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KIRGUIZISTÁN
La "revolución aterciopelada" de Kirguisia ha triunfado rápida e inesperadamente. Se han necesitado solo 3 horas para derrocar el poder anterior y sustituirlo por uno nuevo. A las 13.00 horas locales de ayer, frente a la sede del Gobierno en Bishkek (capital de Kirguisia) se habían congregado los primeros manifestantes -varias miles de personas-, y a las 15.30 se informó que la sede gubernamental ya había sucumbido. Media hora después, la oposición instituyó un consejo coordinador dando a entender que la "revolución" ya era un hecho consumado.

En Kirguisia ha ocurrido lo que tarde o temprano debía ocurrir. La rapidez con que se han desarrollado los acontecimientos muestra que el presidente Akaev no tenía apoyo no sólo por parte de la población, sino tampoco por parte de los cuerpos armados. ¿Cómo entonces se podría explicar la extraña inacción de los policías de Bishkek? Y bien, ¿qué pasará ahora? Los opositores, ¿ya saben lo que necesitan hacer y podrán controlar la situación?

Tal parece que sí. El líder de uno de los bloques opositores, Muratbek Imanaliev, afirma que la oposición entiende perfectamente la preocupación de los vecinos de Kirguisia -entre ellos Rusia- con lo que está pasando en la república. "Entendemos la preocupación de Moscú expresada por el portavoz de la cancillería rusa Alexander Yakovenko, quien ha llamado a contener el desarrollo de la situación dentro del marco legal -expresó Imanaliev-. Pues es ésta la dirección en la que pensamos avanzar". En los años 1991-1992 y entre 1997 y 2002, Muratbek Imanaliev había ocupado el cargo de ministro de Asuntos Exteriores de Kirguisia.

Comentó que la oposición ya mantiene conversaciones con los dirigentes de los cuerpos armados -el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Seguridad Nacional y el Ministerio del Interior- sobre la reanudación de la labor de esas instituciones. Todo indica que la oposición ha conseguido determinados éxitos en este sentido. Hay noticias de que el ministro de Defensa y el de Seguridad Nacional han aceptado colaborar con el nuevo poder. En cuanto a las funciones del presidente del país, por disposición de la Asamblea Legislativa de Kirguisia las cumplirá Ishenbai Kadirbekov.

Esta decisión responde a las normas de la Constitución, en virtud de la cual, las funciones del Jefe de Estado en ausencia del mismo las ejerce el presidente de la Asamblea Legislativa. El Consejo Coordinador instituido por la oposición hará las funciones del Gobierno provisional.

Lo más importante, señaló Imanaliev, es que Bishkek espera que Rusia acoja con comprensión la situación configurada en Kirguisia. Hizo resaltar que el cambio del régimen en modo alguno se debe a los "factores geopolíticos" ni a la "revisión de las orientaciones de la política exterior del país". "Sea cual sea el ministro de Asuntos Exteriores de Kirguisia o cualquier otro dirigente del país, Rusia seguirá siendo partenaire estratégico prioritario de Kirguisia", aseguró Muratbek Imanaliev.

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