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En los documentos del PCE-PSUC...Juan R. Lejarza
Apuntes:
En los documentos del PCE-PSUC aparecen con frecuencia propuestas de analisis, relativas al Proletariado dentro del mundo del trabajo. El Proletariado se divide grosso modo por su actividad en: trabajadores agrícolas,trabajadores industriales y trabajadores de servicios; su caracteristica común es la venta de su fuerza de trabajo al Capital, su actividad puede estar ó desarrollarse en el ámbito del “trabajo simple” ó en el del “trabajo compuesto”.
El Proletariado clasico “clase obrera” produce mercancías con “valor de cambio” y “valor de uso”. El Proletariado actual se encuentra en forma desarrollada en los servicios, púes realiza el “valor de uso” de las mercancías, pero no produce mercancías.
El “valor de cambio “es igual a Sociedad dividida en clases; el “valor de uso” es igual a Comunismo sin clases. Nuestro objetivo es la abolición del “valor de cambio”. Todas las premisas para la Revolución Comunista están presentes en la actualidad de forma objetiva, la subjetividad se ve que marcha por otro lado, y a esta debemos prestar atención sí queremos transformar la Sociedad en Comunidad.
En el Boletín “INFORMACIÓN del Comité Federal del PCE” Nº 1 publicado en junio de 1992, bajo el titulo: Especial XIII Congreso y en su Pag. 31- IV DOCUMENTOS APROBADOS “manifiesto del PCE para la izquierda”, aparecen ciertas reflexiones no desarrolladas que nos permitirian aclarar quién hace que dentro del Proletariado.
EXTRACTOS DEL TEXTO
A. PRÓLOGO.
En las últimas décadas se han producido grandes cambios en el mundo: cambios en la base tecnológica de la civilización, en las condiciones medioambientales, en la vida social y cultural, en el orden político y económico internacional. El análisis en profundidad de dichos cambios es fundamental para desarrollar una estrategia emancipadora orientada a la transformación del mundo real en el que vivimos.
E intentamos desentrañar las condiciones materiales y subjetivas para dicha superación, conscientes de que, como señaló Marx, la nueva sociedad a que aspiramos sólo puede engendrarse en las entrañas de la vieja.

El nuevo orden internacional.

No podemos continuar con el despilfarro consumista que actualmente realizamos en los países del llamado "primer mundo", a costa de la explotación y miseria de las dos terceras partes de nuestro planeta, en donde muchos millones de seres humanos mueren de hambre, con unas expectativas de vida desastrosas.

El capital intenta así poner a su servicio la renovación tecnológica y el nuevo sector estratégico (económica e ideológicamente) de la comunicación, generando un paro estructural de los trabajadores menos cualificados y promoviendo una escisión entre los trabajadores más cualificados dedicados a tareas de gestión, dirección o programación y la masa dedicada a tareas de producción y subsidiarias de control y mantenimiento, en el contexto de una mayor heterogeneidad de la clase trabajadora.

Pero el capital choca con la incapacidad de la disciplina mecánica fordista para organizar la producción en el marco de las nuevas tecnologías, que exigen una actitud activamente consciente de partes significativas de las fuerzas de trabajo. Y la respuesta toyotista orientada a conceder autonomía e iniciativa a colectivos obreros sin darles capacidad de control y decisión sobre el proceso productivo global cae en una contradicción irresoluble en el marco del capitalismo.

Pero este proceso sólo es posible reduciendo el peso de los trabajadores en la sociedad y su dignidad como personas mediante el recorte de sus derechos sindicales y sociales, en la distribución de la renta, con la flexibilización del mercado laboral y con el aumento de los ritmos de trabajo, apoyándose en la debilidad de la izquierda política y sindical.

Las transformaciones culturales.

Los cambios tecnológicos minan una de las bases comunes a los diversos modos de vida propios del capitalismo: la separación entre el tiempo libre y el tiempo de trabajo, que genera a su vez una escisión dentro del propio individuo, con unas pautas culturales para el trabajo y otras, completamente distintas, para el asueto.

Sin embargo, las nuevas tecnologías abren también otras posibilidades, que se expresan en una creciente pujanza de nuevos movimientos antijerárquicos, como las redes de libre circulación de información sin un centro dirigente. Así, también en el terreno de la cultura y la comunicación se enfrentan las tendencias que tienden a anular la libertad y las tendencias que tienden a expandirla.
El socialismo y el comunismo a que aspiramos.

La transformación de la sociedad habrá de ser obra de la actuación consciente, voluntaria y organizada de las personas que componen esa sociedad, a través de una auténtica revolución de la mayoría.

Lo escribió Pisarev y lo repitió Lenin: "Hay que soñar, siempre que la persona que sueñe crea seriamente en su sueño, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje escrupulosamente en la realización de sus fantasías. Cuando existe algún contacto entre los sueños y la vida, todo va bien.".

La centralidad del trabajo.

Se han producido cambios importantes en la organización del trabajo, en el mercado laboral y en la estructura de clases que favorecen la difuminación de la conciencia de clase entre los trabajadores de los paises económicamente desarrollados. Pero esos cambios no presuponen que haya desaparecido el potencial transformador de la clase trabajadora: el trabajo continúa siendo elemento central para la transformación social.

El proceso de mecanización y automatización del trabajo es más complejo de lo que algunos afirman. El trabajo manual, en todas sus formas, no es marginal hoy día ni parece que vaya a serlo en los próximos tiempos. Además, la sobreexplotación y precarización del trabajo manual está alcanzando porcentajes muy altos —y no sólo en el mercado negro de trabajo— lo que se refleja en un aumento espectacular del número de accidentes de trabajo y enfermedades psíquicas. No debemos olvidar, además, la explotación de la mano de obra en el Tercer Mundo para mantener el sistema capitalista.
Por otra parte debemos dar una mayor visibilidad y valoración al trabajo doméstico que en esta sociedad se atribuye casi en exclusiva a las mujeres, ocultando en un ámbito "privado", un trabajo imprescindible para la reproducción social.

Asimismo los comunistas debemos enfrentar las contradicciones entre el movimiento obrero y otros sujetos transformadores.
3. Defender colectivamente y esforzarse en lo personal en el trabajo bien hecho, en especial en el sector público así como la corresponsabilización, en el ámbito privado, con el trabajo doméstico.
4. Incluir en nuestros análisis el trabajo en su globalidad incorporando baremos que cuenten con el trabajo realizado en el ámbito doméstico así como los factores específicos que afectan al trabajo de las mujeres, luchando contra las prácticas discriminatorias y los mecanismos de segregación.
Se trata en definitiva de contraponer la lógica del trabajo a la lógica del Capital: es el trabajo, y no el capital, el que crea riqueza. El Capital no "crea empleo", sino que explota a la fuerza de trabajo.
Elementos alternativos para una política económica socialista.
a) Planificación y mercado.
En la producción capitalista vienen teniendo lugar cambios sustanciales. De una parte, aumenta la dependencia de la producción de ciencia y tecnología que, por sus propias características, es una producción social. De otra, y gracias a estos avances técnicos, aumenta la integración técnica de las unidades de producción lo que permite desvincular el control de la misma cada vez más de una fuerza de trabajo concreta y de un territorio concreto.
Por todo ello el dilema entre planificación y mercado es falso. De lo que se trata es de optar políticamente entre una planificación democrática o no, entre una planificación al servicio de los intereses sociales mayoritarios o de los privilegios de una minoría. Y asimismo de decidir al servicio de qué intereses se realiza la intervención en los mercados. Todo ello nos sitúa ante la necesidad de dar una respuesta de carácter político que ataque los mecanismos de "ocultación" del carácter crecientemente social de la producción que la dinámica del capitalismo va alimentando.
b) Autogestión social, renovación tecnológica y poder privado.
De hecho el productivismo maquinista, al supeditar el trabajador a la maquinaria, convirtiéndolo en un engranaje de la misma, creaba las condiciones objetivas para marginar al trabajador de la gestión de la producción, poniendo ésta en manos de capitalistas o burócratas, preocupados esencialmente por la cantidad de los productos obtenidos, menospreciando los costes ecológicos y sociales de tal producción.
Pero en la medida en que avanza la automatización de las tareas rutinarias y la renovación tecnológica adquiere una importancia creciente para un desarrollo de la producción en el que los aspectos cualitativos son cada vez más relevantes…,
el capitalismo…, interesado primordialmente en controlar sus beneficios podía fácilmente delegar en técnicos la gestión directa de la producción. Pero a su vez el carácter cada vez más social de la producción de ciencia y tecnología tiende a facilitar la autogestión social de la producción.
Y en la medida en que el desarrollo cualitativo de la producción depende cada vez más de sus trabajadores científicos y técnicos, aumenta la responsabilidad de éstos ante sí y ante sus conciudadanos. Es así como puede aparecer ante los trabajadores la exigencia creciente de la autogestión social de la producción frente al poder privado en las empresas y en las instituciones.
c) Una planificación democrática y articulada.
La planificación democrática debería desarrollarse a través de la articulación de los esfuerzos transformadores a los distintos niveles, disputándole el poder concreto al capital, tanto desde las instituciones como a partir de la organización de los trabajadores y la alianza de estos con otros sectores populares en un Bloque Social de Progreso.
Las aportaciones feministas a la emancipación global.
El movimiento feminista y la lucha de las mujeres por su liberación han contribuido a destacar la importancia de una serie de aspectos teóricos y políticos que conforman, de hecho, un factor importante para la renovación y desarrollo del pensamiento marxista y que a la vez exigen una práctica política diferente:
1. Un nuevo análisis de lo productivo, entendiendo por tal no solo la producción directa sino también la esfera de reproducción social de la fuerza de trabajo.
De forma especial hay que destacar la crítica feminista a las organizaciones políticas, sociales y sindicales, con estructuras verticales, fuertemente jerarquizadas, y unos modos de hacer política inspirados en idénticos principios a la organización del Estado.
Una alternativa al modo de vida.
Para ello es necesario crear otra valoración distinta en la colectividad sobre el bienestar, así como crear conciencia de la posibilidad y ahorro de otros hábitos de consumo que, de asumirse socialmente, significarían una mejora real de las condiciones de vida con un menor coste energético y una mayor posibilidad de equilibrar el reparto internacional. Se trata de proponer placeres alternativos al consumismo, socializables, basados en las relaciones interpersonales y el desarrollo de la creatividad. Es en este sentido que hablamos de síntesis del "ascetismo" y el "hedonismo". Nuestra alternativa no puede ser la sociedad de la "abundancia", pero sí debe ser la sociedad del placer, de un placer y un modo de vida generalizable al conjunto de la humanidad.
Democratización de la comunicación y la cultura.
La democratización de la comunicación y de la cultura, implica igualmente establecer relaciones democráticas en la producción y creación, en la distribución y el consumo, en la formación, en las condiciones de trabajo en los sectores implicados, etc. La democratización en los ámbitos de la información, la comunicación y la cultura conlleva necesariamente el pluralismo de las opiniones y enriquecerla con el contraste de las diferentes perspectivas. Estas relaciones democráticas no pueden limitarse a los medios de titularidad pública, sino que deben ampliarse también a los medios privados.
Esto significa que su modo de producción debe regirse prioritariamente por criterios de utilidad social como servicio público, basado en los principios de independencia, pluralismo y acceso universal, y no por criterios de rentabilidad financiera, esto es, de ganancia privada.
F. CONCLUSION.
Para la consecución de estos objetivos es necesaria una organización revolucionaria que utilice métodos científicos de análisis, que fomente el debate sobre los procesos de transformación social, impulse movimientos sociales emancipatorios y promueva en cada ámbito una amplia unidad del conjunto de las fuerzas progresistas y obreras.
No