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Si existe un accesorio emblemático de estas danzas es el famoso pañuelo o caderin bordado en monedas que la bailarina amarra a sus caderas.
Originalmente el pañuelo no llevaba monedas, era una simple pieza de tela, generalmente algodón, que tenía la misión de destacar los ondulantes movimientos de la danza (hasta hoy en la danza del bastón, que se baila con túnica, se acostumbra usar pañuelos sin adorno alguno), pero dada la costumbre de recompensar a la bailarina arrojando monedas a sus pies, ella se vio obligada a poner a resguardo su paga y decidió coserlas a su pañuelo y de este modo protegerlas y usarlas como adorno, es de aquí de donde surge también la tradición de poner el dinero entre las prendas del traje de la odalisca, especialmente en la cadera, como podemos apreciar esta es una danza de milenarias y atractivas tradiciones.

La danza árabe es altamente terapéutica, ya que no sólo confiere beneficios al cuerpo modelándolo y ayudando a bajar de peso, si no que además hace trabajar sectores del cuerpo femenino donde se hallan chakras o puntos de energía descuidados por otras disciplinas u olvidados por la mayoría de las mujeres a causa del ocio o el estrés.
Con sólo tres o cuatro clases quienes la practican aseguran sentirse contentas, libres y muy relajadas.
Con el movimiento aparecen sensaciones ocultas o reprimidas, muchas mujeres comienzan a reconciliarse con su cuerpo, a valorarse más desde lo femenino, a descubrir su sensualidad dormida y redireccionar sus sentimientos e ideas sobre sí mismas.
De este modo se aprende a canalizar energías, produciendo una liberación de las tensiones, y todo ello teniendo en cuenta que por la naturaleza de los ejercicios se logra modelar, tornear, y esculpir el cuerpo sin sacrificios, porque se hacen estos esfuerzos bajo la forma de un juego, un desafío de la odalisca hacia sus alumnas a realizar este o aquel movimiento.
A esto se suman a las coreografías, los aportes positivos que según la musicoterapia proporcionan los sonidos primitivos generados por antiguos instrumentos como el laúd, el rebab, el tar persa o el derbake, y la atmósfera de ensueño y leyenda que siempre despertaron las Mil y una noches, y que revive en cada acorde de esta milenaria danza.
Comentario:
hola..queria decirles q la pag me parece muy buena ..y gracias a esta pag pude sacar mucha info q necesitaba q no encontraba x ningun lado.. desde ya muchas gracias y sigan asi q van muy bien
Comentario:
Hola, bailarina de la danza del vientre. ¿Por qué no sigues bailando?
Comentario:
Pues por todo lo que dices en este post parece muy positivo y tal... pero que quieres que te diga, a mi esa imagen de regustillo machista de una señora ondulando la cadera para disfrute de cuatro mirones babosos no se me acaba de ir de la cabeza, decididamente prefiero el tai chi o el yoga...
kisses!
kisses!





