Un poco de historia...

En sus comienzos (díficil es establecer una fecha precisa de surgimiento, pero podemos ubicarlo aproximadamente por los años 1250-1300 A.C.), esta danza era de índole sagrada, lo cual suponía que sus ejecutantes debían estar adecuadamente preparadas tanto en lo físico como en lo espiritual (debían observar la pureza en todas sus manifestaciones, tanto las visibles como las inefables). Estas primeras danzarinas, sacerdotisas, vírgenes, desnudas -la desnudez era un valor de humilde ofrenda y belleza para la divinidad- se desempeñaban como nexo entre lo humano y lo celestial.
Se pedían favores o se aplacaba la ira divina gracias a estas mujeres. Estaban presentes en las fiestas solemnes y en los cortejos fúnebres; estos últimos eran celebraciones que hoy entendemos como tristes, pero para las gentes de aquella época pasar de esta vida a la otra era el acontecimiento que daba significado a sus esfuerzos y esperanzas en vida. Allí estaban ellas, las bailarinas consagradas a danzar comprometiendo carne y espíritu. Cuerpos tatuados, marcados para siempre con símbolos religiosos, demostrando así que eran de propiedad celestial...
El advenimiento y la propagación del Cristianismo conllevó a la anulación de las solemnidades mencionadas, por considerarlas ritos paganos. Los cristianos nacidos en Egipto (llamados "coptos") fueron la vía a través de la cual las antiguas costumbres rituales pudieron conservarse, aunque pagando el precio de eliminar la desnudez corporal en los templos y el título de "secerdotisa" para la mujer devota al culto.
Fue entonces que el arte milenario de la danza pasó a ser difundido por las mujeres esclavas, ya que las devotas a al religión habían perdido mucha libertad de acción. Las esclavas otorgaban espectáculos altamente populares y muy entretenidos; de esta forma, la danza fue conocida en numerosos lugares y su fama se extendió, salió de los templos.
Pero, otra vez, la llegada del Islamismo a todo el Mundo conocido -en los albores de la Edad Media- acalló esta expresión artística hasta hacerla (aparentemente) desaparecer. No sucedió así, de todas formas. Un arte tan visceral, tan humano y espiritual no podía caer en el olvido permanente: reaparece, hacia fines del siglo XVIII en los pequeños círculos de esclavas retenidas en palacios de antiguos califatos medievales.
Altamente instruídas, capacitadas en el canto, la danza y la recitación de poesía, las esclavas eran el reflejo del poderío del señor feudal en Oriente Medio. Todas las habilidades y destrezas naturales o aprendidas (más la belleza física) eran valores que cotizaban muy bien en el mercado de esclavos. Al ser cultas, estas mujeres adquirían la astucia suficiente como para manejar situaciones a su favor por medio de su belleza, lo cual las hizo excelentes informantes para sus señores - o también elementos muy peligrosos dentro del gobierno-.
Las esclavas dedicadas a las actividades artísticas eran la atracción en fiestas y reuniones de los califas y demás señores.
Sus performances las realizaban en espacios especiales, donde cada bailarina era premiada por los invitados -siempre hombres- con monedas de oro o joyas si lograba destacarse del resto por sus habilidades o encanto -de aquí parte la actual costumbre de dar dinero a las bailarinas,que tanto se practica en nuestro país-. En estas celebraciones fastuosas, las danzarinas eran un espectáculo tanto como los encantadores de serpientes y los magos allí presentes. Sus bailes iban acompañados de chinchines o zaggat y no era raro que incluyeran la espada de algún invitado como accesorio de la danza.
Las gawazi eran las gitanas egipcias, mujeres que se desempeñaban en el arte del canto y la danza. Bailaban de manera muy similar a sus predecesoras de la etapa faraónica, por lo cual se puede decir que conservaban la esencia espiritual y estética de esta actividad. Eran de origen fenicio o cartaginés y adoraban viajar y recorrer grandes distancias; practicaban la lectura de la borra del café y de las ostras, además realizaban sus representaciones artísticas en las calles y su alcance era muy popular (ya que compartían escena con juglares, adivinadores y demás personajes famosos de la etapa medieval).
Lo que tal vez nos interese de esta casta de mujeres es el hecho de que solían ir vestidas con una enorme cantidad de adornos -aros, pendientes profusamente decorados, brazaletes, colgantes en monedas, etc- y un gusto marcado por los colores vivos y alegres, lo cual nos da una pista del por qué del color y los adornos de los vestuarios de las bailarinas hoy
en día.
El Raqs Sharqi, con más o menos represiones de índole cultural, se ha transmitido de generación en generación, enriqueciéndose con la capacidad creativa que cada ejecutante fue aportando a partir de los temas más populares de
su momento en la historia.
A partir de la década del 40 comienza un proceso de sistematización que le dio coherencia y unidad a esta danza, sobre
todo en Egipto. Durante esta época grandes músicos compusieron piezas dedicadas a este arte que más luego serían consideradas obras maestras de su género.
Desde allí hasta el día de hoy la danza árabe no para de crecer y extenderse geográficamente. Ha saltado sus límites de
Medio Oriente para cautivar el Mundo Occidental con su encanto milenario de origen espiritual.
Lamentablemente Occidente ha degradado muchas veces el sentido de esta expresión artística con muchos prejuicios injustos, o prácticas que la reducen a mera actividad erótica; pero por otro lado, se la preserva intacta en su esencia de la mano de bailarines y compañías de danza altamente profesionales, que se esfuerzan en rescatar las antiguas tradiciones
para traerlas hasta nosotros de una manera fresca, renovada, siempre cautivante
Ya vuelvo de mi retiro

Bueno después de una semana de vacaciones (que no le vienen mal a nadie), aqui estamos de nuevo.
Mas de danza....

Si existe un accesorio emblemático de estas danzas es el famoso pañuelo o caderin bordado en monedas que la bailarina amarra a sus caderas.
Originalmente el pañuelo no llevaba monedas, era una simple pieza de tela, generalmente algodón, que tenía la misión de destacar los ondulantes movimientos de la danza (hasta hoy en la danza del bastón, que se baila con túnica, se acostumbra usar pañuelos sin adorno alguno), pero dada la costumbre de recompensar a la bailarina arrojando monedas a sus pies, ella se vio obligada a poner a resguardo su paga y decidió coserlas a su pañuelo y de este modo protegerlas y usarlas como adorno, es de aquí de donde surge también la tradición de poner el dinero entre las prendas del traje de la odalisca, especialmente en la cadera, como podemos apreciar esta es una danza de milenarias y atractivas tradiciones.

La danza árabe es altamente terapéutica, ya que no sólo confiere beneficios al cuerpo modelándolo y ayudando a bajar de peso, si no que además hace trabajar sectores del cuerpo femenino donde se hallan chakras o puntos de energía descuidados por otras disciplinas u olvidados por la mayoría de las mujeres a causa del ocio o el estrés.
Con sólo tres o cuatro clases quienes la practican aseguran sentirse contentas, libres y muy relajadas.
Con el movimiento aparecen sensaciones ocultas o reprimidas, muchas mujeres comienzan a reconciliarse con su cuerpo, a valorarse más desde lo femenino, a descubrir su sensualidad dormida y redireccionar sus sentimientos e ideas sobre sí mismas.
De este modo se aprende a canalizar energías, produciendo una liberación de las tensiones, y todo ello teniendo en cuenta que por la naturaleza de los ejercicios se logra modelar, tornear, y esculpir el cuerpo sin sacrificios, porque se hacen estos esfuerzos bajo la forma de un juego, un desafío de la odalisca hacia sus alumnas a realizar este o aquel movimiento.
A esto se suman a las coreografías, los aportes positivos que según la musicoterapia proporcionan los sonidos primitivos generados por antiguos instrumentos como el laúd, el rebab, el tar persa o el derbake, y la atmósfera de ensueño y leyenda que siempre despertaron las Mil y una noches, y que revive en cada acorde de esta milenaria danza.
El nunca lo haria

“Queridos amos:
Aunque hace ya unas semanas que no estoy en casa, no hay un solo día, casi ni un solo minuto, en que no me acuerde de vosotros. No logro comprender qué fue lo que ocurrió, me desperté como cada mañana y fui a saludaros a vuestra cama. Sí, es verdad que os encontré muy raros, que apenas hicisteis caso de mis lametazos ni me seguisteis en mis juegos... No sé, pensé que no os encontrabais bien o que quizás estabais enfadados conmigo por algo, muchas veces lo estabais sin que yo supiera el motivo. Después me fui a la entrada, a esperar allí tumbado que os acordarais de sacarme a pasear. Cuando os vi llegar al cabo del rato, con mi correa en la mano, creí que me moría de la alegría, ¡hasta estuve a punto de hacerme pis!...
Luego bajamos a la calle y me llevasteis hasta el coche, ya no podía más, iba a estallar de la emoción, pensé: ¡qué bien, nos vamos de excursión!. Y así fue, hasta el campo me llevasteis. Allí, como tantas otras veces, corrí, aspiré el olor de las plantas y jugué con las piedras que me lanzabais..., pero de pronto ya no estabais.
Os marchasteis así, sin despediros, sin más. Me hubiera gustado al menos una excusa, una de esas mentiras piadosas, tan de moda en estos días. Nada, ni siquiera la palabra adiós, una de las primeras que de cachorro conseguí entender. Seguramente pensaréis que es una tontería, pero me hubiera encantado, aunque fuera por última vez, oler las manos de vuestros hijos y derretirme ante sus caricias, pasearme por las habitaciones y despedirme de cada uno de sus rincones...
Sabéis de quien me acuerdo ahora mucho, de María, la madre de uno de vosotros, no sé bien de quien. Ya, ya sé que no os gusta mucho que os hablen de esto, pero al menos ella tuvo la oportunidad del día antes de ingresar en el asilo, ¡ay, perdonadme!, ¿residencia de lujo era como os gustaba llamarlo, no?..., de despedirse de mí. Me habló durante un buen rato, susurrándome al oído cosas bonitas, como sólo ella sabía hacerlo. Mientras lloraba, olía sus viejas manos y las lamía con toda la intensidad de la que era capaz y en mi torpe lenguaje de perro, ya sabéis, más basado en sentimiento que en otras cosas, le dije adiós. En fin se me acaba el tiempo, ahora estoy aquí en el albergue, un lugar que no es el ideal para ningún animal, pero sí el último refugio para los que como yo no tenemos otro.
Aquí no me falta de nada, salvo lo único que necesito para vivir que es vuestra compañía y vuestro cariño. Por eso noto que la vida se me escapa y me queda poco... No os preocupéis, la muerte no es nada, de hecho estoy muerto desde que me abandonasteis. Lo fuisteis todo para mí y esté donde esté lo seguiréis siendo, sois mi familia.
Hasta siempre.
Fdo: Vuestra Mascota.”
" Este texto no es mio, lo escribio el director de una protectora de animales, bueno creo que sobran las palabras ¿no?
Cuenta la leyenda...

Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron, uno de ellos agredió al otro en el rostro. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse, tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.
Intrigado, el amigo preguntó: ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió:
"Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo".
El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas
shimy, shimy, shimy...

Desde tiempos inmemoriales la Danza del Vientre ha expresado los Sagrados Misterios del Amor y de la Vida. Después de haber sobrevivido -contra viento y marea- el paso de culturas y mentalidades, la Danza del Vientre sigue siendo, hoy igual que antaño, un camino idóneo para propiciar la unidad entre el cuerpo y el espíritu y para experimentar vitalidad y alegría de vivir.
Bueno, por fin vuelta a las clases. La verdad es que es cierto que bailar esta danza cambia mucho la actitud de las personas, te hace sentir mejor y encima te lo pasas bien, eso si, si empiezas no podrás parar (crea adicción). Por la red hay un montón de información sobre los beneficios de esta danza, en muchos casos parece que exageran, pero en la mayoria de cosas aciertan.
Mas cosas para pensar


En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero, ¿que les quitamos?".
Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la puedan encontrar". El primero propuso: "Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde esta".
Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contesto: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrara".
Uno mas dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".
El ultimo de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren". Todos se volvieron hacia él asombrados y preguntaron al mismo tiempo: "¿Donde?". El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán".
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
Ya estamos en octubre

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino que tenía que recorrer a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.
Durante dos años esto fue así, desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de su trabajo.
Así que la tinaja quebrada habló al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.
El aguador apesadumbrado, le dijo compasivo: “Cuando regresemos a la casa quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja, y vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, ero de todos modos se sentía apenada porque al final, solo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces “¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos no hubiera sido posible crear esta belleza”.
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.