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KIRGUIZISTÁN: "YA VOLVERÉ" ASKAR AKAEV
La Kirguizistán revolucionaria, que hace unos días acogía con júbilo la caída del régimen de Askar Akaev, quiere ahora que el presidente derrocado vuelva a la patria.

A pesar de que el Parlamento ha convocado los comicios presidenciales para el 26 de junio y los primeros pretendientes han anunciado, acto seguido, su decisión de disputar la legitimidad de estas elecciones ya se empieza a cuestiona porque formalmente Akaev no ha renunciado a su mandato y sigue siendo, de jure, jefe del Estado de Kirguizistán.

La Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) ha declarado ya que considera prematuras las presidenciales de junio. El mandato de Akaev expira en octubre próximo, que es cuando estaba previsto en un principio celebras estas elecciones.

El conflicto es obvio no sólo en el plano constitucional sino también al nivel de la lógica cotidiana: ¿cómo es posible elegir al nuevo presidente cuanto el mandatario actual está sano y salvo, aunque se encuentra fuera del país?

La élite kirguiz no ha tardado mucho tiempo en darse cuenta de que está en un vacío: la comunidad internacional no se apresura a reconocer oficialmente al presidente en funciones Kurmanbek Bakiev. En vez de felicitar a Kirguizistán con el triunfo de la democracia, otras naciones se han limitado a expresar la confianza de que las nuevas autoridades pongan cese a la revuelta y tomen la situación bajo control.

Hacia el mediodía del sábado, Bakiev aún se estaba gastando bromas en el Parlamento con respecto a la fuga de Akaev, pero varias horas más tarde anunció en una rueda de prensa que el nuevo Gobierno concedería al presidente prófugo las garantías de inmunidad.

Una declaración que, por cierto, no vale mucho en una ciudad revolucionaria donde todas las tiendas han sido saqueadas y el Parlamento trabaja bajo constante peligro de un asalto por parte de los electores airados.

El propio Bakiev se está quejando de que en su Administración haya apenas dos o tres personas. Su popularidad está decreciendo a ojos vista tanto en la asamblea legislativa como en la calle. Muchos políticos califican de "doble juego" el Memorando que ha sido firmado por él y mediante el cual se contempla traspasar el poder, a partir del próximo 14 de abril, al nuevo Parlamento cuyos diputados salieron de las elecciones organizadas por Akaev, esas mismas elecciones que originaron una revuelta masiva y la subsiguiente caída del régimen.

Desde la calle se le reprocha a Bakiev por su debilidad y por haber entregado la capital Bishkek a los merodeadores. El nuevo ídolo de la capital kirguiz es un recluso excarcelado de forma provisional, Félix Kulov, por el mero hecho de haberles demostrado a los maleantes el argumento más fuerte del poder, las armas.

"Necesitamos una mano fuerte" - confiesa ahora tanto los revolucionarios que asaltaron la residencia del Gobierno como los ciudadanos de la calle, horrorizados por el pillaje y el vandalismo.

Los debates parlamentarios del domingo, durante los cuales los diputados de cada Cámara sacudían el texto de la Constitución frente a sus oponentes, estaban a punto de derivar en una reyerta común, ya sin la participación de los electores que habían abandonado la calle.

Kirguizistán se está sumiendo en querellas y será incapaz de solucionar esta crisis sin la ayuda de los mediadores internacionales, quienes podían obligar a todas las partes, incluido Akaev, a sentarse a la mesa de las negociaciones.

Akaev se ha hecho necesario para todos. Sus partidarios quieren verlo en el cargo para restablecer el statu quo, mientras que los oponentes esperan a que vuelva para poder destituirlo legalmente.

Akaev es una persona clave en la negociación entre diversos clanes kirguices que hoy están peleando por el poder. Habiendo acogido a Akaev, Rusia se aseguró una carta de triunfo en la mediación internacional que ya resulta imprescindible para Bishkek.

No todos los diputados kirguices se han apresurado a quitar de sus despachos el retrato del presidente prófugo.

En la capital de Kirguizia, los diputados de la nueva y la anterior legislaturas han formado un grupo de trabajo conjunto para debatir la legitimidad de las acciones que ellos emprenden. Componen el grupo representantes de cada uno de los parlamentos.

Anteriormente, el presidente del actual parlamento, Ishenbay Kadirbekov, manifestó que a tenor con la Constitución del país y el código electoral, el parlamento anterior conserva sus facultades hasta el 14 de abril, o sea durante un mes después de elegido el nuevo. Al propio tiempo, los diputados de éste último ya prestaron juramento el 22 de marzo, después de haber recibido sus mandatos de la Comisión Electoral Central.

Después de los acontecimientos del 24 de marzo, el Tribunal Supremo del país anuló la respectiva decisión de la Comisión Electoral Central y declaró ilegítima la nueva composición del parlamento. Seguidamente fue dirigida una apelación al Tribunal Constitucional de la república, se convocó una sesión extraordinaria del parlamento kirguiz, en la que la presidenta del Tribunal Constitucional, Cholpon Baekova, manifestó que la decisión tomada por la Comisión Electoral Central era legítima, mientras que el fallo dictado por el Tribunal Supremo no lo era.

Como resultado, por poco se produjo una crisis, estallando debates respecto a qué cámara posee mayor legitimidad. En el momento decisivo, con el fin de solucionar el problema, se instituyó el grupo de trabajo en cuestión.

Puesto que el Tribunal Constitucional calificó de legítimo el parlamento de nueva legislatura, los diputados tuvieron que volver a debatir el Memorándum ya hecho público y firmado por el presidente interino de Kirguzia, Kurmanbek Bakiev. Se decidió analizarlo con la participación de todos los diputados del parlamento de la anterior legislatura.

Al propio tiempo, Felix Kulov, quien controla las instituciones armadas, advirtió a los diputados del anterior parlamento que ellos serían arrestados si intentan levantar a la gente.

El mandato de ustedes ha expirado. Ustedes fueron elegidos por cinco años. Se debe elegir el nuevo parlamento. Gústeme éste o no, debo cumplir sus decisiones. Si ustedes levantan a la gente, me veré obligado a adoptar medidas para arrestarles a ustedes, dijo Kulov, dirigiéndose a los diputados descontentos.

Hace unos días la Comisión Electoral Central tomó la decisión de volver a registrar a los diputados del nuevo parlamento de Kirguizia.

La OSCE, por boca de su secretario general, Jan Kubis, quien se reunió con el ministro de Exteriores de Kazajstán, Kasimjomart Tokaev, ha manifestado que quisiera contar con la ayuda de Kazajstán como un prestigioso miembro de la OSCE, en el arreglo de la situación en Kirguizia.

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