El nunca lo haria

“Queridos amos:
Aunque hace ya unas semanas que no estoy en casa, no hay un solo día, casi ni un solo minuto, en que no me acuerde de vosotros. No logro comprender qué fue lo que ocurrió, me desperté como cada mañana y fui a saludaros a vuestra cama. Sí, es verdad que os encontré muy raros, que apenas hicisteis caso de mis lametazos ni me seguisteis en mis juegos... No sé, pensé que no os encontrabais bien o que quizás estabais enfadados conmigo por algo, muchas veces lo estabais sin que yo supiera el motivo. Después me fui a la entrada, a esperar allí tumbado que os acordarais de sacarme a pasear. Cuando os vi llegar al cabo del rato, con mi correa en la mano, creí que me moría de la alegría, ¡hasta estuve a punto de hacerme pis!...
Luego bajamos a la calle y me llevasteis hasta el coche, ya no podía más, iba a estallar de la emoción, pensé: ¡qué bien, nos vamos de excursión!. Y así fue, hasta el campo me llevasteis. Allí, como tantas otras veces, corrí, aspiré el olor de las plantas y jugué con las piedras que me lanzabais..., pero de pronto ya no estabais.
Os marchasteis así, sin despediros, sin más. Me hubiera gustado al menos una excusa, una de esas mentiras piadosas, tan de moda en estos días. Nada, ni siquiera la palabra adiós, una de las primeras que de cachorro conseguí entender. Seguramente pensaréis que es una tontería, pero me hubiera encantado, aunque fuera por última vez, oler las manos de vuestros hijos y derretirme ante sus caricias, pasearme por las habitaciones y despedirme de cada uno de sus rincones...
Sabéis de quien me acuerdo ahora mucho, de María, la madre de uno de vosotros, no sé bien de quien. Ya, ya sé que no os gusta mucho que os hablen de esto, pero al menos ella tuvo la oportunidad del día antes de ingresar en el asilo, ¡ay, perdonadme!, ¿residencia de lujo era como os gustaba llamarlo, no?..., de despedirse de mí. Me habló durante un buen rato, susurrándome al oído cosas bonitas, como sólo ella sabía hacerlo. Mientras lloraba, olía sus viejas manos y las lamía con toda la intensidad de la que era capaz y en mi torpe lenguaje de perro, ya sabéis, más basado en sentimiento que en otras cosas, le dije adiós. En fin se me acaba el tiempo, ahora estoy aquí en el albergue, un lugar que no es el ideal para ningún animal, pero sí el último refugio para los que como yo no tenemos otro.
Aquí no me falta de nada, salvo lo único que necesito para vivir que es vuestra compañía y vuestro cariño. Por eso noto que la vida se me escapa y me queda poco... No os preocupéis, la muerte no es nada, de hecho estoy muerto desde que me abandonasteis. Lo fuisteis todo para mí y esté donde esté lo seguiréis siendo, sois mi familia.
Hasta siempre.
Fdo: Vuestra Mascota.”
" Este texto no es mio, lo escribio el director de una protectora de animales, bueno creo que sobran las palabras ¿no?
Comentario:
¿Sabes? a veces, cuando veo un perro "callejero", sin querer imagino a mi querido perro DONNER, me entristece que los animales tangan que pagar las consecuencias de nuestra falta de cultura. (me conmovió mucho este artículo)
"El mejor amigo del perro, es el perro"
"El mejor amigo del perro, es el perro"
Comentario:
Pues aunque el fin es bueno, los medios no me gustan, me refiero al texto, es que detesto todo lo sensiblero y lacrimogeno, igual el perro piensa "joder, que amos más asquerosos y que gusto habermelos quitado de encima y si pudiera me cagaba en vuestras zapatillas" porque puestos a "humanizar" los sentimientos de los animales, también podrían ser muy bien estos otros...
kisses!
P.D. Siento que me hayan salido dos post tan críticos y ácidos... prometo reformarme :-D
kisses!
P.D. Siento que me hayan salido dos post tan críticos y ácidos... prometo reformarme :-D
Comentario:
quede para adentro, nunca he querido tener animales por la misma razón, si no los vas atender como merecen mejor no hacerlos sufrir.
Comentario:
Sobran del todo!!! Ojalá la gente se solidarizase más con eses seres pequeñajos de hociquito húmedo que no conocen el significado de la palabra rencor...
Un beso!!!
Un beso!!!





