© Ahora de grande cando voy por las calles, (en noviembre y diciembre) y siento el aroma de los jazmines, me acuerdo de aquel jardín, con nostalgia.

© Conocer a alguien por lo que nos ofrecen para leer, eso es especial.
Las personas eligen sus libros por sus gustos, sentimientos y preferencias, y al ofrecértelo te ofrecen parte de si. Es como si te dieran a leer su interior.
Un profesor que se para frente a una clase y te comenta sobre un libro, pero diciendo lo que el verdaderamente sintió cuando lo leyó; se notara si lo atrapó o no, por la forma de expresarse. Si el libro le gustó nos alentará a que busquemos el cuál fue la razón, y esta búsqueda la realizaremos con placer.
En cambio si el profesor llega a la clase, y nos dice "para mañana lean el libro de nombre tal y del autor tal" , lo único que logrará es que apuntemos los datos, pero no nos preocupemos de saber el contenido del texto.
Esta es la diferencia entre dar para leer y "dar de leer".





