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GARROTXA
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Estatut...
La cuestión del nuevo Estatut no levanta pasiones entre los trabajadores y la juventud de Catalunya. El dirigente de EUiA, Jordi Miralles, se lamentaba de que “no hay amplias masas en la calle reivindicando un nuevo Estatut”.
Y no, no las hay. Sería completamente diferente si en el Estatut se viera reflejado claramente qué tipo de medidas se van a tomar para garantizar toda una serie de derechos: el acceso a una vivienda digna a las jóvenes parejas, condonación de hipotecas para quién ya no puede pagar,eliminar la precariedad laboral y el trabajo basura que tanto predomina en la Garrotxa, una sanidad pública de calidad sin listas de espera, una escuela pública de calidad y con medios… Cuestiones concretas que por descontado preocupan a las familias trabajadoras de la Garrotxa y a la juventud. Ese otro Estatut sí sería visto como una herramienta útil para los trabajadores y tendría un apoyo aplastante.

La experiencia de gobierno tripartito es igualmente decepcionante para los trabajadores de la Garrotxa: no se ha hecho nada para evitar los cierres de empresas, los expedientes de regulación de empleo se aprueban sin más, no se hace nada para eliminar la precariedad laboral y reducir la jornada de trabajo, siguen habiendo escuelas públicas deficientes mientras se incrementa la partida dedicada a las subvenciones a la escuela privada…

Incluso en el tema de los derechos democráticos nacionales, aunque se ha presentado la reforma como un cierto “desafío” a la Constitución y se define a Catalunya como “nación”, la verdad es que no se reconoce siquiera el derecho a la Autodeterminación, éste es un derecho democrático elemental, que la izquierda tiene que defender. Catalunya, Euskadi y Galicia deben poder ejercer el derecho de Autodeterminación, poder decidir qué tipo de vinculación quieren con el resto del Estado.
 
Bielorrusia...
En Bielorrusia ha tenido lugar un fenómeno nuevo para los países de post-URSS: una revolución prevista pero frustrada. Quiérase reconocer o no, pero este hecho es real: la política precedente que antes de las elecciones aplicaba el presidente Alexander Lukashenko, quien ganó las elecciones, resultó ser justificada. También más tarde las autoridades bielorrusas han estado a la altura de las circunstancias en lo táctico, sin dejarse involucrar en conflictos callejeros aunque hayan concedido libertad de acción a la oposición, haciendo vista gorda de las infracciones de la legislación electoral en que ésta incurrió (por ejemplo, la organización de actos públicos justo el día de las votaciones).

Los acontecimientos en Bielorrusia han mostrado que ni la Unión Europea ni EE.UU., que apoyaron activamente a los candidatos por la oposición, no son omnipotentes en el Este de Europa. No obstante, políticamente están muy comprometidos que ni lo disimulan. Mientras que el apoyo occidental de, por ejemplo, la revolución “naranja” en Ucrania todavía podía ser vista desde fuera como manifestación de solidaridad con el pueblo ucraniano (o, al menos, con su parte más activa y “democrática”), en Bielorrusia no se trataba de solidaridad alguna de Occidente con los bielorrusos ni de nada que pareciese respeto a la expresión de la voluntad popular. Esta aplicación demostrativa de normas de doble rasero socava seriamente el prestigio de los países occidentales tanto en Bielorrusia como en Rusia. Por más enérgicos que sean los debates en las reuniones del PACE entre los rusos y los europeos sobre la forma distinta de ver los derechos humanos, en Rusia se reconoce en general la autoridad de Occidente en materia humanitaria. La postura que Europa y EE.UU. mantuvieron respecto a Bielorrusia pone en cuestión esta autoridad, y más aún si estos últimos años su prestigio ha quedado socavado por la agresión contra Yugoslavia e Irak.

 
20 años de referendúm...
El 12 de marzo se cumplieron 20 años del referéndum convocado por el PSOE para meternos en la OTAN, ni la prensa, ni la televisión, han celebrado nada… No todas las Españas pasaron por el aro: el digno NO se impuso en Canarias, Cataluña y el País Vasco, Navarra incluida.

La pregunta del PSOE en el referéndum estaba planteada textualmente de la siguiente manera:

"El Gobierno considera conveniente para los intereses nacionales que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:
1º.- La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
2º.- Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en el territorio español.
3º.- Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.
Pregunta: ¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?"

Con una abstención del 44,8%, si incluimos en ella los votos blancos y nulos, los ciudadanos de las Españas se manifestaron a favor de la permanencia en la OTAN en un porcentaje del 31,4% sobre el censo, frente al 23,8% que dijo "NO". Esto suponía que de un cuerpo electoral de casi 29 millones de personas, nueve millones de ellas dieron el voto afirmativo. En cambio, en el País Vasco peninsular (incluida Navarra), Cataluña y Canarias el "NO" fue mayoritario, volviendo a dejar claras sus especificidades.

 
Primer empleo...
Todo comenzó hace unas semanas, cuando el gobierno derechista de Chirac, con el Primer Ministro Dominique de Villepin anunció una flamante nueva ley de contratación: el Contrato de Primer Empleo (CPE). La idea es sencilla y está de moda. Es, en esencia, un ensayo más en la afamada “flexibilización laboral” que los grandes capitales exigen constantemente, ya que alegan que los derechos laborales les impiden crear nuevos empleos precarios.

En el transporte público de Francia ha empezado a aparecer una viñeta de propaganda, financiada por los sindicatos, que da su opinión sobre el CPE. Se titula “Tres pasos para obtener trabajo”. El primero es un dibujo de un trabajador besándole la mano a un empresario. El segundo es el mismo trabajador besándole los pies al empleador. El tercero es el trabajador besándole el culo a su jefe; algo así como hacemos en la Garrotxa con nuestros “Amos-empresarios”. Eso resume bastante bien la sensación que hay en torno a este proyecto de ley que ha sido aprobado por los “parlamentarios que no trabajan“. Más específicamente, el CPE plantea que los menores de 26 años serán contratados por un “periodo de prueba” de dos años. En este tiempo, el empleador podrá despedir al trabajador sin justificación alguna y sin pagarle indemnización. Villepin asegura que esa fórmula animará a las empresas a la contratación de jóvenes, pero no ha convencido demasiado: su popularidad ha sufrido un fuerte golpe. Además, motivó la marcha más grande que ha visto Francia en mucho tiempo. Cerca de un millón de personas, entre trabajadores y estudiantes, protestaron el martes de esta semana contra la ley.


 
Libertad de expresión...
Tras la crisis provocada por la publicación de las viñetas de Mahoma
se han empezado a oír voces que apelan a la responsabilidad y a la
autocensura. De ahí a la censura sin más hay un paso.

¿Se va a poner límites a la crítica a las creencias? ¿Se pondrá
entonces también algún límite a los creyentes en su anatematización
del no creyente? ¿O es que no hace falta porque no hay peligro de
que quienes, frente a las supersticiones, estamos del lado del sentido
común caigamos en el fanatismo y empecemos a provocar alborotos y a pedir la muerte de los creyentes? ¿Hay que formar parte de una
iglesia, secta o partido religioso para que a uno se le tome en
cuenta?

Los no creyentes tenemos que soportar pacientemente todas las «semanas santas» el grotesco espectáculo de crucificados, encapuchados y picados, gentes que desfilan por las calles llevando sobre sus hombros imágenes a las que atribuyen poderes sobrenaturales y a las que adoran embobados, llegando hasta la autoflagelación. Si los no creyentes tuviéramos que guardarnos de criticar la superstición o de satirizar lo que ofende al más elemental sentido común, los creyentes también tendrían que poner algo de su parte y mantener sus actos de culto y sus declaraciones religiosas dentro del ámbito de lo privado.

Los no creyentes estamos hartos de que desde los púlpitos se
identifique la ausencia de fe con el «nihilismo moral», como si la
fuente de la moral fuera la fantasía, la mitología y la superstición,
en lugar de la racionalidad, el sentido común, la educación y la
empatía con los seres que, como uno mismo, sienten y padecen.

En una democracia tú debes ser libre de arrogarte el monopolio de la
ética y decir que los que no compartimos tus creencias somos
«inmorales», pero a los no creyentes también debe permitírsenos
criticar la superstición y las creencias sin fundamento. Tú elevas
tus opiniones a la categoría de «sagradas»; las mías, es cierto, no
pasan de ser racionales. No pretendo sacralizarlas, sólo aspiro a la
sensatez. Yo soporto estoicamente tus agravios al buen juicio; no te
ampares tú en «lo sagrado» para limitar mi libertad de expresión. Mi
libertad es tan «sagrada» como la tuya.
 
La guerra del "movil".
El coltan es una de las principales causas de la guerra del Congo. Un mineral imprescindible para fabricar bienes tan necesarios en Occidente como las baterías de teléfonos móviles. Y cada vez queda menos. Las grandes empresas que necesitan el material no escasean medios para obtenerlo. Así, financian a militares de todos los frentes y no se preocupan del número de menores que puedan morir en las minas. Así, un país con grandes recursos naturales se convierte, por medio de dictadores y multinacionales sin escrúpulos, en uno de los más pobres según la ONU.

Con él las baterías de los teléfonos móviles mantienen más tiempo su carga. Es necesario para el mejor funcionamiento de aparatos electrónicos. Por él, Sony no tuvo más remedio que atrasar el lanzamiento de la Play-Station 2. El coltan, también conocido como colombio-tántalo*, facilita nuestra vida. No tanto la de los congoleños.

El gran aumento de la demanda, debido en gran parte al auge de los teléfonos móviles, estimuló el comercio ilegal de este mineral en África central.

Para muchos países de esta zona, la devaluación de los productos mineros tradicionales y la desertización de los campos de cultivo provocaron una revalorización de este sector alternativo. En la República Democrática del Congo (RDC) se encuentra el 80% de este preciado mineral. En los 10 últimos años, grandes multinacionales, como Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi o IBM, se disputan 'el tesoro' a través de aliados autóctonos.

Mientras los gobiernos de estos países se disputan el territorio y empobrecen aún más si cabe a sus pueblos, las empresas mixtas se reparten el control económico de la región. Controlan incluso el transporte. Las zonas militares de los aeropuertos internacionales de Kigali y Entebe son un claro ejemplo: ni impuestos ni aranceles. Los vuelos de ida al Congo viajan cargados de armas y los de vuelta, de minerales.

Las grandes empresas financian a las fuerzas militares de los dos frentes, que bajo la excusa de conflictos interétnicos, mantienen una guerra real por el control de las ricas minas del Congo. En ellas trabajan cada día más de 20.000 personas. Los obreros más codiciados, por ser la mano de obra más barata y fácil de silenciar, son los miles de niños que abandonan la escuela para adentrarse con facilidad en las minas a ras de tierra.

*Columbita-Tantalita, abreviando coltan, es un metal apagado que se encuentra en importantes cantidades en la zona de este del Congo. Cuando se refina llega a ser tantalum metálico, un polvo resistente al calor que puede aguantar una alta carga eléctrica.
Estas propiedades lo hacen un elemento vital para crear condensadores, los elementos electrónicos que controlan el flujo dentro de las placas de circuitos. Los condensadores tantalum son usados en casi todos los móviles, laptops y muchos otros dispositivos. El boom de la tecnología reciente ha hecho que el precio del coltan se dispare llegando a 400$ el kilo, mientras que compañias como Nokia y Sony se pelean por él.
 
¿Armas de destrucción...otra vez?
Irán no representa una “amenaza nuclear”. No hay ni la más mínima evidencia de que tenga las centrifugadoras necesarias para enriquecer uranio al grado de material armamentístico. El director general de la AIEA, Mohamed ElBaradei, ha dicho, repetidamente, que sus inspectores no encontraron nada que respaldara las afirmaciones estadounidenses e israelíes. Irán no ha hecho nada ilegal, no ha demostrado ambiciones territoriales ni se ha implicado en la ocupación de un país extranjero –a diferencia de los Estados Unidos, Reino Unido e Israel. Ha cumplido con sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear de permitir a los inspectores “ir a cualquier parte y ver cualquier cosa”– a diferencia de los Estados Unidos e Israel. Éste último se ha negado a reconocer el tratado y tiene entre 200 y 500 armas termonucleares apuntando a Irán y a otros estados de Oriente Medio. Los que se burlan del TNP son amigos consagrados de norteamericanos y británicos. Tanto la India como Paquistán han desarrollado sus armas nucleares, secretamente y desafiando al tratado. La dictadura militar paquistaní ha exportado, abiertamente, su tecnología nuclear. En el caso de Irán, la excusa a la que el régimen de Bush se ha aferrado es la suspensión de las medidas “generadoras de confianza”, puramente voluntarias, que Irán acordó con el Reino Unido, Francia y Alemania con el objetivo de aplacar a EEUU y demostrar que está “por encima de toda sospecha”. En el equipamiento nuclear fueron colocados precintos de acuerdo a una concesión hecha -alguien diría que tontamente- por los negociadores iraníes y que no tiene nada que ver con las obligaciones de Irán bajo el TNP.

Aunque el Pentágono no tiene planes de ocupar la totalidad de Irán, tiene puestos los ojos sobre una franja de tierra que se extiende junto a la frontera con Irak. Se trata de Khuzistán, donde se localiza el 90 por ciento del petróleo iraní. “La primera medida a adoptar por una fuerza invasora”, se escribió en el Daily Star de Beirut, “sería la de ocupar la provincia iraní de Khuzistán, rica en petróleo, asegurándose el sensible estrecho de Ormuz y cortando el suministro de petróleo al ejército de Irán”. El 28 de enero, el gobierno iraní dijo tener pruebas de ataques británicos encubiertos en Khuzistán, incluyendo bombas, durante el año pasado. ¿Van a seguir este tema los renovadamente animosos parlamentarios laboristas? ¿Van a preguntar qué harán las tropas británicas estacionadas en las proximidades de Basora – especialmente el SAS - en caso de que Bush comience a bombardear a Irán?. Con el control del petróleo de Khuzistán e Irak y, por delegación, del de Arabia Saudí, los EEUU obtendrán lo que Richard Nixon llamó “la mayor recompensa de todas”.
 
II República Española