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ARGELAGUER
Desdé una lejana Aldea, de un más apartado lugar
Sindicación
 
ANTE EL PROXIMO CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA
En un momento en el que el Congreso del PCE parece vislumbrarse
cercano, la
cuestión de la refundación comunista y la necesidad de la
reconstrucción del
movimiento obrero y popular deben ocupar el primer plano en el debate
de la
izquierda..Un lugar común bastante extendido entre muchos camaradas
según el
cual IU es el gran problema del PCE constituye en mi opinión una
falacia
absoluta y una simplificación que confunde e impide ir a las raíces del
problema. La crisis del PCE, y de todos los partidos comunistas en
general,
es mucho más profunda, y tiene más que ver con los cambios en el
capitalismo
y en la incapacidad de los comunistas de comprenderlos y actuar en
consecuencia. En Europa Occidental este ocaso de la identidad comunista
se
empezó a labrar con la aceptación del marco institucional por parte de
los
comunistas. Una equivocada e interesada interpretación de algunos
teóricos
marxistas como Gramsci o una, también, muy alejada de la realidad,
interpretación de lo que fue la experiencia de los frentes populares
llevó a
las organizaciones comunistas de occidente a hundirse en el fango del
llamado "eurocomunismo" que constituía en si mismo la aceptación del
marco
de la falsa democracia burguesa y la renuncia al cambio revolucionario.
Pretender que la salida de IU supondría la panacea para todos los
problemas
del PCE me parece, además de una simplificación que da la espalda a la
historia y que no nos podemos permitir, ilusorio e idealista..

De cara al próximo congreso del PCE propugnar la salida de IU del PCE
con
firmeza puede ser beneficioso para "agitar y despertar conciencias", y
ser
muy positivo siempre que todos y todas seamos conscientes de que es
algo
prácticamente irrealizable y sigamos teniendo como tarea central y
prioritaria la paciente reconstrucción de la clase y del bloque popular
antagonista. No debemos ni podemos de ningún modo embarcarnos en la
enésima
pelea congresual, la tarea de la refundación comunista es mucho más
amplia
y, lo siento, supera los marcos de los que es actualmente el Partido
Comunista de España. Los instrumentos que, en este siglo XXI, necesitan
los
trabajadores y los oprimidos para liberar a toda la humanidad, no están
aún
construidos y el agotamiento definitivo de los instrumentos que
conocimos en
el siglo XX, por suerte o por desgracia, es solo cuestión de tiempo.

En una de las trampas en la que no debemos caer los comunistas de
ningún
modo es en volver a entrar en frentes por la defensa de las siglas. Los
mismos camaradas que pretenden ahora defender estas posturas frentistas
de
salvación del partido, son los que han reconocido que el problema, a
principios de los noventa, cuando se planteó la disolución del PCE, es
que
había muchos liquidadores que se quedaron dentro y que han estado
haciendo
su trabajo de destrucción. Pues bien, ahora un frente supondría
exactamente
lo mismo, aliarse con aquellos a los que lo único que les interesa es
garantizar sus puestecillos y no trabajar lo más mínimo en la
perspectiva
de la necesaria refundación comunista.

Defender cuestiones como el centralismo democrático o la vuelta sin más
a
las células, se que en esto discrepo con bastantes comunistas, me
parece
otro error capital. El mismo error de los que piensan que con el PCE se
presente como marca electoral es suficiente para revivir el cadáver.
¿Cómo
podemos hablar de una vuelta al pasado sin el más mínimo análisis de lo
que
ha cambiado en la sociedad, en la organización del trabajo, en las
organizaciones sindicales?. No se trata de volver a un, idealizado
muchas
veces falsamente, pasado, se trata de estudiar que ha cambiado; de
saber
adecuar las formas organizativas a las exigencias de la sociedad; de
combinar sabiamente la organización territorial con la sectorial
partiendo
del conocimiento de que la destrucción de la gran industria hace cada
vez
más difíciles las células de fábrica. Por último y para terminar este
punto, me parece que no corren buenos tiempos para la aplicación del
centralismo democrático, ¿por cierto se ha aplicado alguna vez?, ¿ la
mayoría de las veces lo que ha habido no ha sido centralismo
burocrático?.

Más importante que esto me parece necesario recalcar la necesidad para
los
comunistas de tener una política hacia el movimiento obrero
independiente y
propia. No se puede consentir que los comunistas miren hacia otro lado
ante
unas burocracias sindicales que atacan directamente a los intereses de
los
trabajadores. Lenin y otro autores como Troskty dijeron cosas sobre la
actuación en los sindicatos que seguramente eran acertadas y eficaces
para
las condiciones de la Rusia de principios del siglo XX, esto no debe
servirnos de cortapisa para actuar del modo adecuado en el Estado
Español a
principios del siglo XXI. Debemos ser capaces de hacer nuestros propios
análisis y buscar nuestras propias soluciones, el marxismo marca
orientaciones y líneas de actuación pero no dogmas.

Debemos, también, saber en que partido militamos y en que estado real
se
encuentra, dejando, en lo posible, a un lado los sentimentalismos. Cada
partido comunista del mundo viene marcado por su propia historia y esta
a su
vez marca el tipo de militante ante el que nos encontramos. En el caso
español, nos vamos a encontrar, en su gran mayoría, con militantes, en
líneas generales, muy abnegados, sinceros y generosos en el trabajo,
pero
que no han sido educados para desarrollar su capacidad para el
análisis y
la reflexión. La historia del PCE se puede caracterizar por lo que
decía
antes: unos militantes ejemplares y abnegados y unos dirigentes, salvo
escasas excepciones, no muy proclives a hacer respetar la democracia
interna
y generalmente poco brillantes intelectual y teóricamente. Tenemos que
tener
en cuenta que va a ser muy difícil explicar y hacer entender que la
cuestión
del comunismo, o lo que es lo mismo de la liberación de la humanidad
entera,
están muy por encima del amor a unas siglas.

Respecto a la situación organizativa interna del partido tampoco
debemos
engañarnos, muchos camaradas han abandonado el partido o están
adscritos sin
ningún tipo de actividad. La inmensa mayoría de las Agrupaciones llevan
años
inactivas, y lo que es peor, casi todas, incluso las que se hacen
llamar
"críticas", han asumido la lógica según la cual se falsean los censos,
se
pagan las cuotas de los militantes con dinero que se obtiene de fiestas
locales o por otros medios, para mantener unas patéticas y estériles
peleas
por la mayoría. No hagamos falsas cuentas , agrupaciones con censos de
100 o
más militantes, en realidad tienen en realidad menos de 10 camaradas
activos. No caigamos jamás en la dinámica del abandono de la ética por
la
obtención del poder. Al final se paga, es una de las lecciones más
importantes que podemos sacar de nuestro pasado. Debemos de mantener
una
íntima e indisoluble relación entre medios y fines.

El camino de la refundación del comunismo, que me parece necesario e
imprescindible, y que de ningún modo se solventará con un retorno
acrítico
al pasado, pasa por una combinación audaz y prudente de análisis y de
acción. En este camino el papel de los que provenimos de las viejas
organizadores debe ser el de saber construir los puentes necesarios
para que
los jóvenes se empeñen en la tarea de la reconstrucción de clase, y
que, en
este proceso vayan creando, siempre bajo criterios democráticos y no
alienados, junto a nosotros, los instrumentos: partidos y
organizaciones
sindicales, necesarios para la defensa de los intereses del conjunto de
los
trabajadores. Es un camino apasionante en el que ni las siglas ni las
respuestas a todas las preguntas están dadas de antemano.

Carlos
M.Gutiérrez.
Miembro de Corriente Roja y del CC del
Partido Comunista de Madrid.













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