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Introducción a las arregladas de carga
Se explica el proceso de como se ha llegado a las arregladas de carga.
Sindicación
 
Segunda arreglada de carga.
Segunda arreglada de carga relativa a la Defensoría de los Habitantes.

Miércoles, 11 de mayo de 2005.

Vamos a empezar esta segunda arreglada de carga con en mente la próxima escogencia del nuevo Defensor de los Habitantes, hecho que también ha encendido la polémica. Al actual Defensor de los Habitantes, José Manuel Echandi se le vence el nombramiento el 05 de junio de 2005.

Aquí también vamos a utilizar al simbólico y voluminoso “costal de harina” tico.
CORRUPCIÓN Y DEFENSORIA, titula la columna OJO CRITICO de Rodolfo Cerdas, La Nación, Domingo 27 de marzo de 2005.

Al comienzo podemos leer que; “La creación de la Defensoría de los Habitantes ha sido un notable éxito democrático. Fortaleció el control sobre los Gobiernos, dio voz al ciudadano común y es un contrapeso que fortalece la soberanía popular.
Más abajo, sigue escribiendo don Rodolfo. En esta crisis moral y política que vivimos, hay que impedir que la Defensoría caiga en manos de personas subordinadas, controladas o manipulables por los círculos corruptos de poder; o de quienes, por acción, omisión, silencios, o encubrimientos, ya han mostrado que, además de atorada la lengua y cerrada la garganta, son incapaces de condenar la corrupción en el seno del PLUSC.
El peligro es real porque la Asamblea está por designar al próximo defensor y su adjunto. Muchos de los diputados, e incluso alguno que se la desea para sí, no han mostrado el carácter, la entereza, la trayectoria o la independencia suficientes para repudiar, sin ambages, las actuaciones corruptas de sus líderes, compañeros y copartidarios. Por el contrario, han guardado un cauto silencio y parecen haber lamentado más que la corrupción, el que se descubriera a los responsables.
La Defensoría es tabla de salvación para nuestra democracia y no para ningún paniaguado de los círculos corruptos.
Concluye su columna, don Rodolfo, escribiendo que, designar un defensor sin autoridad y mediatizado por compromisos inconfesables, liquidaría la entidad como instrumento eficaz para la defensa ciudadana y la convertiría en un dañino elefante, por cierto ya no tan blanco. Los daños causados por la corrupción son demasiado altos como para aumentarlos aún más por debilidad, amiguismo o irresponsabilidad.”

Especialmente con miras al primer párrafo, es decir donde se lee que la Defensoría fortaleció el control sobre los Gobiernos, uno es sobrecogido por la máxima perplejidad, desorientación, duda etc.
¿Porqué? Porque si una (sino la principal) de las funciones de la Defensoría es defender y dar voz al ciudadano común, o lo que es lo mismo, ser la encargada de la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos, eventualmente lesionados o ignorados por el Poder o Administración de turno, entonces uno se pregunta: si eso es así, ¿qué tienen que ver el Presidente de la República y la Asamblea Legislativa con la elección de una autoridad que eventualmente les llamaría la atención si no cumplen a cabalidad con sus deberes institucionales con relación a los ciudadanos o habitantes? ¿Qué no vienen a ser Juez y parte? Y por lo tanto, eventualmente poco imparciales en sus juicios?
Dicho esto no es que se pretenda cuestionar la autoridad de la Comisión de Nombramientos del Congreso o Asamblea Legislativa, llamada a designar al nuevo Defensor.
¡Pero el dilema permanece! ¿Cómo tratar de resolverlo? Parafraseando a Jesús cuando dice de dar a César lo de César y a Dios lo de Dios, con referencia a la Defensoría podríamos decir; lo que es de los Habitantes (Dios) a los Habitantes, y lo que es del Poder (César) al Poder....

En un ambiente político – económico ampliamente contaminado por la corrupción (con sus compromisos, componendas e intereses de parte), es ilusorio pensar que la elección del nuevo Defensor no corra el peligro de depender de ciertas componendas....

Si como lo dice claramente su nombre, el Defensor es de los Habitantes, (y no de la Presidencia o el Congreso), ¿porqué no interpelar a los directos interesados también? Es decir a los habitantes.
¿Cómo? Una manera podría ser con un referéndum popular.
Siendo que el tiempo se está venciendo, va de si que una tal opción ya no sirve.
Sin contar que organizar un referéndum, conlleva grandes gastos.
De allí, que con en mente a la frugalidad y ahorro, sin por esto menoscabar la calidad, una opción tipo el Programa de Opinión Pública Unimer – La Nación, parecería lo más obvio.
Las ventajas principales son que los costos para la comunidad son cero, mientras que el error de evaluación máximo es de solo un 2,6%, hacia arriba y hacia abajo.
¿Porqué no organizar entonces una pequeña encuesta a ese sujeto?
Entre otros, se podría preguntar; a) ¿Qué piensa usted de la Defensoría de los Habitantes y del actual Defensor Echandi? b) Piensa usted que los Habitantes deberían también tomar parte en la elección de su Defensor? c) ¿Cómo evalúa usted al desempeño del actual Defensor, José Manuel Echandi? d) ¿Le gustaría que fuera reelegido para el próximo periodo?

Estas pocas y sencillas preguntas hechas a los Habitantes, dejarían bien en claro cual podría ser el sentimiento popular a este propósito, que, en este caso serviría simplemente como un mensaje a los llamados a elegir al nuevo Defensor o reelegir al presente.
Los legisladores y el poder ejecutivo serán en fin de cuentas los electores institucionales del nuevo Defensor de los Habitantes, pero la sugerencia o sentimiento popular que se les haga llegar con la encuesta, sería algo parecido al papel atribuido al Espíritu Santo en la elección del Papa Benedicto XVI. ¿O no?

Esta segunda “arreglada de carga” está también en Internet, al Blog,
http://blogs.ya.com/arregladasdecarga

Atentamente, Valerio Tonolli
 
Primera "arreglada de carga".
Primero de Mayo de 2005, Día Internacional del Trabajo

Primera “arreglada de carga”.

Pues bien, como contenido y punto de partida de mi “inquietud reflejada”, de esta primera “arreglada de carga” tomaré al artículo “Critica de los críticos” del profesor Johnny Meoño Segura, - La Nación, 06 sep. 2004, pág. 39ª.
Entre otros, se puede leer, “....no hay canales de diálogo Gobierno – sociedad civil. Todos siguen dando la espalda al hecho de que nuestro modelo político centralista presidencialista, consagrado en la Constitución de 1949, es el más disfuncional de los modelos existentes en el mundo. No se reconoce que en tal sistema, la representación política – y la posibilidad del ciudadano de participar para influir decisiones – se restringe al ámbito de 57 diputados, un presidente de la República y menos de 20 ministros con verdadero poder de decisión sobre todo el país pues los cientos de “regidorazgos” y alcaldías municipales no cuentan para nada, por debilidad innata y por falta de recursos reales”.
Para poder corregir este estado de cosas, don Johnny Meoño nos recuerda que; “....la gran alternativa para una mayor representación y participación política ha estado allí desde 1974 (¡más de 30 años!) con la Ley de planificación nacional y la Ley general de la administración pública desde 1978....que Ofiplan – Mideplan entronizó mecanismos previstos para moldear el devenir del país sobre la marcha, en vez de improvisar “concertaciones”. Sigue escribiendo don Johnny, ....Pobre Costa Rica. Como sufre por una clase dirigente – política, empresarial, sindical y social – que teniéndolo a mano desde 1974, no ha sabido reconocer este extraordinario marco normativo superior que obliga a un diálogo constante y constructivo con el Gobierno, sin mendigar nada, evitando llegar a puntos sin retornos.
En, ¿ Cuáles son las causas? La Nación, 29 de septiembre de 2004 el profesor Meoño reitera, con mayores detalles, cuanto afirmado más arriba. Dice, entre otros, que,....”a veces cuesta caerle bien a todo el mundo”. Recuerda que,....”la reforma 4 – 3 a juntas directivas de 1970 y la creación del Régimen de Presidencias Ejecutivas en 1974, más la activación paralela a este régimen de - comités políticos – en ministerios y autónomas, entronizaron el servilismo y clientelismo políticos en sus peores manifestaciones....Todo eso, ha hecho posible que cientos de colaboradores electorales sin experiencia y entrega lleguen cada cuatro años a entorpecer a los funcionarios de carrera ....Colateral a lo anterior, los presidentes y partidos crecientemente intervienen en el nombramiento de las autónomas de gerentes, y, también en ministerios, de directores regionales, de jefes departamentales, de docentes, asesores – interesados -, etc.
El pobre sistema de representación y participación políticas actual no ofrece ningún contrapeso eficaz al ejercicio hegemónico de ese poder central, permitiendo un desmedido tráfico de influencias y la corrupción ....El régimen junta – presidenciales es nocivo porque es servil....El país tiene el derecho a recuperar lo mejor de dicha autonomía administrativa y a sanear tantas malas prácticas políticas en ministerios. Concluye don Johnny diciendo, ....que la nueva Ley contra la corrupción no hará el milagro, pues el frío del país no está en las cobijas sino en todas esas personas honestas que habiendo podido denunciar tal estado de cosas, se han quedado calladas.”
(El señor Johnny Meoño Segura es profesor de Ciencias Políticas en la UNA.)