PARTIT COMUNISTA DEL PAÍS VALENCIÀ
El Partit Comunista del País Valencià (PCPV) celebrará el 14 y 15 de mayo su décimo congreso y todavía no tiene ningún militante que se haya postulado para convertirse en secretario general y zanjar así cuatro meses y medio de orfandad de liderazgo, tras la dimisión irrevocable de Alfred Botella el pasado 27 de diciembre. Al contrario que en otras formaciones, en el PCPV no se registra overbooking de candidatos sino de ideas. El documento político y de organización contiene, a diferencia también de la mayoría de partidos, muy pocas propuestas programáticas y bastantes más declaraciones de principios.
Con todo, el punto más caliente que ya ha levantado ampollas en las filas comunistas es el referente a las propuestas de organización y funcionamiento interno. Bajo el epígrafe «No más deberes sin derechos, ningún derecho sin deber», en el documento se aboga por atar en corto a los militantes e imponer el criterio de unidad de pensamiento y actuación como norma en las actuaciones en el seno de Esquerra Unida, bajo amenaza de sanciones. De esta forma se pretende cerrar filas, sumar todos los efectivos e intentar así que la actuación como grupo único de presión devuelva al PCPV el peso específico y capacidad de influencia que antaño poseía como fuerza mayoritaria en Esquerra Unida. «Si algún miembro del partido no se quiere comprometer a la asunción de los acuerdos sobre un tema tendría que aclararlo antes y abstenerse de participar en las correspondientes votaciones, entendiendo que esta desvinculación voluntaria supone la renuncia a los derechos correspondientes», señala el documento político y de organización que se debatirá y se votará en el próximo congreso de los comunistas.
En ese mismo artículo del apartado de organización, se señala que aquel militante que no haga pública su discrepancia respecto a una resolución y que posteriormente vote en un sentido distinto al de sus correligionarios será objeto de «suspensión temporal de determinados derechos durante un determinado proceso». De esta forma se penaliza la «falta de compromiso en aplicar los correspondientes acuerdos», añade el texto. Se quiere evitar así la dispersión de efectivos, como ocurrió en la última asamblea de EU.
Vuelta al centralismo democrático
Las medidas disciplinarias que se regulan en la ponencia política y de organización del Partit Comunista del País Va de cara a su X congreso suponen un regreso a los planteamientos del centralismo democrático, según fuentes comunistas consultadas. Representa, advierten, una vuelta a posiciones ya superadas por el Partit Comunista.El texto emana de una permanente de la dirección formada por siete personas: José Andrés Cousillas, Amadeo Sanchis, Inma Campos, Rosa Pérez, Guillermo Sampedro, Maite Gabaldón y Manuel Gutiérrez. Son estos dirigentes los que están llevando el partido hasta un cónclave que se celebrará cuarenta días antes del congreso de Partido Comunista de España (PCE), previsto para el 24 y 25 de junio.
El PCPV elegirá a unos doscientos delegados que acudirán a Madrid, lo que refleja una pérdida de peso específico de la delegación valenciana respecto al conjunto del Estado. La solución política que se dé a la crisis del PCPV en su congreso será decisiva para dilucidar la posición que defenderán los valencianos en el debate abierto en el seno del comunismo español.
Con todo, el punto más caliente que ya ha levantado ampollas en las filas comunistas es el referente a las propuestas de organización y funcionamiento interno. Bajo el epígrafe «No más deberes sin derechos, ningún derecho sin deber», en el documento se aboga por atar en corto a los militantes e imponer el criterio de unidad de pensamiento y actuación como norma en las actuaciones en el seno de Esquerra Unida, bajo amenaza de sanciones. De esta forma se pretende cerrar filas, sumar todos los efectivos e intentar así que la actuación como grupo único de presión devuelva al PCPV el peso específico y capacidad de influencia que antaño poseía como fuerza mayoritaria en Esquerra Unida. «Si algún miembro del partido no se quiere comprometer a la asunción de los acuerdos sobre un tema tendría que aclararlo antes y abstenerse de participar en las correspondientes votaciones, entendiendo que esta desvinculación voluntaria supone la renuncia a los derechos correspondientes», señala el documento político y de organización que se debatirá y se votará en el próximo congreso de los comunistas.
En ese mismo artículo del apartado de organización, se señala que aquel militante que no haga pública su discrepancia respecto a una resolución y que posteriormente vote en un sentido distinto al de sus correligionarios será objeto de «suspensión temporal de determinados derechos durante un determinado proceso». De esta forma se penaliza la «falta de compromiso en aplicar los correspondientes acuerdos», añade el texto. Se quiere evitar así la dispersión de efectivos, como ocurrió en la última asamblea de EU.
Vuelta al centralismo democrático
Las medidas disciplinarias que se regulan en la ponencia política y de organización del Partit Comunista del País Va de cara a su X congreso suponen un regreso a los planteamientos del centralismo democrático, según fuentes comunistas consultadas. Representa, advierten, una vuelta a posiciones ya superadas por el Partit Comunista.El texto emana de una permanente de la dirección formada por siete personas: José Andrés Cousillas, Amadeo Sanchis, Inma Campos, Rosa Pérez, Guillermo Sampedro, Maite Gabaldón y Manuel Gutiérrez. Son estos dirigentes los que están llevando el partido hasta un cónclave que se celebrará cuarenta días antes del congreso de Partido Comunista de España (PCE), previsto para el 24 y 25 de junio.
El PCPV elegirá a unos doscientos delegados que acudirán a Madrid, lo que refleja una pérdida de peso específico de la delegación valenciana respecto al conjunto del Estado. La solución política que se dé a la crisis del PCPV en su congreso será decisiva para dilucidar la posición que defenderán los valencianos en el debate abierto en el seno del comunismo español.





