta iconoplastia de mitos sin fundamentos que entorpecen cualquier diálogo. No es cierto que los españoles rechacemos algo que los vascos demandan. Eso no es verdad. La verdad es que esta Cámara va a rechazar una propuesta que ni siquiera los vascos aceptan. Quien ha dicho ya que no a este plan es la ciudadanía vasca; son los vascos. Los autores del plan que hoy se nos presenta no han sido capaces de lograr un acuerdo amplio en el País Vasco. Nos han traído el presunto proyecto de reforma sin consenso, con el apoyo de sólo el 52 por ciento de los parlamentarios, es decir, con una mayoría cogida por los pelos. Esto en términos de censo electoral no pasa del 41 por ciento. ¿Qué sucede en el País Vasco? ¿Por qué un proyecto de estas características no logra mayor respaldo e incluso una foto entusiasta de la mayoría de la población, como ocurrió por cierto con el Estatuto de Guernica? ¿A qué lo atribuye el señor Ibarretxe? Miren ustedes, sin salir de esta sala, entre los diputados que proceden del País Vasco, que viven en el País Vasco, ocho van a votar a favor, pero 11, es decir, más, van a votar en contra; y son todos vascos. ¿O no?
Señores diputados, no estamos ante un desafío entre España y el País Vasco. Estamos ante una gravísima fractura de la sociedad vasca que este proyecto pretende convertir en una gigantesca injusticia, porque la intención clara de quienes defienden este plan es crear un marco en el que una mitad se impone a otra mitad. Unos vascos, tal vez de primera, imponen antidemocráticamente a todos los ciudadanos algo que no tienen derecho a imponer y que además los ciudadanos tienen derecho a rechazar. Todo ello aunque el ejercicio de ese derecho les pueda costar la vida a algunos, señor Ibarretxe. A los vascos no les gusta este plan, señorías. Tratar de imponérselo sería una injusticia que nosotros no secundaremos jamás. Además constituye una deslealtad. Algunos fingen que no se dan cuenta, pero el proyecto que hoy nos presentan constituye una grave deslealtad con el consenso que supo articular ese Estatuto de Guernica que ahora pretenden liquidar. Una deslealtad con la soberanía nacional, porque aquél Estatuto estableció, con una gran generosidad, una comunidad política que no había existido nunca en la historia, por cierto.

Fin

PLENO TURNO 18
01/02/05 CORO-PILUCHI

(Continúa el señor Rajoy Brey)

Una deslealtad con la población que le prestó apoyo universal porque representaba una enorme esperanza de convivencia en tolerancia y en paz, porque era un estatuto en el que cabían todos los vascos. Y esto es lo que ahora pretende traicionar esta tentativa de ruptura, este programa excluyente y esta maniobra que deja en la calle a la mitad de los vascos.
¿Cómo van a querer los ciudadanos un proyecto que establece un régimen de castas? Precisamente, donde más resplandece el pelaje antidemocrático de la propuesta es en lo relativo a la nueva situación de los ciudadanos, en esa distinción que se proponen realizar entre ciudadanía y nacionalidad vasca. Por fin van a poder diferenciar algunos entre los vascos nacionales y los españoles errabundos sin nacionalidad vasca, entre los de casa y los de fuera, los propios y los ajenos, los justos y los prescindibles.
Oiga, ¿y qué lectura piensan ustedes que puede hacer ETA de estas premisas? Hablo de ETA, sí, porque ETA interviene mucho en esta historia. Durante toda la transición, ETA, y no el PNV, ha sido la fuente en la que ha bebido el irredentismo vasco. ETA ha establecido las metas que otros aquiescentemente han convertido en programas. ¡Claro que hablo de ETA! No sólo porque ETA es la inspiradora del proyecto que otros han puesto por escrito (por cierto, tras romper en Estella el consenso de la sociedad vasca en torno al Estatuto de Gernika), no sólo porque ETA ha prestado sus votos para este viaje, no sólo porque ETA contribuye al éxito del plan amordazando a la mitad de la población vasca. Para nosotros, además, los terroristas están muy presentes porque son responsables de casi mil asesinatos, cuya memoria no queremos ultrajar. Ocurre que los han matado precisamente -fíjese usted- porque estorbaban las mismas pretensiones que este proyecto recoge. Los han matado porque no hemos atendido las exigencias de los terroristas. Los han matado porque representaban unos valores que ahora se quieren desterrar en el País Vasco. Y no podemos olvidarnos de ellos.
¿Qué le hace pensar a nadie que aquello que no permitimos que nuestros asesinos arrebataran porque era ilegal, injusto, incivil, ha dejado de importarnos? Quienes promocionan este plan parece que no se dan cuenta, pero con lo que ahora nos exigen vienen a decirnos que todo nuestro esfuerzo ha sido inútil, que las mil víctimas de ETA estaban equivocadas, que todos han muerto en balde, los guardias civiles, los policías, los jueces, los militares, los concejales, los empresarios, los periodistas; que Enrique Casas, Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco, Fernando Buesa, y tantos otros, estaban ofuscados, que tenían razón sus asesinos fanáticos, que tuvieron que matarlos porque nos habíamos obcecado y, en fin, que podíamos habernos ahorrado mucha sangre si hubiéramos sido más flexibles. ¿Eso es lo que quieren decirnos? Pues no, señor. No se han equivocado, no han muerto en vano y no vamos a traicionar su memoria. (Aplausos.)
No han sido ellos los equivocados y tampoco lo es esa mitad de vascos que rechaza esta propuesta injusta. Por cierto, señorías, ¿qué pasaría con ellos si esto se aprobara? ¿Qué deberían hacer los vascos que lo rechazan, es decir, la mitad? ¿Irse, callarse? Oiga, ¿y si no se callaran, y si pretendieran que sus derechos individuales son más importantes que los de no sé qué creencia? ¿Qué haría ETA en este caso? ¿Qué dispondría contra quienes enturbiaran la presunta marcha triunfal del presunto pueblo? ¿Cuánta sangre correría en el País Vasco si algunos se salieran con la suya?


FIN

Pleno 19
1-2-05 Elba/Marisa



(Continúa el señor Rajoy.)
¿A esto le llaman paz? ¿A esto se refieren cuando hablan de una oportunidad para la paz? ¿Qué clase de oportunidad sería esta? La paz, dijo Cicerón, es una libertad en calma. Una libertad, señoras y señores diputados, y a algunos les parece que este proyecto la proporcionará. Sin duda lo hará con algunos, por ejemplo, con los que ya viven en paz y no necesitan escoltas. Para todos los demás ese proyecto no contiene ni un gramo de libertad. Y no habrá libertad en el País Vasco, señorías, ni habrá paz mientras exista ETA. Y cuando ETA desaparezca y todos los vascos respiren libertad entonces, señorías, nadie tendrá que poner precio a la paz porque estaremos habitándola. De eso no tengo ninguna duda. Mi duda es si a esa paz que llegará habrá contribuido el señor Ibarretxe. Yo voy a ayudarle rechazando su plan.
Termino, señor presidente. Fíjense, señorías, en el contrasentido de que hoy estemos debatiendo sobre un proyecto que pretende romper nuestro ámbito de convivencia y dentro de unos días acudamos a las urnas para ratificar la unidad de los europeos. El mundo en general, Europa en particular, asisten a procesos de unión y no de ruptura, a sumas que no a restas. Sin embargo, aquí estamos nosotros debatiendo sobre esta regresiva propuesta contraria a las tendencias de nuestro tiempo y que ni siquiera tiene hueco en la Unión Europea. Señoras y señores diputados, rechazar este plan, como he dicho antes, no significa propiciar el caos sino fortalecer la legalidad. Porque el País Vasco cuenta con una norma legal muy sólida, el Estatuto de Guernika, que aunque parece que algunos lo olvidan continúa vigente. Es bueno recordar que este Estatuto obtuvo el apoyo de más del 90 por ciento de los electores vascos. Esta, señorías, es la mejor regla para medir la calidad de cualquier proyecto de convivencia, la conformidad de los afectados y mucho más en una sociedad dividida. No debiéramos ni siquiera tomar en consideración ninguna propuesta que no contara con un grado de apoyo semejante. Con este criterio, señoría, hemos de reconocer que no existe hoy mejor estatuto para el País Vasco que el Estatuto de Guernika. No entiendo de dónde proceden tantos afanes más o menos arcangélicos por reformarlo. En el País Vasco hay asuntos mucho más apremiantes por resolver. Lo que necesita urgentemente la sociedad vasca no son reformas estatutarias, no lo son, sino libertad. No planes que nadie demanda los hagan unos o los hagan otros, sino vivir en paz (Varios señores diputados: ¡Bien!) No fomentar los malentendidos sino garantizar la igualdad de todos los ciudadanos. No que pongamos nuestro empeño en cortejar el irredentismo, sino en liberar a una sociedad secuestrada por los violentos.
En resumen, señorías, el plan para la supuesta reforma del Estatuto de Guernika no cumple los requisitos que exige la ley. Es incompatible con la Constitución y, en consecuencia, debe ser devuelto al Parlamento vasco. No respeta la Constitución española porque no reconoce la soberanía nacional ni toma en cuenta el reparto de competencias establecido ni acepta la igualdad de los españoles ni garantiza la preeminencia de los derechos individuales. Para colmo no se ocupa de la autonomía, sino de la independencia. La libre asociación al Estado español no es más que un aderezo retórico cambiable en cualquier momento para resguardar la permanencia en la Unión Europea. Nos están pidiendo algo que no puede ser a sabiendas de que no puede ser. Tal vez piensan que ganan algo con pedirlo, a lo mejor votos. Yo no lo sé, pero nosotros vamos a cumplir con nuestro deber al negarnos.
Muchas gracias. (Aplausos de los diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso puestos en pie.)
Fin