DEJAR VUESTROS ARTICULOS.
Adelante amigos, ya podeis dejar vuestros articulos aqui.
Comentario:
Os envío la última entrega de la serie sobre la vulnerabilidad, ahora con las pistas de acción a desarrollar para no ser personas vulnerables. Cada uno tendremos que ver qué aspecto de los señalados podemos trabajarnos para crecer en madurez.
Espero que os haya resultado interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (11)
La madurez, antídoto contra la vulnerabilidad:
La madurez personal contribuye a minimizar riesgos. Conviene acompañar educativamente para facilitar una madurez personal que haga menos vulnerable a la persona.
- Equilibrar emoción y razón. No es aconsejable vivir solamente a merced de sentimientos, impulsos o tendencias. El ser humano debe mantener equilibro entre razón y sentimiento. Los principios, las convicciones y la orientación personal deben ocupar un puesto importante.
- Regresar a la conciencia personal. La conciencia ayuda a no depender únicamente de los criterios de la moda, de las tendencias que circulan por el exterior o de los grandes acontecimientos que impactan en la emotividad. La persona madura forma su conciencia y es ella quien rige el comportamiento.
- Proponer actitudes de donación y apertura. La autonomía personal es fundamental, pero puede degenerar en individualismo. El mito de “narciso” llama continuamente a la persona que busca tan sólo la propia autorrealización. Hay que habilitar espacios para la apertura, la donación y la entrega a los demás.
- Educar los ojos, hacer sensible el alma. Los acontecimientos, transformados en noticias sensacionalistas, se agolpan ante los ojos del hombre moderno. Pero pasan rápidos por la epidermis, como las canciones de moda o las tendencias del diseño. Una persona madura sabe mirar con profundidad la realidad, interiorizando y desarrollando respuestas comprometidas y equilibradas.
Conclusión.
La vulnerabilidad ha existido siempre y se ha manifestado de múltiples formas a lo largo de la historia. En la actualidad muchas fragilidades físicas de antaño han sido mitigadas por la ciencia y la medicina.
Pero nuestra cultura presenta también una serie de puntos débiles que configuran el “mapa actual de la vulnerabilidad”. Gran parte de estas fragilidades hunden sus raíces en la proliferación de personalidades acomodaticias e inmaduras, en la carencia del sentido de la vida, en el ocaso del compromiso y la caída de la cultura del esfuerzo. La educación ofrece propuestas para hacer frente a las dificultades actuales surgidas en este campo.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Espero que os haya resultado interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (11)
La madurez, antídoto contra la vulnerabilidad:
La madurez personal contribuye a minimizar riesgos. Conviene acompañar educativamente para facilitar una madurez personal que haga menos vulnerable a la persona.
- Equilibrar emoción y razón. No es aconsejable vivir solamente a merced de sentimientos, impulsos o tendencias. El ser humano debe mantener equilibro entre razón y sentimiento. Los principios, las convicciones y la orientación personal deben ocupar un puesto importante.
- Regresar a la conciencia personal. La conciencia ayuda a no depender únicamente de los criterios de la moda, de las tendencias que circulan por el exterior o de los grandes acontecimientos que impactan en la emotividad. La persona madura forma su conciencia y es ella quien rige el comportamiento.
- Proponer actitudes de donación y apertura. La autonomía personal es fundamental, pero puede degenerar en individualismo. El mito de “narciso” llama continuamente a la persona que busca tan sólo la propia autorrealización. Hay que habilitar espacios para la apertura, la donación y la entrega a los demás.
- Educar los ojos, hacer sensible el alma. Los acontecimientos, transformados en noticias sensacionalistas, se agolpan ante los ojos del hombre moderno. Pero pasan rápidos por la epidermis, como las canciones de moda o las tendencias del diseño. Una persona madura sabe mirar con profundidad la realidad, interiorizando y desarrollando respuestas comprometidas y equilibradas.
Conclusión.
La vulnerabilidad ha existido siempre y se ha manifestado de múltiples formas a lo largo de la historia. En la actualidad muchas fragilidades físicas de antaño han sido mitigadas por la ciencia y la medicina.
Pero nuestra cultura presenta también una serie de puntos débiles que configuran el “mapa actual de la vulnerabilidad”. Gran parte de estas fragilidades hunden sus raíces en la proliferación de personalidades acomodaticias e inmaduras, en la carencia del sentido de la vida, en el ocaso del compromiso y la caída de la cultura del esfuerzo. La educación ofrece propuestas para hacer frente a las dificultades actuales surgidas en este campo.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Ya estamos llegando al final de las entregas sobre la vulnerabilidad, ésta es la penúltima. Y en ella el autor propone, como un primer paso, evitar o prevenir las tendencias inmaduras que podamos descubrir en nosotros o en nuestro entorno, porque como indica al principio, la inmadurez hace vulnerable a la persona.
Espero que os resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (10)
Personalidades maduras
La inmadurez hace vulnerable a la persona. La madurez no es una medida estándar. Un individuo presentará diversos grados de madurez a lo largo de su proceso de crecimiento, dependiendo de su edad y experiencias vividas. Para contribuir a formar personalidades maduras, conviene comenzar por prevenir aquellos rasgos indicadores de inmadurez.
Rasgos de una personalidad inmadura:
Desfase entre la edad cronológica y la edad mental.
Desconocimiento de sí mismo, que priva de saber cuáles son las cualidades y limitaciones
Inestabilidad emocional, que se manifiesta en cambios bruscos de estados de ánimo. Una persona inmadura suele ser inestable y presentar oscilaciones de carácter frecuentes y sin motivos aparentes. Pasa de la euforia al abatimiento.
Poca o nula responsabilidad.
Deficiente percepción de la realidad. No se entera de lo que ocurre a su alrededor y vive encerrado en su mundo individual.
Ausencia de un proyecto de vida. No sabe por qué hace las cosas ni cuál es la finalidad.
Falta de madurez afectiva. Es incapaz de querer a los demás y ayudar desinteresadamente.
Falta de madurez intelectual. Una persona inteligente sabe centrar un problema, buscar información y procesarla adecuada y ordenadamente.
Carencia de voluntad. Actúa tan sólo por impulsos movidos por el sentimiento momentáneo. Es incapaz de prolongar el interés y el trabajo en el tiempo.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Espero que os resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (10)
Personalidades maduras
La inmadurez hace vulnerable a la persona. La madurez no es una medida estándar. Un individuo presentará diversos grados de madurez a lo largo de su proceso de crecimiento, dependiendo de su edad y experiencias vividas. Para contribuir a formar personalidades maduras, conviene comenzar por prevenir aquellos rasgos indicadores de inmadurez.
Rasgos de una personalidad inmadura:
Desfase entre la edad cronológica y la edad mental.
Desconocimiento de sí mismo, que priva de saber cuáles son las cualidades y limitaciones
Inestabilidad emocional, que se manifiesta en cambios bruscos de estados de ánimo. Una persona inmadura suele ser inestable y presentar oscilaciones de carácter frecuentes y sin motivos aparentes. Pasa de la euforia al abatimiento.
Poca o nula responsabilidad.
Deficiente percepción de la realidad. No se entera de lo que ocurre a su alrededor y vive encerrado en su mundo individual.
Ausencia de un proyecto de vida. No sabe por qué hace las cosas ni cuál es la finalidad.
Falta de madurez afectiva. Es incapaz de querer a los demás y ayudar desinteresadamente.
Falta de madurez intelectual. Una persona inteligente sabe centrar un problema, buscar información y procesarla adecuada y ordenadamente.
Carencia de voluntad. Actúa tan sólo por impulsos movidos por el sentimiento momentáneo. Es incapaz de prolongar el interés y el trabajo en el tiempo.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Os envío una nueva entrega de la serie sobre la vulnerabilidad. Esta semana el correo es alo más largo, pero he preferido no dividirlo. El título ya lo dice todo: promover la cultura del esfuerzo. Y el primer párrafo ya da para pensar... y todo el resto.
Espero que os resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (9)
Promover la cultura del esfuerzo
La sobreprotección familiar, los modelos de éxito fácil aireados por las televisiones, la cultura del espectáculo que incita a vivir actitudes lúdicas en todo momento… son circunstancias que desdibujan la capacidad de esfuerzo. Se ha consolidado un estilo de vida que tiende a esquivar el trabajo constante y a medir la felicidad tan sólo por la consecución de cuotas de placer inmediato. Nada más alejado de la realidad.
Sin esfuerzo no sólo no se consiguen las metas deseadas, sino que la personalidad pierde defensas y se torna frágil ante cualquier dificultad. El esfuerzo progresivo es la mejor «vacuna» para prevenir el derrumbe psicológico de la persona ante las dificultades. Para promover la cultura del esfuerzo hay que hacer frente a tres mitos instalados en nuestra cultura:
Aprender sin esfuerzo. Se ha generalizado la idea del aprendizaje fácil y divertido. Pero sólo con el esfuerzo se puede construir una personalidad sólida. Es imprescindible recuperar «los impulsos continuados a lo largo del tiempo.»
El paternalismo impaciente. Muchos padres y educadores suelen mostrarse impacientes cuando niños y adolescentes no terminan de desenvolverse adecuadamente ante un determinado problema. La solución fácil es resolver ellos el problema. Pero cada vez que el educador evita trabajo y esfuerzo, está minando la construcción seria de la personalidad.
La ingenuidad de la omnipotencia. Otro mito es el siguiente: «Todas las personas pueden hacer todo si se esfuerzan». Nada más alejado de la realidad. Nuestra personalidad tiene una serie de cualidades y límites. Por naturaleza estamos mejor dotados para una serie de actividades que para otras. Hay que descubrir las potencialidades de cada cual y trabajar sobre ellas.
Así mismo, para progresar en la cultura del esfuerzo conviene insistir en algunas actitudes:
Practicar la pedagogía de la contrariedad. Niños y adolescentes deben acostumbrarse a sufrir las contrariedades habituales de la vida. Padres y educadores les acompañarán y no les dejarán solos, pero nunca pretenderán evitarles problemas o sustituirles en las dificultades. Quien no encuentra obstáculos en la vida, nunca aprende a superarlos.
Las formas externas son también importantes. Se ha subrayado en sobremanera la importancia de las motivaciones interiores en detrimento de los aspectos externos. Pero los elementos exteriores deben ser cuidados. Difícilmente mantendrá una disciplina de vida y esfuerzo aquel o aquella adolescente que se pasa toda la tarde en pijama, que estudia tumbándose en la cama, que adopta posturas dejadas en el sofá, que escucha música a todo volumen o permanece horas absorto y enganchado a los auriculares del MP3, que mantienen un perpetuo desorden en su habitación… Las formas corporales y el orden externo, sin ser lo más importante, contribuyen decisivamente a estructurar la persona y dotarla de reciedumbre y capacidad de esfuerzo.
Enseñar a distinguir placer de felicidad. Nuestra cultura es muy dada a las sensaciones fugaces de placer, olvidando la felicidad. El placer es esa sensación agradable producida por la realización de una actividad que gusta al sujeto. El placer suele ser inmediato y a corto plazo. Por el contrario, la felicidad es un estado de ánimo prolongado en el tiempo y con hondas raíces. La realización de un esfuerzo comprometido y prolongado no suele proporcionar placer inmediato, pero otorga un estado de felicidad que facilita nuevos compromisos.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J.
Espero que os resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (9)
Promover la cultura del esfuerzo
La sobreprotección familiar, los modelos de éxito fácil aireados por las televisiones, la cultura del espectáculo que incita a vivir actitudes lúdicas en todo momento… son circunstancias que desdibujan la capacidad de esfuerzo. Se ha consolidado un estilo de vida que tiende a esquivar el trabajo constante y a medir la felicidad tan sólo por la consecución de cuotas de placer inmediato. Nada más alejado de la realidad.
Sin esfuerzo no sólo no se consiguen las metas deseadas, sino que la personalidad pierde defensas y se torna frágil ante cualquier dificultad. El esfuerzo progresivo es la mejor «vacuna» para prevenir el derrumbe psicológico de la persona ante las dificultades. Para promover la cultura del esfuerzo hay que hacer frente a tres mitos instalados en nuestra cultura:
Aprender sin esfuerzo. Se ha generalizado la idea del aprendizaje fácil y divertido. Pero sólo con el esfuerzo se puede construir una personalidad sólida. Es imprescindible recuperar «los impulsos continuados a lo largo del tiempo.»
El paternalismo impaciente. Muchos padres y educadores suelen mostrarse impacientes cuando niños y adolescentes no terminan de desenvolverse adecuadamente ante un determinado problema. La solución fácil es resolver ellos el problema. Pero cada vez que el educador evita trabajo y esfuerzo, está minando la construcción seria de la personalidad.
La ingenuidad de la omnipotencia. Otro mito es el siguiente: «Todas las personas pueden hacer todo si se esfuerzan». Nada más alejado de la realidad. Nuestra personalidad tiene una serie de cualidades y límites. Por naturaleza estamos mejor dotados para una serie de actividades que para otras. Hay que descubrir las potencialidades de cada cual y trabajar sobre ellas.
Así mismo, para progresar en la cultura del esfuerzo conviene insistir en algunas actitudes:
Practicar la pedagogía de la contrariedad. Niños y adolescentes deben acostumbrarse a sufrir las contrariedades habituales de la vida. Padres y educadores les acompañarán y no les dejarán solos, pero nunca pretenderán evitarles problemas o sustituirles en las dificultades. Quien no encuentra obstáculos en la vida, nunca aprende a superarlos.
Las formas externas son también importantes. Se ha subrayado en sobremanera la importancia de las motivaciones interiores en detrimento de los aspectos externos. Pero los elementos exteriores deben ser cuidados. Difícilmente mantendrá una disciplina de vida y esfuerzo aquel o aquella adolescente que se pasa toda la tarde en pijama, que estudia tumbándose en la cama, que adopta posturas dejadas en el sofá, que escucha música a todo volumen o permanece horas absorto y enganchado a los auriculares del MP3, que mantienen un perpetuo desorden en su habitación… Las formas corporales y el orden externo, sin ser lo más importante, contribuyen decisivamente a estructurar la persona y dotarla de reciedumbre y capacidad de esfuerzo.
Enseñar a distinguir placer de felicidad. Nuestra cultura es muy dada a las sensaciones fugaces de placer, olvidando la felicidad. El placer es esa sensación agradable producida por la realización de una actividad que gusta al sujeto. El placer suele ser inmediato y a corto plazo. Por el contrario, la felicidad es un estado de ánimo prolongado en el tiempo y con hondas raíces. La realización de un esfuerzo comprometido y prolongado no suele proporcionar placer inmediato, pero otorga un estado de felicidad que facilita nuevos compromisos.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J.
Comentario:
Esta semana en el envío continúo con pistas para superar la vulnerabilidad. Son conceptos que se encuentran en bastante desuso, pero es necesario "desempolvarlos" si queremos superar la propia vulnerabilidad, o ayudar a otros a que superen la suya.
Esta semana, "Autodominio" y "Austeridad voluntaria". Y la semana que viene, "promover la cultura del esfuerzo". No está nada de moda, desde luego. Y así nos va.
Espero que te resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (8)
Terapias desde la educación para superar la vulnerabilidad (continúa)
Autodominio: El dominio sobre uno mismo es uno de los remedios que nos hacen menos vulnerables. Conseguir cierto autodominio no es tarea fácil, pero conviene iniciar este largo aprendizaje en la infancia para consolidarlo en etapas posteriores. Algunos indicadores de autodominio son los siguientes:
Serenidad y equilibrio. Es de gran utilidad en la vida. Por ejemplo: saber mantener la atención a varios frentes sin aturdirse ni abandonar la concentración. Controlar el enfado cuando hay un fracaso de por medio. No «perder la cabeza» por cualquier tontería…
Paciencia. Es una virtud olvidada en la cultura de la satisfacción inmediata. Para recuperar la paciencia es muy útil el hacer ejercicios de gratificaciones postergadas; aprender a guardar el turno; esperar a que el otro haya terminado de hablar para intervenir; hacer ejercicios de atención, aprendiendo a soportar la monotonía…
Saber ganar y perder: Enseñar a los adolescentes y jóvenes a evitar la embriaguez del triunfo momentáneo para luego caer en la resaca de la apatía. Mostrar cómo conservar la calma cuando las cosas se tuercen y no transcurren como se habían previsto.
Nobleza y lealtad. La palabra mantenida, la lealtad en la amistad, la generosidad con quien nos ha ofendido… son valores de reara circulación en la feroz competencia del mundo empresarial o en la lucha de la política partidista.
Equilibrar la imaginación, fortalecer la atención. Las nuevas generaciones nacen y crecen sumergidas en una icono-esfera de imágenes en movimiento que se suceden en rápidas secuencias. Ello provoca inestabilidad, ansiedad, impaciencia y falta de concentración. Los ejercicios de atención e interiorización son imprescindibles para equilibrar la personalidad.
Austeridad voluntaria. Con la reciente crisis económica el mundo occidental ha descubierto que «vivía por encima de sus posibilidades». Quizás esto mismo esté ocurriendo en muchas familias al facilitar que sus hijos «tengan de todo». Hay padres y madres atentos a colmar cualquier capricho de los hijos incluso antes de ser formulado por éstos. El resultado tiene graves repercusiones: el desinterés, la apatía, los “niños tirano” insatisfechos con todo y con todos… Imprescindible educar en la austeridad voluntaria. Para ello: procurar que valoren las cosas de las que disponen; enseñarles a ser responsables y cuidadosos de sus pertenencias, colaborando en las tareas de la casa; acostumbrarles a que se ganen las cosas con esfuerzo y dedicación; enseñar a que “coman de todo” y eliminar el hábito de comer entre comidas; promover la responsabilidad en administrar el dinero que se les entrega; evitar incentivarlos por realizar las tareas domésticas que son obligación de todos los miembros de la familia; reforzar el respeto hacia las personas con dificultades; potenciar la solidaridad concreta que se manifiesta en gestos de ayuda…
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Esta semana, "Autodominio" y "Austeridad voluntaria". Y la semana que viene, "promover la cultura del esfuerzo". No está nada de moda, desde luego. Y así nos va.
Espero que te resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (8)
Terapias desde la educación para superar la vulnerabilidad (continúa)
Autodominio: El dominio sobre uno mismo es uno de los remedios que nos hacen menos vulnerables. Conseguir cierto autodominio no es tarea fácil, pero conviene iniciar este largo aprendizaje en la infancia para consolidarlo en etapas posteriores. Algunos indicadores de autodominio son los siguientes:
Serenidad y equilibrio. Es de gran utilidad en la vida. Por ejemplo: saber mantener la atención a varios frentes sin aturdirse ni abandonar la concentración. Controlar el enfado cuando hay un fracaso de por medio. No «perder la cabeza» por cualquier tontería…
Paciencia. Es una virtud olvidada en la cultura de la satisfacción inmediata. Para recuperar la paciencia es muy útil el hacer ejercicios de gratificaciones postergadas; aprender a guardar el turno; esperar a que el otro haya terminado de hablar para intervenir; hacer ejercicios de atención, aprendiendo a soportar la monotonía…
Saber ganar y perder: Enseñar a los adolescentes y jóvenes a evitar la embriaguez del triunfo momentáneo para luego caer en la resaca de la apatía. Mostrar cómo conservar la calma cuando las cosas se tuercen y no transcurren como se habían previsto.
Nobleza y lealtad. La palabra mantenida, la lealtad en la amistad, la generosidad con quien nos ha ofendido… son valores de reara circulación en la feroz competencia del mundo empresarial o en la lucha de la política partidista.
Equilibrar la imaginación, fortalecer la atención. Las nuevas generaciones nacen y crecen sumergidas en una icono-esfera de imágenes en movimiento que se suceden en rápidas secuencias. Ello provoca inestabilidad, ansiedad, impaciencia y falta de concentración. Los ejercicios de atención e interiorización son imprescindibles para equilibrar la personalidad.
Austeridad voluntaria. Con la reciente crisis económica el mundo occidental ha descubierto que «vivía por encima de sus posibilidades». Quizás esto mismo esté ocurriendo en muchas familias al facilitar que sus hijos «tengan de todo». Hay padres y madres atentos a colmar cualquier capricho de los hijos incluso antes de ser formulado por éstos. El resultado tiene graves repercusiones: el desinterés, la apatía, los “niños tirano” insatisfechos con todo y con todos… Imprescindible educar en la austeridad voluntaria. Para ello: procurar que valoren las cosas de las que disponen; enseñarles a ser responsables y cuidadosos de sus pertenencias, colaborando en las tareas de la casa; acostumbrarles a que se ganen las cosas con esfuerzo y dedicación; enseñar a que “coman de todo” y eliminar el hábito de comer entre comidas; promover la responsabilidad en administrar el dinero que se les entrega; evitar incentivarlos por realizar las tareas domésticas que son obligación de todos los miembros de la familia; reforzar el respeto hacia las personas con dificultades; potenciar la solidaridad concreta que se manifiesta en gestos de ayuda…
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Esta semana en el envío ya aparecen pistas para superar la vulnerabilidad. Como iremos viendo en sucesivas entregas, son palabras que se encuentran en bastante desuso, pero es necesiario "desempolvarlas" si queremos superar la propia vulnerabilidad, o ayudar a otros a que superen la suya.
Esta semana, "reciedumbre", "valentía" y "compromiso"; y la semana que viene, "Autodominio" y "Austeridad voluntaria". Casi nada...
Espero que os resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (7)
Terapias desde la educación para superar la vulnerabilidad
La vulnerabilidad afecta a muchos campos de la personalidad. Ayudar a vencerla requerirá soluciones globales. No obstante se enumeran a continuación algunas pistas educativas que, aunque limitadas, contribuyen a afianzar la personalidad para tornarla menos vulnerable.
Educar la voluntad y el carácter: Cada ser humano posee un carácter que le es propio. En todo carácter hay elementos positivos y limitaciones. La educación contribuye a mejorar las cualidades positivas de un carácter y a minimizar sus defectos. Algunas estrategias para reforzar el carácter y la voluntad y hacer menos vulnerable a la persona, son las siguientes:
Reciedumbre: La vulnerabilidad halla un campo abonado en las personalidades débiles. La debilidad se manifiesta en actitudes cotidianas que conviene corregir. No puede ser que un joven viva como un drama el levantarse de la cama a la hora que debe, o que le resulte insoportablemente monótona una hora de estudio, o que rechace sistemáticamente los alimentos que no le gustan, o que sea incapaz de controlar los mensajes que manda desde su móvil… Una personalidad recia controla sus quejas y dispone de capacidad de esfuerzo. Para ello: aprender a no quejarse; ejercitarse en realizar esfuerzos progresivos; postergar en el tiempo la gratificación; terminar las cosas comenzadas; evitar las muestras desmesuradas de que se ha sufrido una contrariedad; controlar el mal humor… e incluso aprender a sonreír cuando las cosas no van bien.
Valentía: La sobreprotección se ha instalado en nuestra cultura. Muchos menores crecen amparados en una burbuja aséptica. Padres y madres les evitan enfrentarse a situaciones desagradables. De resultas de ello, la personalidad de los adolescentes se torna quebradiza ante las dificultades y cualquier contratiempo habitual es vivido como un drama. Conviene ejercer la valentía. Para ello: favorecer la toma de decisiones; acompañar educativamente a los adolescentes que se enfrentan con un obstáculo, pero sin eliminar la dificultad; favorecer situaciones en las que es preciso vencer la timidez; no colaborar con situaciones injustas; asumir las responsabilidades derivadas de sus acciones…
Sencillos compromisos progresivos: No corren buenos tiempos para los compromisos mantenidos en el tiempo. Tan sólo tienen relativa validez los compromisos momentáneos generados por el sentimiento. Muchas actuaciones están motivadas por la apetencia del momento. Pero no es aconsejable dejar que solamente la emoción dirija la vida. Conviene proponer concretos y sencillos compromisos, fáciles de evaluar.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Esta semana, "reciedumbre", "valentía" y "compromiso"; y la semana que viene, "Autodominio" y "Austeridad voluntaria". Casi nada...
Espero que os resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (7)
Terapias desde la educación para superar la vulnerabilidad
La vulnerabilidad afecta a muchos campos de la personalidad. Ayudar a vencerla requerirá soluciones globales. No obstante se enumeran a continuación algunas pistas educativas que, aunque limitadas, contribuyen a afianzar la personalidad para tornarla menos vulnerable.
Educar la voluntad y el carácter: Cada ser humano posee un carácter que le es propio. En todo carácter hay elementos positivos y limitaciones. La educación contribuye a mejorar las cualidades positivas de un carácter y a minimizar sus defectos. Algunas estrategias para reforzar el carácter y la voluntad y hacer menos vulnerable a la persona, son las siguientes:
Reciedumbre: La vulnerabilidad halla un campo abonado en las personalidades débiles. La debilidad se manifiesta en actitudes cotidianas que conviene corregir. No puede ser que un joven viva como un drama el levantarse de la cama a la hora que debe, o que le resulte insoportablemente monótona una hora de estudio, o que rechace sistemáticamente los alimentos que no le gustan, o que sea incapaz de controlar los mensajes que manda desde su móvil… Una personalidad recia controla sus quejas y dispone de capacidad de esfuerzo. Para ello: aprender a no quejarse; ejercitarse en realizar esfuerzos progresivos; postergar en el tiempo la gratificación; terminar las cosas comenzadas; evitar las muestras desmesuradas de que se ha sufrido una contrariedad; controlar el mal humor… e incluso aprender a sonreír cuando las cosas no van bien.
Valentía: La sobreprotección se ha instalado en nuestra cultura. Muchos menores crecen amparados en una burbuja aséptica. Padres y madres les evitan enfrentarse a situaciones desagradables. De resultas de ello, la personalidad de los adolescentes se torna quebradiza ante las dificultades y cualquier contratiempo habitual es vivido como un drama. Conviene ejercer la valentía. Para ello: favorecer la toma de decisiones; acompañar educativamente a los adolescentes que se enfrentan con un obstáculo, pero sin eliminar la dificultad; favorecer situaciones en las que es preciso vencer la timidez; no colaborar con situaciones injustas; asumir las responsabilidades derivadas de sus acciones…
Sencillos compromisos progresivos: No corren buenos tiempos para los compromisos mantenidos en el tiempo. Tan sólo tienen relativa validez los compromisos momentáneos generados por el sentimiento. Muchas actuaciones están motivadas por la apetencia del momento. Pero no es aconsejable dejar que solamente la emoción dirija la vida. Conviene proponer concretos y sencillos compromisos, fáciles de evaluar.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Te envío una nueva entrega sobre la vulnerabilidad, la segunda parte del "Mapa de personalidades vulnerables". ¿Podemos poner rostros concretos a alguna de estas descripciones? Y lo que es más importante: ¿nos reconocemos nosotros en algún tipo?
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (6)
Mapa actual de las personalidades vulnerables (continúa)
Personalidades ancladas en los valores «proxémicos»: Han perdido toda confianza en los valores colectivos. Consideran que ninguna institución es capaz de promover cambio alguno. Tildan de burocrática a cualquier tipo de organización. Para ellos tan sólo cobran sentido aquellos lugares donde se dan valores proxémicos (de proximidad): la amistad, el encuentro personal, el afecto, las breves pero constantes comunicaciones, la familia como refugio afectivo… Este tipo de personalidades tienen dificultad para integrarse en organizaciones dotadas de estructura con proyectos a medio o largo plazo. Se sienten perdidos en el seno de cualquier institución, se quejan de falta de humanidad y les agobia la presión estructural.
Personalidades temerosas: En este tipo de personalidades late un temor constante a enfrentar la vida. Temen a lo incierto del futuro, a la competitividad creciente, a no estar al día, a perder las pocas seguridades que les otorga el momento presente… En la adolescencia se hace insoportable el miedo a no ofrecer una adecuada imagen de su persona. Crece la obsesión por el aspecto físico. Vestir a la moda les otorga una seguridad similar a la que ofrecen las máscaras en los rituales: disfrazarse de un suplemento de personalidad que disimule las carencias.
Personalidades sin proyecto propio: Son aquellas personalidades que no tienen densidad personal para soportar verse solicitadas por varios polos de interés al mismo tiempo. El bombardeo ideológico, procedente de la cultura de contaminación en la que se entrecruzan mensajes diversos y opuestos, torna débil a su personalidad. Son muy vulnerables a los «personal media» y «social media». Incapaces de una visión crítica y selectiva de la realidad, carecen de un proyecto propio de vida.
Personalidades «irreales»: En esta sociedad que propone una «ética indolora», algunas personas se afanan por eludir cualquier esfuerzo. Se muestran incapaces de integrar el sufrimiento, sumergiéndose en un mundo irreal. Intentan vivir en el gozo constante de lo lúdico frente al dolor. Prefieren los contactos virtuales frente a una comunicación en profundidad. Los procesos de aprendizaje deben ser divertidos, aun a costa de quedarse en conocimientos fragmentados sin una sólida asimilación de los saberes. Su vida se sitúa en un plano irreal que les hace vulnerables a cualquier sufrimiento concreto.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (6)
Mapa actual de las personalidades vulnerables (continúa)
Personalidades ancladas en los valores «proxémicos»: Han perdido toda confianza en los valores colectivos. Consideran que ninguna institución es capaz de promover cambio alguno. Tildan de burocrática a cualquier tipo de organización. Para ellos tan sólo cobran sentido aquellos lugares donde se dan valores proxémicos (de proximidad): la amistad, el encuentro personal, el afecto, las breves pero constantes comunicaciones, la familia como refugio afectivo… Este tipo de personalidades tienen dificultad para integrarse en organizaciones dotadas de estructura con proyectos a medio o largo plazo. Se sienten perdidos en el seno de cualquier institución, se quejan de falta de humanidad y les agobia la presión estructural.
Personalidades temerosas: En este tipo de personalidades late un temor constante a enfrentar la vida. Temen a lo incierto del futuro, a la competitividad creciente, a no estar al día, a perder las pocas seguridades que les otorga el momento presente… En la adolescencia se hace insoportable el miedo a no ofrecer una adecuada imagen de su persona. Crece la obsesión por el aspecto físico. Vestir a la moda les otorga una seguridad similar a la que ofrecen las máscaras en los rituales: disfrazarse de un suplemento de personalidad que disimule las carencias.
Personalidades sin proyecto propio: Son aquellas personalidades que no tienen densidad personal para soportar verse solicitadas por varios polos de interés al mismo tiempo. El bombardeo ideológico, procedente de la cultura de contaminación en la que se entrecruzan mensajes diversos y opuestos, torna débil a su personalidad. Son muy vulnerables a los «personal media» y «social media». Incapaces de una visión crítica y selectiva de la realidad, carecen de un proyecto propio de vida.
Personalidades «irreales»: En esta sociedad que propone una «ética indolora», algunas personas se afanan por eludir cualquier esfuerzo. Se muestran incapaces de integrar el sufrimiento, sumergiéndose en un mundo irreal. Intentan vivir en el gozo constante de lo lúdico frente al dolor. Prefieren los contactos virtuales frente a una comunicación en profundidad. Los procesos de aprendizaje deben ser divertidos, aun a costa de quedarse en conocimientos fragmentados sin una sólida asimilación de los saberes. Su vida se sitúa en un plano irreal que les hace vulnerables a cualquier sufrimiento concreto.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Te envío una nueva entrega sobre la vulnerabilidad. Este capítulo lo he dividido en dos, para que el correo no resulte excesivamente largo. El autor presenta algunos tipos de personalidades vulnerables, esta semana pongo dos y la semana que viene tres más. Y cabría pensar: ¿reconocemos a alguien? Y lo que es más importante: ¿nos reconocemos nosotros en algún tipo?
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (5)
Mapa actual de las personalidades vulnerables
La vulnerabilidad es una experiencia humana que hunde sus raíces en la noche de los tiempos y se manifiesta de diversas formas, según épocas y circunstancias. Las características de nuestra época acarrean una serie de debilidades propias del momento actual. Afortunadamente son muchas las personas que saben hacer frente a las debilidades derivadas de nuestro tiempo, construyendo una personalidad sobre cimientos sólidos.
Pero también existe un considerable número de jóvenes y adultos marcados por nuevas debilidades. A continuación se dibuja el mapa de personalidades vulnerables. Estas características pueden incidir total o parcialmente en un mismo individuo.
Personalidades emocionales: Son aquellas que otorgan excesiva importancia a lo emocional, a los signos de la estética, a la visibilidad social y a la apariencia. A fuerza de peregrinar continuamente por las modas del momento, carecen de fundamentos sólidos. Todo es relativo, cambiante y revisable. Se han instalado en el día a día, y quedan a merced del impacto emotivo de los acontecimientos. Esta actitud les hace vulnerables: las emociones externas fluyen constantemente y les mantienen en una indefinición permanente.
Personalidades sin relieve histórico: Carecen de relieve histórico. Abandonaron el pasado por considerarlo irrelevante, y desconfían de un futuro al que perciben como amenazante e incierto. Se aferran al “juvenilismo”. Se esfuerzan por mantenerse en una juventud indefinida cuidado el vestido y los aspectos externos. Los esfuerzos de algunos adultos entrados en años por situarse en una “eterna juventud” resultan ridículos y hasta histriónicos. Mirar al pasado les es ajeno; crecer y madurar les produce vértigo. Desde su presentismo, son vulnerables a cualquier propuesta de sabiduría llegada desde el pasado. Al mismo tiempo, les deslumbran los proyectos de ruturo pero son incapaces del compromiso necesario para construirlos.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (5)
Mapa actual de las personalidades vulnerables
La vulnerabilidad es una experiencia humana que hunde sus raíces en la noche de los tiempos y se manifiesta de diversas formas, según épocas y circunstancias. Las características de nuestra época acarrean una serie de debilidades propias del momento actual. Afortunadamente son muchas las personas que saben hacer frente a las debilidades derivadas de nuestro tiempo, construyendo una personalidad sobre cimientos sólidos.
Pero también existe un considerable número de jóvenes y adultos marcados por nuevas debilidades. A continuación se dibuja el mapa de personalidades vulnerables. Estas características pueden incidir total o parcialmente en un mismo individuo.
Personalidades emocionales: Son aquellas que otorgan excesiva importancia a lo emocional, a los signos de la estética, a la visibilidad social y a la apariencia. A fuerza de peregrinar continuamente por las modas del momento, carecen de fundamentos sólidos. Todo es relativo, cambiante y revisable. Se han instalado en el día a día, y quedan a merced del impacto emotivo de los acontecimientos. Esta actitud les hace vulnerables: las emociones externas fluyen constantemente y les mantienen en una indefinición permanente.
Personalidades sin relieve histórico: Carecen de relieve histórico. Abandonaron el pasado por considerarlo irrelevante, y desconfían de un futuro al que perciben como amenazante e incierto. Se aferran al “juvenilismo”. Se esfuerzan por mantenerse en una juventud indefinida cuidado el vestido y los aspectos externos. Los esfuerzos de algunos adultos entrados en años por situarse en una “eterna juventud” resultan ridículos y hasta histriónicos. Mirar al pasado les es ajeno; crecer y madurar les produce vértigo. Desde su presentismo, son vulnerables a cualquier propuesta de sabiduría llegada desde el pasado. Al mismo tiempo, les deslumbran los proyectos de ruturo pero son incapaces del compromiso necesario para construirlos.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Continúo con el tema de la vulnerabilidad, con el apartado de "una sociedad que propicia las adicciones", y por tanto, propicia que surjan personas cada vez más vulnerables. En fin, es para pensarlo, sobre todo la última frase del fragmento de hoy, sobre la "sociedad de la decepción".
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo. JM - metropoli
VULNERABILIDAD (4)
Una sociedad que propicia las adicciones (continúa)
Adicción a los «personal media»: Internet es actualmente uno de los mejores medios de comunicación, información, trabajo, ocio… Tiene muchas ventajas, pero algunas personas quedan atrapadas en su telaraña mediática, sustituyendo las relaciones personales directas por relaciones virtuales en las que no existe la presencia física. Quienes actúan de esta forma se tornan vulnerables al ejercicio diario de la comunicación real. Acostumbrados a la realidad virtual, se sienten incómodos ante las personas de carne y hueso y terminan por abandonar el esfuerzo por crecer en relación.
Adicción a la imagen corporal: El cuidado del cuerpo es una preocupación cultivada a lo largo de la historia. Pero cuando esta preocupación proviene de la carencia de otros valores, priva al ser humano de defensas para hacer frente a las cuestiones profundas, aumentando la vulnerabilidad. La valía de una persona no se agota con su imagen corporal. Aquellas personas que, abandonando la profundidad existencial, centran toda su preocupación en la imagen corporal, se tornan muy vulnerables. Los cánones de belleza propuestos por la «cultura de la delgadez» generan un sufrimiento constante a quienes han hecho del cuerpo el único elemento de su valía personal. Quienes sufren esta adicción son muy vulnerables al cúmulo de imágenes mediáticas que propugnan modelos de belleza inalcanzables.
Adicción a una alimentación sana: La posibilidad de elegir los alimentos y conocer sus características es otra de las múltiples ventajas de nuestra sociedad. Llevada al extremo presenta un peligro que recibe nombre propio: ortorexia. La ortorexia es una obsesión centrada en comer lo más sano posible, en la dieta y en beber agua continuamente para que el metabolismo realice una «limpieza» sistemática y continua del organismo. Cuando la obsesión por «comer sano» se lleva al extremo, controlar la alimentación se convierte en una esclavitud para sentirse seguros, tranquilos y dueños de la imagen corporal.
La sociedad de la decepción, fuente de vulnerabilidad
La cultura actual promete la felicidad a todos y anuncia placeres en cada esquina. El concepto de calidad de vida se ha extendido a todos los ámbitos: alimentación, trabajo, vivienda, entorno, vida comunitaria o familiar, ocio… éste es el horizonte deseado. Cuando las expectativas de bienestar material superan los límites de lo razonable, más posibilidades tiene el sujeto de sufrir decepciones. La civilización del bienestar ha hecho desaparecer la pobreza absoluta en el mundo occidental, pero ha aumentado la pobreza interior y la sensación de subsistir en un mundo difícil donde los ideales de felicidad material están siempre más lejos de donde se puede llegar.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo. JM - metropoli
VULNERABILIDAD (4)
Una sociedad que propicia las adicciones (continúa)
Adicción a los «personal media»: Internet es actualmente uno de los mejores medios de comunicación, información, trabajo, ocio… Tiene muchas ventajas, pero algunas personas quedan atrapadas en su telaraña mediática, sustituyendo las relaciones personales directas por relaciones virtuales en las que no existe la presencia física. Quienes actúan de esta forma se tornan vulnerables al ejercicio diario de la comunicación real. Acostumbrados a la realidad virtual, se sienten incómodos ante las personas de carne y hueso y terminan por abandonar el esfuerzo por crecer en relación.
Adicción a la imagen corporal: El cuidado del cuerpo es una preocupación cultivada a lo largo de la historia. Pero cuando esta preocupación proviene de la carencia de otros valores, priva al ser humano de defensas para hacer frente a las cuestiones profundas, aumentando la vulnerabilidad. La valía de una persona no se agota con su imagen corporal. Aquellas personas que, abandonando la profundidad existencial, centran toda su preocupación en la imagen corporal, se tornan muy vulnerables. Los cánones de belleza propuestos por la «cultura de la delgadez» generan un sufrimiento constante a quienes han hecho del cuerpo el único elemento de su valía personal. Quienes sufren esta adicción son muy vulnerables al cúmulo de imágenes mediáticas que propugnan modelos de belleza inalcanzables.
Adicción a una alimentación sana: La posibilidad de elegir los alimentos y conocer sus características es otra de las múltiples ventajas de nuestra sociedad. Llevada al extremo presenta un peligro que recibe nombre propio: ortorexia. La ortorexia es una obsesión centrada en comer lo más sano posible, en la dieta y en beber agua continuamente para que el metabolismo realice una «limpieza» sistemática y continua del organismo. Cuando la obsesión por «comer sano» se lleva al extremo, controlar la alimentación se convierte en una esclavitud para sentirse seguros, tranquilos y dueños de la imagen corporal.
La sociedad de la decepción, fuente de vulnerabilidad
La cultura actual promete la felicidad a todos y anuncia placeres en cada esquina. El concepto de calidad de vida se ha extendido a todos los ámbitos: alimentación, trabajo, vivienda, entorno, vida comunitaria o familiar, ocio… éste es el horizonte deseado. Cuando las expectativas de bienestar material superan los límites de lo razonable, más posibilidades tiene el sujeto de sufrir decepciones. La civilización del bienestar ha hecho desaparecer la pobreza absoluta en el mundo occidental, pero ha aumentado la pobreza interior y la sensación de subsistir en un mundo difícil donde los ideales de felicidad material están siempre más lejos de donde se puede llegar.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Sigo con los correos sobre la vulnerabilidad. En la segunda parte de hoy empieza a hablar de "adicciones". Ser conscientes de adónde nos lleva un determinado estilo de vida es el primer paso para empezar a cambiar el rumbo... si no queremos quedar "enganchados" a la vulnerabilidad.
Espero que te resulte interesante. Un abrazo. JM - metropoli
VULNERABILIDAD (3)
El ocaso del compromiso
Durante muchos siglos fue Dios el principio moral que regía el comportamiento de la persona. De la vivencia religiosa emanaban normas y formas de comportamiento para orientar la vida. Pero la ética cristiana sufre, desde hace más de un siglo, un fuerte proceso de secularización. La ética sin Dios es uno de los ideales del estado laico.
Significados pensadores promovieron una ética sin ningún recurso a la religión. El mito de Prometeo ha sido, durante décadas, el icono de la «heroica moral laica». Pero la etapa de la heroica ética laica también ha concluido. La moral que priva actualmente no exige consagrarse a un fin superior a uno mismo. Se trata de una «moral indolora», hecha a imagen y semejanza de la cultura individualista.
En esta nueva concepción: los placeres privan sobre el esfuerzo personal, el gusto propio sobre el mandato, la seducción sobre la obligación. Los grandes ideales han cedido terreno a los sueños de felicidad inmediata, escueta y privada.
Los goces del presente, el culto al propio cuerpo, el esfuerzo medido y racionado, la comodidad… se han convertido en los pilares de la nueva moral. «Lo más acertado es no hacer renuncias ni grandes sacrificios, no ponerse límites, no encorsetarse en un credo determinado, mantener la libertad de abandonar cualquier compromiso para entregarse a la inmediatez de los deseos y necesidades: patinar, flotar, volar, no atarse ni dejarse entusiasmar por la pasión.»
La falta de directrices con densidad, hacen a la persona humana más frágil y vulnerable, le anclan en el presente y le privan de un horizonte de futuro. Cuando se presentan las dificultades de la vida, el ser humano no dispone de grandes recursos para hacerles frente.
Una sociedad que propicia las adicciones
El nivel material de vida ha aumentado considerablemente en la sociedad occidental. Es un importante logro. Tenemos acceso a alimentos, ropa y calzado, vivienda, sanidad, educación, tiempo libre…
Este modelo consumista hace prestar más atención a lo que se posee que a lo que se es, provocando la desaparición de determinados valores. La carencia de valores profundamente antropológicos es una característica de nuestra cultura. Algunas personas enfrentan el problema y lo encauzan adecuadamente. Sin embargo, otras muchas, tienen sensación de vacío, soledad e insatisfacción, que pretenden paliar y llenar con adicciones no-tóxicas.
(continuará)
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Espero que te resulte interesante. Un abrazo. JM - metropoli
VULNERABILIDAD (3)
El ocaso del compromiso
Durante muchos siglos fue Dios el principio moral que regía el comportamiento de la persona. De la vivencia religiosa emanaban normas y formas de comportamiento para orientar la vida. Pero la ética cristiana sufre, desde hace más de un siglo, un fuerte proceso de secularización. La ética sin Dios es uno de los ideales del estado laico.
Significados pensadores promovieron una ética sin ningún recurso a la religión. El mito de Prometeo ha sido, durante décadas, el icono de la «heroica moral laica». Pero la etapa de la heroica ética laica también ha concluido. La moral que priva actualmente no exige consagrarse a un fin superior a uno mismo. Se trata de una «moral indolora», hecha a imagen y semejanza de la cultura individualista.
En esta nueva concepción: los placeres privan sobre el esfuerzo personal, el gusto propio sobre el mandato, la seducción sobre la obligación. Los grandes ideales han cedido terreno a los sueños de felicidad inmediata, escueta y privada.
Los goces del presente, el culto al propio cuerpo, el esfuerzo medido y racionado, la comodidad… se han convertido en los pilares de la nueva moral. «Lo más acertado es no hacer renuncias ni grandes sacrificios, no ponerse límites, no encorsetarse en un credo determinado, mantener la libertad de abandonar cualquier compromiso para entregarse a la inmediatez de los deseos y necesidades: patinar, flotar, volar, no atarse ni dejarse entusiasmar por la pasión.»
La falta de directrices con densidad, hacen a la persona humana más frágil y vulnerable, le anclan en el presente y le privan de un horizonte de futuro. Cuando se presentan las dificultades de la vida, el ser humano no dispone de grandes recursos para hacerles frente.
Una sociedad que propicia las adicciones
El nivel material de vida ha aumentado considerablemente en la sociedad occidental. Es un importante logro. Tenemos acceso a alimentos, ropa y calzado, vivienda, sanidad, educación, tiempo libre…
Este modelo consumista hace prestar más atención a lo que se posee que a lo que se es, provocando la desaparición de determinados valores. La carencia de valores profundamente antropológicos es una característica de nuestra cultura. Algunas personas enfrentan el problema y lo encauzan adecuadamente. Sin embargo, otras muchas, tienen sensación de vacío, soledad e insatisfacción, que pretenden paliar y llenar con adicciones no-tóxicas.
(continuará)
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
La vulnerabilidad perturbará negativamente al ser humano cuando abarque múltiples facetas de la vida, esté presente con gran profusión y bloquee las facultades. Por el contrario, la vulnerabilidad será ocasión de crecimiento positivo cuando la persona se sobreponga a ella y cuando, reconociendo la propia limitación, busque modos de superación.
VULNERABILIDAD (2)
Las raíces de la vulnerabilidad actual
La Ilustración ha sido uno de los mayores logros ideológicos de nuestra cultura occidental. El afianzamiento de la identidad personal y la libertad de conciencia brillan con luz propia entre sus muchas consecuciones. Situarse en los parámetros de la Ilustración es abrir una ventana al universo personal. El ser humano está llamado a ser el único dueño de su existencia, sin imposiciones externas.
Pero lo que en un inicio fue tan positivo para la humanidad, ha terminado por generar problemas: el valor del «yo» ha crecido desmesuradamente, poniendo entre paréntesis otros valores también importantes. Poco a poco el ser humano se ha convertido en la única medida de sus aspiraciones, deseos y propuestas.
El hombre occidental, a fuerza de mirarse a sí mismo, corre peligro de convertirse en un nuevo “Narciso”, tan pagado de sí mismo y tan ajeno a otras realidades. Sin referencias que le trasciendan, la persona se cansa pronto de su propia finitud. Atiborrado de objetos que le proporcionen placer inmediato, corre el peligro de ser tan sólo un consumidor «unidireccional». Ansioso por llenarse de imágenes que le proporcionen placeres sensoriales, olvida su capacidad racional para convertirse en «homo videns».
La democratización del lujo y el bienestar, el ocaso del compromiso, las adicciones, la sociedad de la decepción, la privatización de la fe… son características de este tiempo que pueden hacernos vulnerables.
La democratización del bienestar y del lujo
El bienestar y el lujo han llegado a las capas populares de nuestra sociedad. Es uno de los grandes logros de la cultura occidental, aunque tras su brillo aparente se esconden dificultades para vivir con profundidad la existencia.
Las clases sociales ricas tuvieron en exclusiva, y durante siglos, el acceso a bienes caros y refinados. Nuestra sociedad ha dado un vuelco espectacular a esta tendencia con la democratización del lujo. El derecho a consumir y a participar del lujo se ha convertido en aspiración común. La democratización de los bienes de consumo ha terminado por ensalzar la felicidad privada, el deseo compulsivo de placer, la adquisición constante de objetos y el disfrute de los medios de comunicación…
Esta situación ha minado la moral del sacrificio, del esfuerzo, del deseo postergado, de la austeridad… A fuerza de proponer nuevos espacios para el lujo, los valores antropológicos y religiosos, que otorgan profundidad y densidad a la persona, se difuminan.
El ser humano, acostumbrado a la comodidad, al lujo y a la satisfacción inmediata del deseo, se torna más «vulnerable». Muchos adultos y jóvenes han perdido la capacidad de hacer frente a las incomodidades y dificultades. La ética de la austeridad y el esfuerzo es dura de soportar, pero otorga un «plus de resistencia» a la persona y le capacita para defenderse de la frustración y erguirse ante las contrariedades.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
VULNERABILIDAD (2)
Las raíces de la vulnerabilidad actual
La Ilustración ha sido uno de los mayores logros ideológicos de nuestra cultura occidental. El afianzamiento de la identidad personal y la libertad de conciencia brillan con luz propia entre sus muchas consecuciones. Situarse en los parámetros de la Ilustración es abrir una ventana al universo personal. El ser humano está llamado a ser el único dueño de su existencia, sin imposiciones externas.
Pero lo que en un inicio fue tan positivo para la humanidad, ha terminado por generar problemas: el valor del «yo» ha crecido desmesuradamente, poniendo entre paréntesis otros valores también importantes. Poco a poco el ser humano se ha convertido en la única medida de sus aspiraciones, deseos y propuestas.
El hombre occidental, a fuerza de mirarse a sí mismo, corre peligro de convertirse en un nuevo “Narciso”, tan pagado de sí mismo y tan ajeno a otras realidades. Sin referencias que le trasciendan, la persona se cansa pronto de su propia finitud. Atiborrado de objetos que le proporcionen placer inmediato, corre el peligro de ser tan sólo un consumidor «unidireccional». Ansioso por llenarse de imágenes que le proporcionen placeres sensoriales, olvida su capacidad racional para convertirse en «homo videns».
La democratización del lujo y el bienestar, el ocaso del compromiso, las adicciones, la sociedad de la decepción, la privatización de la fe… son características de este tiempo que pueden hacernos vulnerables.
La democratización del bienestar y del lujo
El bienestar y el lujo han llegado a las capas populares de nuestra sociedad. Es uno de los grandes logros de la cultura occidental, aunque tras su brillo aparente se esconden dificultades para vivir con profundidad la existencia.
Las clases sociales ricas tuvieron en exclusiva, y durante siglos, el acceso a bienes caros y refinados. Nuestra sociedad ha dado un vuelco espectacular a esta tendencia con la democratización del lujo. El derecho a consumir y a participar del lujo se ha convertido en aspiración común. La democratización de los bienes de consumo ha terminado por ensalzar la felicidad privada, el deseo compulsivo de placer, la adquisición constante de objetos y el disfrute de los medios de comunicación…
Esta situación ha minado la moral del sacrificio, del esfuerzo, del deseo postergado, de la austeridad… A fuerza de proponer nuevos espacios para el lujo, los valores antropológicos y religiosos, que otorgan profundidad y densidad a la persona, se difuminan.
El ser humano, acostumbrado a la comodidad, al lujo y a la satisfacción inmediata del deseo, se torna más «vulnerable». Muchos adultos y jóvenes han perdido la capacidad de hacer frente a las incomodidades y dificultades. La ética de la austeridad y el esfuerzo es dura de soportar, pero otorga un «plus de resistencia» a la persona y le capacita para defenderse de la frustración y erguirse ante las contrariedades.
(Extraído de El «otro» talón de Aquiles, por J. J. Gómez Palacios, publicado en Misión Joven, nº 389, junio 2009)
Comentario:
Espero que guste. Un abrazo.
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (1)
La palabra «vulnerable» proviene del latín vulnus-eris, que significa herida, y del sufijo able, que indica posibilidad. Así pues, una persona vulnerable es aquella que puede serherida o recibir una lesión, bien sea física o moral.
Este término se aplica también a la personalidad, indicando: debilidad, falta de fortaleza, facilidad para recibir daños y propensión a no hacer frente a las dificultades. Recientemente se utiliza con cierta profusión en el ámbito psicológico, pedagógico e incluso religioso. Se aplica a personalidades con escasa capacidad para el esfuerzo y tendentes a dejarse vencer por las dificultades y situaciones negativas de la vida.
El concepto «vulnerabilidad» ya fue intuido por el ser humano en los inicios de su andadura literaria. En varias leyendas escritas aparecen vestigios de esta realidad. Las historias de Aquiles y Gilgamesh son paradigma de vulnerabilidad física y psicológica respectivamente.
Homero cuenta que Aquiles era un héroe, el hijo de un hombre y una diosa. Su padre fue un humano llamado Peleo. Su madre, la ninfa Tetis. Querido ésta que su pequeño fuera invencible, sumergió al bebé Aquiles en el río Estigia; curso fluvial que separaba el mundo de los vivos del mundo de los muertos; puerta abierta hacia el más allá.
Tetis bañó al pequeño agarrándole por el talón, parte corporal que no recibió el baño de las aguas de la inmortalidad. De esta forma, Aquiles resultó invulnerable en todo su cuerpo menos en el talón; circunstancia que aprovechó Paris para darle muerte clavándole una flecha emponzoñada en esa parte de su cuerpo.
Hacia el año 2750 antes de Cristo, el pueblo sumerio escribió en tablillas de barro historias que narraban gestas de hombres y dioses. Ha llegado hasta nosotros la epopeya del rey Gilgamesh, modelada en un largo poema que abarca doce tablillas cuneiformes. Dice en el prólogo: «Proclamaré al mundo las hazañas de Gilgamesh… el hombre que sabía todas las cosas. Era sabio y conocía los secretos de la vida. Nos trajo una historia de antes de la inundación. Partió en un largo viaje, estaba abatido, cansado de trabajar. Al regresar descansó y grabó en una tablilla tdo el relato». (Prólogo del Poema Épico de Gilgamesh).
En el transcurso de la narración, Gilgamesh ve morir a su amigo Enkidu, compañero y amigo de batallas y fatigas. Gilgamesh, al ver de cerca la muerte, siente que su personalidad se derrumba. Sufre el duelo por la desaparición de un ser cercano. En el antiguo poema se describe la primera «depresión» psicológica. A raíz del quebrando, Gilgamesh emprende un largo viaje en busca de la inmortalidad. El rey Gilgamesh puede ser considerado como paradigma de la vulnerabilidad psicológica.
Desde los balbuceos de la literatura escrita, el ser humano narra experiencias de «vulnerabilidad» física y psicológica. Es una condición que acompaña al devenir humano. A partir de la narración de Homero se ha hecho popular la expresión «el talón de Aquiles»; locución utilizada para designar debilidades que presenta una persona u organización. Alguien o algo es vulnerable cuando carece de capacidad para anticipar, sobrevivir, resistir o recuperarse del impacto de una amenaza física o psíquica.
Aquiles, el héroe bañado en las aguas de la inmortalidad, dotado de fuerte carácter y equipado con armas fabricadas por el dios Vulcano… presenta puntos débiles. El rey Gilgamesh, hombre sabio y conocedor de los secretos de la vida y de los adelantos del progreso, cae en estado de abatimiento al ver cómo la muerte hunde sus garras en su amigo Enkidu. Nadie es tan fuerte que no presente espacio físico o psicológico en el que pueda ser herido.
La vulnerabilidad perturbará negativamente al ser humano cuando abarque múltiples facetas de la vida, esté presente con gran profusión y bloquee las facultades. Por el contrario, la vulnerabil
JM - metropoli
VULNERABILIDAD (1)
La palabra «vulnerable» proviene del latín vulnus-eris, que significa herida, y del sufijo able, que indica posibilidad. Así pues, una persona vulnerable es aquella que puede serherida o recibir una lesión, bien sea física o moral.
Este término se aplica también a la personalidad, indicando: debilidad, falta de fortaleza, facilidad para recibir daños y propensión a no hacer frente a las dificultades. Recientemente se utiliza con cierta profusión en el ámbito psicológico, pedagógico e incluso religioso. Se aplica a personalidades con escasa capacidad para el esfuerzo y tendentes a dejarse vencer por las dificultades y situaciones negativas de la vida.
El concepto «vulnerabilidad» ya fue intuido por el ser humano en los inicios de su andadura literaria. En varias leyendas escritas aparecen vestigios de esta realidad. Las historias de Aquiles y Gilgamesh son paradigma de vulnerabilidad física y psicológica respectivamente.
Homero cuenta que Aquiles era un héroe, el hijo de un hombre y una diosa. Su padre fue un humano llamado Peleo. Su madre, la ninfa Tetis. Querido ésta que su pequeño fuera invencible, sumergió al bebé Aquiles en el río Estigia; curso fluvial que separaba el mundo de los vivos del mundo de los muertos; puerta abierta hacia el más allá.
Tetis bañó al pequeño agarrándole por el talón, parte corporal que no recibió el baño de las aguas de la inmortalidad. De esta forma, Aquiles resultó invulnerable en todo su cuerpo menos en el talón; circunstancia que aprovechó Paris para darle muerte clavándole una flecha emponzoñada en esa parte de su cuerpo.
Hacia el año 2750 antes de Cristo, el pueblo sumerio escribió en tablillas de barro historias que narraban gestas de hombres y dioses. Ha llegado hasta nosotros la epopeya del rey Gilgamesh, modelada en un largo poema que abarca doce tablillas cuneiformes. Dice en el prólogo: «Proclamaré al mundo las hazañas de Gilgamesh… el hombre que sabía todas las cosas. Era sabio y conocía los secretos de la vida. Nos trajo una historia de antes de la inundación. Partió en un largo viaje, estaba abatido, cansado de trabajar. Al regresar descansó y grabó en una tablilla tdo el relato». (Prólogo del Poema Épico de Gilgamesh).
En el transcurso de la narración, Gilgamesh ve morir a su amigo Enkidu, compañero y amigo de batallas y fatigas. Gilgamesh, al ver de cerca la muerte, siente que su personalidad se derrumba. Sufre el duelo por la desaparición de un ser cercano. En el antiguo poema se describe la primera «depresión» psicológica. A raíz del quebrando, Gilgamesh emprende un largo viaje en busca de la inmortalidad. El rey Gilgamesh puede ser considerado como paradigma de la vulnerabilidad psicológica.
Desde los balbuceos de la literatura escrita, el ser humano narra experiencias de «vulnerabilidad» física y psicológica. Es una condición que acompaña al devenir humano. A partir de la narración de Homero se ha hecho popular la expresión «el talón de Aquiles»; locución utilizada para designar debilidades que presenta una persona u organización. Alguien o algo es vulnerable cuando carece de capacidad para anticipar, sobrevivir, resistir o recuperarse del impacto de una amenaza física o psíquica.
Aquiles, el héroe bañado en las aguas de la inmortalidad, dotado de fuerte carácter y equipado con armas fabricadas por el dios Vulcano… presenta puntos débiles. El rey Gilgamesh, hombre sabio y conocedor de los secretos de la vida y de los adelantos del progreso, cae en estado de abatimiento al ver cómo la muerte hunde sus garras en su amigo Enkidu. Nadie es tan fuerte que no presente espacio físico o psicológico en el que pueda ser herido.
La vulnerabilidad perturbará negativamente al ser humano cuando abarque múltiples facetas de la vida, esté presente con gran profusión y bloquee las facultades. Por el contrario, la vulnerabil
Comentario:
ÁNGELES CUSTODIOS, VIRGEN DEL PILAR...
Este mes es especial para muchos miembros de las FFCCSS: el 2 de octubre los Ángeles Custodios, el 12 de Octubre la Virgen del Pilar, y el 24 de octubre el Ángel Custodio de Valencia, fiesta de la Policía Local.
Así que un año más, me acuerdo especialmente de vosotros, y os envío mi felicitación. Esos días os tendré especialmente presentes a todos, independientemente del Cuerpo al que pertenezcáis, pidiendo al Señor que os proteja y os guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
Un servicio muy difícil, a menudo desconocido e incomprendido, mal tratado en algunos medios de comunicación, e incluso menospreciado por ciertos sectores sociales. Por eso pido al Señor, por intercesión de los Ángeles Custodios, que Él os conceda la fe, firmeza y confianza necesarias para continuar amando vuestra profesión y que vuestro servicio sea la “tarjeta de presentación” que la gente de bien pueda ver para que valore vuestro trabajo como verdaderamente merecéis.
Hago mías las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió el 11 de enero de 2008 a los miembros de la Policía que se encarga de la seguridad en torno al Vaticano: Queridos amigos, que el Señor os ayude a desempeñar vuestra profesión permaneciendo siempre fieles a los ideales en que debe inspirarse constantemente. La sociedad necesita personas que cumplan su deber, conscientes de que todo trabajo, todo servicio prestado con esmero contribuye a la construcción de una sociedad más justa y realmente libre.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
Este mes es especial para muchos miembros de las FFCCSS: el 2 de octubre los Ángeles Custodios, el 12 de Octubre la Virgen del Pilar, y el 24 de octubre el Ángel Custodio de Valencia, fiesta de la Policía Local.
Así que un año más, me acuerdo especialmente de vosotros, y os envío mi felicitación. Esos días os tendré especialmente presentes a todos, independientemente del Cuerpo al que pertenezcáis, pidiendo al Señor que os proteja y os guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
Un servicio muy difícil, a menudo desconocido e incomprendido, mal tratado en algunos medios de comunicación, e incluso menospreciado por ciertos sectores sociales. Por eso pido al Señor, por intercesión de los Ángeles Custodios, que Él os conceda la fe, firmeza y confianza necesarias para continuar amando vuestra profesión y que vuestro servicio sea la “tarjeta de presentación” que la gente de bien pueda ver para que valore vuestro trabajo como verdaderamente merecéis.
Hago mías las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió el 11 de enero de 2008 a los miembros de la Policía que se encarga de la seguridad en torno al Vaticano: Queridos amigos, que el Señor os ayude a desempeñar vuestra profesión permaneciendo siempre fieles a los ideales en que debe inspirarse constantemente. La sociedad necesita personas que cumplan su deber, conscientes de que todo trabajo, todo servicio prestado con esmero contribuye a la construcción de una sociedad más justa y realmente libre.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
Comentario:
ÁNGELES CUSTODIOS, VIRGEN DEL PILAR...
Este mes es especial para muchos miembros de las FFCCSS: el 2 de octubre los Ángeles Custodios, el 12 de Octubre la Virgen del Pilar, y el 24 de octubre el Ángel Custodio de Valencia, fiesta de la Policía Local.
Así que un año más, me acuerdo especialmente de vosotros, y os envío mi felicitación. Esos días os tendré especialmente presentes a todos, independientemente del Cuerpo al que pertenezcáis, pidiendo al Señor que os proteja y os guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
Un servicio muy difícil, a menudo desconocido e incomprendido, mal tratado en algunos medios de comunicación, e incluso menospreciado por ciertos sectores sociales. Por eso pido al Señor, por intercesión de los Ángeles Custodios, que Él os conceda la fe, firmeza y confianza necesarias para continuar amando vuestra profesión y que vuestro servicio sea la “tarjeta de presentación” que la gente de bien pueda ver para que valore vuestro trabajo como verdaderamente merecéis.
Hago mías las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió el 11 de enero de 2008 a los miembros de la Policía que se encarga de la seguridad en torno al Vaticano: Queridos amigos, que el Señor os ayude a desempeñar vuestra profesión permaneciendo siempre fieles a los ideales en que debe inspirarse constantemente. La sociedad necesita personas que cumplan su deber, conscientes de que todo trabajo, todo servicio prestado con esmero contribuye a la construcción de una sociedad más justa y realmente libre.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
Este mes es especial para muchos miembros de las FFCCSS: el 2 de octubre los Ángeles Custodios, el 12 de Octubre la Virgen del Pilar, y el 24 de octubre el Ángel Custodio de Valencia, fiesta de la Policía Local.
Así que un año más, me acuerdo especialmente de vosotros, y os envío mi felicitación. Esos días os tendré especialmente presentes a todos, independientemente del Cuerpo al que pertenezcáis, pidiendo al Señor que os proteja y os guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
Un servicio muy difícil, a menudo desconocido e incomprendido, mal tratado en algunos medios de comunicación, e incluso menospreciado por ciertos sectores sociales. Por eso pido al Señor, por intercesión de los Ángeles Custodios, que Él os conceda la fe, firmeza y confianza necesarias para continuar amando vuestra profesión y que vuestro servicio sea la “tarjeta de presentación” que la gente de bien pueda ver para que valore vuestro trabajo como verdaderamente merecéis.
Hago mías las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió el 11 de enero de 2008 a los miembros de la Policía que se encarga de la seguridad en torno al Vaticano: Queridos amigos, que el Señor os ayude a desempeñar vuestra profesión permaneciendo siempre fieles a los ideales en que debe inspirarse constantemente. La sociedad necesita personas que cumplan su deber, conscientes de que todo trabajo, todo servicio prestado con esmero contribuye a la construcción de una sociedad más justa y realmente libre.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
Comentario:
Aquí envío la última entrega de esta miniserie sobre "educar la afectividad". Esta educación no es fácil, requiere ante todo ser honesto con uno mismo, pero creo que no debemos renunciar a educarnos. Las consecuencias de afectividades mal educadas suelen ser bastante nefastas.
En este último punto del artículo que he ido resumiendo, el autor se ha centrado en la TV. Quizá porque en la tele aparece mucha sensiblería, mucho "sentimiento", pero poca sensibilidad y poca afectividad... y deberíamos ser más conscientes de esto.
Espero que, por lo menos, nos haga pensar un poco a todos.
Un abrazo. JM - metropoli
EDUCAR LA AFECTIVIDAD (3)
La TV es la auténtica educadora
Muchos padres, que ahora disponen de poco tiempo para estar con los hijos, han encontrado la solución a su problema: La nodriza más barata es la caja boba. Esto ha convertido a la nueva generación en sujetos pasivos: Los niños de hoy ya no son actores de su historia; son simplemente espectadores de las historias de otros. ¡Y qué historias!
El momento menos adecuado para ver la TV en familia es la hora de las comidas. La comida siempre ha sido, en todas las culturas, el momento de máxima convivencia. Pues bien, ¿cómo se puede convivir en la familia a la hora de la comida si hay un intruso que siempre tiene la palabra? Y si coincide con el telediario, ya apaga y vámonos. Es imposible que ni siquiera siente bien la comida, con las imágenes siempre trágicas que nos estamos tragando.
Decía Groucho Marx que una imagen vale más que mil palabras. La TV funciona exclusivamente con imágenes. Y ¡qué imágenes! Hablemos con claridad: la televisión es simplemente un negocio y su única finalidad es ganar dinero. Si somos consecuentes con este principio, cambiaremos nuestra actitud, tan indolente, para educar a nuestros hijos.
Algunos consejos para que el educador ofrezca a los padres:
- Si queremos que haya familia, una sola TV.
- Si hay una sola TV se puede educar a los hijos. Se sabe qué es lo que ven, y se les puede explicar lo que es nocivo para ellos o lo que n entienden. Esto mismo puede aplicarse a Internet.
- Si de verdad queréis que vuestros hijos sean libres, quitad el televisor de su habitación. Cuanta menos televisión vean más libres serán.
- Considero una gran descortesía el no apagar la TV cuando viene a casa una visita.
- Un buen sistema liberador es no ver los programas de TV en directo sino a través del vídeo. Así nos saltamos los anuncios, podemos parar la imagen y explicarla, pasar a gran velocidad lo que no nos interese, ahorramos mucho tiempo, y lo vemos cuando nosotros decidamos, no cuando la TV quiere.
Considero que para educar en la afectividad, el trabajo más importante del educador ha de ejercerse sobre los padres. Cuando se conoce la causa de un problema, la solución es sencilla. Es conveniente abrirles los ojos sobre los auténticos enemigos de la auténtica afectividad, que es lo que nos conduce a relaciones personales felices, y no sólo de placer.
(Extraído de Galve, S.: Educar la afectividad hoy. Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
En este último punto del artículo que he ido resumiendo, el autor se ha centrado en la TV. Quizá porque en la tele aparece mucha sensiblería, mucho "sentimiento", pero poca sensibilidad y poca afectividad... y deberíamos ser más conscientes de esto.
Espero que, por lo menos, nos haga pensar un poco a todos.
Un abrazo. JM - metropoli
EDUCAR LA AFECTIVIDAD (3)
La TV es la auténtica educadora
Muchos padres, que ahora disponen de poco tiempo para estar con los hijos, han encontrado la solución a su problema: La nodriza más barata es la caja boba. Esto ha convertido a la nueva generación en sujetos pasivos: Los niños de hoy ya no son actores de su historia; son simplemente espectadores de las historias de otros. ¡Y qué historias!
El momento menos adecuado para ver la TV en familia es la hora de las comidas. La comida siempre ha sido, en todas las culturas, el momento de máxima convivencia. Pues bien, ¿cómo se puede convivir en la familia a la hora de la comida si hay un intruso que siempre tiene la palabra? Y si coincide con el telediario, ya apaga y vámonos. Es imposible que ni siquiera siente bien la comida, con las imágenes siempre trágicas que nos estamos tragando.
Decía Groucho Marx que una imagen vale más que mil palabras. La TV funciona exclusivamente con imágenes. Y ¡qué imágenes! Hablemos con claridad: la televisión es simplemente un negocio y su única finalidad es ganar dinero. Si somos consecuentes con este principio, cambiaremos nuestra actitud, tan indolente, para educar a nuestros hijos.
Algunos consejos para que el educador ofrezca a los padres:
- Si queremos que haya familia, una sola TV.
- Si hay una sola TV se puede educar a los hijos. Se sabe qué es lo que ven, y se les puede explicar lo que es nocivo para ellos o lo que n entienden. Esto mismo puede aplicarse a Internet.
- Si de verdad queréis que vuestros hijos sean libres, quitad el televisor de su habitación. Cuanta menos televisión vean más libres serán.
- Considero una gran descortesía el no apagar la TV cuando viene a casa una visita.
- Un buen sistema liberador es no ver los programas de TV en directo sino a través del vídeo. Así nos saltamos los anuncios, podemos parar la imagen y explicarla, pasar a gran velocidad lo que no nos interese, ahorramos mucho tiempo, y lo vemos cuando nosotros decidamos, no cuando la TV quiere.
Considero que para educar en la afectividad, el trabajo más importante del educador ha de ejercerse sobre los padres. Cuando se conoce la causa de un problema, la solución es sencilla. Es conveniente abrirles los ojos sobre los auténticos enemigos de la auténtica afectividad, que es lo que nos conduce a relaciones personales felices, y no sólo de placer.
(Extraído de Galve, S.: Educar la afectividad hoy. Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Comentario:
Te envío la segunda entrega de esta serie de correos sobre "educar la afectividad". Es algo mucho más importante de lo que parece, por las consecuencias que, a medio y largo plazo, produce una deficiente educación afectiva. Y no se trata de señalar culpables, sino de identificar las causas para poder dirigir ahí los esfuerzos a la hora de cambiar la situación.
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo. JM - metropoli
EDUCAR LA AFECTIVIDAD (2)
La afectividad se engendra en los primeros años. La persona es el ser que más necesita a sus padres. Es el «cachorro» más indefenso de todos los seres vivos. Conocemos animales que se independizan de sus padres a los pocos días de nacer. El ser humano precisa muchos años. De manera especial, en los tres primeros años la dependencia es absoluta.
Y, dado que somos seres racionales, la mayor dependencia no es, como a simple vista pueda parecer, la material: alimentación y cuidados físicos, sino que, al ser el más débil, precisa de mayor atención personal: necesita sentirse seguro. El abrazo permanente que requiere, significa su necesidad de percibir el mayor espacio posible de contacto con las personas que más le quieren. Así pues, lo que más necesita un niño es el cariño de sus padres.
Análisis de la situación
Observando la actual estructura social y familiar, encontramos serias dificultades para dar ese necesario cariño a los hijos, de manera especial cuando más lo necesitan, que es en los primeros años de su vida. En la edad de la adolescencia y la juventud, se añaden otras causas que no sólo impiden el desarrollo normalizado de esa afectividad inicial, sino que introducen en su cerebro un modelo absolutamente pernicioso. Considero que las causas más comunes son las que voy a intentar explicar a continuación:
La actual situación laboral
En la anterior estructura social, y durante siglos, los papeles en la familia estaban claramente definidos: la madre se responsabilizaba de la casa y de la educación de los hijos, y el padre proveía la economía. Pero actualmente, en la mayoría de las familias, han de trabajar por un salario padre y madre. Ello conlleva:
- Más horas de trabajo, para atender las tareas domésticas y la atención a los hijos. Esta tarea, en la mayoría de las familias, recae casi exclusivamente sobre las madres.
- Falta de dedicación a los hijos, tanto en lo afectivo como en lo escolar. Como consecuencia del exceso de trabajo, el correspondiente cansancio dificulta seriamente la dedicación a los hijos, y las reacciones ante situaciones conflictivas se controlan más difícilmente.
- Complejo de culpa por la falta de atención a los hijos.
- Compensación del complejo de culpa con el chantaje de darles todo lo que piden. Nunca las cosas podrán suplir el cariño. Pero los niños de hoy tienen de todo, y muchas más cosas materiales de las que necesitan. Esto traerá consecuencias tremendas cuando sean adolescentes: “para obtener algo, no hay que ganárselo, sólo hay que pedirlo”; “para qué van a estudiar, a esforzarse por nada, si con sólo pedir lo tienen todo”. Los hijos conciencian sólo sus derechos. No son sujetos de deberes.
(Extraído de Galve, S.: Educar la afectividad hoy. Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo. JM - metropoli
EDUCAR LA AFECTIVIDAD (2)
La afectividad se engendra en los primeros años. La persona es el ser que más necesita a sus padres. Es el «cachorro» más indefenso de todos los seres vivos. Conocemos animales que se independizan de sus padres a los pocos días de nacer. El ser humano precisa muchos años. De manera especial, en los tres primeros años la dependencia es absoluta.
Y, dado que somos seres racionales, la mayor dependencia no es, como a simple vista pueda parecer, la material: alimentación y cuidados físicos, sino que, al ser el más débil, precisa de mayor atención personal: necesita sentirse seguro. El abrazo permanente que requiere, significa su necesidad de percibir el mayor espacio posible de contacto con las personas que más le quieren. Así pues, lo que más necesita un niño es el cariño de sus padres.
Análisis de la situación
Observando la actual estructura social y familiar, encontramos serias dificultades para dar ese necesario cariño a los hijos, de manera especial cuando más lo necesitan, que es en los primeros años de su vida. En la edad de la adolescencia y la juventud, se añaden otras causas que no sólo impiden el desarrollo normalizado de esa afectividad inicial, sino que introducen en su cerebro un modelo absolutamente pernicioso. Considero que las causas más comunes son las que voy a intentar explicar a continuación:
La actual situación laboral
En la anterior estructura social, y durante siglos, los papeles en la familia estaban claramente definidos: la madre se responsabilizaba de la casa y de la educación de los hijos, y el padre proveía la economía. Pero actualmente, en la mayoría de las familias, han de trabajar por un salario padre y madre. Ello conlleva:
- Más horas de trabajo, para atender las tareas domésticas y la atención a los hijos. Esta tarea, en la mayoría de las familias, recae casi exclusivamente sobre las madres.
- Falta de dedicación a los hijos, tanto en lo afectivo como en lo escolar. Como consecuencia del exceso de trabajo, el correspondiente cansancio dificulta seriamente la dedicación a los hijos, y las reacciones ante situaciones conflictivas se controlan más difícilmente.
- Complejo de culpa por la falta de atención a los hijos.
- Compensación del complejo de culpa con el chantaje de darles todo lo que piden. Nunca las cosas podrán suplir el cariño. Pero los niños de hoy tienen de todo, y muchas más cosas materiales de las que necesitan. Esto traerá consecuencias tremendas cuando sean adolescentes: “para obtener algo, no hay que ganárselo, sólo hay que pedirlo”; “para qué van a estudiar, a esforzarse por nada, si con sólo pedir lo tienen todo”. Los hijos conciencian sólo sus derechos. No son sujetos de deberes.
(Extraído de Galve, S.: Educar la afectividad hoy. Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Comentario:
Esta semana inicio una miniserie sobre un tema que creo que no se cuida lo suficiente: la afectividad. Es necesario educar la afectividad para extraer toda su riqueza que, como indica en el artículo, es nuestro núcleo más personal, más nuestro.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EDUCAR LA AFECTIVIDAD (1)
La afectividad, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa y abar el conjunto de sentimientos, emociones y pasiones de una persona. Según San Agustín, es lo que mejor nos define. Sentimientos y afectos constituyen nuestro núcleo interior más personal, más íntimo, más nuestro, mucho más que nuestros conocimientos o comportamientos.
En alguna medida, la afectividad, el mundo de los sentimientos, es el «lugar» en que se vive, el envolvente de la vida. Su exploración permite comprender las diversas estructuras de la vida. Y, sin embarbo, según Julián Marías, el hombre ha solido vivir de espaldas a lo que le es más propio, a lo que da el tono y la contextura de su vida.
¿Cuál es, realmente, la situación actual? ¿Dónde nos encontramos en estos comienzos del siglo XXI? Junto a los increíbles progresos de nuestro tiempo y a los decisivos hallazgos en tantos campos, ¿estamos desarrollando las personas nuestra capacidad afectiva, emotiva, sentimental, o nos encontramos de espaldas a la riqueza y potencial interior de nuestro mundo afectivo? ¿Nos hace falta una educación afectiva? La reflexión sobre tantos estudios sociológicos en torno a los jóvenes señala una tenencia que no puede menos de causar preocupación: la educación afectiva, emotiva, sentimental está quedando muy relegada y en las generaciones más jóvenes, ya en la adolescencia, se advierte un notable aumento de graves problemas emotivos.
(Extraído de Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EDUCAR LA AFECTIVIDAD (1)
La afectividad, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa y abar el conjunto de sentimientos, emociones y pasiones de una persona. Según San Agustín, es lo que mejor nos define. Sentimientos y afectos constituyen nuestro núcleo interior más personal, más íntimo, más nuestro, mucho más que nuestros conocimientos o comportamientos.
En alguna medida, la afectividad, el mundo de los sentimientos, es el «lugar» en que se vive, el envolvente de la vida. Su exploración permite comprender las diversas estructuras de la vida. Y, sin embarbo, según Julián Marías, el hombre ha solido vivir de espaldas a lo que le es más propio, a lo que da el tono y la contextura de su vida.
¿Cuál es, realmente, la situación actual? ¿Dónde nos encontramos en estos comienzos del siglo XXI? Junto a los increíbles progresos de nuestro tiempo y a los decisivos hallazgos en tantos campos, ¿estamos desarrollando las personas nuestra capacidad afectiva, emotiva, sentimental, o nos encontramos de espaldas a la riqueza y potencial interior de nuestro mundo afectivo? ¿Nos hace falta una educación afectiva? La reflexión sobre tantos estudios sociológicos en torno a los jóvenes señala una tenencia que no puede menos de causar preocupación: la educación afectiva, emotiva, sentimental está quedando muy relegada y en las generaciones más jóvenes, ya en la adolescencia, se advierte un notable aumento de graves problemas emotivos.
(Extraído de Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Comentario:
Te envío este artículo sobre "La Belleza", que me ha gustado mucho. No voy a hacer más comentarios, sólo resalto este párrafo: Bombardeados por cientos de imágenes rapidísimas en la televisión, en la publicidad, en los carteles y señales… nuestros ojos no están educados en eso de pararse, fijar la mirada y pasar del mirar al ver y del ver al contemplar. ¡Pero nos hace falta!
Espero que también te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA BELLEZA
¿Qué hay en un paisaje que atrapa nuestra mirada y nos deja en un estado de concentración, de calma, de silencio profundo? ¿Por qué una obra de arte, un icono antiguo, la decoración de un lugar, hace que nos sintamos tranquilos y relajados? ¿Qué hace que un sencillo gesto de ternura, una mano que cura un enfermo, una madre que lleva en brazos a su hijo, una anciana que besa a su esposo en el aniversario de boda… y miles de gestos así, nos atraigan tan poderosamente que nos sintamos empujados a imitarlos?
Durante el día, nuestros ojos ven muchas cosas, pero rara vez nuestra mirada se concentra detenidamente en algo: un paisaje, un objeto, una persona… De hecho, podemos ir y volver por las mismas calles de todos los días sin apenas fijarnos en lo que nos rodea, a no ser que un ruido o algo diferente capte nuestra atención. Entonces nuestra mirada presta más atención y, según cómo nos afecte, le dedicamos más o menos tiempo a observarlo.
Bombardeados por cientos de imágenes rapidísimas en la televisión, en la publicidad, en los carteles y señales… nuestros ojos no están educados en eso de pararse, fijar la mirada y pasar del mirar al ver y del ver al contemplar. ¡Pero nos hace falta!
Nos hace tanta falta que, si no nos acostumbramos a dedicar tiempo a contemplar lo que nos rodea, nos vamos a perder algo fundamental en nuestras vidas: la belleza. Y no me refiero a lo estéticamente bonito únicamente. No me refiero al tiempo que dedicamos a elegir ropa elegante y peinado fashion, a las horas de gimnasio y bronceador para tener un cuerpo apetecible, o al tiempo para elegir el color de las paredes de un cuarto o del maquillaje para una fiesta.
Me refiero a la belleza que nos cautiva, que nos atrapa y que es difícil de describir. A ese abismo de profundidad que tenemos al lado y que sólo seremos capaces de percibir con unos ojos que hacen algo más que mirar. Es decir, con una mirada contemplativa.
Una mirada sin prisas, profunda, sin prejuicios, sin cálculos. Conectada directamente con la mente hasta el punto de fijar todos los sentidos en aquello que contemplamos. Conectada directamente con el corazón, hasta el punto de encogerlo y de transformarlo. Y lo transforma porque, en realidad, es Amor lo que está contemplando. Lo transforma porque lo bello no es más que el reflejo de un Amor gratuito en un paisaje, en una sonrisa, en una obra de arte, en una persona…
Créeme… sólo unos ojos con tiempo para contemplar pueden captar ese Amor, la auténtica Belleza que hay en cada cosa y en cada persona. El Amor del Creador que, al terminar la luz, los animales, las plantas… vio que todo era bello. El Amor del Espíritu de vida que acompaña la imaginación de los artistas. El Amor Gratuito oculto en cada gesto de entrega, reflejo de aquel Amor que dio la Vida: el Amor de Jesús de Nazaret.
(Abel Domínguez en Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Espero que también te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA BELLEZA
¿Qué hay en un paisaje que atrapa nuestra mirada y nos deja en un estado de concentración, de calma, de silencio profundo? ¿Por qué una obra de arte, un icono antiguo, la decoración de un lugar, hace que nos sintamos tranquilos y relajados? ¿Qué hace que un sencillo gesto de ternura, una mano que cura un enfermo, una madre que lleva en brazos a su hijo, una anciana que besa a su esposo en el aniversario de boda… y miles de gestos así, nos atraigan tan poderosamente que nos sintamos empujados a imitarlos?
Durante el día, nuestros ojos ven muchas cosas, pero rara vez nuestra mirada se concentra detenidamente en algo: un paisaje, un objeto, una persona… De hecho, podemos ir y volver por las mismas calles de todos los días sin apenas fijarnos en lo que nos rodea, a no ser que un ruido o algo diferente capte nuestra atención. Entonces nuestra mirada presta más atención y, según cómo nos afecte, le dedicamos más o menos tiempo a observarlo.
Bombardeados por cientos de imágenes rapidísimas en la televisión, en la publicidad, en los carteles y señales… nuestros ojos no están educados en eso de pararse, fijar la mirada y pasar del mirar al ver y del ver al contemplar. ¡Pero nos hace falta!
Nos hace tanta falta que, si no nos acostumbramos a dedicar tiempo a contemplar lo que nos rodea, nos vamos a perder algo fundamental en nuestras vidas: la belleza. Y no me refiero a lo estéticamente bonito únicamente. No me refiero al tiempo que dedicamos a elegir ropa elegante y peinado fashion, a las horas de gimnasio y bronceador para tener un cuerpo apetecible, o al tiempo para elegir el color de las paredes de un cuarto o del maquillaje para una fiesta.
Me refiero a la belleza que nos cautiva, que nos atrapa y que es difícil de describir. A ese abismo de profundidad que tenemos al lado y que sólo seremos capaces de percibir con unos ojos que hacen algo más que mirar. Es decir, con una mirada contemplativa.
Una mirada sin prisas, profunda, sin prejuicios, sin cálculos. Conectada directamente con la mente hasta el punto de fijar todos los sentidos en aquello que contemplamos. Conectada directamente con el corazón, hasta el punto de encogerlo y de transformarlo. Y lo transforma porque, en realidad, es Amor lo que está contemplando. Lo transforma porque lo bello no es más que el reflejo de un Amor gratuito en un paisaje, en una sonrisa, en una obra de arte, en una persona…
Créeme… sólo unos ojos con tiempo para contemplar pueden captar ese Amor, la auténtica Belleza que hay en cada cosa y en cada persona. El Amor del Creador que, al terminar la luz, los animales, las plantas… vio que todo era bello. El Amor del Espíritu de vida que acompaña la imaginación de los artistas. El Amor Gratuito oculto en cada gesto de entrega, reflejo de aquel Amor que dio la Vida: el Amor de Jesús de Nazaret.
(Abel Domínguez en Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Comentario:
Normalmente vamos atropellados, parece que no llegamos a lo que quisiéramos, se acumulan compromisos, actividades... Por eso, la reflexión de esta semana quizá nos pueda ayudar en algo a pensar a qué debemos dar prioridad, y qué debemos ir retrasando lo más posible...
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DEMASIADO TARDE… DEMASIADO PRONTO
Nunca es demasiado tarde para perdonar…
Aunque siempre es demasiado pronto para llegar a las manos.
Nunca es demasiado tarde para sonreír…
Aunque siempre es demasiado pronto para lamentarse.
Nunca es demasiado tarde para implicarse…
Aunque siempre es demasiado pronto para pasar de largo.
Nunca es demasiado tarde para abrirse a los otros…
Aunque siempre es demasiado pronto para cerrarse en sí mismo.
Nunca es demasiado tarde para dar el primer paso…
Aunque siempre es demasiado pronto para obsesionarse con la meta.
Nunca es demasiado tarde para edificar puentes…
Aunque siempre es demasiado pronto para construir muros.
Nunca es demasiado tarde para ser feliz…
Aunque siempre es demasiado pronto para sentirse un desdichado.
Nunca es demasiado tarde para amar…
Aunque siempre es demasiado pronto para juzgar si lo merecen.
Nunca es demasiado tarde para soñar y arriesgar…
Aunque siempre es demasiado pronto para bostezar y «seguir tirando.»
Nunca es demasiado tarde para nacer a una vida nueva…
Aunque siempre es demasiado pronto para seguir muriendo en vida.
(José María Escudero en Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DEMASIADO TARDE… DEMASIADO PRONTO
Nunca es demasiado tarde para perdonar…
Aunque siempre es demasiado pronto para llegar a las manos.
Nunca es demasiado tarde para sonreír…
Aunque siempre es demasiado pronto para lamentarse.
Nunca es demasiado tarde para implicarse…
Aunque siempre es demasiado pronto para pasar de largo.
Nunca es demasiado tarde para abrirse a los otros…
Aunque siempre es demasiado pronto para cerrarse en sí mismo.
Nunca es demasiado tarde para dar el primer paso…
Aunque siempre es demasiado pronto para obsesionarse con la meta.
Nunca es demasiado tarde para edificar puentes…
Aunque siempre es demasiado pronto para construir muros.
Nunca es demasiado tarde para ser feliz…
Aunque siempre es demasiado pronto para sentirse un desdichado.
Nunca es demasiado tarde para amar…
Aunque siempre es demasiado pronto para juzgar si lo merecen.
Nunca es demasiado tarde para soñar y arriesgar…
Aunque siempre es demasiado pronto para bostezar y «seguir tirando.»
Nunca es demasiado tarde para nacer a una vida nueva…
Aunque siempre es demasiado pronto para seguir muriendo en vida.
(José María Escudero en Misión Joven, nº 388 – Mayo 2009)
Comentario:
Te envío esta sencilla reflexión sobre algo muy básico pero, como dice el texto, poco utilizado: dar las gracias. Algo simple pero que nos cuesta más de lo debido.
Espero que te resulte interesante. Por mi parte, además de otros motivos, doy las gracias por quienes formáis las FFCCSS, y por vuestra entrega diaria: gracias por estar ahí.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DAR LAS GRACIAS
¡Con qué rapidez pedimos favores cuando algo nos hace falta! Lo consideramos tan urgente, tan necesario, tan importante… que no nos importa dejar algo que tenemos entre manos para pedir algo, ir a por ello si nos lo dejan, tomarnos el tiempo que sea necesario para conseguirlo.
Sin embargo, parece que nunca encontramos el tiempo para devolverlo o para agradecer el favor. ¡Peor aún! A veces hasta olvidamos agradecer detalles y favores que nos han venido sin ni siquiera pedirlos o merecerlos. En este caso, a la falta de tiempo se añade la falta de sensibilidad, la falta de percepción de los detalles. Por eso en esta ocasión te invito a encontrar tiempo o tiempos para dar las gracias.
¡Gracias! La palabra que sólo los que son como niños, los que se sienten necesitados utilizan. Es la palabra que sólo nace en el corazón de la gente humilde y de aquellos que saben que todo lo que tienen es puro regalo.
Es la palabra de los sencillos, la palabra que reciben quienes dan todo gratis y no esperan recibir nada a cambio, ni siquiera esa palabra. Existe esa palabra, créeme, existe esa palabra. Basta que la busques en tu corazón y en tu boca y le dediques tiempo. Quizá la oyes poco… pregúntate cuánto das a los demás sin esperar nada a cambio. Quizás la usas poco… pregúntate si mereces todo lo que los demás hacen por ti.
Dedícale tiempo. Al comenzar el día o al irte a dormir…
- busca razones por las que dar gracias a quienes viven contigo…
- busca motivos para agradecer a tus compañeros de trabajo, de clase…
- empieza por los cercanos, agradece los detalles de todos los días en familia.
Dedícale tiempo y verás que, cada día, te será más fácil decir: ¡Gracias!
Es la palabra que hoy, mañana y siempre que le dediques un tiempo… te puede cambiar el corazón.
Es la palabra que, si se hace habitual en ti, te faltará tiempo a lo largo del día de tantas cosas que encontrarás para agradecer.
Es la palabra con la que, además, sin largos discursos, pero con sencillez, te ayudará a rezarle a Dios.
(Abel Domínguez en Misión Joven, nº 387, Abril 2009)
Espero que te resulte interesante. Por mi parte, además de otros motivos, doy las gracias por quienes formáis las FFCCSS, y por vuestra entrega diaria: gracias por estar ahí.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DAR LAS GRACIAS
¡Con qué rapidez pedimos favores cuando algo nos hace falta! Lo consideramos tan urgente, tan necesario, tan importante… que no nos importa dejar algo que tenemos entre manos para pedir algo, ir a por ello si nos lo dejan, tomarnos el tiempo que sea necesario para conseguirlo.
Sin embargo, parece que nunca encontramos el tiempo para devolverlo o para agradecer el favor. ¡Peor aún! A veces hasta olvidamos agradecer detalles y favores que nos han venido sin ni siquiera pedirlos o merecerlos. En este caso, a la falta de tiempo se añade la falta de sensibilidad, la falta de percepción de los detalles. Por eso en esta ocasión te invito a encontrar tiempo o tiempos para dar las gracias.
¡Gracias! La palabra que sólo los que son como niños, los que se sienten necesitados utilizan. Es la palabra que sólo nace en el corazón de la gente humilde y de aquellos que saben que todo lo que tienen es puro regalo.
Es la palabra de los sencillos, la palabra que reciben quienes dan todo gratis y no esperan recibir nada a cambio, ni siquiera esa palabra. Existe esa palabra, créeme, existe esa palabra. Basta que la busques en tu corazón y en tu boca y le dediques tiempo. Quizá la oyes poco… pregúntate cuánto das a los demás sin esperar nada a cambio. Quizás la usas poco… pregúntate si mereces todo lo que los demás hacen por ti.
Dedícale tiempo. Al comenzar el día o al irte a dormir…
- busca razones por las que dar gracias a quienes viven contigo…
- busca motivos para agradecer a tus compañeros de trabajo, de clase…
- empieza por los cercanos, agradece los detalles de todos los días en familia.
Dedícale tiempo y verás que, cada día, te será más fácil decir: ¡Gracias!
Es la palabra que hoy, mañana y siempre que le dediques un tiempo… te puede cambiar el corazón.
Es la palabra que, si se hace habitual en ti, te faltará tiempo a lo largo del día de tantas cosas que encontrarás para agradecer.
Es la palabra con la que, además, sin largos discursos, pero con sencillez, te ayudará a rezarle a Dios.
(Abel Domínguez en Misión Joven, nº 387, Abril 2009)
Comentario:
Te envío un artículo sobre un tema acerca del cual ya he enviado correos anterior mente: la importancia de la escucha. Pero nunca está de más recordárnoslo... quizá porque hay "crisis de verdadera escucha". En el mejor de los casos, hay demasiados "diálogos de sordos"; y más a menudo de lo recomendable, se guarda silencio porque, si nadie va a escuchar... ¿para qué hablar?
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
ESCUCHAR
Hace muchos leí, por primera vez, el libro de Michael Ende titulado Momo. Cuando lo volví a coger de la estantería, muchos años más tarde, para leerlo de nuevo, me sorprendió que, de la primera lectura, yo había dejado subrayado con lápiz casi una página entera. Las primeras palabras de ese subrayado dicen así: «Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar».
El mundo en el que vive Momo en ese libro es un mundo marcado por la eficacia, la superficialidad, la rutina, la falta de creatividad… un mundo donde el tiempo se traga a las personas y el color desaparece para transformar la vida en una existencia gris. Y en ese mundo aparece Momo y pronto se convierte en el centro de la vida de muchas de esas vidas rutinarias sólo por el hecho de que estaba siempre dispuesta a escuchar.
Son muchas las lecciones que podemos aprender de Momo:
- En nuestras relaciones personales, cuántos malentendidos nos ahorraríamos si dedicásemos tiempo a escuchar; cuántos juicios precipitados y tensiones evitaríamos si, antes de hablar y emitir sentencia, dejáramos al otro hablar.
- En nuestras familias, cuánto mejoraría la convivencia si, en el poco tiempo de convivencia, al final del día, nos pusiéramos a escuchar cómo han ido las clases de los hijos, el trabajo de los padres, las ocurrencias de los pequeños y las batallitas de los mayores… en lugar de escuchar tanto a las personas que hablan en las pantallas de la televisión y el ordenador.
- En nuestra vida de creyentes, qué distinto sería cada día si, en lugar de tanto discurso, tanta charla y conferencia, dejásemos un tiempo para escuchar la Palabra. Sí, con mayúsculas. La Palabra que, cuando se escucha sinceramente y sin prisas, como tendría que ser toda escucha, libera de la rutina, llena de significado nuestro día, sana las heridas, remueve los rincones oscuros, nos pone delante de la verdad y nos empuja para seguir caminando.
Creo que, siendo hombres y mujeres de escucha, tomaremos más conciencia de que no sólo nosotros tenemos cosas que decir y de que la gente que nos rodea está viva y siente y llora y ríe; mostraremos que vivimos a disposición de los demás de manera incondicionada y gratuita; aumentará nuestra capacidad de aceptar al otro tal y como es, sus opiniones, sus verdades y sus límites.
Por eso, si en esta ocasión me he atrevido a proponer que dediquemos un tiempo para la escucha, es porque estoy convenido de que ese tiempo será nuestra escuela de sensibilidad, de entrega y de humildad. Basta con saber escuchar como lo hacía Momo: «Y la manera en que sabía escuchar Momo era única. Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda su simpatía… Así sabía escuchar Momo».
(Abel Domínguez en Misión Joven, nº 386 – Marzo 2009)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
ESCUCHAR
Hace muchos leí, por primera vez, el libro de Michael Ende titulado Momo. Cuando lo volví a coger de la estantería, muchos años más tarde, para leerlo de nuevo, me sorprendió que, de la primera lectura, yo había dejado subrayado con lápiz casi una página entera. Las primeras palabras de ese subrayado dicen así: «Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar».
El mundo en el que vive Momo en ese libro es un mundo marcado por la eficacia, la superficialidad, la rutina, la falta de creatividad… un mundo donde el tiempo se traga a las personas y el color desaparece para transformar la vida en una existencia gris. Y en ese mundo aparece Momo y pronto se convierte en el centro de la vida de muchas de esas vidas rutinarias sólo por el hecho de que estaba siempre dispuesta a escuchar.
Son muchas las lecciones que podemos aprender de Momo:
- En nuestras relaciones personales, cuántos malentendidos nos ahorraríamos si dedicásemos tiempo a escuchar; cuántos juicios precipitados y tensiones evitaríamos si, antes de hablar y emitir sentencia, dejáramos al otro hablar.
- En nuestras familias, cuánto mejoraría la convivencia si, en el poco tiempo de convivencia, al final del día, nos pusiéramos a escuchar cómo han ido las clases de los hijos, el trabajo de los padres, las ocurrencias de los pequeños y las batallitas de los mayores… en lugar de escuchar tanto a las personas que hablan en las pantallas de la televisión y el ordenador.
- En nuestra vida de creyentes, qué distinto sería cada día si, en lugar de tanto discurso, tanta charla y conferencia, dejásemos un tiempo para escuchar la Palabra. Sí, con mayúsculas. La Palabra que, cuando se escucha sinceramente y sin prisas, como tendría que ser toda escucha, libera de la rutina, llena de significado nuestro día, sana las heridas, remueve los rincones oscuros, nos pone delante de la verdad y nos empuja para seguir caminando.
Creo que, siendo hombres y mujeres de escucha, tomaremos más conciencia de que no sólo nosotros tenemos cosas que decir y de que la gente que nos rodea está viva y siente y llora y ríe; mostraremos que vivimos a disposición de los demás de manera incondicionada y gratuita; aumentará nuestra capacidad de aceptar al otro tal y como es, sus opiniones, sus verdades y sus límites.
Por eso, si en esta ocasión me he atrevido a proponer que dediquemos un tiempo para la escucha, es porque estoy convenido de que ese tiempo será nuestra escuela de sensibilidad, de entrega y de humildad. Basta con saber escuchar como lo hacía Momo: «Y la manera en que sabía escuchar Momo era única. Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda su simpatía… Así sabía escuchar Momo».
(Abel Domínguez en Misión Joven, nº 386 – Marzo 2009)
Comentario:
VIA CRUCIS DE LAS FFCCSS (3) continúa:
DECIMOQUINTA ESTACIÓN
JESÚS RESUCITA
El primer día de la semana llegaron las mujeres al sepulcro. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro y entraron pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Se presentaron ante ellas dos varones con vestidos resplandecientes que les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí: ha resucitado.”
En lo profundo de la oscuridad ha brotado la Luz: la Vida se abre paso a través de la muerte. Gracias a la resurrección de Jesús, el camino sigue siendo a veces duro y difícil, pero ahora sabemos a dónde nos lleva.
¿Tengo en general un ánimo esperanzado o pesimista? ¿Por qué?
¿He tenido la experiencia de salir de alguna situación en la que ya no veía salida? ¿Cómo fue?
¿Qué o quién me impulsa a continuar cada día a pesar de las dificultades que a veces se presentan?
Padre nuestro…
Oremos:
Jesús Resucitado, te pedimos que cada día, al comenzar nuestro servicio, recordemos que tú vas con nosotros, acompañándonos en los momentos buenos y en los más duros.
Que vivamos nuestra entrega diaria como miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad con la certeza de estar colaborando en hacer cada vez más presente tu Reino trabajando por la justicia y el bien. Que, a pesar de las dificultades, mantengamos la esperanza porque nuestro caminar diario nos está acercando hacia la Casa del Padre, nuestra meta definitiva.
Amén.
DECIMOQUINTA ESTACIÓN
JESÚS RESUCITA
El primer día de la semana llegaron las mujeres al sepulcro. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro y entraron pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Se presentaron ante ellas dos varones con vestidos resplandecientes que les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí: ha resucitado.”
En lo profundo de la oscuridad ha brotado la Luz: la Vida se abre paso a través de la muerte. Gracias a la resurrección de Jesús, el camino sigue siendo a veces duro y difícil, pero ahora sabemos a dónde nos lleva.
¿Tengo en general un ánimo esperanzado o pesimista? ¿Por qué?
¿He tenido la experiencia de salir de alguna situación en la que ya no veía salida? ¿Cómo fue?
¿Qué o quién me impulsa a continuar cada día a pesar de las dificultades que a veces se presentan?
Padre nuestro…
Oremos:
Jesús Resucitado, te pedimos que cada día, al comenzar nuestro servicio, recordemos que tú vas con nosotros, acompañándonos en los momentos buenos y en los más duros.
Que vivamos nuestra entrega diaria como miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad con la certeza de estar colaborando en hacer cada vez más presente tu Reino trabajando por la justicia y el bien. Que, a pesar de las dificultades, mantengamos la esperanza porque nuestro caminar diario nos está acercando hacia la Casa del Padre, nuestra meta definitiva.
Amén.
Comentario:
Aquí os envío la última parte de este "Via Crucis de las FFCCSS". La parte más "dura", pero también la que abre a la esperanza...
Un fuerte abrazo y... ánimo y adelante.
JM - metropoli
UNDÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Crucificaron a Jesús en el lugar llamado de La Calavera. Jesús decía: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. Los que pasaban lo insultaban…
Los más duros momentos para Jesús, en lo físico y en lo emocional. Pero ni los clavos ni la actitud de la gente le echan atrás en su certeza de haber hecho lo debido. Y por eso es capaz de perdonar porque “no saben lo que hacen”.
En mi trabajo, ¿me he sentido o siento “crucificado” por alguna circunstancia, como atado de pies y manos, sin poder hacer nada?
¿Alguien “me ha crucificado”? ¿Qué siento hacia esa/s persona/s?
Si es algún Compañero el que ha sido “crucificado”, ¿cómo reacciono, qué hago al respecto?
Padre nuestro…
DUODÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Desde la hora sexta la oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Y dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.
Jesús se solidariza con el ser humano hasta el punto de pasar por la experiencia de la oscuridad total, del abandono absoluto. Y en esas circunstancias se enfrenta la experiencia de la muerte física, como nosotros.
¿Me he encontrado en esa situación de oscuridad total, me he sentido abandonado? ¿Cómo lo he superado?
No se trata de ser morboso, pero en el trabajo policial el peligro está siempre presente y puede surgir donde menos se le espera: ¿Cómo afronto la posibilidad de la muerte en acto de servicio, en mis Compañeros, en mí mismo…?
Padre nuestro…
DECIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
Estaba junto a la cruz de Jesús su Madre, y la hermana de su Madre, María la de Cleofás y María Magdalena. José de Arimatea rogó a Pilato que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús. Y Pilato se lo permitió. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús…
Jesús ya lo ha dado todo, hasta el extremo… y es acogido por su Madre y sus conocidos, para que su cuerpo pueda descansar en paz.
¿He tenido la sensación de “haberlo dado todo” y no poder más?
En esos momentos, ¿me he sentido acogido, quién se ha preocupado por mí, quién me ha “cuidado” para que pudiese descansar?
¿A quién acojo o podría acoger yo, para que pueda “descansar”?
Padre nuestro…
DECIMOCUARTA ESTACIÓN
JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO
José de Arimatea tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana y lo colocó en el sepulcro nuevo, excavado en la piedra. Después corrió la piedra y se marchó.
José de Arimatea lleva a cabo los últimos quehaceres, humanamente hablando, con Jesús. Todo ha terminado, no hay nada más que hacer… sólo “correr la piedra” y seguir adelante con la vida lo mejor que se pueda.
¿Me he encontrado en el plano profesional con situaciones en las que “no hay nada que hacer” y sólo cabe “seguir adelante lo mejor que se pueda”? ¿Qué las motiva?
¿Me gustaría “correr una piedra” sobre mi vocación policial y marcharme? ¿Por qué?
DECIMOQUINTA ESTACIÓN
JESÚS RESUCITA
El primer día de la semana llegaron las mujeres al sepulcro. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro y entraron pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Se presentaron ante ellas dos varones con vestidos resplandecientes que les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí: ha resucitado.”
En lo profundo de la oscuridad ha brotado la Luz: la Vida se abre paso a través de la muerte. Gracias a la resurrección de Jesús, el camino sigue siendo a veces duro y difícil, pero ahora sabemos a dónde nos lleva.
Un fuerte abrazo y... ánimo y adelante.
JM - metropoli
UNDÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Crucificaron a Jesús en el lugar llamado de La Calavera. Jesús decía: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. Los que pasaban lo insultaban…
Los más duros momentos para Jesús, en lo físico y en lo emocional. Pero ni los clavos ni la actitud de la gente le echan atrás en su certeza de haber hecho lo debido. Y por eso es capaz de perdonar porque “no saben lo que hacen”.
En mi trabajo, ¿me he sentido o siento “crucificado” por alguna circunstancia, como atado de pies y manos, sin poder hacer nada?
¿Alguien “me ha crucificado”? ¿Qué siento hacia esa/s persona/s?
Si es algún Compañero el que ha sido “crucificado”, ¿cómo reacciono, qué hago al respecto?
Padre nuestro…
DUODÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Desde la hora sexta la oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Y dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.
Jesús se solidariza con el ser humano hasta el punto de pasar por la experiencia de la oscuridad total, del abandono absoluto. Y en esas circunstancias se enfrenta la experiencia de la muerte física, como nosotros.
¿Me he encontrado en esa situación de oscuridad total, me he sentido abandonado? ¿Cómo lo he superado?
No se trata de ser morboso, pero en el trabajo policial el peligro está siempre presente y puede surgir donde menos se le espera: ¿Cómo afronto la posibilidad de la muerte en acto de servicio, en mis Compañeros, en mí mismo…?
Padre nuestro…
DECIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
Estaba junto a la cruz de Jesús su Madre, y la hermana de su Madre, María la de Cleofás y María Magdalena. José de Arimatea rogó a Pilato que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús. Y Pilato se lo permitió. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús…
Jesús ya lo ha dado todo, hasta el extremo… y es acogido por su Madre y sus conocidos, para que su cuerpo pueda descansar en paz.
¿He tenido la sensación de “haberlo dado todo” y no poder más?
En esos momentos, ¿me he sentido acogido, quién se ha preocupado por mí, quién me ha “cuidado” para que pudiese descansar?
¿A quién acojo o podría acoger yo, para que pueda “descansar”?
Padre nuestro…
DECIMOCUARTA ESTACIÓN
JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO
José de Arimatea tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana y lo colocó en el sepulcro nuevo, excavado en la piedra. Después corrió la piedra y se marchó.
José de Arimatea lleva a cabo los últimos quehaceres, humanamente hablando, con Jesús. Todo ha terminado, no hay nada más que hacer… sólo “correr la piedra” y seguir adelante con la vida lo mejor que se pueda.
¿Me he encontrado en el plano profesional con situaciones en las que “no hay nada que hacer” y sólo cabe “seguir adelante lo mejor que se pueda”? ¿Qué las motiva?
¿Me gustaría “correr una piedra” sobre mi vocación policial y marcharme? ¿Por qué?
DECIMOQUINTA ESTACIÓN
JESÚS RESUCITA
El primer día de la semana llegaron las mujeres al sepulcro. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro y entraron pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Se presentaron ante ellas dos varones con vestidos resplandecientes que les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí: ha resucitado.”
En lo profundo de la oscuridad ha brotado la Luz: la Vida se abre paso a través de la muerte. Gracias a la resurrección de Jesús, el camino sigue siendo a veces duro y difícil, pero ahora sabemos a dónde nos lleva.
Comentario:
Algunos me habeis dicho que os ha gustado... sinceramente me alegro de ello, y espero que siga aportándoos algo o por lo menos os sirva de ánimo.
Un fuerte abrazo. JM - metropoli
VIA CRUCIS DE LAS FFCCSS (2)
SEXTA ESTACIÓN
LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
Muchos se asombraron de él, tan desfigurado tenía el rostro que no parecía hombre ni su apariencia era humana.
La tradición cuenta que una mujer, entre el gentío, se acercó a Jesús cargado con la cruz y le enjugó el sudor con una tela. Y que el rostro de Jesús quedó plasmado en aquella tela.
En el trabajo me encuentro con rostros sufrientes, personas a las que debo ayudar
¿Cuál o cuáles han quedado “impresos” en mí? ¿Por qué? ¿Cómo lo recuerdo?
Padre nuestro…
SÉPTIMA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Cristo padeció por vosotros, dándoos ejemplo para que sigáis sus huellas.
La cruz va pesando cada vez más a Jesús, y no puede evitar volver a caer.
Con los años, las dificultades y contratiempos aumentan, hay más “tropiezos”…
¿Cómo me afectan? ¿Cómo los afronto? ¿Qué o quién me hace seguir adelante?
Padre nuestro…
OCTAVA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
Le seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres que se herían y se lamentaban por Él. Vuelto a ellas, Jesús dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos”.
Lo único que podían hacer esas mujeres era llorar por Jesús… quizá a algunos eso les parecería algo inútil, pero ahí estaban, mostrándole su cercanía, su compasión.
También en el trabajo policial hay personas “de fuera” que comprenden la entrega diaria, que se duelen de las injusticias, de la falta de reconocimiento, que tratan de acompañaros…
¿Encuentro solidaridad, apoyo y, si es necesario, compasión en personas que no pertenecen a las FFCCSS?
¿Hay ocasiones en las que lo único que puedo hacer es “llorar” con quienes sufren? ¿Muestro cercanía, compasión… en esos casos?
Padre nuestro…
NOVENA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino que fue probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.
Jesús está extenuado, la cruz le aplasta y parece que no va a llegar al Calvario.
¿Alguna actuación, alguna vivencia, me ha dejado “aplastado”, y creía que ya no me levantaría?
¿Me siento ahora falto de fuerzas?
¿Cómo me recuperé entonces, o dónde podría encontrar ahora las fuerzas y la motivación para seguir adelante?
Padre nuestro…
DÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Los soldados cogieron sus vestidos e hicieron cuatro partes: una para cada uno de los soldados.
Jesús es despojado de sus vestidos, no es tratado como un hombre, sino como un objeto…
¿Me he sentido “despojado” de mi dignidad, atropellado en mis derechos, maltratado?
Padre nuestro…
(continúa la próxima semana)
Un fuerte abrazo. JM - metropoli
VIA CRUCIS DE LAS FFCCSS (2)
SEXTA ESTACIÓN
LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
Muchos se asombraron de él, tan desfigurado tenía el rostro que no parecía hombre ni su apariencia era humana.
La tradición cuenta que una mujer, entre el gentío, se acercó a Jesús cargado con la cruz y le enjugó el sudor con una tela. Y que el rostro de Jesús quedó plasmado en aquella tela.
En el trabajo me encuentro con rostros sufrientes, personas a las que debo ayudar
¿Cuál o cuáles han quedado “impresos” en mí? ¿Por qué? ¿Cómo lo recuerdo?
Padre nuestro…
SÉPTIMA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Cristo padeció por vosotros, dándoos ejemplo para que sigáis sus huellas.
La cruz va pesando cada vez más a Jesús, y no puede evitar volver a caer.
Con los años, las dificultades y contratiempos aumentan, hay más “tropiezos”…
¿Cómo me afectan? ¿Cómo los afronto? ¿Qué o quién me hace seguir adelante?
Padre nuestro…
OCTAVA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
Le seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres que se herían y se lamentaban por Él. Vuelto a ellas, Jesús dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos”.
Lo único que podían hacer esas mujeres era llorar por Jesús… quizá a algunos eso les parecería algo inútil, pero ahí estaban, mostrándole su cercanía, su compasión.
También en el trabajo policial hay personas “de fuera” que comprenden la entrega diaria, que se duelen de las injusticias, de la falta de reconocimiento, que tratan de acompañaros…
¿Encuentro solidaridad, apoyo y, si es necesario, compasión en personas que no pertenecen a las FFCCSS?
¿Hay ocasiones en las que lo único que puedo hacer es “llorar” con quienes sufren? ¿Muestro cercanía, compasión… en esos casos?
Padre nuestro…
NOVENA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino que fue probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.
Jesús está extenuado, la cruz le aplasta y parece que no va a llegar al Calvario.
¿Alguna actuación, alguna vivencia, me ha dejado “aplastado”, y creía que ya no me levantaría?
¿Me siento ahora falto de fuerzas?
¿Cómo me recuperé entonces, o dónde podría encontrar ahora las fuerzas y la motivación para seguir adelante?
Padre nuestro…
DÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Los soldados cogieron sus vestidos e hicieron cuatro partes: una para cada uno de los soldados.
Jesús es despojado de sus vestidos, no es tratado como un hombre, sino como un objeto…
¿Me he sentido “despojado” de mi dignidad, atropellado en mis derechos, maltratado?
Padre nuestro…
(continúa la próxima semana)
Comentario:
VIA CRUCIS DE LAS FFCCSS (continúa 1)
TERCERA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Mi siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
Jesús recorre el camino de la cruz como cualquier otro hombre, le cuesta, le pesa la cruz, y cae.
Por mucho que procuremos hacer bien las cosas, son casi inevitables las “caídas”, los conflictos y malentendidos con compañeros, con la gente…
¿Recuerdo alguno que me haya dolido especialmente? ¿He podido solucionarlo?
¿Qué consecuencias tuvo, en lo personal, laboral…?
Padre nuestro…
CUARTA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Simeón dijo a María, la Madre de Jesús: “Él ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, signo de contradicción. Y a ti una espada te atravesará el alma”.
María, en un segundo plano pero siempre presente, acompaña a su Hijo en todo momento, y sobre todo en su Pasión
Una madre o padre, esposa o esposo… la familia más directa, ¿entienden mi vocación?
¿Me siento acompañado y apoyado por ellos?
¿Puedo compartir con ellos mis preocupaciones y logros, mis alegrías y mis “cruces”?
Padre nuestro…
QUINTA ESTACIÓN
SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ
Cuando salían de la ciudad, encontraron a un hombre de Cirene y le mandaron llevar la cruz de Jesús.
Simón de Cirene, aunque al principio lo hizo obligado, ayuda a Jesús a llevar su cruz.
¿Cómo es mi relación con los demás Compañeros? ¿Es fluida u “obligada”?
¿Nos apoyamos y ayudamos mutuamente?
¿A quién ayudo o podría ayudar a “llevar la cruz”?
Padre nuestro…
(continúa la próxima semana)
TERCERA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Mi siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
Jesús recorre el camino de la cruz como cualquier otro hombre, le cuesta, le pesa la cruz, y cae.
Por mucho que procuremos hacer bien las cosas, son casi inevitables las “caídas”, los conflictos y malentendidos con compañeros, con la gente…
¿Recuerdo alguno que me haya dolido especialmente? ¿He podido solucionarlo?
¿Qué consecuencias tuvo, en lo personal, laboral…?
Padre nuestro…
CUARTA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Simeón dijo a María, la Madre de Jesús: “Él ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, signo de contradicción. Y a ti una espada te atravesará el alma”.
María, en un segundo plano pero siempre presente, acompaña a su Hijo en todo momento, y sobre todo en su Pasión
Una madre o padre, esposa o esposo… la familia más directa, ¿entienden mi vocación?
¿Me siento acompañado y apoyado por ellos?
¿Puedo compartir con ellos mis preocupaciones y logros, mis alegrías y mis “cruces”?
Padre nuestro…
QUINTA ESTACIÓN
SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ
Cuando salían de la ciudad, encontraron a un hombre de Cirene y le mandaron llevar la cruz de Jesús.
Simón de Cirene, aunque al principio lo hizo obligado, ayuda a Jesús a llevar su cruz.
¿Cómo es mi relación con los demás Compañeros? ¿Es fluida u “obligada”?
¿Nos apoyamos y ayudamos mutuamente?
¿A quién ayudo o podría ayudar a “llevar la cruz”?
Padre nuestro…
(continúa la próxima semana)
Comentario:
Hace unos días estaba en mi tiempo de oración, y meditaba el Via Crucis; y en ese momento me vino a la mente la idea de elaborar un "Vía Crucis" pensado especialmente para vosotros... Y las ideas empezaron a surgir, y las comparto con vosotros. Como siempre digo, sin pretender dármelas de entendido porque "la ignoracia es muy atrevida", seguro que cabrían muchas matizaciones, no recogerá bien las experiencias porque yo hablo "desde fuera", pero... cada uno que vaya poniendo ahí sus vivencias, nombres, rostros... Y siempre con la mirada puesta en la meta final, como digo en la introducción.
Por mi parte, os lo ofrezco con todo mi afecto. Lo repartiré en tres entregas, para que no resulte excesivamente largo.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VIA CRUCIS DE LAS FFCCSS (1)
Introducción
«Via Crucis», significa “camino de la cruz”. Jesús lo anduvo hasta el final, y os invito a “acompañarle” viendo cómo nuestros caminos confluyen en el suyo, o mejor dicho, cómo Él quiso recorrer nuestro camino. Porque hoy “via crucis” continúa; no todo es cruz, sufrimiento, desde luego, pero lo queramos o no, la “cruz”, con distintos nombres, formas y circunstancias, está presente en la vida del ser humano, y no debemos obviarlo.
Pero junto a la Cruz también está “el grano”, lo positivo aunque pequeño. Y Jesús, que se hizo “grano de trigo que muere para dar mucho fruto” (Jn 12, 24) nos enseña en nuestro caminar cómo se unen dolor y consuelo, tristeza y esperanza, muerte y resurrección, para abrirnos a la esperanza.
Una reflexión que he procurado realizar desde la perspectiva de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Si nos detuviéramos a reflexionar, los pasos de Jesús de Nazaret se cruzan con los vuestros a cada momento, porque los pasos de toda persona son los suyos desde su Encarnación, desde que quiso hacerse uno de nosotros. Y Él comparte vuestro caminar diario.
“Acompañemos” durante unos minutos esos pies de Jesús que se hieren, que tropiezan, que caen… pero que al fin triunfan. Y procuremos dirigir un poco más nuestros propios pies en la dirección de Jesús.
PRIMERA ESTACIÓN
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
Pilato sacó afuera a Jesús y dijo a los judíos: “Ahí tenéis a vuestro rey”. Pero ellos gritaron: “¡Quita, quita! ¡Crucifícale!” Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
Jesús es condenado porque su predicación no convenía a los que ostentaban el poder en su tiempo, quienes manipularon al pueblo para pedir su condena.
¿Y yo, me siento “condenado”, rechazado por realizar mi trabajo?
¿Noto y sufro esa manipulación de la opinión pública?
¿Estoy esperando o he tenido alguna condena judicial motivada por el desempeño de mi labor?
¿Cómo lo vivo? ¿Qué apoyos encuentro?
Padre nuestro…
SEGUNDA ESTACIÓN
JESÚS CARGA CON LA CRUZ
Jesús, tomando la cruz, salió hacia el lugar llamado de La Calavera, que en hebreo se dice Gólgota.
Jesús asume la cruz, no por masoquismo, sino por amor, para darnos ejemplo de coherencia y fuerza para asumir lo que la vida nos presenta, aunque nos cueste.
¿Mi trabajo se ha convertido en una cruz?
Cuando salgo de casa, cuando inicio mi turno, ¿me siento como cargado con una pesada cruz?
¿Qué me motiva para seguir adelante?
Padre nuestro…
TERCERA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Mi siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
Jesús recorre el camino de la cruz como cualquier otro hombre, le cuesta, le pesa la cruz, y cae.
Por mucho que procuremos hacer bien las cosas, son casi inevitables las “caídas”, los conflictos y malentendidos con compañeros, con la gente…
¿Recuerdo alguno que me haya dolido especialmente? ¿He po
Por mi parte, os lo ofrezco con todo mi afecto. Lo repartiré en tres entregas, para que no resulte excesivamente largo.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
VIA CRUCIS DE LAS FFCCSS (1)
Introducción
«Via Crucis», significa “camino de la cruz”. Jesús lo anduvo hasta el final, y os invito a “acompañarle” viendo cómo nuestros caminos confluyen en el suyo, o mejor dicho, cómo Él quiso recorrer nuestro camino. Porque hoy “via crucis” continúa; no todo es cruz, sufrimiento, desde luego, pero lo queramos o no, la “cruz”, con distintos nombres, formas y circunstancias, está presente en la vida del ser humano, y no debemos obviarlo.
Pero junto a la Cruz también está “el grano”, lo positivo aunque pequeño. Y Jesús, que se hizo “grano de trigo que muere para dar mucho fruto” (Jn 12, 24) nos enseña en nuestro caminar cómo se unen dolor y consuelo, tristeza y esperanza, muerte y resurrección, para abrirnos a la esperanza.
Una reflexión que he procurado realizar desde la perspectiva de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Si nos detuviéramos a reflexionar, los pasos de Jesús de Nazaret se cruzan con los vuestros a cada momento, porque los pasos de toda persona son los suyos desde su Encarnación, desde que quiso hacerse uno de nosotros. Y Él comparte vuestro caminar diario.
“Acompañemos” durante unos minutos esos pies de Jesús que se hieren, que tropiezan, que caen… pero que al fin triunfan. Y procuremos dirigir un poco más nuestros propios pies en la dirección de Jesús.
PRIMERA ESTACIÓN
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
Pilato sacó afuera a Jesús y dijo a los judíos: “Ahí tenéis a vuestro rey”. Pero ellos gritaron: “¡Quita, quita! ¡Crucifícale!” Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
Jesús es condenado porque su predicación no convenía a los que ostentaban el poder en su tiempo, quienes manipularon al pueblo para pedir su condena.
¿Y yo, me siento “condenado”, rechazado por realizar mi trabajo?
¿Noto y sufro esa manipulación de la opinión pública?
¿Estoy esperando o he tenido alguna condena judicial motivada por el desempeño de mi labor?
¿Cómo lo vivo? ¿Qué apoyos encuentro?
Padre nuestro…
SEGUNDA ESTACIÓN
JESÚS CARGA CON LA CRUZ
Jesús, tomando la cruz, salió hacia el lugar llamado de La Calavera, que en hebreo se dice Gólgota.
Jesús asume la cruz, no por masoquismo, sino por amor, para darnos ejemplo de coherencia y fuerza para asumir lo que la vida nos presenta, aunque nos cueste.
¿Mi trabajo se ha convertido en una cruz?
Cuando salgo de casa, cuando inicio mi turno, ¿me siento como cargado con una pesada cruz?
¿Qué me motiva para seguir adelante?
Padre nuestro…
TERCERA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Mi siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
Jesús recorre el camino de la cruz como cualquier otro hombre, le cuesta, le pesa la cruz, y cae.
Por mucho que procuremos hacer bien las cosas, son casi inevitables las “caídas”, los conflictos y malentendidos con compañeros, con la gente…
¿Recuerdo alguno que me haya dolido especialmente? ¿He po
Comentario:
Aquí te envío este texto sacado del libro que Cáritas Española publica todos los años con motivo de la Cuaresma. Espero que te guste.
Un abrazo.
JM - metropoli
¿QUÉ VALE MÁS?
El amor es sentimiento, pero más.
Es beso y caricia, pero más.
Es sexualidad y ternura, pero más.
Es regalo y ofrenda, pero más.
Es poesía y piropo, pero más.
Es canto y llanto, pero más.
Es ilusión y promesa, pero más.
No basta la palabra ni el sentimiento. Se necesitan la mente y el corazón. Se necesitan la voluntad y el espíritu. Se necesitan actitudes y decisión. Por eso debe cultivarse para que esté siempre en crecimiento. ¿Hasta dónde? “No tiene límites”, como escribía san Pablo a los Corintios.
El amor pesa, pero da alas. Claro que hay amores que no pesan nada. Son como las plumas, la paja, que cualquier viento se lo lleva, y la paja se quema, como los sarmientos secos. Son como arena, sobre la que nos e puede construir ninguna casa, porque cualquier viento o lluvia o torrente se la lleva por delante. Cualquier dificultad, incomprensión, ofensa u olvido lo arruina.
¿Qué pesa más, un gramo de paja o un gramo de oro? La formulación no es correcta, tendríamos que decir: ¿qué vale más? Pero podríamos preguntarnos algo más complicado. ¿Qué vale más, un gramo de cocaína o un gramo de oro? Pues en este tiempo de levedad, atentos a la respuesta: un gramo de oro vale 19 euros, un gramo de cocaína vale entre 40 y 100 euros. «¿A cuánto está el kilo de ser humano?», se preguntaba Peter Singer, filósofo australiano, y su respuesta resultaba deprimente. Y la última pregunta: ¿A cuánto se cotizaría hoy un gramo de amor?
¿Cuánto valdría un beso, un recuerdo, una felicitación, una compasión, un perdón, una mano tendida, un consejo, una corrección, una palabra bonita, una escucha, una compañía, un juego, una denuncia profética, un regalo personalizado, una oración, un servicio, una invitación, una asistencia?
Puede que se trate solamente de un gramo, pero ¿cuánto será su valor? Y hablamos solamente a niveles humanos. El valor se multiplicaría al infinito si en cada uno de estos actos ponemos la marca de Dios.
(Cáritas Española – La espesura del amor, Dios, Cuaresma y Pascua 2009)
Un abrazo.
JM - metropoli
¿QUÉ VALE MÁS?
El amor es sentimiento, pero más.
Es beso y caricia, pero más.
Es sexualidad y ternura, pero más.
Es regalo y ofrenda, pero más.
Es poesía y piropo, pero más.
Es canto y llanto, pero más.
Es ilusión y promesa, pero más.
No basta la palabra ni el sentimiento. Se necesitan la mente y el corazón. Se necesitan la voluntad y el espíritu. Se necesitan actitudes y decisión. Por eso debe cultivarse para que esté siempre en crecimiento. ¿Hasta dónde? “No tiene límites”, como escribía san Pablo a los Corintios.
El amor pesa, pero da alas. Claro que hay amores que no pesan nada. Son como las plumas, la paja, que cualquier viento se lo lleva, y la paja se quema, como los sarmientos secos. Son como arena, sobre la que nos e puede construir ninguna casa, porque cualquier viento o lluvia o torrente se la lleva por delante. Cualquier dificultad, incomprensión, ofensa u olvido lo arruina.
¿Qué pesa más, un gramo de paja o un gramo de oro? La formulación no es correcta, tendríamos que decir: ¿qué vale más? Pero podríamos preguntarnos algo más complicado. ¿Qué vale más, un gramo de cocaína o un gramo de oro? Pues en este tiempo de levedad, atentos a la respuesta: un gramo de oro vale 19 euros, un gramo de cocaína vale entre 40 y 100 euros. «¿A cuánto está el kilo de ser humano?», se preguntaba Peter Singer, filósofo australiano, y su respuesta resultaba deprimente. Y la última pregunta: ¿A cuánto se cotizaría hoy un gramo de amor?
¿Cuánto valdría un beso, un recuerdo, una felicitación, una compasión, un perdón, una mano tendida, un consejo, una corrección, una palabra bonita, una escucha, una compañía, un juego, una denuncia profética, un regalo personalizado, una oración, un servicio, una invitación, una asistencia?
Puede que se trate solamente de un gramo, pero ¿cuánto será su valor? Y hablamos solamente a niveles humanos. El valor se multiplicaría al infinito si en cada uno de estos actos ponemos la marca de Dios.
(Cáritas Española – La espesura del amor, Dios, Cuaresma y Pascua 2009)
Comentario:
¿Qué tal? Espero que bien, por lo menos sin más complicaciones de las habituales, aunque esto no depende de uno, ¿verdad? Por eso, esta semana te envío esta reflexión sobre "Hacer silencio", porque sí que está en nuestra mano buscar ese tiempo nuestro y dejar los "ruidos", todo lo que nos descentra, fuera aunque sólo sea por unos minutos.
Espero que te resulte interesante... y que encuentres ese tiempo de silencio.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
HACER SILENCIO
Cada vez somos menos propietarios de nuestro tiempo. La agenda, las responsabilidades, horarios escolares, horarios laborales, calendarios apretados… un bombardeo de cadenas, que nos convierten en prisioneros de un tiempo demasiado ocupado como para hacer otras cosas que, sin embargo, consideramos vitales. Y claro, luego nos lamentamos: «¡Si tuviera tiempo…!» «¡Quién tuviera tiempo para…!»
De ese lamento y de la necesidad de recordar lo que es importante naden estas reflexiones y pistas que trataré de compartir contigo. Te propongo, por tanto, sacar del rincón algunas experiencias, actitudes, gestos… que nos ayuden a ser dueños de nuestro tiempo y protagonistas de cada segundo de nuestra vida.
El primero en rescatar es el silencio. El gran marginado. Y tan marginado que empieza a ser un tesoro muy preciado y casi imposible de encontrar. Quizás porque estamos rodeados de tantos aparatos, cuyo ruido no podemos detener. Pero también puede ser porque nosotros mismos huimos del silencio.
- Encendemos la radio en cuanto hay un poco de silencio en el cuarto o en el puesto de trabajo.
- Ponemos la tele, aunque no la veamos, para llenar el silencio de la sala.
- Nos acoplamos mp3, mp4, ipod… conectados a la oreja mientras vamos en el bus o andando.
Y es que en realidad nos molesta el silencio. Sobre todo cuando estamos acompañados, ¡cuánto cuesta compartir unos segundos de silencio! Y qué pronto lo estropeamos con alguna palabra inoportuna que rompe la magia.
¿Y si comenzamos la búsqueda de algún momento de silencio? ¿Y si nos lo ponemos como el momento irrenunciable del día? Quizás poniendo la alarma del reloj, para recordarnos que es nuestro momento de silencio, en el que acallamos aparatos, voces, ruidos, ideas magníficas… De manera que se convierta en una costumbre y descubramos que:
- El silencio nos empieza a ayudar a descubrirnos por dentro.
- El silencio nos va moldeando hacia una vida menos superficial.
- El silencio se convierte en testimonio de lo absurdas que son muchas de nuestras palabras.
- El silencio va dejando hueco a la presencia de Quien sí tiene Palabras con sentido para decirnos.
Si te lo propones, no renuncies a ello. Ya no mires atrás… conquístalo y que nadie te lo arrebate.
(Abel Domínguez, en Misión Joven, nº 384-385, Enero – Febrero 2009)
Espero que te resulte interesante... y que encuentres ese tiempo de silencio.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
HACER SILENCIO
Cada vez somos menos propietarios de nuestro tiempo. La agenda, las responsabilidades, horarios escolares, horarios laborales, calendarios apretados… un bombardeo de cadenas, que nos convierten en prisioneros de un tiempo demasiado ocupado como para hacer otras cosas que, sin embargo, consideramos vitales. Y claro, luego nos lamentamos: «¡Si tuviera tiempo…!» «¡Quién tuviera tiempo para…!»
De ese lamento y de la necesidad de recordar lo que es importante naden estas reflexiones y pistas que trataré de compartir contigo. Te propongo, por tanto, sacar del rincón algunas experiencias, actitudes, gestos… que nos ayuden a ser dueños de nuestro tiempo y protagonistas de cada segundo de nuestra vida.
El primero en rescatar es el silencio. El gran marginado. Y tan marginado que empieza a ser un tesoro muy preciado y casi imposible de encontrar. Quizás porque estamos rodeados de tantos aparatos, cuyo ruido no podemos detener. Pero también puede ser porque nosotros mismos huimos del silencio.
- Encendemos la radio en cuanto hay un poco de silencio en el cuarto o en el puesto de trabajo.
- Ponemos la tele, aunque no la veamos, para llenar el silencio de la sala.
- Nos acoplamos mp3, mp4, ipod… conectados a la oreja mientras vamos en el bus o andando.
Y es que en realidad nos molesta el silencio. Sobre todo cuando estamos acompañados, ¡cuánto cuesta compartir unos segundos de silencio! Y qué pronto lo estropeamos con alguna palabra inoportuna que rompe la magia.
¿Y si comenzamos la búsqueda de algún momento de silencio? ¿Y si nos lo ponemos como el momento irrenunciable del día? Quizás poniendo la alarma del reloj, para recordarnos que es nuestro momento de silencio, en el que acallamos aparatos, voces, ruidos, ideas magníficas… De manera que se convierta en una costumbre y descubramos que:
- El silencio nos empieza a ayudar a descubrirnos por dentro.
- El silencio nos va moldeando hacia una vida menos superficial.
- El silencio se convierte en testimonio de lo absurdas que son muchas de nuestras palabras.
- El silencio va dejando hueco a la presencia de Quien sí tiene Palabras con sentido para decirnos.
Si te lo propones, no renuncies a ello. Ya no mires atrás… conquístalo y que nadie te lo arrebate.
(Abel Domínguez, en Misión Joven, nº 384-385, Enero – Febrero 2009)
Comentario:
Aquí te envío la segunda parte del artículo sobre "las caretas". La pregunta final del artículo creo que tiene la respuesta clara, pero cuesta quitarse la careta, sobre todo ante determinadas personas o situaciones; incluso en esas ocasiones no es prudente hacerlo.
Por eso me ha gustado la idea que apunta sobre "desmaquillarse"; habrá que aprender a desmaquillarnos cuando no sea necesario, y ofrecer la mayor parte del tiempo la careta transparente.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LAS CARETAS CON QUE VIVIMOS (2)
Detrás de estas tres caretas hay inseguridad subconsciente, una personalidad sin cimiento, un ser atrofiado. Esta inseguridad se compensa con los éxitos (o con la apariencia de virtud, que también es un éxito), por lo que el hambre de gloria se acentúa. La relación con los demás no es armoniosa, desprecian a los débiles (o no virtuosos), a los que no tienen éxito. Hay «dependencia» de las personas cuyas opiniones pesan. Hay «incapacidad para aceptar la interpelación de los otros» porque falta solidez interior…
La careta transparente
Corresponde a quienes tienen una imagen normal, ajustada a la realidad de su persona. Las caretas anteriores son opacas y buscan aparentar. La transparente se estructura a partir de lo que uno es realmente. Las personas que la consiguen se perciben hechas de riquezas y sombras. Pueden caer en la tentación de aplicarse algún colorín o sobra pasajeros, pero se desmaquillan con rapidez cuando se detectan embadurnados.
Su verdad de fondo le sirve de guía… Frente a los otros no tienen dificultad en reconocer tanto sus riquezas como sus límites. Los reconocimientos positivos no les provocan euforia. Los comentarios negativos no les llevan a la desvalorización o a la duda sobre sí mismos. La percepción de su imagen no es rígida ni fija. Su imagen cambia y evoluciona porque integran en ella elementos nuevos, consecuencia de sus descubrimientos y sus cambios.
Frente a las críticas son capaces de dejarse cuestionar sana y serenamente sin buscar la justificación. Son capaces de discernir el valor de sus actos y de sus actitudes sin alienarse a los otros y al ambiente.
Paradójicamente estos últimos –menos protegidos porque no ocultan su personalidad- se suelen sentir más felices dentro de la naturalidad y verdad de sus sonrisas o de sus arrugas.
¿Con cuál de ellas quieres vivir?
(Jairo del Agua, Eclesalia, 04/02/08, publicado en Misión Joven, nº 384-385)
Por eso me ha gustado la idea que apunta sobre "desmaquillarse"; habrá que aprender a desmaquillarnos cuando no sea necesario, y ofrecer la mayor parte del tiempo la careta transparente.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LAS CARETAS CON QUE VIVIMOS (2)
Detrás de estas tres caretas hay inseguridad subconsciente, una personalidad sin cimiento, un ser atrofiado. Esta inseguridad se compensa con los éxitos (o con la apariencia de virtud, que también es un éxito), por lo que el hambre de gloria se acentúa. La relación con los demás no es armoniosa, desprecian a los débiles (o no virtuosos), a los que no tienen éxito. Hay «dependencia» de las personas cuyas opiniones pesan. Hay «incapacidad para aceptar la interpelación de los otros» porque falta solidez interior…
La careta transparente
Corresponde a quienes tienen una imagen normal, ajustada a la realidad de su persona. Las caretas anteriores son opacas y buscan aparentar. La transparente se estructura a partir de lo que uno es realmente. Las personas que la consiguen se perciben hechas de riquezas y sombras. Pueden caer en la tentación de aplicarse algún colorín o sobra pasajeros, pero se desmaquillan con rapidez cuando se detectan embadurnados.
Su verdad de fondo le sirve de guía… Frente a los otros no tienen dificultad en reconocer tanto sus riquezas como sus límites. Los reconocimientos positivos no les provocan euforia. Los comentarios negativos no les llevan a la desvalorización o a la duda sobre sí mismos. La percepción de su imagen no es rígida ni fija. Su imagen cambia y evoluciona porque integran en ella elementos nuevos, consecuencia de sus descubrimientos y sus cambios.
Frente a las críticas son capaces de dejarse cuestionar sana y serenamente sin buscar la justificación. Son capaces de discernir el valor de sus actos y de sus actitudes sin alienarse a los otros y al ambiente.
Paradójicamente estos últimos –menos protegidos porque no ocultan su personalidad- se suelen sentir más felices dentro de la naturalidad y verdad de sus sonrisas o de sus arrugas.
¿Con cuál de ellas quieres vivir?
(Jairo del Agua, Eclesalia, 04/02/08, publicado en Misión Joven, nº 384-385)
Comentario:
Dentro de unas semanas será carnaval, y casualmente (¿o no?) he encontrado este artículo que hace una reflexión en torno a las caretas que ha veces solemos ponernos más o menos conscientemente. Ofrece algunas pistas para reflexionar en nosotros y en quienes nos rodean, y quizá identificaremos algunas de estas caretas.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LAS CARETAS CON QUE VIVIMOS
Los desahogos puntuales de las carnavaladas modernas tienen menos repercusión en nuestra personalidad que los disfraces que nos fabricamos para vivir, caretas habitualmente subconscientes que solemos usar en la vida ordinaria.
La careta negra:
La de quien se ve y se muestra en negativo. La imagen de estas personas se estructura a partir de lo negativo y de sus carencias. Con frecuencia, el origen estuvo en la comparación con un hermano o en una educación exigente, en vez de estimulante, que subrayó los fracasos exigiendo siempre más. Puede enraizarse también en un gran fracaso en una serie de fracasos en edad más avanzada… Estas personas carecen de confianza en sí mismas porque no encuentran nada en qué apoyarse.
Eso no les impide llevar adelante lo que emprenden pero no se atribuyen el mérito sino que lo achacan a la suerte, a los otros… No se sorprenden nunca de sus fracasos o sus defectos, como si siempre los esperasen. Esto refuerza su imagen negativa, aunque no la acepten ni sean muy conscientes de ella. Hay quien la sublima bajo el concepto de humildad y encuentra una compensación en el reconocimiento de su falsa virtud.
La careta negra con purpurina:
La portan quienes se supervaloran para defenderse de lo negativo. Ellos se reconocen con sombras y luces pero la forma de defenderse cuando les critican es la que hace decir a los otros que son muy orgullosos, que viven sobre zancos… Detrás de esa careta hay una «gran inseguridad» con raíces en un pasado doloroso. En realidad, su imagen es negativa, perola ocultan tras grandes chorreras de purpurina dorada. Se defienden de su secreta imagen negativa con una artificial y exagerada estima. Ante los demás pueden pasar como orgullosos, vanidosos o chulos, cuando en realidad son pobres personas sin una autoestima real.
La careta brillante:
Se la encajan a fuego quienes se sobreestiman siempre. Tienen un concepto muy elevado de sí mismos y se afanan a toda costa para que los otros les vean brillar. Su vida se organiza en torno al «éxito social»… El origen pudo ser un ambiente familiar preocupado solamente por el éxito, en el que al niño se le valoró por sus triunfos sociales, escolares o deportivos sin que importasen los medios empleados o su auténtica personalidad. Se puso el acento sobre el «parecer» y no sobre el «ser». Esta influencia se acentuó por un sistema educativo y social que valora el éxito intelectual (culto a los títulos) y el éxito social (culto a la carrera, a las relaciones, a la buena posición). Dentro de estos ambientes, el niño, el joven y más tarde el adulto no se estructura sobre «lo que es» en su fondo sino sobre lo que los demás aplauden. No se preocupa de su realización personal sino de su actuación teatral y su hambre de aplausos.
(Jairo del Agua, Eclesalia, 04/02/08, publicado en Misión Joven, nº 384-385)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LAS CARETAS CON QUE VIVIMOS
Los desahogos puntuales de las carnavaladas modernas tienen menos repercusión en nuestra personalidad que los disfraces que nos fabricamos para vivir, caretas habitualmente subconscientes que solemos usar en la vida ordinaria.
La careta negra:
La de quien se ve y se muestra en negativo. La imagen de estas personas se estructura a partir de lo negativo y de sus carencias. Con frecuencia, el origen estuvo en la comparación con un hermano o en una educación exigente, en vez de estimulante, que subrayó los fracasos exigiendo siempre más. Puede enraizarse también en un gran fracaso en una serie de fracasos en edad más avanzada… Estas personas carecen de confianza en sí mismas porque no encuentran nada en qué apoyarse.
Eso no les impide llevar adelante lo que emprenden pero no se atribuyen el mérito sino que lo achacan a la suerte, a los otros… No se sorprenden nunca de sus fracasos o sus defectos, como si siempre los esperasen. Esto refuerza su imagen negativa, aunque no la acepten ni sean muy conscientes de ella. Hay quien la sublima bajo el concepto de humildad y encuentra una compensación en el reconocimiento de su falsa virtud.
La careta negra con purpurina:
La portan quienes se supervaloran para defenderse de lo negativo. Ellos se reconocen con sombras y luces pero la forma de defenderse cuando les critican es la que hace decir a los otros que son muy orgullosos, que viven sobre zancos… Detrás de esa careta hay una «gran inseguridad» con raíces en un pasado doloroso. En realidad, su imagen es negativa, perola ocultan tras grandes chorreras de purpurina dorada. Se defienden de su secreta imagen negativa con una artificial y exagerada estima. Ante los demás pueden pasar como orgullosos, vanidosos o chulos, cuando en realidad son pobres personas sin una autoestima real.
La careta brillante:
Se la encajan a fuego quienes se sobreestiman siempre. Tienen un concepto muy elevado de sí mismos y se afanan a toda costa para que los otros les vean brillar. Su vida se organiza en torno al «éxito social»… El origen pudo ser un ambiente familiar preocupado solamente por el éxito, en el que al niño se le valoró por sus triunfos sociales, escolares o deportivos sin que importasen los medios empleados o su auténtica personalidad. Se puso el acento sobre el «parecer» y no sobre el «ser». Esta influencia se acentuó por un sistema educativo y social que valora el éxito intelectual (culto a los títulos) y el éxito social (culto a la carrera, a las relaciones, a la buena posición). Dentro de estos ambientes, el niño, el joven y más tarde el adulto no se estructura sobre «lo que es» en su fondo sino sobre lo que los demás aplauden. No se preocupa de su realización personal sino de su actuación teatral y su hambre de aplausos.
(Jairo del Agua, Eclesalia, 04/02/08, publicado en Misión Joven, nº 384-385)
Comentario:
Tras las fiestas de Navidad, te envío esta pequeña reflexión. Espero que el título no despiste a nadie, porque como indico en la misma, la palabra "vocación" tiene un sentido amplio más allá de lo específicamente religioso.
Quizá a veces el "frío" no sólo está fuera, sino también dentro de nosotros, y conviene pararse para reavivar el "fuego" del corazón y poder seguir adelante en las mejores condiciones.
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RENOVAR LA PROPIA VOCACIÓN
Conozco tus obras, tu esfuerzo y tu entereza… pero has dejado enfriar el amor primero. Recuerda, pues, de dónde has caído, cambia de actitud y vuelve a tu conducta primera.
(Apocalipsis 2, 2-5)
La vocación, en sentido amplio, es según el diccionario Inclinación a cualquier estado, profesión o carrera. Por eso, la propia vocación se renueva cada día. Hemos dado un sí, que marca un camino, pero esa opción afirmativa hay que renovarla constantemente:
· Por renovar el gozo y la responsabilidad de la entrega. Como sucede en dos personas enamoradas. Cada palabra, cada gesto, cada servicio es una nueva expresión de amor.
· Por encontrarnos con distintas encrucijadas, que obligan a escoger el rumbo acertado. Hay que consultar, decidir, orar… y volver a optar.
· Por dificultades nuevas, no esperadas, como el ocultamiento de “la estrella” que antes nos guiaba, por la aparición de cargas nuevas, o crisis dolorosas. Renovar con paciencia y esperanza.
· Por el cansancio y la rutina, que siempre acechan; y la tentación de mirar atrás.
En cada vocación general hay muchas vocaciones particulares, cada uno tiene su propio carisma. No importa el camino, importa cómo se anda el camino. Hagamos de nuestra profesión una vocación.
(adaptado de La espesura del amor, Dios – Adviento y Navidad 2008-2009. Cáritas Española)
Quizá a veces el "frío" no sólo está fuera, sino también dentro de nosotros, y conviene pararse para reavivar el "fuego" del corazón y poder seguir adelante en las mejores condiciones.
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RENOVAR LA PROPIA VOCACIÓN
Conozco tus obras, tu esfuerzo y tu entereza… pero has dejado enfriar el amor primero. Recuerda, pues, de dónde has caído, cambia de actitud y vuelve a tu conducta primera.
(Apocalipsis 2, 2-5)
La vocación, en sentido amplio, es según el diccionario Inclinación a cualquier estado, profesión o carrera. Por eso, la propia vocación se renueva cada día. Hemos dado un sí, que marca un camino, pero esa opción afirmativa hay que renovarla constantemente:
· Por renovar el gozo y la responsabilidad de la entrega. Como sucede en dos personas enamoradas. Cada palabra, cada gesto, cada servicio es una nueva expresión de amor.
· Por encontrarnos con distintas encrucijadas, que obligan a escoger el rumbo acertado. Hay que consultar, decidir, orar… y volver a optar.
· Por dificultades nuevas, no esperadas, como el ocultamiento de “la estrella” que antes nos guiaba, por la aparición de cargas nuevas, o crisis dolorosas. Renovar con paciencia y esperanza.
· Por el cansancio y la rutina, que siempre acechan; y la tentación de mirar atrás.
En cada vocación general hay muchas vocaciones particulares, cada uno tiene su propio carisma. No importa el camino, importa cómo se anda el camino. Hagamos de nuestra profesión una vocación.
(adaptado de La espesura del amor, Dios – Adviento y Navidad 2008-2009. Cáritas Española)
Comentario:
Este texto ya lo envié con ocasión de otro fin de año, creo recordar, pero creo que al iniciar un nuevo año, es bueno tener presentes a las personas que "están ahí", que a veces ni caemos en la cuenta, o damos por supuesta su presencia, pero que son auténticos "pilares maestros" en nuestro caminar diario.
Cada uno que vea qué rostros puede poner a las diferentes frases...
Por mi parte, gracias por estar ahí y por vuestra entrega diaria.
Un fuerte abrazo, y feliz año nuevo.
JM - metropoli
AGRADECE
Agradece...
A aquéllos que, con su manera de ser, te ayudaron a ser más
humano, más sencillo, más sensible a las cosas de Dios.
A aquél que, inesperado y oportuno,
supo escucharte comprensivo.
A aquéllos con quienes compartiste tus ratos de juego.
A aquél que te ayuda desvelar tu riqueza interior.
A aquél que, con su gran bondad, te hizo ser sencillo.
A aquél que descubriste un día y «se quedó en ti».
A aquél que, corrigiéndote con cariño, te hizo caminar.
A aquél que, con su vida incansable, te animó a luchar.
A aquél que, sin cansancio, esperó lo mejor de ti.
A aquél que te exigía siempre, haciéndote crecer en grandeza.
A aquél que te hace sentir importante cuando necesita de ti.
A aquél que, estando lejos, lo sentiste cerca.
A aquél, que, con su desacuerdo, te hace descubrir tu verdad.
A aquél que sabes que te quiere y siempre te espera.
A aquél que siempre te anima a ver lo positivo.
A aquél que te quiere como eres, animándote a crecer.
A aquél que, con su necesidad de ti,
hizo que te sintieras «único».
A aquéllos que, con su experiencia interior,
te ayudaron a conocer a Dios
y te anunciaron la buena noticia de que..
Dios es tu mejor amigo, y te ama.
(Cáritas Española: “La espesura del amor, Dios” Adviento y Navidad 2008-2009)
Cada uno que vea qué rostros puede poner a las diferentes frases...
Por mi parte, gracias por estar ahí y por vuestra entrega diaria.
Un fuerte abrazo, y feliz año nuevo.
JM - metropoli
AGRADECE
Agradece...
A aquéllos que, con su manera de ser, te ayudaron a ser más
humano, más sencillo, más sensible a las cosas de Dios.
A aquél que, inesperado y oportuno,
supo escucharte comprensivo.
A aquéllos con quienes compartiste tus ratos de juego.
A aquél que te ayuda desvelar tu riqueza interior.
A aquél que, con su gran bondad, te hizo ser sencillo.
A aquél que descubriste un día y «se quedó en ti».
A aquél que, corrigiéndote con cariño, te hizo caminar.
A aquél que, con su vida incansable, te animó a luchar.
A aquél que, sin cansancio, esperó lo mejor de ti.
A aquél que te exigía siempre, haciéndote crecer en grandeza.
A aquél que te hace sentir importante cuando necesita de ti.
A aquél que, estando lejos, lo sentiste cerca.
A aquél, que, con su desacuerdo, te hace descubrir tu verdad.
A aquél que sabes que te quiere y siempre te espera.
A aquél que siempre te anima a ver lo positivo.
A aquél que te quiere como eres, animándote a crecer.
A aquél que, con su necesidad de ti,
hizo que te sintieras «único».
A aquéllos que, con su experiencia interior,
te ayudaron a conocer a Dios
y te anunciaron la buena noticia de que..
Dios es tu mejor amigo, y te ama.
(Cáritas Española: “La espesura del amor, Dios” Adviento y Navidad 2008-2009)
Comentario:
Te adjunto la última entrega sobre la resiliencia, esta semana en la que trata el tema del "educador", aunque yo prefiero llamarlo "acompañante". Todos necesitamos acompañamiento para sacar lo mejor de nosotros mismos. El acompañamiento es el que también nos hará aprovechar del mejor modo las posibilidades de los ambientes personales, como refleja el autor, para que sean "escuela de resiliencia".
Espero que te haya resultado interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (final)
El educador
Nadie crece solo. El ser humano es, fundamentalmente, un ser social. Nacemos acompañados, al menos por nuestra madre. Y crecemos también en compañía. El ser humano que crece solo, sólo se estira y engorda, pero no madura. Es como la fruta que no goza del sol. Por eso es importante la presencia del educador. Y ¡tantos son educadores en la vida! Partiendo de que educar es sacar lo que hay dentro de nosotros, normalmente lo mejor, son muchas las personas y los medios que lo van consiguiendo en la vida. Desde los padres a los maestros; desde los familiares a los vecinos; desde los compañeros a los políticos; desde el colegio en el que nos apuntan a la parroquia que nos acoge; desde el móvil que nos regalan a los juegos que nos divierten… todos ellos van configurando nuestras capacidades para reaccionar ante los malos momentos. La resiliencia que conseguimos se da a través de la interacción yo-medio social.
Ciertamente, como hemos dicho, todos nacemos con una cierta resiliencia. No es propia de gente extraordinaria. Lo que hace falta es fortalecer todas aquellas actitudes que nos preparan para reaccionar de manera positiva y maduradora ante los traumas, contrariedades, conflictos… que toda vida acarrea. Todo hombre y mujer, niño, adolescente y joven, tienen la capacidad, mayor o menor, de reaccionar, pero la ayuda del educador hace que una experiencia sea más positiva y cada uno sepa sacar las consecuencias que vayan creando una continua historia de crecimiento.
Son muchos los ambientes y las personas que nos pueden ayudar a adquirir esos recursos que nos van a hacer triunfar en medio de los huracanes que pretenden destruir nuestra casa. Los ambientes, tanto externos como personales, pueden constituir unos factores de riesgo para destruir y retardar las capacidades de dominio de los dolores y traumas normales de la vida; o pueden ser ayudadores, factores protectores o factores de resiliencia.
Los ambientes personales en los que se puede ayudar o impedir el crecimiento suelen ser: la familia, la escuela, la ciudad, la parroquia, el parque, los medios de comunicación, el trabajo, el deporte, el ocio… lugares en los que se dan las circunstancias que nos ayudan a madurar nuestra capacidad de enfrentar de manera positiva el fortalecimiento o debilitamiento de nuestra resiliencia.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Espero que te haya resultado interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (final)
El educador
Nadie crece solo. El ser humano es, fundamentalmente, un ser social. Nacemos acompañados, al menos por nuestra madre. Y crecemos también en compañía. El ser humano que crece solo, sólo se estira y engorda, pero no madura. Es como la fruta que no goza del sol. Por eso es importante la presencia del educador. Y ¡tantos son educadores en la vida! Partiendo de que educar es sacar lo que hay dentro de nosotros, normalmente lo mejor, son muchas las personas y los medios que lo van consiguiendo en la vida. Desde los padres a los maestros; desde los familiares a los vecinos; desde los compañeros a los políticos; desde el colegio en el que nos apuntan a la parroquia que nos acoge; desde el móvil que nos regalan a los juegos que nos divierten… todos ellos van configurando nuestras capacidades para reaccionar ante los malos momentos. La resiliencia que conseguimos se da a través de la interacción yo-medio social.
Ciertamente, como hemos dicho, todos nacemos con una cierta resiliencia. No es propia de gente extraordinaria. Lo que hace falta es fortalecer todas aquellas actitudes que nos preparan para reaccionar de manera positiva y maduradora ante los traumas, contrariedades, conflictos… que toda vida acarrea. Todo hombre y mujer, niño, adolescente y joven, tienen la capacidad, mayor o menor, de reaccionar, pero la ayuda del educador hace que una experiencia sea más positiva y cada uno sepa sacar las consecuencias que vayan creando una continua historia de crecimiento.
Son muchos los ambientes y las personas que nos pueden ayudar a adquirir esos recursos que nos van a hacer triunfar en medio de los huracanes que pretenden destruir nuestra casa. Los ambientes, tanto externos como personales, pueden constituir unos factores de riesgo para destruir y retardar las capacidades de dominio de los dolores y traumas normales de la vida; o pueden ser ayudadores, factores protectores o factores de resiliencia.
Los ambientes personales en los que se puede ayudar o impedir el crecimiento suelen ser: la familia, la escuela, la ciudad, la parroquia, el parque, los medios de comunicación, el trabajo, el deporte, el ocio… lugares en los que se dan las circunstancias que nos ayudan a madurar nuestra capacidad de enfrentar de manera positiva el fortalecimiento o debilitamiento de nuestra resiliencia.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Te adjunto una nueva entrega de estos artículos sobre la resiliencia. Esta semana un poco más corto, ya que completa el correo de la semana pasada. Como ya dije entonces, son cosas tan básicas que demasiadas veces las damos por supuestas o las pasamos por alto... y merece la pena cuidarlas. Y, como indica la última propuesta, necesitamos "cuidarnos".
La semana que viene finalizará esta serie, con una reflexión acerca de la figura importantísima del educador, o como yo prefiero llamar, acompañante.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (8)
Respuestas educativas (continúa)
En los momentos difíciles tomar decisiones: La peor equivocación está en quedarse paralizado. El encontrar alguien para contrastar el tipo de decisiones que quieres tomar es fundamental. Es ahí donde crecen los amigos.
Aprovechar las dificultades para conocerse a sí mismo: Son los mejores momentos en los que podemos descubrir todo lo que habita en nuestro “cuarto trastero”.
La confianza en uno mismo: Es la base de cualquier empresa que queramos construir.
Lo último que se pierde es la esperanza: Y hasta que se pierda hay mucho que andar. Pero la impaciencia nos hace desistir de lo que hemos emprendido.
¡Cuídate!: Suele ser una frase hecha. Pero el que te aficiones a actividades que te reconforten, te distraigan, te hagan gozar… es la mejor manera de volver a tomar la clave que te aparta un tiempo del “comecocos” que piensas que avanza hacia ti y te acorrala.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
La semana que viene finalizará esta serie, con una reflexión acerca de la figura importantísima del educador, o como yo prefiero llamar, acompañante.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (8)
Respuestas educativas (continúa)
En los momentos difíciles tomar decisiones: La peor equivocación está en quedarse paralizado. El encontrar alguien para contrastar el tipo de decisiones que quieres tomar es fundamental. Es ahí donde crecen los amigos.
Aprovechar las dificultades para conocerse a sí mismo: Son los mejores momentos en los que podemos descubrir todo lo que habita en nuestro “cuarto trastero”.
La confianza en uno mismo: Es la base de cualquier empresa que queramos construir.
Lo último que se pierde es la esperanza: Y hasta que se pierda hay mucho que andar. Pero la impaciencia nos hace desistir de lo que hemos emprendido.
¡Cuídate!: Suele ser una frase hecha. Pero el que te aficiones a actividades que te reconforten, te distraigan, te hagan gozar… es la mejor manera de volver a tomar la clave que te aparta un tiempo del “comecocos” que piensas que avanza hacia ti y te acorrala.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Te envío una nueva entrega sobre la resiliencia, esta semana ya con propuestas de acción. Son cosas tan básicas, que en demasiadas ocasiones las pasamos por alto, o no las cuidamos lo suficiente... También es verdad que son cosas fáciles de decir, pero difíciles de llevar a la práctica, pero ahí está el reto: en ponerse metas, como dice el autor. Y se empieza por poco.
Espero que te resulte interesante. La semana que viene continuaré con más propuestas.
Un abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (7)
Respuestas educativas
Todos nacemos con una resiliencia innata, y con capacidad para desarrollar rasgos o cualidades que nos permiten ser resilientes, tales como el éxito social (flexibilidad, empatía, afecto, habilidad para comunicarse, sentido del humor y capacidad de respuesta); habilidad para resolver problemas (elaborar estrategias, solicitar ayuda, creatividad y criticidad); autonomía (sentido de identidad, autosuficiencia, conocimiento propio, competencia y capacidad para distanciarse de mensajes y condiciones negativas); propósitos y expectativas de un futuro prometedor (metas, aspiraciones educativas, optimismo, fe y espiritualidad). Pero la resiliencia se puede educar y preparar, en todas las edades y sobre todo en las más jóvenes, para que la persona tenga suficientes recursos para sobreponerse a los golpes que la vida de por sí ya trae.
La resiliencia hay que considerarla como una cualidad ordinaria, no extraordinaria. Se necesita en los momentos ordinarios en los que podemos sucumbir o tomar caminos que marcan la vida de la persona. El único que está en el momento preciso y en el lugar exacto es la propia persona que vive el problema. Si saca sus recursos resilientes sabrá levantarse, saltar, reaccionar para escoger los senderos que le llevan a la salida del laberinto en el que todos nos encontramos a veces.
Saber crear relaciones: ¡Qué difícil y necesario es saber pedir ayuda! Las relaciones son lazos, de los que no ahogan, sino que crean una red bajo la cuerda que atraviesas con un cierto equilibrio. Sabes que, si caes, te recogerá entre sus brazos. ¡Qué importante es este recurso en tiempos en los que escasean los amigos y abundan los colegas!
Aceptar la vida como continuo cambio y crecimiento: Es ley de vida. Quien no tiene dificultades puede quedar enano personalmente, inmaduro. ¡Cómo se nota la madurez de quien ha pasado dificultades en la niñez! No tiene por qué ser un amargado.
Aprender a ponerse metas: Pueden ser cortas al principio, e ir consiguiendo realizarlas. El ser humano es “proyeccionista”. Es el único animal capaz de pintar en un papel el camino que va a seguir para conseguir llegar a un lugar. Soñar es barato, pero resulta caro el no hacerlo, pues nos mata la capacidad de crear, que es lo que nos acerca más a lo que Dios quiso hacer de nosotros. Quien no sueña termina rompiendo los sueños de los demás.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Espero que te resulte interesante. La semana que viene continuaré con más propuestas.
Un abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (7)
Respuestas educativas
Todos nacemos con una resiliencia innata, y con capacidad para desarrollar rasgos o cualidades que nos permiten ser resilientes, tales como el éxito social (flexibilidad, empatía, afecto, habilidad para comunicarse, sentido del humor y capacidad de respuesta); habilidad para resolver problemas (elaborar estrategias, solicitar ayuda, creatividad y criticidad); autonomía (sentido de identidad, autosuficiencia, conocimiento propio, competencia y capacidad para distanciarse de mensajes y condiciones negativas); propósitos y expectativas de un futuro prometedor (metas, aspiraciones educativas, optimismo, fe y espiritualidad). Pero la resiliencia se puede educar y preparar, en todas las edades y sobre todo en las más jóvenes, para que la persona tenga suficientes recursos para sobreponerse a los golpes que la vida de por sí ya trae.
La resiliencia hay que considerarla como una cualidad ordinaria, no extraordinaria. Se necesita en los momentos ordinarios en los que podemos sucumbir o tomar caminos que marcan la vida de la persona. El único que está en el momento preciso y en el lugar exacto es la propia persona que vive el problema. Si saca sus recursos resilientes sabrá levantarse, saltar, reaccionar para escoger los senderos que le llevan a la salida del laberinto en el que todos nos encontramos a veces.
Saber crear relaciones: ¡Qué difícil y necesario es saber pedir ayuda! Las relaciones son lazos, de los que no ahogan, sino que crean una red bajo la cuerda que atraviesas con un cierto equilibrio. Sabes que, si caes, te recogerá entre sus brazos. ¡Qué importante es este recurso en tiempos en los que escasean los amigos y abundan los colegas!
Aceptar la vida como continuo cambio y crecimiento: Es ley de vida. Quien no tiene dificultades puede quedar enano personalmente, inmaduro. ¡Cómo se nota la madurez de quien ha pasado dificultades en la niñez! No tiene por qué ser un amargado.
Aprender a ponerse metas: Pueden ser cortas al principio, e ir consiguiendo realizarlas. El ser humano es “proyeccionista”. Es el único animal capaz de pintar en un papel el camino que va a seguir para conseguir llegar a un lugar. Soñar es barato, pero resulta caro el no hacerlo, pues nos mata la capacidad de crear, que es lo que nos acerca más a lo que Dios quiso hacer de nosotros. Quien no sueña termina rompiendo los sueños de los demás.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Después de un "parón" forzado por acumulación de otras tareas, aquí te remito una nueva entrega de la serie sobre la resiliencia, que continúa profundizando en las consecuencias de no educar a las personas para que sepan afrontar lo que la vida conlleva, unas consecuencias que vemos y a veces sufrimos en múltiples momentos.
La semana que viene, D.m., analizaremos las posturas resilientes fretne a los mismos traumas y vulnerabilidades.
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (6)
Posturas traumatizadoras
Ante situaciones traumáticas y la vulnerabilidad propia de esta sociedad que vivimos, muchos se sienten, como decía Chaplin, sparring de la vida. Para unos sirve el trauma para tomar la conciencia de víctima y vivir traumatizado toda la vida. Todos conocemos gente cercana que al vivir los problemas que tiene toda vida y crecimiento, toman el carnet de traumatizados, al sentirse incapaces de superar esa dificultad. Quedan en ellos señales fisiológicas (problemas del sistema nervioso, pautas problemáticas de alimentación, falta de atención e interés, alteración de sueño, psicosis diversas…), así como cicatrices psicológicas (miedo, inseguridad, exclusión social, incapacidad de comunicación…). Los traumas n superados son a veces como los catarros: quedan crónicos.
Son noticia frecuente la intervención de los padres en los centros educativos para defender la incomprensión que los profesores/educadores tienen con su pequeño niño, traumatizado por una nota o una advertencia ante su mal comportamiento o agresividad ante los compañeros o autoridades académicas. Señalar este hecho no es vano, ya que supone para los padres una manera de defender a su pequeño, lo que va haciendo crecer su sensación de que es víctima de la sociedad, que no lo entienden, que le tienen rabia, que es incomprendido, que van contra él… Y, con el tiempo, perderá la capacidad de afrontar las contrariedades que toda vida social tiene.
La respuesta que con frecuencia se da al maltrato, al abandono, a la utilización infantil… es la institucionalización del menor, con el fin de que tenga los mismos medios que cualquier otro de su edad. el proteccionismo lleva a evitar que le falte nada, con la mejor intención, sin duda. Pero nos resulta, como bastantes educadores de centros reconocen, que los hacemos inútiles para enfrentar después lo que la vida tiene de dificultad. Y con esta superprotección que el Estado de bienestar proporciona, llegamos a un producto (¡perdón por el término!) no preparado para afrontar el frío que el invierno social sostiene. Tal vez no sea el mejor modo de ayudar a un desprotegido a afrontar la vida. El subvencionismo no es índice de buenos resultados educativos.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
La semana que viene, D.m., analizaremos las posturas resilientes fretne a los mismos traumas y vulnerabilidades.
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (6)
Posturas traumatizadoras
Ante situaciones traumáticas y la vulnerabilidad propia de esta sociedad que vivimos, muchos se sienten, como decía Chaplin, sparring de la vida. Para unos sirve el trauma para tomar la conciencia de víctima y vivir traumatizado toda la vida. Todos conocemos gente cercana que al vivir los problemas que tiene toda vida y crecimiento, toman el carnet de traumatizados, al sentirse incapaces de superar esa dificultad. Quedan en ellos señales fisiológicas (problemas del sistema nervioso, pautas problemáticas de alimentación, falta de atención e interés, alteración de sueño, psicosis diversas…), así como cicatrices psicológicas (miedo, inseguridad, exclusión social, incapacidad de comunicación…). Los traumas n superados son a veces como los catarros: quedan crónicos.
Son noticia frecuente la intervención de los padres en los centros educativos para defender la incomprensión que los profesores/educadores tienen con su pequeño niño, traumatizado por una nota o una advertencia ante su mal comportamiento o agresividad ante los compañeros o autoridades académicas. Señalar este hecho no es vano, ya que supone para los padres una manera de defender a su pequeño, lo que va haciendo crecer su sensación de que es víctima de la sociedad, que no lo entienden, que le tienen rabia, que es incomprendido, que van contra él… Y, con el tiempo, perderá la capacidad de afrontar las contrariedades que toda vida social tiene.
La respuesta que con frecuencia se da al maltrato, al abandono, a la utilización infantil… es la institucionalización del menor, con el fin de que tenga los mismos medios que cualquier otro de su edad. el proteccionismo lleva a evitar que le falte nada, con la mejor intención, sin duda. Pero nos resulta, como bastantes educadores de centros reconocen, que los hacemos inútiles para enfrentar después lo que la vida tiene de dificultad. Y con esta superprotección que el Estado de bienestar proporciona, llegamos a un producto (¡perdón por el término!) no preparado para afrontar el frío que el invierno social sostiene. Tal vez no sea el mejor modo de ayudar a un desprotegido a afrontar la vida. El subvencionismo no es índice de buenos resultados educativos.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Como de costumbre, te envío el correo semanal, una nueva entrega sobre la "resiliencia". La reflexión de esta semana no va a descubrir nada nuevo, son cosas que "sabemos" pero que deberíamos pensar y tener más en cuenta si queremos empezar a contrarrestar esa "sociedad de vulnerables".
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (5)
Sociedad de vulnerables
El Estado de bienestar ha querido dejar las cosas fáciles a la generación que no había vivido los momentos de las guerras (española y europea). “Lo que yo he sufrido no quiero que lo sufra mi hijo”, era el lema de muchos padres. Y ahora existe un clamor general de que no lo hemos hecho del todo bien.
Este estado de protección social, base de un estado de bienestar, ha llevado a crear un infantilismo ciudadano que hace pasar de la beneficencia a la dependencia (situación propia del menor, pero que se extiende hasta la mayoría de edad).
Es bueno analizar las consecuencias que trae en los barrios necesitados la actuación de las rentas mínimas (REMI), a las que acuden muchas personas antes de ir a prepararse y buscar un empleo. Estas actuaciones políticas, propias de las épocas electorales, aportan a una población necesitada la idea de que el Estado es el responsable de arreglar mi vida. Crea en muchos chicos el mal del institucionalismo del que no se liberarán algunos en toda su vida. La pobreza en estas circunstancias se hace endémica, profunda, personalizada, cultural e incluso estructura.
A nivel de educación es un elemento peligroso, pues nunca crearemos un sujeto independiente, poseyendo todo ser la capacidad para lograrlo, en mayor o menor medida. Siempre necesitaré de papá para poder superar los problemas. ¿Para qué dejar la familia si me solucionan todo?
Esta superprotección lleva a crear generaciones cada día más vulnerables ante cualquier dificultad inherente a la vida humana. No se trata de culpabilizar a la persona del niño que crece. Él sólo es capaz de respirar el aire que le proporciona el ambiente. Es la misma sociedad, los adultos, padres, educadores, medios de comunicación… los que creamos, a nivel social y ambiental, las bases de la vulnerabilidad.
Las bases de esta vulnerabilidad son en principio, externas: trabajo precario, inestabilidad en las relaciones, sentido vital frágil; pero tienen también su componente interno: dependencia de cosas y personas (principio de toda adicción), debilidad para afrontar los problemas, hundimiento ante las dificultades, escasa confianza en uno mismo.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (5)
Sociedad de vulnerables
El Estado de bienestar ha querido dejar las cosas fáciles a la generación que no había vivido los momentos de las guerras (española y europea). “Lo que yo he sufrido no quiero que lo sufra mi hijo”, era el lema de muchos padres. Y ahora existe un clamor general de que no lo hemos hecho del todo bien.
Este estado de protección social, base de un estado de bienestar, ha llevado a crear un infantilismo ciudadano que hace pasar de la beneficencia a la dependencia (situación propia del menor, pero que se extiende hasta la mayoría de edad).
Es bueno analizar las consecuencias que trae en los barrios necesitados la actuación de las rentas mínimas (REMI), a las que acuden muchas personas antes de ir a prepararse y buscar un empleo. Estas actuaciones políticas, propias de las épocas electorales, aportan a una población necesitada la idea de que el Estado es el responsable de arreglar mi vida. Crea en muchos chicos el mal del institucionalismo del que no se liberarán algunos en toda su vida. La pobreza en estas circunstancias se hace endémica, profunda, personalizada, cultural e incluso estructura.
A nivel de educación es un elemento peligroso, pues nunca crearemos un sujeto independiente, poseyendo todo ser la capacidad para lograrlo, en mayor o menor medida. Siempre necesitaré de papá para poder superar los problemas. ¿Para qué dejar la familia si me solucionan todo?
Esta superprotección lleva a crear generaciones cada día más vulnerables ante cualquier dificultad inherente a la vida humana. No se trata de culpabilizar a la persona del niño que crece. Él sólo es capaz de respirar el aire que le proporciona el ambiente. Es la misma sociedad, los adultos, padres, educadores, medios de comunicación… los que creamos, a nivel social y ambiental, las bases de la vulnerabilidad.
Las bases de esta vulnerabilidad son en principio, externas: trabajo precario, inestabilidad en las relaciones, sentido vital frágil; pero tienen también su componente interno: dependencia de cosas y personas (principio de toda adicción), debilidad para afrontar los problemas, hundimiento ante las dificultades, escasa confianza en uno mismo.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Aquí te envío una nueva entrega de esta serie sobre la "resiliencia", y que está extraída de varios artículos que aparecen en el número de junio de 2008 de la revista Misión Joven. El fragmento de hoy es uno de esos que "choca" con una buena parte de la mentalidad de hoy: el excesivo paternalismo. Quizá nos vengan a la mente ejemplos en ese sentido, y sus consecuencias... Y ojalá también encontremos ejemplos, o hayamos experimentado personalmente, el crecimiento al que hace referencia el autor.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (4)
Educar es sacar lo mejor de cada persona, sin que se derrumbe ante el primer empujón que le da la propia historia. En eso se resume la tarea educativa. La hierba pisoteada retoma fuerzas para levantarse hacia el sol. Más tarde será capaz de florecer y dar frutos como cualquier otra planta. O tal vez mejor, ya que ha tenido que sacar mayor energía para sobrevivir. Así podemos definir con esta imagen ese término tan extraño que llamamos resiliencia.
Sociedad de traumas
Son muchos los traumas que vivimos día tras día. ¿Cómo la gente enfrenta eventos difíciles que cambian su vida? ¿Cómo reacciona a eventos traumáticos como la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, una enfermedad difícil, un ataque terrorista y otras situaciones catastróficas?
La psicología positiva va en busca de las posibilidades que surgen al afrontar un trauma. Y se ve claramente cómo, en esos momentos difíciles de la vida, surgen, en lo más profundo del ser humano, resortes que buscan la vida, que luchan por levantarse frente a los empujes que tratan de hundir.
A veces evitamos la maduración de la persona que sufre un trauma/duelo. El excesivo paternalismo en los momentos traumáticos que, como es lógico, provocan una crisis en la persona, hace que cada individuo no madure por sí mismo. La crisis y el trauma son naturales en la evolución histórica de cada uno de nosotros, y nos han servido a todos para un crecimiento y un mejor conocimiento de nosotros mismos. No debemos evitar esa experiencia enriquecedora. Conocemos situaciones que han sido traumáticas en la vida de personas conocidas, que agradecen esos momentos como fundamentales en sus vidas.
Todo trauma tiene su proceso, que hay que dejar discurrir sin detenerlo:
- trastorno: que es el lógico desequilibrio ante un golpe inesperado de la vida;
- trastorno retardado: en el que pueden aparecer los desequilibrios tiempo más tarde;
- recuperación: alrededor de un 85% de las personas afectadas por una experiencia traumática siguen este proceso de recuperación natural y no desarrollan ningún tipo de trastorno;
- resiliencia: los resilientes pasan también por este período de trastorno, pero no se quedan pegados a él.
- crecimiento: la persona sale fortalecida de la experiencia traumática, después de reflexionar la enseñanza que le queda. Se conoce mejor y se siente más fuerte.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (4)
Educar es sacar lo mejor de cada persona, sin que se derrumbe ante el primer empujón que le da la propia historia. En eso se resume la tarea educativa. La hierba pisoteada retoma fuerzas para levantarse hacia el sol. Más tarde será capaz de florecer y dar frutos como cualquier otra planta. O tal vez mejor, ya que ha tenido que sacar mayor energía para sobrevivir. Así podemos definir con esta imagen ese término tan extraño que llamamos resiliencia.
Sociedad de traumas
Son muchos los traumas que vivimos día tras día. ¿Cómo la gente enfrenta eventos difíciles que cambian su vida? ¿Cómo reacciona a eventos traumáticos como la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, una enfermedad difícil, un ataque terrorista y otras situaciones catastróficas?
La psicología positiva va en busca de las posibilidades que surgen al afrontar un trauma. Y se ve claramente cómo, en esos momentos difíciles de la vida, surgen, en lo más profundo del ser humano, resortes que buscan la vida, que luchan por levantarse frente a los empujes que tratan de hundir.
A veces evitamos la maduración de la persona que sufre un trauma/duelo. El excesivo paternalismo en los momentos traumáticos que, como es lógico, provocan una crisis en la persona, hace que cada individuo no madure por sí mismo. La crisis y el trauma son naturales en la evolución histórica de cada uno de nosotros, y nos han servido a todos para un crecimiento y un mejor conocimiento de nosotros mismos. No debemos evitar esa experiencia enriquecedora. Conocemos situaciones que han sido traumáticas en la vida de personas conocidas, que agradecen esos momentos como fundamentales en sus vidas.
Todo trauma tiene su proceso, que hay que dejar discurrir sin detenerlo:
- trastorno: que es el lógico desequilibrio ante un golpe inesperado de la vida;
- trastorno retardado: en el que pueden aparecer los desequilibrios tiempo más tarde;
- recuperación: alrededor de un 85% de las personas afectadas por una experiencia traumática siguen este proceso de recuperación natural y no desarrollan ningún tipo de trastorno;
- resiliencia: los resilientes pasan también por este período de trastorno, pero no se quedan pegados a él.
- crecimiento: la persona sale fortalecida de la experiencia traumática, después de reflexionar la enseñanza que le queda. Se conoce mejor y se siente más fuerte.
(extraído de La potencia de la hierba pisoteada, por Julio Yagüe, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Aquí te adjunto una tercera entrega sobre la resiliencia. Muy sencillo pero, con el ejemplo que pone, muy claro. En ese proceso para descubrir las propias potencialidades, un proceso que no es nada fácil de hacer, es fundamental lo que indica en el segundo paso, el papel de "los otros", del grupo, de la comunidad, ya que es el espejo en el que nos miramos.
Sería una buena ocasión recordar a esas personas que, en un momento dado, han apostado por nosotros, han visto en nosotros más de lo que nosotros mismos vemos, y nos han animado, y han sido determinantes para que hoy podamos estar donde estamos.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (3)
Todos poseemos fortalezas en nuestro interior que nos permitirán superar las situaciones adversas en diferentes grados y momentos en que éstas vayan presentándose a lo largo de la vida. A pesar de todo, hay personas que no hacen uso o hacen un uso diferente de esta capacidad, razón que nos explica por qué hay formas diferentes de reaccionar ante las situaciones problemáticas. ¿Cómo es posible este realismo de la esperanza? A través de un proceso.
Darse cuenta: Todos recordamos el cuento del patito feo. El patito es un claro ejemplo de realismo de la esperanza. Primero de todo, él se ve como diferente del resto de la familia, básicamente porque no es un pato sino un cisne. El patito es consciente de lo que está pasando. Este darse cuenta es el primer paso en el camino que va del realismo hasta la esperanza.
Proyectar hacia el futuro: una vez aceptada la realidad, una persona resiliente debe proyectarse hacia el futuro. El patito feo debe proyectarse hacia el futuro y lo consigue cuando se puede mirar al espejo en una familia de cisnes.
Imagen transformadora: un tercer paso que es necesario tener es esta imagen transformadora. El patito feo se ve como un maravilloso cisne.
Actuar «como si»: una vez nos hemos visto alcanzando lo que queremos hemos de actuar «como si». Gandhi decía que para llevar a cabo un cambio, lo hemos de encarnar. ¡Y él sabía mucho de ello! Así es como la energía que tenemos se transforma y nos dirige hacia aquello que hemos deseado. Es entonces cuando alcanzamos la esperanza. Ya nos hemos metamorfoseado y hemos creado algo nuevo. Entonces, volvemos a la vida como un cisne bello.
El realismo de la esperanza nos recuerda que el trabajo nos concierne a todos y cada uno de nosotros, hemos de saber enfocar bien nuestras cualidades y potencialidades, hemos de ser conscientes del poder que tenemos para poder tener éxito.
(extraído de Pedagogía de la resiliencia, por Anna Forés, en Misión Joven nº 377)
Sería una buena ocasión recordar a esas personas que, en un momento dado, han apostado por nosotros, han visto en nosotros más de lo que nosotros mismos vemos, y nos han animado, y han sido determinantes para que hoy podamos estar donde estamos.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (3)
Todos poseemos fortalezas en nuestro interior que nos permitirán superar las situaciones adversas en diferentes grados y momentos en que éstas vayan presentándose a lo largo de la vida. A pesar de todo, hay personas que no hacen uso o hacen un uso diferente de esta capacidad, razón que nos explica por qué hay formas diferentes de reaccionar ante las situaciones problemáticas. ¿Cómo es posible este realismo de la esperanza? A través de un proceso.
Darse cuenta: Todos recordamos el cuento del patito feo. El patito es un claro ejemplo de realismo de la esperanza. Primero de todo, él se ve como diferente del resto de la familia, básicamente porque no es un pato sino un cisne. El patito es consciente de lo que está pasando. Este darse cuenta es el primer paso en el camino que va del realismo hasta la esperanza.
Proyectar hacia el futuro: una vez aceptada la realidad, una persona resiliente debe proyectarse hacia el futuro. El patito feo debe proyectarse hacia el futuro y lo consigue cuando se puede mirar al espejo en una familia de cisnes.
Imagen transformadora: un tercer paso que es necesario tener es esta imagen transformadora. El patito feo se ve como un maravilloso cisne.
Actuar «como si»: una vez nos hemos visto alcanzando lo que queremos hemos de actuar «como si». Gandhi decía que para llevar a cabo un cambio, lo hemos de encarnar. ¡Y él sabía mucho de ello! Así es como la energía que tenemos se transforma y nos dirige hacia aquello que hemos deseado. Es entonces cuando alcanzamos la esperanza. Ya nos hemos metamorfoseado y hemos creado algo nuevo. Entonces, volvemos a la vida como un cisne bello.
El realismo de la esperanza nos recuerda que el trabajo nos concierne a todos y cada uno de nosotros, hemos de saber enfocar bien nuestras cualidades y potencialidades, hemos de ser conscientes del poder que tenemos para poder tener éxito.
(extraído de Pedagogía de la resiliencia, por Anna Forés, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Aquí te envío la segunda entrega de esta serie sobre la resiliencia. No es nada fácil, desde luego, desarrollar la resiliencia, pero merece la pena intentarlo, no sólo ante los momentos duros o de crisis, sino también en las pequeñas cosas de cada día... Aprender a preguntarnos ese "para qué" que se indica en el texto.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (2)
Todas las personas podemos ser resilientes. El desafío consiste en encontrar la manera de promover la resiliencia en cada persona, tanto individualmente como en las familias y las comunidades.
Una persona violada, que ha sufrido maltratos, un joven que acaba de tener un accidente de tráfico y le acaban de comunicar que será tetrapléjico para el resto de su vida, esa persona herida pregunta a diestro y siniestro: ¿por qué yo?, ¿por qué tengo que sufrir tanto?
Cada sociedad, cada persona, está comprometida con la empresa, nunca acabada, de construir un mundo con significación, de construir un nomos (todo aquello que proporciona orden y sentido), de configurar un área que proporcione el sentido suficiente a cada persona para defenderse contra el terror: la muerte, el sufrimiento, el sinsentido, el mal, la inseguridad. El nomos nos proporciona los argumentos necesarios para combatir este dolor. Los orientales cambian la pregunta “¿por qué?” por la de “¿para qué?” ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? Se trata de saber encontrar la respuesta a la pregunta: ¿qué hay de bueno en todo esto? Desde la fe y la esperanza la creación de sentido también resulta menos difícil.
Es necesario dar razones del sufrimiento, de la muerte, del mal… Cualquier amenaza o adversidad ha de ser vivida pero también explicada. Estas explicaciones se llaman teodiceas. Teodicea quiere decir, etimológicamente, justicia divina. Las teodiceas nos proporcionan sentido. Son aquel conjunto de representaciones, actitudes y sentimientos que la sociedad suministra a cualquier persona para salir de los callejones sin salida donde, con gran frecuencia, nos conducen los azarosos caminos de la vida.
La resiliencia se edifica sobre este otorgamiento de sentido. Dar un sentido a la vida constituye un elemento esencial que permite a la persona que ha padecido una agresión sobreponerse a sus dificultades.
Cuando la búsqueda de sentido tiene un desenlace favorable, entonces la persona herida puede avanzar en su proceso de transformación. Al contrario, si esta búsqueda continúa indefinidamente sin respuesta, sólo encontraremos una herida que nunca cicatrizará: la sensación de desasosiego y el dolor persistirá por mucho tiempo.
(extraído de Pedagogía de la resiliencia, por Anna Forés, en Misión Joven nº 377)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (2)
Todas las personas podemos ser resilientes. El desafío consiste en encontrar la manera de promover la resiliencia en cada persona, tanto individualmente como en las familias y las comunidades.
Una persona violada, que ha sufrido maltratos, un joven que acaba de tener un accidente de tráfico y le acaban de comunicar que será tetrapléjico para el resto de su vida, esa persona herida pregunta a diestro y siniestro: ¿por qué yo?, ¿por qué tengo que sufrir tanto?
Cada sociedad, cada persona, está comprometida con la empresa, nunca acabada, de construir un mundo con significación, de construir un nomos (todo aquello que proporciona orden y sentido), de configurar un área que proporcione el sentido suficiente a cada persona para defenderse contra el terror: la muerte, el sufrimiento, el sinsentido, el mal, la inseguridad. El nomos nos proporciona los argumentos necesarios para combatir este dolor. Los orientales cambian la pregunta “¿por qué?” por la de “¿para qué?” ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? Se trata de saber encontrar la respuesta a la pregunta: ¿qué hay de bueno en todo esto? Desde la fe y la esperanza la creación de sentido también resulta menos difícil.
Es necesario dar razones del sufrimiento, de la muerte, del mal… Cualquier amenaza o adversidad ha de ser vivida pero también explicada. Estas explicaciones se llaman teodiceas. Teodicea quiere decir, etimológicamente, justicia divina. Las teodiceas nos proporcionan sentido. Son aquel conjunto de representaciones, actitudes y sentimientos que la sociedad suministra a cualquier persona para salir de los callejones sin salida donde, con gran frecuencia, nos conducen los azarosos caminos de la vida.
La resiliencia se edifica sobre este otorgamiento de sentido. Dar un sentido a la vida constituye un elemento esencial que permite a la persona que ha padecido una agresión sobreponerse a sus dificultades.
Cuando la búsqueda de sentido tiene un desenlace favorable, entonces la persona herida puede avanzar en su proceso de transformación. Al contrario, si esta búsqueda continúa indefinidamente sin respuesta, sólo encontraremos una herida que nunca cicatrizará: la sensación de desasosiego y el dolor persistirá por mucho tiempo.
(extraído de Pedagogía de la resiliencia, por Anna Forés, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Aquí te envío la primera entrega de una serie sobre la "resiliencia". Leí este verano varios artículos al respecto, y me gustó la idea que transmite. No sólo me gustó, sino que veo muy necesario desarrollar este concepto en las personas hoy en día.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (1)
La primer tarea educativa consiste en ayudar a la persona a mirar dentro de sí misma, a descubrir el tesoro de su propio ser, la riqueza de su libertad. La resiliencia tiene que ver con todo ese proceso de aprendizaje interior, con esa capacidad de mirar dentro y descubrir el propio tesoro.
Contra la tendencia a la victimización o el recurso fácil a la protección social, base de una sociedad de bienestar creadora de infantilismos ciudadanos, de seres dependientes y traumatizados, es bueno que la acción educativa tenga muy en cuenta la necesidad de la lucha del ser humano por la vida para mejorar la calidad, la realización, la felicidad. Porque el ser humano nace con una resiliencia innata, es decir, con capacidad para desarrollar los rasgos y cualidades que permiten ser resilientes.
Pedagogía de la resiliencia
La resiliencia es la capacidad de un grupo o de una persona de afrontar, sobreponerse a las adversidades y resurgir fortalecido o transformado. En otras palabras, es la capacidad de una persona o de un grupo de desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de cruzarse con acontecimientos desestabilizadores, encontrarse con condiciones de vida difíciles y padecer traumas graves.
Cuando nos encontramos con situaciones que parecen no tener salida, la resiliencia nos invita a desbloquear la mirada paralizada, dar vuelta atrás del callejón sin salida y encontrar nuevas salidas, nuevas posibilidades. Consiste en reanimar lo que creemos acabado, sortear aquello que parecía que no se podía rehuir. «Reencantarnos» a nosotros mismos, redescubrir aquello extraordinario que todas las personas poseemos, sacar a la luz nuestro «tesoro» escondido. El proceso resiliente es parecido a la creación de la perla dentro de una ostra. Cuando un granito de arena entra en su interior y la arremete, la ostra segrega nácar para defenderse y, como resultado, crea una joya brillante y preciosa.
El término resiliencia proviene del latín resilio que significa volver atrás, volver de un salto, rebotar, saltar hacia atrás, ser repelido o resurgir. El concepto no es nuevo en la historia. Se trata de un término que surge de la física y la mecánica, de la metalurgia, y se refiere a la capacidad de los metales de resistir un impacto y recuperar su estructura original. Este término también se usa en medicina, concretamente en la osteología, donde expresa la capacidad de los huesos de crecer en la dirección correcta después de una fractura.
Más tarde, el concepto fue utilizado en las ciencias sociales, como la psicología, la pedagogía, la sociología, la medicina social y la intervención social con un significado muy cercano al etimológico: ser resiliente significa ser rebotado, reanimarse, avanzar hacia delante después de haber padecido una situación traumática.
(extraído de Pedagogía de la resiliencia, por Anna Forés, en Misión Joven nº 377)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
RESILIENCIA (1)
La primer tarea educativa consiste en ayudar a la persona a mirar dentro de sí misma, a descubrir el tesoro de su propio ser, la riqueza de su libertad. La resiliencia tiene que ver con todo ese proceso de aprendizaje interior, con esa capacidad de mirar dentro y descubrir el propio tesoro.
Contra la tendencia a la victimización o el recurso fácil a la protección social, base de una sociedad de bienestar creadora de infantilismos ciudadanos, de seres dependientes y traumatizados, es bueno que la acción educativa tenga muy en cuenta la necesidad de la lucha del ser humano por la vida para mejorar la calidad, la realización, la felicidad. Porque el ser humano nace con una resiliencia innata, es decir, con capacidad para desarrollar los rasgos y cualidades que permiten ser resilientes.
Pedagogía de la resiliencia
La resiliencia es la capacidad de un grupo o de una persona de afrontar, sobreponerse a las adversidades y resurgir fortalecido o transformado. En otras palabras, es la capacidad de una persona o de un grupo de desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de cruzarse con acontecimientos desestabilizadores, encontrarse con condiciones de vida difíciles y padecer traumas graves.
Cuando nos encontramos con situaciones que parecen no tener salida, la resiliencia nos invita a desbloquear la mirada paralizada, dar vuelta atrás del callejón sin salida y encontrar nuevas salidas, nuevas posibilidades. Consiste en reanimar lo que creemos acabado, sortear aquello que parecía que no se podía rehuir. «Reencantarnos» a nosotros mismos, redescubrir aquello extraordinario que todas las personas poseemos, sacar a la luz nuestro «tesoro» escondido. El proceso resiliente es parecido a la creación de la perla dentro de una ostra. Cuando un granito de arena entra en su interior y la arremete, la ostra segrega nácar para defenderse y, como resultado, crea una joya brillante y preciosa.
El término resiliencia proviene del latín resilio que significa volver atrás, volver de un salto, rebotar, saltar hacia atrás, ser repelido o resurgir. El concepto no es nuevo en la historia. Se trata de un término que surge de la física y la mecánica, de la metalurgia, y se refiere a la capacidad de los metales de resistir un impacto y recuperar su estructura original. Este término también se usa en medicina, concretamente en la osteología, donde expresa la capacidad de los huesos de crecer en la dirección correcta después de una fractura.
Más tarde, el concepto fue utilizado en las ciencias sociales, como la psicología, la pedagogía, la sociología, la medicina social y la intervención social con un significado muy cercano al etimológico: ser resiliente significa ser rebotado, reanimarse, avanzar hacia delante después de haber padecido una situación traumática.
(extraído de Pedagogía de la resiliencia, por Anna Forés, en Misión Joven nº 377)
Comentario:
Como es costumbre, durante el mes de octubre se celebran varias fechas importantes: el día 2, la fiesta de los Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía; el día 12, Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Guardia Civil; y si no me equivoco, el 23 de octubre, en Valencia, la Policía Local celebra la fiesta de su patrón, el Ángel de la ciudad.
Aprovechando que se juntan tantas fechas significativas, y aunque sea con un poco de adelanto, os hago llegar mi más sincera felicitación a los que formáis las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Esos días os tendré especialmente presentes en la Eucaristía.
Hace unos días encontré una tarjeta con el siguiente texto:
Concédenos fe, firmeza y confianza
para afrontar los obstáculos,
las dificultades cotidianas.
Más allá de éstas, hay un sol
que ilumina nuestra esperanza.
Aprovechando estas palabras, también pido al Señor que Él os conceda la fe, firmeza y confianza necesarias para desempeñar cada día vuestro servicio.
Que podáis encontrar siempre ese “sol” que os ayude a mantener la esperanza por encima de las dificultades y sinsabores que vuestro trabajo, a veces, conlleva.
Un fuerte abrazo, y gracias por vuestra entrega diaria.
JM - metropoli
Aprovechando que se juntan tantas fechas significativas, y aunque sea con un poco de adelanto, os hago llegar mi más sincera felicitación a los que formáis las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Esos días os tendré especialmente presentes en la Eucaristía.
Hace unos días encontré una tarjeta con el siguiente texto:
Concédenos fe, firmeza y confianza
para afrontar los obstáculos,
las dificultades cotidianas.
Más allá de éstas, hay un sol
que ilumina nuestra esperanza.
Aprovechando estas palabras, también pido al Señor que Él os conceda la fe, firmeza y confianza necesarias para desempeñar cada día vuestro servicio.
Que podáis encontrar siempre ese “sol” que os ayude a mantener la esperanza por encima de las dificultades y sinsabores que vuestro trabajo, a veces, conlleva.
Un fuerte abrazo, y gracias por vuestra entrega diaria.
JM - metropoli
Comentario:
Como complemento al correo de la semana pasada, aquí te adjunto estos dos textos, para reflexionarlos un poco. El segundo es muy conocido, pero merece la pena pararse y buscar ejemplos concretos en la propia vida, situaciones, personas...
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SI NO TENGO AMOR…
La inteligencia, sin amor… te hace perverso.
La justicia, sin amor… te hace implacable.
La diplomacia, sin amor… te hace hipócrita.
El éxito, sin amor… te hace arrogante.
La riqueza, sin amor… te hace avaro.
La docilidad, sin amor… te hace servil.
La pobreza, sin amor… te hace miserable.
La belleza, sin amor… te hace ridículo.
La autoridad, sin amor…. te hace tirano.
El trabajo, sin amor… te hace esclavo.
La sencillez, sin amor… te hace simple.
La política, sin amor… te hace calculador.
La fe, sin amor… te vuelve fanático.
La cruz, sin amor… se convierte en tortura.
(Misión Joven, nº 378 – 379, julio y agosto 2008)
“Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles;
si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber,
podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo;
si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia;
el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta;
no se irrita, no lleva cuentas del mal;
no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.”
(De la primera carta de san Pablo a los corintios, capítulo 13)
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SI NO TENGO AMOR…
La inteligencia, sin amor… te hace perverso.
La justicia, sin amor… te hace implacable.
La diplomacia, sin amor… te hace hipócrita.
El éxito, sin amor… te hace arrogante.
La riqueza, sin amor… te hace avaro.
La docilidad, sin amor… te hace servil.
La pobreza, sin amor… te hace miserable.
La belleza, sin amor… te hace ridículo.
La autoridad, sin amor…. te hace tirano.
El trabajo, sin amor… te hace esclavo.
La sencillez, sin amor… te hace simple.
La política, sin amor… te hace calculador.
La fe, sin amor… te vuelve fanático.
La cruz, sin amor… se convierte en tortura.
(Misión Joven, nº 378 – 379, julio y agosto 2008)
“Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles;
si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber,
podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo;
si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia;
el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta;
no se irrita, no lleva cuentas del mal;
no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.”
(De la primera carta de san Pablo a los corintios, capítulo 13)
Comentario:
Te adjunto este texto que me llegó este verano, y que es muy sencillito pero da para la reflexión. Podemos pensar cuándo y con quiénes somos o son con nosotros hierro, hacha, sierra, martillo... y llama, por supuesto. Y podemos recordar y agradecer en qué momento el ser "llama" ha dado sus frutos, tanto si lo hemos sido nosotros, como si lo han sido con nosotros...
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
PARÁBOLA DEL AMOR
«Te moldearé», le dijo el hacha al pedazo de hierro mientras descendía con toda su fuerza sobre uno de sus costados. Pero a cada golpe que le daba iba perdiendo su filo, hasta que, después de un rato, aquella herramienta no pudo más: había quedado completamente obtusa.
«Déjenmelo a mí», repuso el serrucho mientras clavaba sus dientes en el pedazo de hierro, los cuales fueron desapareciendo uno a uno.
«Yo me encargaré de modelarlo», profirió con arrogancia el martillo, mientras se burlaba de sus compañeros que habían fracasado. Pero después de varios golpes se le quebró el mango y se le desprendió la cabeza.
«¿Me permiten probar?», inquirió humildemente una pequeña llama. Los tres se rieron a carcajadas, pero se lo permitieron porque estaban convencidos de que también iba a fracasar. Sin embargo, aquella llamita cubrió el pedazo de hierro; no se desprendió de él, lo abrazó y lo abrazó hasta volverlo blando y darle la figura que quería. Aquella pequeña llama logró lo que las otras tres poderosas herramientas no pudieron alcanzar…
Así es el amor. Hay en el mundo corazones tan duros que pueden resistir los hachazos de la ira, los dientes del encono, y los golpes de orgullo y del rechazo, pero, por más severo que sea el corazón de la persona, no podrá resistir los embates del amor; porque el amor es la fuerza más poderosa de este mundo.
(Misión Joven, nº 378-379, julio-agosto 2008)
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
PARÁBOLA DEL AMOR
«Te moldearé», le dijo el hacha al pedazo de hierro mientras descendía con toda su fuerza sobre uno de sus costados. Pero a cada golpe que le daba iba perdiendo su filo, hasta que, después de un rato, aquella herramienta no pudo más: había quedado completamente obtusa.
«Déjenmelo a mí», repuso el serrucho mientras clavaba sus dientes en el pedazo de hierro, los cuales fueron desapareciendo uno a uno.
«Yo me encargaré de modelarlo», profirió con arrogancia el martillo, mientras se burlaba de sus compañeros que habían fracasado. Pero después de varios golpes se le quebró el mango y se le desprendió la cabeza.
«¿Me permiten probar?», inquirió humildemente una pequeña llama. Los tres se rieron a carcajadas, pero se lo permitieron porque estaban convencidos de que también iba a fracasar. Sin embargo, aquella llamita cubrió el pedazo de hierro; no se desprendió de él, lo abrazó y lo abrazó hasta volverlo blando y darle la figura que quería. Aquella pequeña llama logró lo que las otras tres poderosas herramientas no pudieron alcanzar…
Así es el amor. Hay en el mundo corazones tan duros que pueden resistir los hachazos de la ira, los dientes del encono, y los golpes de orgullo y del rechazo, pero, por más severo que sea el corazón de la persona, no podrá resistir los embates del amor; porque el amor es la fuerza más poderosa de este mundo.
(Misión Joven, nº 378-379, julio-agosto 2008)
Comentario:
Aquí está mi correo semanal, con algunas pistas para aprovechar mejor el tiempo de verano... me quedo, sobre todo con las dos últimas frases del artículo.
Como siempre, espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
ASIGNATURAS PENDIENTES
Todos tenemos asignaturas pendientes del curso que finaliza y que, en verano, tendríamos que recuperar para empezar el nuevo curso con los deberes hechos. Le ofrecemos una «guía práctica».
1) Lea. Más de la mitad de los españoles no lee ni un libro al año. Por eso, leer es una asignatura pendiente para casi todos. Hay libros maravillosos, con todo tipo de géneros, gustos, colores y aromas, acordes con nuestros intereses. Quizá por eso la dificultad, en ocasiones es escoger uno por el cual empezar.
Como consejo práctico le diré que si es de los que cuando lee tiene impulsos de caballo y paradas de burro, no se proponga leer completo y de un tirón el Quijote de la Mancha. Pero, si insiste en ello, tiene dos opciones: despídase de su familia, váyase a una isla desierta y asuma como legal el saltarse algún párrafo de vez en cuando. Vamos, que será más efectivo que empiece por algo ligero y, sobre todo, que sea del género de su interés.
2) Pase tiempo con la familia. La ocupación fundamental del verano es la familia. Lo siento, pero es así. Sabe que hay dos tipos de familia: la propia y la política. No olvide que dedicar tiempo a una persona es la mejor manera de hacer ver lo mucho que se la quiere.
3) Practique deporte. Llega la operación de comprobar con horror que la ropa del verano pasado ya no entra porque el algodón encoge. El deporte no es más que un ejercicio de voluntad y de sufrimiento que, por inexplicable que parezca, proporciona placer.
El deporte pone en forma al cuerpo, lo engrasa, le saca brillo y elimina las visitas al médico. Pero es algo más. Es un estilo de vida, una excusa para descargar tensiones, un fenomenal modo de hacer amigos, de encontrarse bien, de estar a gusto con uno mismo. Nunca es tarde para empezar, y en verano siempre hay tiempo.
4) Fuera las obsesiones. En este mundo dominado por la prisa, la competitividad y la perfección, parece que interpretamos la vida como una gran carrera en la cual hemos de llegar antes que nadie a no sabemos dónde para ganar no sé qué. Practique el ocio y el tiempo libre, ya que además de un derecho, son un campo que también proporciona experiencias enriquecedoras de la vida. La melodía de la vida tiene sus ritmos, respetémoslos o la sinfonía saldrá desafinada.
Y por último, no se desespere si cuando terminan las vacaciones no ha conseguido alcanzar ninguno de los consejos de esta guía práctica. Confórmese pensando que no es el único que no lo ha logrado. Piense que siempre habrá una nueva oportunidad. Recuerde que del fracaso también se aprende. Propóngase no culpabilizarse del resultado. Al fin y al cabo, el verano sólo nos impone una tarea: disfrutar haciendo felices a los demás. Y esta misión sigue siendo posible todo el año.
(Extraído de un artículo de A. Cascante en Presencia Marista, nº 97)
Como siempre, espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
ASIGNATURAS PENDIENTES
Todos tenemos asignaturas pendientes del curso que finaliza y que, en verano, tendríamos que recuperar para empezar el nuevo curso con los deberes hechos. Le ofrecemos una «guía práctica».
1) Lea. Más de la mitad de los españoles no lee ni un libro al año. Por eso, leer es una asignatura pendiente para casi todos. Hay libros maravillosos, con todo tipo de géneros, gustos, colores y aromas, acordes con nuestros intereses. Quizá por eso la dificultad, en ocasiones es escoger uno por el cual empezar.
Como consejo práctico le diré que si es de los que cuando lee tiene impulsos de caballo y paradas de burro, no se proponga leer completo y de un tirón el Quijote de la Mancha. Pero, si insiste en ello, tiene dos opciones: despídase de su familia, váyase a una isla desierta y asuma como legal el saltarse algún párrafo de vez en cuando. Vamos, que será más efectivo que empiece por algo ligero y, sobre todo, que sea del género de su interés.
2) Pase tiempo con la familia. La ocupación fundamental del verano es la familia. Lo siento, pero es así. Sabe que hay dos tipos de familia: la propia y la política. No olvide que dedicar tiempo a una persona es la mejor manera de hacer ver lo mucho que se la quiere.
3) Practique deporte. Llega la operación de comprobar con horror que la ropa del verano pasado ya no entra porque el algodón encoge. El deporte no es más que un ejercicio de voluntad y de sufrimiento que, por inexplicable que parezca, proporciona placer.
El deporte pone en forma al cuerpo, lo engrasa, le saca brillo y elimina las visitas al médico. Pero es algo más. Es un estilo de vida, una excusa para descargar tensiones, un fenomenal modo de hacer amigos, de encontrarse bien, de estar a gusto con uno mismo. Nunca es tarde para empezar, y en verano siempre hay tiempo.
4) Fuera las obsesiones. En este mundo dominado por la prisa, la competitividad y la perfección, parece que interpretamos la vida como una gran carrera en la cual hemos de llegar antes que nadie a no sabemos dónde para ganar no sé qué. Practique el ocio y el tiempo libre, ya que además de un derecho, son un campo que también proporciona experiencias enriquecedoras de la vida. La melodía de la vida tiene sus ritmos, respetémoslos o la sinfonía saldrá desafinada.
Y por último, no se desespere si cuando terminan las vacaciones no ha conseguido alcanzar ninguno de los consejos de esta guía práctica. Confórmese pensando que no es el único que no lo ha logrado. Piense que siempre habrá una nueva oportunidad. Recuerde que del fracaso también se aprende. Propóngase no culpabilizarse del resultado. Al fin y al cabo, el verano sólo nos impone una tarea: disfrutar haciendo felices a los demás. Y esta misión sigue siendo posible todo el año.
(Extraído de un artículo de A. Cascante en Presencia Marista, nº 97)
Comentario:
Esta noche he visto este texto que me ha hecho pensar un poco: algo tan obvio, y tan fácil de olvidar... Así que lo comparto... Ah, y yo también procuro aplicármelo, jejeje.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
¡CUIDA EL ESTILO DE HACER LAS COSAS!
El modo de hacer las cosas es muy importante. Hay gene que no tiene en cuenta los modos y estropea miserablemente la obra o el proyecto que intenta llevar a cabo. Hay estilos de actuar bruscos, airados o irónicos que malogran una acción que en sí es buena o laudable.
A veces cuidar los modos puede significar asegurar en más del cincuenta por ciento el éxito de una empresa. No basta con hacer cosas buenas. Es también muy importante la manera y el estilo como éstas se realizan. Pablo VI solía decir: "Haced bien el bien".
¡Cuántas conductas resultan inaguantables por el cómo se actúa! El mal genio, la brusquedad, la ironía hiriente con frecuencia echan a perder acciones que de por sí son correctas y hasta pueden llegar a malograr la actuación global de la vida de una persona.
Hay gente que no da importancia al "envoltorio" de los modos, y no obstante la tiene. No perder la corrección y la serenidad, por ejemplo, a la hora de tener que hacer una seria adverntencia a alguien puede conseguir más que si ésta se hace de forma airada y con los nervios crispados. No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa.
Procura estar muy atento a lo que haces, pero sin olvidar nunca el cómo, el estilo y la manera de hacerlo. No es cosa banal. Compruébalo en la vida diaria y te asombrarás del resultado.
(Joan Bestard Comas: Reflexiones cristianas, volumen 2)
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
¡CUIDA EL ESTILO DE HACER LAS COSAS!
El modo de hacer las cosas es muy importante. Hay gene que no tiene en cuenta los modos y estropea miserablemente la obra o el proyecto que intenta llevar a cabo. Hay estilos de actuar bruscos, airados o irónicos que malogran una acción que en sí es buena o laudable.
A veces cuidar los modos puede significar asegurar en más del cincuenta por ciento el éxito de una empresa. No basta con hacer cosas buenas. Es también muy importante la manera y el estilo como éstas se realizan. Pablo VI solía decir: "Haced bien el bien".
¡Cuántas conductas resultan inaguantables por el cómo se actúa! El mal genio, la brusquedad, la ironía hiriente con frecuencia echan a perder acciones que de por sí son correctas y hasta pueden llegar a malograr la actuación global de la vida de una persona.
Hay gente que no da importancia al "envoltorio" de los modos, y no obstante la tiene. No perder la corrección y la serenidad, por ejemplo, a la hora de tener que hacer una seria adverntencia a alguien puede conseguir más que si ésta se hace de forma airada y con los nervios crispados. No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa.
Procura estar muy atento a lo que haces, pero sin olvidar nunca el cómo, el estilo y la manera de hacerlo. No es cosa banal. Compruébalo en la vida diaria y te asombrarás del resultado.
(Joan Bestard Comas: Reflexiones cristianas, volumen 2)
Comentario:
Esta semana te envío un texto que da para pensar. Al leerlo, vi que algunas afirmaciones se podrían matizar, no se puede generalizar... pero en conjunto la idea que quiere transmitir es cierta. Sobre todo, la parte en la que afirma que Quizá hay intereses creados en hacer de las personas seres superficiales. Cuanto más superficial es uno, más fácilmente se le maneja, se le manipula.
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
¡DE REPENTE! ¡YA!
“Había una gran sequía en el país. Todos suplicaban y pedían la lluvia. Pero ésta no llegaba. La sequía era cada vez más grande. Todos suplicaban y pedían…
Un día anunciaron lluvias. Vinieron de manera torrencial. Chaparrones inesperados con fuerza inusitada. Cayó agua. Cayó mucha agua. Corrían los arroyos. Las alcantarillas no daban abasto para tragar el caudal. Los puentes se inundaron. Pasó la tormenta.
El anciano del lugar dijo: Toma un palo en las manos y escarba en la tierra.
Lo hice. Había caído tanta agua y tan deprisa, que la tierra no se había empapado. Escarbé. Ni un centímetro había empapado. Parecía imposible la constatación después del agua caída. Sólo se había «lavado» por encima la cara.
El anciano me dijo: La tierra sólo bebe a pequeños tragos.
No hizo falta más. Todo estaba muy claro.”
Y me hizo pensar esta historia en situaciones de hombres y mujeres, bastante numerosos, a quienes les sucede algo parecido. Hay un tipo de persona que no tiene cimientos ni consistencia. Vive una «sequía interior» profunda. Los acontecimientos sacuden a estas personas de manera sorprendente. No tienen dónde agarrarse. No tienen raíces y el viento las lleva y las trae como hojas de otoño. De repente, ¡ya!, son capaces de pasar del baile al llanto, de la euforia a la depresión.
Un accidente, un fracaso, una alegría, una noticia… les zarandea bruscamente, pero no les traspasa ni les lleva al lugar sagrado donde uno se hace preguntas y toma la vida en las manos… Viven a merced de los vientos. Y todo lo esperan del «viento que sopla». El viento que trajo una noticia triste, este mismo viento traerá una noticia alegre… Se dejan llevar de los vientos. Hay personas que no dependen de ellas, dependen de lo que pasa a su alrededor. La vida no sale de dentro. La vida está en lo que pasa sin ser ellas dueñas de su vida.
Basta que te acerques a los tanatorios, a los hospitales, y que sigas el comportamiento de jóvenes y adultos que lloran desolados o que viven todo de manera estoica, de piel para afuera… Son personas que no fueron adiestradas para recorrer los caminos que llevan a uno mismo. Personas que se acostumbraron a lo instantáneo: todo aquí y ahora. Tener lo que me apetece y cuando me apetece, sin dilación, sin demora.
En la vida hay que saber esperar. Las cosas llegan, sí. Pero, sobre todo, a las cosas se llega paso a paso. Se llega al misterio personal y a todo misterio por el camino de la espera, por el camino del paso lento, por el camino de la penumbra…
Quizá hay intereses creados en hacer de las personas seres superficiales. Cuanto más superficial es uno, más fácilmente se le maneja, se le manipula. Grupos, partidos, comercio, etc., prefieren mejor tener en sus redes a personas «de antojos» que a personas con sólidos cimientos. Catarros y dolores normales se eliminan con una simple pastilla… pero hay que tomar muchas «pastillas» de control personal para alcanzar buenos cimientos de vida personal, buenos horizontes, buenos asideros contra los vaivenes de la vida.
Para que el corazón se empapen no valen los «sustos que la vida nos da», sino las piedras que vamos poniendo en los días normales y rutinarios, echando sólidos cimientos con pequeños ejercicios de personalización.
(A. Ginel en Misión Joven, nº 361 – marzo 2007)
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
¡DE REPENTE! ¡YA!
“Había una gran sequía en el país. Todos suplicaban y pedían la lluvia. Pero ésta no llegaba. La sequía era cada vez más grande. Todos suplicaban y pedían…
Un día anunciaron lluvias. Vinieron de manera torrencial. Chaparrones inesperados con fuerza inusitada. Cayó agua. Cayó mucha agua. Corrían los arroyos. Las alcantarillas no daban abasto para tragar el caudal. Los puentes se inundaron. Pasó la tormenta.
El anciano del lugar dijo: Toma un palo en las manos y escarba en la tierra.
Lo hice. Había caído tanta agua y tan deprisa, que la tierra no se había empapado. Escarbé. Ni un centímetro había empapado. Parecía imposible la constatación después del agua caída. Sólo se había «lavado» por encima la cara.
El anciano me dijo: La tierra sólo bebe a pequeños tragos.
No hizo falta más. Todo estaba muy claro.”
Y me hizo pensar esta historia en situaciones de hombres y mujeres, bastante numerosos, a quienes les sucede algo parecido. Hay un tipo de persona que no tiene cimientos ni consistencia. Vive una «sequía interior» profunda. Los acontecimientos sacuden a estas personas de manera sorprendente. No tienen dónde agarrarse. No tienen raíces y el viento las lleva y las trae como hojas de otoño. De repente, ¡ya!, son capaces de pasar del baile al llanto, de la euforia a la depresión.
Un accidente, un fracaso, una alegría, una noticia… les zarandea bruscamente, pero no les traspasa ni les lleva al lugar sagrado donde uno se hace preguntas y toma la vida en las manos… Viven a merced de los vientos. Y todo lo esperan del «viento que sopla». El viento que trajo una noticia triste, este mismo viento traerá una noticia alegre… Se dejan llevar de los vientos. Hay personas que no dependen de ellas, dependen de lo que pasa a su alrededor. La vida no sale de dentro. La vida está en lo que pasa sin ser ellas dueñas de su vida.
Basta que te acerques a los tanatorios, a los hospitales, y que sigas el comportamiento de jóvenes y adultos que lloran desolados o que viven todo de manera estoica, de piel para afuera… Son personas que no fueron adiestradas para recorrer los caminos que llevan a uno mismo. Personas que se acostumbraron a lo instantáneo: todo aquí y ahora. Tener lo que me apetece y cuando me apetece, sin dilación, sin demora.
En la vida hay que saber esperar. Las cosas llegan, sí. Pero, sobre todo, a las cosas se llega paso a paso. Se llega al misterio personal y a todo misterio por el camino de la espera, por el camino del paso lento, por el camino de la penumbra…
Quizá hay intereses creados en hacer de las personas seres superficiales. Cuanto más superficial es uno, más fácilmente se le maneja, se le manipula. Grupos, partidos, comercio, etc., prefieren mejor tener en sus redes a personas «de antojos» que a personas con sólidos cimientos. Catarros y dolores normales se eliminan con una simple pastilla… pero hay que tomar muchas «pastillas» de control personal para alcanzar buenos cimientos de vida personal, buenos horizontes, buenos asideros contra los vaivenes de la vida.
Para que el corazón se empapen no valen los «sustos que la vida nos da», sino las piedras que vamos poniendo en los días normales y rutinarios, echando sólidos cimientos con pequeños ejercicios de personalización.
(A. Ginel en Misión Joven, nº 361 – marzo 2007)
Comentario:
Te envío una reflexión acerca de la música... me ha gustado especialmente el tercer párrafo. Y también la idea de "preparar la música" del día siguiente.
Espero que también te guste.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA MÚSICA
¿Qué decir de la música? Qué decir de aquello que, sin querer, se nos cuela en nuestra interioridad. Aquello que, sin violencia, entra en nosotros y es capaz de quedarse, de mover sentimientos, de traer recuerdos, de suscitar emociones, de representar ideales, de aglutinar personas… ¿Qué extraños resortes tendrá la música que, en todos nosotros –me atrevo a decir–, ocupa un lugar especial?
De alguna manera, parece que hay en nosotros una cierta connaturalidad para la música. Perece, incluso, que nuestro cuerpo está especialmente diseñado para ella. El ritmo de los latidos del corazón, la cadencia de la respiración, la tonalidad de nuestras palabras, el timbre de nuestra voz. Parece que lo más central de nosotros mismos (el corazón, la respiración, la capacidad para comunicarnos) está coloreado por la música. O mejor dicho –y quizá más fiel a la experiencia originaria–, la música quizá sea el vehículo más apropiado para expresar nuestra interioridad.
Bien por las letras, bien por las melodías, hay músicas que se nos quedan grabadas en la memoria porque son capaces de dar palabra y forma a estados de ánimo. Otras son capaces de modular y dejar plasmada la intensidad de ciertos momentos de nuestra vida. Otras, sin que resulten especialmente significativas, nos acompañan constantemente durante un día. Todo esto puede indicarnos que la música es un buen instrumento para cultivarnos, para expresarnos, para ensanchar nuestra interioridad.
Pero puede suceder lo contrario. Me pregunto si todas, o la mayoría, de las personas con las que me cruzo todos los días por la calle, en el autobús, en el cercanías… tienen esto presente y lo viven de manera similar. Me pregunto si estas personas, en sus trayectos, en los minutos que transcurren marcados en su mp3, mp4’s o iPod’s, tienen presente esta potencialidad de la música, o simplemente los puede la inercia, el no querer pensar en nada en concreto, el que el orden de la lista de reproducción vaya marcando sus pensamientos, sus sentimientos, sus pasos por las calles.
Creo que no sería mala tarea educarnos en la música y educar la música que escuchamos. Educar –del latín educere (sacar de sí mismo lo mejor)–, sacar el máximo potencial, lo mejor, de la música que escuchamos. De igual manera que casi todos los días preparamos la mochila o la agenda para el día siguiente, podríamos cuidar con esmero qué escuchar al día siguiente.
Educar la música para sacar lo mejor de nuestra interioridad quizá pase por decir:
Sí a una música que pueda dar palabras e intensidad a mi vida, y no a una música que venga simplemente marcada por las modas, aunque sean las de mis conocidos.
Sí a una música que me ayude a pensar las preocupaciones, a gustar los recuerdos, y no a una música que me desconecte de mi vida, que me saque de mí mismo, en el peor sentido de la expresión.
Sí a una música que tenga contenido, bien por el mensaje, bien porque es capaz de mover mi ánimo, y no a una música que sea vacía, que sea insípida, que no me acuerde a la media hora de lo que he escuchado.
(Santiago G. M. en Misión Joven – nº 375, abril 2008)
Espero que también te guste.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA MÚSICA
¿Qué decir de la música? Qué decir de aquello que, sin querer, se nos cuela en nuestra interioridad. Aquello que, sin violencia, entra en nosotros y es capaz de quedarse, de mover sentimientos, de traer recuerdos, de suscitar emociones, de representar ideales, de aglutinar personas… ¿Qué extraños resortes tendrá la música que, en todos nosotros –me atrevo a decir–, ocupa un lugar especial?
De alguna manera, parece que hay en nosotros una cierta connaturalidad para la música. Perece, incluso, que nuestro cuerpo está especialmente diseñado para ella. El ritmo de los latidos del corazón, la cadencia de la respiración, la tonalidad de nuestras palabras, el timbre de nuestra voz. Parece que lo más central de nosotros mismos (el corazón, la respiración, la capacidad para comunicarnos) está coloreado por la música. O mejor dicho –y quizá más fiel a la experiencia originaria–, la música quizá sea el vehículo más apropiado para expresar nuestra interioridad.
Bien por las letras, bien por las melodías, hay músicas que se nos quedan grabadas en la memoria porque son capaces de dar palabra y forma a estados de ánimo. Otras son capaces de modular y dejar plasmada la intensidad de ciertos momentos de nuestra vida. Otras, sin que resulten especialmente significativas, nos acompañan constantemente durante un día. Todo esto puede indicarnos que la música es un buen instrumento para cultivarnos, para expresarnos, para ensanchar nuestra interioridad.
Pero puede suceder lo contrario. Me pregunto si todas, o la mayoría, de las personas con las que me cruzo todos los días por la calle, en el autobús, en el cercanías… tienen esto presente y lo viven de manera similar. Me pregunto si estas personas, en sus trayectos, en los minutos que transcurren marcados en su mp3, mp4’s o iPod’s, tienen presente esta potencialidad de la música, o simplemente los puede la inercia, el no querer pensar en nada en concreto, el que el orden de la lista de reproducción vaya marcando sus pensamientos, sus sentimientos, sus pasos por las calles.
Creo que no sería mala tarea educarnos en la música y educar la música que escuchamos. Educar –del latín educere (sacar de sí mismo lo mejor)–, sacar el máximo potencial, lo mejor, de la música que escuchamos. De igual manera que casi todos los días preparamos la mochila o la agenda para el día siguiente, podríamos cuidar con esmero qué escuchar al día siguiente.
Educar la música para sacar lo mejor de nuestra interioridad quizá pase por decir:
Sí a una música que pueda dar palabras e intensidad a mi vida, y no a una música que venga simplemente marcada por las modas, aunque sean las de mis conocidos.
Sí a una música que me ayude a pensar las preocupaciones, a gustar los recuerdos, y no a una música que me desconecte de mi vida, que me saque de mí mismo, en el peor sentido de la expresión.
Sí a una música que tenga contenido, bien por el mensaje, bien porque es capaz de mover mi ánimo, y no a una música que sea vacía, que sea insípida, que no me acuerde a la media hora de lo que he escuchado.
(Santiago G. M. en Misión Joven – nº 375, abril 2008)
Comentario:
Este artículo lo vi en una revista a la que estoy suscrito, y la verdad es que me hizo pensar. Siempre se ha dicho de alguien que es "muy salao" para referirse a que tiene humor, gracia... y también sabemos lo que queremos decir cuando a alguien lo calificamos de "soso". Por eso, no está de más pensar un poco en nuestra vida, y ver si está "en su punto de sal", si le encontramos verdadero gusto, o se nos está haciendo demasiado sosa.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA SAL DE NUESTRA VIDA
Mientras escribo esta columna entran por mi ventana los inconfundibles aromas de los guisos que se cuecen en el vecindario, y hasta los que llegan de un restaurante cercano. Si no fuera porque los nutrientes son indispensables para las funciones básicas de nuestro organismo, sólo el olor bastaría para alimentarnos. ¡Cuántos magníficos cocineros anónimos tenemos a nuestro alrededor que saben dar a la comida ese toque certero que la hace más sabrosa! Con ingredientes sencillos son capaces de salir de la rutina y preparar cada día un menú extraordinario.
Pero, ¿y nosotros?, ¿qué toque damos a nuestra vida?, ¿ponemos algún ingrediente especial para hacerla más sabrosa?, ¿cuál es nuestro secreto?, ¿o somos, quizá como esos otros cocineros que preparan cada día una comida para salir del paso?
A veces nos abandonamos a la rutina, con la sensación de que más que vivir la vida, pasamos por ella. Nos dejamos llevar por el relativismo, descuidando el valor de las cosas y de las acciones. En no pocas ocasiones nos cegamos por la cultura del bienestar, entendido como no poder prescindir de salir de casa cada fin de semana, viajar en todos los puentes y vacaciones, perdernos cada hora que tenemos libre en un centro comercial… Otras veces nos ocurre que no somos capaces de afrontar con madurez y responsabilidad los compromisos que la vida nos propone, y los esquivamos aun a costa de nuestra felicidad.
Nos sentimos atraídos por los mensajes que la sociedad, desde distintos ámbitos, nos sugiera, y que nos invitan a redecorar nuestra vida con propuestas superficiales, de usar y tirar. Nos inducen a seguir el camino más fácil, en el que no haya que esforzarse apenas ni para aprobar una asignatura. Nos dejamos seducir por los cantos de sirena que nos susurran cómo reinventarnos a nosotros mismos, aunque para ello tengamos que renunciar a nuestra esencia. Incluso en el ámbito de la fe, en más de una ocasión, caemos en la monotonía, rezamos como papagayos, relativizamos los fundamentos más incómodos.
En definitiva, demasiadas veces nos dejamos arrastrar por una corriente de agua en la que se diluye la sal de nuestro ser, de nuestra vida. Pero… si la sal se vuelve sosa, ¿quién salará el mundo?
Ésta es una de nuestras tareas, dar sabor a nuestra vida y a la de los demás. El sabor de la alegría, de las cosas bien hechas aunque cuesten, del silencio contemplativo. El sabor de fiarnos de los planes de Dios y decir sí, como María, a los caminos que nos vaya descubriendo, de mejorar cada día como personas, de descubrir lo que realmente importa y por lo que merece la pena luchar…
Creo que sólo así nuestra vida tendrá un toque muy especial y será un gusto vivirla.
(M. A. Fernández, en SIGNO, nº 20, marzo – abril 2008)
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA SAL DE NUESTRA VIDA
Mientras escribo esta columna entran por mi ventana los inconfundibles aromas de los guisos que se cuecen en el vecindario, y hasta los que llegan de un restaurante cercano. Si no fuera porque los nutrientes son indispensables para las funciones básicas de nuestro organismo, sólo el olor bastaría para alimentarnos. ¡Cuántos magníficos cocineros anónimos tenemos a nuestro alrededor que saben dar a la comida ese toque certero que la hace más sabrosa! Con ingredientes sencillos son capaces de salir de la rutina y preparar cada día un menú extraordinario.
Pero, ¿y nosotros?, ¿qué toque damos a nuestra vida?, ¿ponemos algún ingrediente especial para hacerla más sabrosa?, ¿cuál es nuestro secreto?, ¿o somos, quizá como esos otros cocineros que preparan cada día una comida para salir del paso?
A veces nos abandonamos a la rutina, con la sensación de que más que vivir la vida, pasamos por ella. Nos dejamos llevar por el relativismo, descuidando el valor de las cosas y de las acciones. En no pocas ocasiones nos cegamos por la cultura del bienestar, entendido como no poder prescindir de salir de casa cada fin de semana, viajar en todos los puentes y vacaciones, perdernos cada hora que tenemos libre en un centro comercial… Otras veces nos ocurre que no somos capaces de afrontar con madurez y responsabilidad los compromisos que la vida nos propone, y los esquivamos aun a costa de nuestra felicidad.
Nos sentimos atraídos por los mensajes que la sociedad, desde distintos ámbitos, nos sugiera, y que nos invitan a redecorar nuestra vida con propuestas superficiales, de usar y tirar. Nos inducen a seguir el camino más fácil, en el que no haya que esforzarse apenas ni para aprobar una asignatura. Nos dejamos seducir por los cantos de sirena que nos susurran cómo reinventarnos a nosotros mismos, aunque para ello tengamos que renunciar a nuestra esencia. Incluso en el ámbito de la fe, en más de una ocasión, caemos en la monotonía, rezamos como papagayos, relativizamos los fundamentos más incómodos.
En definitiva, demasiadas veces nos dejamos arrastrar por una corriente de agua en la que se diluye la sal de nuestro ser, de nuestra vida. Pero… si la sal se vuelve sosa, ¿quién salará el mundo?
Ésta es una de nuestras tareas, dar sabor a nuestra vida y a la de los demás. El sabor de la alegría, de las cosas bien hechas aunque cuesten, del silencio contemplativo. El sabor de fiarnos de los planes de Dios y decir sí, como María, a los caminos que nos vaya descubriendo, de mejorar cada día como personas, de descubrir lo que realmente importa y por lo que merece la pena luchar…
Creo que sólo así nuestra vida tendrá un toque muy especial y será un gusto vivirla.
(M. A. Fernández, en SIGNO, nº 20, marzo – abril 2008)
Comentario:
El correo de esta semana es más breve, pero profundo. Cuando lo leí, me quedé pensando en todos los que, de un modo u otro, deseamos hacer realidad nuestra "leyenda personal", nuestro sueño, alcanzar la meta que nos hemos propuesto... El camino a recorrer a veces es largo, con obstáculos, es el "precio" que tenemos que pagar, como dice el texto, y lógicamente vienen momentos de "bajón", pero como indica al final, la otra opción, abandonar, tiene el precio aún más alto.
Por eso, te invito a que durante unos minutos pienses en qué punto estás de tu "leyenda personal"... y que, a pesar de los "gastos", merece la pena.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
La leyenda personal no es tan simple como parece.
Al contrario, puede ser una actividad peligrosa.
Cuando queremos algo, ponemos en marcha energías poderosas,
y ya no podemos ocultarnos el verdadero sentido de nuestra vida.
Cuando queremos algo, escogemos el precio que vamos a pagar.
Seguir un sueño tiene un precio. Puede exigir que abandonemos viejos hábitos,
puede hacernos pasar dificultades, tener decepciones, etc.
Pero, por alto que sea ese precio,
nunca es tan algo como el que paga el que no vivió su leyenda personal.
(Claudio Coelho, publicado en Cultura Religiosa, nº 472, enero-febrero 2008)
Por eso, te invito a que durante unos minutos pienses en qué punto estás de tu "leyenda personal"... y que, a pesar de los "gastos", merece la pena.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
La leyenda personal no es tan simple como parece.
Al contrario, puede ser una actividad peligrosa.
Cuando queremos algo, ponemos en marcha energías poderosas,
y ya no podemos ocultarnos el verdadero sentido de nuestra vida.
Cuando queremos algo, escogemos el precio que vamos a pagar.
Seguir un sueño tiene un precio. Puede exigir que abandonemos viejos hábitos,
puede hacernos pasar dificultades, tener decepciones, etc.
Pero, por alto que sea ese precio,
nunca es tan algo como el que paga el que no vivió su leyenda personal.
(Claudio Coelho, publicado en Cultura Religiosa, nº 472, enero-febrero 2008)
Comentario:
El texto que te envío esta semana, además de bonito, es profundo, e invita a la reflexión. La decisión de "no rendirse" ante lo que sea la tenemos que tomar cada uno, pero es importante que busquemos las motivaciones y apoyos (humanos, religiosos, o de cualquier tipo) que nos van a ayudar y a acompañar para llevar adelante esta decisión.
En los últimos ejercicios espirituales que realicé, una de las pistas de oración fue que, ante las dificultades personales, sociales, etc., "no tenemos que ser personas optimistas, sino esperanzadas". Pues por eso... ¡No te rindas!
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
NO TE RINDAS
No te rindas,
aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas,
que la vida es eso: continuar el viaje
perseguir tus sueños, destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas,
por favor, no cedas, aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.
Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto.
Recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo.
No te rindas,
por favor, no cedas.
(Mario Benedetti, publicado en Cultura Religiosa, nº 473, marzo-abril 2008)
En los últimos ejercicios espirituales que realicé, una de las pistas de oración fue que, ante las dificultades personales, sociales, etc., "no tenemos que ser personas optimistas, sino esperanzadas". Pues por eso... ¡No te rindas!
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
NO TE RINDAS
No te rindas,
aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas,
que la vida es eso: continuar el viaje
perseguir tus sueños, destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas,
por favor, no cedas, aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.
Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto.
Recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo.
No te rindas,
por favor, no cedas.
(Mario Benedetti, publicado en Cultura Religiosa, nº 473, marzo-abril 2008)
Comentario:
Esta semana te envío la segunda parte de "Nuestros miedos". El modo de empezar a afrontarlos es "simple", pero difícil a la vez. Por eso mismo, vencer los propios miedos es un proceso, diferente en cada persona, y no se pueden dar reglas generales, sólo pistas, como las que ofrece el artículo. Y hay que tener paciencia, con uno mismo, y con los demás.
Como complemento, te ofrezco este texto que acompañaba al artículo:
Quien tenga miedo a andar, que no se suelte de la mano de su madre; quien tenga miedo a caer, que permanezca sentado; quien tenga miedo a escalar, que siga en el refugio; quien tenga miedo a equivocarse de camino, que se quede en casa... Pero quien haga todo eso ya no podrá ser hombre, porque lo propio del hombre es arriesgarse. Podrá decir que ama, pero no sabe amar, porque amar es ser capaz de arriesgar por otros. (Vientos de libertad, Julián Ríos).
Espero que te guste, te mando un fuerte abrazo.
JM - metropoli
NUESTROS MIEDOS (2)
Hay cinco miedos básicos que son: miedo a lo desconocido o a la muerte; miedo al abandono o a la soledad; miedo a fracasar o a equivocarme o al éxito; miedo a que me engañen o me traicionen; miedo a la pobreza o la escasez.
Si nos detenemos a pensar dónde viven estos miedos, podemos ver que muchas veces sólo lo hacen en nuestra conversación interna en forma de creencias que vivimos como si fueran verdaderas.
Pensamos que el pasado es una buena fuente de información de lo que puede ocurrir en el presente y en el futuro y damos a estos juicios validez como si fueran hechos, sin darnos cuenta de que son sólo las explicaciones que creamos en un determinado momento. El momento cambió, nosotros cambiamos, pero los juicios siguen vigentes en nuestro sistema de creencias y como tal los defendemos.
El verbo “creer” y el verbo “crear” se conjugan de la misma manera en la primera persona del singular: “yo creo”. Y esto es porque de alguna manera cuando creemos en algo, creamos eso para nuestras vidas. ¿Quieres crear ese espacio para ti?
Los juicios pertenecen a la categoría de los actos del habla que crean realidad al emitirlos. Por lo que podríamos decir que tener conversaciones de miedo o confianza crean esa realidad en nosotros. Entonces veamos cómo podríamos cambiar esos cinco miedos básicos en conversaciones que nos apoyen en el logro de los objetivos:
Me atraen las cosas nuevas y los desafíos.
Me siento bien conmigo mismo.
Estoy aprendiendo.
Éste es un momento y una persona diferentes.
Soy rico contentándome con lo que tengo.
¿Qué te parece esta nueva forma de ver las cosas? En las primeras te enfocas en el vaso medio vacío y en estas últimas en el vaso medio lleno. ¿Quién tiene razón? Ambas y ninguna.
Una vez un entrenador dijo: si vas a tener fantasías, ¿por qué no elegir aquellas positivas que puedan apoyarte para lograr tus metas? Prueba algo que no hayas probado antes y hazlo por lo menos tres veces: una para sobreponerte al miedo, otra para averiguar cómo hacerlo y la tercera para ver si te gusta o no.
El miedo es algo que necesita ser atravesado para creer. Aquello que tanto te asusta hacer es un claro indicador de la próxima cosa que necesitas emprender.
(J. A. Ocaña, en Catequética, noviembre – diciembre 2006)
Como complemento, te ofrezco este texto que acompañaba al artículo:
Quien tenga miedo a andar, que no se suelte de la mano de su madre; quien tenga miedo a caer, que permanezca sentado; quien tenga miedo a escalar, que siga en el refugio; quien tenga miedo a equivocarse de camino, que se quede en casa... Pero quien haga todo eso ya no podrá ser hombre, porque lo propio del hombre es arriesgarse. Podrá decir que ama, pero no sabe amar, porque amar es ser capaz de arriesgar por otros. (Vientos de libertad, Julián Ríos).
Espero que te guste, te mando un fuerte abrazo.
JM - metropoli
NUESTROS MIEDOS (2)
Hay cinco miedos básicos que son: miedo a lo desconocido o a la muerte; miedo al abandono o a la soledad; miedo a fracasar o a equivocarme o al éxito; miedo a que me engañen o me traicionen; miedo a la pobreza o la escasez.
Si nos detenemos a pensar dónde viven estos miedos, podemos ver que muchas veces sólo lo hacen en nuestra conversación interna en forma de creencias que vivimos como si fueran verdaderas.
Pensamos que el pasado es una buena fuente de información de lo que puede ocurrir en el presente y en el futuro y damos a estos juicios validez como si fueran hechos, sin darnos cuenta de que son sólo las explicaciones que creamos en un determinado momento. El momento cambió, nosotros cambiamos, pero los juicios siguen vigentes en nuestro sistema de creencias y como tal los defendemos.
El verbo “creer” y el verbo “crear” se conjugan de la misma manera en la primera persona del singular: “yo creo”. Y esto es porque de alguna manera cuando creemos en algo, creamos eso para nuestras vidas. ¿Quieres crear ese espacio para ti?
Los juicios pertenecen a la categoría de los actos del habla que crean realidad al emitirlos. Por lo que podríamos decir que tener conversaciones de miedo o confianza crean esa realidad en nosotros. Entonces veamos cómo podríamos cambiar esos cinco miedos básicos en conversaciones que nos apoyen en el logro de los objetivos:
Me atraen las cosas nuevas y los desafíos.
Me siento bien conmigo mismo.
Estoy aprendiendo.
Éste es un momento y una persona diferentes.
Soy rico contentándome con lo que tengo.
¿Qué te parece esta nueva forma de ver las cosas? En las primeras te enfocas en el vaso medio vacío y en estas últimas en el vaso medio lleno. ¿Quién tiene razón? Ambas y ninguna.
Una vez un entrenador dijo: si vas a tener fantasías, ¿por qué no elegir aquellas positivas que puedan apoyarte para lograr tus metas? Prueba algo que no hayas probado antes y hazlo por lo menos tres veces: una para sobreponerte al miedo, otra para averiguar cómo hacerlo y la tercera para ver si te gusta o no.
El miedo es algo que necesita ser atravesado para creer. Aquello que tanto te asusta hacer es un claro indicador de la próxima cosa que necesitas emprender.
(J. A. Ocaña, en Catequética, noviembre – diciembre 2006)
Comentario:
He encontrado una corta reflexión, que voy a dividir en dos envíos, acerca de algo tan común como nuestros miedos. Como dice el texto, hay miedos que surgen ante amenazas reales; pero también tenemos dentro muchos otros miedos que no son sino "fantasmas" que más o menos conscientemente nos creamos y damos por ciertos... Y el mejor modo de enfrentarse a ellos es empezar a reconocerlos para desarmarlos, como veremos la semana que viene.
Para pensar un poco... espero que te resulte interesante, porque... ¿quién no siente miedo?
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
NUESTROS MIEDOS (1)
¿Dónde te parece que viven tus miedos? Si tuviera que ubicar los miedos en algún lugar diría que se encuentran en la conversación, en la autocharla que mantenemos con nosotros mismos. Los podemos encontrar con disfraces:
Me resulta difícil… Me cuesta decidirme… Esto es mucho para mí… No voy a poder…
Me van a decir que no… No me van a dar las fuerzas… No me atrevo… No entiendo…
Lo dejo para después… No tengo tiempo… Mejor lo pienso un poco más…
No puedo comprometerme…
El miedo es una emoción que nos asalta y nos avisa de un peligro inminente. Como cualquier emoción, nos predispone de alguna manera a la acción. El miedo es de las emociones que nos frenan
Existen circunstancias en las que el miedo funciona paralizándonos para protegernos de algo real que existe fuera y nos amenaza. Pero, ¿qué hay de esos momentos en que fuera no existe nada real amenazándonos y sólo es nuestra ilusión?
Aprendimos a tener miedo cuando éramos niños. Nos enseñaron a tener miedo a las cosas nuevas o a aquello para lo que no teníamos explicación. En ese momento éramos muy pequeños para diferenciar entre lo peligroso y lo excitante.
Aprendimos el comportamiento y hoy lo seguimos empleando. Las circunstancias fuera cambiaron, nosotros tenemos muchos más recursos que entonces; sin embargo, el comportamiento está aprendido y funciona automático.
Nuestros temores suelen crear eso que tememos. Los miedos son ilusiones que vivimos como si fueran ciertas.
J. A. Ocaña, en Catequética, noviembre – diciembre 2006)
Para pensar un poco... espero que te resulte interesante, porque... ¿quién no siente miedo?
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
NUESTROS MIEDOS (1)
¿Dónde te parece que viven tus miedos? Si tuviera que ubicar los miedos en algún lugar diría que se encuentran en la conversación, en la autocharla que mantenemos con nosotros mismos. Los podemos encontrar con disfraces:
Me resulta difícil… Me cuesta decidirme… Esto es mucho para mí… No voy a poder…
Me van a decir que no… No me van a dar las fuerzas… No me atrevo… No entiendo…
Lo dejo para después… No tengo tiempo… Mejor lo pienso un poco más…
No puedo comprometerme…
El miedo es una emoción que nos asalta y nos avisa de un peligro inminente. Como cualquier emoción, nos predispone de alguna manera a la acción. El miedo es de las emociones que nos frenan
Existen circunstancias en las que el miedo funciona paralizándonos para protegernos de algo real que existe fuera y nos amenaza. Pero, ¿qué hay de esos momentos en que fuera no existe nada real amenazándonos y sólo es nuestra ilusión?
Aprendimos a tener miedo cuando éramos niños. Nos enseñaron a tener miedo a las cosas nuevas o a aquello para lo que no teníamos explicación. En ese momento éramos muy pequeños para diferenciar entre lo peligroso y lo excitante.
Aprendimos el comportamiento y hoy lo seguimos empleando. Las circunstancias fuera cambiaron, nosotros tenemos muchos más recursos que entonces; sin embargo, el comportamiento está aprendido y funciona automático.
Nuestros temores suelen crear eso que tememos. Los miedos son ilusiones que vivimos como si fueran ciertas.
J. A. Ocaña, en Catequética, noviembre – diciembre 2006)
Comentario:
El correo de esta semana toca un punto importante, el de las emociones. Como indica el texto, los sentimientos y emociones no son buenos ni malos, son humanos. No hay que asustarse de ellos, ni avergonzarse... hay que aprender a educarlos y canalizarlos. No es fácil, pero esforzarse en conocer y educar los sentimientos y emociones redunda en beneficio propio, y en beneficio de los demás.
Como siempre, espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EDUCAR LAS EMOCIONES
Los valores no se pueden enseñar de manera abstracta, no se aprenden si no se viven. El modelo de los padres en el trato con los hijos y con los otros es el verdadero punto de referencia; los discursos lo son mucho menos. Las personas aprendemos a relacionarnos y a actuar según las relaciones que establecen nuestros padres con nosotros, con nuestros hermanos y con los demás. La adquisición de los valores depende en gran parte de la coherencia de los modelos.
¿Nos paramos alguna vez a analizar qué valores o contravalores transmiten nuestras actitudes y maneras de hacer? ¿Qué valores queremos que adquieran nuestros hijos? ¿Qué hemos de hacer con nuestras emociones?
Los valores o contravalores se viven en el día a día, en todo momento y en cualquier situación, y unos y otros se empiezan a adquirir y a interiorizar desde los primeros años de vida, incidiendo en la construcción de la personalidad y contribuyendo a conformar nuestra manera de hacer y reaccionar y nuestras actitudes.
Las conductas agresivas suelen ser respuestas reactivas a situaciones o tratos en los que nos sentimos agredidos, atacados en la autoestima o en nuestros derechos, y que nos provocan frustración, impotencia, rabia… Si tenemos en cuenta que la respuesta agresiva aumenta evidentemente el malestar de quien la recibe, pero también del que la efectúa, hay que buscar una mejor manera de defendernos, una mejor manera de reafirmarnos, una manera más positiva o menos lesiva de descargar la tensión.
En frío es fácil ser tolerante, respetuoso, generoso… Las dificultades surgen cuando nos invaden emociones negativas (rabia, frustración, celos, ira…). Para adelantar en el proceso de formación y maduración personales hay que aprender a reconocer y aceptar las emociones y los sentimientos que nos provocan las situaciones y los otros. A partir de este reconocimiento y aceptación es cuando podemos ir encontrando estrategias y recursos para dominarlas.
La educación emocional nos permite aprender a reconocer las propias emociones y las de los otros y a actuar reflexivamente, conteniendo las reacciones a pesar de la emoción negativa que nos pueda invadir.
No se trata tanto de reprimir los sentimientos y emociones, que son lo que son, cuanto de aprender a contener las reacciones negativas, como la agresividad, la venganza… (se trata de qué puedo hacer cuando estoy enfadado, dolido… que no haga daño a los otros ni a mí).
Los sentimientos y emociones no son ni buenos ni malos, son humanos y los sentiremos mientras vivamos (si son positivos o negativos lo serán en función del bienestar o malestar que provoquen a quien los tenga). Son las acciones las que son buenas o malas.
(Extracto del secretariado de la escuela cristiana de Cataluña,
publicado en Catequética, mayo-junio 2007)
Como siempre, espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EDUCAR LAS EMOCIONES
Los valores no se pueden enseñar de manera abstracta, no se aprenden si no se viven. El modelo de los padres en el trato con los hijos y con los otros es el verdadero punto de referencia; los discursos lo son mucho menos. Las personas aprendemos a relacionarnos y a actuar según las relaciones que establecen nuestros padres con nosotros, con nuestros hermanos y con los demás. La adquisición de los valores depende en gran parte de la coherencia de los modelos.
¿Nos paramos alguna vez a analizar qué valores o contravalores transmiten nuestras actitudes y maneras de hacer? ¿Qué valores queremos que adquieran nuestros hijos? ¿Qué hemos de hacer con nuestras emociones?
Los valores o contravalores se viven en el día a día, en todo momento y en cualquier situación, y unos y otros se empiezan a adquirir y a interiorizar desde los primeros años de vida, incidiendo en la construcción de la personalidad y contribuyendo a conformar nuestra manera de hacer y reaccionar y nuestras actitudes.
Las conductas agresivas suelen ser respuestas reactivas a situaciones o tratos en los que nos sentimos agredidos, atacados en la autoestima o en nuestros derechos, y que nos provocan frustración, impotencia, rabia… Si tenemos en cuenta que la respuesta agresiva aumenta evidentemente el malestar de quien la recibe, pero también del que la efectúa, hay que buscar una mejor manera de defendernos, una mejor manera de reafirmarnos, una manera más positiva o menos lesiva de descargar la tensión.
En frío es fácil ser tolerante, respetuoso, generoso… Las dificultades surgen cuando nos invaden emociones negativas (rabia, frustración, celos, ira…). Para adelantar en el proceso de formación y maduración personales hay que aprender a reconocer y aceptar las emociones y los sentimientos que nos provocan las situaciones y los otros. A partir de este reconocimiento y aceptación es cuando podemos ir encontrando estrategias y recursos para dominarlas.
La educación emocional nos permite aprender a reconocer las propias emociones y las de los otros y a actuar reflexivamente, conteniendo las reacciones a pesar de la emoción negativa que nos pueda invadir.
No se trata tanto de reprimir los sentimientos y emociones, que son lo que son, cuanto de aprender a contener las reacciones negativas, como la agresividad, la venganza… (se trata de qué puedo hacer cuando estoy enfadado, dolido… que no haga daño a los otros ni a mí).
Los sentimientos y emociones no son ni buenos ni malos, son humanos y los sentiremos mientras vivamos (si son positivos o negativos lo serán en función del bienestar o malestar que provoquen a quien los tenga). Son las acciones las que son buenas o malas.
(Extracto del secretariado de la escuela cristiana de Cataluña,
publicado en Catequética, mayo-junio 2007)
Comentario:
De nuevo te envío el correo semanal, esta vez con un tema que ya he tocado en anteriores ocasiones, pero que considero básico para la convivencia en la familia, en el grupo de amigos, compañeros de trabajo, etc.: aprender a escuchar. Porque hay que "educarse" para la escucha.
La primera parte del texto propone dos ejercicios que también son básicos: el primero, para aprender a "parar la mente", y el segundo, para aprender a escucharnos a nosotros mismos, ya que si esto no lo hacemos, difícilmente sabremos escuchar bien a los demás y comunicarnos. Como dice el texto, "es necesario escuchar para hablar".
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EDUCAR LA ESCUCHA
Empieza por recordar algunos sonidos o imágenes silenciosas que quizá hace tiempo que no escuchas: las olas chocando contra las rocas… los pájaros piando y trinando… las campanas repicando… una persona que te susurra al oído cosas bonitas… la lluvia golpeando el suelo… las hojas crujiendo bajo tus pies… el silencio del cielo estrellado…
Ahora da un paso más y escucha otro tipo de sonidos más interiores: escúchate a ti mismo. ¿Hace tiempo que no te escuchas el latido de tu corazón? ¿Hace mucho que no estás a solas contigo mismo y escuchas cómo está tu vida?
Quizá se te vaya el tiempo hablando de trabajo, de programas de la tele, de otras personas, del tiempo, del mundo… cuando a veces lo que querrías es hablar de lo que te inquieta de verdad, de tus dudas, inquietudes, reflexiones, dolores y alegrías.
Piensa…
…cuáles son tus preguntas en este momento de tu vida
…qué es aquello que necesitas hablar de verdad con alguien en confianza
…qué es lo más bonito que has aprendido en la vida y que te gustaría transmitir
…la persona que más te escucha y aquélla que admiras por su capacidad para poder escuchar
Pero, además de a ti mismo, es necesario que sepas escuchar a los demás. Y lo que piensas muchas veces sobre ti quizá te haga pensar si no le pasará lo mismo a la gente de tu entorno. Si detrás de sus gestos, palabras, seguridades, no habrá personas que piden ayuda, o que simplemente expresan dolor, o inseguridad, o paz. Si no se te estará escapando a chorros la vida de los tuyos.
Lo cierto es que no vamos a estar todo el día hablando con el corazón en la mano de nuestra intimidad. Es posible que en la vida cotidiana sigas hablando con tu gente de las cosas más cotidianas. El verdadero reto es aprender a escuchar, por debajo de esos discursos, la palabra profunda, el canto tranquilo o el llanto escondido.
Por último, es necesario escuchar para hablar. Las palabras nos asaltan. Y, a veces, nuestro mundo, entre tanta palabrería, pierde la Palabra. Entre tanto tópico perdemos la verdadera ilusión. Entre tanto galimatías perdemos lo evidente. Entre tanto deseo perdemos la acción.
Cuando abusamos de las palabras pierden su fuerza. Los nombres pierden su fondo. Hace falta gente que con lo que dice transmita algo nuevo. Por eso, piénsatelo bien antes de hablar, porque si no mataremos las palabras y su increíble poder humanizador.
(Catequética, mayo-junio 2007, nº 3)
La primera parte del texto propone dos ejercicios que también son básicos: el primero, para aprender a "parar la mente", y el segundo, para aprender a escucharnos a nosotros mismos, ya que si esto no lo hacemos, difícilmente sabremos escuchar bien a los demás y comunicarnos. Como dice el texto, "es necesario escuchar para hablar".
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EDUCAR LA ESCUCHA
Empieza por recordar algunos sonidos o imágenes silenciosas que quizá hace tiempo que no escuchas: las olas chocando contra las rocas… los pájaros piando y trinando… las campanas repicando… una persona que te susurra al oído cosas bonitas… la lluvia golpeando el suelo… las hojas crujiendo bajo tus pies… el silencio del cielo estrellado…
Ahora da un paso más y escucha otro tipo de sonidos más interiores: escúchate a ti mismo. ¿Hace tiempo que no te escuchas el latido de tu corazón? ¿Hace mucho que no estás a solas contigo mismo y escuchas cómo está tu vida?
Quizá se te vaya el tiempo hablando de trabajo, de programas de la tele, de otras personas, del tiempo, del mundo… cuando a veces lo que querrías es hablar de lo que te inquieta de verdad, de tus dudas, inquietudes, reflexiones, dolores y alegrías.
Piensa…
…cuáles son tus preguntas en este momento de tu vida
…qué es aquello que necesitas hablar de verdad con alguien en confianza
…qué es lo más bonito que has aprendido en la vida y que te gustaría transmitir
…la persona que más te escucha y aquélla que admiras por su capacidad para poder escuchar
Pero, además de a ti mismo, es necesario que sepas escuchar a los demás. Y lo que piensas muchas veces sobre ti quizá te haga pensar si no le pasará lo mismo a la gente de tu entorno. Si detrás de sus gestos, palabras, seguridades, no habrá personas que piden ayuda, o que simplemente expresan dolor, o inseguridad, o paz. Si no se te estará escapando a chorros la vida de los tuyos.
Lo cierto es que no vamos a estar todo el día hablando con el corazón en la mano de nuestra intimidad. Es posible que en la vida cotidiana sigas hablando con tu gente de las cosas más cotidianas. El verdadero reto es aprender a escuchar, por debajo de esos discursos, la palabra profunda, el canto tranquilo o el llanto escondido.
Por último, es necesario escuchar para hablar. Las palabras nos asaltan. Y, a veces, nuestro mundo, entre tanta palabrería, pierde la Palabra. Entre tanto tópico perdemos la verdadera ilusión. Entre tanto galimatías perdemos lo evidente. Entre tanto deseo perdemos la acción.
Cuando abusamos de las palabras pierden su fuerza. Los nombres pierden su fondo. Hace falta gente que con lo que dice transmita algo nuevo. Por eso, piénsatelo bien antes de hablar, porque si no mataremos las palabras y su increíble poder humanizador.
(Catequética, mayo-junio 2007, nº 3)
Comentario:
CONDUCTAS DE RIESGO (8) – La desobediencia
El hábito de la obediencia debe adquirirse en edades tempranas. Cuando no se le presta atención, se corre el riesgo de que los pequeños lleguen a la adolescencia sin haber conseguido la costumbre de obedecer razonablemente.
En algunas ocasiones, la desobediencia de los pequeños es clara y rotunda: se niegan a cumplir las órdenes de profesores y padres, desafiando claramente la autoridad. Este tipo de desobediencia se constaba fácilmente. En otras ocasiones la desobediencia se expresa de forma más sutil: hacen como si no hubieran oído, se amparan en excusas, recurren a comportamientos exagerados y a chantajes afectivos.
Para garantizar la obediencia es imprescindible que padres y educadores mantengan sobre sus hijos y alumnos una autoridad positiva. Muchos educadores no consiguen este objetivo porque han dilapidado su autoridad moral. Y ésta se puede perder por varios motivos:
La permisividad: es imposible educar sin intervenir. Los educadores deben orientar en lo que está bien o está mal. Niños y adolescentes necesitan referentes y límites para sentirse seguros, felices y tener orientada su conducta. El educador que nunca ha señalado un límite, difícilmente será tenido en cuenta cuando quiera hacerlo de pronto.
Ceder después de decir «no»: una vez que un educador ha decidido poner un límite, la primera regla de oro es respetarlo. Muchos padres y educadores se atreven a poner normas pero ceden fácilmente ante el chantaje afectivo de los pequeños.
El autoritarismo: se halla en el otro extremo de la permisividad. El autoritarismo es la postura que persigue la obediencia por la obediencia. El objetivo del autoritarismo no es conseguir que el niño o el adolescente llegue a ser una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino que se convierta en un esclavo sumiso. El autoritarismo es tan pernicioso como la permisividad.
Gritar y perder la compostura: muchos educadores pierden los nervios y gritan y tratan a los niños de malos modos. Este abuso de la fuerza supone una humillación y un deterioro en la autoestima del niño o del adolescente. Y lo que es más grave: niños y adolescentes se acostumbran a los gritos y a los malos modos y cada vez hacen menos caso.
No escuchar: muchos padres y educadores se quejan de que niños y adolescentes no les escuchan. Para exigir una actitud de escucha en niños y adolescentes es necesario que previamente el educador les haya escuchado. Con frecuencia los educadores juzgan, evalúan, proponen qué se debe hacer… pero sin escuchar nunca.
La obediencia, la disciplina, el orden y la actuación responsable son metas a largo plazo. No suelen existir los éxitos inmediatos. Es necesaria mucha paciencia y dar tiempo al aprendizaje.
Niños y adolescentes suelen obedecer a quien goza de ascendente personal y de una autoridad moral nacida de: la cercanía personal, la valoración positiva de los logros realizados, la coherencia y el ejemplo, el reconocimiento de los propios errores, el afecto y el sentido común.
(publicado en la revista Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
El hábito de la obediencia debe adquirirse en edades tempranas. Cuando no se le presta atención, se corre el riesgo de que los pequeños lleguen a la adolescencia sin haber conseguido la costumbre de obedecer razonablemente.
En algunas ocasiones, la desobediencia de los pequeños es clara y rotunda: se niegan a cumplir las órdenes de profesores y padres, desafiando claramente la autoridad. Este tipo de desobediencia se constaba fácilmente. En otras ocasiones la desobediencia se expresa de forma más sutil: hacen como si no hubieran oído, se amparan en excusas, recurren a comportamientos exagerados y a chantajes afectivos.
Para garantizar la obediencia es imprescindible que padres y educadores mantengan sobre sus hijos y alumnos una autoridad positiva. Muchos educadores no consiguen este objetivo porque han dilapidado su autoridad moral. Y ésta se puede perder por varios motivos:
La permisividad: es imposible educar sin intervenir. Los educadores deben orientar en lo que está bien o está mal. Niños y adolescentes necesitan referentes y límites para sentirse seguros, felices y tener orientada su conducta. El educador que nunca ha señalado un límite, difícilmente será tenido en cuenta cuando quiera hacerlo de pronto.
Ceder después de decir «no»: una vez que un educador ha decidido poner un límite, la primera regla de oro es respetarlo. Muchos padres y educadores se atreven a poner normas pero ceden fácilmente ante el chantaje afectivo de los pequeños.
El autoritarismo: se halla en el otro extremo de la permisividad. El autoritarismo es la postura que persigue la obediencia por la obediencia. El objetivo del autoritarismo no es conseguir que el niño o el adolescente llegue a ser una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino que se convierta en un esclavo sumiso. El autoritarismo es tan pernicioso como la permisividad.
Gritar y perder la compostura: muchos educadores pierden los nervios y gritan y tratan a los niños de malos modos. Este abuso de la fuerza supone una humillación y un deterioro en la autoestima del niño o del adolescente. Y lo que es más grave: niños y adolescentes se acostumbran a los gritos y a los malos modos y cada vez hacen menos caso.
No escuchar: muchos padres y educadores se quejan de que niños y adolescentes no les escuchan. Para exigir una actitud de escucha en niños y adolescentes es necesario que previamente el educador les haya escuchado. Con frecuencia los educadores juzgan, evalúan, proponen qué se debe hacer… pero sin escuchar nunca.
La obediencia, la disciplina, el orden y la actuación responsable son metas a largo plazo. No suelen existir los éxitos inmediatos. Es necesaria mucha paciencia y dar tiempo al aprendizaje.
Niños y adolescentes suelen obedecer a quien goza de ascendente personal y de una autoridad moral nacida de: la cercanía personal, la valoración positiva de los logros realizados, la coherencia y el ejemplo, el reconocimiento de los propios errores, el afecto y el sentido común.
(publicado en la revista Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Aquí tienes un nueva entrega de "Conductas de riesgo". Y lo que dice está tan claro, que pocos comentarios necesita. Y las consecuencias de educar de un modo u otro se notan ya durante la infancia y juventud, pero sobre todo luego, en la vida adulta.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (7)
Baja tolerancia a la frustración
Uno de los objetivos fundamentales de la educación es el desarrollo de personas maduras, responsables y autónomas. La cercanía personal, el afecto y la comunicación son instrumentos esenciales para una buena educación.
Pero también es función esencial de la educación señalar límites claros y coherentes, aunque a veces resulte complicado e ingrato. Decir un «no» a tiempo es conveniente y necesario. Existe un cierto miedo a que el niño y el adolescente sufra la frustración de recibir un «no». No obstante, el enseñar a interiorizar unas normas y transmitir una disciplina les hace más responsables, les ayuda a madurar y a tornarse resistentes ante los conflictos de la vida. Una persona adquiere mayor nivel de madurez cuando sabe integrar las dificultades y no se derrumba con el sufrimiento; cuando es resistente a la frustración y sabe gestionarla adecuadamente.
Resulta sencillo decir «no» a los niños pequeños. Es más difícil proponer límites a los adolescentes. El adolescente vive una etapa compleja y cuesta mostrarle que existen actitudes y comportamientos que no son convenientes para su desarrollo personal armónico.
Padres y educadores suelen tener miedo a poner límites. Sin embargo, es saludable enseñar a soportar el esfuerzo y el sufrimiento, siempre que éste sea proporcionado y que niños y adolescentes sientan a su lado la presencia de padres y educadores ayudándoles a superar estos momentos. Los chicos y chicas que desarrollan una adecuada capacidad de esfuerzo y resistencia al sufrimiento, presentan menor riesgo de ver alterada su persona y conducta por factores ambientales.
(publicado en la revista Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (7)
Baja tolerancia a la frustración
Uno de los objetivos fundamentales de la educación es el desarrollo de personas maduras, responsables y autónomas. La cercanía personal, el afecto y la comunicación son instrumentos esenciales para una buena educación.
Pero también es función esencial de la educación señalar límites claros y coherentes, aunque a veces resulte complicado e ingrato. Decir un «no» a tiempo es conveniente y necesario. Existe un cierto miedo a que el niño y el adolescente sufra la frustración de recibir un «no». No obstante, el enseñar a interiorizar unas normas y transmitir una disciplina les hace más responsables, les ayuda a madurar y a tornarse resistentes ante los conflictos de la vida. Una persona adquiere mayor nivel de madurez cuando sabe integrar las dificultades y no se derrumba con el sufrimiento; cuando es resistente a la frustración y sabe gestionarla adecuadamente.
Resulta sencillo decir «no» a los niños pequeños. Es más difícil proponer límites a los adolescentes. El adolescente vive una etapa compleja y cuesta mostrarle que existen actitudes y comportamientos que no son convenientes para su desarrollo personal armónico.
Padres y educadores suelen tener miedo a poner límites. Sin embargo, es saludable enseñar a soportar el esfuerzo y el sufrimiento, siempre que éste sea proporcionado y que niños y adolescentes sientan a su lado la presencia de padres y educadores ayudándoles a superar estos momentos. Los chicos y chicas que desarrollan una adecuada capacidad de esfuerzo y resistencia al sufrimiento, presentan menor riesgo de ver alterada su persona y conducta por factores ambientales.
(publicado en la revista Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Aquí tienes una nueva entrega extraída de las "Conductas de riesgo" que publicó la revista Misión Joven. Cuando copiaba el fragmento, me venían a la cabeza algunos padres que se sienten como bichos raros porque intentan educar a sus hijos del modo que ahí se indica, y que se ven sometidos a las críticas de los otros padres.
Sin embargo, la distinción entre la verdadera autoestima y la falsa es muy importante. Porque las consecuencias de uno u otro modo de educar son totalmente distintas. Y bastante de lo que, por desgracia, vemos o sufrimos, tiene que ver con una tremenda inseguridad personal provocada por una casi nula autoestima.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo. JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (6) Factores de riesgo «menores»
La conducta social desajustada, las adicciones, la violencia, la depresión, la apatía, las crisis de ansiedad y angustia, los trastornos alimenticios graves… son situaciones no deseables que definen un cierto malestar individual y social. La prevención aparece como una vía de mejora óptima y deseable. La prevención de estos trastornos implica el análisis de las variables que intervienen en su origen.
La mayor parte de los factores de riesgo que vamos a ver a continuación no son graves. Pero cuando persisten en el tiempo, cuando no son objeto de atención por parte de padres y educadores y derivan a otras dimensiones de la persona… pueden convertirse en trampolines hacia situaciones preocupantes.
Inseguridad personal
Las personas necesitan un mínimo de autoestima en todas las etapas de su existencia. la autoestima ayuda a potenciar las propias posibilidades y a realizar las tareas de la vida con interés y eficacia. Durante la adolescencia aumenta considerablemente su necesidad. Esta cualidad personal evita estados de inseguridad e inferioridad.
La seguridad en uno mismo es el convencimiento de que posee la capacidad suficiente para resolver los problemas que se presentan y para ofrecer algo valioso a quienes nos rodean. La falta de autoestima, y la inseguridad personal derivada de su carencia, es un factor de riesgo. Conviene reforzar la identidad personal y la autoestima de niños y adolescentes como elemento para minimizar riesgos.
Padres y educadores deben desarrollar la autoestima «merecida». Es decir, aquella que se fundamenta en logros reales, la que perdura, la que se sustenta en el esfuerzo diario por ser cada vez un poco mejor y alcanzar nuevas metas de forma autónoma. Todo ello se consigue formando el carácter, educando la voluntad, generando hábitos de esfuerzo, promoviendo el trabajo bien hecho, facilitando una visión positiva de la propia persona, desarrollando el autodominio y la disciplina y abriéndose progresivamente a los demás. Una persona servicial y generosa presenta cotas altas de autoestima.
Hay que evitar aquella concepción errónea de autoestima en la que se alaba a niños y adolescentes por sistema, independientemente de su comportamiento. Este falso concepto busca que los menores no sufran, no se sientan avergonzados y que no consideren que se critica lo que dicen o hacen, reduciendo la autoestima a una tolerancia total.
La autoestima auténtica es fuente de seguridad personal y contribuye a fortalecer la persona, haciéndola más resistente y menos vulnerable a los problemas.
(publicado en la revista Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Sin embargo, la distinción entre la verdadera autoestima y la falsa es muy importante. Porque las consecuencias de uno u otro modo de educar son totalmente distintas. Y bastante de lo que, por desgracia, vemos o sufrimos, tiene que ver con una tremenda inseguridad personal provocada por una casi nula autoestima.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo. JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (6) Factores de riesgo «menores»
La conducta social desajustada, las adicciones, la violencia, la depresión, la apatía, las crisis de ansiedad y angustia, los trastornos alimenticios graves… son situaciones no deseables que definen un cierto malestar individual y social. La prevención aparece como una vía de mejora óptima y deseable. La prevención de estos trastornos implica el análisis de las variables que intervienen en su origen.
La mayor parte de los factores de riesgo que vamos a ver a continuación no son graves. Pero cuando persisten en el tiempo, cuando no son objeto de atención por parte de padres y educadores y derivan a otras dimensiones de la persona… pueden convertirse en trampolines hacia situaciones preocupantes.
Inseguridad personal
Las personas necesitan un mínimo de autoestima en todas las etapas de su existencia. la autoestima ayuda a potenciar las propias posibilidades y a realizar las tareas de la vida con interés y eficacia. Durante la adolescencia aumenta considerablemente su necesidad. Esta cualidad personal evita estados de inseguridad e inferioridad.
La seguridad en uno mismo es el convencimiento de que posee la capacidad suficiente para resolver los problemas que se presentan y para ofrecer algo valioso a quienes nos rodean. La falta de autoestima, y la inseguridad personal derivada de su carencia, es un factor de riesgo. Conviene reforzar la identidad personal y la autoestima de niños y adolescentes como elemento para minimizar riesgos.
Padres y educadores deben desarrollar la autoestima «merecida». Es decir, aquella que se fundamenta en logros reales, la que perdura, la que se sustenta en el esfuerzo diario por ser cada vez un poco mejor y alcanzar nuevas metas de forma autónoma. Todo ello se consigue formando el carácter, educando la voluntad, generando hábitos de esfuerzo, promoviendo el trabajo bien hecho, facilitando una visión positiva de la propia persona, desarrollando el autodominio y la disciplina y abriéndose progresivamente a los demás. Una persona servicial y generosa presenta cotas altas de autoestima.
Hay que evitar aquella concepción errónea de autoestima en la que se alaba a niños y adolescentes por sistema, independientemente de su comportamiento. Este falso concepto busca que los menores no sufran, no se sientan avergonzados y que no consideren que se critica lo que dicen o hacen, reduciendo la autoestima a una tolerancia total.
La autoestima auténtica es fuente de seguridad personal y contribuye a fortalecer la persona, haciéndola más resistente y menos vulnerable a los problemas.
(publicado en la revista Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Aquí te envío una nueva entrega de "Conductas de riesgo". Seguro que conoces a alguno o algunos de estos "nuevos señoritos". El texto es lo suficientemente explícito. Y mira que se nota cuando se educa en la corresponsabilidad...
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo. JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (5)
Con tal de que estudien y saquen el curso…
«Los nuevos señoritos» en el hogar de no pocas familias son los hijos que estudian. Hay un consenso tácito generalmente admitido por muchos que se puede formular así: «Tu deber ahora es estudiar; con tal de que estudies y lo lleves todo al día ya cumples con tu deber; las tareas de casa ya las hacemos nosotros». En este marco de principio viven bastantes hijos en edad de estudio. El padre y/o la madre se multiplican: atiende a las labores de la casa además de realizar su trabajo profesional.
No sé si se dan cuenta de que se convierten en criados o siervos de sus hijos, siempre exigentes: «Me tienes que hacer…», «No me has hecho bien…», «Me recoges tú la ropa…», «Tengo que estudiar…» se convierte en razón o excusa para no implicarse en las labores hogareñas. Y cuando llegan las vacaciones, están de vacaciones, cosa que no le suele ocurrir a la madre que siempre tiene que pensar en la plancha y en qué pongo de cena hoy. Contrasta esta manera de funcionar con la de aquellas personas que trabajan y estudian o trabajan para poder estudiar.
Si nos ponemos a pensar en el riesgo que hay en este tipo de educación tenemos que señalar ese afán de poner las cosas tan fáciles que barremos del camino todas las piedras para que nada les estorbe, se centren en una sola cosa, no tropiecen y saquen adelante el curso. Probablemente la vida no será después así. Llegarán días en que se amontone todo y no tengan, como nos pasa hoy a nosotros, suficientes manos como para llevar todo adelante. ¿No será mejor conjugar lo importante con pequeñas tareas que habitúen a los hijos a lo que es la vida real?
Nadie en la vida nos hará el camino persona. Nadie podrá creer por nosotros. Nadie podrá decir nuestra palabra. Hay cosas que no se pueden delegar, que sólo existirán si las hacemos, si nuestras manos se implican. « Que lo haga mi mamá», «Que responda mi mamá», «eso lo dejo y ya mi mamá lo hará» son expresiones de riesgo. Tomar la propia vida en las manos y responsabilizarse de ella con mimo y con atención es algo que comienza en el hogar, en el cuidado, orden y limpieza de la habitación y sigue por asumir pequeñas encomiendas de la casa.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo. JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (5)
Con tal de que estudien y saquen el curso…
«Los nuevos señoritos» en el hogar de no pocas familias son los hijos que estudian. Hay un consenso tácito generalmente admitido por muchos que se puede formular así: «Tu deber ahora es estudiar; con tal de que estudies y lo lleves todo al día ya cumples con tu deber; las tareas de casa ya las hacemos nosotros». En este marco de principio viven bastantes hijos en edad de estudio. El padre y/o la madre se multiplican: atiende a las labores de la casa además de realizar su trabajo profesional.
No sé si se dan cuenta de que se convierten en criados o siervos de sus hijos, siempre exigentes: «Me tienes que hacer…», «No me has hecho bien…», «Me recoges tú la ropa…», «Tengo que estudiar…» se convierte en razón o excusa para no implicarse en las labores hogareñas. Y cuando llegan las vacaciones, están de vacaciones, cosa que no le suele ocurrir a la madre que siempre tiene que pensar en la plancha y en qué pongo de cena hoy. Contrasta esta manera de funcionar con la de aquellas personas que trabajan y estudian o trabajan para poder estudiar.
Si nos ponemos a pensar en el riesgo que hay en este tipo de educación tenemos que señalar ese afán de poner las cosas tan fáciles que barremos del camino todas las piedras para que nada les estorbe, se centren en una sola cosa, no tropiecen y saquen adelante el curso. Probablemente la vida no será después así. Llegarán días en que se amontone todo y no tengan, como nos pasa hoy a nosotros, suficientes manos como para llevar todo adelante. ¿No será mejor conjugar lo importante con pequeñas tareas que habitúen a los hijos a lo que es la vida real?
Nadie en la vida nos hará el camino persona. Nadie podrá creer por nosotros. Nadie podrá decir nuestra palabra. Hay cosas que no se pueden delegar, que sólo existirán si las hacemos, si nuestras manos se implican. « Que lo haga mi mamá», «Que responda mi mamá», «eso lo dejo y ya mi mamá lo hará» son expresiones de riesgo. Tomar la propia vida en las manos y responsabilizarse de ella con mimo y con atención es algo que comienza en el hogar, en el cuidado, orden y limpieza de la habitación y sigue por asumir pequeñas encomiendas de la casa.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Aquí te envío una nueva entrega de estas "Conductas de riesgo", que tienen repercusiones no sólo en las personas, sino en toda la sociedad. La reflexión de hoy, para los que vamos normalmente contra reloj, está muy indicada. Es necesario aprender no a "perder el tiempo", sino a respetar el tiempo... y no es fácil.
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo. JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (4)
La inmediatez
Vivimos la inmediatez. Y la traspasamos a los hijos. No soportamos las esperas: se nos hace insoportable la espera del autobús, del metro, del semáforo, del stop, del turno del médico, de la cola en el mercado… Nos vamos porque «hay mucha cola» y «ya vendremos otro día o a otra hora». Lo que nos apetece es «ir y solucionar todo sin esperar».
El mismo esquema aplicamos a otras realidades de la vida, como el dolor de cabeza o de muelas; inmediatamente lo solucionamos tomando una pastilla que nos deja «como nuevos». Y si necesitamos algo nos decimos: «No te preocupes, vamos ahora mismo y lo compramos». El progreso y el poder adquisitivo tienden a solucionarlo todo de manera inmediata: gestorías, talleres, farmacias, revelado de foto… Todo en el acto, sin esperar, sin hacer perder el tiempo. Y si te hacen perder el tiempo, hay libro de reclamaciones.
El riesgo de la inmediatez que nos envuelve es que nos creamos que el crecimiento y cambio personal puede avanzar a ritmo de inmediatez. La educación de una persona no se resuelve en dos minutos, no admite un «ahora mismo te lo resuelvo». Educar es cuestión de tiempo, de aprendizaje. Hay que aprender la asignatura del valor de lo lento, de lo que crece como crece la semilla sembrada en la tierra sin artilugios especiales o climas artificiales de invernadero. Hay semillas de valores humanos que para que florezcan mañana tienen que ser sembradas desde la más tierna infancia.
Si permanecemos en la «cultura de la inmediatez» nos podremos encontrar con personas que «cogen un berrinche» como los niños pequeños ante la mínima contrariedad, o que «tiran todo por la borda» porque no les salieron las cosas según la agenda que ellos habían previsto. Así, hay hijos que comienzan muchas cosas, que «pican en todas partes» pero no se centran en nada… En cuanto advierten que algo cuesta o exige tiempo, abandonan y buscan otras salidas. Prefieren «perder miserablemente el tiempo» en no hacer nada que ocupar el tiempo en avanzar lentamente construyendo camino y futuro.
Sin darse cuenta, muchos adultos educan con el riesgo de la inmediatez. Meten prisa a los pequeños y no respetan su ritmo de vida. Los adultos siguen sin caer en la cuenta de que «las prisas no son buenas» para nada que sea verdaderamente educativo y personalizador. Saber esperar más allá de lo inmediato es una tarea pendiente y una asignatura que hay que poner en la formación desde los primeros años.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo. JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (4)
La inmediatez
Vivimos la inmediatez. Y la traspasamos a los hijos. No soportamos las esperas: se nos hace insoportable la espera del autobús, del metro, del semáforo, del stop, del turno del médico, de la cola en el mercado… Nos vamos porque «hay mucha cola» y «ya vendremos otro día o a otra hora». Lo que nos apetece es «ir y solucionar todo sin esperar».
El mismo esquema aplicamos a otras realidades de la vida, como el dolor de cabeza o de muelas; inmediatamente lo solucionamos tomando una pastilla que nos deja «como nuevos». Y si necesitamos algo nos decimos: «No te preocupes, vamos ahora mismo y lo compramos». El progreso y el poder adquisitivo tienden a solucionarlo todo de manera inmediata: gestorías, talleres, farmacias, revelado de foto… Todo en el acto, sin esperar, sin hacer perder el tiempo. Y si te hacen perder el tiempo, hay libro de reclamaciones.
El riesgo de la inmediatez que nos envuelve es que nos creamos que el crecimiento y cambio personal puede avanzar a ritmo de inmediatez. La educación de una persona no se resuelve en dos minutos, no admite un «ahora mismo te lo resuelvo». Educar es cuestión de tiempo, de aprendizaje. Hay que aprender la asignatura del valor de lo lento, de lo que crece como crece la semilla sembrada en la tierra sin artilugios especiales o climas artificiales de invernadero. Hay semillas de valores humanos que para que florezcan mañana tienen que ser sembradas desde la más tierna infancia.
Si permanecemos en la «cultura de la inmediatez» nos podremos encontrar con personas que «cogen un berrinche» como los niños pequeños ante la mínima contrariedad, o que «tiran todo por la borda» porque no les salieron las cosas según la agenda que ellos habían previsto. Así, hay hijos que comienzan muchas cosas, que «pican en todas partes» pero no se centran en nada… En cuanto advierten que algo cuesta o exige tiempo, abandonan y buscan otras salidas. Prefieren «perder miserablemente el tiempo» en no hacer nada que ocupar el tiempo en avanzar lentamente construyendo camino y futuro.
Sin darse cuenta, muchos adultos educan con el riesgo de la inmediatez. Meten prisa a los pequeños y no respetan su ritmo de vida. Los adultos siguen sin caer en la cuenta de que «las prisas no son buenas» para nada que sea verdaderamente educativo y personalizador. Saber esperar más allá de lo inmediato es una tarea pendiente y una asignatura que hay que poner en la formación desde los primeros años.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Hoy el texto es un poco más largo que otras veces, pero me he resistido a acortarlo, porque es para reflexionarlo, y para tener argumentos de cara a hacer ver las consecuencias que acarrean determinados comportamientos. Seguramente no nos harán caso, pero por lo menos que tengamos y podamos dejar claro adónde conducen.
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (3)
Toma lo que quieras, pero déjame en paz
¡Quién no reconocerá la multiplicidad de asuntos a los que los adultos tienen que atender en el día a día! «Vivo en un sin vivir», escucho a muchos pares que se multiplican para llegar a la casa, al trabajo, a los hijos, a la compra, a los amigos… (casi siempre los olvidados son la propia persona y el cónyuge). No hay tiempo para nada. En este contexto de «falta de tiempo» y de «necesidad de espacios de tranquilidad», hay adultos que adoptan un comportamiento con sus hijos que resumimos en esta expresión: «Toma lo que quieras, pero déjame en paz, por favor».
Vaya por delante el reconocimiento de lo explicable que es esta conducta cuando la vida amontona tareas sobre las espaldas de los adultos y se llega al final de la jornada llenos de cansancio. Admitido el reconocimiento de la acumulación de tareas, es necesario ser críticos con la opción de una educación basada en esta perspectiva: «Toma lo que quieras, pero déjame en paz». Una educación así puede esconder riesgos serios en la formación de los hijos. Lo que subyace en el fondo de todo esto es la prioridad de la necesidad del adulto sobre la del niño o adolescente.
Es comprensible que “un día” podamos obrar así. Más, es comprensible que haya padres que no tienen más salida que obrar así, porque no disponen ni de un minuto de tiempo libre o necesitan descansar. Pero una educación de los hijos sustentada “habitualmente” en este principio acarrea consecuencias: el hijo crece «haciendo lo que le da la gana», sin límites en su conducta y en sus caprichos. Sus caprichos se convierten en «la norma de su comportamiento». El día que no pueda «funcionar» según sus caprichos, ¿qué pasará?
Además, detrás de esta formulación que resume un estilo de educación familiar, se puede esconder una especie de «comercio»: se paga un “precio” («toma lo que quieras», «¿qué es lo que quieres?»), por una “conducta” («déjame en paz»). El comportarse de una manera u otra tiene «paga». No se enseña al otro a comportarse por unos principios o valores, sino por el bienestar del otro.
Es cierto que los hijos saben «comprender» lo mucho que sus padres hacen por ellos y saben disculpar que no les puedan dedicar más tiempo o que les digan: «haz lo que quieras, pero déjame en paz que bastante tengo en el trabajo; ahora no tengo ganas de contemplaciones». Quizá los hijos comprendan, pero a pesar de todo se quedan sin la presencia activa de sus padres para hablar, para jugar, para reírse, para contrastar opiniones y actuaciones, para estar ocupándose juntos… En el aire queda una pregunta que viene del lado de los hijos: ¿Por qué te ocupas tanto en otras cosas que n o pedes ocuparte de nosotros? ¿Por qué hay cosas que son más importantes que nosotros de manera habitual? Nos dejas hacer lo que queramos con tal de no molestarte, ¿eres tú más importante que nosotros? Si tú no nos haces importantes, tampoco te haremos importante a ti ni a lo que tú nos digas…
Lo importante en un futuro será «hacer lo que nos dé la gana», y lo que me dé la gana será aquello por lo que obtenga un beneficio, una paga. ¿Dónde quedan los comportamientos de generosidad, de solidaridad, de amor samaritano? He aquí el riesgo.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (3)
Toma lo que quieras, pero déjame en paz
¡Quién no reconocerá la multiplicidad de asuntos a los que los adultos tienen que atender en el día a día! «Vivo en un sin vivir», escucho a muchos pares que se multiplican para llegar a la casa, al trabajo, a los hijos, a la compra, a los amigos… (casi siempre los olvidados son la propia persona y el cónyuge). No hay tiempo para nada. En este contexto de «falta de tiempo» y de «necesidad de espacios de tranquilidad», hay adultos que adoptan un comportamiento con sus hijos que resumimos en esta expresión: «Toma lo que quieras, pero déjame en paz, por favor».
Vaya por delante el reconocimiento de lo explicable que es esta conducta cuando la vida amontona tareas sobre las espaldas de los adultos y se llega al final de la jornada llenos de cansancio. Admitido el reconocimiento de la acumulación de tareas, es necesario ser críticos con la opción de una educación basada en esta perspectiva: «Toma lo que quieras, pero déjame en paz». Una educación así puede esconder riesgos serios en la formación de los hijos. Lo que subyace en el fondo de todo esto es la prioridad de la necesidad del adulto sobre la del niño o adolescente.
Es comprensible que “un día” podamos obrar así. Más, es comprensible que haya padres que no tienen más salida que obrar así, porque no disponen ni de un minuto de tiempo libre o necesitan descansar. Pero una educación de los hijos sustentada “habitualmente” en este principio acarrea consecuencias: el hijo crece «haciendo lo que le da la gana», sin límites en su conducta y en sus caprichos. Sus caprichos se convierten en «la norma de su comportamiento». El día que no pueda «funcionar» según sus caprichos, ¿qué pasará?
Además, detrás de esta formulación que resume un estilo de educación familiar, se puede esconder una especie de «comercio»: se paga un “precio” («toma lo que quieras», «¿qué es lo que quieres?»), por una “conducta” («déjame en paz»). El comportarse de una manera u otra tiene «paga». No se enseña al otro a comportarse por unos principios o valores, sino por el bienestar del otro.
Es cierto que los hijos saben «comprender» lo mucho que sus padres hacen por ellos y saben disculpar que no les puedan dedicar más tiempo o que les digan: «haz lo que quieras, pero déjame en paz que bastante tengo en el trabajo; ahora no tengo ganas de contemplaciones». Quizá los hijos comprendan, pero a pesar de todo se quedan sin la presencia activa de sus padres para hablar, para jugar, para reírse, para contrastar opiniones y actuaciones, para estar ocupándose juntos… En el aire queda una pregunta que viene del lado de los hijos: ¿Por qué te ocupas tanto en otras cosas que n o pedes ocuparte de nosotros? ¿Por qué hay cosas que son más importantes que nosotros de manera habitual? Nos dejas hacer lo que queramos con tal de no molestarte, ¿eres tú más importante que nosotros? Si tú no nos haces importantes, tampoco te haremos importante a ti ni a lo que tú nos digas…
Lo importante en un futuro será «hacer lo que nos dé la gana», y lo que me dé la gana será aquello por lo que obtenga un beneficio, una paga. ¿Dónde quedan los comportamientos de generosidad, de solidaridad, de amor samaritano? He aquí el riesgo.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Te envío una nueva entrega de esta miniserie acerca de "Conductas de Riesgo". Y la situación que plantea hoy el autor creo que no te resultará desconocida, seguro que te habrás encontrado con bastantes de estos casos de "santos". Lo triste es que lo dices a esos padres y no lo reconocen por nada del mundo, pero por lo menos, que se lo oigan: lo que siembran de pequeños empieza a fructificar, para mal, cuando van creciendo. Quizá algún día lo recuerden y cambien de actitud...
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (2)
Cuando aquí ahora hablamos de comportamientos familiares de riesgo entendemos maneras de educar, modelos de ser persona que los adultos, especialmente los padres, adoptan en la vida ordinaria y que pueden tener consecuencias en el futuro de la persona educada ya sea porque se oriente hacia modos de vida marginales, o porque en el proceso de maduración personal experimente limitaciones.
Mi hijo es un santo
Educadores, animadores o catequistas se encuentran con frecuencia con padres y madres que defienden tanto a su hijo que no son capaces de ver la verdad. El punto de partida de dichos padres es que «hay que defender por encima de todo al hijo y que el hijo tiene siempre razón, aunque no la tenga». Recogemos algunas expresiones que aclaren lo que queremos señalar: «Mi hijo es un santo», «yo conozco bien a mi hijo y sé que eso es imposible que lo haya dicho, hecho…», «mi hijo me lo cuenta todo»…, «¡me van a decir a mí cómo es mi hija y yo sé bien que es incapaz de esas cosas!».
Los lazos de amor llevan a determinados padres a una defensa del hijo tal que es más importante la defensa que la verdad. El amor se vuelve ciego de manera que los equivocados son los otros: los educadores, los amigos, los que están junto a su hijo. El hijo nunca tiene la culpa de nada. La verdad está siempre de parte del hijo; la mentira o la equivocación, siempre reside en «los otros».
Ésta es una conducta de riesgo porque impide que el hijo vea su realidad. El hijo puede hacer lo que quiera porque sabe que en su defensa saldrá siempre su padre o su madre. Se le protege tanto que se le hace «intocable». Los otros son «los malos», los que no saben ver la realidad.
Con este tipo de comportamientos se está educando a la persona para vivir «echando las culpas a los demás», incapacitándolos para ver sus propios errores. No se les abre a la búsqueda de la verdad, de su propia verdad, ni al reconocimiento de la propia realidad, ni al diálogo con los otros para caminar juntos hacia la verdad. Este tipo de comportamientos familiares sumerge al niño o a la niña en una burbuja irreal: haga lo que haga está bien; sus padres le dan la razón y le defienden.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (2)
Cuando aquí ahora hablamos de comportamientos familiares de riesgo entendemos maneras de educar, modelos de ser persona que los adultos, especialmente los padres, adoptan en la vida ordinaria y que pueden tener consecuencias en el futuro de la persona educada ya sea porque se oriente hacia modos de vida marginales, o porque en el proceso de maduración personal experimente limitaciones.
Mi hijo es un santo
Educadores, animadores o catequistas se encuentran con frecuencia con padres y madres que defienden tanto a su hijo que no son capaces de ver la verdad. El punto de partida de dichos padres es que «hay que defender por encima de todo al hijo y que el hijo tiene siempre razón, aunque no la tenga». Recogemos algunas expresiones que aclaren lo que queremos señalar: «Mi hijo es un santo», «yo conozco bien a mi hijo y sé que eso es imposible que lo haya dicho, hecho…», «mi hijo me lo cuenta todo»…, «¡me van a decir a mí cómo es mi hija y yo sé bien que es incapaz de esas cosas!».
Los lazos de amor llevan a determinados padres a una defensa del hijo tal que es más importante la defensa que la verdad. El amor se vuelve ciego de manera que los equivocados son los otros: los educadores, los amigos, los que están junto a su hijo. El hijo nunca tiene la culpa de nada. La verdad está siempre de parte del hijo; la mentira o la equivocación, siempre reside en «los otros».
Ésta es una conducta de riesgo porque impide que el hijo vea su realidad. El hijo puede hacer lo que quiera porque sabe que en su defensa saldrá siempre su padre o su madre. Se le protege tanto que se le hace «intocable». Los otros son «los malos», los que no saben ver la realidad.
Con este tipo de comportamientos se está educando a la persona para vivir «echando las culpas a los demás», incapacitándolos para ver sus propios errores. No se les abre a la búsqueda de la verdad, de su propia verdad, ni al reconocimiento de la propia realidad, ni al diálogo con los otros para caminar juntos hacia la verdad. Este tipo de comportamientos familiares sumerge al niño o a la niña en una burbuja irreal: haga lo que haga está bien; sus padres le dan la razón y le defienden.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Aquí te envío la introducción a una serie de artículos, extraídos de la revista Misión Joven, de su número de noviembre de 2007. Para los que estamos "cara al público", más aún con jóvenes, es bueno tener presentes las ideas que aquí van a ir ofreciendo, aunque son cosas que "sabemos", para detectar alguna de las raíces de los comportamientos que luego observamos y, en ocasiones, sufrimos. Y, cuando la raíz del problema está bastante clara, ya sabemos por dónde hay que empezar a atajarlo.
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (1)
«Prevenir es vivir» era el lema de la campaña lanzada hace algunos años por Cruz Roja ante los meses de verano. En un pequeño folleto explicaba cuanto podía interesar al usuario para prevenir todos los riesgos veraniegos. Dicen los entendidos que, para vivir mejor, hay que prevenir. Y ciertamente se pueden prevenir los accidentes de tráfico o laborales, las enfermedades, la gripe, los ataques de corazón, las arrugas… ¿Es posible prevenir también la conducta humana?
En un primer momento, el concepto de prevención tenía una significación marcadamente defensiva: prevenir de los peligros, de las insidias, del vicio. Pero muy pronto alcanza un significado más rico y positivo. La educación preventiva es, principalmente, la educación en buenos hábitos, en valores y competencias, es acompañamiento y seguimiento personalizado; y está arraigada en la confianza en la persona, en el diálogo, en el robustecimiento de la libertad, en los valores éticos, en la formación de la conciencia moral.
A veces preocupan sólo los grandes riesgos, los riesgos con mayúscula (droga, alcohol, delincuencia, etc.). Pero existen, sin duda, otros muchos riesgos menores: son los «los otros riesgos», presentes incluso en los modos de educar en la familia, en el comportamiento y actitudes de los propios padres y educadores.
La vida familiar y la educación están llenas de «riesgos con minúsculas», a los que damos «menos importancia» o en los que «no caemos en la cuenta» pero que también son riesgos que condicionan la manera de ser personas. Muchos comportamientos de jóvenes y adultos tienen su origen en conductas familiares vividas de modo habitual sobre las que nunca se reflexiona o que incluso se las da por buenas.
La intención de este artículo es sencillamente enumerar una serie de comportamientos familiares que pueden encerrar un riesgo en la formación de la personalidad. Hay que precisar que lo que aquí se menciona como conducta de riesgo, en la realidad concreta familiar puede estar muy matizado o equilibrado o contrarrestado con otros comportamientos de los padres llenos de dedicación, de entrega, de seguimiento de los hijos, de presencia cercana… de tal suerte que, lo que «en teoría podría ser una conducta de riesgo», en la práctica no lo es porque está compensado con fuertes dosis de otros comportamientos.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Espero que te resulte interesante, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
CONDUCTAS DE RIESGO (1)
«Prevenir es vivir» era el lema de la campaña lanzada hace algunos años por Cruz Roja ante los meses de verano. En un pequeño folleto explicaba cuanto podía interesar al usuario para prevenir todos los riesgos veraniegos. Dicen los entendidos que, para vivir mejor, hay que prevenir. Y ciertamente se pueden prevenir los accidentes de tráfico o laborales, las enfermedades, la gripe, los ataques de corazón, las arrugas… ¿Es posible prevenir también la conducta humana?
En un primer momento, el concepto de prevención tenía una significación marcadamente defensiva: prevenir de los peligros, de las insidias, del vicio. Pero muy pronto alcanza un significado más rico y positivo. La educación preventiva es, principalmente, la educación en buenos hábitos, en valores y competencias, es acompañamiento y seguimiento personalizado; y está arraigada en la confianza en la persona, en el diálogo, en el robustecimiento de la libertad, en los valores éticos, en la formación de la conciencia moral.
A veces preocupan sólo los grandes riesgos, los riesgos con mayúscula (droga, alcohol, delincuencia, etc.). Pero existen, sin duda, otros muchos riesgos menores: son los «los otros riesgos», presentes incluso en los modos de educar en la familia, en el comportamiento y actitudes de los propios padres y educadores.
La vida familiar y la educación están llenas de «riesgos con minúsculas», a los que damos «menos importancia» o en los que «no caemos en la cuenta» pero que también son riesgos que condicionan la manera de ser personas. Muchos comportamientos de jóvenes y adultos tienen su origen en conductas familiares vividas de modo habitual sobre las que nunca se reflexiona o que incluso se las da por buenas.
La intención de este artículo es sencillamente enumerar una serie de comportamientos familiares que pueden encerrar un riesgo en la formación de la personalidad. Hay que precisar que lo que aquí se menciona como conducta de riesgo, en la realidad concreta familiar puede estar muy matizado o equilibrado o contrarrestado con otros comportamientos de los padres llenos de dedicación, de entrega, de seguimiento de los hijos, de presencia cercana… de tal suerte que, lo que «en teoría podría ser una conducta de riesgo», en la práctica no lo es porque está compensado con fuertes dosis de otros comportamientos.
(Misión Joven, nº 370 – noviembre 2007)
Comentario:
Aquí te adjunto la última entrega de esta serie. Es para pensar un poco... Y a partir de lo que dice en los dos primeros párrafos, podemos hacer nuestras las "gracias", poniendo rostro y nombre a quienes nos aman o han amado...
Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO (4)
Todo el maravilloso amor que nos ofrecemos unos a otros es realmente la chispa de la vida. Pero todo ese amor, toda esa energía vivificante, sólo es participación del amor inmenso de Dios. Todos nuestros amores son chispas de la Hoguera divina.
Cuando yo me siento amado por mis padres o mis hijos, por mi esposa o mi esposo, por mis hermanos y amigos y tantas personas buenas, Dios me está amando en ellos y más, siempre más. «Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso nosotros podemos corresponder también con el amor» (Benedicto XVI, Dios es amor).
Fui amado, gracias a cuantos me disteis la existencia.
Fui amado, y yo no lo sabía.
Fui amado, pero no creía yo que fuera tanto.
Fui amado, ¿cómo haría yo el árbol genealógico de mis padres en el amor?
Fui amado, ¿quién pronunció mi nombre primero?
Fui amado, ¿quién primero me sonrió?
Fui amado, os llevo a todos grabados en mis genes, en mi corazón.
Soy amado, gracias, porque me hacéis crecer, sois mi aliento vivificante.
Soy amado, gracias, porque llenáis mi vida de luz y de música.
Soy amado, gracias, porque curáis mis heridas.
Soy amado, gracias, porque ya nunca estoy solo.
Soy amado, gracias, porque inspiráis mi trabajo.
Soy amado, gracias, porque me hace falta.
Soy amado, gracias, porque me capacitáis para poder yo también amar.
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO (4)
Todo el maravilloso amor que nos ofrecemos unos a otros es realmente la chispa de la vida. Pero todo ese amor, toda esa energía vivificante, sólo es participación del amor inmenso de Dios. Todos nuestros amores son chispas de la Hoguera divina.
Cuando yo me siento amado por mis padres o mis hijos, por mi esposa o mi esposo, por mis hermanos y amigos y tantas personas buenas, Dios me está amando en ellos y más, siempre más. «Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso nosotros podemos corresponder también con el amor» (Benedicto XVI, Dios es amor).
Fui amado, gracias a cuantos me disteis la existencia.
Fui amado, y yo no lo sabía.
Fui amado, pero no creía yo que fuera tanto.
Fui amado, ¿cómo haría yo el árbol genealógico de mis padres en el amor?
Fui amado, ¿quién pronunció mi nombre primero?
Fui amado, ¿quién primero me sonrió?
Fui amado, os llevo a todos grabados en mis genes, en mi corazón.
Soy amado, gracias, porque me hacéis crecer, sois mi aliento vivificante.
Soy amado, gracias, porque llenáis mi vida de luz y de música.
Soy amado, gracias, porque curáis mis heridas.
Soy amado, gracias, porque ya nunca estoy solo.
Soy amado, gracias, porque inspiráis mi trabajo.
Soy amado, gracias, porque me hace falta.
Soy amado, gracias, porque me capacitáis para poder yo también amar.
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Comentario:
Te envío una nueva entrega de esta miniserie... hoy sólo dos párrafos, pero son para leerlos despacio y pensarlos, poniendo "rostro y nombre" a lo que ahí dice.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO (3)
Recuerda a las personas que te han iluminado, que te han hecho bien con sus palabras y sus gestos, con el calor y el cariño con que te han tratado. ¡Cuánto se agradece una palabra bonita, una alabanza justa, un reconocimiento oportuno, un agradecimiento sincero…! Debemos aprender a decirnos lo bueno que somos, lo mucho que valemos y el cariño que nos profesamos. No dejarlo sólo para después, y no apelar a la humildad. La humildad no está reñida con la verdad, sí con la envidia.
El que es amado se siente salvado. Cuando uno ama y es amado, se transforma. Sucede siempre que la persona encuentra un gran amor, y se enamora. Su vida se llena de sol. El que se siente definitiva e incondicionalmente amado está salvado. Puede pisar seguro, puede atreverse a todo. El que se sabe así amado no teme ni la muerte, es tocado por la inmortalidad: «Tú no morirás, porque yo te amo (…) El que es amado de este modo se siente verdaderamente llamado por su nombre, reconocido por un ser que le guarda y le salvará de una vez para siempre. En lugar del vacío experimenta la realidad de la plenitud, recibe un flujo de ser (…) tiene la experiencia más próxima de lo que podíamos llamar la gracia» (G. Marcel).
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO (3)
Recuerda a las personas que te han iluminado, que te han hecho bien con sus palabras y sus gestos, con el calor y el cariño con que te han tratado. ¡Cuánto se agradece una palabra bonita, una alabanza justa, un reconocimiento oportuno, un agradecimiento sincero…! Debemos aprender a decirnos lo bueno que somos, lo mucho que valemos y el cariño que nos profesamos. No dejarlo sólo para después, y no apelar a la humildad. La humildad no está reñida con la verdad, sí con la envidia.
El que es amado se siente salvado. Cuando uno ama y es amado, se transforma. Sucede siempre que la persona encuentra un gran amor, y se enamora. Su vida se llena de sol. El que se siente definitiva e incondicionalmente amado está salvado. Puede pisar seguro, puede atreverse a todo. El que se sabe así amado no teme ni la muerte, es tocado por la inmortalidad: «Tú no morirás, porque yo te amo (…) El que es amado de este modo se siente verdaderamente llamado por su nombre, reconocido por un ser que le guarda y le salvará de una vez para siempre. En lugar del vacío experimenta la realidad de la plenitud, recibe un flujo de ser (…) tiene la experiencia más próxima de lo que podíamos llamar la gracia» (G. Marcel).
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Comentario:
Aquí te envío una entrega más de esta reflexión que Cáritas Española ha editado con motivo de la Navidad. Aunque todo el texto me gusta mucho, los dos últimos párrafos de hoy son para pensarlos despacio... Creo que es bueno "volver a las fuentes" de nuestro amor... y procurar después sembrar amor en la medida que podamos y nos dejen.
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO (2)
Fui amado, por eso existo; pero no sólo fui amado para que yo pudiera ser. Alguien pensó en mí con amor y empecé a existir. Alguien empezó a soñar en mí, empezó a hacer proyectos sobre mí, compuso mi boceto y empezó a trabajar en él primorosamente. Fueron mis padres, claro, su amor me trajo a la vida. Yo era una nada, pero su gran amor me sacó de esa nada. Fui amado, por eso existo.
Tejido en las entrañas maternas con admirable delicadeza y paciencia. No terminó ahí la obra de amor. Valiéndose de la ternura, los desvelos, la responsabilidad de los padres, el amor me fue moldeando para que pudiera ser. Y además de los padres, incontables testigos del mismo amor, hecho cercanía y simpatía, sonrisas y besos, admiraciones y aplausos, ayudas y generosidades.
Un niño que al nacer no fuera suficientemente amado, enfermaría. El que no es amado enloquece, dice Fromm. El que no recibe con la leche el alimento de amor será una persona traumatizada, insegura, sin autoestima. Lo que la leche es para el cuerpo, el amor es para el alma, y más. Fui amado para que yo pudiera amar.
Y vale también en el presente: porque soy amado, existo. Si ya nadie te amara, empezarías a debilitarte, hasta la depresión y la neurosis, hasta la degradación y la miseria. necesitamos imperiosa y permanentemente la vitamina del amor.
Si, por ejemplo, nadie te llamara, no sabrías ni tu nombre, no sabrías si eres alguien.
Si nadie te pidiera ayuda o consejo, no sabrías si vales para algo.
Si nadie te sonriera, te considerarías un inadaptado.
Si nadie te dijera una palabra amable, te creerías indeseable.
Si nadie te alabara, tendrías complejo de inútil y fracasado. Y yo, ¿para qué valgo?
Es decir, sólo el amor, de mil maneras manifestado, puede dar sentido a la vida. Si no recibes manifestaciones de amor, ¿para qué quieres vivir? La vida se te convertiría en un fardo insoportable, caminando por un callejón frío y oscuro. «Pero si me domesticas, mi vida se llenará de sol» (El Principito).
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO (2)
Fui amado, por eso existo; pero no sólo fui amado para que yo pudiera ser. Alguien pensó en mí con amor y empecé a existir. Alguien empezó a soñar en mí, empezó a hacer proyectos sobre mí, compuso mi boceto y empezó a trabajar en él primorosamente. Fueron mis padres, claro, su amor me trajo a la vida. Yo era una nada, pero su gran amor me sacó de esa nada. Fui amado, por eso existo.
Tejido en las entrañas maternas con admirable delicadeza y paciencia. No terminó ahí la obra de amor. Valiéndose de la ternura, los desvelos, la responsabilidad de los padres, el amor me fue moldeando para que pudiera ser. Y además de los padres, incontables testigos del mismo amor, hecho cercanía y simpatía, sonrisas y besos, admiraciones y aplausos, ayudas y generosidades.
Un niño que al nacer no fuera suficientemente amado, enfermaría. El que no es amado enloquece, dice Fromm. El que no recibe con la leche el alimento de amor será una persona traumatizada, insegura, sin autoestima. Lo que la leche es para el cuerpo, el amor es para el alma, y más. Fui amado para que yo pudiera amar.
Y vale también en el presente: porque soy amado, existo. Si ya nadie te amara, empezarías a debilitarte, hasta la depresión y la neurosis, hasta la degradación y la miseria. necesitamos imperiosa y permanentemente la vitamina del amor.
Si, por ejemplo, nadie te llamara, no sabrías ni tu nombre, no sabrías si eres alguien.
Si nadie te pidiera ayuda o consejo, no sabrías si vales para algo.
Si nadie te sonriera, te considerarías un inadaptado.
Si nadie te dijera una palabra amable, te creerías indeseable.
Si nadie te alabara, tendrías complejo de inútil y fracasado. Y yo, ¿para qué valgo?
Es decir, sólo el amor, de mil maneras manifestado, puede dar sentido a la vida. Si no recibes manifestaciones de amor, ¿para qué quieres vivir? La vida se te convertiría en un fardo insoportable, caminando por un callejón frío y oscuro. «Pero si me domesticas, mi vida se llenará de sol» (El Principito).
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Comentario:
Durante estas próximas semanas voy a enviar algunas reflexiones sacadas del libro que Cáritas Española edita por estas fechas. Este año lo encuentro especialmente acertado, así que te iré enviando algunos fragmentos... nunca está de más pararnos un poco y pensar acerca de algo tan necesario en nuestra vida como es el amor. Como dice el texto: "para que yo pueda amar, tengo que haber sido amado antes".
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO
El amor es el núcleo de toda la existencia humana. El amor da “peso” y consistencia a la persona. Sin este peso, el hombre se convierte en “hombre light”, enteramente vacío, como el que hoy tanto se lleva y consume. El que ama y es amado vive y se realiza como persona. El que ama y es amado habla y canta de mil formas, hasta con la mirada; siente pasión por crear un mundo mejor; es enteramente libre, libre para amar; multiplica sus relaciones con todos y con todas las cosas; y, lo más importante, se abre a Dios y se llena de Él. El que vive en el amor se diviniza.
Soy amado, luego existo. Podríamos decir también: Amo, luego existo. Las dos cosas son verdad. Pero primero es la pasiva. Para que yo pueda amar, tengo que haber sido amado antes. El amor no es conquista, es un don, el primero de todos. Por mucho que te expliquen en qué consiste el amor, nunca aprenderás esa lección si no la has experimentado previamente. Es como si a un ciego quisieras explicarle los colores del arco iris.
Por mucho que te manden amar a los demás, nunca conseguirás cumplir ese precepto si no te han dado antes la capacidad de amar. El amor no se impone (¡Tienes que amarme!), sino que se contagia; no es un precepto, sino una exigencia existencial. Tú puedes dar muchas cosas sin hacer partícipe al otro de tu generosidad, pero cuando das amor, necesariamente capacitas a la persona amada para que pueda convertirse en amante. «El amor es un poder que produce amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor.» (E. Fromm)
Mira y recuerda, tú que no entiendes ya tu vida si no es para amar: ¿quiénes te han amado primero, sin que tú lo merecieras? ¿Quiénes han ido moldeando tu mente, tus sentimientos, tu corazón, para que se convirtieran en hontanares de amor?
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SOY AMADO, LUEGO EXISTO
El amor es el núcleo de toda la existencia humana. El amor da “peso” y consistencia a la persona. Sin este peso, el hombre se convierte en “hombre light”, enteramente vacío, como el que hoy tanto se lleva y consume. El que ama y es amado vive y se realiza como persona. El que ama y es amado habla y canta de mil formas, hasta con la mirada; siente pasión por crear un mundo mejor; es enteramente libre, libre para amar; multiplica sus relaciones con todos y con todas las cosas; y, lo más importante, se abre a Dios y se llena de Él. El que vive en el amor se diviniza.
Soy amado, luego existo. Podríamos decir también: Amo, luego existo. Las dos cosas son verdad. Pero primero es la pasiva. Para que yo pueda amar, tengo que haber sido amado antes. El amor no es conquista, es un don, el primero de todos. Por mucho que te expliquen en qué consiste el amor, nunca aprenderás esa lección si no la has experimentado previamente. Es como si a un ciego quisieras explicarle los colores del arco iris.
Por mucho que te manden amar a los demás, nunca conseguirás cumplir ese precepto si no te han dado antes la capacidad de amar. El amor no se impone (¡Tienes que amarme!), sino que se contagia; no es un precepto, sino una exigencia existencial. Tú puedes dar muchas cosas sin hacer partícipe al otro de tu generosidad, pero cuando das amor, necesariamente capacitas a la persona amada para que pueda convertirse en amante. «El amor es un poder que produce amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor.» (E. Fromm)
Mira y recuerda, tú que no entiendes ya tu vida si no es para amar: ¿quiénes te han amado primero, sin que tú lo merecieras? ¿Quiénes han ido moldeando tu mente, tus sentimientos, tu corazón, para que se convirtieran en hontanares de amor?
(Cáritas Española: Soy amado, luego existo – Adviento y Navidad 2007/2008)
Comentario:
Te envío la última entrega, de momento, de esta miniserie de "Búsqueda de interioridad". Cada vez estoy más convencido, a la vista de los signos de los tiempos, de que es necesario buscar un tiempo para pararse y entrar en nosotros mismos, para alcanzar, como dice el fragmento de hoy, una más profunda manera de vivir, frente a tanta dispersión que acaba por dejarnos vacíos.
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (5)
Lo que hay tras toda búsqueda de interioridad, la de hoy y la de siempre, es el anhelo de una más profunda manera de vivir. Por encima del reino de la necesidad sobrevuela el Reino del Ser y hacia él despegan las alas más nobles de cada generación. De lo que se trata es de ser cada vez más transparentes al Ser que nos da el ser.
Cada cultura y sociedad tiene sus facilidades y sus obstáculos. En otros tiempos, había que hacer frente a la carestía, a la enfermedad o a la guerra. Hoy, en Occidente, nuestros obstáculos son la dispersión, la sobreabundancia y el aislamiento.
Frente a la dispersión, la interioridad supone una unificación de nuestras personas que permite estar atentos al momento presente y entregarnos a él. Desde aquí, la extroversión no es un derramamiento, sin la expresión de lo que somos para incidir sobre nuestro entorno de un modo sereno y lúcido.
Ahora bien, es importante caer en la cuenta de que la búsqueda de la interioridad es inseparable de otros dos elementos que protegen la cualidad de un modo de estar en el mundo: la austeridad y la solidaridad. La austeridad aparece como un elemento indispensable que está presente en todas las tradiciones espirituales como una muralla de contención del deseo. Frente a la compulsión de lo que creemos que es una necesidad que nos hace perder la libertad y nos fuerza a ver el mundo y las personas como objetos de consumo, la austeridad permite devolverles rostro y respeto. Esto es lo que abre el horizonte de la solidaridad, de manera que en lugar de la indiferencia, se dé la porosidad hacia los demás seres humanos y criaturas del planeta.
De este modo, interioridad austeridad y solidaridad se descubren formando parte de una única constelación por donde nos vamos haciendo más humanos desde el Fondo de nosotros mismos hasta el Fondo de los demás, y de tanto Misterio que se abre por doquier cuando no andamos distraídos.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (5)
Lo que hay tras toda búsqueda de interioridad, la de hoy y la de siempre, es el anhelo de una más profunda manera de vivir. Por encima del reino de la necesidad sobrevuela el Reino del Ser y hacia él despegan las alas más nobles de cada generación. De lo que se trata es de ser cada vez más transparentes al Ser que nos da el ser.
Cada cultura y sociedad tiene sus facilidades y sus obstáculos. En otros tiempos, había que hacer frente a la carestía, a la enfermedad o a la guerra. Hoy, en Occidente, nuestros obstáculos son la dispersión, la sobreabundancia y el aislamiento.
Frente a la dispersión, la interioridad supone una unificación de nuestras personas que permite estar atentos al momento presente y entregarnos a él. Desde aquí, la extroversión no es un derramamiento, sin la expresión de lo que somos para incidir sobre nuestro entorno de un modo sereno y lúcido.
Ahora bien, es importante caer en la cuenta de que la búsqueda de la interioridad es inseparable de otros dos elementos que protegen la cualidad de un modo de estar en el mundo: la austeridad y la solidaridad. La austeridad aparece como un elemento indispensable que está presente en todas las tradiciones espirituales como una muralla de contención del deseo. Frente a la compulsión de lo que creemos que es una necesidad que nos hace perder la libertad y nos fuerza a ver el mundo y las personas como objetos de consumo, la austeridad permite devolverles rostro y respeto. Esto es lo que abre el horizonte de la solidaridad, de manera que en lugar de la indiferencia, se dé la porosidad hacia los demás seres humanos y criaturas del planeta.
De este modo, interioridad austeridad y solidaridad se descubren formando parte de una única constelación por donde nos vamos haciendo más humanos desde el Fondo de nosotros mismos hasta el Fondo de los demás, y de tanto Misterio que se abre por doquier cuando no andamos distraídos.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Comentario:
Aquí te adjunto una nueva entrega de la "búsqueda de interioridad", algo bastante difícil con el ritmo que llevamos... por eso, aquí nos ofrecen ahora unas pistas para, aprovechando lo más rutinario y cotidiano, podamos darle un sentido más profundo.
Cada cual que utilice lo que mejor le sirva... pero es verdad que casi cualquier gesto podemos aprovecharlo para pasar de la exterioridad de gestos y relaciones a esa dimensión más profunda que nos hace realmente humanos.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (4)
Cuando somos capaces de introducir en nuestro ritmo ordinario unos hábitos de interiorización, nuestra vida se transforma. Nuestras jornadas están más ritmadas de lo que parece por tiempos y espacios que las vertebran y nos vertebran. Se trata de que cada cual haga suyas esas ritualizaciones diarias, que es lo contrario de la mecanización. La diferencia está en que lo mecánico se realiza como un automatismo mediante una acción de la que nuestro ser está del todo alejado o indiferente, mientras que en el ritual, toda la persona queda unificada.
La atención al gesto permite que ese acto sea la expresión de uno mismo, lo cual significa que en una cultura en pleno movimiento como la nuestra, nos ejercitemos en unas acciones que surjan con conciencia integral y con reverencia hacia el objeto o personas sobre las que repercute nuestra actividad.
Así, por ejemplo...
la ducha de cada mañana puede hacerse con la intención de que no se aun mero acto de purificación corporal, sino integral;
limpiarse los dientes puede convertirse en un ritual par disponer mi boca para una palabra pura, que no maldiga sino que bendiga;
limpiarse los zapatos puede transformarse en expresión de que mi caminar sea sagrado;
abrir las puertas del coche al ir al trabajo o entrar en el vagón de metro puede convertirse en una oración por todos los que compartirán el mismo trayecto;
el comienzo de una clase o el sentarse en la mesa de la oficina, el momento de ponerse a comer, etc., todo ello es susceptible de adquirir una significación más profunda si tomamos consciencia de ello y la convertimos en ofrenda y ocasión de comunión con la Totalidad.
Las posibilidades son infinitas. Es cuestión de elegir alguna y mantenerse fiel a ella, de modo que su repetición se convierta en una conexión con la profundidad que emerge en ese momento y que permite conectar con una Presencia y un sentido que todo lo contiene, lo sostiene y lo suscita.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Cada cual que utilice lo que mejor le sirva... pero es verdad que casi cualquier gesto podemos aprovecharlo para pasar de la exterioridad de gestos y relaciones a esa dimensión más profunda que nos hace realmente humanos.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (4)
Cuando somos capaces de introducir en nuestro ritmo ordinario unos hábitos de interiorización, nuestra vida se transforma. Nuestras jornadas están más ritmadas de lo que parece por tiempos y espacios que las vertebran y nos vertebran. Se trata de que cada cual haga suyas esas ritualizaciones diarias, que es lo contrario de la mecanización. La diferencia está en que lo mecánico se realiza como un automatismo mediante una acción de la que nuestro ser está del todo alejado o indiferente, mientras que en el ritual, toda la persona queda unificada.
La atención al gesto permite que ese acto sea la expresión de uno mismo, lo cual significa que en una cultura en pleno movimiento como la nuestra, nos ejercitemos en unas acciones que surjan con conciencia integral y con reverencia hacia el objeto o personas sobre las que repercute nuestra actividad.
Así, por ejemplo...
la ducha de cada mañana puede hacerse con la intención de que no se aun mero acto de purificación corporal, sino integral;
limpiarse los dientes puede convertirse en un ritual par disponer mi boca para una palabra pura, que no maldiga sino que bendiga;
limpiarse los zapatos puede transformarse en expresión de que mi caminar sea sagrado;
abrir las puertas del coche al ir al trabajo o entrar en el vagón de metro puede convertirse en una oración por todos los que compartirán el mismo trayecto;
el comienzo de una clase o el sentarse en la mesa de la oficina, el momento de ponerse a comer, etc., todo ello es susceptible de adquirir una significación más profunda si tomamos consciencia de ello y la convertimos en ofrenda y ocasión de comunión con la Totalidad.
Las posibilidades son infinitas. Es cuestión de elegir alguna y mantenerse fiel a ella, de modo que su repetición se convierta en una conexión con la profundidad que emerge en ese momento y que permite conectar con una Presencia y un sentido que todo lo contiene, lo sostiene y lo suscita.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Comentario:
Aquí te adjunto una nueva entrega de la "búsqueda de interioridad", algo bastante difícil con el ritmo que llevamos... por eso, aquí nos ofrecen ahora unas pistas para, aprovechando lo más rutinario y cotidiano, podamos darle un sentido más profundo.
Cada cual que utilice lo que mejor le sirva... pero es verdad que casi cualquier gesto podemos aprovecharlo para pasar de la exterioridad de gestos y relaciones a esa dimensión más profunda que nos hace realmente humanos.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (4)
Cuando somos capaces de introducir en nuestro ritmo ordinario unos hábitos de interiorización, nuestra vida se transforma. Nuestras jornadas están más ritmadas de lo que parece por tiempos y espacios que las vertebran y nos vertebran. Se trata de que cada cual haga suyas esas ritualizaciones diarias, que es lo contrario de la mecanización. La diferencia está en que lo mecánico se realiza como un automatismo mediante una acción de la que nuestro ser está del todo alejado o indiferente, mientras que en el ritual, toda la persona queda unificada.
La atención al gesto permite que ese acto sea la expresión de uno mismo, lo cual significa que en una cultura en pleno movimiento como la nuestra, nos ejercitemos en unas acciones que surjan con conciencia integral y con reverencia hacia el objeto o personas sobre las que repercute nuestra actividad.
Así, por ejemplo...
la ducha de cada mañana puede hacerse con la intención de que no se aun mero acto de purificación corporal, sino integral;
limpiarse los dientes puede convertirse en un ritual par disponer mi boca para una palabra pura, que no maldiga sino que bendiga;
limpiarse los zapatos puede transformarse en expresión de que mi caminar sea sagrado;
abrir las puertas del coche al ir al trabajo o entrar en el vagón de metro puede convertirse en una oración por todos los que compartirán el mismo trayecto;
el comienzo de una clase o el sentarse en la mesa de la oficina, el momento de ponerse a comer, etc., todo ello es susceptible de adquirir una significación más profunda si tomamos consciencia de ello y la convertimos en ofrenda y ocasión de comunión con la Totalidad.
Las posibilidades son infinitas. Es cuestión de elegir alguna y mantenerse fiel a ella, de modo que su repetición se convierta en una conexión con la profundidad que emerge en ese momento y que permite conectar con una Presencia y un sentido que todo lo contiene, lo sostiene y lo suscita.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Cada cual que utilice lo que mejor le sirva... pero es verdad que casi cualquier gesto podemos aprovecharlo para pasar de la exterioridad de gestos y relaciones a esa dimensión más profunda que nos hace realmente humanos.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (4)
Cuando somos capaces de introducir en nuestro ritmo ordinario unos hábitos de interiorización, nuestra vida se transforma. Nuestras jornadas están más ritmadas de lo que parece por tiempos y espacios que las vertebran y nos vertebran. Se trata de que cada cual haga suyas esas ritualizaciones diarias, que es lo contrario de la mecanización. La diferencia está en que lo mecánico se realiza como un automatismo mediante una acción de la que nuestro ser está del todo alejado o indiferente, mientras que en el ritual, toda la persona queda unificada.
La atención al gesto permite que ese acto sea la expresión de uno mismo, lo cual significa que en una cultura en pleno movimiento como la nuestra, nos ejercitemos en unas acciones que surjan con conciencia integral y con reverencia hacia el objeto o personas sobre las que repercute nuestra actividad.
Así, por ejemplo...
la ducha de cada mañana puede hacerse con la intención de que no se aun mero acto de purificación corporal, sino integral;
limpiarse los dientes puede convertirse en un ritual par disponer mi boca para una palabra pura, que no maldiga sino que bendiga;
limpiarse los zapatos puede transformarse en expresión de que mi caminar sea sagrado;
abrir las puertas del coche al ir al trabajo o entrar en el vagón de metro puede convertirse en una oración por todos los que compartirán el mismo trayecto;
el comienzo de una clase o el sentarse en la mesa de la oficina, el momento de ponerse a comer, etc., todo ello es susceptible de adquirir una significación más profunda si tomamos consciencia de ello y la convertimos en ofrenda y ocasión de comunión con la Totalidad.
Las posibilidades son infinitas. Es cuestión de elegir alguna y mantenerse fiel a ella, de modo que su repetición se convierta en una conexión con la profundidad que emerge en ese momento y que permite conectar con una Presencia y un sentido que todo lo contiene, lo sostiene y lo suscita.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Comentario:
Aquí te envío una nueva entrega de estos extractos de artículos sobre la búsqueda de la interioridad. Buscar lugares y tiempos es lo básico y, a la vez, lo más difícil, por lo liados que vamos casi todos. ¿Quizá podríamos empezar a buscar ese "ratito" a la semana? A lo mejor encontramos alguno, y podemos aprovecharlo.
Pero eso es difícil. De ahí que haya que aprovechar lo "rutinario" y aparentemente vacío para llenarlo de sentido... En el correo de la semana próxima da algunas pistas para ello.
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (3)
Aunque las causas y motivos de esta búsqueda de interioridad son diversas y complejas, su fondo es uno: el ser humano tiene una sed constitutiva de trascendencia. Sin ella, nos mecanizamos o idiotizamos, condenándonos a llevar una existencia plana, atrapada en la inmediatez, la voracidad o la utilización. En un tiempo de anonimato y masificación, donde tendemos a contar sólo como números de carnets de identidad, sólo la interioridad –junto con la solidaridad- son capaces de abrir el verdadero horizonte de personalización.
Para cualquier actividad humana, es fundamental precisar y proteger sus tiempos y sus espacios. Lo mismo sucede con la práctica de la interioridad. Hay que conseguir delimitar momentos y lugares adecuados para que se pueda producir algo, para que se inicie algún itinerario. Antaño, el ritmo de la interioridad estaba protegido por el marco de la cristiandad: iglesias y conventos convocaban a la misa diaria o semanal, el toque del ángelus, el rosario familiar, etc. Esto ya no es así: el tiempo viene marcado por el calendario semanal que distingue entre los días de trabajo y los fines de semana, en los que se produce el éxodo hacia la naturaleza. Con todo, el paisaje urbano se va multiplicando de centros en los que la gente acude varias veces a la semana para avanzar en la práctica interior.
Es fundamental llegar a crear estos hábitos diarios de silenciamiento, así como propiciar lugares en nuestras parroquias, colegios o comunidades en los que exista un espacio sagrado que invite al recogimiento y que facilite esta entrada en la interioridad.
Ahora bien, tiempos y espacios no bastan. Todos sabemos que no es fácil alcanzar ese silencio que regenera. Los medios para llegar a esa interioridad regeneradora son múltiples. La dificultad no está en el qué, sino en el cómo llegar a ese punto.
Cuando somos capaces de introducir en nuestro ritmo ordinario unos hábitos de interiorización, nuestra vida se transforma. Nuestras jornadas están más ritmadas de lo que parece por tiempos y espacios que las vertebran y nos vertebran. Se trata de que cada cual haga suyas esas ritualizaciones diarias, que es lo contrario de la mecanización. La diferencia está en que lo mecánico se realiza como un automatismo mediante una acción de la que nuestro ser está del todo alejado o indiferente, mientras que en el ritual, toda la persona queda unificada.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Pero eso es difícil. De ahí que haya que aprovechar lo "rutinario" y aparentemente vacío para llenarlo de sentido... En el correo de la semana próxima da algunas pistas para ello.
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (3)
Aunque las causas y motivos de esta búsqueda de interioridad son diversas y complejas, su fondo es uno: el ser humano tiene una sed constitutiva de trascendencia. Sin ella, nos mecanizamos o idiotizamos, condenándonos a llevar una existencia plana, atrapada en la inmediatez, la voracidad o la utilización. En un tiempo de anonimato y masificación, donde tendemos a contar sólo como números de carnets de identidad, sólo la interioridad –junto con la solidaridad- son capaces de abrir el verdadero horizonte de personalización.
Para cualquier actividad humana, es fundamental precisar y proteger sus tiempos y sus espacios. Lo mismo sucede con la práctica de la interioridad. Hay que conseguir delimitar momentos y lugares adecuados para que se pueda producir algo, para que se inicie algún itinerario. Antaño, el ritmo de la interioridad estaba protegido por el marco de la cristiandad: iglesias y conventos convocaban a la misa diaria o semanal, el toque del ángelus, el rosario familiar, etc. Esto ya no es así: el tiempo viene marcado por el calendario semanal que distingue entre los días de trabajo y los fines de semana, en los que se produce el éxodo hacia la naturaleza. Con todo, el paisaje urbano se va multiplicando de centros en los que la gente acude varias veces a la semana para avanzar en la práctica interior.
Es fundamental llegar a crear estos hábitos diarios de silenciamiento, así como propiciar lugares en nuestras parroquias, colegios o comunidades en los que exista un espacio sagrado que invite al recogimiento y que facilite esta entrada en la interioridad.
Ahora bien, tiempos y espacios no bastan. Todos sabemos que no es fácil alcanzar ese silencio que regenera. Los medios para llegar a esa interioridad regeneradora son múltiples. La dificultad no está en el qué, sino en el cómo llegar a ese punto.
Cuando somos capaces de introducir en nuestro ritmo ordinario unos hábitos de interiorización, nuestra vida se transforma. Nuestras jornadas están más ritmadas de lo que parece por tiempos y espacios que las vertebran y nos vertebran. Se trata de que cada cual haga suyas esas ritualizaciones diarias, que es lo contrario de la mecanización. La diferencia está en que lo mecánico se realiza como un automatismo mediante una acción de la que nuestro ser está del todo alejado o indiferente, mientras que en el ritual, toda la persona queda unificada.
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Comentario:
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (2)
Aquí te envío la segunda entrega de esta miniserie sobre la búsqueda de la interioridad, con artículos extraídos del número de octubre de la revista Misión Joven.
Aunque todo lo que dice es para reflexionarlo, la cita de Unamuno no tiene desperdicio.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (2)
Vivimos bajo la presión de un ritmo acelerado, cuando no frenético, en una sociedad que, por querer acumular cada vez más experiencias, conocimientos y objetos, provoca un angustiante desvivirnos, con un consiguiente desgaste energético y psicológico graves que cada vez acusa más gente.
La interioridad es buscada como una alternativa a ese bombardeo de actividad, información, imágenes, ruidos, posibilidades, etc., que nuestra cultura ha generado. La interioridad, en un primer momento, se anhela aunque sea sólo como un alivio, una detención, una ocasión de respiro entre tanto ruido, un área virgen frente a tanta saturación, un tiempo de desintoxicación frente a tanto bombardeo.
La búsqueda de la interioridad tiene mucho que ver con la reconversión del deseo. Frente al empacho de cosas provocado por nuestra incapacidad de contenernos, nos experimentamos atrapados por la inmediatez de la pulsión-satisfacción, lo cual nos está intoxicando y haciendo que vivamos en la superficialidad de relaciones, goces, placeres, informaciones, experiencias estéticas. etc., a costa de depredar el planeta y de mantener un orden internacional injusto.
Cada vez más gente percibe que desear más quita calidad al disfrute de lo que deseamos y que nos priva de la capacidad de solidaridad. Frente a la excitación del deseo, la interioridad se vislumbra como un camino de contención. Esta percepción convive con otros dos caminos: el compromiso ético y el ecológico. El adentramiento en la interioridad es una llamada a ir a la fuente del deseo en lugar de derramarse por sus agujeros. El origen del deseo está en el adentro de uno mismo y de las cosas. Como decía Unamuno: «Reconcéntrate para irradiar. Déjate llenar para que reboses luego, conservando el manantial. Recógete en ti mismo para mejor darte a los demás, todo entero e indiviso».
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Aquí te envío la segunda entrega de esta miniserie sobre la búsqueda de la interioridad, con artículos extraídos del número de octubre de la revista Misión Joven.
Aunque todo lo que dice es para reflexionarlo, la cita de Unamuno no tiene desperdicio.
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (2)
Vivimos bajo la presión de un ritmo acelerado, cuando no frenético, en una sociedad que, por querer acumular cada vez más experiencias, conocimientos y objetos, provoca un angustiante desvivirnos, con un consiguiente desgaste energético y psicológico graves que cada vez acusa más gente.
La interioridad es buscada como una alternativa a ese bombardeo de actividad, información, imágenes, ruidos, posibilidades, etc., que nuestra cultura ha generado. La interioridad, en un primer momento, se anhela aunque sea sólo como un alivio, una detención, una ocasión de respiro entre tanto ruido, un área virgen frente a tanta saturación, un tiempo de desintoxicación frente a tanto bombardeo.
La búsqueda de la interioridad tiene mucho que ver con la reconversión del deseo. Frente al empacho de cosas provocado por nuestra incapacidad de contenernos, nos experimentamos atrapados por la inmediatez de la pulsión-satisfacción, lo cual nos está intoxicando y haciendo que vivamos en la superficialidad de relaciones, goces, placeres, informaciones, experiencias estéticas. etc., a costa de depredar el planeta y de mantener un orden internacional injusto.
Cada vez más gente percibe que desear más quita calidad al disfrute de lo que deseamos y que nos priva de la capacidad de solidaridad. Frente a la excitación del deseo, la interioridad se vislumbra como un camino de contención. Esta percepción convive con otros dos caminos: el compromiso ético y el ecológico. El adentramiento en la interioridad es una llamada a ir a la fuente del deseo en lugar de derramarse por sus agujeros. El origen del deseo está en el adentro de uno mismo y de las cosas. Como decía Unamuno: «Reconcéntrate para irradiar. Déjate llenar para que reboses luego, conservando el manantial. Recógete en ti mismo para mejor darte a los demás, todo entero e indiviso».
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Comentario:
Hoy inicio una miniserie con fragmentos de artículos en torno a la "búsqueda de interioridad". Están extraídos, como indico, del número de octubre de la revista Misión Joven, y la verdad es que me han parecido muy interesantes, porque abordan el tema desde ángulos muy variados. Y más que interesantes, necesarios.
Como siempre, espero que te gusten.
Un abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (1)
Vivimos en una sociedad en la que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden. Lo que importa es la velocidad, el vértigo, correr con todas las fuerzas sin detenerse, estar en continuo movimiento. No importa pararse para mirar hacia atrás, ni hacia delante, ni mucho menos hacia dentro.
Realmente, todo en nuestra cultura y en nuestra sociedad parece proyectado hacia el exterior. Y, sin embargo, es cierto también que, en medio de esta vida trepidante, germina una búsqueda de interioridad, de asumir el reto de la vida, de sentir y vivir la propia identidad, de emprender el camino de una realización que tenga en cuenta las aspiraciones y expectativas más profundas del propio ser, de centrarse en los valores y opciones fundamentales. Porque lo que significa e implica toda búsqueda de interioridad es siempre el anhelo de una manera más profunda de vivir.
Frente a la dispersión y fragmentación, la superficialidad y banalidad, el vacío y el sinsentido, la interioridad supone emprender el camino del ser, la unificación personal, la búsqueda de identidad, basada en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea. Frente a una cultura de «valores volátiles» (Jacques Attali), dominada por un sentimiento de vacío y hastío, de liviandad e incapacidad para sentir las cosas y los seres, la búsqueda de interioridad conduce al Fondo y al Misterio, a despertar en el alma humana la conciencia de la dimensión espiritual inherente a todo ser humano.
Educativa y pastoralmente, es indispensable dedicar mucho cuidado y atención a la «verdad del ser», a la «tierra del alma», a «abrir el oído», a «asomarse al interior». Es el camino educativo de la interiorización. Es, quizás, un camino lento, que implica pacientes aprendizajes: aprender a escuchar el propio cuerpo, a integrar la propia sexualidad, a manejar los propios sentimientos, a discernir, elegir y decidir, a escuchar y expresarse, a mirar y actuar desde la solidaridad, a descubrir al que habita en el propio corazón. Necesita silencio y comunicación, soledad y solidaridad.
Por ser humanos necesitamos emprender el viaje hacia el interior, aprendiendo a conversar «con el hombre que va siempre conmigo» (A. Machado), sin miedo al propio yo, a que no nos guste lo que vemos; y sin miedo a la soledad, al abandono, a no tener respuestas a las grandes preguntas de la existencia. El camino de la interiorización es el camino del acompañamiento. Interioridad no es replegamiento. El viaje interior es siempre personal, pero, al mismo tiempo, necesita absolutamente de «presencias que, sin violentar su soledad, la llenen y sin distraerle de sí mismo le ofrezcan la ocasión de escuchar la llamada de su ser» (M. Legaut)
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Como siempre, espero que te gusten.
Un abrazo.
JM - metropoli
BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD (1)
Vivimos en una sociedad en la que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden. Lo que importa es la velocidad, el vértigo, correr con todas las fuerzas sin detenerse, estar en continuo movimiento. No importa pararse para mirar hacia atrás, ni hacia delante, ni mucho menos hacia dentro.
Realmente, todo en nuestra cultura y en nuestra sociedad parece proyectado hacia el exterior. Y, sin embargo, es cierto también que, en medio de esta vida trepidante, germina una búsqueda de interioridad, de asumir el reto de la vida, de sentir y vivir la propia identidad, de emprender el camino de una realización que tenga en cuenta las aspiraciones y expectativas más profundas del propio ser, de centrarse en los valores y opciones fundamentales. Porque lo que significa e implica toda búsqueda de interioridad es siempre el anhelo de una manera más profunda de vivir.
Frente a la dispersión y fragmentación, la superficialidad y banalidad, el vacío y el sinsentido, la interioridad supone emprender el camino del ser, la unificación personal, la búsqueda de identidad, basada en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea. Frente a una cultura de «valores volátiles» (Jacques Attali), dominada por un sentimiento de vacío y hastío, de liviandad e incapacidad para sentir las cosas y los seres, la búsqueda de interioridad conduce al Fondo y al Misterio, a despertar en el alma humana la conciencia de la dimensión espiritual inherente a todo ser humano.
Educativa y pastoralmente, es indispensable dedicar mucho cuidado y atención a la «verdad del ser», a la «tierra del alma», a «abrir el oído», a «asomarse al interior». Es el camino educativo de la interiorización. Es, quizás, un camino lento, que implica pacientes aprendizajes: aprender a escuchar el propio cuerpo, a integrar la propia sexualidad, a manejar los propios sentimientos, a discernir, elegir y decidir, a escuchar y expresarse, a mirar y actuar desde la solidaridad, a descubrir al que habita en el propio corazón. Necesita silencio y comunicación, soledad y solidaridad.
Por ser humanos necesitamos emprender el viaje hacia el interior, aprendiendo a conversar «con el hombre que va siempre conmigo» (A. Machado), sin miedo al propio yo, a que no nos guste lo que vemos; y sin miedo a la soledad, al abandono, a no tener respuestas a las grandes preguntas de la existencia. El camino de la interiorización es el camino del acompañamiento. Interioridad no es replegamiento. El viaje interior es siempre personal, pero, al mismo tiempo, necesita absolutamente de «presencias que, sin violentar su soledad, la llenen y sin distraerle de sí mismo le ofrezcan la ocasión de escuchar la llamada de su ser» (M. Legaut)
(Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Comentario:
Aquí te adjunto un texto que he encontrado en la revista Misión Joven. Y lanzo también de las preguntas que allí planteaban: ¿qué tipo de gente me gusta a mí? ¿Qué características tengo yo de las que se indican en el texto? ¿Cuáles me gustaría tener?
En fin... para pensar un poco. Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA GENTE QUE ME GUSTA
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla,
que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones,
la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca,
capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio,
la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores,
se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente;
a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente,
que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Con gente como esa, me comprometo a lo que sea,
ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
(Mario Benedetti, publicado en Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
En fin... para pensar un poco. Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
LA GENTE QUE ME GUSTA
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla,
que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones,
la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca,
capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio,
la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores,
se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente;
a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente,
que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Con gente como esa, me comprometo a lo que sea,
ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
(Mario Benedetti, publicado en Misión Joven, nº 369 – Octubre 2007)
Comentario:
Ocho regalos ...
Con seguridad estos regalos siempre serán bien recibidos y agradecidos.
Nutrientes de Relaciones":
1 - Gratitud: De nada sirve si no la expresas de manera permanente y de manera clara a quienes se lo merecen. Guardarla en el corazón es como encerrar un diamante en una caja fuerte.No esperes La opotunidad, cada momento es una oportunidad disponible.
¿Cómo y a quienes podrías expresar la gratitud que conservas en ti?
2 - Aceptación: Uno de los grandes secretos de las personas que poseen magníficas relaciones es que no intentan cambiar a los demás.
Los aceptan y los valoran tal como son. Sin importar si
nos complace o no, las gente tiende a permanecer como es.
Recuerda que lo que nos une siempre es mayor que lo que nos separa, de esta manera tendrás la posibilidad de concentrarte más en las similitudes que en las diferencias.¿A quién podrías criticar menos ,aceptar y valorar más? y por lo tanto disfrutar mas .
3- Calidez: En la forma de expresarse y escuchar. Los abrazos, los besos y las miradas cariñosas fortalecen nuestras relaciones haciéndolas más gratas.
¿Con quienes y de que manera podrías expresar mayor calidez ?
4 - Generosidad: Demostrarla diciendo lo bueno que pensamos de los demás; alegrándonos de sus éxitos; y compartiendo lo que tenemos y lo que sabemos.
¿Con quién y como podrías ser expresar más Generosidad ?
5 - Perdón: El mejor regalo para nosotros mismos y para nuestras relaciones. Recuerda los que antes te han perdonado
y piensa en las dificultades que habrías debido enfrentar si el perdón no hubiera llegado en los momentos en los que apareció.Cuanto has perdido en tu vida por mantener y alimentar
ese resentimiento que no quieres ?
¿A quién podrías perdonar?
6- Humor: El regalo más oportuno. Nos recuerda que a veces nos tomamos muy en serio. ¿Con quién podrías compartir más risas bromas y alegría?
7 - Pasión: Es el fuego, la intensidad, el entregarse a vivir y valorar como un tesoro cada instante de las relaciones, aun si éstas no son mas que interacciones cotidianas pasajeras.Es la decisión de vivir cada encuentro, teniendo en cuenta lo único que es.
¿A cuál relación le podrías poner más pasión?
8 - Presencia: Ya sea física o emocional es imprescindible para alcanzar los objetivos en todos los ámbitos. En las relaciones es importante lograr una mezcla de presencia y pasión para crear lazos sólidos y profundos.
¿En qué relación podrías invertir más presencia física o emocional?
...¿te son suficientes estos regalos?
Con seguridad estos regalos siempre serán bien recibidos y agradecidos.
Nutrientes de Relaciones":
1 - Gratitud: De nada sirve si no la expresas de manera permanente y de manera clara a quienes se lo merecen. Guardarla en el corazón es como encerrar un diamante en una caja fuerte.No esperes La opotunidad, cada momento es una oportunidad disponible.
¿Cómo y a quienes podrías expresar la gratitud que conservas en ti?
2 - Aceptación: Uno de los grandes secretos de las personas que poseen magníficas relaciones es que no intentan cambiar a los demás.
Los aceptan y los valoran tal como son. Sin importar si
nos complace o no, las gente tiende a permanecer como es.
Recuerda que lo que nos une siempre es mayor que lo que nos separa, de esta manera tendrás la posibilidad de concentrarte más en las similitudes que en las diferencias.¿A quién podrías criticar menos ,aceptar y valorar más? y por lo tanto disfrutar mas .
3- Calidez: En la forma de expresarse y escuchar. Los abrazos, los besos y las miradas cariñosas fortalecen nuestras relaciones haciéndolas más gratas.
¿Con quienes y de que manera podrías expresar mayor calidez ?
4 - Generosidad: Demostrarla diciendo lo bueno que pensamos de los demás; alegrándonos de sus éxitos; y compartiendo lo que tenemos y lo que sabemos.
¿Con quién y como podrías ser expresar más Generosidad ?
5 - Perdón: El mejor regalo para nosotros mismos y para nuestras relaciones. Recuerda los que antes te han perdonado
y piensa en las dificultades que habrías debido enfrentar si el perdón no hubiera llegado en los momentos en los que apareció.Cuanto has perdido en tu vida por mantener y alimentar
ese resentimiento que no quieres ?
¿A quién podrías perdonar?
6- Humor: El regalo más oportuno. Nos recuerda que a veces nos tomamos muy en serio. ¿Con quién podrías compartir más risas bromas y alegría?
7 - Pasión: Es el fuego, la intensidad, el entregarse a vivir y valorar como un tesoro cada instante de las relaciones, aun si éstas no son mas que interacciones cotidianas pasajeras.Es la decisión de vivir cada encuentro, teniendo en cuenta lo único que es.
¿A cuál relación le podrías poner más pasión?
8 - Presencia: Ya sea física o emocional es imprescindible para alcanzar los objetivos en todos los ámbitos. En las relaciones es importante lograr una mezcla de presencia y pasión para crear lazos sólidos y profundos.
¿En qué relación podrías invertir más presencia física o emocional?
...¿te son suficientes estos regalos?
Comentario:
A lo largo del mes de octubre tendrán lugar varias celebraciones importantes: el día 2, fiesta de los Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía; el día 12, fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Guardia Civil; el 24 de octubre (si no me equivoco) la Policía Local de Valencia también celebra su fiesta, el Ángel de la Ciudad... Como no quiero dejarme a nadie fuera, así que voy a incluiros a todos los miembros de las FFCCSS en este correo, aunque celebréis vuestra fiesta en otro mes.
Quiero enviaros a todos mi felicitación y agradecimiento por vuestra labor cotidiana. Aunque habitualmente os recuerdo en mi oración, esos días os tendré especialmente presentes en la Eucaristía, junto con mi Comunidad Parroquial, pidiendo al Señor que os proteja y os guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
El otro día encontré este texto que me hizo pensar en todos vosotros:
Aunque sientas el cansancio,
aunque el triunfo te abandone,
aunque un error te lastime,
aunque un negocio se quiebre,
aunque una traición te hiera,
aunque una ilusión se apague,
aunque el dolor queme tus ojos,
aunque ignoren tus esfuerzos,
aunque la ingratitud sea la paga,
aunque la incomprensión corte tu risa,
aunque todo parezca nada…
Vuelve a empezar.
(Cecilia Precioso)
Aprovechando estas palabras, también pido al Señor que, aunque surjan las dificultades y experiencias duras, Él os conceda su protección y la fuerza y el ánimo necesarios para “volver a empezar” cada día vuestro servicio con renovada ilusión.
Gracias por estar ahí. Un fuerte abrazo. JM - metropoli
Quiero enviaros a todos mi felicitación y agradecimiento por vuestra labor cotidiana. Aunque habitualmente os recuerdo en mi oración, esos días os tendré especialmente presentes en la Eucaristía, junto con mi Comunidad Parroquial, pidiendo al Señor que os proteja y os guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
El otro día encontré este texto que me hizo pensar en todos vosotros:
Aunque sientas el cansancio,
aunque el triunfo te abandone,
aunque un error te lastime,
aunque un negocio se quiebre,
aunque una traición te hiera,
aunque una ilusión se apague,
aunque el dolor queme tus ojos,
aunque ignoren tus esfuerzos,
aunque la ingratitud sea la paga,
aunque la incomprensión corte tu risa,
aunque todo parezca nada…
Vuelve a empezar.
(Cecilia Precioso)
Aprovechando estas palabras, también pido al Señor que, aunque surjan las dificultades y experiencias duras, Él os conceda su protección y la fuerza y el ánimo necesarios para “volver a empezar” cada día vuestro servicio con renovada ilusión.
Gracias por estar ahí. Un fuerte abrazo. JM - metropoli
Comentario:
Regàlame tu sonrisa cada mañana para empezar el nuevo dìa con ganas
regàlame una mirada, una que nos haga còmplices de un màgico cuento
regàlame un abrazo para sentir el calor de tu cuerpo
camina junto amì hazme parte de tu guerra quiero ser parte de tu equipo,
quiero tropezar con esas piedras y ayudar a levantar los àrboles caìdos
que impiden continuar nuestro destino.
Y cuando termine la jornada regàlame el ùltimo suspiro.
regàlame una mirada, una que nos haga còmplices de un màgico cuento
regàlame un abrazo para sentir el calor de tu cuerpo
camina junto amì hazme parte de tu guerra quiero ser parte de tu equipo,
quiero tropezar con esas piedras y ayudar a levantar los àrboles caìdos
que impiden continuar nuestro destino.
Y cuando termine la jornada regàlame el ùltimo suspiro.
Comentario:
CONTINÚA EL FINAL DEL ARTÍCULO "COMPROMISOS"
Pensemos en asociaciones políticas, sindicales, culturales, religiosas, deportivas, escolares, lúdicas… ¿Cuántas veces nos quejamos de cómo están llevando las cosas los cargos directivos? ¿Cuántas veces criticamos a políticos, directores, educadores, responsables de cualquier área…? Pero pensemos también: ¿nos hemos ofrecido para ocupar ese puesto? ¿Cuál es nuestra respuesta cuando se nos invita a participar por ejemplo en AMPAS, ONGs, en la parroquia, asociaciones de vecinos, profesionales, o en cualquier tipo de grupos o asociaciones? ¿No será que también respondemos, como los árboles: «¿Voy yo a renunciar a… (mi paseo, mi programa de tv, mi partida de tenis o squash, mi yoga, mis compras, mi gimnasio, mi rato en el bar…)?» ¿A qué no estamos dispuestos a renunciar ni siquiera un poco, porque pensamos antes en nosotros que en el bien común? ¿Qué razones (¿excusas?) alegamos?
Asumir un compromiso tiene que ser algo voluntario, por supuesto, y siempre conllevará su parte de renuncia; y seguramente no podremos llegar a todo lo que nos gustaría, y las circunstancias de la vida nos impedirán hacer lo que deseamos. Pero si nos dejamos llevar por la máxima de “la gente no quiere compromisos”, si “todos” anteponemos nuestros intereses particulares siempre antes que el bien común, seamos conscientes también de las consecuencias. No sólo para nosotros, sino para toda la sociedad.
El bien común es algo que nos afecta a todos, y que debemos construir entre todos. Nuestra pasividad, nuestra comodidad, tiene un precio: que quizá los menos indicados son los que acabarán teniendo la capacidad de decisión y van a manejar las cosas a su antojo. Y todos saldremos perdiendo.
Pensemos en asociaciones políticas, sindicales, culturales, religiosas, deportivas, escolares, lúdicas… ¿Cuántas veces nos quejamos de cómo están llevando las cosas los cargos directivos? ¿Cuántas veces criticamos a políticos, directores, educadores, responsables de cualquier área…? Pero pensemos también: ¿nos hemos ofrecido para ocupar ese puesto? ¿Cuál es nuestra respuesta cuando se nos invita a participar por ejemplo en AMPAS, ONGs, en la parroquia, asociaciones de vecinos, profesionales, o en cualquier tipo de grupos o asociaciones? ¿No será que también respondemos, como los árboles: «¿Voy yo a renunciar a… (mi paseo, mi programa de tv, mi partida de tenis o squash, mi yoga, mis compras, mi gimnasio, mi rato en el bar…)?» ¿A qué no estamos dispuestos a renunciar ni siquiera un poco, porque pensamos antes en nosotros que en el bien común? ¿Qué razones (¿excusas?) alegamos?
Asumir un compromiso tiene que ser algo voluntario, por supuesto, y siempre conllevará su parte de renuncia; y seguramente no podremos llegar a todo lo que nos gustaría, y las circunstancias de la vida nos impedirán hacer lo que deseamos. Pero si nos dejamos llevar por la máxima de “la gente no quiere compromisos”, si “todos” anteponemos nuestros intereses particulares siempre antes que el bien común, seamos conscientes también de las consecuencias. No sólo para nosotros, sino para toda la sociedad.
El bien común es algo que nos afecta a todos, y que debemos construir entre todos. Nuestra pasividad, nuestra comodidad, tiene un precio: que quizá los menos indicados son los que acabarán teniendo la capacidad de decisión y van a manejar las cosas a su antojo. Y todos saldremos perdiendo.
Comentario:
Esta semana te envío una reflexión mía, que ya hacía algún tiempo que me rondaba por la cabeza. Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo. JM - metropoli
COMPROMISOS
Hace unos días, un amigo organizó un encuentro. La idea era buena, el día y la hora también parecían apropiados para que pudiera asistir bastante gente dado el número de potenciales participantes, pero… sólo acudimos él y yo. A pesar de que se había avisado con antelación, la gente pasó del tema.
Esa noche pensaba en una frase que cada vez escuchamos y decimos más: “La gente no quiere compromisos”. De ningún tipo. Parece que cada uno va a la suya, que ante invitaciones a una mayor participación en distintos ámbitos la respuesta es la callada y el rechazo directo o implícito.
Esta actitud, sin embargo, está teniendo ya unas graves consecuencias, y aún serán mayores dentro de unos años si no cambian las actitudes. Porque si nadie asume responsabilidades, ¿cómo va a funcionar correctamente todo lo que conforma nuestra vida?
Pensando en esto, recordé este texto que hace poco leímos un día entre semana, como primera lectura de la Eucaristía, y que está sacado del Libro de los Jueces, capítulo 9, versículos 8 al 15:
"Una vez los árboles quisieron elegirse un rey. Dijeron al olivo: «Sé nuestro rey». Pero el olivo les respondió: «¿Voy a renunciar yo al aceite con el cual se honra a Dios y a los hombres para ir a balancearme sobre los árboles?»
Entonces dijeron a la higuera: «Ven tú y reina sobre nosotros». Pero la higuera respondió: «¿Voy a renunciar yo a la dulzura de mi fruto para ir a balancearme sobre los árboles?»
Entonces dijeron a la vid: «Ven tú y reina sobre nosotros». Pero la vid respondió: «¿Voy yo a renunciar a mi mosto, alegría de Dios y de los hombres, para ir a balancearme sobre los árboles?»
Entonces dijeron a la zarza: «Ven tú y reina sobre nosotros». Y la zarza les respondió: «Si de verdad queréis que sea vuestro rey, venid y cobijaos bajo mi sombra; y, si no, que salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano».
Me voy a apartar del contexto e interpretación habitual de este pasaje, pero creo que viene a iluminar la situación de la falta de compromiso. Los árboles necesitan alguien que asuma la responsabilidad de gobernarles, algo necesario para el buen funcionamiento de casi todos los grupos sociales y para su relación con los demás grupos.
La invitación se hace a aquéllos que se consideran más idóneos. Pero ante la propuesta a asumir esa responsabilidad, necesaria para el bien de la comunidad, la respuesta de los tres primeros es casi idéntica: «¿Voy a renunciar yo a…?» Y cada uno expone su razón (¿excusa?) para rechazar el compromiso. No se está dispuesto a renunciar a los propios gustos, a lo que nos satisface. Al final, quien acepta el ofrecimiento es el menos indicado: la zarza, que no sólo no es capaz de dar sombra para cobijar a otros, sino que ejercerá su poder de un modo tiránico: «que salga fuego de la zarza y devore a los cedros…»
Pensaba que en nuestra sociedad está ocurriendo algo parecido. Bastantes veces las personas con cualidades, con capacidades para aportar algo al bien común, no están dispuestas a renunciar a sus cosas. Y resulta que esos cargos y responsabilidades o bien quedan sin ocupar, lo que ya es bastante malo, o peor aún, son ocupados por los menos indicados para desempeñarlos, simplemente porque nadie más se ofrece, y por ello, provocan grandes daños, a veces irremediables. Y luego vienen las lamentaciones…
Pensemos en asociaciones políticas, sindicales, culturales, religiosas, deportivas, escolares, lúdicas… ¿Cuántas veces nos quejamos de cómo están llevando las cosas los cargos directivos? ¿Cuántas veces criticamos a políticos, directores, educadores, responsables de cualquier área…? Pero pensemos también: ¿nos hemos ofrecido para ocupar ese puesto? ¿Cuál es nuestra respuesta cuando se no
COMPROMISOS
Hace unos días, un amigo organizó un encuentro. La idea era buena, el día y la hora también parecían apropiados para que pudiera asistir bastante gente dado el número de potenciales participantes, pero… sólo acudimos él y yo. A pesar de que se había avisado con antelación, la gente pasó del tema.
Esa noche pensaba en una frase que cada vez escuchamos y decimos más: “La gente no quiere compromisos”. De ningún tipo. Parece que cada uno va a la suya, que ante invitaciones a una mayor participación en distintos ámbitos la respuesta es la callada y el rechazo directo o implícito.
Esta actitud, sin embargo, está teniendo ya unas graves consecuencias, y aún serán mayores dentro de unos años si no cambian las actitudes. Porque si nadie asume responsabilidades, ¿cómo va a funcionar correctamente todo lo que conforma nuestra vida?
Pensando en esto, recordé este texto que hace poco leímos un día entre semana, como primera lectura de la Eucaristía, y que está sacado del Libro de los Jueces, capítulo 9, versículos 8 al 15:
"Una vez los árboles quisieron elegirse un rey. Dijeron al olivo: «Sé nuestro rey». Pero el olivo les respondió: «¿Voy a renunciar yo al aceite con el cual se honra a Dios y a los hombres para ir a balancearme sobre los árboles?»
Entonces dijeron a la higuera: «Ven tú y reina sobre nosotros». Pero la higuera respondió: «¿Voy a renunciar yo a la dulzura de mi fruto para ir a balancearme sobre los árboles?»
Entonces dijeron a la vid: «Ven tú y reina sobre nosotros». Pero la vid respondió: «¿Voy yo a renunciar a mi mosto, alegría de Dios y de los hombres, para ir a balancearme sobre los árboles?»
Entonces dijeron a la zarza: «Ven tú y reina sobre nosotros». Y la zarza les respondió: «Si de verdad queréis que sea vuestro rey, venid y cobijaos bajo mi sombra; y, si no, que salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano».
Me voy a apartar del contexto e interpretación habitual de este pasaje, pero creo que viene a iluminar la situación de la falta de compromiso. Los árboles necesitan alguien que asuma la responsabilidad de gobernarles, algo necesario para el buen funcionamiento de casi todos los grupos sociales y para su relación con los demás grupos.
La invitación se hace a aquéllos que se consideran más idóneos. Pero ante la propuesta a asumir esa responsabilidad, necesaria para el bien de la comunidad, la respuesta de los tres primeros es casi idéntica: «¿Voy a renunciar yo a…?» Y cada uno expone su razón (¿excusa?) para rechazar el compromiso. No se está dispuesto a renunciar a los propios gustos, a lo que nos satisface. Al final, quien acepta el ofrecimiento es el menos indicado: la zarza, que no sólo no es capaz de dar sombra para cobijar a otros, sino que ejercerá su poder de un modo tiránico: «que salga fuego de la zarza y devore a los cedros…»
Pensaba que en nuestra sociedad está ocurriendo algo parecido. Bastantes veces las personas con cualidades, con capacidades para aportar algo al bien común, no están dispuestas a renunciar a sus cosas. Y resulta que esos cargos y responsabilidades o bien quedan sin ocupar, lo que ya es bastante malo, o peor aún, son ocupados por los menos indicados para desempeñarlos, simplemente porque nadie más se ofrece, y por ello, provocan grandes daños, a veces irremediables. Y luego vienen las lamentaciones…
Pensemos en asociaciones políticas, sindicales, culturales, religiosas, deportivas, escolares, lúdicas… ¿Cuántas veces nos quejamos de cómo están llevando las cosas los cargos directivos? ¿Cuántas veces criticamos a políticos, directores, educadores, responsables de cualquier área…? Pero pensemos también: ¿nos hemos ofrecido para ocupar ese puesto? ¿Cuál es nuestra respuesta cuando se no
Comentario:
Aquí te adjunto la segunda parte del extracto que he hecho de este artículo, que me ha gustado mucho; lo podéis encontrar entero en la revista que indico al final. Nos invita a pensar en esas lecturas que nos han marcado, en esos libros o artículos que "forman parte de nuestra vida". Después, el valor del silencio, que tan denostado está hoy en día: ¿soporto el silencio? ¿Qué silencios encuentro en mi vida, cómo los vivo? Y por último, la esperanza... Cada uno podemos revisarnos cómo vamos en este punto, ya sea desde un plano puramente humano, o desde la perspectiva creyente...
Como siempre, espero que te guste.
Un abrazo.
JM - metropoli
LEER LA PROPIA VIDA (2)
¿Nos hemos parado a pensar cómo sería nuestra vida de no haber leído lo que hemos leído y a quienes hemos leído? Leer es mucho más que articular, mental y oralmente, unos signos y unos sonidos. Leer es abrirse a un mundo de significados, es abrirse a la experiencia propia a partir de las experiencias que otros nos han narrado, es soñar, crear idear, interpretando y prolongando las ensoñaciones que otros han hecho y nos ofrecen en los libros. Por eso hasta podría decirse que una persona "es" también, sus libros, sus lecturas.
Y de la palabra podríamos pasar a lo que no es palabra, a los silencios, porque nuestra vida está también hecha de silencios. El mismo leer requiere silencio, por dentro y por fuera. Si hay ruido interior o exterior, no leemos bien, "no nos enteramos". Muchas veces no nos enteramos de lo que pasa, ni de lo que nos pasa, porque no sabemos hacer silencio. Un silencio en música es fundamental, recordemos esos segundos anteriores a que el director de orquesta acabe su gesto tras un "pianísimo" de los instrumentos y el público pueda aplaudir. Como en la música, en la vida son fundamentales los silencios para saber interpretarla bien.
Si, finalmente, tuviéramos que resumir en un concepto, palabra o estrategia, el recurso más adecuado para hacer de la vida una lectura, habríamos de hablar de la virtud y del valor de la esperanza. Vale la pena leer y releer los acontecimientos propios y ajenos desde la perspectiva de la esperanza. La esperanza no es simple espera, la diferencia sutil entre esas dos palabras es interesantísima. Esperanza es lucha, coraje, esfuerzo, empeño y trabajo, para que las cosas, propias y comunes, caminen en la buena dirección.
Ésta es una clave que habríamos de aplicar al mundo en general y al pequeño mundo de nuestra vida. Desde la perspectiva creyente, esperar es confiar en que nuestra vida está en manos de Dios, que nadie está excluido de su amor. Desde una perspectiva, en fin, puramente humana, esperar es no quedarse de brazos cruzados ante la vida, es construirse honestamente a sí mismo como persona, con unos valores como meta, guía y acción, es ayudar a que los demás se construyan igualmente, contribuyendo así a que nuestro mundo sea cada día un poco mejor.
(Luis Fernando Vilchez en Misión Joven, nº 365 - Junio 2007)
Como siempre, espero que te guste.
Un abrazo.
JM - metropoli
LEER LA PROPIA VIDA (2)
¿Nos hemos parado a pensar cómo sería nuestra vida de no haber leído lo que hemos leído y a quienes hemos leído? Leer es mucho más que articular, mental y oralmente, unos signos y unos sonidos. Leer es abrirse a un mundo de significados, es abrirse a la experiencia propia a partir de las experiencias que otros nos han narrado, es soñar, crear idear, interpretando y prolongando las ensoñaciones que otros han hecho y nos ofrecen en los libros. Por eso hasta podría decirse que una persona "es" también, sus libros, sus lecturas.
Y de la palabra podríamos pasar a lo que no es palabra, a los silencios, porque nuestra vida está también hecha de silencios. El mismo leer requiere silencio, por dentro y por fuera. Si hay ruido interior o exterior, no leemos bien, "no nos enteramos". Muchas veces no nos enteramos de lo que pasa, ni de lo que nos pasa, porque no sabemos hacer silencio. Un silencio en música es fundamental, recordemos esos segundos anteriores a que el director de orquesta acabe su gesto tras un "pianísimo" de los instrumentos y el público pueda aplaudir. Como en la música, en la vida son fundamentales los silencios para saber interpretarla bien.
Si, finalmente, tuviéramos que resumir en un concepto, palabra o estrategia, el recurso más adecuado para hacer de la vida una lectura, habríamos de hablar de la virtud y del valor de la esperanza. Vale la pena leer y releer los acontecimientos propios y ajenos desde la perspectiva de la esperanza. La esperanza no es simple espera, la diferencia sutil entre esas dos palabras es interesantísima. Esperanza es lucha, coraje, esfuerzo, empeño y trabajo, para que las cosas, propias y comunes, caminen en la buena dirección.
Ésta es una clave que habríamos de aplicar al mundo en general y al pequeño mundo de nuestra vida. Desde la perspectiva creyente, esperar es confiar en que nuestra vida está en manos de Dios, que nadie está excluido de su amor. Desde una perspectiva, en fin, puramente humana, esperar es no quedarse de brazos cruzados ante la vida, es construirse honestamente a sí mismo como persona, con unos valores como meta, guía y acción, es ayudar a que los demás se construyan igualmente, contribuyendo así a que nuestro mundo sea cada día un poco mejor.
(Luis Fernando Vilchez en Misión Joven, nº 365 - Junio 2007)
Comentario:
Aquí adjunto esta reflexión, sencillita pero interesante, que va bien de cara al inicio de lo que son las actividades "normales" durante la mayor parte del año, para retomarlas con más ganas. Siguiendo lo que dice en esta primera parte que te adjunto, estaría bien empezar la lectura de la propia vida identificando las "capas" que la conforman, y los acontecimientos que han marcado, para bien o para mal, nuestra existencia. Pero sobre todo, hay que llegar al agradecimiento hacia quienes han propiciado que seamos lo que somos. Es un buen modo de comenzar
Espero, como siempre, que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
Juan Ma.
LEER LA PROPIA VIDA (1)
La vida entera es un conjunto de signos a los cuales hay que dar sentido. Para eso, hay que saber leerlos. En la vida podemos distinguir muchas capas, unas incluidas en otras, como pasa con esas "matruscas" que nos traen los amigos cuando viajan a Rusia, una muñeca que se encierra en otra, éste en otra y así sucesivamente hasta llegar a la más pequeña.
Esas capas o dimensiones de nuestra vida son la familia, el colegio, los amigos, los compañeros de trabajo, lo que hemos aprendido, lo que hemos gozado y sufrido, las experiencias pasadas, los errores y los aciertos, las influencias del medio, la cultura, el lenguaje, imágenes y vivencias, tantas y tantas cosas que sería interminable su enumeración.
Para leer nuestra vida, nuestra pequeña historia, tenemos que incluirla dentro del cuadro de esa Historia global, la de esa gran corriente movida en el espacio y el tiempo que llega hasta nosotros. Y, si queremos ser buenos historiadores de la propia vida, tenemos que recurrir a las fuentes de nuestra historia para ser rigurosos. ¿Cuáles son las fuentes de nuestro vivir? ¿Qué hay debajo de nuestros pensamientos, sentimientos y conductas, debajo de lo que no se aprecia a simple vista?
Lo mejor de nosotros mismos lo hemos recibido. La categoría cristiana de la gratuidad es también profundamente humana. Nacemos con una herencia genética, recibimos el cariño, los cuidados y atención de unos padres, la influencia de unos maestros, la amistad de la gente que nos ha querido, las palabras y los libros de quienes han escrito para nosotros, las ayudas que hemos encontrado en una mano amiga y oportuna, tantas cosas... y todo eso gratuitamente.
Ser agradecidos no es simplemente una norma de buena educación que los padres inculcan a lo shijos. Agradecer lleva implícito ser humilde y saber valorar lo mucho y bueno que todos hemos recibido. Agradecer es una manera de entender nuestra vida y darle sentido..., desde la gratuidad, desde el agradecimiento.
(Luis Fernando Vilchez en Misión Joven, nº 365 - Junio 2007)
Espero, como siempre, que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
Juan Ma.
LEER LA PROPIA VIDA (1)
La vida entera es un conjunto de signos a los cuales hay que dar sentido. Para eso, hay que saber leerlos. En la vida podemos distinguir muchas capas, unas incluidas en otras, como pasa con esas "matruscas" que nos traen los amigos cuando viajan a Rusia, una muñeca que se encierra en otra, éste en otra y así sucesivamente hasta llegar a la más pequeña.
Esas capas o dimensiones de nuestra vida son la familia, el colegio, los amigos, los compañeros de trabajo, lo que hemos aprendido, lo que hemos gozado y sufrido, las experiencias pasadas, los errores y los aciertos, las influencias del medio, la cultura, el lenguaje, imágenes y vivencias, tantas y tantas cosas que sería interminable su enumeración.
Para leer nuestra vida, nuestra pequeña historia, tenemos que incluirla dentro del cuadro de esa Historia global, la de esa gran corriente movida en el espacio y el tiempo que llega hasta nosotros. Y, si queremos ser buenos historiadores de la propia vida, tenemos que recurrir a las fuentes de nuestra historia para ser rigurosos. ¿Cuáles son las fuentes de nuestro vivir? ¿Qué hay debajo de nuestros pensamientos, sentimientos y conductas, debajo de lo que no se aprecia a simple vista?
Lo mejor de nosotros mismos lo hemos recibido. La categoría cristiana de la gratuidad es también profundamente humana. Nacemos con una herencia genética, recibimos el cariño, los cuidados y atención de unos padres, la influencia de unos maestros, la amistad de la gente que nos ha querido, las palabras y los libros de quienes han escrito para nosotros, las ayudas que hemos encontrado en una mano amiga y oportuna, tantas cosas... y todo eso gratuitamente.
Ser agradecidos no es simplemente una norma de buena educación que los padres inculcan a lo shijos. Agradecer lleva implícito ser humilde y saber valorar lo mucho y bueno que todos hemos recibido. Agradecer es una manera de entender nuestra vida y darle sentido..., desde la gratuidad, desde el agradecimiento.
(Luis Fernando Vilchez en Misión Joven, nº 365 - Junio 2007)
Comentario:
Aquí te adjunto este cuento que he encontrado; es para leerlo despacio y pensar un poco.
Espero que te guste, y que por duras que sean las circunstancias, nunca nos falte aunque sea una "gota de esperanza". Un abrazo. JM - metropoli
UNA GOTA DE ESPERANZA
En la ladera de una montaña había una fuente conocida por todos como la fuente de la Esperanza. Todo aquel que estaba deprimido o desanimado por alguna dificultad, bastaba que bebiera un poco de aquella agua para llenarse de Esperanza y tener fuerzas para superar su dificultad, por imposible que pareciera. Esto hacía que los habitantes de aquella región estuvieran siempre alegres a pesar de los problemas.
Pero un día la fuente se secó y ya no pudieron beber su agua. Esto fue catastrófico. El desánimo y la desesperanza se apoderaron de todos. Dejaron de estar alegres y se volvieron terriblemente pesimistas.
Sólo hubo un niño que no perdió la Esperanza. Todas las mañanas acudía a la fuente esperando que volviera a caer el agua. Y allí se pasaba el día entero. Los que le veían le decían que se marchara porque estaba perdiendo el tiempo; la fuente se había secado para siempre. Pero él no les hacía caso. Todos los días, semana tras semana, no dejó de ir a la fuente. Algunos hasta se burlaban de él y le tomaban el pelo. Era imposible que saliera agua porque el manantial de donde se alimentaba la fuente estaba cegado por la tierra.
Una mañana de tantas, cuando todo parecía perdido, el niño vio con sorpresa que de la fuente iba a caer una gota de agua. Era la última gota de Esperanza que le quedaba. A toda prisa puso su mano para recogerla y se fue entusiasmado a enseñársela a todos.
Pero nadie le hizo caso. Aquello era una gota insignificante que no valía ya para nada. Le dijeron que la tirara donde quisiera porque ya no había nada que hacer. La Esperanza estaba perdida sin remedio. El pobre niño se marchó muy triste y desanimado. Así que fue al pozo de donde bebían todos y tiró allí su gota de agua.
Pero aquella gota de agua aparentemente insignificante contenía la Esperanza tan concentrada en su interior, que cuando se mezcló con el agua del pozo, hizo que todo él se contagiara de Esperanza. Al día siguiente, cuando todos bebieron de aquel agua, quedaron nuevamente llenos de Esperanza. Cuando se enteraron de que había sido por la gota de agua que el niño había echado, fueron a darle las gracias porque fue el único que continuó esperando contra toda esperanza.
Espero que te guste, y que por duras que sean las circunstancias, nunca nos falte aunque sea una "gota de esperanza". Un abrazo. JM - metropoli
UNA GOTA DE ESPERANZA
En la ladera de una montaña había una fuente conocida por todos como la fuente de la Esperanza. Todo aquel que estaba deprimido o desanimado por alguna dificultad, bastaba que bebiera un poco de aquella agua para llenarse de Esperanza y tener fuerzas para superar su dificultad, por imposible que pareciera. Esto hacía que los habitantes de aquella región estuvieran siempre alegres a pesar de los problemas.
Pero un día la fuente se secó y ya no pudieron beber su agua. Esto fue catastrófico. El desánimo y la desesperanza se apoderaron de todos. Dejaron de estar alegres y se volvieron terriblemente pesimistas.
Sólo hubo un niño que no perdió la Esperanza. Todas las mañanas acudía a la fuente esperando que volviera a caer el agua. Y allí se pasaba el día entero. Los que le veían le decían que se marchara porque estaba perdiendo el tiempo; la fuente se había secado para siempre. Pero él no les hacía caso. Todos los días, semana tras semana, no dejó de ir a la fuente. Algunos hasta se burlaban de él y le tomaban el pelo. Era imposible que saliera agua porque el manantial de donde se alimentaba la fuente estaba cegado por la tierra.
Una mañana de tantas, cuando todo parecía perdido, el niño vio con sorpresa que de la fuente iba a caer una gota de agua. Era la última gota de Esperanza que le quedaba. A toda prisa puso su mano para recogerla y se fue entusiasmado a enseñársela a todos.
Pero nadie le hizo caso. Aquello era una gota insignificante que no valía ya para nada. Le dijeron que la tirara donde quisiera porque ya no había nada que hacer. La Esperanza estaba perdida sin remedio. El pobre niño se marchó muy triste y desanimado. Así que fue al pozo de donde bebían todos y tiró allí su gota de agua.
Pero aquella gota de agua aparentemente insignificante contenía la Esperanza tan concentrada en su interior, que cuando se mezcló con el agua del pozo, hizo que todo él se contagiara de Esperanza. Al día siguiente, cuando todos bebieron de aquel agua, quedaron nuevamente llenos de Esperanza. Cuando se enteraron de que había sido por la gota de agua que el niño había echado, fueron a darle las gracias porque fue el único que continuó esperando contra toda esperanza.
Comentario:
Aquí envío este texto, para ayudarnos a mantenernos jóvenes, con esa juventud que no se pasa por muchos años que se cumplan. Si conseguimos llevar a la práctica alguno de los puntos que propone... ya estaremos siendo un poco más jóvenes. Espero que os guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
ERES JOVEN
Las huellas de la vejez se marcan en el estado mental. Pero…
Si le pones esperanza al paso del tiempo,
color al cielo de tu ventana,
temple a las emociones,
amor a la convivencia,
y sabor a la amistad… ¡Eres joven!
Si tienes el pensamiento del filósofo,
la voluntad de la roca,
la mentalidad del sabio,
la destreza del timonel,
y la voz alerta… ¡Eres joven!
Si usas la mente en cosas placenteras y positivas,
si usas el cuerpo en actividades calmadas y reconfortantes,
si usas tu corazón en latidos de amor,
si crees en ti, en los demás, en la vida, en Dios… ¡Eres joven!
Si siempre tienes una flor que recoger,
un algo que dejar,
una velita que encender,
una ventana que abrir,
un pájaro que cante,
un asombro en los ojos,
una sonrisa en los labios,
y un niño en el corazón… ¡Eres joven!
Mientras te retoñe el deseo,
te alumbre la ilusión,
te tiemble alguna cuerda,
te nazca algún reto,
te caliente alguna lágrima,
te descanse alguna oración,
te ilumine algún recuerdo,
te seduzca alguna estrella,
y sepas respirar la vida para enaltecerla… ¡Por muchos años que pasen siempre serás joven!
(Misión Joven, nº 367 – mayo 2007)
JM - metropoli
ERES JOVEN
Las huellas de la vejez se marcan en el estado mental. Pero…
Si le pones esperanza al paso del tiempo,
color al cielo de tu ventana,
temple a las emociones,
amor a la convivencia,
y sabor a la amistad… ¡Eres joven!
Si tienes el pensamiento del filósofo,
la voluntad de la roca,
la mentalidad del sabio,
la destreza del timonel,
y la voz alerta… ¡Eres joven!
Si usas la mente en cosas placenteras y positivas,
si usas el cuerpo en actividades calmadas y reconfortantes,
si usas tu corazón en latidos de amor,
si crees en ti, en los demás, en la vida, en Dios… ¡Eres joven!
Si siempre tienes una flor que recoger,
un algo que dejar,
una velita que encender,
una ventana que abrir,
un pájaro que cante,
un asombro en los ojos,
una sonrisa en los labios,
y un niño en el corazón… ¡Eres joven!
Mientras te retoñe el deseo,
te alumbre la ilusión,
te tiemble alguna cuerda,
te nazca algún reto,
te caliente alguna lágrima,
te descanse alguna oración,
te ilumine algún recuerdo,
te seduzca alguna estrella,
y sepas respirar la vida para enaltecerla… ¡Por muchos años que pasen siempre serás joven!
(Misión Joven, nº 367 – mayo 2007)
Comentario:
Aquí te envío el último correo de esta serie de "Trabajo en red". Uno de los problemas que afectan a todo tipo de asociaciones es la falta de implicación de las personas, el rechazo de todo lo que suponga un compromiso... Pero esta actitud tiene unas consecuencias, tanto a nivel personal como social. En una película de la que ahora no recuerdo el título decían una frase que creo que era algo así: "Para que el mal crezca en el mundo sólo hace falta que las personas de bien no hagan nada".
Es para pensarlo.
Un abrazo.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (5)
BENEFICIOS Y COSTES DE LA PARTICIPACIÓN
La participación tieen un costo; la no participación tiene otro, aún mayor. Participar puede producir grandes satisfacciones: la experiencia del cambio en cooperación, la puesta en juego de un potencial de creatividad colectiva que toda la comunidad tiene, la superación del egoísmo, la construcción de lo nuevo.
Las consecuencias de la falta de participación social tanto de las organizaciones como de las personas que las conformamos son: individualismo, aislamiento, fatalismo, inmovilismo o rutina, indefensión o impotencia, temor, recelo, desconfianza, hostilidad ante lo desconocido, baja autoestima, incapacidad de reacción o avance, inconformismo.
Participar en la sociedad significa invertir tiempo, un esfuerzo constante, una disponibilidad oportuna al servicio de cuestiones que son comunes a grupos o mayorías para organizarse, funcionar y actuar con éxito. Puede requerir, también, la renuncia a disponer de nuestro tiempo –y, a veces, de parte de nuestros recursos, siempre limitados- para ocuparlo en otras muchas actividades que cada día se nos ofrecen.
Participar en la problemática social y cívica supone, pues, un variable grado de militancia activa, organizada y responsable. Sin esta militancia activa, sea en pensamiento y debate, sea en acción, ningún cambio a favor de las mayorías advendrá. No participar tiene, pues, un costo en términos de democracia y libertad, un costo social y de futuro mucho mayor.
(Gorka Ruiz en Misión Joven, nº 364 – mayo 2007)
Es para pensarlo.
Un abrazo.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (5)
BENEFICIOS Y COSTES DE LA PARTICIPACIÓN
La participación tieen un costo; la no participación tiene otro, aún mayor. Participar puede producir grandes satisfacciones: la experiencia del cambio en cooperación, la puesta en juego de un potencial de creatividad colectiva que toda la comunidad tiene, la superación del egoísmo, la construcción de lo nuevo.
Las consecuencias de la falta de participación social tanto de las organizaciones como de las personas que las conformamos son: individualismo, aislamiento, fatalismo, inmovilismo o rutina, indefensión o impotencia, temor, recelo, desconfianza, hostilidad ante lo desconocido, baja autoestima, incapacidad de reacción o avance, inconformismo.
Participar en la sociedad significa invertir tiempo, un esfuerzo constante, una disponibilidad oportuna al servicio de cuestiones que son comunes a grupos o mayorías para organizarse, funcionar y actuar con éxito. Puede requerir, también, la renuncia a disponer de nuestro tiempo –y, a veces, de parte de nuestros recursos, siempre limitados- para ocuparlo en otras muchas actividades que cada día se nos ofrecen.
Participar en la problemática social y cívica supone, pues, un variable grado de militancia activa, organizada y responsable. Sin esta militancia activa, sea en pensamiento y debate, sea en acción, ningún cambio a favor de las mayorías advendrá. No participar tiene, pues, un costo en términos de democracia y libertad, un costo social y de futuro mucho mayor.
(Gorka Ruiz en Misión Joven, nº 364 – mayo 2007)
Comentario:
Aquí tienes un nuevo envío de esta serie de "Trabajo en red", que intenta dar pistas para poder mejorar nuestras relaciones en los grupos en que se desenvuelve nuestra vida. De este fragmento me ha llamado la atención la frase que cita de Emilio Lledó: a veces el problema no consiste tanto en «poder decir lo que se piensa» sino en «poder pensar lo que se dice».
Pues eso. A pensar...
Saludos
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (4)
Entre la pasión y la razón hemos descubierto la fuerza de la ternura que nos sirve para entendernos y comunicarnos con mayor hondura. Porque a veces el problema, como dice Emilio Lledó, no consiste tanto en «poder decir lo que se piensa» sino en «poder pensar lo que se dice» en un contexto de plena independencia y libertad.
A lo largo de estos años he procurado la coherencia entre el pensar, hacer, sentir, y decir, ese hilo invisible que nos ayuda no sólo a estar en paz con nuestra conciencia sino a simpatizar o diferir con otras maneras de pensar, de hacer, de sentir. Todo esto nos identifica con una misma comunidad de confianza y esperanza sin fronteras. Nos hermana la misma tarea de humanizar la humanidad.
Cada uno tiene efectivamente una manera de entender el mundo y comprender a los demás, que le caracteriza. Lo terrible es creerse sin ideología, apolítico o fingir ser de otra forma distinta a como eres. Ser veleta y a-histórico sometido a las fluctuaciones de las modas. No aceptarse ni valorarse a sí mismo lleva el germen de la frustración y la autodestrucción.
Claro que el proceso de construcción de uno mismo no es automático ni lineal. Afortunadamente no es programable la tarea de forjar identidades. El azar y las casualidades se invitan solas a la fiesta de la vida. Somos esa misteriosa combinación de herencia genética, biológica y familiar acrisolada con vivencias y sentimientos en diferentes paisajes. Todo junto nos ha proporcionado las palabras, aprendizajes, pasiones, decisiones y azares que hemos ido trenzando en nuestra historia y con nuestro entorno.
Ya sabemos que la sinceridad siempre comporta reconocer en público lo que se siente en privado. En ese sentido exponer es exponerse y nos ayudará a entender el enigma de por qué somos o hemos llegado a ser lo que somos con la ayuda de los otros.
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Pues eso. A pensar...
Saludos
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (4)
Entre la pasión y la razón hemos descubierto la fuerza de la ternura que nos sirve para entendernos y comunicarnos con mayor hondura. Porque a veces el problema, como dice Emilio Lledó, no consiste tanto en «poder decir lo que se piensa» sino en «poder pensar lo que se dice» en un contexto de plena independencia y libertad.
A lo largo de estos años he procurado la coherencia entre el pensar, hacer, sentir, y decir, ese hilo invisible que nos ayuda no sólo a estar en paz con nuestra conciencia sino a simpatizar o diferir con otras maneras de pensar, de hacer, de sentir. Todo esto nos identifica con una misma comunidad de confianza y esperanza sin fronteras. Nos hermana la misma tarea de humanizar la humanidad.
Cada uno tiene efectivamente una manera de entender el mundo y comprender a los demás, que le caracteriza. Lo terrible es creerse sin ideología, apolítico o fingir ser de otra forma distinta a como eres. Ser veleta y a-histórico sometido a las fluctuaciones de las modas. No aceptarse ni valorarse a sí mismo lleva el germen de la frustración y la autodestrucción.
Claro que el proceso de construcción de uno mismo no es automático ni lineal. Afortunadamente no es programable la tarea de forjar identidades. El azar y las casualidades se invitan solas a la fiesta de la vida. Somos esa misteriosa combinación de herencia genética, biológica y familiar acrisolada con vivencias y sentimientos en diferentes paisajes. Todo junto nos ha proporcionado las palabras, aprendizajes, pasiones, decisiones y azares que hemos ido trenzando en nuestra historia y con nuestro entorno.
Ya sabemos que la sinceridad siempre comporta reconocer en público lo que se siente en privado. En ese sentido exponer es exponerse y nos ayudará a entender el enigma de por qué somos o hemos llegado a ser lo que somos con la ayuda de los otros.
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Comentario:
Continúo ofreciendo este artículo acerca de aprender a "trabajar en red", es decir, cooperando en lugar de compitiendo. Y esta semana aborda un aspecto esencial: aprender a escuchar. Porque, como dice el autor, no es lo mismo: Oír = percibir con el oído los sonidos. Escuchar = prestar atención a lo que se oye. Para reflexionarlo despacio...
Saludos.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (3)
No es lo mismo oír que escuchar. Escuchar es un acto de voluntad. Saber escuchar requiere decisión y esfuerzo. Es un ejercicio de respeto y reconocimiento de que el otro puede tener su razón diferente. En cambio oír se puede fingir. Puedes asentir y dar la razón con indiferencia total porque no va a modificar un ápice tu decisión predeterminada e invariable durante el diálogo de sordos. Crees tener una solución deseada por ti aunque ya no importe el problema. El que no escucha no sabe dialogar. Sin sentimientos no hay creación humana de ningún tipo. La razón no basta para mover a la acción ni a la esperanza.
Necesitamos construir el dialogo sin prejuicios ni respuestas preestablecidas. Esencialmente consiste en aceptar que los demás pueden tener su razón aunque no coincida con la mía y que yo no voy a imponer mi punto de vista o posición. Mucha gente que habla entre sí, sabe previamente que no va a entenderse porque habla sin escucharse. Esta es una de las características de nuestra época. El gran humanista valenciano Luis Vives decía que «no a todos les gusta oír lo que a ti te gusta decir».
Escuchar supone también reflexionar atentamente lo que la otra persona dice. Requiere silencio que es la cuna de la palabra sentida. Pero improvisamos mucho y reaccionamos casi instintivamente por movimientos reflejos y prejuicios hacia los demás.
Dar la callada por respuesta no es lo mismo que el silencio activo e interpelante. Hay silencios elocuentes y por el contrario palabras vacías, que no dicen nada. Pero las palabras tienen el gran poder de articular referencias subjetivas y objetivas. Una venerable sentencia recomienda que «al hablar procura que tus palabras sean mejores que tu silencio». Eso intento hacer. Es una responsabilidad elegir las palabras precisas para comunicar lo que deseamos. Las palabras nos permitirán trasladarnos en el tiempo como un viento suave y conjurar el olvido aireando las semillas de otros pensamientos posibles.
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Saludos.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (3)
No es lo mismo oír que escuchar. Escuchar es un acto de voluntad. Saber escuchar requiere decisión y esfuerzo. Es un ejercicio de respeto y reconocimiento de que el otro puede tener su razón diferente. En cambio oír se puede fingir. Puedes asentir y dar la razón con indiferencia total porque no va a modificar un ápice tu decisión predeterminada e invariable durante el diálogo de sordos. Crees tener una solución deseada por ti aunque ya no importe el problema. El que no escucha no sabe dialogar. Sin sentimientos no hay creación humana de ningún tipo. La razón no basta para mover a la acción ni a la esperanza.
Necesitamos construir el dialogo sin prejuicios ni respuestas preestablecidas. Esencialmente consiste en aceptar que los demás pueden tener su razón aunque no coincida con la mía y que yo no voy a imponer mi punto de vista o posición. Mucha gente que habla entre sí, sabe previamente que no va a entenderse porque habla sin escucharse. Esta es una de las características de nuestra época. El gran humanista valenciano Luis Vives decía que «no a todos les gusta oír lo que a ti te gusta decir».
Escuchar supone también reflexionar atentamente lo que la otra persona dice. Requiere silencio que es la cuna de la palabra sentida. Pero improvisamos mucho y reaccionamos casi instintivamente por movimientos reflejos y prejuicios hacia los demás.
Dar la callada por respuesta no es lo mismo que el silencio activo e interpelante. Hay silencios elocuentes y por el contrario palabras vacías, que no dicen nada. Pero las palabras tienen el gran poder de articular referencias subjetivas y objetivas. Una venerable sentencia recomienda que «al hablar procura que tus palabras sean mejores que tu silencio». Eso intento hacer. Es una responsabilidad elegir las palabras precisas para comunicar lo que deseamos. Las palabras nos permitirán trasladarnos en el tiempo como un viento suave y conjurar el olvido aireando las semillas de otros pensamientos posibles.
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Comentario:
Aquí adjunto una nueva entrega de este artículo sobre participación y cooperación. No es fácil, no siempre podemos dejar de hacer lo que no queremos, pero ¿conseguiremos ir avanzando un poco más en compartir que en competir? La unión hace la fuerza...
Espero que resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (2)
Vivimos un cambio de época y somos testigos directos de la gran metamorfosis de la sociedad laboral, la economía y la cultura. Ciertamente no es el fin del mundo del trabajo pero sí de un modo de concebirlo, administrarlo y gestionarlo. El impacto de este fenómeno sobre la educación es directo, dada la profunda interrelación entre sociedad, empleo y formación. Saber dialogar con la sociedad es fundamental para estar presentes con sentido en la vida. Necesitaremos saber mirar con ojos nuevos una realidad siempre compleja. Hay que atreverse a compartir en vez de competir creando o integrándose en redes y coordinadoras para dar testimonio de solidaridad.
Lo más importante lo aprendemos desde la práctica a partir de la experiencia de amor y amistad. En ese territorio misterioso es donde aparece la creatividad, la intuición y el agradecimiento a otras personas. Creo que es el poeta Benedetti quien dice que «a veces uno no es libre de hacer lo que quiere pero sí tiene el derecho para no hacer lo que no quiere hacer». Las elecciones laborales y profesionales no pueden hacerse a costa de sacrificar la felicidad o perder el buen humor. Al fin y al cabo uno acaba respondiendo a las preguntas más importantes con los hechos de su propia vida. Si perdemos nuestra libertad por realizar una actividad alienante o que no desarrolla lo mejor de nosotros mismos, estamos cegando la fuente de nuestra creatividad e intuición. La libertad es el verdadero oxígeno de la inteligencia. Sin entornos abiertos ni emancipación no sólo deja de brotar lo mejor de cada quien, sino que acabamos atrofiándonos.
Preservar el buen humor, la alegría y la felicidad es pues fundamental no sólo para nuestra salud individual sino para la colectiva. Nuestras sociedades están enfermas por la angustia que inocula el discurso ideológico de la competitividad y la globalización económica sin límites. La gran dificultad del ser humano es el desamor y el miedo. Es el temor a los demás y al futuro que nos empuja a competir y a rivalizar con los otros en vez de ayudamos y cooperar. Impelidos a acumular riquezas o poder nos olvidamos de los fundamentos esenciales de lo humano: el amor y la amistad con el potencial de generosidad y cooperación es el mejor antídoto al veneno del miedo y la inseguridad.
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Espero que resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (2)
Vivimos un cambio de época y somos testigos directos de la gran metamorfosis de la sociedad laboral, la economía y la cultura. Ciertamente no es el fin del mundo del trabajo pero sí de un modo de concebirlo, administrarlo y gestionarlo. El impacto de este fenómeno sobre la educación es directo, dada la profunda interrelación entre sociedad, empleo y formación. Saber dialogar con la sociedad es fundamental para estar presentes con sentido en la vida. Necesitaremos saber mirar con ojos nuevos una realidad siempre compleja. Hay que atreverse a compartir en vez de competir creando o integrándose en redes y coordinadoras para dar testimonio de solidaridad.
Lo más importante lo aprendemos desde la práctica a partir de la experiencia de amor y amistad. En ese territorio misterioso es donde aparece la creatividad, la intuición y el agradecimiento a otras personas. Creo que es el poeta Benedetti quien dice que «a veces uno no es libre de hacer lo que quiere pero sí tiene el derecho para no hacer lo que no quiere hacer». Las elecciones laborales y profesionales no pueden hacerse a costa de sacrificar la felicidad o perder el buen humor. Al fin y al cabo uno acaba respondiendo a las preguntas más importantes con los hechos de su propia vida. Si perdemos nuestra libertad por realizar una actividad alienante o que no desarrolla lo mejor de nosotros mismos, estamos cegando la fuente de nuestra creatividad e intuición. La libertad es el verdadero oxígeno de la inteligencia. Sin entornos abiertos ni emancipación no sólo deja de brotar lo mejor de cada quien, sino que acabamos atrofiándonos.
Preservar el buen humor, la alegría y la felicidad es pues fundamental no sólo para nuestra salud individual sino para la colectiva. Nuestras sociedades están enfermas por la angustia que inocula el discurso ideológico de la competitividad y la globalización económica sin límites. La gran dificultad del ser humano es el desamor y el miedo. Es el temor a los demás y al futuro que nos empuja a competir y a rivalizar con los otros en vez de ayudamos y cooperar. Impelidos a acumular riquezas o poder nos olvidamos de los fundamentos esenciales de lo humano: el amor y la amistad con el potencial de generosidad y cooperación es el mejor antídoto al veneno del miedo y la inseguridad.
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Comentario:
TRABAJO EN RED (1)
Esta semana inicio una nueva miniserie de correos, acerca de la participación y cooperación en distintos ámbitos sociales y por distintos motivos. Solemos decir que "la unión hace la fuerza"; y también "divide y vencerás". Pero la unión que posibilita la fuerza es algo que hay que aprender a construir. En este artículo se ofrecen pistas para aprender a construir esa unión, o como el autor dice, "crear redes". Quizá algunas de las pistas nos sirvan para alguno de los colectivos o asociaciones en los que estamos implicados, o nos pueden motivar a la participación más activa.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (1)
La participación en espacios de solidaridad y cooperación requiere aprender a trabajar “en red”, respetando el carisma e identidad de cada institución y considerando la diversidad y pluralidad como un valor, no como una amenaza. Sólo así podremos construir plataformas y redes que no sólo sean efectivas y eficientes sino también lugares de esperanza. Pero hay que reconocer que no es cómodo atreverse a compartir espacios y redes: siempre ponen a prueba nuestras convicciones y opciones.
Sabemos que hay períodos en que puede más la decepción o el desengaño que la esperanza. Cuando se rompe la confianza en ti mismo y con tus compañeros más próximos, cuando fisiológica y psicológicamente eres vencido por ese mal invisible que afecta al alma y a las ganas de trabajar o vivir que llamamos depresión, stress, desmoralización, etc., podemos caer en la tentación del ensimismamiento y el derrotismo.
Este estado de ansiedad y malestar personal es también el veneno secreto de numerosas manifestaciones colectivas: la falsa percepción de los problemas/ cuestiones y por ende el impulso a tomar decisiones equivocadas. Tomamos la opción de crear redes para mejor estar presentes en la sociedad y construir soluciones cooperativamente siendo fieles a nuestra razón de ser.
Pero hay dos factores que limitan: los aspectos internos y los externos. Debemos asumir la relevancia que tiene nuestra componente subjetiva y emocional como algo importante en el aprendizaje colectivo y la construcción de nuestras organizaciones con estructura de red, desde la que es más fácil coordinarse, colaborar y cooperar. La componente afectiva interpersonal es un dato fundamental para entender estos procesos.
El respeto siempre ha de estar presente en ese código interno implícito en cualquier red, aunque a veces las tensiones han hecho aflorar nervios, o las diferencias se convierten no solo en inconvenientes sino obstáculos. ¡Que ningún conflicto nos impida la escucha interior ni nos insensibilice a las intuiciones y valores centrales del proyecto a desarrollar en red!
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Esta semana inicio una nueva miniserie de correos, acerca de la participación y cooperación en distintos ámbitos sociales y por distintos motivos. Solemos decir que "la unión hace la fuerza"; y también "divide y vencerás". Pero la unión que posibilita la fuerza es algo que hay que aprender a construir. En este artículo se ofrecen pistas para aprender a construir esa unión, o como el autor dice, "crear redes". Quizá algunas de las pistas nos sirvan para alguno de los colectivos o asociaciones en los que estamos implicados, o nos pueden motivar a la participación más activa.
Espero que te resulte interesante. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
PARTICIPACIÓN Y COOPERACIÓN: TRABAJO EN RED (1)
La participación en espacios de solidaridad y cooperación requiere aprender a trabajar “en red”, respetando el carisma e identidad de cada institución y considerando la diversidad y pluralidad como un valor, no como una amenaza. Sólo así podremos construir plataformas y redes que no sólo sean efectivas y eficientes sino también lugares de esperanza. Pero hay que reconocer que no es cómodo atreverse a compartir espacios y redes: siempre ponen a prueba nuestras convicciones y opciones.
Sabemos que hay períodos en que puede más la decepción o el desengaño que la esperanza. Cuando se rompe la confianza en ti mismo y con tus compañeros más próximos, cuando fisiológica y psicológicamente eres vencido por ese mal invisible que afecta al alma y a las ganas de trabajar o vivir que llamamos depresión, stress, desmoralización, etc., podemos caer en la tentación del ensimismamiento y el derrotismo.
Este estado de ansiedad y malestar personal es también el veneno secreto de numerosas manifestaciones colectivas: la falsa percepción de los problemas/ cuestiones y por ende el impulso a tomar decisiones equivocadas. Tomamos la opción de crear redes para mejor estar presentes en la sociedad y construir soluciones cooperativamente siendo fieles a nuestra razón de ser.
Pero hay dos factores que limitan: los aspectos internos y los externos. Debemos asumir la relevancia que tiene nuestra componente subjetiva y emocional como algo importante en el aprendizaje colectivo y la construcción de nuestras organizaciones con estructura de red, desde la que es más fácil coordinarse, colaborar y cooperar. La componente afectiva interpersonal es un dato fundamental para entender estos procesos.
El respeto siempre ha de estar presente en ese código interno implícito en cualquier red, aunque a veces las tensiones han hecho aflorar nervios, o las diferencias se convierten no solo en inconvenientes sino obstáculos. ¡Que ningún conflicto nos impida la escucha interior ni nos insensibilice a las intuiciones y valores centrales del proyecto a desarrollar en red!
(Daniel Jover en Misión Joven, nº 364 – Mayo 2007)
Comentario:
Aquí envío un fragmento más de la reflexión en torno al consumo. Unos cuantos datos estadísticos, sacados de aquí y de allá, con todas las limitaciones que hay que poner a las estadísticas, pero que sirven bien como indicativo de en lo que nos estamos metiendo.
Espero que te resulte interesante.
JM - metropoli
El consumismo en España: avaricia que endeuda (continúa)
Pero por la que él decide, cuándo y cómo decide. Quien paga, manda. “Antes comprabas porque te hacía falta algo, ahora vas a mirar. Antes, si merodeabas por una tienda sin comprar, casi te echaban. Ahora se trata precisamente de eso, de que mires. Ya comprarás. Como en realidad no necesita nada, lo que el consumidor busca es que le sobrevenga el deseo, la ilusión, el impulso irresistible de comprar”, ilustra el psicólogo José Luís Nueno (El País, 11/6/06). Y aporta datos: el 70% de las decisiones de compra se toma dentro del establecimiento en cuestión, y el 80% de los que entran en un centro comercial acaba comprando algo. Los comerciantes lo saben, y están al quite. El reto es saber lo que quiere el cliente y ofrecérselo el primero. “El consumidor de hoy está tan mal criado que ve un modelo de Armani en una revista y no es que lo quiera ya, es que sabe positivamente que ya lo tiene disponible, casi exactamente igual, en la tienda preferida de su centro comercial”, corrobora Nueno. En la nueva jungla comercial, quien no corre, vuela.
Profecías que quedan muy lejos de las preocupaciones de los grandes consumidores del futuro, que ya lo son del presente. Los adolescentes españoles adoran (63,7%; TNS) ir de compras y lo consideran un entretenimiento más en su tiempo de ocio. El 35% se declara “caprichoso” y, sobre todo ellas, auténticas víctimas de la moda. Compran una media de 30 prendas y cuatro pares de zapatos al año. El futuro inmediato de la diversión consumista está garantizado.
(ACGA – Material de reflexión – febrero 2007)
Espero que te resulte interesante.
JM - metropoli
El consumismo en España: avaricia que endeuda (continúa)
Pero por la que él decide, cuándo y cómo decide. Quien paga, manda. “Antes comprabas porque te hacía falta algo, ahora vas a mirar. Antes, si merodeabas por una tienda sin comprar, casi te echaban. Ahora se trata precisamente de eso, de que mires. Ya comprarás. Como en realidad no necesita nada, lo que el consumidor busca es que le sobrevenga el deseo, la ilusión, el impulso irresistible de comprar”, ilustra el psicólogo José Luís Nueno (El País, 11/6/06). Y aporta datos: el 70% de las decisiones de compra se toma dentro del establecimiento en cuestión, y el 80% de los que entran en un centro comercial acaba comprando algo. Los comerciantes lo saben, y están al quite. El reto es saber lo que quiere el cliente y ofrecérselo el primero. “El consumidor de hoy está tan mal criado que ve un modelo de Armani en una revista y no es que lo quiera ya, es que sabe positivamente que ya lo tiene disponible, casi exactamente igual, en la tienda preferida de su centro comercial”, corrobora Nueno. En la nueva jungla comercial, quien no corre, vuela.
Profecías que quedan muy lejos de las preocupaciones de los grandes consumidores del futuro, que ya lo son del presente. Los adolescentes españoles adoran (63,7%; TNS) ir de compras y lo consideran un entretenimiento más en su tiempo de ocio. El 35% se declara “caprichoso” y, sobre todo ellas, auténticas víctimas de la moda. Compran una media de 30 prendas y cuatro pares de zapatos al año. El futuro inmediato de la diversión consumista está garantizado.
(ACGA – Material de reflexión – febrero 2007)
Comentario:
El consumismo en España: avaricia que endeuda
“Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”. Así define “avaricia” el Diccionario de la Real Academia Española. Así parecen actuar, cada vez más, muchos consumidores. Compramos más que nunca. Aunque el 59% de los españoles confiesa tener dificultades para llegar a fin de mes, el gasto de los hogares en bienes y servicios creció un 4,2% en 2005, el doble que en 2004, según la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística. ¿Cómo? Pidiendo prestado. Porque el endeudamiento familiar se incrementó un 21% en el mismo periodo. Lo que los españoles deben a los bancos se ha triplicado en los últimos ocho años y ya supera la media europea. Gastamos, de media, un 10% más que lo que ganamos. Y seguimos gastando.
Cierto que la letra de la vivienda se lleva el grueso de la deuda familiar (un 70% del endeudamiento total corresponde a créditos hipotecarios), pero el otro tercio se pide y se destina a pagar lo que cualquier lego en economía entiende por consumo. Puro y duro. Cosas para tener o hacer. Electrodomésticos y muebles (61%), coches y motos (28%), electrónica y ordenadores (19%), viajes (5%) y ropa y artículos de moda (4%), entre otros, según el ranking de la encuesta de crédito al consumo realizada por la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito en febrero de 2006.
El desarrollo económico y social ha dado la vuelta no sólo a la composición de las casas españolas, sino a la distribución del gasto de sus habitantes. En 1974, cada familia dedicaba el 44% de sus ingresos a la cesta de la compra. En 2005, el porcentaje cayó a menos de la mitad, rozando el 20%. No es que comamos menos ni peor, sino que ganamos más y, con la seguridad de poder llenar el estómago y asearnos todos los días, preferimos gastar en otras cosas. Además, el hambre, la sed y la higiene básica tienen un límite. Uno no puede desayunar, ni ducharse, ni lavar dos veces su ropa cada mañana. De hecho, el gasto en alimentación y bebida cayó un 0,77% en 2005. Sin embargo, el catálogo de las otras necesidades es infinito. Insaciable. Son esos otros gastos no estrictamente necesarios los que subieron un 5,36%. Los responsables del pico consumista de dicho año.
Otra novedad. El 41% de los españoles admite que tira de tarjeta de crédito para llegar a fin de mes. “Hemos pasado del plazo al plástico, no tanto por necesidad como por placer. Ya no es aquello de firmar docenas de letras ni endeudarse a medio o largo plazo porque no queda otra, sino darse el gustazo de comprar sin dinero y mover los ingresos y los gastos a lo largo del mes. No de este mes, sino del siguiente o de los tres siguientes. El consumidor ya no vive al día, vive al día de mañana o de pasado mañana”.
Hablamos de un tipo “pobre en tiempo” (el 62% confiesa estar siempre atareado, según el informe Benchmarking 2005, de la consultora TNS Worldpanel2). Que acaba el día reventado (el 57% de las mujeres están tan cansadas por la noche que “se les quitan las ganas de todo”; estudio “El hemisferio femenino”, de los cosméticos Olay). Un tipo sin ganas de complicaciones que agradece que le faciliten la existencia (“valora productos rápidos y fáciles de preparar”; AC Nielsen) aun a costa de tener que pagar más por ello (el 40% está dispuesto a gastar dinero para ahorrar tiempo; Olay). Un ciudadano, en fin, individualista y hedonista que se desquita de todo eso, entre otras cosas, pasando por caja.
Pero por la que él decide, cuándo y cómo decide. Quien paga, manda. “Antes comprabas porque te hacía falta algo, ahora vas a mirar. Antes, si merodeabas por una tienda sin comprar, casi te echaban. Ahora se trata precisamente de eso, de que mires. Ya comprarás. Como en realidad no necesita nada, lo que el consumidor busca es que le sobrevenga el deseo, la ilusión, el impulso irresistible de comprar”, ilustra el psicólogo José Luís Nueno (El País, 11/6/06).
“Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”. Así define “avaricia” el Diccionario de la Real Academia Española. Así parecen actuar, cada vez más, muchos consumidores. Compramos más que nunca. Aunque el 59% de los españoles confiesa tener dificultades para llegar a fin de mes, el gasto de los hogares en bienes y servicios creció un 4,2% en 2005, el doble que en 2004, según la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística. ¿Cómo? Pidiendo prestado. Porque el endeudamiento familiar se incrementó un 21% en el mismo periodo. Lo que los españoles deben a los bancos se ha triplicado en los últimos ocho años y ya supera la media europea. Gastamos, de media, un 10% más que lo que ganamos. Y seguimos gastando.
Cierto que la letra de la vivienda se lleva el grueso de la deuda familiar (un 70% del endeudamiento total corresponde a créditos hipotecarios), pero el otro tercio se pide y se destina a pagar lo que cualquier lego en economía entiende por consumo. Puro y duro. Cosas para tener o hacer. Electrodomésticos y muebles (61%), coches y motos (28%), electrónica y ordenadores (19%), viajes (5%) y ropa y artículos de moda (4%), entre otros, según el ranking de la encuesta de crédito al consumo realizada por la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito en febrero de 2006.
El desarrollo económico y social ha dado la vuelta no sólo a la composición de las casas españolas, sino a la distribución del gasto de sus habitantes. En 1974, cada familia dedicaba el 44% de sus ingresos a la cesta de la compra. En 2005, el porcentaje cayó a menos de la mitad, rozando el 20%. No es que comamos menos ni peor, sino que ganamos más y, con la seguridad de poder llenar el estómago y asearnos todos los días, preferimos gastar en otras cosas. Además, el hambre, la sed y la higiene básica tienen un límite. Uno no puede desayunar, ni ducharse, ni lavar dos veces su ropa cada mañana. De hecho, el gasto en alimentación y bebida cayó un 0,77% en 2005. Sin embargo, el catálogo de las otras necesidades es infinito. Insaciable. Son esos otros gastos no estrictamente necesarios los que subieron un 5,36%. Los responsables del pico consumista de dicho año.
Otra novedad. El 41% de los españoles admite que tira de tarjeta de crédito para llegar a fin de mes. “Hemos pasado del plazo al plástico, no tanto por necesidad como por placer. Ya no es aquello de firmar docenas de letras ni endeudarse a medio o largo plazo porque no queda otra, sino darse el gustazo de comprar sin dinero y mover los ingresos y los gastos a lo largo del mes. No de este mes, sino del siguiente o de los tres siguientes. El consumidor ya no vive al día, vive al día de mañana o de pasado mañana”.
Hablamos de un tipo “pobre en tiempo” (el 62% confiesa estar siempre atareado, según el informe Benchmarking 2005, de la consultora TNS Worldpanel2). Que acaba el día reventado (el 57% de las mujeres están tan cansadas por la noche que “se les quitan las ganas de todo”; estudio “El hemisferio femenino”, de los cosméticos Olay). Un tipo sin ganas de complicaciones que agradece que le faciliten la existencia (“valora productos rápidos y fáciles de preparar”; AC Nielsen) aun a costa de tener que pagar más por ello (el 40% está dispuesto a gastar dinero para ahorrar tiempo; Olay). Un ciudadano, en fin, individualista y hedonista que se desquita de todo eso, entre otras cosas, pasando por caja.
Pero por la que él decide, cuándo y cómo decide. Quien paga, manda. “Antes comprabas porque te hacía falta algo, ahora vas a mirar. Antes, si merodeabas por una tienda sin comprar, casi te echaban. Ahora se trata precisamente de eso, de que mires. Ya comprarás. Como en realidad no necesita nada, lo que el consumidor busca es que le sobrevenga el deseo, la ilusión, el impulso irresistible de comprar”, ilustra el psicólogo José Luís Nueno (El País, 11/6/06).
Comentario:
CON-SUMO CUIDADO, No te dejes consumir (continúa)
2. Críticos y defensores de la sociedad de consumo
Entre las posturas críticas acerca de la sociedad de consumo, encontramos argumentaciones como:
- Crea demandas artificiales.
- Destruye las características específicas de cada cultura, tendiendo a la unificación.
- Convierte a los objetos en “fetiches”, con los que la gente se identifica y siente seguridad.
- Apela a un comportamiento irracional, para beneficiar sus intereses.
- Pérdida de calidad debido a la masificación en la producción.
- Creación de mitos sociales de tipo consumista.
- Aumento de las desigualdades.
- Efectos perjudiciales para el medio ambiente.
- Cambia las preocupaciones de la gente y las dirige hacia aspectos superficiales, a través de la publicidad.
Por otra parte, los defensores de la sociedad de consumo argumentan lo siguiente:
- La publicidad no crea demandas artificiales sino que aporta la información necesaria para que el ser humano, en pleno uso de su razón y su libertad, cubra sus necesidades y aspiraciones naturales.
- El ser humano elige voluntariamente no conferir un significado puramente utilitario a sus consumos, es decir, se deja seducir por lo que más le conviene dentro del abanico de posibilidades que se ofrecen.
- Los consumos típicos de una determinada cultura no homogeniza a la población convirtiéndola en “masa”, sino que por el contrario son los grupos los que seleccionan determinados productos o servicios de consumo característicos en función de su cultura.
- La información y la publicidad son componentes vitales en una democracia, que invita al consumo de determinados productos que –no obstante- finalmente sólo se produce como resultado de una libre elección de una colectividad.
- El aumento del consumo no es más que una consecuencia de un incremento en los niveles adquisitivos medios y en el tiempo disponible para el ocio.
(ACGA – Material de reflexión – febrero 2007)
2. Críticos y defensores de la sociedad de consumo
Entre las posturas críticas acerca de la sociedad de consumo, encontramos argumentaciones como:
- Crea demandas artificiales.
- Destruye las características específicas de cada cultura, tendiendo a la unificación.
- Convierte a los objetos en “fetiches”, con los que la gente se identifica y siente seguridad.
- Apela a un comportamiento irracional, para beneficiar sus intereses.
- Pérdida de calidad debido a la masificación en la producción.
- Creación de mitos sociales de tipo consumista.
- Aumento de las desigualdades.
- Efectos perjudiciales para el medio ambiente.
- Cambia las preocupaciones de la gente y las dirige hacia aspectos superficiales, a través de la publicidad.
Por otra parte, los defensores de la sociedad de consumo argumentan lo siguiente:
- La publicidad no crea demandas artificiales sino que aporta la información necesaria para que el ser humano, en pleno uso de su razón y su libertad, cubra sus necesidades y aspiraciones naturales.
- El ser humano elige voluntariamente no conferir un significado puramente utilitario a sus consumos, es decir, se deja seducir por lo que más le conviene dentro del abanico de posibilidades que se ofrecen.
- Los consumos típicos de una determinada cultura no homogeniza a la población convirtiéndola en “masa”, sino que por el contrario son los grupos los que seleccionan determinados productos o servicios de consumo característicos en función de su cultura.
- La información y la publicidad son componentes vitales en una democracia, que invita al consumo de determinados productos que –no obstante- finalmente sólo se produce como resultado de una libre elección de una colectividad.
- El aumento del consumo no es más que una consecuencia de un incremento en los niveles adquisitivos medios y en el tiempo disponible para el ocio.
(ACGA – Material de reflexión – febrero 2007)
Comentario:
CON-SUMO CUIDADO (continúa)
Consumir para diferenciarse (principio ostentoso o de la distinción). El valor de mercado de un artículo no siempre equivale a su utilidad real o valor de uso, sino que adquiere un valor simbólico añadido, en lo cual juega un papel fundamental la imagen externa o apariencia del producto. Por ejemplo, una colonia de una determinada marca no es sólo un perfume, es también un objeto que asegura la relación social, el éxito, prestigio,… En definitiva, es un artículo que va a permitir integrarse en un determinado grupo y diferenciarse del resto. El consumista compra precisamente en función de ese significado asociado al objeto consumido o servicio utilizado (consecuencias: desigualdad y vergüenza).
Consumir para “ser” consumidor (principio individualista). La experiencia nos dice que el consumista es poco ciudadano porque la sociedad consumista crea personas amuralladas en su mundo de deseos y necesidades, un poco “miopes” a la hora de ver más allá del círculo de sus intereses y despreocupados de la ciudad y la política (consecuencias: reduccionismo y apoliticismo).
ACGA – Material de reflexión – febrero 2007)
Consumir para diferenciarse (principio ostentoso o de la distinción). El valor de mercado de un artículo no siempre equivale a su utilidad real o valor de uso, sino que adquiere un valor simbólico añadido, en lo cual juega un papel fundamental la imagen externa o apariencia del producto. Por ejemplo, una colonia de una determinada marca no es sólo un perfume, es también un objeto que asegura la relación social, el éxito, prestigio,… En definitiva, es un artículo que va a permitir integrarse en un determinado grupo y diferenciarse del resto. El consumista compra precisamente en función de ese significado asociado al objeto consumido o servicio utilizado (consecuencias: desigualdad y vergüenza).
Consumir para “ser” consumidor (principio individualista). La experiencia nos dice que el consumista es poco ciudadano porque la sociedad consumista crea personas amuralladas en su mundo de deseos y necesidades, un poco “miopes” a la hora de ver más allá del círculo de sus intereses y despreocupados de la ciudad y la política (consecuencias: reduccionismo y apoliticismo).
ACGA – Material de reflexión – febrero 2007)
Comentario:
CON-SUMO CUIDADO. No te dejes consumir (1)
Sin lugar a dudas, el consumo es una de las realidades que más nos afectan como ciudadanos. Tanto es así que resultaría prácticamente imposible imaginarnos un día normal en nuestra vida cotidiana sin consumir.
Sin embargo, hoy en día, además de ser un medio para la satisfacción de necesidades se ha convertido en uno de los pilares de la llamada “sociedad de consumo”. En ella, un importante número de personas están exclusivamente dedicadas a ofertarnos de manera atractiva los más diversos productos y servicios.
Igualmente, de nuestro consumo se desprenden consecuencias que nos afectan tanto a nosotros mismos como a la sociedad en su conjunto. El consumo ha pasado de ser un conjunto de acciones aisladas de “compra-venta” sin más repercusión, a ser una de las dimensiones definitorias de nuestra personalidad, en definitiva, un estilo de vida.
Esta circunstancia nos plantea y exige, como personas y como cristianos, un nuevo reto ante el que hemos de estar preparados para dar respuesta. Con este material precisamente pretendemos ofrecer un instrumento que nos ayude a formarnos para ser consumidores conscientes y críticos, presentes en el mundo pero sin dejarnos atrapar por él.
1. La sociedad de consumo
A poco que observemos la realidad que nos rodea, es fácil darse cuenta que hoy en día consumir es algo más que alimentarse, gastar o comprar. Es un estilo de vida mediante el cual mucha gente encuentra satisfacciones psicológicas, persigue ideales y acepta estilos de ser y de comportarse. Así, el proceso de “consumir” que en principio sólo era un medio para la satisfacción de necesidades básicas del ser humano, se ha convertido en la actualidad en un fin, transformación que supone el paso al “consumismo” o “sociedad de consumo”.
Por otro lado, claro queda que hablar de una sociedad consumista no es lo mismo que hablar de una sociedad en la que todo el mundo consume, sino que es básicamente una sociedad en la que la mayoría acomodada consume bienes superfluos y en la que este consumo legitima la política y la economía.
En esta nueva realidad cada acto social -desde el destino que elegimos para irnos de vacaciones hasta el libro que leemos o la ropa que vestimos- puede estar inspirado por el discurso consumista y sus intereses, dejando al margen los intereses y necesidades de las personas.
De ahí la necesidad que como cristianos responsables y adultos reflexionemos de forma crítica sobre esta cuestión. Veamos, en primer lugar, algunos de los principios básicos de la sociedad de consumo:
Consumir es un placer (principio hedonista). La diferencia principal entre consumidor y consumista es que el primero tiene claro por qué y para qué compra (”va a comprar”), mientras que el segundo ya ha encontrado su sentido en el mismo hecho de comprar, con lo que disfruta y goza (“va de compras”). Hoy en día, es frecuente observar gente que va a pasar el rato a las grandes superficies sin propósito de comprar, pero que sin embargo acaban con el carro lleno (consecuencias: patologías adictivas, enfermedades psicológicas e insatisfacción generalizada).
Consumir más de lo necesario (principio de lo efímero y lo opulento). En una sociedad caracterizada por la abundancia prima el tamaño y la cantidad, “mejor que sobre que no que falte”, “el usar y tirar”, todo lo cual ha supuesto la quiebra del sentido común y de consumir lo justo y necesario (consecuencias: necesidades superfluas, despilfarro y residuos).
Consumir para diferenciarse (principio ostentoso o de la distinción). El valor de mercado de un artículo no siempre equivale a su utilidad real o valor de uso, sino que adquiere un valor simbólico añadido, en lo cual juega un papel fundamental la imagen externa o apariencia del producto. Por ejemplo, una colonia de una determinada marca no es sólo un perfume, es también un objeto que asegura la relación soc
Sin lugar a dudas, el consumo es una de las realidades que más nos afectan como ciudadanos. Tanto es así que resultaría prácticamente imposible imaginarnos un día normal en nuestra vida cotidiana sin consumir.
Sin embargo, hoy en día, además de ser un medio para la satisfacción de necesidades se ha convertido en uno de los pilares de la llamada “sociedad de consumo”. En ella, un importante número de personas están exclusivamente dedicadas a ofertarnos de manera atractiva los más diversos productos y servicios.
Igualmente, de nuestro consumo se desprenden consecuencias que nos afectan tanto a nosotros mismos como a la sociedad en su conjunto. El consumo ha pasado de ser un conjunto de acciones aisladas de “compra-venta” sin más repercusión, a ser una de las dimensiones definitorias de nuestra personalidad, en definitiva, un estilo de vida.
Esta circunstancia nos plantea y exige, como personas y como cristianos, un nuevo reto ante el que hemos de estar preparados para dar respuesta. Con este material precisamente pretendemos ofrecer un instrumento que nos ayude a formarnos para ser consumidores conscientes y críticos, presentes en el mundo pero sin dejarnos atrapar por él.
1. La sociedad de consumo
A poco que observemos la realidad que nos rodea, es fácil darse cuenta que hoy en día consumir es algo más que alimentarse, gastar o comprar. Es un estilo de vida mediante el cual mucha gente encuentra satisfacciones psicológicas, persigue ideales y acepta estilos de ser y de comportarse. Así, el proceso de “consumir” que en principio sólo era un medio para la satisfacción de necesidades básicas del ser humano, se ha convertido en la actualidad en un fin, transformación que supone el paso al “consumismo” o “sociedad de consumo”.
Por otro lado, claro queda que hablar de una sociedad consumista no es lo mismo que hablar de una sociedad en la que todo el mundo consume, sino que es básicamente una sociedad en la que la mayoría acomodada consume bienes superfluos y en la que este consumo legitima la política y la economía.
En esta nueva realidad cada acto social -desde el destino que elegimos para irnos de vacaciones hasta el libro que leemos o la ropa que vestimos- puede estar inspirado por el discurso consumista y sus intereses, dejando al margen los intereses y necesidades de las personas.
De ahí la necesidad que como cristianos responsables y adultos reflexionemos de forma crítica sobre esta cuestión. Veamos, en primer lugar, algunos de los principios básicos de la sociedad de consumo:
Consumir es un placer (principio hedonista). La diferencia principal entre consumidor y consumista es que el primero tiene claro por qué y para qué compra (”va a comprar”), mientras que el segundo ya ha encontrado su sentido en el mismo hecho de comprar, con lo que disfruta y goza (“va de compras”). Hoy en día, es frecuente observar gente que va a pasar el rato a las grandes superficies sin propósito de comprar, pero que sin embargo acaban con el carro lleno (consecuencias: patologías adictivas, enfermedades psicológicas e insatisfacción generalizada).
Consumir más de lo necesario (principio de lo efímero y lo opulento). En una sociedad caracterizada por la abundancia prima el tamaño y la cantidad, “mejor que sobre que no que falte”, “el usar y tirar”, todo lo cual ha supuesto la quiebra del sentido común y de consumir lo justo y necesario (consecuencias: necesidades superfluas, despilfarro y residuos).
Consumir para diferenciarse (principio ostentoso o de la distinción). El valor de mercado de un artículo no siempre equivale a su utilidad real o valor de uso, sino que adquiere un valor simbólico añadido, en lo cual juega un papel fundamental la imagen externa o apariencia del producto. Por ejemplo, una colonia de una determinada marca no es sólo un perfume, es también un objeto que asegura la relación soc
Comentario:
SOBRE EL ESFUERZO
Te adjunto una reflexión que he encontrado respecto al valor del esfuerzo... Es algo que nos afecta a todos, en mayor o menor medida, porque la falta de "esfuerzo" en el sentido amplio de la palabra, es decir la dejadez también en sentido amplio, acarrea consecuencias no sólo para uno mismo, sino para todo el entramado social.
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EL ESFUERZO, UN VALOR A LA BAJA
A menudo nos quejamos de que el esfuerzo es un valor a la baja. Nos quejamos, pero no solemos indagar las razones de ello y adoptamos, en cambio, una actitud restauracionista: queremos imponer de nuevo el esfuerzo como el valor que era antes. Aunque creo que así no lo conseguiremos porque los valores, como los años, van haciendo camino, cambian y nos cambian.
Cuando yo era joven, el esfuerzo era, en efecto, una virtud, pero no era una virtud gratuita, porque, al mismo tiempo, también era una escala: sabíamos que, con esfuerzo, podían lograrse ciertas metas o al menos sabíamos que, sin esfuerzo, no se podían conseguir. De ahí que un estudiante trabajador pudiera superar las limitaciones económicas familiares, que un campesino pensara en una salida industrial para sus productos, y que un comerciante avispado y activo llevara a sus hijos a aprender idiomas. El esfuerzo, bien encaminado, podía aspirar a un premio.
Ahora las cosas son distintas: el campesino recibe subvenciones si arranca los cultivos, y descubre que se hará rico sólo con vender sus terrenos a los constructores; muchos alumnos pueden ir al extranjero con calificaciones mediocres; hay parados que renuncian a trabajos difíciles porque, sin hacer nada, o haciendo muy poco, también pueden vivir; muchos jóvenes diseñadores, informáticos o creativos tienen un primer sueldo absolutamente desproporcionado a su inmadurez e inexperiencia, mientras se pagan sueldos indignos por trabajos que reclaman esfuerzo, constancia y paciencia.
En efecto, no es la virtud individual lo que decae. Son los planteamientos económicos y sociales los que están en crisis. Y su crisis nos arrastra a todos.
Antes también se confiaba en la lotería o en las quinielas, pero éstas eran esperanzas añadidas. Ahora hay miles y miles de jóvenes que buscan el éxito y la fama, que ya no son final de camino sino punto de salida.
Los medios americanizados hablan de “ganadores” y “perdedores”. He ahí una clasificación terrible que muy a menudo no tiene que ver ni con el esfuerzo ni con el mérito, sino con la suerte, la apariencia y lo que está de moda.
Son los valores sociales los que hay que revisar urgentemente.
(El Periódico, 1.11.06, citado en Misión Joven, nº 360 – enero febrero 2007)
Te adjunto una reflexión que he encontrado respecto al valor del esfuerzo... Es algo que nos afecta a todos, en mayor o menor medida, porque la falta de "esfuerzo" en el sentido amplio de la palabra, es decir la dejadez también en sentido amplio, acarrea consecuencias no sólo para uno mismo, sino para todo el entramado social.
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
EL ESFUERZO, UN VALOR A LA BAJA
A menudo nos quejamos de que el esfuerzo es un valor a la baja. Nos quejamos, pero no solemos indagar las razones de ello y adoptamos, en cambio, una actitud restauracionista: queremos imponer de nuevo el esfuerzo como el valor que era antes. Aunque creo que así no lo conseguiremos porque los valores, como los años, van haciendo camino, cambian y nos cambian.
Cuando yo era joven, el esfuerzo era, en efecto, una virtud, pero no era una virtud gratuita, porque, al mismo tiempo, también era una escala: sabíamos que, con esfuerzo, podían lograrse ciertas metas o al menos sabíamos que, sin esfuerzo, no se podían conseguir. De ahí que un estudiante trabajador pudiera superar las limitaciones económicas familiares, que un campesino pensara en una salida industrial para sus productos, y que un comerciante avispado y activo llevara a sus hijos a aprender idiomas. El esfuerzo, bien encaminado, podía aspirar a un premio.
Ahora las cosas son distintas: el campesino recibe subvenciones si arranca los cultivos, y descubre que se hará rico sólo con vender sus terrenos a los constructores; muchos alumnos pueden ir al extranjero con calificaciones mediocres; hay parados que renuncian a trabajos difíciles porque, sin hacer nada, o haciendo muy poco, también pueden vivir; muchos jóvenes diseñadores, informáticos o creativos tienen un primer sueldo absolutamente desproporcionado a su inmadurez e inexperiencia, mientras se pagan sueldos indignos por trabajos que reclaman esfuerzo, constancia y paciencia.
En efecto, no es la virtud individual lo que decae. Son los planteamientos económicos y sociales los que están en crisis. Y su crisis nos arrastra a todos.
Antes también se confiaba en la lotería o en las quinielas, pero éstas eran esperanzas añadidas. Ahora hay miles y miles de jóvenes que buscan el éxito y la fama, que ya no son final de camino sino punto de salida.
Los medios americanizados hablan de “ganadores” y “perdedores”. He ahí una clasificación terrible que muy a menudo no tiene que ver ni con el esfuerzo ni con el mérito, sino con la suerte, la apariencia y lo que está de moda.
Son los valores sociales los que hay que revisar urgentemente.
(El Periódico, 1.11.06, citado en Misión Joven, nº 360 – enero febrero 2007)
Comentario:
10 DE MAYO, UN DÍA SIN TELEVISIÓN (continúa)
Comeduras de coco
Asimismo, la televisión produce inherencia de la atención, un estado que se caracteriza por una menor actividad en las zonas del cerebro encargadas de procesar informaciones complejas. Esta inherencia de las neuronas puede explicar el hecho de que algunos programas mediocres que se emiten a continuación de otros muy populares alcancen elevados índices de audiencia. Se trata de la socorrida conducta de quedarse sentado en el sofá y esperar «a ver que echan».
Por eso viene bien un día al año sin televisión, que se puede extender a un día al mes o, mejor, a un día -o más- a la semana... sin televisión.
Para libramos de la adición, será bueno conocer sus síntomas. ¿No tenemos nosotros alguno de ellos?
PERFIL DEL TELEADICTO
- Ve mucha más televisión que el promedio de telespectadores.
- La utiliza como un sedante, no como simple entretenimiento.
- Selecciona poco o nada los programas (practica mucho el zapping).
- Se siente incapaz de delimitar el tiempo de visión.
- Experimenta relajación mientras la ve, pero luego se siente peor que antes de haber empezado.
- Está descontento de sí mismo por ver tanta televisión.
- Se siente desgraciado cuando está privado del televisor.
(Herminio Otero en Misión Joven, nº 363 – abril 2007)
Comeduras de coco
Asimismo, la televisión produce inherencia de la atención, un estado que se caracteriza por una menor actividad en las zonas del cerebro encargadas de procesar informaciones complejas. Esta inherencia de las neuronas puede explicar el hecho de que algunos programas mediocres que se emiten a continuación de otros muy populares alcancen elevados índices de audiencia. Se trata de la socorrida conducta de quedarse sentado en el sofá y esperar «a ver que echan».
Por eso viene bien un día al año sin televisión, que se puede extender a un día al mes o, mejor, a un día -o más- a la semana... sin televisión.
Para libramos de la adición, será bueno conocer sus síntomas. ¿No tenemos nosotros alguno de ellos?
PERFIL DEL TELEADICTO
- Ve mucha más televisión que el promedio de telespectadores.
- La utiliza como un sedante, no como simple entretenimiento.
- Selecciona poco o nada los programas (practica mucho el zapping).
- Se siente incapaz de delimitar el tiempo de visión.
- Experimenta relajación mientras la ve, pero luego se siente peor que antes de haber empezado.
- Está descontento de sí mismo por ver tanta televisión.
- Se siente desgraciado cuando está privado del televisor.
(Herminio Otero en Misión Joven, nº 363 – abril 2007)
Comentario:
10 DE MAYO, UN DÍA SIN TELEVISIÓN
La Federación Ibérica de Telespectadores y Radioyentes (FIATYR) puso en marcha en 1999 la campaña «Un día 10 sin ver la televisión», a favor de una televisión de calidad.
La primera convocatoria fue todo un éxito de convocatoria. A ella se sumaron más de 50 asociaciones, colegios e instituciones educativas que, unidas a los particulares y a la federación de asociaciones de telespectadores, sumaron un total de un millón de personas en toda España. En la jornada del 2000, el éxito volvió a repetirse. Y así hasta este año, en que alcanza ya su novena edición. Se trata de apagar la televisión durante todo el 10 de mayo.
Un día sin televisión
Con motivo de esta campaña se ruega dejar de ver la televisión durante las veinticuatro horas del 10 de mayo. Esta iniciativa tiene como fin «concienciar de la importancia de su cometido, a responsables políticos y mediáticos, productoras, programadores, agencias de publicidad, anunciantes y espectadores, considerando pues, la gran influencia de los Medios Audiovisuales en nuestra sociedad y muy especialmente de cara a las nuevas generaciones con las que tan bien se relacionan».
Según la asociación promotora de la iniciativa, «al dejar de ver la televisión un día al año, se consigue la participación activa de un espectador desprotegido en un país, España, donde no se respecta el horario de protección del menor, soportamos la omnipresente televisión basura, la llamada “tele-realidad”, y la mayor presión publicitaria».
Teleadictos
Un día sin televisión, aunque sea solo una vez al año, nos viene bien a todos, pero especialmente a los teleadictos, que ya los hay. Son pocos, pero muy adictos en el sentido técnico. Y todos los demás ¿no somos un poco adictos? ¿No estamos un poco enganchados a la televisión?
Hace algunos años, hablar de adicción a la televisión se solía tomar como una licencia verbal. Hoy, ya se califica a ciertas personas de teleadictas en sentido estricto, aunque sean pocas en número. Son aquellas que no pueden controlarse voluntariamente.
Ya en el año 1990 se realizaron varios estudios que llegaron a la conclusión de que el hábito de ver televisión, para los más asiduos, tenía las características de la dependencia a sustancias, como por ejemplo, el alcoholismo. En realidad muchos de los síntomas de la teleadicción -aunque en menor grado- se han detectado también en la mayoría de asiduos telespectadores, sin que los consideremos plenamente adictos.
Todo esto, dice P. Castells e I. de Bofarull, se debe a que «la televisión emite incentivos básicos que agradan a las personas, ya que ella permite satisfacer necesidades humanas primordiales como, por ejemplo, la curiosidad (todos tenemos algo de «voyeurs» en potencia), la exploración, la novedad y las motivaciones de carácter social. También se ponen en marcha determinados sistemas neuronales (llamados sistemas de gratificación cerebral) que nos lo hacen pasar bien y nos animan a repetir los mismos comportamientos gratificantes.»
La Federación Ibérica de Telespectadores y Radioyentes (FIATYR) puso en marcha en 1999 la campaña «Un día 10 sin ver la televisión», a favor de una televisión de calidad.
La primera convocatoria fue todo un éxito de convocatoria. A ella se sumaron más de 50 asociaciones, colegios e instituciones educativas que, unidas a los particulares y a la federación de asociaciones de telespectadores, sumaron un total de un millón de personas en toda España. En la jornada del 2000, el éxito volvió a repetirse. Y así hasta este año, en que alcanza ya su novena edición. Se trata de apagar la televisión durante todo el 10 de mayo.
Un día sin televisión
Con motivo de esta campaña se ruega dejar de ver la televisión durante las veinticuatro horas del 10 de mayo. Esta iniciativa tiene como fin «concienciar de la importancia de su cometido, a responsables políticos y mediáticos, productoras, programadores, agencias de publicidad, anunciantes y espectadores, considerando pues, la gran influencia de los Medios Audiovisuales en nuestra sociedad y muy especialmente de cara a las nuevas generaciones con las que tan bien se relacionan».
Según la asociación promotora de la iniciativa, «al dejar de ver la televisión un día al año, se consigue la participación activa de un espectador desprotegido en un país, España, donde no se respecta el horario de protección del menor, soportamos la omnipresente televisión basura, la llamada “tele-realidad”, y la mayor presión publicitaria».
Teleadictos
Un día sin televisión, aunque sea solo una vez al año, nos viene bien a todos, pero especialmente a los teleadictos, que ya los hay. Son pocos, pero muy adictos en el sentido técnico. Y todos los demás ¿no somos un poco adictos? ¿No estamos un poco enganchados a la televisión?
Hace algunos años, hablar de adicción a la televisión se solía tomar como una licencia verbal. Hoy, ya se califica a ciertas personas de teleadictas en sentido estricto, aunque sean pocas en número. Son aquellas que no pueden controlarse voluntariamente.
Ya en el año 1990 se realizaron varios estudios que llegaron a la conclusión de que el hábito de ver televisión, para los más asiduos, tenía las características de la dependencia a sustancias, como por ejemplo, el alcoholismo. En realidad muchos de los síntomas de la teleadicción -aunque en menor grado- se han detectado también en la mayoría de asiduos telespectadores, sin que los consideremos plenamente adictos.
Todo esto, dice P. Castells e I. de Bofarull, se debe a que «la televisión emite incentivos básicos que agradan a las personas, ya que ella permite satisfacer necesidades humanas primordiales como, por ejemplo, la curiosidad (todos tenemos algo de «voyeurs» en potencia), la exploración, la novedad y las motivaciones de carácter social. También se ponen en marcha determinados sistemas neuronales (llamados sistemas de gratificación cerebral) que nos lo hacen pasar bien y nos animan a repetir los mismos comportamientos gratificantes.»
Comentario:
REGALOS DE RABIA Y DE RENCOR
He encontrado este texto, que creo que ya me llegó hace algún tiempo, pero que siempre es bueno reflexionar, sobre todo, para evitarnos enfados y cabreos, y para hacer realidad eso de que "cuando uno no quiere, dos no riñen".
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
REGALOS DE RABIA Y DE RENCOR
Él era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase de fin de curso, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de ver su cara aburrida.
El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
- ¿Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorprendente pregunta.
- Por supuesto que no –contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.
- Bueno –prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo «algo». En tu caso, es una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.
- No entiendo a qué se refiere –dijo el alumno confundido.
- Muy sencillo –explicó el profesor-. Tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y, si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo. Y yo, en realidad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad. ¡Muchacho! –concluyó el profesor en tono gentil-, la vida nos da la libertad de amargarnos o de ser felices. Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí depende lo que cargo en el mío.
(Misión Joven, nº 363 – abril 2007)
He encontrado este texto, que creo que ya me llegó hace algún tiempo, pero que siempre es bueno reflexionar, sobre todo, para evitarnos enfados y cabreos, y para hacer realidad eso de que "cuando uno no quiere, dos no riñen".
Espero que te guste, un fuerte abrazo.
JM - metropoli
REGALOS DE RABIA Y DE RENCOR
Él era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase de fin de curso, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de ver su cara aburrida.
El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
- ¿Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorprendente pregunta.
- Por supuesto que no –contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.
- Bueno –prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo «algo». En tu caso, es una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.
- No entiendo a qué se refiere –dijo el alumno confundido.
- Muy sencillo –explicó el profesor-. Tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y, si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo. Y yo, en realidad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad. ¡Muchacho! –concluyó el profesor en tono gentil-, la vida nos da la libertad de amargarnos o de ser felices. Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí depende lo que cargo en el mío.
(Misión Joven, nº 363 – abril 2007)
Comentario:
DECÁLOGO PARA SER (un poco)MÁS FELIZ
Como contrapunto al correo de la semana pasada, hoy envío otro "Decálogo", pero éste en positivo, para ser más feliz... aunque sea un poco más.
Está claro que no podemos llevar a la práctica todos los puntos a la vez, pero si por lo menos en alguno conseguimos hacer avances... nuestra vida ya cambiará un poco a mejor.
Espero que os guste.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DECÁLOGO PARA SER (un poco) MÁS FELIZ
1.- Cuida la alimentación: una comida equilibrada es vital para evitar los efectos de la fatiga.
2.- Conócete a ti mismo e integra tus diversas facetas para que la lucha entre la realidad del yo y la realidad de lo que quisieras tener no genere ansiedad ni cause una sensación de fracaso permanente.
3.- Relativiza al máximo los acontecimientos. Así disminuirá la ansiedad ante las preocupaciones de cada día.
4.- Genera nuevas ilusiones. Cuando despiertes, piensa cada mañana que el nuevo día puede aportarte algo interesante.
5.- Date cuenta de las actividades y situaciones que generan un exceso de responsabilidad y, en la medida que puedas, abandónalas o sustitúyelas por otras, pues aquellas se convierten en una trampa y te bloquean, ya que hacen que rindas menos debido al agotamiento del compromiso.
6.- Valora tus posibilidades reales y aprovecha los medios de que dispones.
7.- Frente a la rutina, sé creativo e improvisa. La improvisación te permitirá descubrir lo que realmente te apetece y tomar conciencia de que no estás condicionado en todo lo que haces.
8.- Enfréntate a lo que te angustia y aumenta tu capacidad para resolver problemas convirtiéndolos en oportunidades.
9.- Acepta que puedes cometer errores. Sólo no puede cometer errores quien no toma ninguna decisión, es decir, quien elude toda responsabilidad.
10.- Sobre todo y ante todo, vive siempre con ilusión.
(Misión Joven noviembre 1999)
Como contrapunto al correo de la semana pasada, hoy envío otro "Decálogo", pero éste en positivo, para ser más feliz... aunque sea un poco más.
Está claro que no podemos llevar a la práctica todos los puntos a la vez, pero si por lo menos en alguno conseguimos hacer avances... nuestra vida ya cambiará un poco a mejor.
Espero que os guste.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DECÁLOGO PARA SER (un poco) MÁS FELIZ
1.- Cuida la alimentación: una comida equilibrada es vital para evitar los efectos de la fatiga.
2.- Conócete a ti mismo e integra tus diversas facetas para que la lucha entre la realidad del yo y la realidad de lo que quisieras tener no genere ansiedad ni cause una sensación de fracaso permanente.
3.- Relativiza al máximo los acontecimientos. Así disminuirá la ansiedad ante las preocupaciones de cada día.
4.- Genera nuevas ilusiones. Cuando despiertes, piensa cada mañana que el nuevo día puede aportarte algo interesante.
5.- Date cuenta de las actividades y situaciones que generan un exceso de responsabilidad y, en la medida que puedas, abandónalas o sustitúyelas por otras, pues aquellas se convierten en una trampa y te bloquean, ya que hacen que rindas menos debido al agotamiento del compromiso.
6.- Valora tus posibilidades reales y aprovecha los medios de que dispones.
7.- Frente a la rutina, sé creativo e improvisa. La improvisación te permitirá descubrir lo que realmente te apetece y tomar conciencia de que no estás condicionado en todo lo que haces.
8.- Enfréntate a lo que te angustia y aumenta tu capacidad para resolver problemas convirtiéndolos en oportunidades.
9.- Acepta que puedes cometer errores. Sólo no puede cometer errores quien no toma ninguna decisión, es decir, quien elude toda responsabilidad.
10.- Sobre todo y ante todo, vive siempre con ilusión.
(Misión Joven noviembre 1999)
Comentario:
DECÁLOGO PARA SER PLENAMENTE INFELIZ
No, no se me ha ido el dedo al escribir el título del correo. Aquí tienes un "Decálogo para ser plenamente infeliz". Parece cosa de broma, pero si lo leemos despacio, me parece que encontraremos alguna o algunas de esas actitudes presentes en nuestra vida...
Espero que te resulte interesante... y que vayamos dando la vuelta a ciertas actitudes para elaborar nuestro "Decálogo para ser feliz".
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DECÁLOGO PARA SER PLENAMENTE INFELIZ
1.- Duerme menos horas de las que necesites, haz poco deporte y no te preocupes por las comidas. La salud no es lo bastante importante para prestarle atención.
2.- Tampoco cuides tu mente. Nuestro organismo ya tiene suficientes mecanismos para hacerlo por sí solo. Dale vueltas a tu cabeza hasta que consigas aislarte del resto del mundo.
3.- Convierte tu trabajo o tus estudios en el centro de tu vida. Descuida tus relaciones con los demás, y enciérrate en tu cuarto. Quizá los demás se harten de ti, pero conseguirás un buen futuro profesional.
4.- No muestres interés por la lectura, los trabajos manuales o el cine. Esas aficiones son propias de personas desocupadas y tú no lo eres. Convéncete de eso.
5.- Agóbiate todo lo que puedas: es sano vivir en continua tensión. Piensa continuamente en tus problemas y repítete que no tienen solución. Cuando todos te parezcan igualmente graves e insuperables, habrás conseguido amargarte por completo.
6.- No te molestes en organizarte, ya irán viniendo las cosas. Además, hagas lo que hagas, siempre te faltará tiempo y terminarás agobiado. Resígnate.
7.- Tampoco elabores proyectos para tu vida, porque nunca se cumplen. Si alguna vez caes en la tentación de preparar alguno, no se te ocurra esforzarte para conseguirlo. Lo mejor es dejarse arrastrar por los acontecimientos y no pensar en el futuro.
8.- No te quieras a ti mismo. Elabora para ello una lista con tus cualidades negativas y recítala en voz alga ante el espejo tres o cuatro veces al día. De ese modo, no sólo te la aprenderás de memoria, sino que te ayudará a estar continuamente amargado.
9.- Recuerda siempre que la culpa es de los demás. Critícales todo lo que puedas y estate siempre pendiente de sus juicios y valoraciones sobre ti. No des un paso ni tomes una decisión sin preguntarte qué pensará la gente de eso.
10.- Obsesiónate con ser feliz, éste es el mejor modo de no lograrlo. Dedica cinco minutos, antes de irte a la cama, a culpabilizarte por tus problemas y tus fallos. Así te darás cuenta de que la felicidad es algo inalcanzable.
(Francisco J. Pérez Polo, en Misión Joven – julio agosto de 1998)
No, no se me ha ido el dedo al escribir el título del correo. Aquí tienes un "Decálogo para ser plenamente infeliz". Parece cosa de broma, pero si lo leemos despacio, me parece que encontraremos alguna o algunas de esas actitudes presentes en nuestra vida...
Espero que te resulte interesante... y que vayamos dando la vuelta a ciertas actitudes para elaborar nuestro "Decálogo para ser feliz".
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
DECÁLOGO PARA SER PLENAMENTE INFELIZ
1.- Duerme menos horas de las que necesites, haz poco deporte y no te preocupes por las comidas. La salud no es lo bastante importante para prestarle atención.
2.- Tampoco cuides tu mente. Nuestro organismo ya tiene suficientes mecanismos para hacerlo por sí solo. Dale vueltas a tu cabeza hasta que consigas aislarte del resto del mundo.
3.- Convierte tu trabajo o tus estudios en el centro de tu vida. Descuida tus relaciones con los demás, y enciérrate en tu cuarto. Quizá los demás se harten de ti, pero conseguirás un buen futuro profesional.
4.- No muestres interés por la lectura, los trabajos manuales o el cine. Esas aficiones son propias de personas desocupadas y tú no lo eres. Convéncete de eso.
5.- Agóbiate todo lo que puedas: es sano vivir en continua tensión. Piensa continuamente en tus problemas y repítete que no tienen solución. Cuando todos te parezcan igualmente graves e insuperables, habrás conseguido amargarte por completo.
6.- No te molestes en organizarte, ya irán viniendo las cosas. Además, hagas lo que hagas, siempre te faltará tiempo y terminarás agobiado. Resígnate.
7.- Tampoco elabores proyectos para tu vida, porque nunca se cumplen. Si alguna vez caes en la tentación de preparar alguno, no se te ocurra esforzarte para conseguirlo. Lo mejor es dejarse arrastrar por los acontecimientos y no pensar en el futuro.
8.- No te quieras a ti mismo. Elabora para ello una lista con tus cualidades negativas y recítala en voz alga ante el espejo tres o cuatro veces al día. De ese modo, no sólo te la aprenderás de memoria, sino que te ayudará a estar continuamente amargado.
9.- Recuerda siempre que la culpa es de los demás. Critícales todo lo que puedas y estate siempre pendiente de sus juicios y valoraciones sobre ti. No des un paso ni tomes una decisión sin preguntarte qué pensará la gente de eso.
10.- Obsesiónate con ser feliz, éste es el mejor modo de no lograrlo. Dedica cinco minutos, antes de irte a la cama, a culpabilizarte por tus problemas y tus fallos. Así te darás cuenta de que la felicidad es algo inalcanzable.
(Francisco J. Pérez Polo, en Misión Joven – julio agosto de 1998)
Comentario:
EL ENANO Y EL GIGANTE
Esta semana envío un cuentecito, que va bien leer tanto en los días en que quizá tenemos el ego demasiado "gigante", como en los días en que la autoestima la tenemos "enana"... Hay que apostar por la complementariedad, todos necesitamos de los demás, y todos podemos aportar algo.
Espero que os guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
El enano y el gigante
Cuentan que un gigante se disponía a atravesar un río profundo y se encontró en la orilla con un enano que no sabía nadar y no podía atravesar el río por su profundidad.
El gigante lo cargó sobre sus hombros y se metió en el agua. Hacia la mitad de la travesía el enano, que sobresalía casi medio metro por encima de la cabeza del gigante, alcanzó a ver, sigilosamente apostados tras la vegetación de la otra orilla, a los miembros de una tribu enemiga que esperaban con sus arcos a que se acercase el gigante.
El enano avisó al gigante. Éste se detuvo, dio media vuelta y comenzó a deshacer la travesía. En aquel momento, una flecha disparada desde la otra orilla se hundió en el agua cerca del gigante, pero sin haber podido llegar hasta él. Así ocurrió con otras sucesivas flechas, mientras ambos, gigante y enano, ganaban la orilla de la que habían salido, sanos y salvos.
El gigante dio las gracias al enano, pero éste replicó: “Si yo no me hubiese apoyado en ti, no habría podido ver más lejos que tú”.
González Faus
Esta semana envío un cuentecito, que va bien leer tanto en los días en que quizá tenemos el ego demasiado "gigante", como en los días en que la autoestima la tenemos "enana"... Hay que apostar por la complementariedad, todos necesitamos de los demás, y todos podemos aportar algo.
Espero que os guste. Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
El enano y el gigante
Cuentan que un gigante se disponía a atravesar un río profundo y se encontró en la orilla con un enano que no sabía nadar y no podía atravesar el río por su profundidad.
El gigante lo cargó sobre sus hombros y se metió en el agua. Hacia la mitad de la travesía el enano, que sobresalía casi medio metro por encima de la cabeza del gigante, alcanzó a ver, sigilosamente apostados tras la vegetación de la otra orilla, a los miembros de una tribu enemiga que esperaban con sus arcos a que se acercase el gigante.
El enano avisó al gigante. Éste se detuvo, dio media vuelta y comenzó a deshacer la travesía. En aquel momento, una flecha disparada desde la otra orilla se hundió en el agua cerca del gigante, pero sin haber podido llegar hasta él. Así ocurrió con otras sucesivas flechas, mientras ambos, gigante y enano, ganaban la orilla de la que habían salido, sanos y salvos.
El gigante dio las gracias al enano, pero éste replicó: “Si yo no me hubiese apoyado en ti, no habría podido ver más lejos que tú”.
González Faus
Comentario:
Mediavilla se reúne con los jefes de estos cuerpos policiales para conocer sus sugerencias
Comienza el diseño del Curso de Policía Local para que sea homologado como Bachiller o FP
ALERTA. Santander
La Consejería de Presidencia, Ordenación del Territorio y Urbanismo del Gobierno de Cantabria ha comenzado el diseño del nuevo programa lectivo del Curso Básico de Policía Local, con el objeto de obtener el reconocimiento oficial como Bachiller o Formación Profesional de Grado Superior, según las exigencias fijadas por el Instituto Nacional de Cualificaciones (INCUAL). Por ello, el titular de Presidencia, Vicente Mediavilla, se reunió ayer con los jefes de la Policía Local de los 31 cuerpos que trabajan en Cantabria, con el objeto de informarles sobre los contenidos mínimos que contendrá el nuevo curso básico y conocer sus sugerencias para completar la formación de los agentes.
Mediavilla posa junto a los jefes de las distintas Policías Locales de la región. ALERTA
Mediavilla ha informado que la carrera profesional de los policías locales se completará en una segunda etapa simultánea con la implantación de una carrera universitaria, que recogerá cursos especializados y prácticos, para lo que ya se ha firmado un convenio de colaboración con la Universidad de Cantabria (UC). Esta iniciativa resulta muy importante, según el consejero, ya que supone .abrir las puertas a los agentes para acceder a las plazas donde es necesaria una formación superior a la de bachiller y a las que hasta el momento no pueden optar.. Además, según Mediavilla, se abrirá la posibilidad a los policías locales de acceder a otros cuerpos de seguridad, administraciones o empresas privadas, incentivándoles a obtener una mayor formación y, en consecuencia, mejorar el servicio de seguridad a los ciudadanos.. El Gobierno de Cantabria, según ha comunicado Mediavilla, tiene la intención de celebrar más encuentros con otros representantes relacionados con la formación de los policías locales, como la UC, representantes sindicales de los agentes y miembros de las corporaciones locales, para completar el programa del Curso
Básico y acordar los contenidos de la carrera universitaria. Además de los trabajos relacionados con la implantación de una carrera profesional para los agentes, el Gobierno de Cantabria ha incrementado de forma progresiva el presupuesto asignado a la Escuela Regional de Policía Local, con la finalidad de dar una formación más completa a los cerca de setecientos policías que trabajan en la región dentro de los cuerpos de Policía Local.
http://www.eldiarioalerta.com/periodico/secciones/pdfs/13.pdf
Comienza el diseño del Curso de Policía Local para que sea homologado como Bachiller o FP
ALERTA. Santander
La Consejería de Presidencia, Ordenación del Territorio y Urbanismo del Gobierno de Cantabria ha comenzado el diseño del nuevo programa lectivo del Curso Básico de Policía Local, con el objeto de obtener el reconocimiento oficial como Bachiller o Formación Profesional de Grado Superior, según las exigencias fijadas por el Instituto Nacional de Cualificaciones (INCUAL). Por ello, el titular de Presidencia, Vicente Mediavilla, se reunió ayer con los jefes de la Policía Local de los 31 cuerpos que trabajan en Cantabria, con el objeto de informarles sobre los contenidos mínimos que contendrá el nuevo curso básico y conocer sus sugerencias para completar la formación de los agentes.
Mediavilla posa junto a los jefes de las distintas Policías Locales de la región. ALERTA
Mediavilla ha informado que la carrera profesional de los policías locales se completará en una segunda etapa simultánea con la implantación de una carrera universitaria, que recogerá cursos especializados y prácticos, para lo que ya se ha firmado un convenio de colaboración con la Universidad de Cantabria (UC). Esta iniciativa resulta muy importante, según el consejero, ya que supone .abrir las puertas a los agentes para acceder a las plazas donde es necesaria una formación superior a la de bachiller y a las que hasta el momento no pueden optar.. Además, según Mediavilla, se abrirá la posibilidad a los policías locales de acceder a otros cuerpos de seguridad, administraciones o empresas privadas, incentivándoles a obtener una mayor formación y, en consecuencia, mejorar el servicio de seguridad a los ciudadanos.. El Gobierno de Cantabria, según ha comunicado Mediavilla, tiene la intención de celebrar más encuentros con otros representantes relacionados con la formación de los policías locales, como la UC, representantes sindicales de los agentes y miembros de las corporaciones locales, para completar el programa del Curso
Básico y acordar los contenidos de la carrera universitaria. Además de los trabajos relacionados con la implantación de una carrera profesional para los agentes, el Gobierno de Cantabria ha incrementado de forma progresiva el presupuesto asignado a la Escuela Regional de Policía Local, con la finalidad de dar una formación más completa a los cerca de setecientos policías que trabajan en la región dentro de los cuerpos de Policía Local.
http://www.eldiarioalerta.com/periodico/secciones/pdfs/13.pdf
Comentario:
EN LA VIDA DIARIA
Hola, ¿qué tal? Aquí os adjunto este sencillo texto. No necesita mucha explicación, lo que necesita es que nos pongamos manos a la obra.
Espero que os guste.
Saludos.
JM - metropoli
EN LA VIDA DIARIA
De Boris Vian, escritor e ingeniero industrial francés, es esta aguda frase que expresa una profunda verdad: «Lo que a mí me interesa no es la felicidad de todos los hombres, sino la de cada uno de ellos.»
Con frecuencia empleamos expresiones tan genéricas y etéreas que no dicen nada. Todas las grandes ideas, como la felicidad, la paz, la justicia, la solidaridad, la fraternidad, etc., si no encuentran una realización en cada uno de los hombres y mujeres con quienes me relaciono, de poco sirven, o peor aún, pueden ser palabras vacías que incluso desacreditan la utopía que expresan.
¿De qué le sirve a uno oír grandes proclamas sobre la justicia, si él en concreto se siente injustamente tratado? ¿Qué significa fraternidad para una persona que nunca se ha sentido amada? ¿Qué quiere decir felicidad para uno que jamás la ha experimentado?
Procuremos, pues, aplicar en nuestra vida cotidiana las grandes y nobles ideas a personas muy concretas que se encuentran en nuestro camino. Más que hablar de fraternidad, comportémonos fraternalmente con el que está a nuestro lado. Más que soñar con la felicidad mundial, hagamos feliz al que tenemos delante. Más que hacer grandes proclamas sobre la paz mundial, construyámosla en el ambiente concreto donde diariamente vivimos y trabajamos, siendo más justos y veraces con el prójimo.
(Joan Bestard Comas: Otras reflexiones cristianas, volumen 2)
Hola, ¿qué tal? Aquí os adjunto este sencillo texto. No necesita mucha explicación, lo que necesita es que nos pongamos manos a la obra.
Espero que os guste.
Saludos.
JM - metropoli
EN LA VIDA DIARIA
De Boris Vian, escritor e ingeniero industrial francés, es esta aguda frase que expresa una profunda verdad: «Lo que a mí me interesa no es la felicidad de todos los hombres, sino la de cada uno de ellos.»
Con frecuencia empleamos expresiones tan genéricas y etéreas que no dicen nada. Todas las grandes ideas, como la felicidad, la paz, la justicia, la solidaridad, la fraternidad, etc., si no encuentran una realización en cada uno de los hombres y mujeres con quienes me relaciono, de poco sirven, o peor aún, pueden ser palabras vacías que incluso desacreditan la utopía que expresan.
¿De qué le sirve a uno oír grandes proclamas sobre la justicia, si él en concreto se siente injustamente tratado? ¿Qué significa fraternidad para una persona que nunca se ha sentido amada? ¿Qué quiere decir felicidad para uno que jamás la ha experimentado?
Procuremos, pues, aplicar en nuestra vida cotidiana las grandes y nobles ideas a personas muy concretas que se encuentran en nuestro camino. Más que hablar de fraternidad, comportémonos fraternalmente con el que está a nuestro lado. Más que soñar con la felicidad mundial, hagamos feliz al que tenemos delante. Más que hacer grandes proclamas sobre la paz mundial, construyámosla en el ambiente concreto donde diariamente vivimos y trabajamos, siendo más justos y veraces con el prójimo.
(Joan Bestard Comas: Otras reflexiones cristianas, volumen 2)
Comentario:
LIBERARSE DEL PODER DE OTRO
Las relaciones humanas son bastante complicadas. En el trabajo, en la familia, en los grupos o asociaciones, más veces de las deseables surgen las tensiones. Por la mínima saltan chispas, nos cabreamos, luego seguimos dándole vueltas al asunto... Pero eso sólo contribuye a echar más leña al fuego.
Por descontado, cuando las heridas recibidas han sido muy dolorosas, el proceso no es tan sencillo. Pero para las situaciones más comunes, aquí te adjunto este texto... si lo conseguimos aplicar cuando sea posible, seguro que nos sentimos mejor.
Espero que te resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
LIBERARSE DEL PODER DEL OTRO.
Muchas personas se sienten impotentes ante otras. No son capaces de defenderse ante el jefe, ante el cónyuge, ante el compañero de trabajo o el vecino que los hiere. Se hallan a su merced, impotentes, de las pullas y de las heridas que les causan. En esas ocasiones, el furor puede ser una medicina importante que nos libere de la impotencia frente a las personas. El furor es la fuerza para distanciarme del otro que me ha herido, para echar de mí al otro que me ha herido.
En general, un principio fundamental en las relaciones con personas que me hieren y determinan es el siguiente: el otro tiene sobre mí el poder que yo quiero concederle. Difícilmente podré impedir que yo reaccione con sensibilidad, cuando una persona me ofende; pero es decisión mía estar cavilando todo el día sobre ello y dándole vueltas a mi herida. No puedo reprimir todo sentimiento de disgusto, pero sumergirme en mi disgusto o distanciarme de él está en mi mano.
En efecto, el disgusto es enteramente una fuerza positiva, porque me impulsa a cambiar algo. Puedo cambiar una situación que me produce disgusto, organizando algo de manera diferente. O puedo cambiar mis relaciones con la persona que me disgusta. Entonces el disgusto es la fuerza para distanciarme del otro, para arrojarle internamente fuera de mí, para prohibirle internamente entrar en mi casa. Yo me prohíbo andar cavilando constantemente sobre el otro en mi casa, en mi habitación. Allí él no tiene poder alguno. No le concedo el honor de dejarle que me eche a perder la cena. De mí depende el sentirme impotente ante el otro, o el librarme del poder del otro, distanciándome de él o echándole de mi corazón.
(Anselm Grün: Cómo estar en armonía consigo mismo)
Las relaciones humanas son bastante complicadas. En el trabajo, en la familia, en los grupos o asociaciones, más veces de las deseables surgen las tensiones. Por la mínima saltan chispas, nos cabreamos, luego seguimos dándole vueltas al asunto... Pero eso sólo contribuye a echar más leña al fuego.
Por descontado, cuando las heridas recibidas han sido muy dolorosas, el proceso no es tan sencillo. Pero para las situaciones más comunes, aquí te adjunto este texto... si lo conseguimos aplicar cuando sea posible, seguro que nos sentimos mejor.
Espero que te resulte interesante. Un abrazo.
JM - metropoli
LIBERARSE DEL PODER DEL OTRO.
Muchas personas se sienten impotentes ante otras. No son capaces de defenderse ante el jefe, ante el cónyuge, ante el compañero de trabajo o el vecino que los hiere. Se hallan a su merced, impotentes, de las pullas y de las heridas que les causan. En esas ocasiones, el furor puede ser una medicina importante que nos libere de la impotencia frente a las personas. El furor es la fuerza para distanciarme del otro que me ha herido, para echar de mí al otro que me ha herido.
En general, un principio fundamental en las relaciones con personas que me hieren y determinan es el siguiente: el otro tiene sobre mí el poder que yo quiero concederle. Difícilmente podré impedir que yo reaccione con sensibilidad, cuando una persona me ofende; pero es decisión mía estar cavilando todo el día sobre ello y dándole vueltas a mi herida. No puedo reprimir todo sentimiento de disgusto, pero sumergirme en mi disgusto o distanciarme de él está en mi mano.
En efecto, el disgusto es enteramente una fuerza positiva, porque me impulsa a cambiar algo. Puedo cambiar una situación que me produce disgusto, organizando algo de manera diferente. O puedo cambiar mis relaciones con la persona que me disgusta. Entonces el disgusto es la fuerza para distanciarme del otro, para arrojarle internamente fuera de mí, para prohibirle internamente entrar en mi casa. Yo me prohíbo andar cavilando constantemente sobre el otro en mi casa, en mi habitación. Allí él no tiene poder alguno. No le concedo el honor de dejarle que me eche a perder la cena. De mí depende el sentirme impotente ante el otro, o el librarme del poder del otro, distanciándome de él o echándole de mi corazón.
(Anselm Grün: Cómo estar en armonía consigo mismo)
Comentario:
LA SABIDURÍA DEL POZO (final)
Un día se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma… Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. No sólo podían comunicarse de brocal a brocal, superficialmente, sino que habían descubierto la comunicación profunda que sólo consiguen aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar.
(Jorge Bucay, Cuentos para pensar)
Un día se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma… Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. No sólo podían comunicarse de brocal a brocal, superficialmente, sino que habían descubierto la comunicación profunda que sólo consiguen aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar.
(Jorge Bucay, Cuentos para pensar)
Comentario:
LA SABIDURÍA DEL POZO
Hace unos días llegó a mis manos este texto. Lo guardé, pero ya no recordaba que lo tenía. Pero esta semana, a raíz de algunos encuentros con personas, y sobre todo de una conversación escuchada en el autobús, me acordé de este cuento... que merece la pena leer despacio, y sacar consecuencias. Este autor, además, tiene publicados algunos libros con relatos de este tipo, que como dice el título, son para pensar. Merece la pena adquirirlos. ¿Aprenderemos la sabiduría del pozo?
JM - metropoli
LA SABIDURÍA DEL POZO
Había una ciudad que no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades. Aquella ciudad estaba habituada por pozos. Pozos vivientes… pero pozos al fin, que se diferenciaban en sí por el brocal, la abertura que los conectaba con el exterior. Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera, y otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal, y las noticias corrían rápidamente.
Un día, llegó a la ciudad una moda. La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se preciara debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas. Otros, más prácticos, se atestaron de electrodomésticos. Algunos optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas y esculturas. Finalmente, los intelectuales se abarrotaron de libros.
Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron hasta tal punto que ya no podían incorporar nada más. Si bien algunos se conformaron, otros pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas.Uno de ellos fue el primero. En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo hasta que la idea empezó a ser imitada. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, comenzó a ver a sus camaradas que se ensanchaban desmedidamente. Pensó que, si seguían ensanchándose, pronto se confundirían los bordes de los distintos pozos y cada uno perdería su identidad.
Se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho, sino hacia lo más profundo. Hacerse más hondo. Pronto se dio cuenta de que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo, tenía que vaciarse de todo contenido. Al principio tuvo miedo al vacío. Pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío, el pozo empezó a volverse profundo. Un día, algo sorprendió al pozo. Dentro, muy adentro y muy en el fondo… ¡encontró agua! Nunca antes otro pozo había encontrado agua. Comenzó a jugar con el agua, humedeciendo sus pareces, salpicando sus bordes y sacándola hacia fuera. La tierra que rodeaba el pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas brotaron en forma de hierba, de tréboles, de flores y de tronquitos endebles que se convirtieron en árboles después… La vida explotó alrededor del alejado pozo, al que comenzaron a llamar el Vergel.
Todos le preguntaban cómo había conseguido aquel milagro. “No es ningún milagro”, contestaba, “hay que buscar en el interior, hacia lo profundo”. Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desestimaron la idea cuando se dieron cuenta de que antes tenían que vaciarse. En la otra punta de la ciudad, otro pozo decidió también correr el riesgo de vaciarse… Y también empezó a profundizar. Y también llegó el agua. Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis.
Un día se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma… Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. No sólo podían comunicarse de brocal a brocal, superficialmente, sino que habían descubierto la comunicación profunda que sólo consiguen aquellos que ti
Hace unos días llegó a mis manos este texto. Lo guardé, pero ya no recordaba que lo tenía. Pero esta semana, a raíz de algunos encuentros con personas, y sobre todo de una conversación escuchada en el autobús, me acordé de este cuento... que merece la pena leer despacio, y sacar consecuencias. Este autor, además, tiene publicados algunos libros con relatos de este tipo, que como dice el título, son para pensar. Merece la pena adquirirlos. ¿Aprenderemos la sabiduría del pozo?
JM - metropoli
LA SABIDURÍA DEL POZO
Había una ciudad que no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades. Aquella ciudad estaba habituada por pozos. Pozos vivientes… pero pozos al fin, que se diferenciaban en sí por el brocal, la abertura que los conectaba con el exterior. Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera, y otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal, y las noticias corrían rápidamente.
Un día, llegó a la ciudad una moda. La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se preciara debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas. Otros, más prácticos, se atestaron de electrodomésticos. Algunos optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas y esculturas. Finalmente, los intelectuales se abarrotaron de libros.
Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron hasta tal punto que ya no podían incorporar nada más. Si bien algunos se conformaron, otros pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas.Uno de ellos fue el primero. En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo hasta que la idea empezó a ser imitada. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, comenzó a ver a sus camaradas que se ensanchaban desmedidamente. Pensó que, si seguían ensanchándose, pronto se confundirían los bordes de los distintos pozos y cada uno perdería su identidad.
Se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho, sino hacia lo más profundo. Hacerse más hondo. Pronto se dio cuenta de que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo, tenía que vaciarse de todo contenido. Al principio tuvo miedo al vacío. Pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío, el pozo empezó a volverse profundo. Un día, algo sorprendió al pozo. Dentro, muy adentro y muy en el fondo… ¡encontró agua! Nunca antes otro pozo había encontrado agua. Comenzó a jugar con el agua, humedeciendo sus pareces, salpicando sus bordes y sacándola hacia fuera. La tierra que rodeaba el pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas brotaron en forma de hierba, de tréboles, de flores y de tronquitos endebles que se convirtieron en árboles después… La vida explotó alrededor del alejado pozo, al que comenzaron a llamar el Vergel.
Todos le preguntaban cómo había conseguido aquel milagro. “No es ningún milagro”, contestaba, “hay que buscar en el interior, hacia lo profundo”. Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desestimaron la idea cuando se dieron cuenta de que antes tenían que vaciarse. En la otra punta de la ciudad, otro pozo decidió también correr el riesgo de vaciarse… Y también empezó a profundizar. Y también llegó el agua. Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis.
Un día se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma… Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. No sólo podían comunicarse de brocal a brocal, superficialmente, sino que habían descubierto la comunicación profunda que sólo consiguen aquellos que ti
Comentario:
SABER ESCUCHAR
Aquí adjunto este correo, una sencilla reflexión acerca de la escucha, de saber escuchar... algo fundamental y en lo que, como dice al final del artículo, hay que ejercitarse.
No necesita mucha explicación. Simplemente, empecemos a practicar este "arte".
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SABER ESCUCHAR
Es cierto que a veces hay personas que no hablan porque no saben qué decir o porque resulta más cómodo no decir nada que hablar. Pero hoy día el defecto más generalizado es precisamente el contrario: la inflación de palabras, la “incontinencia verbal” de las personas que siempre hablan y nunca escuchan.
Hay personas que no saben escuchar. Sólo hablan. Y cuando parecen escuchar, solamente se toman un respiro para intervenir de nuevo, sin importarles nada lo que peuda decir su interlocutor. La palabra del otro no interesa, sólo la suya.
Saber escuchar paciente e inteligentemetne es un arte e implica un gesto de gran sabiduría. Saber escuchar, además, es la mejor manera de colaborar con la felicidad del otro.
En la civilización de la prisa y del stress no es frecuente encontrar personas serenas que sepan escuchar, que sepan recibir y ofrecer comunicación, que sirvn de puente a la intercomunicación. En elmundo de las comunicaciones, la auténtica comunicación se ha empobrecido. Quien intenta comunicar lo personal, lo íntimo, con frecuenca se encuentra desasistido.
La sabia escucha implica humildad, paciencia y deseos de aprender. Quien piensa poseerlo todo, saberlo todo, no escucha pacientemetne al otro y sólo habla porque cree que los demás sonincapaces de aportarle nada. La persona engreída, orgullosa, no escucha o escucha con desdén o con aires de superioridad. Y, en definitiva, lo que hace es empobrecerse porque sólo “aporta” (habla) y nunca recibe (escucha), quedándose finalmente vacía. Hay gente que psicológicamente se vacía de tanto hablar.
Ejercitémonos en el gesto sabio y sereno del saber esuchar. Es un ejercicio muy saludable y enriquecedor. Saber escuchar significa ejercer la fraternidad en una sociedad donde hay tantos hobres y mujeres que necesitan ansiosamente que alguien les preste atención. Saber escuchar es también un acto de humildad porque en él das preferencia al otro y tú quedas en un modesto segundo plano. Saber escuchar es, finalmente, la mejor mabnera de asegurar la eficacia de tu palabra; ésta será siempre bien recibida si va acompañada de una paciente escucha.
(Joan Bestard Comas: Reflexiones cristianas)
Aquí adjunto este correo, una sencilla reflexión acerca de la escucha, de saber escuchar... algo fundamental y en lo que, como dice al final del artículo, hay que ejercitarse.
No necesita mucha explicación. Simplemente, empecemos a practicar este "arte".
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
SABER ESCUCHAR
Es cierto que a veces hay personas que no hablan porque no saben qué decir o porque resulta más cómodo no decir nada que hablar. Pero hoy día el defecto más generalizado es precisamente el contrario: la inflación de palabras, la “incontinencia verbal” de las personas que siempre hablan y nunca escuchan.
Hay personas que no saben escuchar. Sólo hablan. Y cuando parecen escuchar, solamente se toman un respiro para intervenir de nuevo, sin importarles nada lo que peuda decir su interlocutor. La palabra del otro no interesa, sólo la suya.
Saber escuchar paciente e inteligentemetne es un arte e implica un gesto de gran sabiduría. Saber escuchar, además, es la mejor manera de colaborar con la felicidad del otro.
En la civilización de la prisa y del stress no es frecuente encontrar personas serenas que sepan escuchar, que sepan recibir y ofrecer comunicación, que sirvn de puente a la intercomunicación. En elmundo de las comunicaciones, la auténtica comunicación se ha empobrecido. Quien intenta comunicar lo personal, lo íntimo, con frecuenca se encuentra desasistido.
La sabia escucha implica humildad, paciencia y deseos de aprender. Quien piensa poseerlo todo, saberlo todo, no escucha pacientemetne al otro y sólo habla porque cree que los demás sonincapaces de aportarle nada. La persona engreída, orgullosa, no escucha o escucha con desdén o con aires de superioridad. Y, en definitiva, lo que hace es empobrecerse porque sólo “aporta” (habla) y nunca recibe (escucha), quedándose finalmente vacía. Hay gente que psicológicamente se vacía de tanto hablar.
Ejercitémonos en el gesto sabio y sereno del saber esuchar. Es un ejercicio muy saludable y enriquecedor. Saber escuchar significa ejercer la fraternidad en una sociedad donde hay tantos hobres y mujeres que necesitan ansiosamente que alguien les preste atención. Saber escuchar es también un acto de humildad porque en él das preferencia al otro y tú quedas en un modesto segundo plano. Saber escuchar es, finalmente, la mejor mabnera de asegurar la eficacia de tu palabra; ésta será siempre bien recibida si va acompañada de una paciente escucha.
(Joan Bestard Comas: Reflexiones cristianas)
Comentario:
INSTRUCCIONES PARA VIVIR
Hola, ¿qué tal, cómo va la ola de frío?
Espero que no te esté dando demasiados problemas. Y lo mismo otros temas. Pero como siempre hay cosas que no funcionan, o que no sabemos hacerlas funcionar, aquí te adjunto esta lista de instrucciones para vivir... Seguramente todas de golpe no las podremos llevar a la práctica, pero quizá podamos ir potenciando alguna de ellas, para vivir mejor.
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
INSTRUCCIONES PARA VIVIR.
Sé como el sol: levántate temprano y no te acuestes tarde.
Sé como la luna brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.
Sé como los pájaros: come, canta y vuela.
Sé como las flores: enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces.
Sé como el buen perro: obediente, pero nada más que a su Señor.
Sé como la fruta: bella por fuera, saludable por dentro.
Sé como el día: que llega sin alardes y se retira humildemente.
Sé como los recién nacidos: sin temor a la muerte.
Sé como el oasis: da tu agua al sediento.
Sé como el río: siempre hacia adelante.
Sé como la luciérnaga: aunque es un pequeño bicho, emite su propia luz.
Sé como los niños: juega, ríe, y no te preocupes por la vejez.
Sé como el agua: buena y transparente.
Sé como los toros de lidia: lucha por tu vida hasta el final.
Sé como José: cree en tus sueños.
Sé como Lázaro: levántate y anda.
Y por sobre todas las cosas, sé como el cielo: la morada de Dios.
(Misión Joven, nº 351 – abril 2006)
Hola, ¿qué tal, cómo va la ola de frío?
Espero que no te esté dando demasiados problemas. Y lo mismo otros temas. Pero como siempre hay cosas que no funcionan, o que no sabemos hacerlas funcionar, aquí te adjunto esta lista de instrucciones para vivir... Seguramente todas de golpe no las podremos llevar a la práctica, pero quizá podamos ir potenciando alguna de ellas, para vivir mejor.
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
INSTRUCCIONES PARA VIVIR.
Sé como el sol: levántate temprano y no te acuestes tarde.
Sé como la luna brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.
Sé como los pájaros: come, canta y vuela.
Sé como las flores: enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces.
Sé como el buen perro: obediente, pero nada más que a su Señor.
Sé como la fruta: bella por fuera, saludable por dentro.
Sé como el día: que llega sin alardes y se retira humildemente.
Sé como los recién nacidos: sin temor a la muerte.
Sé como el oasis: da tu agua al sediento.
Sé como el río: siempre hacia adelante.
Sé como la luciérnaga: aunque es un pequeño bicho, emite su propia luz.
Sé como los niños: juega, ríe, y no te preocupes por la vejez.
Sé como el agua: buena y transparente.
Sé como los toros de lidia: lucha por tu vida hasta el final.
Sé como José: cree en tus sueños.
Sé como Lázaro: levántate y anda.
Y por sobre todas las cosas, sé como el cielo: la morada de Dios.
(Misión Joven, nº 351 – abril 2006)
Comentario:
LA QUINIELA DE TU VIDA (continuación)
13. «Atlético Yo paso» 1-X-2
No les interesa el juego del contrario. Ellos van siempre «a su bola». Lo que sucede a su alrededor les trae sin cuidado.
14. «Rayo Puños» 1-X-2
El equipo más tarjetero. Son muy agresivos. Lo solucionan todo a base de gritos, amenazas o puños. Para ellos no existe el diálogo. ¡Ah!, y siempre tienen razón.
15. «Yo soy Dios, Unión Deportiva» 1-X-2
¡Ojo!, este es el complementario. Un equipo sin entrenador ... ¿Y para qué? «Yo solito me basto y me sobro para desplegar mi sistema. ¡No necesito a nadie!»
Bueno, ahora llega el momento del escrutinio ... Si son muchos 1 los que has marcado, te comunico que o cambias tu sistema de juego y tus apuestas o me temo que tu recaudación en la vida va a ser muy pobre. En cambio si tienes muchas variantes, es decir, alguna X y sobre todo muchos 2, vas por el buen camino. Tu recaudación hará aumentar, y mucho, «las arcas de tu corazón.»
(JOSÉ MARÍA ESCUDERO, en Misión Joven, nº 358 – noviembre 2006)
13. «Atlético Yo paso» 1-X-2
No les interesa el juego del contrario. Ellos van siempre «a su bola». Lo que sucede a su alrededor les trae sin cuidado.
14. «Rayo Puños» 1-X-2
El equipo más tarjetero. Son muy agresivos. Lo solucionan todo a base de gritos, amenazas o puños. Para ellos no existe el diálogo. ¡Ah!, y siempre tienen razón.
15. «Yo soy Dios, Unión Deportiva» 1-X-2
¡Ojo!, este es el complementario. Un equipo sin entrenador ... ¿Y para qué? «Yo solito me basto y me sobro para desplegar mi sistema. ¡No necesito a nadie!»
Bueno, ahora llega el momento del escrutinio ... Si son muchos 1 los que has marcado, te comunico que o cambias tu sistema de juego y tus apuestas o me temo que tu recaudación en la vida va a ser muy pobre. En cambio si tienes muchas variantes, es decir, alguna X y sobre todo muchos 2, vas por el buen camino. Tu recaudación hará aumentar, y mucho, «las arcas de tu corazón.»
(JOSÉ MARÍA ESCUDERO, en Misión Joven, nº 358 – noviembre 2006)
Comentario:
LA QUINIELA DE TU VIDA
Hola, ¿qué tal, cómo va la cuesta de enero? En estas fechas, a todos nos vendría bien acertar una quiniela... y el correo de esta semana es precisamente eso: una quiniela. Con las adaptaciones oportunas, creo que más o menos todos podemos rellenarla. Ojalá tengas muchos aciertos, porque entonces te será mucho más llevadera la "cuesta de la vida".
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM.
LA QUINIELA DE TU VIDA
Te invito a que hagas tu propia quiniela ... Es una quiniela es un tanto peculiar: contiene los rivales con los que, tan a menudo, te toca enfrentarte. Para rellenarla, lee de leer las características del equipo contrario y señala con un círculo el 1 si sueles caer derrotado siempre o casi siempre por el equipo rival; X si cuentas tus victorias y derrotas al 50% más o menos, y 2 si normalmente sales victorioso ...
1. «Sporting Mando a Distancia» 1-X-2
Se trata de un rival que suele montar el contraataque en tus momentos más aburridos, cuando tumbado a la bartola no haces más que dejar pasar las horas.
2. «Athletic Vicente» 1-X-2
Este equipo está plagado de «jugadores» que coordinan a la perfección su sistema de juego. O todos atacan o todos defienden. Si hay que hacer «abotellón», allá voy yo; si se trata de quemar papeleras, cómo voy decir que no... Ya sabes: «¿dónde va Vicente...?»
3. «Racing Chantaje» 1-X-2
Este equipo juega al despiste. Si tú me das, entonces yo... «Estudio si me compráis la moto, cuido de mi hermana si me alargáis la hora de llegada los fines de semana...»
4. «Sin Agallas F. C.» 1-X-2
Basan todo su juego en la técnica, nada de esfuerzo, nada de sacrificio. Y si hay problemas.... ¡Mejor no arriesgar!
5. «Deportivo de la Rutina» 1-X-2
Mantienen siempre el mismo sistema de juego. Las mismas estrategias, los mismos amigos, los mismos lugares de fiesta ... , En fin, las mismas cosas de siempre. Y es que «más vale lo malo conocido que ... »
6. «Modas y Complementos Sociedad Deportiva» 1-X-2
Un equipo que cuida muchísimo su imagen, el marketing. Ya se sabe, hay que estar a la última, aunque para lograr dicho objetivo haya que renunciar a otras cosas ... ¡Vamos, todo fachada!
7. «Fútbol Club Mi Peña» 1-X-2
Un equipo que no se gasta un duro en fichajes .... Y para qué, si siempre juegan los mismos. «Son mis amigos y "el cupo" está ya completo ... Qué gano en complicarme la vida si con mis colegas de siempre me entiendo a la perfección.»
8. «Unión Deportiva Consumo luego Existo» 1-X-2
Un rival que gasta grandes cantidades de dinero en «fichar.» No miran mucho lo que adquieren: su victoria está en comprar, comprar y comprar.
9. «Asociación Deportiva Te la Guardo» 1-X-2
Siempre están pidiendo revancha. Son de muy mal perder. «Tú me has hecho ... Bueno, no pasa nada, llegará mi oportunidad.»
10. «Club Deportivo Rey del Mambo» 1-X-2
Un equipo acostumbrado a ganar. Les gusta ser el centro de atención, por lo que suelen pasar más tiempo haciéndose notar que en los terrenos de juego.
11. «Real Estrés» 1-X-2
Sus jugadores tienen una velocidad de vértigo. Todo lo hacen con celeridad. Nunca tienen tiempo para casi nada, ni para casi nadie. Siempre están ocupados.
12. «Club Puertas Cerradas» 1-X-2
Un equipo que siempre juega con «canteranos.» No permiten en sus filas la entrada de gente de fuera. Ya se sabe, sólo vienen a quitarnos el trabajo y, además, ¡pobrecillos!, no se adaptarían a nuestro sistema
Hola, ¿qué tal, cómo va la cuesta de enero? En estas fechas, a todos nos vendría bien acertar una quiniela... y el correo de esta semana es precisamente eso: una quiniela. Con las adaptaciones oportunas, creo que más o menos todos podemos rellenarla. Ojalá tengas muchos aciertos, porque entonces te será mucho más llevadera la "cuesta de la vida".
Espero que te guste. Un fuerte abrazo.
JM.
LA QUINIELA DE TU VIDA
Te invito a que hagas tu propia quiniela ... Es una quiniela es un tanto peculiar: contiene los rivales con los que, tan a menudo, te toca enfrentarte. Para rellenarla, lee de leer las características del equipo contrario y señala con un círculo el 1 si sueles caer derrotado siempre o casi siempre por el equipo rival; X si cuentas tus victorias y derrotas al 50% más o menos, y 2 si normalmente sales victorioso ...
1. «Sporting Mando a Distancia» 1-X-2
Se trata de un rival que suele montar el contraataque en tus momentos más aburridos, cuando tumbado a la bartola no haces más que dejar pasar las horas.
2. «Athletic Vicente» 1-X-2
Este equipo está plagado de «jugadores» que coordinan a la perfección su sistema de juego. O todos atacan o todos defienden. Si hay que hacer «abotellón», allá voy yo; si se trata de quemar papeleras, cómo voy decir que no... Ya sabes: «¿dónde va Vicente...?»
3. «Racing Chantaje» 1-X-2
Este equipo juega al despiste. Si tú me das, entonces yo... «Estudio si me compráis la moto, cuido de mi hermana si me alargáis la hora de llegada los fines de semana...»
4. «Sin Agallas F. C.» 1-X-2
Basan todo su juego en la técnica, nada de esfuerzo, nada de sacrificio. Y si hay problemas.... ¡Mejor no arriesgar!
5. «Deportivo de la Rutina» 1-X-2
Mantienen siempre el mismo sistema de juego. Las mismas estrategias, los mismos amigos, los mismos lugares de fiesta ... , En fin, las mismas cosas de siempre. Y es que «más vale lo malo conocido que ... »
6. «Modas y Complementos Sociedad Deportiva» 1-X-2
Un equipo que cuida muchísimo su imagen, el marketing. Ya se sabe, hay que estar a la última, aunque para lograr dicho objetivo haya que renunciar a otras cosas ... ¡Vamos, todo fachada!
7. «Fútbol Club Mi Peña» 1-X-2
Un equipo que no se gasta un duro en fichajes .... Y para qué, si siempre juegan los mismos. «Son mis amigos y "el cupo" está ya completo ... Qué gano en complicarme la vida si con mis colegas de siempre me entiendo a la perfección.»
8. «Unión Deportiva Consumo luego Existo» 1-X-2
Un rival que gasta grandes cantidades de dinero en «fichar.» No miran mucho lo que adquieren: su victoria está en comprar, comprar y comprar.
9. «Asociación Deportiva Te la Guardo» 1-X-2
Siempre están pidiendo revancha. Son de muy mal perder. «Tú me has hecho ... Bueno, no pasa nada, llegará mi oportunidad.»
10. «Club Deportivo Rey del Mambo» 1-X-2
Un equipo acostumbrado a ganar. Les gusta ser el centro de atención, por lo que suelen pasar más tiempo haciéndose notar que en los terrenos de juego.
11. «Real Estrés» 1-X-2
Sus jugadores tienen una velocidad de vértigo. Todo lo hacen con celeridad. Nunca tienen tiempo para casi nada, ni para casi nadie. Siempre están ocupados.
12. «Club Puertas Cerradas» 1-X-2
Un equipo que siempre juega con «canteranos.» No permiten en sus filas la entrada de gente de fuera. Ya se sabe, sólo vienen a quitarnos el trabajo y, además, ¡pobrecillos!, no se adaptarían a nuestro sistema
Comentario:
LA SOLEDAD DEL POLICÍA (1)
Hace unas semanas, uno de vosotros me hablaba de un texto que llevaba este título, y que procuraría enviarme, aunque la cosa está difícil... Estuvimos comentando un poco esto de “la soledad del Policía”. Y aquella conversación, y otras que he mantenido con algunos de vosotros, me sugirió las siguientes reflexiones que ahora comparto.
La soledad de la que estuvimos hablando no era la soledad física. Nos referíamos a la soledad que se siente aun estando rodeado de gente. Es la soledad que se siente ante la indiferencia habitual de quienes sólo se acuerdan de vosotros cuando se ven en apuros, y luego… si te he visto no me acuerdo.
Es la soledad que se siente ante malas miradas, desprecios, agresiones.
Es la soledad que se siente cuando no hay un respaldo claro y firme por parte de superiores o de la autoridad civil competente, que sólo miran lo “políticamente correcto” y no dudan en pasar por encima de vosotros si con eso creen conseguir más votos.
Es la soledad que se siente cuando determinadas decisiones judiciales ponen penas irrisorias a quienes agraden a un Policía y, en cambio, se ponen penas muy rigurosas, desproporcionadas, en las sanciones a Policías.
Es la soledad que se siente cuando, tras una actuación, los medios de (in)comunicación sacan grandes titulares y se ceban en lo que ellos califican como “brutalidad policial”, mientras callan cuando los agredidos son Policías.
Es la soledad que se siente cuando uno no se atreve a decir en su comunidad de vecinos o en otros grupos a los que pertenece que es Policía, porque teme el rechazo... o algo peor, para él o para su familia.
Es la soledad que se siente cuando personas que hasta ahora os aceptaban empiezan a cuestionaros y empiezan a daros de lado, sólo porque no les gusta lo que ellos ven de vuestro trabajo.
Es la soledad que se siente cuando hasta la familia más cercana (y ahora estoy recordando un caso así que me encontré), no os comprende, ni lo intenta, y os hace sentir su reproche de un modo más o menos declarado, y que no entienden cómo no os buscáis un empleo menos arriesgado y con más sueldo… y mejor visto por la gente.
Es la soledad que lleva a uno a acorazarse, a encerrarse cada vez un poco más en sí mismo, a desconfiar “de entrada”, y a limitar su contacto humano y relacional sólo con algunos Compañeros. Y a veces, ni eso.
Es la soledad que poco a poco va agriando el carácter y lo hace desembocar en escepticismo, desengaño y sarcasmo permanente.
Es la soledad que, en momentos de reflexión, o quizá en momentos de soledad física, o quizá convaleciendo de alguna lesión sufrida en una actuación, le lleva a uno a preguntarse: Fuera de lo “estrictamente útil, ¿a quién le importas realmente, tú y tu trabajo? ¿Qué estoy haciendo? ¿Merece realmente la pena?
Hace unas semanas, uno de vosotros me hablaba de un texto que llevaba este título, y que procuraría enviarme, aunque la cosa está difícil... Estuvimos comentando un poco esto de “la soledad del Policía”. Y aquella conversación, y otras que he mantenido con algunos de vosotros, me sugirió las siguientes reflexiones que ahora comparto.
La soledad de la que estuvimos hablando no era la soledad física. Nos referíamos a la soledad que se siente aun estando rodeado de gente. Es la soledad que se siente ante la indiferencia habitual de quienes sólo se acuerdan de vosotros cuando se ven en apuros, y luego… si te he visto no me acuerdo.
Es la soledad que se siente ante malas miradas, desprecios, agresiones.
Es la soledad que se siente cuando no hay un respaldo claro y firme por parte de superiores o de la autoridad civil competente, que sólo miran lo “políticamente correcto” y no dudan en pasar por encima de vosotros si con eso creen conseguir más votos.
Es la soledad que se siente cuando determinadas decisiones judiciales ponen penas irrisorias a quienes agraden a un Policía y, en cambio, se ponen penas muy rigurosas, desproporcionadas, en las sanciones a Policías.
Es la soledad que se siente cuando, tras una actuación, los medios de (in)comunicación sacan grandes titulares y se ceban en lo que ellos califican como “brutalidad policial”, mientras callan cuando los agredidos son Policías.
Es la soledad que se siente cuando uno no se atreve a decir en su comunidad de vecinos o en otros grupos a los que pertenece que es Policía, porque teme el rechazo... o algo peor, para él o para su familia.
Es la soledad que se siente cuando personas que hasta ahora os aceptaban empiezan a cuestionaros y empiezan a daros de lado, sólo porque no les gusta lo que ellos ven de vuestro trabajo.
Es la soledad que se siente cuando hasta la familia más cercana (y ahora estoy recordando un caso así que me encontré), no os comprende, ni lo intenta, y os hace sentir su reproche de un modo más o menos declarado, y que no entienden cómo no os buscáis un empleo menos arriesgado y con más sueldo… y mejor visto por la gente.
Es la soledad que lleva a uno a acorazarse, a encerrarse cada vez un poco más en sí mismo, a desconfiar “de entrada”, y a limitar su contacto humano y relacional sólo con algunos Compañeros. Y a veces, ni eso.
Es la soledad que poco a poco va agriando el carácter y lo hace desembocar en escepticismo, desengaño y sarcasmo permanente.
Es la soledad que, en momentos de reflexión, o quizá en momentos de soledad física, o quizá convaleciendo de alguna lesión sufrida en una actuación, le lleva a uno a preguntarse: Fuera de lo “estrictamente útil, ¿a quién le importas realmente, tú y tu trabajo? ¿Qué estoy haciendo? ¿Merece realmente la pena?
Comentario:
LA SOLEDAD DEL POLICÍA (2)
Pensando en esto, recordé un pasaje del inicio de la vida pública de Jesús, en Nazaret, en su pueblo, con su gente. Y es precisamente allí, con los que le conocían de siempre, con quien tiene problemas, porque se extrañan y no toleran que “ése” pretenda darles lecciones. Y ante su rechazo, ocurrió lo siguiente:
“Jesús dijo:
- La verdad es que ningún profeta es bien acogido en su tierra.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de indignación, se levantaron, lo echaron fuera… Pero él, abriéndose paso entre ellos, se marchó.”
(Lucas 4, 24.28.30)
Un profeta es alguien que tiene la misión de ser el mensajero de la palabra de Dios ante el pueblo, con una visión amplia, de futuro, y por eso mismo, la mayoría de los profetas tuvieron que enfrentarse a la gente, y sufrieron la soledad, fueron perseguidos y acabaron mal.
Pensaba que los Policías también tenéis algo de profetas: tenéis una misión, que es velar por el cumplimiento de la ley; en cierto modo, sois los “mensajeros de la ley”, ante el pueblo. Y muchas veces, al estar en contacto directo con la realidad, a pie de calle, tenéis también esa “visión de futuro”, una visión a corto, medio o largo plazo de las consecuencias que acarrean determinados actos, de lo que probablemente ocurrirá si se permiten ciertos comportamientos y actitudes o si otros no se cortan de raíz, del mejor modo posible pero con firmeza. Y precisamente por ser “profetas”, también sufrís la indignación de la gente, del pueblo y de los “jefes del pueblo” (el poder político…), sufrís también persecución, agresiones… y consecuentemente, sufrís la soledad.
Pero a la vez, una característica común a los profetas era que no podían callar, no podían dejar de decir y anunciar lo que debían, porque su fidelidad se la debían a Dios. Y aun en medio de la persecución, esa fidelidad era la que les daba fuerza para seguir adelante, y sobrellevar la soledad y las demás dificultades. También vosotros (así me lo habéis comentado alguna vez) sentís que, a pesar de todo, de las dificultades de todo tipo en vuestro trabajo, de la falta de apoyo de los superiores o autoridades civiles, de la incomprensión de la gente… incluso de la familia más cercana, no podéis renunciar a lo que sois, a lo que es vuestra vocación, a lo que es vuestra vida, aunque ello conlleve esa soledad, porque tenéis que ser fieles a vosotros mismos. Y continuáis adelante, “abriéndoos paso entre ellos”. Este “abrirse paso” resulta la mayoría de las veces muy doloroso: supone caer en la cuenta de que personas que creíais cercanas, amigas, en realidad no lo son tanto, y que debéis dejarlas atrás, ya sea física o emocionalmente. Pero en vuestra convicción y fidelidad hacia vosotros mismos y vuestra vocación policial debéis apoyaros para sobrellevar la soledad y todo lo demás, para que, como Jesús, abriéndoos paso entre quienes os rechazan, sigáis adelante.
Es verdad que la sensación de soledad y de rechazo por vuestro ser Policías va a estar presente; y es verdad que las soledades más dolorosas se producen cuando no sois bien acogidos entre “vuestra gente”, entre quienes más esperaríais que os comprendiesen y acompañasen. Pero no dejéis que eso os detenga, ni mucho menos que os hunda. Vosotros y vuestra labor sois imprescindibles, hacen falta “profetas” como vosotros precisamente porque las cosas están como están, y sin vosotros, sin vuestra presencia y entrega, discreta y oculta la mayoría de las veces, aún irían peor.
Y aunque el desempeño de vuestro trabajo os lleve a sentiros a veces “solos ante el peligro”… seguro que mirando con detenimiento podréis descubrir que cerca hay personas que, aunque no formen parte de las FFCCSS, sí conocen, valoran y, aunque sea también en silencio, acompañan vuestra labor.
Y mirando más, descubriréis a Alguien que, también en silencio, a veces oculto, pero siempre presente, es el Compañero que va
Pensando en esto, recordé un pasaje del inicio de la vida pública de Jesús, en Nazaret, en su pueblo, con su gente. Y es precisamente allí, con los que le conocían de siempre, con quien tiene problemas, porque se extrañan y no toleran que “ése” pretenda darles lecciones. Y ante su rechazo, ocurrió lo siguiente:
“Jesús dijo:
- La verdad es que ningún profeta es bien acogido en su tierra.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de indignación, se levantaron, lo echaron fuera… Pero él, abriéndose paso entre ellos, se marchó.”
(Lucas 4, 24.28.30)
Un profeta es alguien que tiene la misión de ser el mensajero de la palabra de Dios ante el pueblo, con una visión amplia, de futuro, y por eso mismo, la mayoría de los profetas tuvieron que enfrentarse a la gente, y sufrieron la soledad, fueron perseguidos y acabaron mal.
Pensaba que los Policías también tenéis algo de profetas: tenéis una misión, que es velar por el cumplimiento de la ley; en cierto modo, sois los “mensajeros de la ley”, ante el pueblo. Y muchas veces, al estar en contacto directo con la realidad, a pie de calle, tenéis también esa “visión de futuro”, una visión a corto, medio o largo plazo de las consecuencias que acarrean determinados actos, de lo que probablemente ocurrirá si se permiten ciertos comportamientos y actitudes o si otros no se cortan de raíz, del mejor modo posible pero con firmeza. Y precisamente por ser “profetas”, también sufrís la indignación de la gente, del pueblo y de los “jefes del pueblo” (el poder político…), sufrís también persecución, agresiones… y consecuentemente, sufrís la soledad.
Pero a la vez, una característica común a los profetas era que no podían callar, no podían dejar de decir y anunciar lo que debían, porque su fidelidad se la debían a Dios. Y aun en medio de la persecución, esa fidelidad era la que les daba fuerza para seguir adelante, y sobrellevar la soledad y las demás dificultades. También vosotros (así me lo habéis comentado alguna vez) sentís que, a pesar de todo, de las dificultades de todo tipo en vuestro trabajo, de la falta de apoyo de los superiores o autoridades civiles, de la incomprensión de la gente… incluso de la familia más cercana, no podéis renunciar a lo que sois, a lo que es vuestra vocación, a lo que es vuestra vida, aunque ello conlleve esa soledad, porque tenéis que ser fieles a vosotros mismos. Y continuáis adelante, “abriéndoos paso entre ellos”. Este “abrirse paso” resulta la mayoría de las veces muy doloroso: supone caer en la cuenta de que personas que creíais cercanas, amigas, en realidad no lo son tanto, y que debéis dejarlas atrás, ya sea física o emocionalmente. Pero en vuestra convicción y fidelidad hacia vosotros mismos y vuestra vocación policial debéis apoyaros para sobrellevar la soledad y todo lo demás, para que, como Jesús, abriéndoos paso entre quienes os rechazan, sigáis adelante.
Es verdad que la sensación de soledad y de rechazo por vuestro ser Policías va a estar presente; y es verdad que las soledades más dolorosas se producen cuando no sois bien acogidos entre “vuestra gente”, entre quienes más esperaríais que os comprendiesen y acompañasen. Pero no dejéis que eso os detenga, ni mucho menos que os hunda. Vosotros y vuestra labor sois imprescindibles, hacen falta “profetas” como vosotros precisamente porque las cosas están como están, y sin vosotros, sin vuestra presencia y entrega, discreta y oculta la mayoría de las veces, aún irían peor.
Y aunque el desempeño de vuestro trabajo os lleve a sentiros a veces “solos ante el peligro”… seguro que mirando con detenimiento podréis descubrir que cerca hay personas que, aunque no formen parte de las FFCCSS, sí conocen, valoran y, aunque sea también en silencio, acompañan vuestra labor.
Y mirando más, descubriréis a Alguien que, también en silencio, a veces oculto, pero siempre presente, es el Compañero que va
Comentario:
Como complemento al texto anterior... no lo pude pegar antes por problemas en la red.
Un fuerte abrazo.
JM
LAS PERSONAS SON REGALOS
Las personas son los regalos que Dios nos ha dado.
Unas vienen envueltas, algunas en forma muy bella y otras de manera menos atractiva.
Algunos han sido maltratados en el correo.
Otros llegan como "entrega especial";
Algunos llegan muy mal envueltos; otros, rígidamente cerrados.
Pero la envoltura no es el regalo, y es importante darse cuenta de esto.
Es muy fácil equivocarse en este sentido, juzgando el contenido por el envoltorio.
Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos.
Mi regalo soy yo, tú eres para mí un regalo.
Somos obsequios los unos para los otros.
(Catequética, enero-febrero 2007)
Un fuerte abrazo.
JM
LAS PERSONAS SON REGALOS
Las personas son los regalos que Dios nos ha dado.
Unas vienen envueltas, algunas en forma muy bella y otras de manera menos atractiva.
Algunos han sido maltratados en el correo.
Otros llegan como "entrega especial";
Algunos llegan muy mal envueltos; otros, rígidamente cerrados.
Pero la envoltura no es el regalo, y es importante darse cuenta de esto.
Es muy fácil equivocarse en este sentido, juzgando el contenido por el envoltorio.
Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos.
Mi regalo soy yo, tú eres para mí un regalo.
Somos obsequios los unos para los otros.
(Catequética, enero-febrero 2007)
Comentario:
REGALOS QUE NO CUESTAN
Puesto que dentro de poco llegan los Reyes Magos, aquí te adjunto esta pequeña lista de regalos que no cuestan. Espero que los Reyes te dejen muchos de estos regalos... y que aprendamos también nosotros a ser "reyes magos" que reparten este tipo de regalos.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
REGALOS QUE NO CUESTAN
1. El regalo de escuchar.
¡Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar! ... Sólo escuchar.
2. El regalo del cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.
3. El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: «Me gusta reír contigo».
4. El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple «Gracias por ayudarme». Un detalle como estos puede ser recordado de por vida y, tal vez, cambiarla incluso.
5. El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero «Te ves genial de rojo», «Has hecho un gran trabajo» o «Fue una estupenda comida» puede hacer especial un día.
6. El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.
7. El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Sé sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.
8. El regalo de la disposición a la gratitud.
La forma más fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como «Hola» y «Muchas Gracias».
9. El primer regalo, la amistad.
10. Di tú otros regalos que no cuesten.
(Citado por HERMINIO OTERO, en MJ. 347)
Puesto que dentro de poco llegan los Reyes Magos, aquí te adjunto esta pequeña lista de regalos que no cuestan. Espero que los Reyes te dejen muchos de estos regalos... y que aprendamos también nosotros a ser "reyes magos" que reparten este tipo de regalos.
Un fuerte abrazo.
JM - metropoli
REGALOS QUE NO CUESTAN
1. El regalo de escuchar.
¡Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar! ... Sólo escuchar.
2. El regalo del cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.
3. El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: «Me gusta reír contigo».
4. El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple «Gracias por ayudarme». Un detalle como estos puede ser recordado de por vida y, tal vez, cambiarla incluso.
5. El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero «Te ves genial de rojo», «Has hecho un gran trabajo» o «Fue una estupenda comida» puede hacer especial un día.
6. El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.
7. El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Sé sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.
8. El regalo de la disposición a la gratitud.
La forma más fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como «Hola» y «Muchas Gracias».
9. El primer regalo, la amistad.
10. Di tú otros regalos que no cuesten.
(Citado por HERMINIO OTERO, en MJ. 347)
Comentario:
Con mis mejores deseos para el año nuevo, aquí os pongo este texto que he enviado a mi lista de correo.
Un fuerte abrazo, y feliz año nuevo.
JM - metropoli
ORACIÓN DE NOCHEVIEJA DE UN CREYENTE DESCONCERTADO
Señor, antes de entrar en el bullicio y aturdimiento del fin de año, quiero esta tarde encontrarme contigo despacio y con calma. Son pocas las veces que lo hago. Tú sabes que ya no acierto a rezar. He olvidado aquellas oraciones que me enseñaron de niño y no ha aprendido a hablar contigo de otra manera más viva y concreta.
Señor, en realidad, ya no sé muy bien si creo en ti. Han pasado tantas cosas estos años. Ha cambiado tanto la vida y he envejecido tanto por dentro... Yo quisiera sentirte más vivo y más cercano. Me ayudaría a creer. Pero me resulta todo tan difícil...
Y, sin embargo, Señor, yo te necesito. A veces me siento muy mal dentro de mí. Van pasando los años y siento el desgaste de la vida. Por fuera todo parece funcionar bien: el trabajo, la familia, los hijos. Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me siento bien.
Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual. Los mismos problemas, las mismas preocupaciones, los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?
¡Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro! Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor conmigo mismo y con todos. Pero la experiencia me dice que no puedo esperar grandes cambios. Estoy demasiado acostumbrado a un estilo de vida. Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.
Por otra parte, tú sabes cómo me dejo arrastrar por la agitación de cada día. Tal vez por eso no me encuentro casi nunca contigo. Tú estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.
Si al menos te sintiera como mi mejor amigo... A veces pienso que eso lo cambiaría todo. Qué alegría si yo no te tuviera esa especie de temor que no sé dónde brota, pero que me distancia tanto de ti...
Señor, graba bien en mi corazón que tú hacia mí sólo puedes sentir amor y ternura. Recuérdame desde dentro que tú me aceptas tal como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y que me quieres incluso aunque no cambie.
Señor, se me va pasando la vida, y a veces, pienso que mi gran pecado es no terminar de creer en ti y en tu amor. Por eso, esta noche yo no te pido cosas.
Sólo que despiertes mi fe, lo suficiente para creer que tú estás siempre cerca y me acompañas.
Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho de ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré. Será un año nuevo.
José Antonio Pagola
Un fuerte abrazo, y feliz año nuevo.
JM - metropoli
ORACIÓN DE NOCHEVIEJA DE UN CREYENTE DESCONCERTADO
Señor, antes de entrar en el bullicio y aturdimiento del fin de año, quiero esta tarde encontrarme contigo despacio y con calma. Son pocas las veces que lo hago. Tú sabes que ya no acierto a rezar. He olvidado aquellas oraciones que me enseñaron de niño y no ha aprendido a hablar contigo de otra manera más viva y concreta.
Señor, en realidad, ya no sé muy bien si creo en ti. Han pasado tantas cosas estos años. Ha cambiado tanto la vida y he envejecido tanto por dentro... Yo quisiera sentirte más vivo y más cercano. Me ayudaría a creer. Pero me resulta todo tan difícil...
Y, sin embargo, Señor, yo te necesito. A veces me siento muy mal dentro de mí. Van pasando los años y siento el desgaste de la vida. Por fuera todo parece funcionar bien: el trabajo, la familia, los hijos. Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me siento bien.
Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual. Los mismos problemas, las mismas preocupaciones, los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?
¡Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro! Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor conmigo mismo y con todos. Pero la experiencia me dice que no puedo esperar grandes cambios. Estoy demasiado acostumbrado a un estilo de vida. Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.
Por otra parte, tú sabes cómo me dejo arrastrar por la agitación de cada día. Tal vez por eso no me encuentro casi nunca contigo. Tú estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.
Si al menos te sintiera como mi mejor amigo... A veces pienso que eso lo cambiaría todo. Qué alegría si yo no te tuviera esa especie de temor que no sé dónde brota, pero que me distancia tanto de ti...
Señor, graba bien en mi corazón que tú hacia mí sólo puedes sentir amor y ternura. Recuérdame desde dentro que tú me aceptas tal como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y que me quieres incluso aunque no cambie.
Señor, se me va pasando la vida, y a veces, pienso que mi gran pecado es no terminar de creer en ti y en tu amor. Por eso, esta noche yo no te pido cosas.
Sólo que despiertes mi fe, lo suficiente para creer que tú estás siempre cerca y me acompañas.
Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho de ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré. Será un año nuevo.
José Antonio Pagola
Comentario:
ECOLOGÍAS
En estos días navideños, en los que el despilfarro y el consumismo se notan especialmente, he encontrado esta reflexión que te adjunto. No solemos pensar en estas cosas, más aún, no quieren que pensemos en estos temas, pero creo que hay que planteárselos y, en la medida de lo posible, evitar entrar en esa rueda que, si la dejamos girar sin control, acabará arrastrándonos a todos.
El texto viene a ser un contrapunto a tanta dulzonería falsa con que se envuelve la verdadera Navidad... Pero la verdadera Navidad debe incluir, entre sus ingredientes, estas "ecologías".
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM.
ECOLOGÍAS
Además de la ecología de la naturaleza hay una ecología que podemos llamar «humana», y que a su vez requiere una «ecología social».
Esto comporta que la humanidad, si tiene verdadero interés por la paz, debe tener siempre presente la interrelación entre la ecología natural, es decir, el respeto por la naturaleza, y la ecología humana.
La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los seres humanos.
El problema cada día más grave del abastecimiento energético nos ayuda a comprender la fuerte relación entre una y otra ecología. En estos años, nuevas naciones han entrado con pujanza en la producción industrial, incrementando las necesidades energéticas. Eso está provocando una competitividad ante los recursos disponibles sin parangón con situaciones precedentes.
Mientras tanto, en algunas regiones del planeta se viven aún condiciones de gran atraso, en las que el desarrollo está prácticamente bloqueado, motivado también por la subida de los precios de la energía. ¿Qué será de esas poblaciones? ¿Qué género de desarrollo, o de no desarrollo, les impondrá la escasez de abastecimiento energético? ¿Qué injusticias y antagonismos provocará la carrera a las fuentes de energía? Y ¿cómo reaccionarán los excluidos de esta competición?
Son preguntas que evidencian cómo el respeto por la naturaleza está vinculado estrechamente con la necesidad de establecer entre los hombres y las naciones relaciones atentas a la dignidad de la persona y capaces de satisfacer sus auténticas necesidades.
La destrucción del ambiente, su uso impropio o egoísta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo. Es apremiante, pues, incluso en el marco de las dificultades y tensiones internacionales actuales, el esfuerzo por abrir paso a una ecología humana que favorezca el crecimiento del «árbol de la paz».
(Benedicto XVI, Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2007, números 8 - 10)
En estos días navideños, en los que el despilfarro y el consumismo se notan especialmente, he encontrado esta reflexión que te adjunto. No solemos pensar en estas cosas, más aún, no quieren que pensemos en estos temas, pero creo que hay que planteárselos y, en la medida de lo posible, evitar entrar en esa rueda que, si la dejamos girar sin control, acabará arrastrándonos a todos.
El texto viene a ser un contrapunto a tanta dulzonería falsa con que se envuelve la verdadera Navidad... Pero la verdadera Navidad debe incluir, entre sus ingredientes, estas "ecologías".
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM.
ECOLOGÍAS
Además de la ecología de la naturaleza hay una ecología que podemos llamar «humana», y que a su vez requiere una «ecología social».
Esto comporta que la humanidad, si tiene verdadero interés por la paz, debe tener siempre presente la interrelación entre la ecología natural, es decir, el respeto por la naturaleza, y la ecología humana.
La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los seres humanos.
El problema cada día más grave del abastecimiento energético nos ayuda a comprender la fuerte relación entre una y otra ecología. En estos años, nuevas naciones han entrado con pujanza en la producción industrial, incrementando las necesidades energéticas. Eso está provocando una competitividad ante los recursos disponibles sin parangón con situaciones precedentes.
Mientras tanto, en algunas regiones del planeta se viven aún condiciones de gran atraso, en las que el desarrollo está prácticamente bloqueado, motivado también por la subida de los precios de la energía. ¿Qué será de esas poblaciones? ¿Qué género de desarrollo, o de no desarrollo, les impondrá la escasez de abastecimiento energético? ¿Qué injusticias y antagonismos provocará la carrera a las fuentes de energía? Y ¿cómo reaccionarán los excluidos de esta competición?
Son preguntas que evidencian cómo el respeto por la naturaleza está vinculado estrechamente con la necesidad de establecer entre los hombres y las naciones relaciones atentas a la dignidad de la persona y capaces de satisfacer sus auténticas necesidades.
La destrucción del ambiente, su uso impropio o egoísta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo. Es apremiante, pues, incluso en el marco de las dificultades y tensiones internacionales actuales, el esfuerzo por abrir paso a una ecología humana que favorezca el crecimiento del «árbol de la paz».
(Benedicto XVI, Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2007, números 8 - 10)
Comentario:
DEMANDAS NAVIDEÑAS DE EMPLEO
Hola, ¿qué tal?
Os envío este texto. La Navidad es otra cosa a lo que nos rodea y nos meten por todas partes, y que en la mayoría de los casos sólo consigue agobiar y/o cabrear...
La Navidad es vida, y hacen falta personas que la vivan con sencillez pero con radicalidad. Sobre todo, porque hay muchas personas que no están para jolgorios, sino que necesitan de verdad lo que realmente significa la Navidad.
¿A cuál de las "Demandas" vamos a responder?
Espero que os guste. Un fuerte abrazo y... ¡¡Feliz Navidad!! De la verdadera.
JM - metropoli
DEMANDAS NAVIDEÑAS DE EMPLEO
Estas navidades se requieren:
Personas-Pastores que, a pesar de que no cuenten o estén mal vistos a los ojos de «las personas de bien», tengan las agallas necesarias, superando el conformismo, las dudas o el riesgo al fracaso, de ponerse en camino, pase lo que pase.
Personas-Estrellas que iluminen, que estén siempre presentes en las encrucijadas de los caminos, prestos y dispuestos a dar claridad y consuelo.
Personas-Ángeles que comuniquen las grandes noticias de cada día, no los chismorreos y las peroratas que, en el 90 por ciento de los casos, se utilizan para hablar mal del otro.
Personas-Bueyes o Mulas que den calor, que, aunque no posean títulos o suelan meter la pata al hablar en público, estén siempre en el lugar exacto, arropando, alentando, dando amor...
Personas-Pañales. Sí, me habéis oído bien, personas que limpien, que sanen, que hagan su trabajo callado y poco visto y que después se retiren.
Personas-Pesebres que estén siempre dispuestos a ofrecer lo mucho o lo poco que tengan. Que sus corazones estén de par en par, abiertos a cualquiera que necesite entrar en ellos.
Personas-Magos que se dejen contagiar por la magia de Dios y estén siempre dispuestos a abrir sus cofres, y ofrecer lo más valioso que poseen: amor a raudales.
Personas-Bebés que durante estas navidades se conviertan en niños, indefensos y necesitados, transparentes y limpios, para que sientan en sus propias carnes como el Dios-Bebé que viene al mundo va a requerir, y mucho, de nuestra ayuda.
(JOSÉ MARÍA ESCUDERO, en Misión Joven, nº 347)
Hola, ¿qué tal?
Os envío este texto. La Navidad es otra cosa a lo que nos rodea y nos meten por todas partes, y que en la mayoría de los casos sólo consigue agobiar y/o cabrear...
La Navidad es vida, y hacen falta personas que la vivan con sencillez pero con radicalidad. Sobre todo, porque hay muchas personas que no están para jolgorios, sino que necesitan de verdad lo que realmente significa la Navidad.
¿A cuál de las "Demandas" vamos a responder?
Espero que os guste. Un fuerte abrazo y... ¡¡Feliz Navidad!! De la verdadera.
JM - metropoli
DEMANDAS NAVIDEÑAS DE EMPLEO
Estas navidades se requieren:
Personas-Pastores que, a pesar de que no cuenten o estén mal vistos a los ojos de «las personas de bien», tengan las agallas necesarias, superando el conformismo, las dudas o el riesgo al fracaso, de ponerse en camino, pase lo que pase.
Personas-Estrellas que iluminen, que estén siempre presentes en las encrucijadas de los caminos, prestos y dispuestos a dar claridad y consuelo.
Personas-Ángeles que comuniquen las grandes noticias de cada día, no los chismorreos y las peroratas que, en el 90 por ciento de los casos, se utilizan para hablar mal del otro.
Personas-Bueyes o Mulas que den calor, que, aunque no posean títulos o suelan meter la pata al hablar en público, estén siempre en el lugar exacto, arropando, alentando, dando amor...
Personas-Pañales. Sí, me habéis oído bien, personas que limpien, que sanen, que hagan su trabajo callado y poco visto y que después se retiren.
Personas-Pesebres que estén siempre dispuestos a ofrecer lo mucho o lo poco que tengan. Que sus corazones estén de par en par, abiertos a cualquiera que necesite entrar en ellos.
Personas-Magos que se dejen contagiar por la magia de Dios y estén siempre dispuestos a abrir sus cofres, y ofrecer lo más valioso que poseen: amor a raudales.
Personas-Bebés que durante estas navidades se conviertan en niños, indefensos y necesitados, transparentes y limpios, para que sientan en sus propias carnes como el Dios-Bebé que viene al mundo va a requerir, y mucho, de nuestra ayuda.
(JOSÉ MARÍA ESCUDERO, en Misión Joven, nº 347)
Comentario:
ESCALONES HACIA LA FELICIDAD
En este ambiente pre-navideño, estamos recibiendo multitud de mensajes deseando felicidad... pero como dice John Powell, un autor que me gusta mucho, y del cual ya he enviado algunos textos, "la felicidad es una tarea interior". La felicidad verdadera, por supuesto.
Así que en ese sentido, aquí te adjunto este texto... Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
ESCALONES HACIA LA FELICIDAD
No puedes ser todo para todas las personas…
No puedes hacer todas las cosas al mismo tiempo…
No puedes hacer todas las cosas igual de bien…
No puedes hacer todas las cosas mejor de lo que lo hacen los demás,
tú las haces a tu manera…
Tu humanidad se hace presente, como en el resto de la gente…
Así que debes buscar dentro de ti quién eres, y ser ése…
Debes decidir las prioridades y cumplirlas…
Debes encontrar tu fuerza y usarla…
Debes aprender a no competir con los demás…
Por lo tanto, habrás aprendido a aceptar que eres único…
Habrás aprendido a fijar las prioridades y a tomar decisiones…
Habrás aprendido a vivir con tus limitaciones…
Habrás aprendido a respetarte…
Y serás un mortal más vital…
Atrévete a creer…
Que eres una persona maravillosa e irrepetible…
Que más que un derecho, es tu tarea encomendada ser quien eres…
Que la vida no es un problema a resolver, sino un regalo a disfrutar…
De esta forma, podrás sobreponerte
y disfrutar de las cosas que antes te deprimían.
(Misión Joven, nº 358 - noviembre 2006)
En este ambiente pre-navideño, estamos recibiendo multitud de mensajes deseando felicidad... pero como dice John Powell, un autor que me gusta mucho, y del cual ya he enviado algunos textos, "la felicidad es una tarea interior". La felicidad verdadera, por supuesto.
Así que en ese sentido, aquí te adjunto este texto... Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
ESCALONES HACIA LA FELICIDAD
No puedes ser todo para todas las personas…
No puedes hacer todas las cosas al mismo tiempo…
No puedes hacer todas las cosas igual de bien…
No puedes hacer todas las cosas mejor de lo que lo hacen los demás,
tú las haces a tu manera…
Tu humanidad se hace presente, como en el resto de la gente…
Así que debes buscar dentro de ti quién eres, y ser ése…
Debes decidir las prioridades y cumplirlas…
Debes encontrar tu fuerza y usarla…
Debes aprender a no competir con los demás…
Por lo tanto, habrás aprendido a aceptar que eres único…
Habrás aprendido a fijar las prioridades y a tomar decisiones…
Habrás aprendido a vivir con tus limitaciones…
Habrás aprendido a respetarte…
Y serás un mortal más vital…
Atrévete a creer…
Que eres una persona maravillosa e irrepetible…
Que más que un derecho, es tu tarea encomendada ser quien eres…
Que la vida no es un problema a resolver, sino un regalo a disfrutar…
De esta forma, podrás sobreponerte
y disfrutar de las cosas que antes te deprimían.
(Misión Joven, nº 358 - noviembre 2006)
Comentario:
FAROS (PARTE 2)
Pensaba en la reacción que la gente suele tener al ver un coche patrulla con las luces encendidas: se apartan, lo dejan pasar… si se ha detenido no se acercan mucho, “por si acaso”...
Pensaba en que dentro del coche vais personas, los Agentes, y que en más de una ocasión experimentáis ese alejamiento de la gente a la cual estáis sirviendo, que como mucho se queda como espectadora, y que si os acercáis a alguien para preguntarle por lo sucedido, intentará (como los barcos al ver el faro), alejarse y escabullirse rápidamente, diciendo quizá que “yo no sé nada, no he visto nada…”
Pensaba en cómo esa indiferencia, ese alejamiento, puede a veces hacer mella en vosotros, que os sentís, como el faro del cuento, cada vez más desanimados, pensando que estáis perdiendo el tiempo, más aún cuando ante determinadas actuaciones vuestras algunos medios de (des)información y algunas decisiones judiciales encima os machacan.
Y pensaba en cómo, al final, todo eso, unido a otros factores de tipo personal, familiar, afectivo (recordaba también el texto de “Dios estaba creando al Policía”) puede llevaros al cansancio y a “dejar de alumbrar”, es decir, a limitaros a cumplir vuestra jornada, pero de un modo gris, sin ilusión, sin “brillar” realmente.
Pero claro, seguí pensando… ¿qué ocurriría entonces? Sin vuestra “luz”, sin vuestra actuación que, como a veces me habéis comentado, muchas veces va más allá del simple cumplimiento del deber… ¿Qué ocurriría? Es más, ¿qué hubiera sido de algunas personas?
Pensaba también en que, en los momentos de oscuridad, es bueno hacer memoria. Y recordar casos, actuaciones, en los que vuestra “luz” haya servido para que alguna o algunas personas hayan salido de una situación apurada y difícil; para que elementos indeseables dejen de sembrar el mal por donde pasan; ocasiones en las que los ojos de alguien hayan expresado agradecimiento porque les habéis sacado de una situación apurada; o simplemente, las veces que con una atención por vuestra parte les habéis hecho un poco más fácil algún trámite.
Pensaba en qué mal estaríamos todos, si sólo fuerais fríos cumplidores de una serie de normas y leyes. Cuántos quedarían embarrancados en las mil y una rocas que se nos ponen por delante en el navegar de nuestra vida, porque falta la “luz” que avisa del peligro que tienen determinadas personas, determinados comportamientos…
Pensaba en la suerte de tener esos “faros humanos”. Y pedía que nunca os falte la motivación profunda, el sentido de vuestra insustituible tarea: proteger a la gente de los peligros, aunque pocos se acuerden de agradecer la presencia de los “faros”, y sigan navegando por la vida sin preocuparse de más, sin ser conscientes de que gracias a esos faros se han librado de naufragar. Pero vosotros estáis cumpliendo vuestra misión, y eso es lo más importante.
Y pedía al que es la Luz del mundo, cuyo nacimiento celebraremos el 25 de diciembre, que, del mismo modo que los faros necesitan mantenimiento, encontréis y nunca falten en vuestra vida algunos fareros que os apoyen y ayuden a encenderos cuando la luz languidece o incluso se os funde; para que podáis seguir, con esa “luz” que es vuestra presencia y actuar diarios, protegiendo a los demás, contra viento y marea.
Ánimo y adelante: a seguir alumbrando.
JM
Pensaba en la reacción que la gente suele tener al ver un coche patrulla con las luces encendidas: se apartan, lo dejan pasar… si se ha detenido no se acercan mucho, “por si acaso”...
Pensaba en que dentro del coche vais personas, los Agentes, y que en más de una ocasión experimentáis ese alejamiento de la gente a la cual estáis sirviendo, que como mucho se queda como espectadora, y que si os acercáis a alguien para preguntarle por lo sucedido, intentará (como los barcos al ver el faro), alejarse y escabullirse rápidamente, diciendo quizá que “yo no sé nada, no he visto nada…”
Pensaba en cómo esa indiferencia, ese alejamiento, puede a veces hacer mella en vosotros, que os sentís, como el faro del cuento, cada vez más desanimados, pensando que estáis perdiendo el tiempo, más aún cuando ante determinadas actuaciones vuestras algunos medios de (des)información y algunas decisiones judiciales encima os machacan.
Y pensaba en cómo, al final, todo eso, unido a otros factores de tipo personal, familiar, afectivo (recordaba también el texto de “Dios estaba creando al Policía”) puede llevaros al cansancio y a “dejar de alumbrar”, es decir, a limitaros a cumplir vuestra jornada, pero de un modo gris, sin ilusión, sin “brillar” realmente.
Pero claro, seguí pensando… ¿qué ocurriría entonces? Sin vuestra “luz”, sin vuestra actuación que, como a veces me habéis comentado, muchas veces va más allá del simple cumplimiento del deber… ¿Qué ocurriría? Es más, ¿qué hubiera sido de algunas personas?
Pensaba también en que, en los momentos de oscuridad, es bueno hacer memoria. Y recordar casos, actuaciones, en los que vuestra “luz” haya servido para que alguna o algunas personas hayan salido de una situación apurada y difícil; para que elementos indeseables dejen de sembrar el mal por donde pasan; ocasiones en las que los ojos de alguien hayan expresado agradecimiento porque les habéis sacado de una situación apurada; o simplemente, las veces que con una atención por vuestra parte les habéis hecho un poco más fácil algún trámite.
Pensaba en qué mal estaríamos todos, si sólo fuerais fríos cumplidores de una serie de normas y leyes. Cuántos quedarían embarrancados en las mil y una rocas que se nos ponen por delante en el navegar de nuestra vida, porque falta la “luz” que avisa del peligro que tienen determinadas personas, determinados comportamientos…
Pensaba en la suerte de tener esos “faros humanos”. Y pedía que nunca os falte la motivación profunda, el sentido de vuestra insustituible tarea: proteger a la gente de los peligros, aunque pocos se acuerden de agradecer la presencia de los “faros”, y sigan navegando por la vida sin preocuparse de más, sin ser conscientes de que gracias a esos faros se han librado de naufragar. Pero vosotros estáis cumpliendo vuestra misión, y eso es lo más importante.
Y pedía al que es la Luz del mundo, cuyo nacimiento celebraremos el 25 de diciembre, que, del mismo modo que los faros necesitan mantenimiento, encontréis y nunca falten en vuestra vida algunos fareros que os apoyen y ayuden a encenderos cuando la luz languidece o incluso se os funde; para que podáis seguir, con esa “luz” que es vuestra presencia y actuar diarios, protegiendo a los demás, contra viento y marea.
Ánimo y adelante: a seguir alumbrando.
JM
Comentario:
FAROS (PARTE 1)
Este correo iba a ser el que enviase la semana que viene, pero acabo de terminarlo y he pensado en adelantarlo. Uno va aprendiendo a hacer caso de determinadas "corazonadas". Igual a alguien le va bien leerlo...
Aunque la reflexión está centrada en los miembros de las FFCCSS (que creo que lo necesitais más), el cuentecito se puede aplicar a todos los que tienen la responsabilidad, en cualquier ámbito, de ser "faros".
Como digo al final... ánimo y adelante: a seguir alumbrando.
Un abrazo.
JM.
EL FARO
El miércoles pasado, en la reunión del grupito de niños de Postcomunión, leímos el siguiente cuento:
Había una vez un faro que vivía en lo alto de un acantilado junto al mar. Estaba triste porque no sabía para lo que servía. Quería saber cuál era su tarea allí arriba, pero no tenía a nadie que se lo dijera. Por eso, cada vez que veía en el horizonte a un barco, le hacía rápidamente señales de luz para que viniera a verle. Pero el barco siempre se alejaba de él a toda máquina.
Todos los días y todas las noches le pasaba lo mismo. Cuando veía un barco acercarse, le hacía señales luminosas para que viniera a hacerle compañía y charlar un rato. Pero el barco salía disparado en dirección contraria. El pobre faro cada vez estaba más triste y desanimado. Todos huían de él cuando le veían. Pensaba que no servía para nada y que estaba perdiendo el tiempo. Así que dejó de hacer señales a los barcos porque era algo inútil.
Al poco tiempo se dio cuenta de que un barco se acercaba hasta donde estaba él. No podía creerlo. Nunca había visto tan cerca a uno de ellos. De repente el barco quedó embarrancado encima de unas rocas cercanas a la costa. Escuchó voces y sirenas, y vio unos pequeños botes que salían del barco hacia la playa.
El faro no entendía nada de lo que estaba pasando. Por eso puso gran atención en saber lo que decían aquellos hombrecillos que estaban en la playa. Como el viento soplaba de allí, pudo escuchar con claridad sus palabras. Decían que por culpa del faro averiado habían chocado contra esas rocas. Nadie les había avisado del peligro.
En esos momentos el faro comprendió cuál era su tarea y por qué los barcos nunca se le acercaban. Se llenó de tanta alegría al saber para qué servía, que su luz se volvió a encender y fue la más brillante de todos los mares. Y ya no hubo barco alguno que dejara de verla para librarse del peligro.
Después de leer el cuento, mientras lo comentábamos, me vino a la mente la similitud entre la luz del faro y la luz de los “pirulos” de los coches patrulla. Y pensé que vosotros también sois “faros”.
Por la noche, al volver a casa, se me ocurrió lo que pongo a continuación… quizá está un poco disperso, pero es lo que se me ocurrió, y así lo comparto con vosotros.
Este correo iba a ser el que enviase la semana que viene, pero acabo de terminarlo y he pensado en adelantarlo. Uno va aprendiendo a hacer caso de determinadas "corazonadas". Igual a alguien le va bien leerlo...
Aunque la reflexión está centrada en los miembros de las FFCCSS (que creo que lo necesitais más), el cuentecito se puede aplicar a todos los que tienen la responsabilidad, en cualquier ámbito, de ser "faros".
Como digo al final... ánimo y adelante: a seguir alumbrando.
Un abrazo.
JM.
EL FARO
El miércoles pasado, en la reunión del grupito de niños de Postcomunión, leímos el siguiente cuento:
Había una vez un faro que vivía en lo alto de un acantilado junto al mar. Estaba triste porque no sabía para lo que servía. Quería saber cuál era su tarea allí arriba, pero no tenía a nadie que se lo dijera. Por eso, cada vez que veía en el horizonte a un barco, le hacía rápidamente señales de luz para que viniera a verle. Pero el barco siempre se alejaba de él a toda máquina.
Todos los días y todas las noches le pasaba lo mismo. Cuando veía un barco acercarse, le hacía señales luminosas para que viniera a hacerle compañía y charlar un rato. Pero el barco salía disparado en dirección contraria. El pobre faro cada vez estaba más triste y desanimado. Todos huían de él cuando le veían. Pensaba que no servía para nada y que estaba perdiendo el tiempo. Así que dejó de hacer señales a los barcos porque era algo inútil.
Al poco tiempo se dio cuenta de que un barco se acercaba hasta donde estaba él. No podía creerlo. Nunca había visto tan cerca a uno de ellos. De repente el barco quedó embarrancado encima de unas rocas cercanas a la costa. Escuchó voces y sirenas, y vio unos pequeños botes que salían del barco hacia la playa.
El faro no entendía nada de lo que estaba pasando. Por eso puso gran atención en saber lo que decían aquellos hombrecillos que estaban en la playa. Como el viento soplaba de allí, pudo escuchar con claridad sus palabras. Decían que por culpa del faro averiado habían chocado contra esas rocas. Nadie les había avisado del peligro.
En esos momentos el faro comprendió cuál era su tarea y por qué los barcos nunca se le acercaban. Se llenó de tanta alegría al saber para qué servía, que su luz se volvió a encender y fue la más brillante de todos los mares. Y ya no hubo barco alguno que dejara de verla para librarse del peligro.
Después de leer el cuento, mientras lo comentábamos, me vino a la mente la similitud entre la luz del faro y la luz de los “pirulos” de los coches patrulla. Y pensé que vosotros también sois “faros”.
Por la noche, al volver a casa, se me ocurrió lo que pongo a continuación… quizá está un poco disperso, pero es lo que se me ocurrió, y así lo comparto con vosotros.
Comentario:
¿POR QUÉ GRITAMOS?
El texto de esta semana no necesita mucha explicación. Creo que todos tenemos la experiencia de que nuestro corazón de aleje de alguien tras una discusión. ¿Qué hacer, cómo iniciar el acercamiento? Las palabras no nos salen, no queremos que la otra parte se crea que le damos la razón... Un buen método, si la ocasión lo permite, es realizar algún pequeño gesto, por pequeño que sea, que muestre que, aunque haya habido gritos, nuestro corazón sigue estando cerca de la otra persona.
Y también podemos mirar a nuestro alrededor. Hay muchos gritos, "ambiente de crispación" dirían en lenguaje políticamente correcto. Gritos voceados, gritos escritos, gritos mudos que se muestran en gestos y miradas despectivas... Demasiados gritos.
Aunque hay ocasiones en las que el grito sí está justificado: es el único recurso que les queda a algunas personas o colectivos para hacerse escuchar en un mundo de corazones endurecidos; en un mundo en el que quienes tienen los medios económicos, políticos, judiciales... se han vuelto sordos, y sólo atienden a sus propios intereses.
Para pensar un poco.
Un abrazo.
JM.
¿POR QUÉ GRITAMOS?
Un día, un maestro preguntó a sus alumnos lo siguiente:
- ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?
Los alumnos pensaron unos momentos:
- Porque perdemos la calma -dijo uno-, por eso gritamos.
- Pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? -preguntó el maestro-. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
Los alumnos dijeron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al maestro. Finalmente, él explicó:
- Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego, el maestro preguntó:
- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? No se gritan, sino que se hablan suavemente. ¿Sabéis por qué? Porque sus corazones están muy cera. La distancia entre ellos es muy pequeña.
El maestro continuó:
- Más aún: cuando dos personas están realmente enamoradas, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se sienten aún más cerca en su amor. Llega un momento en que no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así están dos personas cuando se aman.
Luego, el maestro concluyó:
- Cuando discutáis, no dejéis que vuestros corazones se alejen; no digáis palabras que los distancien más, porque llegará un día en que la distancia será tan larga que vuestros corazones no encontrarán más el camino de regreso.
(Cáritas: Levántate. Escucha. Camina - Adviento y Navidad 2004-2005)
El texto de esta semana no necesita mucha explicación. Creo que todos tenemos la experiencia de que nuestro corazón de aleje de alguien tras una discusión. ¿Qué hacer, cómo iniciar el acercamiento? Las palabras no nos salen, no queremos que la otra parte se crea que le damos la razón... Un buen método, si la ocasión lo permite, es realizar algún pequeño gesto, por pequeño que sea, que muestre que, aunque haya habido gritos, nuestro corazón sigue estando cerca de la otra persona.
Y también podemos mirar a nuestro alrededor. Hay muchos gritos, "ambiente de crispación" dirían en lenguaje políticamente correcto. Gritos voceados, gritos escritos, gritos mudos que se muestran en gestos y miradas despectivas... Demasiados gritos.
Aunque hay ocasiones en las que el grito sí está justificado: es el único recurso que les queda a algunas personas o colectivos para hacerse escuchar en un mundo de corazones endurecidos; en un mundo en el que quienes tienen los medios económicos, políticos, judiciales... se han vuelto sordos, y sólo atienden a sus propios intereses.
Para pensar un poco.
Un abrazo.
JM.
¿POR QUÉ GRITAMOS?
Un día, un maestro preguntó a sus alumnos lo siguiente:
- ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?
Los alumnos pensaron unos momentos:
- Porque perdemos la calma -dijo uno-, por eso gritamos.
- Pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? -preguntó el maestro-. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
Los alumnos dijeron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al maestro. Finalmente, él explicó:
- Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego, el maestro preguntó:
- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? No se gritan, sino que se hablan suavemente. ¿Sabéis por qué? Porque sus corazones están muy cera. La distancia entre ellos es muy pequeña.
El maestro continuó:
- Más aún: cuando dos personas están realmente enamoradas, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se sienten aún más cerca en su amor. Llega un momento en que no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así están dos personas cuando se aman.
Luego, el maestro concluyó:
- Cuando discutáis, no dejéis que vuestros corazones se alejen; no digáis palabras que los distancien más, porque llegará un día en que la distancia será tan larga que vuestros corazones no encontrarán más el camino de regreso.
(Cáritas: Levántate. Escucha. Camina - Adviento y Navidad 2004-2005)
Comentario:
EL ANILLO DEL REY (continúa)
El anciano estaba a su lado en la carroza, y le dijo:
- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-.Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
- Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuaNdo estás derrotado; también es para cuado te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”. Y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey, entonces, comprendió completamente el mensaje.
(Catequética, noviembre-diciembre 2006)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
(Marcos 13, 31)
El anciano estaba a su lado en la carroza, y le dijo:
- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-.Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
- Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuaNdo estás derrotado; también es para cuado te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”. Y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey, entonces, comprendió completamente el mensaje.
(Catequética, noviembre-diciembre 2006)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
(Marcos 13, 31)
Comentario:
EL ANILLO DEL REY
Estos días, por distintos motivos, estoy hablando o recibiendo correos con personas, entre ellas miembros de las FFCCSS, que están viviendo situaciones complicadas, en algunos casos bastante, tanto por motivos personales como profesionales.
Cuando leí este cuentecito que adjunto, inmediatamente pensé en que lo debía enviar, especialmente para quienes más lo están necesitando. Le he añadido una "coletilla", porque cuando buscamos y necesitamos algo estable que nos permite recuperar el equilibrio, hay algo, mejor dicho, Alguien, que siempre va a permanecer, tanto en los momentos buenos como en los más duros.
espero que te guste... y cada cual que coja la parte del cuento que mejor le ayude. Eso sí... yo recomiendo que se coja todo, jejeje.
Un fuerte abrazo.
JM.
EL ANILLO DEL REY
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
- Me estoy haciendo un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos los que escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero… eso de darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total…
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
El rey tenía un anciano sirviente de su padre. La madre del rey había muerto pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también le consultó. Éste le dijo:
- No soy sabio, ni erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje que quieres. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje.
El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey:
- Pero no lo leas -le dijo-, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar le vida, y sus enemigos lo perseguían. Se encontraba completamente solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de las caballos. No poda seguir hacia delante y no había ningún otro camino…
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”.
Mientras leía “esto también pasará”, sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino.
Y el día que entraba de nuevo, victorioso, en la capital, hubo una gran celebración con música, bailes… y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en la carroza, y le dijo:
- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el r
Estos días, por distintos motivos, estoy hablando o recibiendo correos con personas, entre ellas miembros de las FFCCSS, que están viviendo situaciones complicadas, en algunos casos bastante, tanto por motivos personales como profesionales.
Cuando leí este cuentecito que adjunto, inmediatamente pensé en que lo debía enviar, especialmente para quienes más lo están necesitando. Le he añadido una "coletilla", porque cuando buscamos y necesitamos algo estable que nos permite recuperar el equilibrio, hay algo, mejor dicho, Alguien, que siempre va a permanecer, tanto en los momentos buenos como en los más duros.
espero que te guste... y cada cual que coja la parte del cuento que mejor le ayude. Eso sí... yo recomiendo que se coja todo, jejeje.
Un fuerte abrazo.
JM.
EL ANILLO DEL REY
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
- Me estoy haciendo un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos los que escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero… eso de darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total…
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
El rey tenía un anciano sirviente de su padre. La madre del rey había muerto pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también le consultó. Éste le dijo:
- No soy sabio, ni erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje que quieres. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje.
El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey:
- Pero no lo leas -le dijo-, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar le vida, y sus enemigos lo perseguían. Se encontraba completamente solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de las caballos. No poda seguir hacia delante y no había ningún otro camino…
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”.
Mientras leía “esto también pasará”, sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino.
Y el día que entraba de nuevo, victorioso, en la capital, hubo una gran celebración con música, bailes… y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en la carroza, y le dijo:
- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el r
Comentario:
TENER TIEMPO (4)
Como "guinda" de los correos acerca de "Tener tiempo", aquí adjunto ese pequeño decálogo. Si decíamos que había que ser generosos a la hora de dar nuestro tiempo, aquí nos muestra la progresión ascendente que hay que seguir en esa generosidad. Nos puede servir para, en primer lugar, ver en qué escalón estamos, y en segundo lugar, para saber a dónde queremos llegar.
Buena escalada...
JM.
TENER TIEMPO (4) - Generosidad
1.- Dar cosas.
2.- Dar cosas que necesitas.
3.- Dar cosas sin que la mano izquierda sepa lo hace hace la derecha.
4.- Dar tiempo.
5.- Dar tiempo sin mirar el reloj.
6.- Dar algún servicio, algo de ti.
7.- Dar respeto, estima, sin paternalismos.
8.- Dar confianza y cariño.
9.- Dar para que el otro crezca.
10.- Dar para que el que recibe se haga dador.
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Como "guinda" de los correos acerca de "Tener tiempo", aquí adjunto ese pequeño decálogo. Si decíamos que había que ser generosos a la hora de dar nuestro tiempo, aquí nos muestra la progresión ascendente que hay que seguir en esa generosidad. Nos puede servir para, en primer lugar, ver en qué escalón estamos, y en segundo lugar, para saber a dónde queremos llegar.
Buena escalada...
JM.
TENER TIEMPO (4) - Generosidad
1.- Dar cosas.
2.- Dar cosas que necesitas.
3.- Dar cosas sin que la mano izquierda sepa lo hace hace la derecha.
4.- Dar tiempo.
5.- Dar tiempo sin mirar el reloj.
6.- Dar algún servicio, algo de ti.
7.- Dar respeto, estima, sin paternalismos.
8.- Dar confianza y cariño.
9.- Dar para que el otro crezca.
10.- Dar para que el que recibe se haga dador.
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Comentario:
Aunque firmo como Luna, mi nombre es otro, pero el primero es como si lo fuera. Hace ya 14 años que soy PL, en un pueblo perdido del norte, me parece ya que llevo toda la vida en este trabajo, soy de las que disfrutan con el cada dia, aunque de vez en cuando me ponga los pelos de punta, no sabria hacer otra cosa.
Cuando yo empecé nada se sabia de esto de internet, ni ordenador habia en casa, solo mi vieja olivetti y el temario trabajado a base de libros, y tecleado en ella. Cuantas cosas han cambiado, antes la gente no sabia ni que existiamos, y ahora no para de entrar en jefatura para solucionar sus problemas. En medios y personal poco se ha avanzado, y menos en lo politizado que está la PL, pero aún asi, yo me digo siempre, que trabajo para los de la calle, y no para alguien que no comprenderá nunca que funciones tiene la Policía. Y cuantas diferencias hay entre las diferentes plantillas, cuantas maneras de trabajar, pero hay algo que nos une a todos, la ilusión de cada día, y las ganas de que esto cambie. Mientras tanto, y gracias a este maravilloso medio, nos ha dado la oportunidad de hacer amistades fuera de nuestro municipio, de nuestra comunidad....pienso que esta es una raza distinta, que entre nosotros, entre los que nos gusta lo que hacemos, nos comprendemos, después esta lo personal, siempre hay con quien conectas mas o menos.
Este fin de semana, unas compañeras y yo hemos estado en ese maravilloso pueblo , que distinto es de aquí, el paisaje, las calles.....y que pedazo Policía hay, los ciudadanos deben sentirse orgullosos, porque les puedo asegurar que ganas no les faltan, que ponen todo su empeño cada día para que todo este perfecto, para que se sientan seguros, para que duerman cada día tranquilos en sus casas, y no es corporativismo, es sinceridad.
No se como agradeceros compañeros lo bien que nos habeis tratado, lo arropadas y protegidas que nos hemos sentido, lo bien que lo hemos pasado, a veces las palabras sobran y solo caben los gestos, pero de esta sencilla manera he querido decirlo, que sois estupendos, que espero este viaje haya servido de punta de partida para una amistad en colectivo, que estamos deseando que nos devolvais la visita, que intentaremos en lo minimo igualaros. Que aquí estamos para lo que querais, solo teneis que marcar el numero de la Policia Local, o mandar un correo, que lo que haga falta vale?
Un abrazo para todos, en especial para Antonio, que sepas que ha salido todo estupendo, y que te agradecemos todo el esfuerzo.
Desde el Norte, ya sabeis quien.
M.
Comentario:
TENER TIEMPO (3)
Con el correo de esta semana finaliza esta miniserie de "Tener tiempo". Ojalá pudiéramos hacer lo que dice ahí, cambiarían muchas cosas y, sobre todo, cambiaríamos nosotros. Pero podemos tener en mente ese objetivo general, y procurar llevarlo a la práctica cuando podamos y/o nos dejen (porque lo de "querer es poder" no es cierto).
Y podemos empezar por dar "palabras humanas", como dice el texto. Por atrevernos a compartir algo de nosotros mismos cuando veamos que podemos hacerlo. Una palabra humana, dicha en el momento adecuado, llega directa al corazón de las personas.
Espero que te guste, y que lo podamos ir llevando a la práctica.
Un abrazo.
Jm.
TENER TIEMPO (3)
¿Por qué no optar por la calidad sobre la cantidad?
¿Qué aprovecha llegar a mucho, a muchos y dejarlos colgados a medias, medio en el vacío?
Se impone organizar nuestro tiempo para poder regalar más tiempo a los otros.
Yo necesito tiempo para hacer mi palabra, para dejarla que brote desde el caos en que está inmersa.
El otro necesita tiempo para pronunciar su palabra, la que no existe y es posible.
Si no nos damos palabras humanas, ¿qué es lo que nos damos que sea humano?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo podremos hacernos humanos?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo descubriremos el secreto de nuestros corazones?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo podremos marchar juntos por el camino de la vida?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo podremos de verdad ser tú y Yo?
¡Si no nos damos palabras humanas...!
Tener tiempo..., buscar tiempo para..., sacar tiempo para..., nos pide ser de otra manera, valorar las cosas desde otra óptica.
¡No tengas prisa!
¡No tengas prisa; quédate un poco más a nuestro lado!
¡No tengas prisa; dinos lo que todavía no nos has dicho!
¡No tengas prisa; escucha lo que todavía no te hemos dicho!
¡No tengas prisa; revela los gestos que nos calienten el corazón!
¡No tengas prisa; háblame de lo que te hace vivir, que yo también quiero vivir!
¡No tengas prisa; haz silencio conmigo un ratito, que ya estoy harto de tanto ruido y palabrería!
¡No tengas prisa; regálame lo que más necesito: un poco de tu tiempo!
¡No tengas prisa, por favor; siéntate a mi lado y contempla conmigo el paso del tiempo; es nuestro tiempo!
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Con el correo de esta semana finaliza esta miniserie de "Tener tiempo". Ojalá pudiéramos hacer lo que dice ahí, cambiarían muchas cosas y, sobre todo, cambiaríamos nosotros. Pero podemos tener en mente ese objetivo general, y procurar llevarlo a la práctica cuando podamos y/o nos dejen (porque lo de "querer es poder" no es cierto).
Y podemos empezar por dar "palabras humanas", como dice el texto. Por atrevernos a compartir algo de nosotros mismos cuando veamos que podemos hacerlo. Una palabra humana, dicha en el momento adecuado, llega directa al corazón de las personas.
Espero que te guste, y que lo podamos ir llevando a la práctica.
Un abrazo.
Jm.
TENER TIEMPO (3)
¿Por qué no optar por la calidad sobre la cantidad?
¿Qué aprovecha llegar a mucho, a muchos y dejarlos colgados a medias, medio en el vacío?
Se impone organizar nuestro tiempo para poder regalar más tiempo a los otros.
Yo necesito tiempo para hacer mi palabra, para dejarla que brote desde el caos en que está inmersa.
El otro necesita tiempo para pronunciar su palabra, la que no existe y es posible.
Si no nos damos palabras humanas, ¿qué es lo que nos damos que sea humano?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo podremos hacernos humanos?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo descubriremos el secreto de nuestros corazones?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo podremos marchar juntos por el camino de la vida?
Si no nos damos palabras humanas, ¿cómo podremos de verdad ser tú y Yo?
¡Si no nos damos palabras humanas...!
Tener tiempo..., buscar tiempo para..., sacar tiempo para..., nos pide ser de otra manera, valorar las cosas desde otra óptica.
¡No tengas prisa!
¡No tengas prisa; quédate un poco más a nuestro lado!
¡No tengas prisa; dinos lo que todavía no nos has dicho!
¡No tengas prisa; escucha lo que todavía no te hemos dicho!
¡No tengas prisa; revela los gestos que nos calienten el corazón!
¡No tengas prisa; háblame de lo que te hace vivir, que yo también quiero vivir!
¡No tengas prisa; haz silencio conmigo un ratito, que ya estoy harto de tanto ruido y palabrería!
¡No tengas prisa; regálame lo que más necesito: un poco de tu tiempo!
¡No tengas prisa, por favor; siéntate a mi lado y contempla conmigo el paso del tiempo; es nuestro tiempo!
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Comentario:
TENER TIEMPO (2)
Aquí envío la segunda parte de "Tener tiempo". Y de verdad que cuando lo leía, sentía que parecía que lo habían escrito para mí... Aunque también es verdad que hay cosas que uno las tiene que hacer, y no puede dejar de lado responsabilidades. Pero, por lo menos, hay que procurar tener presente lo que aquí se dice para poder llevarlo a la práctica cuando tengamos ocasión.
Un saludo.
JM.
TENER TIEMPO (2)
Regalar tiempo, dar nuestro tiempo, es uno de los mayores dones que hoy podemos hacernos unos a otros. «Como estás tan ocupado…»; «como tienes tantas cosas que hacer…»; «como nunca estás en casa…»; «es que tengo miedo de robarte tiempo»... son frases que escuchamos con frecuencia... Te las dicen. Las dices.
Vamos a los grupos con tiempo justo. En vez de hablar de nosotros, hablamos de lo que hacemos, de lo que nos ocupa... No nos salen palabras personales, sino palabras ocupacionales. Y se nota. Estas educan poco. Son las palabras personales las que de verdad educan y maduran. Y son las que «no tenemos tiempo de pronunciar». Nuestra falta de tiempo está impidiendo que los otros puedan crecer y madurar; que nosotros podamos crecer y madurar. No tenemos tiempo. No podemos regalar tiempo...
Estamos a punto de invertir la escala de valores: llenar el tiempo de cosas, en vez de llenar las cosas de tiempo. La naturaleza se toma su tiempo para que vengan el verano y el invierno, la primavera y el otoño. Nosotros funcionamos a modo de laboratorio: acelerar todo, adelantar todo..., porque el primero que sale al mercado, ése gana más. Borrar el tiempo, adelantar el máximo posible, llegar cuanto antes, llegar en el menor tiempo posible...
¡Y siempre llegamos tarde porque todos vamos con prisas y nos estorbamos! ¡Producimos inmensos tapones de circulación! Queriendo ser eficaces, sólo conseguimos ponernos nerviosos, porque no logramos lo que nos habíamos propuesto. Los otros nos taponan, nos rompen el ritmo con su prisa. Ni llegamos a tiempo nosotros, ni llegan ellos. Y seguimos. ¿Hasta cuándo?
Y el otro y yo nos damos cuenta de que si tuviéramos tiempo podríamos decirnos cosas más importantes.
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Aquí envío la segunda parte de "Tener tiempo". Y de verdad que cuando lo leía, sentía que parecía que lo habían escrito para mí... Aunque también es verdad que hay cosas que uno las tiene que hacer, y no puede dejar de lado responsabilidades. Pero, por lo menos, hay que procurar tener presente lo que aquí se dice para poder llevarlo a la práctica cuando tengamos ocasión.
Un saludo.
JM.
TENER TIEMPO (2)
Regalar tiempo, dar nuestro tiempo, es uno de los mayores dones que hoy podemos hacernos unos a otros. «Como estás tan ocupado…»; «como tienes tantas cosas que hacer…»; «como nunca estás en casa…»; «es que tengo miedo de robarte tiempo»... son frases que escuchamos con frecuencia... Te las dicen. Las dices.
Vamos a los grupos con tiempo justo. En vez de hablar de nosotros, hablamos de lo que hacemos, de lo que nos ocupa... No nos salen palabras personales, sino palabras ocupacionales. Y se nota. Estas educan poco. Son las palabras personales las que de verdad educan y maduran. Y son las que «no tenemos tiempo de pronunciar». Nuestra falta de tiempo está impidiendo que los otros puedan crecer y madurar; que nosotros podamos crecer y madurar. No tenemos tiempo. No podemos regalar tiempo...
Estamos a punto de invertir la escala de valores: llenar el tiempo de cosas, en vez de llenar las cosas de tiempo. La naturaleza se toma su tiempo para que vengan el verano y el invierno, la primavera y el otoño. Nosotros funcionamos a modo de laboratorio: acelerar todo, adelantar todo..., porque el primero que sale al mercado, ése gana más. Borrar el tiempo, adelantar el máximo posible, llegar cuanto antes, llegar en el menor tiempo posible...
¡Y siempre llegamos tarde porque todos vamos con prisas y nos estorbamos! ¡Producimos inmensos tapones de circulación! Queriendo ser eficaces, sólo conseguimos ponernos nerviosos, porque no logramos lo que nos habíamos propuesto. Los otros nos taponan, nos rompen el ritmo con su prisa. Ni llegamos a tiempo nosotros, ni llegan ellos. Y seguimos. ¿Hasta cuándo?
Y el otro y yo nos damos cuenta de que si tuviéramos tiempo podríamos decirnos cosas más importantes.
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Comentario:
TENER TIEMPO (1)
Esta semana inicio una mini serie (tres entregas) acerca de "tener tiempo". ¿Quién de nosotros no va demasiadas veces contrarreloj? Pero por querer ganar tiempo, estamos perdiendo y perdiéndonos otros "tiempos" que son los más necesarios...
Para pensar un poco.
Un abrazo.
JM.
TENER TIEMPO
Esta es nuestra gran pobreza actual: no tener tiempo para nada; peor aún, para nadie. ¡Y las personas necesitamos tanto tiempo! Tiempo para uno mismo, para ser uno mismo, para poder pensar un poco. ¡Y no tenemos tiempo! ¡Es el tiempo del hacer y no tenemos tiempo del ser! Sí, tenemos mucho que hacer y ni tiempo para hacer lo que tenemos que hacer. ¡Es tanto lo que tenemos que hacer...! Pero ¿es tan importante, tan esencial?
Sin tiempo, somos inmensamente pobres, nos empobrecemos y estamos empobreciendo a otros.
Las cosas importantes, tú lo sabes bien, brotan al final, «dejando pasar mucho tiempo». Cuando estamos con prisas no nos atrevemos a decir nada a nadie, aunque en el fondo tenemos unas ganas locas... Pero si no hay tiempo preferimos el silencio... No arriesgamos que nuestra palabra se tome a la ligera. Podríamos ser mal interpretados.
Necesitamos el tiempo de los otros para poder decirles lo que somos. Sólo los que se quieren se dan tiempo. Sólo a lo que queremos le damos tiempo... aunque, a veces, no tanto como quisiéramos... Y nos sentimos finitos, limitados... No llegamos a todos.
Queremos más de lo posible. «No tenemos tiempo para querer tanto, para querer a tantos»... Quisiéramos ser «dioses»... y, a veces, nos empeñamos en serlo... Sólo que en este empeño nos estrellamos: no llegamos siquiera a ser personas.
No. No podemos querer tanto, no podemos abarcar tanto, no podemos querer a tantos..., porque acabamos no queriéndoles y no queriéndonos. Este camino nos lleva a una soledad vacía. ¿Será tan necesario hacer tantas cosas, querer llegar a tantos y a tanto...?
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Esta semana inicio una mini serie (tres entregas) acerca de "tener tiempo". ¿Quién de nosotros no va demasiadas veces contrarreloj? Pero por querer ganar tiempo, estamos perdiendo y perdiéndonos otros "tiempos" que son los más necesarios...
Para pensar un poco.
Un abrazo.
JM.
TENER TIEMPO
Esta es nuestra gran pobreza actual: no tener tiempo para nada; peor aún, para nadie. ¡Y las personas necesitamos tanto tiempo! Tiempo para uno mismo, para ser uno mismo, para poder pensar un poco. ¡Y no tenemos tiempo! ¡Es el tiempo del hacer y no tenemos tiempo del ser! Sí, tenemos mucho que hacer y ni tiempo para hacer lo que tenemos que hacer. ¡Es tanto lo que tenemos que hacer...! Pero ¿es tan importante, tan esencial?
Sin tiempo, somos inmensamente pobres, nos empobrecemos y estamos empobreciendo a otros.
Las cosas importantes, tú lo sabes bien, brotan al final, «dejando pasar mucho tiempo». Cuando estamos con prisas no nos atrevemos a decir nada a nadie, aunque en el fondo tenemos unas ganas locas... Pero si no hay tiempo preferimos el silencio... No arriesgamos que nuestra palabra se tome a la ligera. Podríamos ser mal interpretados.
Necesitamos el tiempo de los otros para poder decirles lo que somos. Sólo los que se quieren se dan tiempo. Sólo a lo que queremos le damos tiempo... aunque, a veces, no tanto como quisiéramos... Y nos sentimos finitos, limitados... No llegamos a todos.
Queremos más de lo posible. «No tenemos tiempo para querer tanto, para querer a tantos»... Quisiéramos ser «dioses»... y, a veces, nos empeñamos en serlo... Sólo que en este empeño nos estrellamos: no llegamos siquiera a ser personas.
No. No podemos querer tanto, no podemos abarcar tanto, no podemos querer a tantos..., porque acabamos no queriéndoles y no queriéndonos. Este camino nos lleva a una soledad vacía. ¿Será tan necesario hacer tantas cosas, querer llegar a tantos y a tanto...?
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Comentario:
TENER TIEMPO (1)
Esta semana inicio una mini serie (tres entregas) acerca de "tener tiempo". ¿Quién de nosotros no va demasiadas veces contrarreloj? Pero por querer ganar tiempo, estamos perdiendo y perdiéndonos otros "tiempos" que son los más necesarios...
Para pensar un poco.
Un abrazo.
JM.
TENER TIEMPO
Esta es nuestra gran pobreza actual: no tener tiempo para nada; peor aún, para nadie. ¡Y las personas necesitamos tanto tiempo! Tiempo para uno mismo, para ser uno mismo, para poder pensar un poco. ¡Y no tenemos tiempo! ¡Es el tiempo del hacer y no tenemos tiempo del ser! Sí, tenemos mucho que hacer y ni tiempo para hacer lo que tenemos que hacer. ¡Es tanto lo que tenemos que hacer...! Pero ¿es tan importante, tan esencial?
Sin tiempo, somos inmensamente pobres, nos empobrecemos y estamos empobreciendo a otros.
Las cosas importantes, tú lo sabes bien, brotan al final, «dejando pasar mucho tiempo». Cuando estamos con prisas no nos atrevemos a decir nada a nadie, aunque en el fondo tenemos unas ganas locas... Pero si no hay tiempo preferimos el silencio... No arriesgamos que nuestra palabra se tome a la ligera. Podríamos ser mal interpretados.
Necesitamos el tiempo de los otros para poder decirles lo que somos. Sólo los que se quieren se dan tiempo. Sólo a lo que queremos le damos tiempo... aunque, a veces, no tanto como quisiéramos... Y nos sentimos finitos, limitados... No llegamos a todos.
Queremos más de lo posible. «No tenemos tiempo para querer tanto, para querer a tantos»... Quisiéramos ser «dioses»... y, a veces, nos empeñamos en serlo... Sólo que en este empeño nos estrellamos: no llegamos siquiera a ser personas.
No. No podemos querer tanto, no podemos abarcar tanto, no podemos querer a tantos..., porque acabamos no queriéndoles y no queriéndonos. Este camino nos lleva a una soledad vacía. ¿Será tan necesario hacer tantas cosas, querer llegar a tantos y a tanto...?
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Esta semana inicio una mini serie (tres entregas) acerca de "tener tiempo". ¿Quién de nosotros no va demasiadas veces contrarreloj? Pero por querer ganar tiempo, estamos perdiendo y perdiéndonos otros "tiempos" que son los más necesarios...
Para pensar un poco.
Un abrazo.
JM.
TENER TIEMPO
Esta es nuestra gran pobreza actual: no tener tiempo para nada; peor aún, para nadie. ¡Y las personas necesitamos tanto tiempo! Tiempo para uno mismo, para ser uno mismo, para poder pensar un poco. ¡Y no tenemos tiempo! ¡Es el tiempo del hacer y no tenemos tiempo del ser! Sí, tenemos mucho que hacer y ni tiempo para hacer lo que tenemos que hacer. ¡Es tanto lo que tenemos que hacer...! Pero ¿es tan importante, tan esencial?
Sin tiempo, somos inmensamente pobres, nos empobrecemos y estamos empobreciendo a otros.
Las cosas importantes, tú lo sabes bien, brotan al final, «dejando pasar mucho tiempo». Cuando estamos con prisas no nos atrevemos a decir nada a nadie, aunque en el fondo tenemos unas ganas locas... Pero si no hay tiempo preferimos el silencio... No arriesgamos que nuestra palabra se tome a la ligera. Podríamos ser mal interpretados.
Necesitamos el tiempo de los otros para poder decirles lo que somos. Sólo los que se quieren se dan tiempo. Sólo a lo que queremos le damos tiempo... aunque, a veces, no tanto como quisiéramos... Y nos sentimos finitos, limitados... No llegamos a todos.
Queremos más de lo posible. «No tenemos tiempo para querer tanto, para querer a tantos»... Quisiéramos ser «dioses»... y, a veces, nos empeñamos en serlo... Sólo que en este empeño nos estrellamos: no llegamos siquiera a ser personas.
No. No podemos querer tanto, no podemos abarcar tanto, no podemos querer a tantos..., porque acabamos no queriéndoles y no queriéndonos. Este camino nos lleva a una soledad vacía. ¿Será tan necesario hacer tantas cosas, querer llegar a tantos y a tanto...?
(Cáritas “El otro, la nueva teofanía” - Adviento y Navidad 1994)
Comentario:
EL SECRETO DE LA FELICIDAD
Hola, ¿qué tal, cómo va la semana?
Si va bien, estupendo; si no va tan bien... aquí te ofrezco un cuentecito para pensar en cómo enfocamos nuestro día a día, sobre todo, los pequeños gestos y acciones cotidianas y rutinarias... Quizá ahí esté la clave para cambiar de "chip" y disfrutar más lo que hacemos.
Pues nada, aquí va este cuentecito, para todos... pero dedicado especialmente a los que, día a día, al poneros el uniforme, os dais a los demás.
Un abrazo.
JM.
EL SECRETO DE LA FELICIDAD
La niña salió a dar un paseo. En su camino halló una mariposa, prendida entre las zarzas y agitando sus débiles alas.
La niña cogió con todo cuidado a la mariposa y la echó a volar.
Ya libre, la mariposa se convirtió en un hada que, agradecida, dijo a la niña:
- Quiero agradecerte tu favor. Pídeme el deseo que más quieras, que te lo concederé. Dime cuál es tu mayor deseo.
La niña le dijo con siceridad:
- Quiero ser feliz. Indícame cuál es el camino de la felicidad.
El hada se lo susurró al oído, y se fue volando.
Desde ese momento, la niña empezó a ser otra, feliz. Nadie en el pueblo era tan feliz como aquella niña. La gente empezó a interesarse y, curiosa, le preguntaba continuamente por el secreto. Pero la niña evadía siempre la respuesta diciendo que era un secreto, el secreto del hada.
Así llegó a anciana y seguía siendo la mujer más feliz del pueblo, una viejecita realmente feliz, y eso que en su vida, como en la de las demás gentes, no faltaron dificultades.
Temerosos de que muriera y se llevara el secreto a la tumba, las gentes del pueblo le insistían más que nunca que les dijese el secreto. Al fin, un día, la viejecita, sonriendo, accedió a descubrírselo. Y les dijo:
- Lo que el hada me susurró es muy sencillo; pero para mí ha sido, a lo largo de toda mi vida, el secreto de mi felicidad. Ella me dijo:
“Aunque las personas parezcan autosuficientes, no lo creas. Todos te necesitan…”
Y la viejecita continuó:
- Yo he vivido siempre con la seguridad de que todos necesitaban de mí; me he dado a ellos, y eso me ha hecho feliz.
(Misión Joven, 198-199)
Hola, ¿qué tal, cómo va la semana?
Si va bien, estupendo; si no va tan bien... aquí te ofrezco un cuentecito para pensar en cómo enfocamos nuestro día a día, sobre todo, los pequeños gestos y acciones cotidianas y rutinarias... Quizá ahí esté la clave para cambiar de "chip" y disfrutar más lo que hacemos.
Pues nada, aquí va este cuentecito, para todos... pero dedicado especialmente a los que, día a día, al poneros el uniforme, os dais a los demás.
Un abrazo.
JM.
EL SECRETO DE LA FELICIDAD
La niña salió a dar un paseo. En su camino halló una mariposa, prendida entre las zarzas y agitando sus débiles alas.
La niña cogió con todo cuidado a la mariposa y la echó a volar.
Ya libre, la mariposa se convirtió en un hada que, agradecida, dijo a la niña:
- Quiero agradecerte tu favor. Pídeme el deseo que más quieras, que te lo concederé. Dime cuál es tu mayor deseo.
La niña le dijo con siceridad:
- Quiero ser feliz. Indícame cuál es el camino de la felicidad.
El hada se lo susurró al oído, y se fue volando.
Desde ese momento, la niña empezó a ser otra, feliz. Nadie en el pueblo era tan feliz como aquella niña. La gente empezó a interesarse y, curiosa, le preguntaba continuamente por el secreto. Pero la niña evadía siempre la respuesta diciendo que era un secreto, el secreto del hada.
Así llegó a anciana y seguía siendo la mujer más feliz del pueblo, una viejecita realmente feliz, y eso que en su vida, como en la de las demás gentes, no faltaron dificultades.
Temerosos de que muriera y se llevara el secreto a la tumba, las gentes del pueblo le insistían más que nunca que les dijese el secreto. Al fin, un día, la viejecita, sonriendo, accedió a descubrírselo. Y les dijo:
- Lo que el hada me susurró es muy sencillo; pero para mí ha sido, a lo largo de toda mi vida, el secreto de mi felicidad. Ella me dijo:
“Aunque las personas parezcan autosuficientes, no lo creas. Todos te necesitan…”
Y la viejecita continuó:
- Yo he vivido siempre con la seguridad de que todos necesitaban de mí; me he dado a ellos, y eso me ha hecho feliz.
(Misión Joven, 198-199)
Comentario:
ESTABA SEGURO DE QUE VENDRÍAS
Esta semana envío este sencillo texto, pero profundo. Presenta una situación límite, desde luego, pero en el día a día... ¿en cuántas ocasiones estamos dispuestos a salir a buscar al otro? Y recogiendo las palabras de Jesús que el autor cita, ¿cómo y cuándo "pierdo la vida" por mis amigos? ¿Hemos tenido la alegría de que alguien nos diga, en alguna ocasión, "estaba seguro de que vendrías"?
Para pensar... y poner en práctica.
Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
ESTABA SEGURO DE QUE VENDRÍAS
Amigos son aquellos seres que te conocen y, sin embargo, te quieren; los que te preguntan cómo estás y esperan a oír la respuesta; los que no esperan a que les llames, pues llegan mucho antes para auxiliarte porque desde el primer momento estuvieron atentos a lo que precisabas; los que te abren sus puertas cuando llegas con tus muletas.
¿Cómo enfatizar el valor excelso de la amistad si no es recordando que “no hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (evangelio de Juan, capítulo 15, versículo 13)?
Un soldado realizó esta petición: «Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para salir a buscarlo.» «Permiso denegado», replica el oficial, «no quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente habrá muerto.»
El soldado, haciendo caso miso de la prohibición, salió; una hora más tarde regresa mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial le grita furioso:
«¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame: ¿merecía la pena salir allá para traer un cadáver?»
El soldado respondió: «¡Claro que sí, señor! ¿Cuándo lo encontré todavía vivía y pudo decirme: Jack, estaba seguro de que vendrías!»
Harás más amigos en dos meses interesándote por los otros, que en dos años tratando de interesarles en ti.
(Carlos Díaz, Diez virtudes para vivir con Humanidad,
citado en Cáritas, Levántate, Escucha, Camina, Cuaresma y Pascua 2005)
Esta semana envío este sencillo texto, pero profundo. Presenta una situación límite, desde luego, pero en el día a día... ¿en cuántas ocasiones estamos dispuestos a salir a buscar al otro? Y recogiendo las palabras de Jesús que el autor cita, ¿cómo y cuándo "pierdo la vida" por mis amigos? ¿Hemos tenido la alegría de que alguien nos diga, en alguna ocasión, "estaba seguro de que vendrías"?
Para pensar... y poner en práctica.
Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
ESTABA SEGURO DE QUE VENDRÍAS
Amigos son aquellos seres que te conocen y, sin embargo, te quieren; los que te preguntan cómo estás y esperan a oír la respuesta; los que no esperan a que les llames, pues llegan mucho antes para auxiliarte porque desde el primer momento estuvieron atentos a lo que precisabas; los que te abren sus puertas cuando llegas con tus muletas.
¿Cómo enfatizar el valor excelso de la amistad si no es recordando que “no hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (evangelio de Juan, capítulo 15, versículo 13)?
Un soldado realizó esta petición: «Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para salir a buscarlo.» «Permiso denegado», replica el oficial, «no quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente habrá muerto.»
El soldado, haciendo caso miso de la prohibición, salió; una hora más tarde regresa mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial le grita furioso:
«¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame: ¿merecía la pena salir allá para traer un cadáver?»
El soldado respondió: «¡Claro que sí, señor! ¿Cuándo lo encontré todavía vivía y pudo decirme: Jack, estaba seguro de que vendrías!»
Harás más amigos en dos meses interesándote por los otros, que en dos años tratando de interesarles en ti.
(Carlos Díaz, Diez virtudes para vivir con Humanidad,
citado en Cáritas, Levántate, Escucha, Camina, Cuaresma y Pascua 2005)
Comentario:
FIESTA DE LA VIRGEN DEL PILAR
El próximo jueves, 12 de octubre, se celebra la fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. Y mi felicitación, tal como hice con ocasión de la fiesta de los Ángeles Custodios, la hago extensiva a todos los que formáis las FFCCSS.
Según la tradición, la Virgen se apareció al apóstol Santiago para animarle, ya que su trabajo evangelizador estaba teniendo poco éxito, y Santiago se encontraba muy desalentado ante el rechazo y las dificultades. Y la Virgen dejó una columna o pilar, como testimonio y signo de fortaleza.
Hoy los miembros de la Guardia Civil, y en general todos los que formáis las FFCCSS, experimentáis a menudo ese desaliento, ese rechazo, esas dificultades, a veces muy dolorosas... Utilizando las palabras de la tarjeta que he enviado a mi lista de correo, en esta fiesta, pido al Señor, por intercesión de la Virgen del Pilar, que encontréis también la fe, firmeza y confianza que necesitáis para seguir afrontando los obstáculos y dificultades cotidianas.
Y también pido al Señor que podáis ver cerca de vosotros a esos "pilares", que pueden ser Compañeros, amigos, familia... que con su presencia callada pero firme y constante, os apoyan en vuestra labor. Gracias a esos "pilares", nunca perderéis de vista el sol que ilumina toda esperanza.
Un abrazo. Y gracias a todos por vuestra entrega.
JM - metropoli
El próximo jueves, 12 de octubre, se celebra la fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. Y mi felicitación, tal como hice con ocasión de la fiesta de los Ángeles Custodios, la hago extensiva a todos los que formáis las FFCCSS.
Según la tradición, la Virgen se apareció al apóstol Santiago para animarle, ya que su trabajo evangelizador estaba teniendo poco éxito, y Santiago se encontraba muy desalentado ante el rechazo y las dificultades. Y la Virgen dejó una columna o pilar, como testimonio y signo de fortaleza.
Hoy los miembros de la Guardia Civil, y en general todos los que formáis las FFCCSS, experimentáis a menudo ese desaliento, ese rechazo, esas dificultades, a veces muy dolorosas... Utilizando las palabras de la tarjeta que he enviado a mi lista de correo, en esta fiesta, pido al Señor, por intercesión de la Virgen del Pilar, que encontréis también la fe, firmeza y confianza que necesitáis para seguir afrontando los obstáculos y dificultades cotidianas.
Y también pido al Señor que podáis ver cerca de vosotros a esos "pilares", que pueden ser Compañeros, amigos, familia... que con su presencia callada pero firme y constante, os apoyan en vuestra labor. Gracias a esos "pilares", nunca perderéis de vista el sol que ilumina toda esperanza.
Un abrazo. Y gracias a todos por vuestra entrega.
JM - metropoli
Comentario:
APRENDER DEL SALMÓN
El correo que envío esta semana es para meditarlo un poco. Sobre todo, cuando por cualquier razón nos sentimos nadando contra corriente, entre depredadores que intentan cazarnos, y cuando aprietan las ganas de tirar la toalla y dejarnos llevar.
Ojalá encontremos la motivación necesaria para seguir adelante, y llegar a la meta que nos hemos propuesto. Porque entonces lo demás cobrará sentido.
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM.
APRENDER DEL SALMÓN
¿Habéis visto alguna vez a los salmones saltando río arriba? Realizan un viaje contra corriente increíble, que todavía no es demasiado comprendido por los científicos.
El salmón nace en río y permanece en agua dulce mientras es alevín. Cuando llega a su juventud, baja hasta el mar, donde vive y llega a su madurez.
Cuando llega la época de la reproducción, emprende el camino de vuelta, volviendo exactamente al lugar donde nació. Es un viaje muy duro. Centenares de kilómetros llenos de dificultades, de rápidos y cascadas. Pero lo peor es que el salmón se encuentra en el río a muchos peces, compañeros, que se dejan arrastrar por la corriente y que le dicen:
- Ven con nosotros. En el mar se está muy bien. ¿Qué quieres hacer allá arriba?
Y otros le gritan:
- ¡No subas más arriba: hay peces que atacan!
Y así es. Mirando hacia delante puede ver cómo hay salmones heridos. Entonces comienza a dudar y piensa:
- No puedo más. Me quedaré a descansar un rato allí, donde parece que el agua se remansa. Ya continuaré cuando haya recuperado las fuerzas.
Pero, al mismo tiempo, escucha una voz interior que le empuja:
- Salmón, ¡no te dejes llevar por lo fácil! ¡Continúa tu viaje con los compañeros que luchan a tu lado! O sigues río arriba o la corriente te arrastrará hacia abajo. No hay otra alternativa: ¡o río arriba o hacia el mar!
Al llegar al lugar de su nacimiento, se reproduce el ciclo de la vida, el salmón ha cumplido su misión. Ahora, agotado, puede dejarse llevar y morir. Pero su esfuerzo y las dificultades han tenido sentido.
(Revista « Orar»)
El correo que envío esta semana es para meditarlo un poco. Sobre todo, cuando por cualquier razón nos sentimos nadando contra corriente, entre depredadores que intentan cazarnos, y cuando aprietan las ganas de tirar la toalla y dejarnos llevar.
Ojalá encontremos la motivación necesaria para seguir adelante, y llegar a la meta que nos hemos propuesto. Porque entonces lo demás cobrará sentido.
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM.
APRENDER DEL SALMÓN
¿Habéis visto alguna vez a los salmones saltando río arriba? Realizan un viaje contra corriente increíble, que todavía no es demasiado comprendido por los científicos.
El salmón nace en río y permanece en agua dulce mientras es alevín. Cuando llega a su juventud, baja hasta el mar, donde vive y llega a su madurez.
Cuando llega la época de la reproducción, emprende el camino de vuelta, volviendo exactamente al lugar donde nació. Es un viaje muy duro. Centenares de kilómetros llenos de dificultades, de rápidos y cascadas. Pero lo peor es que el salmón se encuentra en el río a muchos peces, compañeros, que se dejan arrastrar por la corriente y que le dicen:
- Ven con nosotros. En el mar se está muy bien. ¿Qué quieres hacer allá arriba?
Y otros le gritan:
- ¡No subas más arriba: hay peces que atacan!
Y así es. Mirando hacia delante puede ver cómo hay salmones heridos. Entonces comienza a dudar y piensa:
- No puedo más. Me quedaré a descansar un rato allí, donde parece que el agua se remansa. Ya continuaré cuando haya recuperado las fuerzas.
Pero, al mismo tiempo, escucha una voz interior que le empuja:
- Salmón, ¡no te dejes llevar por lo fácil! ¡Continúa tu viaje con los compañeros que luchan a tu lado! O sigues río arriba o la corriente te arrastrará hacia abajo. No hay otra alternativa: ¡o río arriba o hacia el mar!
Al llegar al lugar de su nacimiento, se reproduce el ciclo de la vida, el salmón ha cumplido su misión. Ahora, agotado, puede dejarse llevar y morir. Pero su esfuerzo y las dificultades han tenido sentido.
(Revista « Orar»)
Comentario:
ARTICULO APOYANDO A LA POLICÍA
Un programa de T5, de cuyo nombre no quiero acordarme, realizó el pasado domingo un reportaje (?).
Aquí os copio este artículo que hoy ha salido publicado en prensa. Se agradece que haya periodistas que se dan cuenta de cómo actúan algunos pseudoperiodistas, y que procuren hacerlo ver a la gente. Ojalá otros hicieran lo que este periodista.
Un saludo. Y ánimo y adelante.
Juan Ma
http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20061003/cultura/distorsion_20061003.html
DISTORSIÓN
Visto la otra tarde en el programa ex informativo El Buscador, en su sección de vídeos impactantes. Un hombre salta a la calzada muy excitado: un ladrón está robando en su coche. En ese momento, dos jóvenes que pasaban por allí atrapan al caco. El narrador del programa, con alguna ambigüedad, describe la escena como un forcejeo violento. Los captores llaman a la policía. Ésta aparece y se hace con el delincuente. El narrador nos dice: “El joven se niega a ser esposado”.
Hay un tono singular en la voz del narrador, un punto admirativo, como si la renuencia del caco fuera un gesto de gallardía hispánica, estirpe del Cid. La poli, contemporizadora, tolera la negativa y conduce al atracador hacia el coche celular. Entonces el narrador advierte: “El policía golpea al joven en la nuca”. ¿Chuck Norris? ¿Van Damme? No, no: el golpe no pasa de colleja, eso que en Valencia llamamos bascollà. Y, hombre, no es que sea aconsejable propinar collejas a los atracadores, pero de ahí a denunciar “golpes en la nuca” hay un trecho, ¿no? Prosigue la secuencia. El delincuente es introducido en el vehículo policial. Los jóvenes que han atrapado al ladrón le increpan y se dirigen hacia el coche de la “madera”. Y ahí el narrador que, indignado, exclama: “Los jóvenes intentan agredir al atracador. La policía no hace nada por impedirlo”.
Pero no es verdad: uno de los soliviantados captores llega a la portezuela contraria del vehículo e intenta golpear al ladrón, pero al fondo de la imagen se ve con claridad que los policías están reteniendo al otro de los jóvenes. Dos a dos, la poli retiene a uno y el otro se les escapa; no se puede decir que “la policía no ha hecho nada por impedirlo”. A todo esto, la cosa no llega a mayores: los policías entran en el coche, los captores observan la escena y sanseacabó. Pero no del todo, porque uno de los captores, aún soliviantado, despide al celular con un gesto expeditivo, pasándose la mano por el cuello. Y el narrador, heroico: “Está claro: pretenden tomarse la justicia por su mano”. Pero tampoco es verdad: de hecho, son ellos quienes, buenos ciudadanos, han llamado a la policía.
Ahora vayamos a la interpretación del texto. Posibilidades: a) El narrador de El Buscador es primo del caco; b) El narrador trabaja con el abogado que defiende al caco; c) El narrador, en sus ratos libres, asesora al comité sindical de los Cacos de España;d) El narrador padece ese tipo de distorsión de la realidad que consiste en pensar que el caco es bueno y la poli mala. Yo opto por esta última opción. De todas formas, un imagen vale más que mil palabras. Sobre todo, más que ciertas palabras.
J. J. E. "EL INVENTO DEL MALIGNO"
Un programa de T5, de cuyo nombre no quiero acordarme, realizó el pasado domingo un reportaje (?).
Aquí os copio este artículo que hoy ha salido publicado en prensa. Se agradece que haya periodistas que se dan cuenta de cómo actúan algunos pseudoperiodistas, y que procuren hacerlo ver a la gente. Ojalá otros hicieran lo que este periodista.
Un saludo. Y ánimo y adelante.
Juan Ma
http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20061003/cultura/distorsion_20061003.html
DISTORSIÓN
Visto la otra tarde en el programa ex informativo El Buscador, en su sección de vídeos impactantes. Un hombre salta a la calzada muy excitado: un ladrón está robando en su coche. En ese momento, dos jóvenes que pasaban por allí atrapan al caco. El narrador del programa, con alguna ambigüedad, describe la escena como un forcejeo violento. Los captores llaman a la policía. Ésta aparece y se hace con el delincuente. El narrador nos dice: “El joven se niega a ser esposado”.
Hay un tono singular en la voz del narrador, un punto admirativo, como si la renuencia del caco fuera un gesto de gallardía hispánica, estirpe del Cid. La poli, contemporizadora, tolera la negativa y conduce al atracador hacia el coche celular. Entonces el narrador advierte: “El policía golpea al joven en la nuca”. ¿Chuck Norris? ¿Van Damme? No, no: el golpe no pasa de colleja, eso que en Valencia llamamos bascollà. Y, hombre, no es que sea aconsejable propinar collejas a los atracadores, pero de ahí a denunciar “golpes en la nuca” hay un trecho, ¿no? Prosigue la secuencia. El delincuente es introducido en el vehículo policial. Los jóvenes que han atrapado al ladrón le increpan y se dirigen hacia el coche de la “madera”. Y ahí el narrador que, indignado, exclama: “Los jóvenes intentan agredir al atracador. La policía no hace nada por impedirlo”.
Pero no es verdad: uno de los soliviantados captores llega a la portezuela contraria del vehículo e intenta golpear al ladrón, pero al fondo de la imagen se ve con claridad que los policías están reteniendo al otro de los jóvenes. Dos a dos, la poli retiene a uno y el otro se les escapa; no se puede decir que “la policía no ha hecho nada por impedirlo”. A todo esto, la cosa no llega a mayores: los policías entran en el coche, los captores observan la escena y sanseacabó. Pero no del todo, porque uno de los captores, aún soliviantado, despide al celular con un gesto expeditivo, pasándose la mano por el cuello. Y el narrador, heroico: “Está claro: pretenden tomarse la justicia por su mano”. Pero tampoco es verdad: de hecho, son ellos quienes, buenos ciudadanos, han llamado a la policía.
Ahora vayamos a la interpretación del texto. Posibilidades: a) El narrador de El Buscador es primo del caco; b) El narrador trabaja con el abogado que defiende al caco; c) El narrador, en sus ratos libres, asesora al comité sindical de los Cacos de España;d) El narrador padece ese tipo de distorsión de la realidad que consiste en pensar que el caco es bueno y la poli mala. Yo opto por esta última opción. De todas formas, un imagen vale más que mil palabras. Sobre todo, más que ciertas palabras.
J. J. E. "EL INVENTO DEL MALIGNO"
Comentario:
ÁNGELES CUSTODIOS
El próximo lunes, 2 de octubre, se celebra la fiesta de los Ángeles Custodios. Y aunque es propiamente la fiesta del Cuerpo Nacional de Policía, mi felicitación la hago extensiva a todos los miembros de las FFCCSS.
Porque me gustaría haceros llegar a todos mi más sincera felicitación y agradecimiento por vuestra labor cotidiana. Aunque habitualmente os tengo presentes en la oración, ése día, en la Eucaristía, pediré al Señor que oss proteja y oss guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
En la tarjeta que he adjuntado en el correo electrónico, dice lo siguiente: "¿Por qué tanto dolor, tanta muerte? Escucha nuestros gritos, Señor. Que en esta noche fría y oscura tendamos hacia los más débiles manos de solidaridad y esperanza."
Aprovechando estas palabras, pido al Señor que, ante las dificultades y experiencias duras que vivís en vuestro servicio, Él os conceda, por medio de sus Ángeles Custodios, su protección, y la fuerza y el ánimo necesarios para seguir siendo esa “mano de solidaridad y esperanza” que día a día está ahí, tendida hacia quienes lo necesitan.
Ánimo y adelante. Y gracias, de verdad.
JM - metropoli
El próximo lunes, 2 de octubre, se celebra la fiesta de los Ángeles Custodios. Y aunque es propiamente la fiesta del Cuerpo Nacional de Policía, mi felicitación la hago extensiva a todos los miembros de las FFCCSS.
Porque me gustaría haceros llegar a todos mi más sincera felicitación y agradecimiento por vuestra labor cotidiana. Aunque habitualmente os tengo presentes en la oración, ése día, en la Eucaristía, pediré al Señor que oss proteja y oss guarde en vuestro servicio y entrega en favor de la sociedad.
En la tarjeta que he adjuntado en el correo electrónico, dice lo siguiente: "¿Por qué tanto dolor, tanta muerte? Escucha nuestros gritos, Señor. Que en esta noche fría y oscura tendamos hacia los más débiles manos de solidaridad y esperanza."
Aprovechando estas palabras, pido al Señor que, ante las dificultades y experiencias duras que vivís en vuestro servicio, Él os conceda, por medio de sus Ángeles Custodios, su protección, y la fuerza y el ánimo necesarios para seguir siendo esa “mano de solidaridad y esperanza” que día a día está ahí, tendida hacia quienes lo necesitan.
Ánimo y adelante. Y gracias, de verdad.
JM - metropoli
Comentario:
¿CÓMO MIRAMOS?
Hola, ¿qué tal, ya se ha pasado el "síndrome postvacacional? Espero que ni siquiera lo hayas notado.
Y ya puestos a volver a la rutina diaria... aquí te propongo un pequeño ejercicio. Pararte (pararnos) a pensar cómo miramos nuestra realidad, lo cotidiano, lo de todos los días, eso que forma la mayor parte de nuestra vida. ¿Cómo es mi mirada sobre mi realidad?
En el texto pone un ejemplo, que puede servir de base para pensar cómo "miro" a mi familia, a mis Compañeros, cómo miro mi ciudad, mi barrio, mi oficina...
Y, sobre todo, pararnos a pensar si alguna vez disfrutamos de lo que vemos, o se nos pasan por alto cosas y personas que merecerían una mirada nuestra más atenta.
Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
¿CÓMO MIRAMOS?
Schopenhauer decía que todos nosotros somos madereros. El maderero pasa por el bosque más bello y variado, y no piensa más que en de qué le podría servir cada árbol.
¿Cuántos metros cúbicos sacaría yo de ese grupo de árboles? ¿Cuántos tablones rectos saldrían de aquel pino? ¿Qué mueble es el que encajaría mejor en ese roble?
Cada árbol es un mueble, y cada bosque un presupuesto. El maderero hace sus cálculos, pero no disfruta del bosque. Ni siquiera ve el árbol. Ve sólo la madera que puede rendir. La utilidad de las cosas no nos deja ver su belleza.
¿Qué quiero obtener yo con esto? ¿A dónde me llevará esta empresa? ¿Qué beneficios me reportará esta amistad? Mente negociadora que de todo quiere sacar provecho.
Y que se olvida de que el mejor provecho es no esperar ninguno, y disfrutar del bosque en su belleza agreste sin cálculos medios. La vida es un bosque, y el bosque está ahí para mucho más que para sacar madera.
Disfruto más de un libro cuando lo leo por leerlo, no por citarlo; disfruto un viaje cuando lo hago por hacerlo, no por llegar a ningún sitio; disfruto una conversación cuando hablo y escucho por hablar y escuchar, no por cumplir o agradar o aprender. Disfruto de la música cuando la oigo por oír.
Disfruto de la vida cuando la vivo por vivir. Por una vez, dejadme que disfrute del bosque.
(Carlos G. Vallés, publicado en Cáritas “Jubileo en la tierra, jubileo en el cielo”)
Hola, ¿qué tal, ya se ha pasado el "síndrome postvacacional? Espero que ni siquiera lo hayas notado.
Y ya puestos a volver a la rutina diaria... aquí te propongo un pequeño ejercicio. Pararte (pararnos) a pensar cómo miramos nuestra realidad, lo cotidiano, lo de todos los días, eso que forma la mayor parte de nuestra vida. ¿Cómo es mi mirada sobre mi realidad?
En el texto pone un ejemplo, que puede servir de base para pensar cómo "miro" a mi familia, a mis Compañeros, cómo miro mi ciudad, mi barrio, mi oficina...
Y, sobre todo, pararnos a pensar si alguna vez disfrutamos de lo que vemos, o se nos pasan por alto cosas y personas que merecerían una mirada nuestra más atenta.
Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
¿CÓMO MIRAMOS?
Schopenhauer decía que todos nosotros somos madereros. El maderero pasa por el bosque más bello y variado, y no piensa más que en de qué le podría servir cada árbol.
¿Cuántos metros cúbicos sacaría yo de ese grupo de árboles? ¿Cuántos tablones rectos saldrían de aquel pino? ¿Qué mueble es el que encajaría mejor en ese roble?
Cada árbol es un mueble, y cada bosque un presupuesto. El maderero hace sus cálculos, pero no disfruta del bosque. Ni siquiera ve el árbol. Ve sólo la madera que puede rendir. La utilidad de las cosas no nos deja ver su belleza.
¿Qué quiero obtener yo con esto? ¿A dónde me llevará esta empresa? ¿Qué beneficios me reportará esta amistad? Mente negociadora que de todo quiere sacar provecho.
Y que se olvida de que el mejor provecho es no esperar ninguno, y disfrutar del bosque en su belleza agreste sin cálculos medios. La vida es un bosque, y el bosque está ahí para mucho más que para sacar madera.
Disfruto más de un libro cuando lo leo por leerlo, no por citarlo; disfruto un viaje cuando lo hago por hacerlo, no por llegar a ningún sitio; disfruto una conversación cuando hablo y escucho por hablar y escuchar, no por cumplir o agradar o aprender. Disfruto de la música cuando la oigo por oír.
Disfruto de la vida cuando la vivo por vivir. Por una vez, dejadme que disfrute del bosque.
(Carlos G. Vallés, publicado en Cáritas “Jubileo en la tierra, jubileo en el cielo”)
Comentario:
MARIHUANA "ADULTA"
Aquí adjunto este artículo. Hace años, en mi primer destino (pueblos de montaña), y a raíz de ver que la droga estaba entrando con fuerza, hablé con Cáritas y con la Mancomunidad de Municipios y entre los tres organizamos unas jornadas informativas. Y de las primeras cosas que dejaron claro desde un principio fue que los porros son la puerta de entrada o el primer escalón hacia otros consumos. No todos continúan, desde luego, pero la mayoría de los que cayeron en la drogodependecia empezaron por ahí.
Y no pongo lo que hablaron acerca del alcohol, porque sería muy largo.
En fin... por lo menos, lo debemos tener presente para no tragar con comportamientos que no son aceptables.
Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
MARIHUANA “ADULTA”
En los últimos tiempos observo en numerosos lugares un creciente número de personas adultas que consumen -y en todo caso toleran- marihuana entre ellas. Es sorprendente que algo que, aparentemente centra su consumo entre personas jóvenes, se haya desarrollado tanto entre personas adultas, hasta el extremo de considerarlo normal en muchos ambientes.
Este consumo no tiene ningún elemento que lo determine, son personas de todo tipo de nivel económico, social, cultural... ¿Por qué personas adultas consumen, aunque sea esporádicamente, este tipo de sustancias? ¿Por qué otras sustancias más nocivas, como la cocaína, siguen aumentando su consumo entre adultos?
Resulta difícil poder justificar esta conducta. En muchos casos además goza de un cierto respaldo social, que nos lleva, una vez más, a la reproducción de conductas propias de la juventud, y que sólo son compresibles en esta etapa de la vida, por parte de personas adultas.
Parece que algunas personas no están contentas con su vida, que acumulan insatisfacción y que necesitan, de alguna forma, pequeñas evasiones a la vida diaria... para que esta se les haga más soportable. No deja de ser curioso que además muchas de estas personas sean padres de familia preocupados por sus hijos, y que no desearían que sus hijos consumiesen sustancias como estás. Lo fácil es pensar que es una moda, o una expresión de inmadurez, pero creo que las razones son más personales y profundas.
Creo que nuestra sociedad tiene necesidad de coherencia, no podemos condenar y aceptar a la vez conductas como estas, y el consumo de drogas es una de las grandes lacras de nuestros días. La permisividad nos lleva a contemplar perplejos como en una serie de máxima audiencia en televisión los protagonistas consumen hachís, y transmiten a la elevada audiencia -con un importantísimo número de menores- que se lo están pasando muy bien gracias a los efectos de los porros. ¿Qué sentido tiene una posterior campaña publicitaria donde se les dice a los jóvenes que “cada vez cuenta”?
La importancia de la educación en estos temas nos obliga a una doble labor. Por una parte ayudar a los jóvenes a crecer como personas y por otra una labor de vigilancia y control que les evite la presentación como correctos de determinados modelos de conducta que no se les puede presentar como correctos.
Nos jugamos demasiado y los adultos estamos llamados a ser creíbles para los jóvenes. Éstos nada rechazan más que la incongruencia y los dobles mensajes.
(V. C. en Revista “Signo” - nº 7 - Año 2006 - enero febrero)
Aquí adjunto este artículo. Hace años, en mi primer destino (pueblos de montaña), y a raíz de ver que la droga estaba entrando con fuerza, hablé con Cáritas y con la Mancomunidad de Municipios y entre los tres organizamos unas jornadas informativas. Y de las primeras cosas que dejaron claro desde un principio fue que los porros son la puerta de entrada o el primer escalón hacia otros consumos. No todos continúan, desde luego, pero la mayoría de los que cayeron en la drogodependecia empezaron por ahí.
Y no pongo lo que hablaron acerca del alcohol, porque sería muy largo.
En fin... por lo menos, lo debemos tener presente para no tragar con comportamientos que no son aceptables.
Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
MARIHUANA “ADULTA”
En los últimos tiempos observo en numerosos lugares un creciente número de personas adultas que consumen -y en todo caso toleran- marihuana entre ellas. Es sorprendente que algo que, aparentemente centra su consumo entre personas jóvenes, se haya desarrollado tanto entre personas adultas, hasta el extremo de considerarlo normal en muchos ambientes.
Este consumo no tiene ningún elemento que lo determine, son personas de todo tipo de nivel económico, social, cultural... ¿Por qué personas adultas consumen, aunque sea esporádicamente, este tipo de sustancias? ¿Por qué otras sustancias más nocivas, como la cocaína, siguen aumentando su consumo entre adultos?
Resulta difícil poder justificar esta conducta. En muchos casos además goza de un cierto respaldo social, que nos lleva, una vez más, a la reproducción de conductas propias de la juventud, y que sólo son compresibles en esta etapa de la vida, por parte de personas adultas.
Parece que algunas personas no están contentas con su vida, que acumulan insatisfacción y que necesitan, de alguna forma, pequeñas evasiones a la vida diaria... para que esta se les haga más soportable. No deja de ser curioso que además muchas de estas personas sean padres de familia preocupados por sus hijos, y que no desearían que sus hijos consumiesen sustancias como estás. Lo fácil es pensar que es una moda, o una expresión de inmadurez, pero creo que las razones son más personales y profundas.
Creo que nuestra sociedad tiene necesidad de coherencia, no podemos condenar y aceptar a la vez conductas como estas, y el consumo de drogas es una de las grandes lacras de nuestros días. La permisividad nos lleva a contemplar perplejos como en una serie de máxima audiencia en televisión los protagonistas consumen hachís, y transmiten a la elevada audiencia -con un importantísimo número de menores- que se lo están pasando muy bien gracias a los efectos de los porros. ¿Qué sentido tiene una posterior campaña publicitaria donde se les dice a los jóvenes que “cada vez cuenta”?
La importancia de la educación en estos temas nos obliga a una doble labor. Por una parte ayudar a los jóvenes a crecer como personas y por otra una labor de vigilancia y control que les evite la presentación como correctos de determinados modelos de conducta que no se les puede presentar como correctos.
Nos jugamos demasiado y los adultos estamos llamados a ser creíbles para los jóvenes. Éstos nada rechazan más que la incongruencia y los dobles mensajes.
(V. C. en Revista “Signo” - nº 7 - Año 2006 - enero febrero)
Comentario:
CONTRA LA MÁS MÍNIMA APOLOGÍA DEL PORRO
El Gobierno francés prohíbe a los estudiantes que luzcan camisetas con la imagen de la hoja del cannabis. Además de intentar eliminar la laxitud ante las drogas, el Gobierno francés busca erradicar las novatadas y las actitudes racistas o sexistas.
Con motivo del inicio del curso escolar, que en Francia comenzó el pasado lunes, el Ministerio de Educación ha lanzado una ofensiva contra cualquier forma de apología del porro. Desde ese día, los directores de los centros escolares están obligados a conminar a los estudiantes a que se quiten las camisetas, pendientes u otros complementos que lleven la imagen de la hoja del cannabis.
Una guía editada en agosto pasado por el Ministerio de Educación francés, en colaboración con los ministerios de Justicia y de Interior, insiste con toda clase de detalles en que no debe permitirse dentro de los colegios la menor apología del porro. "En caso de que alguien porte T-shirts, complementos o bisutería de fantasía(ejemplo: pendientes) representando una hoja de cannabis o cualquier otro mensaje o imagen que presente el consumo de drogas bajo una luz favorable, el director del establecimiento debe en primer lugar hacer cesar la infracción, por ejemplo exigiendo al alumno en cuestión que se quite o se ponga hacia dentro la T-shirt. A continuación, convocará a los padres a fin de explicarles la normativa y ponerles frente a sus responsabilidades. La policía o la gendarmería no será llamada salvo que el comportamiento delictivo persista", puntualiza la guía.
Además de intentar eliminar la laxitud ante las drogas, el Gobierno francés busca erradicar las novatadas y las actitudes racistas o sexistas. De otro manual, dirigido a los directores de los centros escolares y titulada Guía práctica para reaccionar ante la violencia en el medio escolar, el Ministerio de Educación ha editado 150.000 ejemplares, que han sido repartidos en los colegios. Dicha guía subraya que los enseñantes tienen una "responsabilidad particular" a la hora de combatir las novatadas y asegura que el director debe denunciar esos comportamientos ante la Fiscalía.
El happy slapping
La guía alerta también de manera particular ante "un fenómeno cada vez más extendido y banalizado por alumnos de establecimientos escolares, el happy slapping, que consiste en golpear violentamente a un desconocido en la calle, el metro u otro lugar público mientras que una o varias personas graban la escena con un teléfono móvil. El vídeo es luego mostrado a otras personas y, a menudo, difundido en Internet por medio de blogs", lo que puede acabar con la condena penal de los autores si les consigue detener.
La política de mano dura ante la violencia en las escuelas tiene a su primer defensor en el ministro del ramo, Gilles de Robien. En su discurso de apertura del curso escolar, el pasado 5 de septiembre, De Robien aseguró que "las conductas incívicas son ya violencia, una violencia a menudo verbal. Y cuando se está en el estadio de la violencia verbal, no se está lejos de la violencia física".
Francia - 10/09/2006
Fuente: EL PAIS
El Gobierno francés prohíbe a los estudiantes que luzcan camisetas con la imagen de la hoja del cannabis. Además de intentar eliminar la laxitud ante las drogas, el Gobierno francés busca erradicar las novatadas y las actitudes racistas o sexistas.
Con motivo del inicio del curso escolar, que en Francia comenzó el pasado lunes, el Ministerio de Educación ha lanzado una ofensiva contra cualquier forma de apología del porro. Desde ese día, los directores de los centros escolares están obligados a conminar a los estudiantes a que se quiten las camisetas, pendientes u otros complementos que lleven la imagen de la hoja del cannabis.
Una guía editada en agosto pasado por el Ministerio de Educación francés, en colaboración con los ministerios de Justicia y de Interior, insiste con toda clase de detalles en que no debe permitirse dentro de los colegios la menor apología del porro. "En caso de que alguien porte T-shirts, complementos o bisutería de fantasía(ejemplo: pendientes) representando una hoja de cannabis o cualquier otro mensaje o imagen que presente el consumo de drogas bajo una luz favorable, el director del establecimiento debe en primer lugar hacer cesar la infracción, por ejemplo exigiendo al alumno en cuestión que se quite o se ponga hacia dentro la T-shirt. A continuación, convocará a los padres a fin de explicarles la normativa y ponerles frente a sus responsabilidades. La policía o la gendarmería no será llamada salvo que el comportamiento delictivo persista", puntualiza la guía.
Además de intentar eliminar la laxitud ante las drogas, el Gobierno francés busca erradicar las novatadas y las actitudes racistas o sexistas. De otro manual, dirigido a los directores de los centros escolares y titulada Guía práctica para reaccionar ante la violencia en el medio escolar, el Ministerio de Educación ha editado 150.000 ejemplares, que han sido repartidos en los colegios. Dicha guía subraya que los enseñantes tienen una "responsabilidad particular" a la hora de combatir las novatadas y asegura que el director debe denunciar esos comportamientos ante la Fiscalía.
El happy slapping
La guía alerta también de manera particular ante "un fenómeno cada vez más extendido y banalizado por alumnos de establecimientos escolares, el happy slapping, que consiste en golpear violentamente a un desconocido en la calle, el metro u otro lugar público mientras que una o varias personas graban la escena con un teléfono móvil. El vídeo es luego mostrado a otras personas y, a menudo, difundido en Internet por medio de blogs", lo que puede acabar con la condena penal de los autores si les consigue detener.
La política de mano dura ante la violencia en las escuelas tiene a su primer defensor en el ministro del ramo, Gilles de Robien. En su discurso de apertura del curso escolar, el pasado 5 de septiembre, De Robien aseguró que "las conductas incívicas son ya violencia, una violencia a menudo verbal. Y cuando se está en el estadio de la violencia verbal, no se está lejos de la violencia física".
Francia - 10/09/2006
Fuente: EL PAIS
Comentario:
LAS PLUMAS DE LAS GALLINAS
Hola, ¿qué tal? Si aún estás de vacaciones, espero que disfrutándolas. Y si ya se te acabaron, espero que lo lleves del mejor modo posible, sin que te entre eso que toda la vida se ha llamado "nulas ganas de ir a trabajar", pero que ahora lo llaman "síndrome postvacacional".
Te adjunto este cuentecito, que creo recordar que envié ya hace tiempo. Pero viendo cómo determinados medios de comunicación tratan algunas noticias, sobre todo las referentes a las FFCCSS, creo que merece la pena volver a enviarlo. Un titular, ya sea en prensa escrita, o radio, o tv, se lanza a los cuatro vientos y... Bueno, ya sabemos todos lo que pasa luego.
Cuidaos mucho, un fuerte abrazo.
JM.
Las plumas de las gallinas
Doña Judit contó al confesor que había levantado un falso testimonio contra una vecina. El confesor le puso la siguiente penitencia:
- Apenas llegue a su casa mate una gallina para la comida. Pero aproveche las plumas también. No las tire. Guárdelas en una bolsa y me las trae.
Hasta aquí la penitencia parecía muy fácil. Era sábado. Ella ya pensaba matar un pollito para la comida del domingo. En cuanto a las plumas, las traería a la hora de la misa.
Y así lo hizo. Quién sabe si el padre quería hacer una almohada para conciliar el sueño. Y trajo algo más: una buena porción de pollo para que su buen párroco acompañara el arroz. Agradeciéndole, el padre le dice:
- Doña Judit, tenga la bondad de subir hasta lo alto del campanario. Cuando esté arriba, vacíe la bolsa de las plumas.
La mujer se quedó sorprendida. Qué penitencia más rara. Pero todavía era viable. Aprovecharía para contemplar una panorámica de la ciudad.
Después de cumplida la tarea, se presentó al padre, llena de alegría. El padre, sonriendo maliciosamente, le dijo:
- Ahora, doña Judit, salga por las calles y recoja todas las plumas, una por una, juntándolas en la misma bolsa.
- ¡Qué barbaridad! -respondió airada doña Judit- ¿Quién consigue buscar pluma por pluma, si han sido dispersadas por el viento? Además ¡Qué vergüenza con la gente que pasa!
Es una lección que vale para mí, para la señora y para todos. De hecho, es imposible recoger todas esas plumas esparcidas por el viento. También es imposible recoger los males causados por el viento de la calumnia. Es imposible resarcir los daños causados por las murmuraciones y chismes.
“Pues lo mismo pasa con la lengua: es un miembro pequeño pero capaz de grandes cosas. ¿No ves cómo un pequeño fuego hace arder un gran bosque?(Carta del apóstol Santiago, capítulo 3, versículo 5)
“365 días 365 historias”
Clóvis Bovo - Ed. San Pablo
Hola, ¿qué tal? Si aún estás de vacaciones, espero que disfrutándolas. Y si ya se te acabaron, espero que lo lleves del mejor modo posible, sin que te entre eso que toda la vida se ha llamado "nulas ganas de ir a trabajar", pero que ahora lo llaman "síndrome postvacacional".
Te adjunto este cuentecito, que creo recordar que envié ya hace tiempo. Pero viendo cómo determinados medios de comunicación tratan algunas noticias, sobre todo las referentes a las FFCCSS, creo que merece la pena volver a enviarlo. Un titular, ya sea en prensa escrita, o radio, o tv, se lanza a los cuatro vientos y... Bueno, ya sabemos todos lo que pasa luego.
Cuidaos mucho, un fuerte abrazo.
JM.
Las plumas de las gallinas
Doña Judit contó al confesor que había levantado un falso testimonio contra una vecina. El confesor le puso la siguiente penitencia:
- Apenas llegue a su casa mate una gallina para la comida. Pero aproveche las plumas también. No las tire. Guárdelas en una bolsa y me las trae.
Hasta aquí la penitencia parecía muy fácil. Era sábado. Ella ya pensaba matar un pollito para la comida del domingo. En cuanto a las plumas, las traería a la hora de la misa.
Y así lo hizo. Quién sabe si el padre quería hacer una almohada para conciliar el sueño. Y trajo algo más: una buena porción de pollo para que su buen párroco acompañara el arroz. Agradeciéndole, el padre le dice:
- Doña Judit, tenga la bondad de subir hasta lo alto del campanario. Cuando esté arriba, vacíe la bolsa de las plumas.
La mujer se quedó sorprendida. Qué penitencia más rara. Pero todavía era viable. Aprovecharía para contemplar una panorámica de la ciudad.
Después de cumplida la tarea, se presentó al padre, llena de alegría. El padre, sonriendo maliciosamente, le dijo:
- Ahora, doña Judit, salga por las calles y recoja todas las plumas, una por una, juntándolas en la misma bolsa.
- ¡Qué barbaridad! -respondió airada doña Judit- ¿Quién consigue buscar pluma por pluma, si han sido dispersadas por el viento? Además ¡Qué vergüenza con la gente que pasa!
Es una lección que vale para mí, para la señora y para todos. De hecho, es imposible recoger todas esas plumas esparcidas por el viento. También es imposible recoger los males causados por el viento de la calumnia. Es imposible resarcir los daños causados por las murmuraciones y chismes.
“Pues lo mismo pasa con la lengua: es un miembro pequeño pero capaz de grandes cosas. ¿No ves cómo un pequeño fuego hace arder un gran bosque?(Carta del apóstol Santiago, capítulo 3, versículo 5)
“365 días 365 historias”
Clóvis Bovo - Ed. San Pablo
Comentario:
VIRUS
Aquí te adjunto este artículo, acerca de un virus cada vez más extendido, y que está teniendo consecuencias bastante nefastas en las personas y, por eso, en todos los ámbitos de la sociedad: en lo laboral, en lo familiar, en lo cultural, en lo deportivo...
Habrá que descubrir en uno mismo si tenemos algún síntoma que evidencie que somos portadores de este virus... y buscar el modo de eliminarlo.
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
VIRUS
Una de las expresiones más recurrentes de nuestros días es la palabra VIRUS. Nuestro ordenador empieza a fallar, y cuando un amigo que sabe o un técnico lo mira, tras un tiempo de estudio afirma rotundamente: “es un virus”. De la misma manera, cuando vamos al médico con alguna dolencia más o menos inespecífica, éste nos dirá muy serio: “probablemente es un virus”. No debemos descartar que en unos pocos años se extienda su presencia al sector del automóvil (esta avería la ha provocado un virus), a la vida familiar o al tiempo libre, por poner unos ejemplos.
Todos estos virus tienen algo en común, no se sabe de dónde vienen ni tampoco cuándo se van, porque únicamente se conocen sus síntomas, y lo único que se puede hacer es intentar mitigarlos.
Pero existen unos virus que se han instalado en nuestras vidas, que no sabemos muy bien de dónde vienen, y desde luego sabemos que es muy difícil que se vayan. Son muchos, pero casi todos responden al nombre de VIRUS DE LA MEDIOCRIDAD. No obliga este virus a meterse en cama, pero sí a parecer que se está medio dormido, a pasar el día medio atontado, sin ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor.
Es difícil curarse porque no hay vacuna ni tratamiento, sólo se pueden atender los síntomas para hacer más llevadero el virus. El poder, el dinero, la fama ayudan a pensar que uno está curado, y que es diferente de los demás. Nada más lejos de la realidad, la única manera de superarlo está en la interioridad, porque sólo cuando uno emprende esta gran aventura, descubre que es único e inimitable, y que por lo tanto no tiene nada de mediocre y que puede considerarse curado.
El gran problema es que cada vez es más difícil viajar al interior de uno mismo. El ritmo de vida, las preocupaciones, el ruido, la hipoteca o la televisión nos impiden a menudo pararnos y mirar hacia dentro. Por eso necesitamos oasis, lugares que nos ayuden, aunque sea brevemente, a descubrirnos, a abrirnos a la trascendencia, en camino hacia nuestra experiencia de Dios.
En este verano, os invito a acercaros a un monasterio de clausura, a respirar aire que invite a esa parada y a esa mirada interior, que elimina de nuestra vida esos virus, que como en los ordenadores, nos afectan el software y el hardware de nuestros días.
(Víctor Cortizo en SIGNO, nº 4 - año 2005, Julio-Agosto)
Aquí te adjunto este artículo, acerca de un virus cada vez más extendido, y que está teniendo consecuencias bastante nefastas en las personas y, por eso, en todos los ámbitos de la sociedad: en lo laboral, en lo familiar, en lo cultural, en lo deportivo...
Habrá que descubrir en uno mismo si tenemos algún síntoma que evidencie que somos portadores de este virus... y buscar el modo de eliminarlo.
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
VIRUS
Una de las expresiones más recurrentes de nuestros días es la palabra VIRUS. Nuestro ordenador empieza a fallar, y cuando un amigo que sabe o un técnico lo mira, tras un tiempo de estudio afirma rotundamente: “es un virus”. De la misma manera, cuando vamos al médico con alguna dolencia más o menos inespecífica, éste nos dirá muy serio: “probablemente es un virus”. No debemos descartar que en unos pocos años se extienda su presencia al sector del automóvil (esta avería la ha provocado un virus), a la vida familiar o al tiempo libre, por poner unos ejemplos.
Todos estos virus tienen algo en común, no se sabe de dónde vienen ni tampoco cuándo se van, porque únicamente se conocen sus síntomas, y lo único que se puede hacer es intentar mitigarlos.
Pero existen unos virus que se han instalado en nuestras vidas, que no sabemos muy bien de dónde vienen, y desde luego sabemos que es muy difícil que se vayan. Son muchos, pero casi todos responden al nombre de VIRUS DE LA MEDIOCRIDAD. No obliga este virus a meterse en cama, pero sí a parecer que se está medio dormido, a pasar el día medio atontado, sin ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor.
Es difícil curarse porque no hay vacuna ni tratamiento, sólo se pueden atender los síntomas para hacer más llevadero el virus. El poder, el dinero, la fama ayudan a pensar que uno está curado, y que es diferente de los demás. Nada más lejos de la realidad, la única manera de superarlo está en la interioridad, porque sólo cuando uno emprende esta gran aventura, descubre que es único e inimitable, y que por lo tanto no tiene nada de mediocre y que puede considerarse curado.
El gran problema es que cada vez es más difícil viajar al interior de uno mismo. El ritmo de vida, las preocupaciones, el ruido, la hipoteca o la televisión nos impiden a menudo pararnos y mirar hacia dentro. Por eso necesitamos oasis, lugares que nos ayuden, aunque sea brevemente, a descubrirnos, a abrirnos a la trascendencia, en camino hacia nuestra experiencia de Dios.
En este verano, os invito a acercaros a un monasterio de clausura, a respirar aire que invite a esa parada y a esa mirada interior, que elimina de nuestra vida esos virus, que como en los ordenadores, nos afectan el software y el hardware de nuestros días.
(Víctor Cortizo en SIGNO, nº 4 - año 2005, Julio-Agosto)
Comentario:
VACUNAS VERANIEGAS (continúa)
Se cortó el final:
• Vacuna contra la maleta a medio hacer.
Se te pueden olvidar las bermudas, o la crema protectora o las sandalias, incluso, si me apuras, hasta el botiquín de primeros auxilios... pero nunca se te puede olvidar a Jesús. Él también merece unas vacaciones y justamente este año te ha elegido a ti para pasarlas juntos... ¿Qué dices?
(José María Escudero en Misión Joven, Julio-Agosto 2006)
Se cortó el final:
• Vacuna contra la maleta a medio hacer.
Se te pueden olvidar las bermudas, o la crema protectora o las sandalias, incluso, si me apuras, hasta el botiquín de primeros auxilios... pero nunca se te puede olvidar a Jesús. Él también merece unas vacaciones y justamente este año te ha elegido a ti para pasarlas juntos... ¿Qué dices?
(José María Escudero en Misión Joven, Julio-Agosto 2006)
Comentario:
VACUNAS VERANIEGAS
Aquí te adjunto una lista de "Vacunas veraniegas", imprescindibles para pasar un buen verano. Está claro que no necesitaremos ponernos todas (¿o quizá sí...?) pero si detectamos algún síntoma de los descritos... a por la vacuna.
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM.
VACUNAS VERANIEGAS
Tan importante como el lugar de destino, las reservas en el hotel, las excursiones programadas, las tarjetas de crédito… son las vacunas. Y ya se sabe, ¡mejor prevenir que curar! He aquí una lista de algunas de las vacunas indicadas especialmente para este tiempo:
• Vacuna contra la monotonía.
Tanto si vas a la playa, a la montaña, a la casa del pueblo, como si este año te toca «veranear» donde normalmente «invernas,» tienes que saber que, si olvidas esta vacuna, probablemente corras el peligro de hacer lo de todos los veranos, de hartarte de las mismas cosas y, lo que es peor, a la vuelta de vacaciones, llegar tostado por la «mala leche.»
• Vacuna contra el estrés.
Si tú eres de los que se mueve normalmente al compás de las agujas del reloj, es muy conveniente que no descuides esta vacuna. Te ayudará a «olvidar» tu apretada agenda, tus preocupaciones, tu trabajo... Ah, y uno de los síntomas para saber si esta vacuna está surtiendo el efecto deseado en tu organismo es comprobando si puedes sobrevivir un día, una semana, un (esto es para nota) mes entero sin la preocupación del dichoso móvil.
• Vacuna contra los nervios desatados.
Está indicada, sobremanera, para las largas colas. En la carretera, en los museos, en los supermercados, en los chiringuitos... Ante todo no pierdas los nervios y disfruta. Se cuenta que Jesús en el sermón de la montaña habló de otra bienaventuranza que los evangelistas (la veían poco formal) no quisieron recoger: «Dichosos los lentos, porque no se perderán el más mínimo detalle de la vida.»
• Vacuna contra «los insectos insoportables.»
No me estoy refiriendo a pulgas, avispas, escarabajos, chinches y demás especies. Me refiero a otro grupo más común: tus amigos, tu mujer, tu familia..., aquellos con los que tienes que pasar estas vacaciones. Es el momento de ofrecer tu tiempo o, lo que es lo mismo, tu vida, a los tuyos, sin las prisas del trabajo y las obligaciones de cada día.
• Vacuna contra el «ya hablaremos.»
Son las vacaciones un tiempo privilegiado para no quedar las conversaciones a medias. Ya no hay excusas: «Tienes que ir al colegio, se hace tarde...» En la mesa, debes saber, que se nutren los estómagos, mas en la sobremesa se nutren ¡y de qué manera! los afectos. Es el tiempo indicado para unir comida con cena sin despegar «el culo» de la silla... hablando, riéndose, escuchando..., en fin, queriendo y viviendo « a pierna suelta.»
• Vacuna contra el asfalto.
Evita en la medida de lo posible las aglomeraciones, los coches, los bares... Da a tus pulmones un premio respirando aire fresco y a tus sentidos obséquialos con una bella puesta de sol o un campo sembrado de Vida.
• Vacuna contra los mapas de carretera.
Esta vacuna te ayudará a «perderte.» Sí, has leído bien, a perderte en una encrucijada de pequeños pueblos, en un silencioso pinar o, simplemente, en tu habitación. Y es que a veces es bueno perderse para encontrarse a uno mismo.
• Vacuna contra «la boca seca.»
Este verano da vacaciones a tu lengua y pon a currar (ya era hora, ¿no?) a tus oídos... Y es que debes saber que Dios nos dio una boca y dos oídos, precisamente para eso, para escuchar el doble de lo que hablamos.
• Vacuna contra «el yo-yo.»
No, no se trata del famoso jueguecito. Tal vez veranear sea conjugar la vida en segunda persona. No donde yo quiero ir sino donde quieras ir tú; no lo que a mí me agrada, sino lo que te complazca a ti; no donde, cuando y como yo quiera, sino cuando, donde y como quieras tú.
• Vacuna contra la maleta a medio hacer
Aquí te adjunto una lista de "Vacunas veraniegas", imprescindibles para pasar un buen verano. Está claro que no necesitaremos ponernos todas (¿o quizá sí...?) pero si detectamos algún síntoma de los descritos... a por la vacuna.
Espero que te guste.
Un fuerte abrazo.
JM.
VACUNAS VERANIEGAS
Tan importante como el lugar de destino, las reservas en el hotel, las excursiones programadas, las tarjetas de crédito… son las vacunas. Y ya se sabe, ¡mejor prevenir que curar! He aquí una lista de algunas de las vacunas indicadas especialmente para este tiempo:
• Vacuna contra la monotonía.
Tanto si vas a la playa, a la montaña, a la casa del pueblo, como si este año te toca «veranear» donde normalmente «invernas,» tienes que saber que, si olvidas esta vacuna, probablemente corras el peligro de hacer lo de todos los veranos, de hartarte de las mismas cosas y, lo que es peor, a la vuelta de vacaciones, llegar tostado por la «mala leche.»
• Vacuna contra el estrés.
Si tú eres de los que se mueve normalmente al compás de las agujas del reloj, es muy conveniente que no descuides esta vacuna. Te ayudará a «olvidar» tu apretada agenda, tus preocupaciones, tu trabajo... Ah, y uno de los síntomas para saber si esta vacuna está surtiendo el efecto deseado en tu organismo es comprobando si puedes sobrevivir un día, una semana, un (esto es para nota) mes entero sin la preocupación del dichoso móvil.
• Vacuna contra los nervios desatados.
Está indicada, sobremanera, para las largas colas. En la carretera, en los museos, en los supermercados, en los chiringuitos... Ante todo no pierdas los nervios y disfruta. Se cuenta que Jesús en el sermón de la montaña habló de otra bienaventuranza que los evangelistas (la veían poco formal) no quisieron recoger: «Dichosos los lentos, porque no se perderán el más mínimo detalle de la vida.»
• Vacuna contra «los insectos insoportables.»
No me estoy refiriendo a pulgas, avispas, escarabajos, chinches y demás especies. Me refiero a otro grupo más común: tus amigos, tu mujer, tu familia..., aquellos con los que tienes que pasar estas vacaciones. Es el momento de ofrecer tu tiempo o, lo que es lo mismo, tu vida, a los tuyos, sin las prisas del trabajo y las obligaciones de cada día.
• Vacuna contra el «ya hablaremos.»
Son las vacaciones un tiempo privilegiado para no quedar las conversaciones a medias. Ya no hay excusas: «Tienes que ir al colegio, se hace tarde...» En la mesa, debes saber, que se nutren los estómagos, mas en la sobremesa se nutren ¡y de qué manera! los afectos. Es el tiempo indicado para unir comida con cena sin despegar «el culo» de la silla... hablando, riéndose, escuchando..., en fin, queriendo y viviendo « a pierna suelta.»
• Vacuna contra el asfalto.
Evita en la medida de lo posible las aglomeraciones, los coches, los bares... Da a tus pulmones un premio respirando aire fresco y a tus sentidos obséquialos con una bella puesta de sol o un campo sembrado de Vida.
• Vacuna contra los mapas de carretera.
Esta vacuna te ayudará a «perderte.» Sí, has leído bien, a perderte en una encrucijada de pequeños pueblos, en un silencioso pinar o, simplemente, en tu habitación. Y es que a veces es bueno perderse para encontrarse a uno mismo.
• Vacuna contra «la boca seca.»
Este verano da vacaciones a tu lengua y pon a currar (ya era hora, ¿no?) a tus oídos... Y es que debes saber que Dios nos dio una boca y dos oídos, precisamente para eso, para escuchar el doble de lo que hablamos.
• Vacuna contra «el yo-yo.»
No, no se trata del famoso jueguecito. Tal vez veranear sea conjugar la vida en segunda persona. No donde yo quiero ir sino donde quieras ir tú; no lo que a mí me agrada, sino lo que te complazca a ti; no donde, cuando y como yo quiera, sino cuando, donde y como quieras tú.
• Vacuna contra la maleta a medio hacer
Comentario:
DE TODOS MODOS
Esta semana mi correo es un texto que suelo utilizar al inicio de algunas de mis reuniones, sobre todo con grupos de Cáritas. Se puede aplicar a muchas realidades, pero os la quiero dedicar, sobre todo, a los miembros de las FFCCSS... creo que más de una vez os habréis hecho una reflexión parecida. Y tal como está el panorama, habrá que seguirla haciendo.
Pues nada, con todo cariño, aquí os la envío.
Y ánimo y adelante... de todos modos.
Un fuerte abrazo.
JM
DE TODOS MODOS
Las personas son irrazonables,
inconsecuentes y egoístas,
ámalas de todos modos.
Si haces el bien,
te acusarán de tener oscuros motivos egoístas,
haz el bien de todos modos.
Si tienes éxito y te ganas
amigos falsos y enemigos verdaderos,
lucha de todos modos.
El bien que hagas hoy
será olvidado mañana,
haz el bien de todos modos.
La sinceridad y la franqueza
te hacen vulnerable,
sé sincero y franco de todos modos.
Lo que has tardado años en construir
puede ser destruido en una noche,
construye de todos modos.
Alguien que necesita ayuda de verdad
puede atacarte si le ayudas,
ayúdale de todos modos.
Da al mundo lo mejor que tienes
y te golpearán a pesar de ello,
da al mundo lo mejor que tienes
de todos modos.
(De un cartel en el muro de la Casa Infantil de Calcuta)
Esta semana mi correo es un texto que suelo utilizar al inicio de algunas de mis reuniones, sobre todo con grupos de Cáritas. Se puede aplicar a muchas realidades, pero os la quiero dedicar, sobre todo, a los miembros de las FFCCSS... creo que más de una vez os habréis hecho una reflexión parecida. Y tal como está el panorama, habrá que seguirla haciendo.
Pues nada, con todo cariño, aquí os la envío.
Y ánimo y adelante... de todos modos.
Un fuerte abrazo.
JM
DE TODOS MODOS
Las personas son irrazonables,
inconsecuentes y egoístas,
ámalas de todos modos.
Si haces el bien,
te acusarán de tener oscuros motivos egoístas,
haz el bien de todos modos.
Si tienes éxito y te ganas
amigos falsos y enemigos verdaderos,
lucha de todos modos.
El bien que hagas hoy
será olvidado mañana,
haz el bien de todos modos.
La sinceridad y la franqueza
te hacen vulnerable,
sé sincero y franco de todos modos.
Lo que has tardado años en construir
puede ser destruido en una noche,
construye de todos modos.
Alguien que necesita ayuda de verdad
puede atacarte si le ayudas,
ayúdale de todos modos.
Da al mundo lo mejor que tienes
y te golpearán a pesar de ello,
da al mundo lo mejor que tienes
de todos modos.
(De un cartel en el muro de la Casa Infantil de Calcuta)
Comentario:
RELACIONES CON MICROONDAS
Estaba organizando un poco los archivos, y he encontrado este texto que envié hace ya tiempo, y que viene a ser como un complemento del correo que envié el otro día, acerca de la amistad.
Es corto, pero... sustancioso.
Espero que te guste... y que te salga un "suculento guiso".
Un abrazo.
JM - metropoli
Relaciones con microondas
Algunos estudiosos de la sociedad actual dicen que vivimos en el tiempo del “microondas”: tenemos relaciones con los demás muy rápidas, muy intensas, pero también muy efímeras.
Nuestra vida es como el microondas, y por eso acabamos a veces tan quemados, o dejando tan quemados a los demás. Necesitamos sobrecarga de emociones, relaciones y experiencias para sentir que nuestra vida no está vacía... y a pesar de todo, el vacío interior cada vez lo sentimos con más fuerza.
Hemos perdido la capacidad de “cocer” nuestra vida y nuestras relaciones de manera calmada, a fuego lento, como un buen guiso, despacito... dejando que los distintos elementos que conforman nuestra vida vayan “soltando sustancia”, haciendo con tranquilidad las oportunas “rectificaciones de sal”, corrigiendo lo que haya que corregir, añadiendo lo que haya que añadir, para que este “guiso” que es nuestra vida esté en su punto, para saborear así lo mejor de nuestra vida y de nuestras relaciones con los demás.
(citado por Ramón García Sánchez en “Dabar”, nº 7, 1 de enero de 2004)
Estaba organizando un poco los archivos, y he encontrado este texto que envié hace ya tiempo, y que viene a ser como un complemento del correo que envié el otro día, acerca de la amistad.
Es corto, pero... sustancioso.
Espero que te guste... y que te salga un "suculento guiso".
Un abrazo.
JM - metropoli
Relaciones con microondas
Algunos estudiosos de la sociedad actual dicen que vivimos en el tiempo del “microondas”: tenemos relaciones con los demás muy rápidas, muy intensas, pero también muy efímeras.
Nuestra vida es como el microondas, y por eso acabamos a veces tan quemados, o dejando tan quemados a los demás. Necesitamos sobrecarga de emociones, relaciones y experiencias para sentir que nuestra vida no está vacía... y a pesar de todo, el vacío interior cada vez lo sentimos con más fuerza.
Hemos perdido la capacidad de “cocer” nuestra vida y nuestras relaciones de manera calmada, a fuego lento, como un buen guiso, despacito... dejando que los distintos elementos que conforman nuestra vida vayan “soltando sustancia”, haciendo con tranquilidad las oportunas “rectificaciones de sal”, corrigiendo lo que haya que corregir, añadiendo lo que haya que añadir, para que este “guiso” que es nuestra vida esté en su punto, para saborear así lo mejor de nuestra vida y de nuestras relaciones con los demás.
(citado por Ramón García Sánchez en “Dabar”, nº 7, 1 de enero de 2004)
Comentario:
AMISTAD
Esta semana envío un correo cuyo tema es "sabido", pero... quizá por eso esté algo descuidado: cultivar y cuidar una verdadera amistad. El correo electrónico, el irc, el chat... son medios que, bien utilizados, pueden iniciar una amistad... Pero luego eso que ha surgido hay que cuidarlo y alimentarlo, para que se desarrolle bien, y no se quede en un simple conocimiento.
Es difícil, cuesta... pero las cosas que merecen la pena cuestan, ¿no?
Espero que os guste.
Un abrazo.
JM
AMISTAD
Con demasiada facilidad, decimos de alguien que es nuestro amigo o calificamos una relación de amistad, cuando, de facto, sólo se funda en intereses de orden muy distinto, que constituyen el núcleo de tal vinculación. A veces, lo decimos por ingenuidad, otras veces, porque deseamos persistir en el engaño y creer que, de veras, tenemos amigos, cuando, la verdad, es que estamos enteramente solos.
De hecho, la amistad responde a la necesidad, al profundo deseo de comunicación y de vida compartida que siente el ser humano desde lo más hondo de su ser. Somos seres vulnerables, necesitamos la comprensión y el afecto de los otros. Sólo el dios de Aristóteles o el Uno plotiniano se pueden permitir el lujo de no tener amigos, pero el ser humano requiere del vínculo de la amistad, para vivir, para desarrollarse plenamente. A nadie se le escapa, que necesitamos amigos para aspirar a una cierta felicidad. Necesitamos confidentes, personas cercanas a quiénes poder revelar nuestros secretos más íntimos, nuestras angustias y temores. Necesitamos ser escuchados, ser amados, ser aceptados incondicionalmente, más allá del cálculo de rendimientos.
La amistad es la culminación de vida interpersonal, el más preciado de los vínculos. Más allá de la amistad útil y de la que se funda en el placer, está la amistad pura, la que se construye sobre el bien v cuya finalidad es el bienestar del amigo. La amistad solamente adquiere pleno valor si supera la prueba del tiempo, si el lazo que une a los dos amigos supera las contrariedades y los avatares de la historia.
Este vínculo se ha descrito de múltiples maneras y ha adquirido formas muy variadas a lo largo de la historia, pero la amistad constituye uno de esos lazos universalmente compartidos en todas las culturas. Es virtud, vínculo y sentimiento, una extraña mezcla de fenómenos que dota de valor y sentido de la vida humana. Se trata de una relación de mutua benevolencia, fundada en la complicidad y en la confidencialidad, que exige un pacto tácito de obligaciones y de deberes. Lazo profundo que se cuece a lo largo de los años y que salva a los hombres de la soledad.
¿Puede haber algo así como una amistad líquida? ¿No se trata de un contrasentido? La amistad requiere de solidez, de confianza. Uno sabe que cuenta con un amigo, cuando puede acudir a él a cualquier hora, cuando es aceptado por ser quién es y no por el papel que representa en la sociedad. En tiempos de modernidad líquida, la amistad se presenta como un lazo excesivo, como algo desmesurado para la mentalidad de la debilidad. Da miedo afianzar un vínculo de tales dimensiones, ir más allá de la cháchara y la juerga de los viernes, estar dispuesto a sacrificarse por el bien del amigo. Es evidente que se requieren amigos, pero no se concibe este vínculo con la seriedad que tradicionalmente se le ha atribuido.
Chateamos y tenemos compinches con quienes chatear. Necesitamos comunicarnos, establecer redes y tener la sensación que somos socialmente relevantes. Los compinches o colegas on line, como bien lo sabe cualquier adicto, van y vienen, aparecen y desaparecen, pero siempre hay alguno en línea para ahogar el silencio con «mensajes». En la relación de «colegas», el ir y venir de los mensajes, la circulación de mensajes, es el mensaje, sin que importe el contenido. Esta relación de colega nada tiene que ver con la seriedad de la amistad, ni con
Esta semana envío un correo cuyo tema es "sabido", pero... quizá por eso esté algo descuidado: cultivar y cuidar una verdadera amistad. El correo electrónico, el irc, el chat... son medios que, bien utilizados, pueden iniciar una amistad... Pero luego eso que ha surgido hay que cuidarlo y alimentarlo, para que se desarrolle bien, y no se quede en un simple conocimiento.
Es difícil, cuesta... pero las cosas que merecen la pena cuestan, ¿no?
Espero que os guste.
Un abrazo.
JM
AMISTAD
Con demasiada facilidad, decimos de alguien que es nuestro amigo o calificamos una relación de amistad, cuando, de facto, sólo se funda en intereses de orden muy distinto, que constituyen el núcleo de tal vinculación. A veces, lo decimos por ingenuidad, otras veces, porque deseamos persistir en el engaño y creer que, de veras, tenemos amigos, cuando, la verdad, es que estamos enteramente solos.
De hecho, la amistad responde a la necesidad, al profundo deseo de comunicación y de vida compartida que siente el ser humano desde lo más hondo de su ser. Somos seres vulnerables, necesitamos la comprensión y el afecto de los otros. Sólo el dios de Aristóteles o el Uno plotiniano se pueden permitir el lujo de no tener amigos, pero el ser humano requiere del vínculo de la amistad, para vivir, para desarrollarse plenamente. A nadie se le escapa, que necesitamos amigos para aspirar a una cierta felicidad. Necesitamos confidentes, personas cercanas a quiénes poder revelar nuestros secretos más íntimos, nuestras angustias y temores. Necesitamos ser escuchados, ser amados, ser aceptados incondicionalmente, más allá del cálculo de rendimientos.
La amistad es la culminación de vida interpersonal, el más preciado de los vínculos. Más allá de la amistad útil y de la que se funda en el placer, está la amistad pura, la que se construye sobre el bien v cuya finalidad es el bienestar del amigo. La amistad solamente adquiere pleno valor si supera la prueba del tiempo, si el lazo que une a los dos amigos supera las contrariedades y los avatares de la historia.
Este vínculo se ha descrito de múltiples maneras y ha adquirido formas muy variadas a lo largo de la historia, pero la amistad constituye uno de esos lazos universalmente compartidos en todas las culturas. Es virtud, vínculo y sentimiento, una extraña mezcla de fenómenos que dota de valor y sentido de la vida humana. Se trata de una relación de mutua benevolencia, fundada en la complicidad y en la confidencialidad, que exige un pacto tácito de obligaciones y de deberes. Lazo profundo que se cuece a lo largo de los años y que salva a los hombres de la soledad.
¿Puede haber algo así como una amistad líquida? ¿No se trata de un contrasentido? La amistad requiere de solidez, de confianza. Uno sabe que cuenta con un amigo, cuando puede acudir a él a cualquier hora, cuando es aceptado por ser quién es y no por el papel que representa en la sociedad. En tiempos de modernidad líquida, la amistad se presenta como un lazo excesivo, como algo desmesurado para la mentalidad de la debilidad. Da miedo afianzar un vínculo de tales dimensiones, ir más allá de la cháchara y la juerga de los viernes, estar dispuesto a sacrificarse por el bien del amigo. Es evidente que se requieren amigos, pero no se concibe este vínculo con la seriedad que tradicionalmente se le ha atribuido.
Chateamos y tenemos compinches con quienes chatear. Necesitamos comunicarnos, establecer redes y tener la sensación que somos socialmente relevantes. Los compinches o colegas on line, como bien lo sabe cualquier adicto, van y vienen, aparecen y desaparecen, pero siempre hay alguno en línea para ahogar el silencio con «mensajes». En la relación de «colegas», el ir y venir de los mensajes, la circulación de mensajes, es el mensaje, sin que importe el contenido. Esta relación de colega nada tiene que ver con la seriedad de la amistad, ni con
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (10)
Aquí te adjunto la última entrega de la serie "Trabajo y familia", con dos testimonios más. El objetivo de los testimonios no es otro que mostrar que, si nos paramos a pensar con detenimiento, habrá "algo" que podremos hacer, dentro de nuestras posibilidades y circunstancias, para no dejarnos arrastrar por la espiral creciente de trabajo-consumo que acaba por privarnos de lo necesario para que la vida sea "humana".
A partir de la semana que viene, procuraré enviar cosas más breves y fáciles de digerir... Ya lo dice el refrán: "En tiempo de melones, cortos los sermones".
Un fuerte abrazo.
J M.
TRABAJO Y FAMILIA (10): Testimonios de nuevas formas de vida familiar (II).
Testimonio de una familia obrera cristiana
“Somos una familia militante obrera cristiana, compuesta por cuatro miembros, un matrimonio (Benilde y José Ignacio) y dos hijos (Andrés y Ruth) y hemos tratado de poner como guía la austeridad, un valor a contracorriente de los tiempos.
Creemos que la austeridad es como la denominación de origen del obrero y del cristiano. Este estilo de vida pobre (de Jesús) no está motivado por un sentido ascético o por desprecio de las cosas materiales. Es la actitud consecuente de quien sabe que no se puede anunciar el evangelio a los pobres desde la riqueza, el poder o la seguridad.
Reconocemos que llevar a cabo este estilo de vida no es fácil, sobre todo con nuestros hijos. Exige un cambio radical en algunas actitudes y en algunos comportamientos que están muy metidos dentro de nosotros. Pero lo principal y fundamental que nos ha aportado esta opción es la de ir aprendiendo a dialogar en la familia, pues el reto no era imponer sino aprender a dialogar, para poder construir una cultura familiar basada no en el poder, sino en la solidaridad, no en el dominio del otro sino en el amor.
Por eso tratamos de que nuestros gastos, regalos, pagas, vengan precedidos de un diálogo familiar, que sirva para concienciarnos en la necesidad de tener en cuenta la austeridad, de no dejarnos llevar por las modas, propagandas, marcas, etc., que nos haga ser cada día una familia militante obrera cristiana”. José Ignacio y Benilde
Hecho de no consumo
“Somos una familia de 5 miembros, los padres y 3 hijos. Trabajamos en la enseñanza los dos padres; como nuestro lugar de trabajo está alejado de nuestra residencia, para ir al trabajo, al principio íbamos en coche y moto, respectivamente; esto nos suponía prisas con los horarios, no poder hacer ejercicio; agobios de querer abarcarlo todo (casa, hijos, trabajo, etc.), consumo de carburantes y contaminación, y por eso pensándolo, vimos que la bicicleta nos podía ayudar, ya que era más práctica y ágil, y no hay problema de aparcarla, disfrutábamos de pasear con ella, nos permite ir al trabajo y de paso hacer ejercicio, no nos agobiaba, no contaminábamos y no consumíamos carburante, sólo fuerza física, etc. Por esta razones decidimos ir en bicicleta, los dos, y llevamos así 20 años. Nuestros hijos también lo vieron y el mayor se desplaza a todos los sitios en bicicleta.
Hemos visto muchas ventajas: nos relaja, ayuda a llegar al trabajo sin agobio. Disfrutamos viendo el paisaje que en el coche no pedes ver. No contaminamos. No consumimos. Podemos colaborar en asociaciones de ciclistas que trabajan por unas condiciones viales más favorables al uso de la bicicleta.” Pepe y Virtudes.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Aquí te adjunto la última entrega de la serie "Trabajo y familia", con dos testimonios más. El objetivo de los testimonios no es otro que mostrar que, si nos paramos a pensar con detenimiento, habrá "algo" que podremos hacer, dentro de nuestras posibilidades y circunstancias, para no dejarnos arrastrar por la espiral creciente de trabajo-consumo que acaba por privarnos de lo necesario para que la vida sea "humana".
A partir de la semana que viene, procuraré enviar cosas más breves y fáciles de digerir... Ya lo dice el refrán: "En tiempo de melones, cortos los sermones".
Un fuerte abrazo.
J M.
TRABAJO Y FAMILIA (10): Testimonios de nuevas formas de vida familiar (II).
Testimonio de una familia obrera cristiana
“Somos una familia militante obrera cristiana, compuesta por cuatro miembros, un matrimonio (Benilde y José Ignacio) y dos hijos (Andrés y Ruth) y hemos tratado de poner como guía la austeridad, un valor a contracorriente de los tiempos.
Creemos que la austeridad es como la denominación de origen del obrero y del cristiano. Este estilo de vida pobre (de Jesús) no está motivado por un sentido ascético o por desprecio de las cosas materiales. Es la actitud consecuente de quien sabe que no se puede anunciar el evangelio a los pobres desde la riqueza, el poder o la seguridad.
Reconocemos que llevar a cabo este estilo de vida no es fácil, sobre todo con nuestros hijos. Exige un cambio radical en algunas actitudes y en algunos comportamientos que están muy metidos dentro de nosotros. Pero lo principal y fundamental que nos ha aportado esta opción es la de ir aprendiendo a dialogar en la familia, pues el reto no era imponer sino aprender a dialogar, para poder construir una cultura familiar basada no en el poder, sino en la solidaridad, no en el dominio del otro sino en el amor.
Por eso tratamos de que nuestros gastos, regalos, pagas, vengan precedidos de un diálogo familiar, que sirva para concienciarnos en la necesidad de tener en cuenta la austeridad, de no dejarnos llevar por las modas, propagandas, marcas, etc., que nos haga ser cada día una familia militante obrera cristiana”. José Ignacio y Benilde
Hecho de no consumo
“Somos una familia de 5 miembros, los padres y 3 hijos. Trabajamos en la enseñanza los dos padres; como nuestro lugar de trabajo está alejado de nuestra residencia, para ir al trabajo, al principio íbamos en coche y moto, respectivamente; esto nos suponía prisas con los horarios, no poder hacer ejercicio; agobios de querer abarcarlo todo (casa, hijos, trabajo, etc.), consumo de carburantes y contaminación, y por eso pensándolo, vimos que la bicicleta nos podía ayudar, ya que era más práctica y ágil, y no hay problema de aparcarla, disfrutábamos de pasear con ella, nos permite ir al trabajo y de paso hacer ejercicio, no nos agobiaba, no contaminábamos y no consumíamos carburante, sólo fuerza física, etc. Por esta razones decidimos ir en bicicleta, los dos, y llevamos así 20 años. Nuestros hijos también lo vieron y el mayor se desplaza a todos los sitios en bicicleta.
Hemos visto muchas ventajas: nos relaja, ayuda a llegar al trabajo sin agobio. Disfrutamos viendo el paisaje que en el coche no pedes ver. No contaminamos. No consumimos. Podemos colaborar en asociaciones de ciclistas que trabajan por unas condiciones viales más favorables al uso de la bicicleta.” Pepe y Virtudes.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (9)
Te adjunto una nueva entrega de "Trabajo y familia". Como decía la semana pasada, ahora vienen los testimonios personales, reales. Se trata, simplemente, de ver que "es posible" vivir de otro modo. La reflexión ha de ser profunda, no siempre las circunstancias permitirán llevar a cabo lo que nos gustaría, pero lo importante es no rendirse y llegar hasta donde podamos y nos dejen. Por poco que se haga, será importante para no dejarse atrapar por la corriente deshumanizadora.
Espero, como siempre, que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (9): Testimonios de nuevas formas de vida familiar (I).
Como decíamos en el correo anterior, la lucha por los derechos debemos acompañarlas de nuevas formas de vida familiar que nos permitan superar algunas de las dificultades con que nos encontramos. Para ello, ofrecemos los testimonios de familias que muestran que es posible vivir de otra forma. Son testimonios de personas que ponen de manifiesto que, a pesar de las dificultades, la familia puede ser ámbito de educación y desarrollo integral y liberador, puede ser ese proyecto de humanización y socialización a la que está llamada.
Experiencia con reducción de jornada
“Empecé en septiembre de 1995, estábamos en proceso de iniciación de la HOAC, soy directivo de una Sociedad Anónima Laboral, acabábamos de salir de una crisis, mi dedicación a la empresa era total. Pepa y yo tenemos tres hijos, dedicaba muy poca atención a la familia, a actividades sociales y a mí mismo, lo que me producía una profunda insatisfacción personal y una tremenda carga a mi esposa, que es maestra Lo hablamos en casa, y en el grupo de Iniciación, lo planteé a la empresa y aceptaron, por mi trayectoria y porque comprendieron lo importante que era para mí.
El acuerdo era de 25 horas semanales, que en la práctica han sido 34 de media y una reducción de 4500 euros de ingresos anuales. Soy una excepción en la empresa y ahora que estamos en otra crisis existe presión para que vuelva a la jornada completa. La experiencia ha sido muy positiva personalmente y para la familia. He logrado acercar mi vida real a mis ideas, a mi proyecto personal de vida militante. No hay comparación entre lo conseguido y los ingresos perdidos”. Alex y Pepa.
Experiencia con media jornada de trabajo
“Cuando durante el curso 1997-1998 realizamos en la HOAC la reflexión sobre el reparto del trabajo con el slogan ‘trabajar menos para trabajar todos’, a mí me fue calando poco a poco en mis reflexiones y lo comenté con la familia. En esos momentos mis dos hijas tenían 14 y 12 años y mi suegra que vive con nosotros tenía 82 años. Yo desde los 14 años estoy trabajando y nuestra situación económica es de dos trabajadores de la administración pública. En mis ratos de oración pedía al Señor que me ayudara a verlo claro y que se pudiera hacer realidad. Yo vi que mi situación familiar era propicia y sólo de pensarlo me llenaba de satisfacción.
Fui a comentarlo con un representante de los trabajadores de mi empresa y se sorprendió ante mi propuesta de reducir a la mitad mi jornada laboral a cambio de que contratasen a otra persona la otra mitad de la jornada; me comentó que eran situaciones poco comunes, que no estaban recogidas en el convenio y que para que la empresa se pronunciara se tenía que reunir una comisión.
Después de ver la posibilidad de que mi trabajo se podía dividir y hablarlo con los responsables del Departamento donde trabajo, me concedieron la media jornada de trabajo el 1-08-1998, contratando a otra persona para realizar la otra media jornada.
Después de 7 años con jornada reducida, me siento muy satisfecha por varios motivos: porque contrataron a otra persona la media jornada, porque he podido dedicarle más tiempo a la vida familiar, a mis actividades de compromiso social y me encuentro más relajada a nivel personal.
Te adjunto una nueva entrega de "Trabajo y familia". Como decía la semana pasada, ahora vienen los testimonios personales, reales. Se trata, simplemente, de ver que "es posible" vivir de otro modo. La reflexión ha de ser profunda, no siempre las circunstancias permitirán llevar a cabo lo que nos gustaría, pero lo importante es no rendirse y llegar hasta donde podamos y nos dejen. Por poco que se haga, será importante para no dejarse atrapar por la corriente deshumanizadora.
Espero, como siempre, que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (9): Testimonios de nuevas formas de vida familiar (I).
Como decíamos en el correo anterior, la lucha por los derechos debemos acompañarlas de nuevas formas de vida familiar que nos permitan superar algunas de las dificultades con que nos encontramos. Para ello, ofrecemos los testimonios de familias que muestran que es posible vivir de otra forma. Son testimonios de personas que ponen de manifiesto que, a pesar de las dificultades, la familia puede ser ámbito de educación y desarrollo integral y liberador, puede ser ese proyecto de humanización y socialización a la que está llamada.
Experiencia con reducción de jornada
“Empecé en septiembre de 1995, estábamos en proceso de iniciación de la HOAC, soy directivo de una Sociedad Anónima Laboral, acabábamos de salir de una crisis, mi dedicación a la empresa era total. Pepa y yo tenemos tres hijos, dedicaba muy poca atención a la familia, a actividades sociales y a mí mismo, lo que me producía una profunda insatisfacción personal y una tremenda carga a mi esposa, que es maestra Lo hablamos en casa, y en el grupo de Iniciación, lo planteé a la empresa y aceptaron, por mi trayectoria y porque comprendieron lo importante que era para mí.
El acuerdo era de 25 horas semanales, que en la práctica han sido 34 de media y una reducción de 4500 euros de ingresos anuales. Soy una excepción en la empresa y ahora que estamos en otra crisis existe presión para que vuelva a la jornada completa. La experiencia ha sido muy positiva personalmente y para la familia. He logrado acercar mi vida real a mis ideas, a mi proyecto personal de vida militante. No hay comparación entre lo conseguido y los ingresos perdidos”. Alex y Pepa.
Experiencia con media jornada de trabajo
“Cuando durante el curso 1997-1998 realizamos en la HOAC la reflexión sobre el reparto del trabajo con el slogan ‘trabajar menos para trabajar todos’, a mí me fue calando poco a poco en mis reflexiones y lo comenté con la familia. En esos momentos mis dos hijas tenían 14 y 12 años y mi suegra que vive con nosotros tenía 82 años. Yo desde los 14 años estoy trabajando y nuestra situación económica es de dos trabajadores de la administración pública. En mis ratos de oración pedía al Señor que me ayudara a verlo claro y que se pudiera hacer realidad. Yo vi que mi situación familiar era propicia y sólo de pensarlo me llenaba de satisfacción.
Fui a comentarlo con un representante de los trabajadores de mi empresa y se sorprendió ante mi propuesta de reducir a la mitad mi jornada laboral a cambio de que contratasen a otra persona la otra mitad de la jornada; me comentó que eran situaciones poco comunes, que no estaban recogidas en el convenio y que para que la empresa se pronunciara se tenía que reunir una comisión.
Después de ver la posibilidad de que mi trabajo se podía dividir y hablarlo con los responsables del Departamento donde trabajo, me concedieron la media jornada de trabajo el 1-08-1998, contratando a otra persona para realizar la otra media jornada.
Después de 7 años con jornada reducida, me siento muy satisfecha por varios motivos: porque contrataron a otra persona la media jornada, porque he podido dedicarle más tiempo a la vida familiar, a mis actividades de compromiso social y me encuentro más relajada a nivel personal.
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (8)
Esta semana, dentro de la serie "Trabajo y familia", llegamos a una serie de puntos básicos que hay que conquistar. Sé que hoy en día se habla mucho de "Derechos", y no tanto de obligaciones. Pero, como veremos la semana que viene, trabajar por la adquisición de unos derechos conlleva el compromiso y la responsabilidad de vivir de forma coherente con eso que reclamamos. Como dice el texto, el camino a recorrer es largo; como uno de vosotros me habéis dicho, suena a utopía... pero toda caminata, por larga que sea, comienza con un primer paso.
Espero que te resulte interesante.
Cuídate, un abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (8): La lucha por los nuevos derechos.
La realidad que hemos visto pone serias trabas al desarrollo de la vida familiar y configura un modelo de sociedad que no facilita la vida humana. Esta situación es nueva y plantea un formidable reto para todos aquellos que están preocupados por la dignidad y la libertad de la persona. En concreto, a la vida sindical y política se le plantea el reto de redefinir el contenido de muchas luchas y reivindicaciones para dar respuesta a la nueva situación. A estas reivindicaciones les llamamos “Derechos familiares de las personas y derechos sociales de las familias”.
A) Los derechos familiares de las personas:
· Derecho a ser madre y padre.
· Derecho a formar, mantener y desarrollar una familia.
· Derecho a cuidar a los ancianos.
· Derecho a educar a los hijos.
· Derecho a cultivar las relaciones de pareja.
· Derecho a una jornada de trabajo compatible con la situación familiar.
· Derecho a cultivar la propia vocación.
· Derecho a tener un compromiso político-social.
· Derecho a no ser penalizado de ninguna manera por el ejercicio de estos derechos.
B) Los derechos sociales de las familias:
· Derecho a que la organización del trabajo se subordine a la familia.
· Derecho a un salario familiar.
· Derecho a recibir la ayuda necesaria que garantice el ejercicio de los derechos familiares de las personas.
· Derecho a una red de prestaciones sociales que garanticen la vivienda, la educación, la sanidad, el desempleo, la enfermedad y la jubilación.
Es largo el camino por recorrer para que esos derechos de las personas y de las familias se vayan haciendo realidad.
Es necesario superar cualquier tentación a la inercia o a la resignación. Por el contrario, “el amor es posible, y nosotros podemos ponerlo en práctica porque hemos sido creados a imagen de Dios” (Benedicto XVI, “Dios es amor”, nº 39)
La lucha por los derechos debemos acompañarlas de nuevas formas de vida familiar que nos permitan superar algunas de las dificultades con que nos encontramos. Para ello, ofrecemos los testimonios de familias que muestran que es posible vivir de otra forma. Son testimonios de personas que ponen de manifiesto que, a pesar de las dificultades, la familia puede ser ámbito de educación y desarrollo integral y liberador, puede ser ese proyecto de humanización y socialización a la que está llamada.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
…pero eso será (D.m.) la próxima semana. ;o)
Esta semana, dentro de la serie "Trabajo y familia", llegamos a una serie de puntos básicos que hay que conquistar. Sé que hoy en día se habla mucho de "Derechos", y no tanto de obligaciones. Pero, como veremos la semana que viene, trabajar por la adquisición de unos derechos conlleva el compromiso y la responsabilidad de vivir de forma coherente con eso que reclamamos. Como dice el texto, el camino a recorrer es largo; como uno de vosotros me habéis dicho, suena a utopía... pero toda caminata, por larga que sea, comienza con un primer paso.
Espero que te resulte interesante.
Cuídate, un abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (8): La lucha por los nuevos derechos.
La realidad que hemos visto pone serias trabas al desarrollo de la vida familiar y configura un modelo de sociedad que no facilita la vida humana. Esta situación es nueva y plantea un formidable reto para todos aquellos que están preocupados por la dignidad y la libertad de la persona. En concreto, a la vida sindical y política se le plantea el reto de redefinir el contenido de muchas luchas y reivindicaciones para dar respuesta a la nueva situación. A estas reivindicaciones les llamamos “Derechos familiares de las personas y derechos sociales de las familias”.
A) Los derechos familiares de las personas:
· Derecho a ser madre y padre.
· Derecho a formar, mantener y desarrollar una familia.
· Derecho a cuidar a los ancianos.
· Derecho a educar a los hijos.
· Derecho a cultivar las relaciones de pareja.
· Derecho a una jornada de trabajo compatible con la situación familiar.
· Derecho a cultivar la propia vocación.
· Derecho a tener un compromiso político-social.
· Derecho a no ser penalizado de ninguna manera por el ejercicio de estos derechos.
B) Los derechos sociales de las familias:
· Derecho a que la organización del trabajo se subordine a la familia.
· Derecho a un salario familiar.
· Derecho a recibir la ayuda necesaria que garantice el ejercicio de los derechos familiares de las personas.
· Derecho a una red de prestaciones sociales que garanticen la vivienda, la educación, la sanidad, el desempleo, la enfermedad y la jubilación.
Es largo el camino por recorrer para que esos derechos de las personas y de las familias se vayan haciendo realidad.
Es necesario superar cualquier tentación a la inercia o a la resignación. Por el contrario, “el amor es posible, y nosotros podemos ponerlo en práctica porque hemos sido creados a imagen de Dios” (Benedicto XVI, “Dios es amor”, nº 39)
La lucha por los derechos debemos acompañarlas de nuevas formas de vida familiar que nos permitan superar algunas de las dificultades con que nos encontramos. Para ello, ofrecemos los testimonios de familias que muestran que es posible vivir de otra forma. Son testimonios de personas que ponen de manifiesto que, a pesar de las dificultades, la familia puede ser ámbito de educación y desarrollo integral y liberador, puede ser ese proyecto de humanización y socialización a la que está llamada.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
…pero eso será (D.m.) la próxima semana. ;o)
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (7 bis)
Se cortó el final.
E) El trabajo debe subordinarse a la familia. El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación de la persona.
Estos dos ámbitos de valores -uno relacionado con el trabajo y otro consecuente con el carácter familiar de la vida humana- deben unirse entre sí correctamente y correctamente compenetrarse. El trabajo es, en un cierto sentido, una condición para hacer posible la fundación de una familia, ya que ésta exige medios de subsistencia, que la persona adquiere normalmente mediante el trabajo.
El conjunto del proceso de producción debe, pues, ajustarse a las necesidades de la persona y a la manera de vida de cada uno en particular, de su vida familiar, principalmente por lo que toca a las madres de familia. Ofrézcase además a los trabajadores la posibilidad de desarrollar sus cualidades propias y su persona en el ejercicio mismo del trabajo (...) debiendo gozar todos también de un reposo y ocio suficiente para cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Se cortó el final.
E) El trabajo debe subordinarse a la familia. El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación de la persona.
Estos dos ámbitos de valores -uno relacionado con el trabajo y otro consecuente con el carácter familiar de la vida humana- deben unirse entre sí correctamente y correctamente compenetrarse. El trabajo es, en un cierto sentido, una condición para hacer posible la fundación de una familia, ya que ésta exige medios de subsistencia, que la persona adquiere normalmente mediante el trabajo.
El conjunto del proceso de producción debe, pues, ajustarse a las necesidades de la persona y a la manera de vida de cada uno en particular, de su vida familiar, principalmente por lo que toca a las madres de familia. Ofrézcase además a los trabajadores la posibilidad de desarrollar sus cualidades propias y su persona en el ejercicio mismo del trabajo (...) debiendo gozar todos también de un reposo y ocio suficiente para cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (7)
Aquí te adjunto la entrega semanal de "Trabajo y familia". Esta semana es un poco más largo (no mucho, que nadie se asuste), porque he creído mejor no dividir en dos este capítulo para que se vea la unidad de todo lo que dice. Por lo menos, que los conceptos los tengamos claros, y que hagamos lo que podamos y nos dejen para avanzar en la dirección que el texto indica.
Un abrazo y hasta la próxima.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (7) - Valoración: juicio cristiano
A) La familia lugar de humanización y primera sociedad.
Para la iglesia, la familia formada por la unión sacramental entre un varón y una mujer, es considerada como el lugar primario de humanización de la persona y de la sociedad y cuna de la vida y del amor. En la familia, la persona, varón y mujer, recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado y, por consiguiente, qué quiere decir en concreto ser persona. La comunidad familiar nace de la comunión de las personas. La comunión se refiere a la relación personal entre el “yo” y el “tú”. La comunidad en cambio supera este esquema apuntando hacia una sociedad, un “nosotros”. La familia, comunidad de personas, es por consiguiente la primera sociedad humana.
B) La familia lugar de conversión, evangelización y compromiso social.
La familia es un espacio donde el Evangelio es transmitido y desde donde éste se irradia. Dentro de una familia consciente de esta misión, todos sus miembros evangelizan y son evangelizados.
La familia constituye el lugar natural y el instrumento más eficaz de humanización y personalización de la sociedad. De cara a una sociedad que corre el peligro de ser cada vez más despersonalizada y masificadora y por tanto inhumana y deshumanizadora, la familia posee y comunica todavía hoy energías formidables capaces de sacar a la persona del anonimato, de mantenerla consciente de su dignidad, de enriquecerla con genuina humanidad y de insertarla activamente con su unicidad e irrepetibilidad en el tejido de la sociedad.
La familia cristiana está llamada a ofrecer a todos, el testimonio de una entrega generosa y desinteresada a los problemas sociales, mediante la opción preferencial por los pobres y marginados.
C) La sociedad y el Estado deben estar al servicio de la familia. La sociedad y el Estado deben estar en función de la familia.
Todo modelo social que busque el bien de la persona no puede prescindir de la centralidad y de la responsabilidad social de la familia.
El reconocimiento por parte de las instituciones civiles y del Estado, de la prioridad de la familia sobre cualquier otra comunidad y sobre la misma realidad estatal, comporta superar las concepciones meramente individualistas y asumir la dimensión familiar como perspectiva cultural y política, irrenunciable en la consideración de las personas.
D) El trabajo debe subordinarse a la persona. El trabajo es un bien para la persona.
San Ambrosio decía que cada trabajador es la mano de Cristo que continúa creando y haciendo el bien. El trabajo es cauce de comunión social, medio de contemplación y de oración.
Cualquier forma de materialismo o economicismo, que intente reducir el trabajador a un mero instrumento de producción, deshumaniza la esencia del trabajo, porque la persona es la medida de la dignidad del trabajo. El mandamiento del descanso sabático constituye un baluarte contra el sometimiento humano al trabajo, voluntario o impuesto, y contra cualquier forma de explotación. La exigencia de justicia que tiene su origen en Dios, es anterior a la exigencia del beneficio. Más vale poco, con justicia, que mucha renta sin equidad. El capital debe subordinarse al trabajo, el trabajador es la causa eficiente de todo el proceso de producción, mientras que el capital es sólo un instrumento al servicio del mismo desde el servicio al hombre.
E
Aquí te adjunto la entrega semanal de "Trabajo y familia". Esta semana es un poco más largo (no mucho, que nadie se asuste), porque he creído mejor no dividir en dos este capítulo para que se vea la unidad de todo lo que dice. Por lo menos, que los conceptos los tengamos claros, y que hagamos lo que podamos y nos dejen para avanzar en la dirección que el texto indica.
Un abrazo y hasta la próxima.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (7) - Valoración: juicio cristiano
A) La familia lugar de humanización y primera sociedad.
Para la iglesia, la familia formada por la unión sacramental entre un varón y una mujer, es considerada como el lugar primario de humanización de la persona y de la sociedad y cuna de la vida y del amor. En la familia, la persona, varón y mujer, recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado y, por consiguiente, qué quiere decir en concreto ser persona. La comunidad familiar nace de la comunión de las personas. La comunión se refiere a la relación personal entre el “yo” y el “tú”. La comunidad en cambio supera este esquema apuntando hacia una sociedad, un “nosotros”. La familia, comunidad de personas, es por consiguiente la primera sociedad humana.
B) La familia lugar de conversión, evangelización y compromiso social.
La familia es un espacio donde el Evangelio es transmitido y desde donde éste se irradia. Dentro de una familia consciente de esta misión, todos sus miembros evangelizan y son evangelizados.
La familia constituye el lugar natural y el instrumento más eficaz de humanización y personalización de la sociedad. De cara a una sociedad que corre el peligro de ser cada vez más despersonalizada y masificadora y por tanto inhumana y deshumanizadora, la familia posee y comunica todavía hoy energías formidables capaces de sacar a la persona del anonimato, de mantenerla consciente de su dignidad, de enriquecerla con genuina humanidad y de insertarla activamente con su unicidad e irrepetibilidad en el tejido de la sociedad.
La familia cristiana está llamada a ofrecer a todos, el testimonio de una entrega generosa y desinteresada a los problemas sociales, mediante la opción preferencial por los pobres y marginados.
C) La sociedad y el Estado deben estar al servicio de la familia. La sociedad y el Estado deben estar en función de la familia.
Todo modelo social que busque el bien de la persona no puede prescindir de la centralidad y de la responsabilidad social de la familia.
El reconocimiento por parte de las instituciones civiles y del Estado, de la prioridad de la familia sobre cualquier otra comunidad y sobre la misma realidad estatal, comporta superar las concepciones meramente individualistas y asumir la dimensión familiar como perspectiva cultural y política, irrenunciable en la consideración de las personas.
D) El trabajo debe subordinarse a la persona. El trabajo es un bien para la persona.
San Ambrosio decía que cada trabajador es la mano de Cristo que continúa creando y haciendo el bien. El trabajo es cauce de comunión social, medio de contemplación y de oración.
Cualquier forma de materialismo o economicismo, que intente reducir el trabajador a un mero instrumento de producción, deshumaniza la esencia del trabajo, porque la persona es la medida de la dignidad del trabajo. El mandamiento del descanso sabático constituye un baluarte contra el sometimiento humano al trabajo, voluntario o impuesto, y contra cualquier forma de explotación. La exigencia de justicia que tiene su origen en Dios, es anterior a la exigencia del beneficio. Más vale poco, con justicia, que mucha renta sin equidad. El capital debe subordinarse al trabajo, el trabajador es la causa eficiente de todo el proceso de producción, mientras que el capital es sólo un instrumento al servicio del mismo desde el servicio al hombre.
E
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (6)
Ahora que se acerca el verano, es la época para poder dedicar tiempo a esas facetas de nuestra vida que, el resto del año, quedan en segundo, tercer, cuarto... lugar. Es el tiempo, como estamos diciendo en esta serie de artículos, de cuidar la relación entre persona, familia y sociedad, de vivir una vida realmente "humana".
Espero que te resulte interesante. Cuídate.
JM - metropoli
TRABAJO Y FAMILIA (6) - Valoración: juicio humano
Para valorar esta situación debemos hacer dos juicios: un juicio humano, para ver si en la situación descrita la familia puede desarrollar las tareas que la misma sociedad le exige; y un juicio cristiano, para mirar esa misma realidad desde la fe de la Iglesia.
Juicio humano: la familia no es una unidad de producción y consumo.
Algunos afirman que la familia puede entenderse como una unidad de producción y consumo. Producción en un doble sentido: productiva y doméstica. Y consumo como modelo de realización humana: la felicidad consiste en poder consumir lo que se desee.
Esta concepción ha escondido la riqueza, complejidad y profundidad de las tareas que debe realizar la familia para garantizar los procesos de vida de sus miembros y sus relaciones con la sociedad. Para hacernos una idea del contenido de este trabajo, podemos agruparlo en doce grupos de tareas, que deben ser realizadas de manera cotidiana y que constituyen el núcleo de lo que se ha llamado trabajo doméstico o trabajo familiar. Los doce grupos de tareas son:
1. Administrar los recursos de la familia y organizar el consumo.
2. Tener hijos, socializar y educar a los niños. Incluida, en las familias cristianas, la educación en la Fe.
3. Ayudar a descubrir la vocación de cada uno y su orientación profesional, y acompañarlos hasta insertarlos en la sociedad logrando su autonomía.
4. Diseñar un conjunto de menús atendiendo a su valor calórico y nutricional, y seleccionar y preparar los alimentos teniendo en cuenta los gustos, edades y situación personal de cada uno.
5. Atender a los familiares enfermos y cuidar de los ancianos.
6. Mantener y desarrollar la autoestima y la afectividad de todos.
7. Mantener, cultivar y desarrollar las relaciones familiares y sociales.
8. Mantener las relaciones institucionales.
9. Cuidar y mantener el estado de salud de todos los miembros.
10. Organizar el ocio de toda la familia y orientar el ocio de los menores.
11. Limpiar y mantener la casa.
12. Organizar y realizar el transporte.
Cada uno de estos grupos de tareas se compone a su vez de un conjunto de actividades múltiples y variadas, complejas y con un profundo calado social. Pensemos, por ejemplo, la importancia social que tiene el tener hijos, poder atenderlos, educarlos y socializarlos, cuidar a los enfermos, cuidar a los ancianos, mantener unas relaciones equilibradas, etc.
Los testimonios expuestos, y la realidad que conocemos, nos dicen que el modelo de la flexibilidad ha roto la estructura de los tiempos, ha roto la relación que debe existir entre persona, familia y sociedad y muchas de estas tareas no se pueden realizar. La consecuencia es que muchas de las patologías que hemos mencionado al principio de esta reflexión están relacionadas con las dificultades que tienen las familias para vivir.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Ahora que se acerca el verano, es la época para poder dedicar tiempo a esas facetas de nuestra vida que, el resto del año, quedan en segundo, tercer, cuarto... lugar. Es el tiempo, como estamos diciendo en esta serie de artículos, de cuidar la relación entre persona, familia y sociedad, de vivir una vida realmente "humana".
Espero que te resulte interesante. Cuídate.
JM - metropoli
TRABAJO Y FAMILIA (6) - Valoración: juicio humano
Para valorar esta situación debemos hacer dos juicios: un juicio humano, para ver si en la situación descrita la familia puede desarrollar las tareas que la misma sociedad le exige; y un juicio cristiano, para mirar esa misma realidad desde la fe de la Iglesia.
Juicio humano: la familia no es una unidad de producción y consumo.
Algunos afirman que la familia puede entenderse como una unidad de producción y consumo. Producción en un doble sentido: productiva y doméstica. Y consumo como modelo de realización humana: la felicidad consiste en poder consumir lo que se desee.
Esta concepción ha escondido la riqueza, complejidad y profundidad de las tareas que debe realizar la familia para garantizar los procesos de vida de sus miembros y sus relaciones con la sociedad. Para hacernos una idea del contenido de este trabajo, podemos agruparlo en doce grupos de tareas, que deben ser realizadas de manera cotidiana y que constituyen el núcleo de lo que se ha llamado trabajo doméstico o trabajo familiar. Los doce grupos de tareas son:
1. Administrar los recursos de la familia y organizar el consumo.
2. Tener hijos, socializar y educar a los niños. Incluida, en las familias cristianas, la educación en la Fe.
3. Ayudar a descubrir la vocación de cada uno y su orientación profesional, y acompañarlos hasta insertarlos en la sociedad logrando su autonomía.
4. Diseñar un conjunto de menús atendiendo a su valor calórico y nutricional, y seleccionar y preparar los alimentos teniendo en cuenta los gustos, edades y situación personal de cada uno.
5. Atender a los familiares enfermos y cuidar de los ancianos.
6. Mantener y desarrollar la autoestima y la afectividad de todos.
7. Mantener, cultivar y desarrollar las relaciones familiares y sociales.
8. Mantener las relaciones institucionales.
9. Cuidar y mantener el estado de salud de todos los miembros.
10. Organizar el ocio de toda la familia y orientar el ocio de los menores.
11. Limpiar y mantener la casa.
12. Organizar y realizar el transporte.
Cada uno de estos grupos de tareas se compone a su vez de un conjunto de actividades múltiples y variadas, complejas y con un profundo calado social. Pensemos, por ejemplo, la importancia social que tiene el tener hijos, poder atenderlos, educarlos y socializarlos, cuidar a los enfermos, cuidar a los ancianos, mantener unas relaciones equilibradas, etc.
Los testimonios expuestos, y la realidad que conocemos, nos dicen que el modelo de la flexibilidad ha roto la estructura de los tiempos, ha roto la relación que debe existir entre persona, familia y sociedad y muchas de estas tareas no se pueden realizar. La consecuencia es que muchas de las patologías que hemos mencionado al principio de esta reflexión están relacionadas con las dificultades que tienen las familias para vivir.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (5) continúa
Falta el último punto.
3) Del tiempo de vida al tiempo productivo.
El modelo de la flexibilidad considera que la vida humana se compone de un solo tiempo, el productivo, y los demás tiempos (personal, familiar, social) no existen o deben ser sacrificados en pro del tiempo de trabajo.
“Ustedes imagínense una cajera con una hija, con la reducción de jornada desde el principio, pero con el horario de lunes de 9.00 a 13.00; martes, de 15,05 a 19,05; miércoles, libre; jueves, de 18,30 a cierre, y cada día uno diferente, siempre cuatro horas o menos. Las personas que nos ayudan con la niña también tienen su vida, con lo que no se puede supeditar a la familia, amigos, etcétera y pagar a una persona para que la cuide con esos sueldos de azafata de caja (cajera), pues mejor quedarse en casa. Y ya, para colmo, cuando se denuncia la situación porque es un motivo de guarda y custodia de los hijos, para conseguir un horario fijo de mañana (coincidiendo con la jornada escolar), incomprensiblemente se pierde el juicio ante la gran superficie, y se apela al Supremo, que para cuando salga el juicio mi hija tiene ya más de seis años, que es la fecha límite”.
(El País Semanal, 27-04-03)
En el modelo de la flexibilidad impuesta, las relaciones entre persona, familia y sociedad son muy difíciles y complejas. La persona y la familia quedan subordinadas al trabajo.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Falta el último punto.
3) Del tiempo de vida al tiempo productivo.
El modelo de la flexibilidad considera que la vida humana se compone de un solo tiempo, el productivo, y los demás tiempos (personal, familiar, social) no existen o deben ser sacrificados en pro del tiempo de trabajo.
“Ustedes imagínense una cajera con una hija, con la reducción de jornada desde el principio, pero con el horario de lunes de 9.00 a 13.00; martes, de 15,05 a 19,05; miércoles, libre; jueves, de 18,30 a cierre, y cada día uno diferente, siempre cuatro horas o menos. Las personas que nos ayudan con la niña también tienen su vida, con lo que no se puede supeditar a la familia, amigos, etcétera y pagar a una persona para que la cuide con esos sueldos de azafata de caja (cajera), pues mejor quedarse en casa. Y ya, para colmo, cuando se denuncia la situación porque es un motivo de guarda y custodia de los hijos, para conseguir un horario fijo de mañana (coincidiendo con la jornada escolar), incomprensiblemente se pierde el juicio ante la gran superficie, y se apela al Supremo, que para cuando salga el juicio mi hija tiene ya más de seis años, que es la fecha límite”.
(El País Semanal, 27-04-03)
En el modelo de la flexibilidad impuesta, las relaciones entre persona, familia y sociedad son muy difíciles y complejas. La persona y la familia quedan subordinadas al trabajo.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (5)
Aquí va la entrega semanal de "Trabajo y familia". Y el tema es serio, muy serio. Hay en juego muchos factores que influyen decisivamente no sólo en las familias afectadas, sino de rebote, en toda la sociedad. A ver qué hacemos...
Un saludo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (5) - Relaciones entre persona, familia y sociedad
El modelo de la flexibilidad está construido sobre tres presupuestos que reducen a la persona y a la familia en tres dimensiones fundamentales para la vida humana.
1) De la diversidad humana a la uniformidad de la fuerza del trabaja
Esta manera de organizar el trabajo presupone que todos los seres humanos son iguales, homogéneos. Sin embargo, la característica principal de las personas es la diversidad, no hay dos personas iguales, cada persona es única, original e irrepetible.
Precisamente, la Declaración de los Derechos Humanos recoge que todos tienen los mismos derechos a pesar de esta diversidad, que nadie puede ser discriminado por ser distinto.
“Tengo 28 años y un hijo de 3. Hasta que él nació ejercí de secretaria, además de algún trabajo esporádico en funciones administrativas. Tuve que tomarme un descanso con la llegada de mi hijo, y pensaba continuar con mi vida profesional ahora que ya empieza la guardería. Pero ahora ya nadie me contrata, ni siquiera para hacer sustituciones. Así que tras varios rechazos pude comprobar que se debe a que tengo un hijo. Me parece increíble que aún exista discriminación por una razón tan natural como es la de procreación. Y yo que pensaba tener dos niños...”
Laura. (20 minutos, 18-10-05)
2) De la familia al individuo.
El modelo de la flexibilidad funciona desde la creencia de que cuando contrata fuerza de trabajo contrata a individuos, cuando en realidad se contrata a una familia. Esta situación ha permanecido oculta durante mucho tiempo porque la mujer asumía todo el trabajo oculto -doméstico- para que el varón pudiera estar dedicado sólo al trabajo sin “cargas” familiares.
Cuando la mujer rompe su situación y se incorpora al trabajo asalariado, el problema se manifiesta con toda su crudeza, y las consecuencias podemos valorarlas en el caso siguiente:
“El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha confirmado una sentencia dictada por el Juzgado de lo Social número 1 de Terrassa que condenaba a una empresa a indemnizar con 28.851 euros a un trabajador que sufrió acoso moral y vejaciones cuando se reincorporó al trabajo tras un permiso para adoptar un hijo. En concreto, la empresa de artes gráficas en la que trabajaba le denegó “sin motivos” un pequeño cambio de horario solicitado por el empleado exclusivamente para cuidar al menor de tres años. Al incorporarse al trabajo, la empresa modificó el horario del empleado, que pasó a ser de 9 a 14 horas y de 16 a 19 horas. El trabajador pidió poder entrar una hora antes para poder salir también una hora antes, pero la empresa se lo denegó. No sólo eso, sino que el empresario obligó al trabajador a entregar a diario un justificante de todas las tareas que hacía en la empresa hora a hora, lo que no debían hacer el resto de obreros. También le prohibió únicamente a él hablar por teléfono móvil particular en horario laboral y le encargó tareas de fotocopias y de descarga de camiones, cuando su función era la de diseñador”.
(El País, 30/04/03)
Aunque esta situación la padecen casi siempre las mujeres, lo que se penaliza no es ser mujer, lo que se penaliza es ser familia, lo que se penaliza es tener “cargas”. Por ello, cuando el papel de “madre” lo asume un hombre, como en el caso que acabamos de ver, la sanción es la misma que si fuera una mujer.
3) Del tiempo de vida al tiempo productivo.
El modelo de la flexibilidad considera que la vida humana se compone de un solo tiempo, el productivo, y los demás tiempos (personal, familiar, social) no existen o debe
Aquí va la entrega semanal de "Trabajo y familia". Y el tema es serio, muy serio. Hay en juego muchos factores que influyen decisivamente no sólo en las familias afectadas, sino de rebote, en toda la sociedad. A ver qué hacemos...
Un saludo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (5) - Relaciones entre persona, familia y sociedad
El modelo de la flexibilidad está construido sobre tres presupuestos que reducen a la persona y a la familia en tres dimensiones fundamentales para la vida humana.
1) De la diversidad humana a la uniformidad de la fuerza del trabaja
Esta manera de organizar el trabajo presupone que todos los seres humanos son iguales, homogéneos. Sin embargo, la característica principal de las personas es la diversidad, no hay dos personas iguales, cada persona es única, original e irrepetible.
Precisamente, la Declaración de los Derechos Humanos recoge que todos tienen los mismos derechos a pesar de esta diversidad, que nadie puede ser discriminado por ser distinto.
“Tengo 28 años y un hijo de 3. Hasta que él nació ejercí de secretaria, además de algún trabajo esporádico en funciones administrativas. Tuve que tomarme un descanso con la llegada de mi hijo, y pensaba continuar con mi vida profesional ahora que ya empieza la guardería. Pero ahora ya nadie me contrata, ni siquiera para hacer sustituciones. Así que tras varios rechazos pude comprobar que se debe a que tengo un hijo. Me parece increíble que aún exista discriminación por una razón tan natural como es la de procreación. Y yo que pensaba tener dos niños...”
Laura. (20 minutos, 18-10-05)
2) De la familia al individuo.
El modelo de la flexibilidad funciona desde la creencia de que cuando contrata fuerza de trabajo contrata a individuos, cuando en realidad se contrata a una familia. Esta situación ha permanecido oculta durante mucho tiempo porque la mujer asumía todo el trabajo oculto -doméstico- para que el varón pudiera estar dedicado sólo al trabajo sin “cargas” familiares.
Cuando la mujer rompe su situación y se incorpora al trabajo asalariado, el problema se manifiesta con toda su crudeza, y las consecuencias podemos valorarlas en el caso siguiente:
“El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha confirmado una sentencia dictada por el Juzgado de lo Social número 1 de Terrassa que condenaba a una empresa a indemnizar con 28.851 euros a un trabajador que sufrió acoso moral y vejaciones cuando se reincorporó al trabajo tras un permiso para adoptar un hijo. En concreto, la empresa de artes gráficas en la que trabajaba le denegó “sin motivos” un pequeño cambio de horario solicitado por el empleado exclusivamente para cuidar al menor de tres años. Al incorporarse al trabajo, la empresa modificó el horario del empleado, que pasó a ser de 9 a 14 horas y de 16 a 19 horas. El trabajador pidió poder entrar una hora antes para poder salir también una hora antes, pero la empresa se lo denegó. No sólo eso, sino que el empresario obligó al trabajador a entregar a diario un justificante de todas las tareas que hacía en la empresa hora a hora, lo que no debían hacer el resto de obreros. También le prohibió únicamente a él hablar por teléfono móvil particular en horario laboral y le encargó tareas de fotocopias y de descarga de camiones, cuando su función era la de diseñador”.
(El País, 30/04/03)
Aunque esta situación la padecen casi siempre las mujeres, lo que se penaliza no es ser mujer, lo que se penaliza es ser familia, lo que se penaliza es tener “cargas”. Por ello, cuando el papel de “madre” lo asume un hombre, como en el caso que acabamos de ver, la sanción es la misma que si fuera una mujer.
3) Del tiempo de vida al tiempo productivo.
El modelo de la flexibilidad considera que la vida humana se compone de un solo tiempo, el productivo, y los demás tiempos (personal, familiar, social) no existen o debe
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (4) (continúa)
De nuevo se ha cortado el final, aquí está.
Saludos.
JM - metropoli
Flexibilidad horaria: La flexibilidad horaria la contemplamos en todos los miembros de esta familia que trabajan. Especialmente en el caso de Ángel con una jornada de trabajo demencial -media jornada de madrugada y media al mediodía- y de Sonia que no controla los días de descanso de la semana próxima. La flexibilidad horaria destruye el tiempo de vida y social, también el tiempo para dedicarlo a la familia y a las relaciones de sociabilidad y desarrollo. Pone en peligro el equilibrio emocional y afectivo de los niños y mayores. Como consecuencia de esta situación las familias tienden a cerrarse en sí mismas, abandonando la relación con las otras familias, organizaciones, etc.
Flexibilidad Salarial: Aunque no aparece explícitamente, los ingresos mensuales de cada una de estas personas son variables, pues dependen de un conjunto de pluses, incentivos y objetivos alcanzados. Así, mientras que la estructura de gastos de la familia es muy poco flexible (alimentos, hipotecas, transportes, gas, electricidad, teléfono, impuestos, seguros, educación, etc.) los ingresos sí lo son. Esta situación rompe la autonomía personal y familiar, así como la seguridad económica familiar.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
De nuevo se ha cortado el final, aquí está.
Saludos.
JM - metropoli
Flexibilidad horaria: La flexibilidad horaria la contemplamos en todos los miembros de esta familia que trabajan. Especialmente en el caso de Ángel con una jornada de trabajo demencial -media jornada de madrugada y media al mediodía- y de Sonia que no controla los días de descanso de la semana próxima. La flexibilidad horaria destruye el tiempo de vida y social, también el tiempo para dedicarlo a la familia y a las relaciones de sociabilidad y desarrollo. Pone en peligro el equilibrio emocional y afectivo de los niños y mayores. Como consecuencia de esta situación las familias tienden a cerrarse en sí mismas, abandonando la relación con las otras familias, organizaciones, etc.
Flexibilidad Salarial: Aunque no aparece explícitamente, los ingresos mensuales de cada una de estas personas son variables, pues dependen de un conjunto de pluses, incentivos y objetivos alcanzados. Así, mientras que la estructura de gastos de la familia es muy poco flexible (alimentos, hipotecas, transportes, gas, electricidad, teléfono, impuestos, seguros, educación, etc.) los ingresos sí lo son. Esta situación rompe la autonomía personal y familiar, así como la seguridad económica familiar.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (4)
Te adjunto una nueva entrega de "Trabajo y familia". Y, después de leerlo, te invito a que pienses en dos preguntas: ¿Te ves reflejado en alguno/s de los puntos? ¿Cuántas personas conoces que estén afectadas de uno modo u otro por esa "flexibilidad"?
Desde distintos ámbitos se nos quiere hacer creer que "eso es inevitable hoy en día", "es lo que hay, no se puede hacer otra cosa". ¿Seguro? ¿O habrá que ponerse las pilas y apoyar las iniciativas que existen para defender los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias?
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (4) - Flexibilidad
La función del Estado es servir al bien común. El bien común consiste en que la relación entre persona, familia y sociedad posibilite y favorezca que las personas y las familias puedan crecer en libertad, atendiendo a sus necesidades, materiales, culturales y espirituales, y participando activamente en la sociedad. El Estado y la política son, en realidad, servidores de la vida humana, servidores de la persona y de la familia.
Las relaciones entre persona, familia y sociedad están mediadas, entre otras cosas, por la forma en que está organizado el trabajo. No queremos decir con ello que el trabajo sea el único factor que condiciona estas relaciones, lo que sí afirmamos es que tiene una importancia decisiva en la vida de las personas, de las familias y en el modelo de sociedad.
La flexibilidad es la palabra mágica que define la forma en que hoy se organiza el trabajo. La flexibilidad es buena cuando se utiliza para adaptar los modos y ritmos de producción a la persona. Pero normalmente se utiliza para lo contrario, para subordinar la persona a todo el complejo productivo.
Vamos a partir de un caso real para comprender lo que decimos:
“La familia Pérez está compuesta por un matrimonio y tres hijos. El padre, mecánico soldador, después de llevar varias temporadas en el paro y trabajando en el extranjero, se decide a crear una empresa con otros compañeros. Esta aventura le obliga a trasladarse a otra Comunidad Autónoma, en donde va consolidando su situación. Al año, la familia decide que la mujer y la hija pequeña se vayan a vivir con el padre y los dos hijos mayores, Sonia, de 21 años y Eugenio de 18, quedan en su ciudad de origen. En la nueva comunidad autónoma, la hija pequeña, de 12 años, tiene serios problemas para integrarse debido a su lengua natal y a las dificultades para aprender la lengua de la nueva Comunidad.
Eugenio termina el bachillerato y se matricula en la universidad, no aprueba ninguna asignatura y abandona, ahora busca trabajo.
Sonia estudia Relaciones Laborales y trabaja en una cafetería. Su horario es de cuatro a ocho de la tarde, de lunes a viernes, y de tres de la tarde a nueve de la noche los sábados y domingos. Descansa dos días entre semana, que le son comunicados la semana anterior.
Sonia tiene novio, Ángel, que trabaja en una empresa industrial. Su jornada diaria de trabajo es la siguiente: lunes a viernes de once de la noche a cuatro de la mañana, y todos los sábados de once de la noche a seis y media de la mañana. Además, cuatro días de la semana, incluidos los sábados, y de forma rotativa, trabaja también de dos y media a cuatro y media de la tarde. Descansa la noche del domingo al lunes”.
De este caso podemos deducir tres tipos de flexibilidad: geográfica, horaria y salarial.
Flexibilidad geográfica: La flexibilidad geográfica, o movilidad geográfica, implica que la familia tiene que dividirse y separarse por causa del trabajo. Las consecuencias son que rompen las relaciones familiares y de parentesco, culturales y sociales.
Flexibilidad horaria: La flexibilidad horaria la contemplamos en todos los miembros de esta familia que trabajan. Especialmente en el caso de Ángel con una jornad
Te adjunto una nueva entrega de "Trabajo y familia". Y, después de leerlo, te invito a que pienses en dos preguntas: ¿Te ves reflejado en alguno/s de los puntos? ¿Cuántas personas conoces que estén afectadas de uno modo u otro por esa "flexibilidad"?
Desde distintos ámbitos se nos quiere hacer creer que "eso es inevitable hoy en día", "es lo que hay, no se puede hacer otra cosa". ¿Seguro? ¿O habrá que ponerse las pilas y apoyar las iniciativas que existen para defender los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias?
Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (4) - Flexibilidad
La función del Estado es servir al bien común. El bien común consiste en que la relación entre persona, familia y sociedad posibilite y favorezca que las personas y las familias puedan crecer en libertad, atendiendo a sus necesidades, materiales, culturales y espirituales, y participando activamente en la sociedad. El Estado y la política son, en realidad, servidores de la vida humana, servidores de la persona y de la familia.
Las relaciones entre persona, familia y sociedad están mediadas, entre otras cosas, por la forma en que está organizado el trabajo. No queremos decir con ello que el trabajo sea el único factor que condiciona estas relaciones, lo que sí afirmamos es que tiene una importancia decisiva en la vida de las personas, de las familias y en el modelo de sociedad.
La flexibilidad es la palabra mágica que define la forma en que hoy se organiza el trabajo. La flexibilidad es buena cuando se utiliza para adaptar los modos y ritmos de producción a la persona. Pero normalmente se utiliza para lo contrario, para subordinar la persona a todo el complejo productivo.
Vamos a partir de un caso real para comprender lo que decimos:
“La familia Pérez está compuesta por un matrimonio y tres hijos. El padre, mecánico soldador, después de llevar varias temporadas en el paro y trabajando en el extranjero, se decide a crear una empresa con otros compañeros. Esta aventura le obliga a trasladarse a otra Comunidad Autónoma, en donde va consolidando su situación. Al año, la familia decide que la mujer y la hija pequeña se vayan a vivir con el padre y los dos hijos mayores, Sonia, de 21 años y Eugenio de 18, quedan en su ciudad de origen. En la nueva comunidad autónoma, la hija pequeña, de 12 años, tiene serios problemas para integrarse debido a su lengua natal y a las dificultades para aprender la lengua de la nueva Comunidad.
Eugenio termina el bachillerato y se matricula en la universidad, no aprueba ninguna asignatura y abandona, ahora busca trabajo.
Sonia estudia Relaciones Laborales y trabaja en una cafetería. Su horario es de cuatro a ocho de la tarde, de lunes a viernes, y de tres de la tarde a nueve de la noche los sábados y domingos. Descansa dos días entre semana, que le son comunicados la semana anterior.
Sonia tiene novio, Ángel, que trabaja en una empresa industrial. Su jornada diaria de trabajo es la siguiente: lunes a viernes de once de la noche a cuatro de la mañana, y todos los sábados de once de la noche a seis y media de la mañana. Además, cuatro días de la semana, incluidos los sábados, y de forma rotativa, trabaja también de dos y media a cuatro y media de la tarde. Descansa la noche del domingo al lunes”.
De este caso podemos deducir tres tipos de flexibilidad: geográfica, horaria y salarial.
Flexibilidad geográfica: La flexibilidad geográfica, o movilidad geográfica, implica que la familia tiene que dividirse y separarse por causa del trabajo. Las consecuencias son que rompen las relaciones familiares y de parentesco, culturales y sociales.
Flexibilidad horaria: La flexibilidad horaria la contemplamos en todos los miembros de esta familia que trabajan. Especialmente en el caso de Ángel con una jornad
Comentario:
DISTINCIONES AL VALOR Y CUMPLIMIENTO DEL DEBER
Mi más sincera enhorabuena. Y gracias a todos por vuestra entrega.
Cuidaos.
JM - metropoli
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060602/prensa/noticias/CValenciana/200606/02/VAL-CVA-135.htm
Valencia
51 agentes y cuerpos de Policía Local reciben distinciones al valor y cumplimiento del deber
Peralta denuncia que la falta de guardias civiles obliga a doblar los servicios
Un emotivo acto en el Auditorio de la Ciudad de la Justicia cerró ayer el Día de la Policía Local. El conseller de Administraciones Públicas, Miguel Peralta, hizo entrega de 51 distinciones a agentes y cuerpos que se han distinguido en su trabajo durante el último ejercicio.
Uno de los momentos más emocionantes fue cuando los padres de dos agentes de Buñol muertos en acto de servicio recogieron la medalla a título póstumo.
31 distinciones recayeron en policías con más de 25 años de servicio; 12 por actuaciones en seguridad y tres medallas colectivas a los cuerpos de Buñol, Paterna y La Vila.
El conseller aprovechó su intervención para denunciar que la Policía Local se ve obligada a asumir funciones que no le corresponden por la carencia de guardias civiles y recriminó al Gobierno la falta de medios en la Comunitat Valenciana.
A la entrada del acto una decena de sindicalistas de UGT, STA y CC.OO. urgieron al Consell la aplicación de la segunda actividad. En este sentido, Peralta indicó que la Conselleria estudia con los ayuntamientos una solución.
Mi más sincera enhorabuena. Y gracias a todos por vuestra entrega.
Cuidaos.
JM - metropoli
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060602/prensa/noticias/CValenciana/200606/02/VAL-CVA-135.htm
Valencia
51 agentes y cuerpos de Policía Local reciben distinciones al valor y cumplimiento del deber
Peralta denuncia que la falta de guardias civiles obliga a doblar los servicios
Un emotivo acto en el Auditorio de la Ciudad de la Justicia cerró ayer el Día de la Policía Local. El conseller de Administraciones Públicas, Miguel Peralta, hizo entrega de 51 distinciones a agentes y cuerpos que se han distinguido en su trabajo durante el último ejercicio.
Uno de los momentos más emocionantes fue cuando los padres de dos agentes de Buñol muertos en acto de servicio recogieron la medalla a título póstumo.
31 distinciones recayeron en policías con más de 25 años de servicio; 12 por actuaciones en seguridad y tres medallas colectivas a los cuerpos de Buñol, Paterna y La Vila.
El conseller aprovechó su intervención para denunciar que la Policía Local se ve obligada a asumir funciones que no le corresponden por la carencia de guardias civiles y recriminó al Gobierno la falta de medios en la Comunitat Valenciana.
A la entrada del acto una decena de sindicalistas de UGT, STA y CC.OO. urgieron al Consell la aplicación de la segunda actividad. En este sentido, Peralta indicó que la Conselleria estudia con los ayuntamientos una solución.
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (3) continúa
Se cortó la última parte del artículo, aquí la pongo.
Saludos.
JM - metropoli
En el seno de esta familia, que es expresión del amor y realización de la comunión, surge, crece y se desarrolla la persona. La persona, como ser vocacionado para amar y construir la comunión en libertad, necesita de este ámbito de amor y comunión que es la familia para realizarse en plenitud.
La sociedad debe organizarse para que la persona y la familia sean felices y puedan desarrollarse con arreglo a su identidad más profunda. Cuando esto ocurre, la familia se inserta en la sociedad irradiando en ella el amor y la comunión que la constituyen. La “comunión familiar” aspira a convertirse en comunión universal, en comunión de la familia humana, en sociedad de comunión. La familia es para la sociedad, para realizarse en ella amando y construyendo la comunión. Si no es así, la familia se convierte en una cooperativa de egoísmo negando su propia identidad.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Se cortó la última parte del artículo, aquí la pongo.
Saludos.
JM - metropoli
En el seno de esta familia, que es expresión del amor y realización de la comunión, surge, crece y se desarrolla la persona. La persona, como ser vocacionado para amar y construir la comunión en libertad, necesita de este ámbito de amor y comunión que es la familia para realizarse en plenitud.
La sociedad debe organizarse para que la persona y la familia sean felices y puedan desarrollarse con arreglo a su identidad más profunda. Cuando esto ocurre, la familia se inserta en la sociedad irradiando en ella el amor y la comunión que la constituyen. La “comunión familiar” aspira a convertirse en comunión universal, en comunión de la familia humana, en sociedad de comunión. La familia es para la sociedad, para realizarse en ella amando y construyendo la comunión. Si no es así, la familia se convierte en una cooperativa de egoísmo negando su propia identidad.
(Hermandad Obrera de Acción Católica, Día de la HOAC 2006)
Comentario:
TRABAJO Y FAMILIA (3)
Continúo ofreciéndote esta serie en torno a "Trabajo y Familia". Hoy el fragmento es algo más largo, pero he pensado que no debía cortarlo, ya que toca las bases de lo que se va a exponer después. Por cierto, que habrá testimonios sacados de la vida real, en próximas entregas. Quizá alguno/a nos veamos reflejados en ellos.
Espero que te resulte interesante.
JM
TRABAJO Y FAMILIA (3) - Persona, familia y sociedad
La sociedad en la que nos ha tocado vivir ofrece un conjunto de posibilidades para que las personas y las familias puedan vivir con dignidad. Los innumerables avances científico-técnicos, los sistemas de protección social, los servicios públicos y privados que atienden a multitud de necesidades, la acción protectora de numerosas asociaciones, las numerosas personas buenas que dedican parte de su vida a servir a los que más lo necesitan, todo ello contiene infinitas oportunidades para que las personas y las familias tengan una vida buena, una vida digna, una vida justa.
En esta sociedad, tan maravillosa en tantos aspectos, también ocurren cosas que nos desconciertan: la pobreza y la marginación persisten en medio de la opulencia. Es necesario el trabajo de los dos miembros de la pareja para poder vivir y, a pesar de ello, hay familias endeudadas que no pueden llegar a fin de mes agobiadas por la hipoteca. El paro y la precariedad de muchos contratos generan una ansiedad y angustia difícil de soportar en muchas personas y familias. Crece el número de niños problemáticos que sus padres manifiestan no poder educarlos. Crece la violencia escolar y, en los niños, adolescentes y jóvenes se incrementa la incidencia de diversas patologías como la obesidad, drogadicción, alcoholismo, sexualidad precoz, etc. Muchas familias se rompen casi antes de empezar. Muchas mujeres desearían tener más hijos pero la situación de trabajo y vida se lo impide. Los psiquiatras nos alertan del crecimiento de las neurosis, las depresiones y los suicidios en todos los tramos de edad. Muchos ancianos viven solos y mueren solos, sin nadie que los atienda... ¿Qué está pasando? ¿Cómo abordar estas terribles paradojas?
El “quid” de la cuestión radica en las relaciones que se establecen entre persona, familia y sociedad. La persona no puede desarrollarse sin la familia. La familia no es posible sin personas que tengan unas cualidades determinadas para formarla, mantenerla y desarrollarla, y ambas, persona y familia, no son posibles sin la sociedad, pues la sociabilidad es una dimensión de la persona y de la familia. El tipo y la finalidad de las relaciones entre persona, familia y sociedad dependen mucho de la concepción que tengamos de lo que es la persona, la familia y la sociedad.
Para la fe cristiana, la persona, varón y mujer, ha sido creado por Dios “a su imagen y semejanza”. La persona es, por lo tanto, un ser constituido por el Amor de Dios, vocacionado para amar y ser amado, vocacionado para construir la comunión entre los demás, la comunión con la naturaleza y la comunión con Dios, pues la comunión es el fruto del amor y el sostén de la realización de la persona y de su felicidad. La felicidad y realización de la persona se produce cuando decide libre y conscientemente construir su vida para desarrollar su capacidad de amar y de vivir en comunión.
La familia es la primera manifestación del amor de la persona. En ella se realiza y desarrolla amando y siendo amada. Es por ello, también, la primera sociedad. Si el fruto del amor es la comunión, la familia es la primera expresión de la comunión, la realización más cercana de la comunión que tiene la persona. Lo mismo que la esencia de nuestro Dios es ser “una comunión de personas”, Padre, Hijo y Espíritu Santo, la esencia de la persona se manifiesta en esa comunión de personas que es la familia. En el seno de esta familia, que es expresión del amor y realización de la comunión, surge, crece y se
Continúo ofreciéndote esta serie en torno a "Trabajo y Familia". Hoy el fragmento es algo más largo, pero he pensado que no debía cortarlo, ya que toca las bases de lo que se va a exponer después. Por cierto, que habrá testimonios sacados de la vida real, en próximas entregas. Quizá alguno/a nos veamos reflejados en ellos.
Espero que te resulte interesante.
JM
TRABAJO Y FAMILIA (3) - Persona, familia y sociedad
La sociedad en la que nos ha tocado vivir ofrece un conjunto de posibilidades para que las personas y las familias puedan vivir con dignidad. Los innumerables avances científico-técnicos, los sistemas de protección social, los servicios públicos y privados que atienden a multitud de necesidades, la acción protectora de numerosas asociaciones, las numerosas personas buenas que dedican parte de su vida a servir a los que más lo necesitan, todo ello contiene infinitas oportunidades para que las personas y las familias tengan una vida buena, una vida digna, una vida justa.
En esta sociedad, tan maravillosa en tantos aspectos, también ocurren cosas que nos desconciertan: la pobreza y la marginación persisten en medio de la opulencia. Es necesario el trabajo de los dos miembros de la pareja para poder vivir y, a pesar de ello, hay familias endeudadas que no pueden llegar a fin de mes agobiadas por la hipoteca. El paro y la precariedad de muchos contratos generan una ansiedad y angustia difícil de soportar en muchas personas y familias. Crece el número de niños problemáticos que sus padres manifiestan no poder educarlos. Crece la violencia escolar y, en los niños, adolescentes y jóvenes se incrementa la incidencia de diversas patologías como la obesidad, drogadicción, alcoholismo, sexualidad precoz, etc. Muchas familias se rompen casi antes de empezar. Muchas mujeres desearían tener más hijos pero la situación de trabajo y vida se lo impide. Los psiquiatras nos alertan del crecimiento de las neurosis, las depresiones y los suicidios en todos los tramos de edad. Muchos ancianos viven solos y mueren solos, sin nadie que los atienda... ¿Qué está pasando? ¿Cómo abordar estas terribles paradojas?
El “quid” de la cuestión radica en las relaciones que se establecen entre persona, familia y sociedad. La persona no puede desarrollarse sin la familia. La familia no es posible sin personas que tengan unas cualidades determinadas para formarla, mantenerla y desarrollarla, y ambas, persona y familia, no son posibles sin la sociedad, pues la sociabilidad es una dimensión de la persona y de la familia. El tipo y la finalidad de las relaciones entre persona, familia y sociedad dependen mucho de la concepción que tengamos de lo que es la persona, la familia y la sociedad.
Para la fe cristiana, la persona, varón y mujer, ha sido creado por Dios “a su imagen y semejanza”. La persona es, por lo tanto, un ser constituido por el Amor de Dios, vocacionado para amar y ser amado, vocacionado para construir la comunión entre los demás, la comunión con la naturaleza y la comunión con Dios, pues la comunión es el fruto del amor y el sostén de la realización de la persona y de su felicidad. La felicidad y realización de la persona se produce cuando decide libre y conscientemente construir su vida para desarrollar su capacidad de amar y de vivir en comunión.
La familia es la primera manifestación del amor de la persona. En ella se realiza y desarrolla amando y siendo amada. Es por ello, también, la primera sociedad. Si el fruto del amor es la comunión, la familia es la primera expresión de la comunión, la realización más cercana de la comunión que tiene la persona. Lo mismo que la esencia de nuestro Dios es ser “una comunión de personas”, Padre, Hijo y Espíritu Santo, la esencia de la persona se manifiesta en esa comunión de personas que es la familia. En el seno de esta familia, que es expresión del amor y realización de la comunión, surge, crece y se
Comentario:
FAMILIA Y TRABAJO (2)
Espero que el fin de semana tengas algún tiempo "para ti", para tus cosas, porque es imprescindible. De eso habla el artículo esta semana. La vida de la persona debe estar formada por varios "tiempos", además del "tiempo laboral", pero influenciados por el sistema consumista frecuentemente no caemos en la cuenta y descuidamos alguno o varios de esos tiempos que refleja el autor. Estaría bien que pensásemos en cuál de esos "tiempos" tenemos déficit, y hagamos algo para cuidarlo...
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (2) - Introducción (continúa)
El sistema de producción está organizado como si la sociedad estuviese formada por individuos aislados, cuando lo que realmente existe son familias. La familia es el ámbito de la educación y de la socialización, de las relaciones, de los cuidados y de los afectos. Pero sobre todo la familia, cuando es una comunidad de amor, hace posible el crecimiento y el desarrollo equilibrado de las personas, y con eso se convierte en el instrumento más eficaz de humanización y personalización de la sociedad.
Cuando el sistema de producción se organiza de espaldas a la familia, acaba produciendo una contradicción porque producción y familia se convierten en dos estructuras antagónicas que reclaman atención y disponibilidad al mismo tiempo. Y una acaba imponiéndose a la otra.
Y, cuando el sistema de producción se organiza de espaldas a la familia, se reduce el tiempo de vida al tiempo laboral o productivo. Pero la vida de las personas se compone de un tiempo biológico que viene marcado por los ritmos de la naturaleza. Se compone de un tiempo personal, el que cada ser humano necesita para la reflexión, la formación, la oración y la contemplación; se compone de un tiempo familiar, el que necesita para la educación y para el afecto, para el diálogo y para el cuidado, para el acompañamiento de los menores y de los mayores; y se compone también de un tiempo social, un tiempo para el servicio a los otros, para la solidaridad y la política, porque nos hacemos personas en sociedad.
Como dice el obispo de Ciudad Real, responsable de Pastoral Obrera, en un reciente documento, “debemos prestar una atención especial para que el modelo de producción permita vivir y cultivar la vida personal, familiar, cultural, social y religiosa, imprescindibles para que la persona pueda desarrollarse como hija de Dios y la sociedad pueda construirse sobre los cimientos de la justicia y la libertad”.
(Paco Ramírez en “Signo”, nº 8, marzo-abril 2006)
Espero que el fin de semana tengas algún tiempo "para ti", para tus cosas, porque es imprescindible. De eso habla el artículo esta semana. La vida de la persona debe estar formada por varios "tiempos", además del "tiempo laboral", pero influenciados por el sistema consumista frecuentemente no caemos en la cuenta y descuidamos alguno o varios de esos tiempos que refleja el autor. Estaría bien que pensásemos en cuál de esos "tiempos" tenemos déficit, y hagamos algo para cuidarlo...
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (2) - Introducción (continúa)
El sistema de producción está organizado como si la sociedad estuviese formada por individuos aislados, cuando lo que realmente existe son familias. La familia es el ámbito de la educación y de la socialización, de las relaciones, de los cuidados y de los afectos. Pero sobre todo la familia, cuando es una comunidad de amor, hace posible el crecimiento y el desarrollo equilibrado de las personas, y con eso se convierte en el instrumento más eficaz de humanización y personalización de la sociedad.
Cuando el sistema de producción se organiza de espaldas a la familia, acaba produciendo una contradicción porque producción y familia se convierten en dos estructuras antagónicas que reclaman atención y disponibilidad al mismo tiempo. Y una acaba imponiéndose a la otra.
Y, cuando el sistema de producción se organiza de espaldas a la familia, se reduce el tiempo de vida al tiempo laboral o productivo. Pero la vida de las personas se compone de un tiempo biológico que viene marcado por los ritmos de la naturaleza. Se compone de un tiempo personal, el que cada ser humano necesita para la reflexión, la formación, la oración y la contemplación; se compone de un tiempo familiar, el que necesita para la educación y para el afecto, para el diálogo y para el cuidado, para el acompañamiento de los menores y de los mayores; y se compone también de un tiempo social, un tiempo para el servicio a los otros, para la solidaridad y la política, porque nos hacemos personas en sociedad.
Como dice el obispo de Ciudad Real, responsable de Pastoral Obrera, en un reciente documento, “debemos prestar una atención especial para que el modelo de producción permita vivir y cultivar la vida personal, familiar, cultural, social y religiosa, imprescindibles para que la persona pueda desarrollarse como hija de Dios y la sociedad pueda construirse sobre los cimientos de la justicia y la libertad”.
(Paco Ramírez en “Signo”, nº 8, marzo-abril 2006)
Comentario:
FAMILIA Y TRABAJO (1)
Esta semana inicio una serie en torno a un tema del que los de mi gremio también hablamos, aunque los medios esto lo silencien: la realidad laboral de muchas personas sometidas a una mal entendida "flexibilización", y la dificultad para conjugar trabajo y familia. Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (1) - Introducción
Unos niños que están hartos de no ver nunca a sus padres porque éstos se pasan todo el día trabajando. Un mundo injusto donde los únicos dioses son el dinero y el fútbol. Una sociedad cruel y corrupta que obliga a los padres a abandonar a sus hijos, porque es imposible compaginar la larga jornada laboral con la vida familiar…
Éste es el escenario en el que se desarrolla una reciente novela: “La venganza de los niños cucú”. Quizá la realidad no llegue a tanto, pero situaciones así son cada día más habituales. Nuestra sociedad vive continuas transformaciones, algunas positivas, pero también muchas negativas.
Por ejemplo, la actual organización del trabajo y las condiciones de flexibilización en que se realiza, están dificultando la atención a la familia, a los aspectos educativos y sociales, a la práctica religiosa, a vivir con dignidad dimensiones de la persona. Los horarios excesivos o el cambio de jornada consiguen que muchos padres y madres sólo vean a sus hijos cuando están dormidos.
En el 45% de las familias trabajan fuera del hogar el padre y la madre. Un 53% de los padres y un 24% de las madres tienen una jornada laboral completa. Los hijos, entre los 6 y los 16 años, de lunes a viernes, pasan una media de 9’4 horas diarias fuera del hogar en tareas regladas (escuela y otras actividades).
Es un hecho que la disminución cuantitativa del tiempo que los hijos pasan con sus padres va acompañada de un empeoramiento en la calidad de esas relaciones, pese a los esfuerzos de unos adultos que llegan cansados al hogar, que han de realizar tareas domésticas… y atender a sus hijos.
Para completar esta cascada de datos, es oportuno poner todo ello en relación con las nuevas condiciones sociolaborales que configuran nuestra sociedad. Los nuevos sistemas de organización del trabajo, basados en la flexibilidad, pueden resultar positivos cuando se utilizan para hacer posible que la persona pueda articular de manera armónica su tiempo de trabajo con su tiempo de vida.
Pero si la flexibilidad se entiende como la posibilidad de disponer todos los recursos necesarios cuando la producción lo requiere y de prescindir de los mismos cuando cesa el proceso, y entre estos recursos se incluye al trabajador, entonces se están negando los derechos fundamentales de la persona.
Cuando la flexibilidad elimina la seguridad de empleo; cuando incluye la posibilidad de que las personas cambien forzosamente de ciudad y de comunidad autónoma; cuando obliga a cambiar el horario de trabajo, de jornada de trabajo, de días semanales de descanso de manera aleatoria; cuando provoca el cambio permanente de profesión… se produce una precariedad de las formas de vida que impiden la necesidad y el derecho que cada persona tiene a planificar su vida familiar y social, y el derecho que tiene cada familia a no ver amenazado su futuro de manera permanente.
(Paco Ramírez en “Signo”, nº 8, marzo-abril 2006)
Esta semana inicio una serie en torno a un tema del que los de mi gremio también hablamos, aunque los medios esto lo silencien: la realidad laboral de muchas personas sometidas a una mal entendida "flexibilización", y la dificultad para conjugar trabajo y familia. Espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM.
TRABAJO Y FAMILIA (1) - Introducción
Unos niños que están hartos de no ver nunca a sus padres porque éstos se pasan todo el día trabajando. Un mundo injusto donde los únicos dioses son el dinero y el fútbol. Una sociedad cruel y corrupta que obliga a los padres a abandonar a sus hijos, porque es imposible compaginar la larga jornada laboral con la vida familiar…
Éste es el escenario en el que se desarrolla una reciente novela: “La venganza de los niños cucú”. Quizá la realidad no llegue a tanto, pero situaciones así son cada día más habituales. Nuestra sociedad vive continuas transformaciones, algunas positivas, pero también muchas negativas.
Por ejemplo, la actual organización del trabajo y las condiciones de flexibilización en que se realiza, están dificultando la atención a la familia, a los aspectos educativos y sociales, a la práctica religiosa, a vivir con dignidad dimensiones de la persona. Los horarios excesivos o el cambio de jornada consiguen que muchos padres y madres sólo vean a sus hijos cuando están dormidos.
En el 45% de las familias trabajan fuera del hogar el padre y la madre. Un 53% de los padres y un 24% de las madres tienen una jornada laboral completa. Los hijos, entre los 6 y los 16 años, de lunes a viernes, pasan una media de 9’4 horas diarias fuera del hogar en tareas regladas (escuela y otras actividades).
Es un hecho que la disminución cuantitativa del tiempo que los hijos pasan con sus padres va acompañada de un empeoramiento en la calidad de esas relaciones, pese a los esfuerzos de unos adultos que llegan cansados al hogar, que han de realizar tareas domésticas… y atender a sus hijos.
Para completar esta cascada de datos, es oportuno poner todo ello en relación con las nuevas condiciones sociolaborales que configuran nuestra sociedad. Los nuevos sistemas de organización del trabajo, basados en la flexibilidad, pueden resultar positivos cuando se utilizan para hacer posible que la persona pueda articular de manera armónica su tiempo de trabajo con su tiempo de vida.
Pero si la flexibilidad se entiende como la posibilidad de disponer todos los recursos necesarios cuando la producción lo requiere y de prescindir de los mismos cuando cesa el proceso, y entre estos recursos se incluye al trabajador, entonces se están negando los derechos fundamentales de la persona.
Cuando la flexibilidad elimina la seguridad de empleo; cuando incluye la posibilidad de que las personas cambien forzosamente de ciudad y de comunidad autónoma; cuando obliga a cambiar el horario de trabajo, de jornada de trabajo, de días semanales de descanso de manera aleatoria; cuando provoca el cambio permanente de profesión… se produce una precariedad de las formas de vida que impiden la necesidad y el derecho que cada persona tiene a planificar su vida familiar y social, y el derecho que tiene cada familia a no ver amenazado su futuro de manera permanente.
(Paco Ramírez en “Signo”, nº 8, marzo-abril 2006)
Comentario:
JÓVENES Y NOCHE (7)
Aquí te envío la última entrega de esta serie de "Jóvenes y noche". El tema no tiene fácil solución, desde luego. Pero sí me ha llamado la atención la referencia que hace a la "esquizofrenia social". De ahí que quizá lo mejor, y a veces lo único que se puede hacer, sea ofrecer cauces alternativos para "soltar vapor", y que los fines de semana no se conviertan en la explosión de todo lo que se ha ido acumulando a lo largo de la semana.
En eso estamos. Y si conseguimos que alguno/a cambie el modo de enfocar su "diversión"... habrá valido la pena.
La semana que viene iniciaré (D.m.) otra serie, esta vez con un tema muy actual: la conciliación entre vida familiar y laboral.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (7) Conclusiones
La noche es una realidad que se impone socialmente y que afecta a educadores, agentes de pastoral y animadores juveniles. Frente a esta realidad no caben posturas radicales, sean del signo que sean. Conviene reflexionar acerca del fenómeno y trazar caminos progresivos que conduzcan a una mejora de nuestras acciones educativas, integrando aquellas tendencias propias de la cultura juvenil actual que merezcan ser integradas.
El fenómeno de la noche no debe ser analizado aisladamente: Hay que relacionarlo con el tipo de vivencias que se dan a lo largo del día. A mayor presión diurna suele darse una mayor necesidad de potenciar elementos festivos. Al educador no deben preocuparle tan sólo las tendencias que quieren recuperar la noche como elemento lúdico al precio que sea; también debe analizar ese tipo de trabajo diurno marcado por la competitividad, el anonimato, la monotonía... que hacen de la noche una «válvula de escape» sin tino ni medida.
Es inquietante la esquizofrenia social que produce una semana de trabajo sin alicientes y unas noches de fin de semana donde la diversión salta los límites de lo razonable. Una intervención educativa sobre la noche debe comenzar por ofrecer jornadas en las que jóvenes y adolescentes desarrollen aspectos de realización personal que fomenten el equilibrio.
El educador debe procurar ser un adulto que comparte el proceso de crecimiento de adolescentes y jóvenes, mirando los aspectos que emergen de la nueve cultura juvenil, aprendiendo a distinguir aquellos que facilitan procesos de crecimiento positivos de aquellos que obstaculizan dicho desarrollo.
El cansancio de los lenguajes moralistas, la despersonalización, el anonimato creciente, la masificación... han contribuido a fortalecer la noche como lugar festivo y de desinhibición. La vivencia de la noche quiere ser, aunque no siempre lo consigue, un correctivo a estilos de vida orientados solamente a la producción despersonalizadora sin contemplar aspectos festivos y lúdicos.
La explotación de la noche como lugar de ocio y tiempo libre no responde solamente al sentir ancestral de la humanidad que busca expresar vivencias. La industria del ocio ha encontrado en la noche un elemento de consumo muy apto para sus intereses económicos sin escrúpulos. El educador debe informar y formar acerca de todos los entresijos oscuros que funcionan a lo largo de la noche, previniendo de los aspectos negativos que en ella se dan.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Aquí te envío la última entrega de esta serie de "Jóvenes y noche". El tema no tiene fácil solución, desde luego. Pero sí me ha llamado la atención la referencia que hace a la "esquizofrenia social". De ahí que quizá lo mejor, y a veces lo único que se puede hacer, sea ofrecer cauces alternativos para "soltar vapor", y que los fines de semana no se conviertan en la explosión de todo lo que se ha ido acumulando a lo largo de la semana.
En eso estamos. Y si conseguimos que alguno/a cambie el modo de enfocar su "diversión"... habrá valido la pena.
La semana que viene iniciaré (D.m.) otra serie, esta vez con un tema muy actual: la conciliación entre vida familiar y laboral.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (7) Conclusiones
La noche es una realidad que se impone socialmente y que afecta a educadores, agentes de pastoral y animadores juveniles. Frente a esta realidad no caben posturas radicales, sean del signo que sean. Conviene reflexionar acerca del fenómeno y trazar caminos progresivos que conduzcan a una mejora de nuestras acciones educativas, integrando aquellas tendencias propias de la cultura juvenil actual que merezcan ser integradas.
El fenómeno de la noche no debe ser analizado aisladamente: Hay que relacionarlo con el tipo de vivencias que se dan a lo largo del día. A mayor presión diurna suele darse una mayor necesidad de potenciar elementos festivos. Al educador no deben preocuparle tan sólo las tendencias que quieren recuperar la noche como elemento lúdico al precio que sea; también debe analizar ese tipo de trabajo diurno marcado por la competitividad, el anonimato, la monotonía... que hacen de la noche una «válvula de escape» sin tino ni medida.
Es inquietante la esquizofrenia social que produce una semana de trabajo sin alicientes y unas noches de fin de semana donde la diversión salta los límites de lo razonable. Una intervención educativa sobre la noche debe comenzar por ofrecer jornadas en las que jóvenes y adolescentes desarrollen aspectos de realización personal que fomenten el equilibrio.
El educador debe procurar ser un adulto que comparte el proceso de crecimiento de adolescentes y jóvenes, mirando los aspectos que emergen de la nueve cultura juvenil, aprendiendo a distinguir aquellos que facilitan procesos de crecimiento positivos de aquellos que obstaculizan dicho desarrollo.
El cansancio de los lenguajes moralistas, la despersonalización, el anonimato creciente, la masificación... han contribuido a fortalecer la noche como lugar festivo y de desinhibición. La vivencia de la noche quiere ser, aunque no siempre lo consigue, un correctivo a estilos de vida orientados solamente a la producción despersonalizadora sin contemplar aspectos festivos y lúdicos.
La explotación de la noche como lugar de ocio y tiempo libre no responde solamente al sentir ancestral de la humanidad que busca expresar vivencias. La industria del ocio ha encontrado en la noche un elemento de consumo muy apto para sus intereses económicos sin escrúpulos. El educador debe informar y formar acerca de todos los entresijos oscuros que funcionan a lo largo de la noche, previniendo de los aspectos negativos que en ella se dan.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Comentario:
JÓVENES Y NOCHE (6)
Continúo con esta serie de "Jóvenes y Noche". Esta semana es deliberadamente breve, para facilitar la lectura. Porque una cosa que se nota y mucho, y que notamos los que trabajamos con adolescentes, es la diferencia entre quienes tienen el hábito de la lectura y quienes no lo tienen. Diferencia a muchos niveles. Y lo triste es que esa diferencia se agudiza aún más a medida que la persona va creciendo, y repercute en todas las áreas de su vida. Y en la vida de los demás.
Así que esta semana no hay excusa: a leer... jejeje.
un fuerte abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (6) Apuntes para la actuación concreta
Es evidente la absoluta necesidad de romper con la actual situación de división en dos tiempos: trabajo o estudio por una parte, y fiesta por la otra. Empecemos por no aceptarlo como si de algo irrevocable se tratara, creando una nueva conciencia con resultados esperables a medio plazo. Entretanto es evidente que los jóvenes necesitan un apoyo para la organización de las mañanas de los sábados y, aunque en menor medida, también la del domingo de tal forma que cumplan, en otro ámbito y ambiente sus deseos y ansias de estar juntos y solos, divirtiéndose. ¿Puedo añadir que este objetivo parece más importante que transmitir gran parte de las materias que los escolares olvidan al día siguiente del examen?
También hay que saber integrar lo que evidentemente positivo tienen las nuevas tecnologías con el reposado ejercicio de la lectura individual, me parece uno de los objetivos prioritarios (si no EL prioritario) de la educación en el momento actual. Lograr que los adolescentes adquieran el gusto de la lectura es el único medio que conozco para ser capaz de introducir la pregunta y la duda en el propio raciocinio y así integrar alguna profundidad en su vida, en sus proyectos, en sus querencias...
Sólo el que lee es capaz de tener una distancia crítica con las cosas, las personas, los sentimientos y las emociones y ser capaz de superar el aburrimiento, máxime en una sociedad de la imagen, del flash, de lo impactante. De las frases más reveladoras que he oído sobre el tema de los jóvenes fue, en un programa de tv acerca de la diversión de los jóvenes, cuando una chica, ante la eventualidad de que le cerraran los bares, pubs y discotecas a tal hora de la mañana, exclamó: ¡Qué horror! ¿Adónde iría? ¡Me aburriría!
(Javier Elzo, en Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Continúo con esta serie de "Jóvenes y Noche". Esta semana es deliberadamente breve, para facilitar la lectura. Porque una cosa que se nota y mucho, y que notamos los que trabajamos con adolescentes, es la diferencia entre quienes tienen el hábito de la lectura y quienes no lo tienen. Diferencia a muchos niveles. Y lo triste es que esa diferencia se agudiza aún más a medida que la persona va creciendo, y repercute en todas las áreas de su vida. Y en la vida de los demás.
Así que esta semana no hay excusa: a leer... jejeje.
un fuerte abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (6) Apuntes para la actuación concreta
Es evidente la absoluta necesidad de romper con la actual situación de división en dos tiempos: trabajo o estudio por una parte, y fiesta por la otra. Empecemos por no aceptarlo como si de algo irrevocable se tratara, creando una nueva conciencia con resultados esperables a medio plazo. Entretanto es evidente que los jóvenes necesitan un apoyo para la organización de las mañanas de los sábados y, aunque en menor medida, también la del domingo de tal forma que cumplan, en otro ámbito y ambiente sus deseos y ansias de estar juntos y solos, divirtiéndose. ¿Puedo añadir que este objetivo parece más importante que transmitir gran parte de las materias que los escolares olvidan al día siguiente del examen?
También hay que saber integrar lo que evidentemente positivo tienen las nuevas tecnologías con el reposado ejercicio de la lectura individual, me parece uno de los objetivos prioritarios (si no EL prioritario) de la educación en el momento actual. Lograr que los adolescentes adquieran el gusto de la lectura es el único medio que conozco para ser capaz de introducir la pregunta y la duda en el propio raciocinio y así integrar alguna profundidad en su vida, en sus proyectos, en sus querencias...
Sólo el que lee es capaz de tener una distancia crítica con las cosas, las personas, los sentimientos y las emociones y ser capaz de superar el aburrimiento, máxime en una sociedad de la imagen, del flash, de lo impactante. De las frases más reveladoras que he oído sobre el tema de los jóvenes fue, en un programa de tv acerca de la diversión de los jóvenes, cuando una chica, ante la eventualidad de que le cerraran los bares, pubs y discotecas a tal hora de la mañana, exclamó: ¡Qué horror! ¿Adónde iría? ¡Me aburriría!
(Javier Elzo, en Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Comentario:
JÓVENES Y NOCHE (5) - Una juventud que teme aburrirse
Espero que no te estés aburriendo... porque de eso trata la entrega semanal. Y es curioso, porque estos días de Semana Santa estuve en casa de unos familiares y su hija de 13 años se quejaba de que estaba aburrida, de que no tenía nada para pasarlo bien... Viven en una urbanización, dispone de bicicleta, videojuegos, ordenador... y estaba aburrida. Me dio mucho que pensar.
Algo está fallando cuando, teniendo tantos medios como tenemos relativamente al alcance de la mano, las personas se aburren. O bien ese aburrimiento es una llamada a darnos cuenta de que la felicidad no está en tener más y más cachivaches y aparatitos, y que lo que de verdad hace feliz a la persona, lo que hace "personas", no se puede comprar en las tiendas, hay que ir a buscarlo, y hacerlo crecer en uno mismo.
En fin... para reflexionar. Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (5) Una juventud que teme aburrirse
En efecto el concepto de aburrimiento, dentro de su aparente banalidad, me parece que puede ser un concepto clave para entender a los nuevos jóvenes de finales de los 90 y en la puerta de entrada del nuevo siglo. El hecho es que los adolescentes y los jóvenes de hoy se aburren siempre que no reciban una incitación constante y, muchas veces, ruidosa.
Hay datos de encuestas cualitativas que lo muestran. Una de las características específicas es la dificultad de entretenerse de otra forma que no sea mediante el estímulo visual constante, la visión y escucha de los vídeos, films, juegos y demás productos del «entretenimiento», cada vez más excitantes, más llamativos, más esperpénticos, más ruidosos justamente para llamar y retener la atención del joven en una cultura del zapping y que la masiva introducción de internet va a generalizar de forma y manera que todavía no somos capaces ni de imaginar.
En definitiva estamos en la cultura del medio, del soporte. El medio no es el mensaje. El medio se acaba en sí mismo, se justifica en sí mismo con el único objetivo de lograr llamar la atención, retener el interés del joven, con lo que tiene que ser cada vez más ingenioso, más llamativo, más hortera incluso, si es preciso.
De ahí el embuste informático en el que estamos inmersos sin damos cuenta. ¿Dónde está, en definitiva, la bondad, la ventaja de una inflación informática y mediática que concede más importancia al continente (al nuevo programa, al nuevo soporte, al nuevo lector de música y de imágenes) en detrimento del contenido?. ¿Dónde está el progreso de la cada vez mayor presencia en los kioscos de revistas que enseñan, por ejemplo, a «hacer programas», a manejarse mas cómodamente en internet (aspectos, que en sí mismos considerados, son muy positivos) en detrimento de las revistas que ayudan a pensar, ofrecer informes y análisis de la realidad social, económica, literaria etc.?
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Espero que no te estés aburriendo... porque de eso trata la entrega semanal. Y es curioso, porque estos días de Semana Santa estuve en casa de unos familiares y su hija de 13 años se quejaba de que estaba aburrida, de que no tenía nada para pasarlo bien... Viven en una urbanización, dispone de bicicleta, videojuegos, ordenador... y estaba aburrida. Me dio mucho que pensar.
Algo está fallando cuando, teniendo tantos medios como tenemos relativamente al alcance de la mano, las personas se aburren. O bien ese aburrimiento es una llamada a darnos cuenta de que la felicidad no está en tener más y más cachivaches y aparatitos, y que lo que de verdad hace feliz a la persona, lo que hace "personas", no se puede comprar en las tiendas, hay que ir a buscarlo, y hacerlo crecer en uno mismo.
En fin... para reflexionar. Espero que te guste.
Un abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (5) Una juventud que teme aburrirse
En efecto el concepto de aburrimiento, dentro de su aparente banalidad, me parece que puede ser un concepto clave para entender a los nuevos jóvenes de finales de los 90 y en la puerta de entrada del nuevo siglo. El hecho es que los adolescentes y los jóvenes de hoy se aburren siempre que no reciban una incitación constante y, muchas veces, ruidosa.
Hay datos de encuestas cualitativas que lo muestran. Una de las características específicas es la dificultad de entretenerse de otra forma que no sea mediante el estímulo visual constante, la visión y escucha de los vídeos, films, juegos y demás productos del «entretenimiento», cada vez más excitantes, más llamativos, más esperpénticos, más ruidosos justamente para llamar y retener la atención del joven en una cultura del zapping y que la masiva introducción de internet va a generalizar de forma y manera que todavía no somos capaces ni de imaginar.
En definitiva estamos en la cultura del medio, del soporte. El medio no es el mensaje. El medio se acaba en sí mismo, se justifica en sí mismo con el único objetivo de lograr llamar la atención, retener el interés del joven, con lo que tiene que ser cada vez más ingenioso, más llamativo, más hortera incluso, si es preciso.
De ahí el embuste informático en el que estamos inmersos sin damos cuenta. ¿Dónde está, en definitiva, la bondad, la ventaja de una inflación informática y mediática que concede más importancia al continente (al nuevo programa, al nuevo soporte, al nuevo lector de música y de imágenes) en detrimento del contenido?. ¿Dónde está el progreso de la cada vez mayor presencia en los kioscos de revistas que enseñan, por ejemplo, a «hacer programas», a manejarse mas cómodamente en internet (aspectos, que en sí mismos considerados, son muy positivos) en detrimento de las revistas que ayudan a pensar, ofrecer informes y análisis de la realidad social, económica, literaria etc.?
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Comentario:
Muy bueno el artículo "Sí, hijo mío, soy Policía". Lo triste es que es muy real; resulta penoso que quienes os dedicáis a esa vocación que es ser Policía os encontréis con ese escaso o nulo reconocimiento.
Sólo en una cosa no estoy de acuerdo: en lo de "somos policías olvidados de Dios", que aparece al final.
No os tiene olvidados: os lo digo yo.
Un abrazo. Y gracias por vuestra entrega diaria, callada y constante, contra viento y marea.
JM - metropoli.
Sólo en una cosa no estoy de acuerdo: en lo de "somos policías olvidados de Dios", que aparece al final.
No os tiene olvidados: os lo digo yo.
Un abrazo. Y gracias por vuestra entrega diaria, callada y constante, contra viento y marea.
JM - metropoli.
Comentario:
SI HIJO MÍO SOY POLICÍA
Si hijo mío soy policía, mi trabajo es muy modesto- tu lo sabes- y apenas nos da para vivir, pero dentro de su modestia tiene muchas satisfacciones; somos los malos de la sociedad que tanto nos necesita y tan mal nos paga; pero creeme hijo da gusto servir a los demás y nos sentimos importantes cuando salvamos una vida, protegemos un inocente o detenemos un criminal; estas son satisfacciones que en otro trabajo no se tienen, nuestra profesión es ingrata todos nos arrojan piedras o insultos cuando cumplimos con nuestro deber, porque todos quisieran que la ley de cumpliera solo para los demás y no para ellos. La gente nos humilla cuando nos ofrece una dadiva para que no cumplamos con nuestro deber y si la aceptamos nos dice deshonestos, tu sabes hijo, que cuando salgo de la casa no se si volveré a verte porque nuestro trabajo es de riesgo constante en donde va de por medio la vida misma. Así es a veces tenemos que morir defendiendo la vida y la propiedad ajena mientras tu me esperas inútilmente para darme ese beso que a diario me das de bienvenida y entonces hijo me duele decirlo ya no volverás a verme porque habré entregado mi vida por esta ingrata sociedad que tanto nos exige y nada nos da y ni siquiera es capaz de pedir que nos den un sueldo decoroso para que tu y todos los hijos de los policías puedan estudiar una carera en la que puedas servir como yo a los demás, Si a veces no te veo es porque en este ingrato pero emocionante trabajo no tenemos horario; si es cierto trabajamos doce horas, pero solo cuando se puede, pues a veces por necesidad de servicio nos doblamos en horario de trabajo. Lo siento hijo, nosotros nunca decimos que no cuando sabemos que otros nos necesitan para su seguridad porque es cierto que cuando la sociedad descansa o duerme nosotros estamos de pie vigilando. Cuanto quisiera poder estar a tu lado vigilando tu sueño, mirándote crecer, sonriendo contigo, pero confórmate con verme de vez en cuando; de todas formas yo estoy contigo pensando en ti porque nunca te olvido. Ahora yo también estudio para ser mejor policía y eso también me impide verte mas tiempo. Perdóname hijo me gusta ser policía y lucho como mis compañeros porque tu y otros niños jóvenes y adultos puedan desarrollarse con seguridad y puedan caminar por las calles y llegar a la escuela libres de sobresaltos y de miedo, porque para eso estoy aquí y por eso soy policía, no importa que todos nos ataquen y que la gente nos acuse por no dejarnos golpear o matar. Si tu supieras hijo con que clase de gente nos enfrentamos diariamente : drogadictos, borrachos, asesinos, influyentes, todos ellos irrespetuosos y agresivos y nosotros tenemos que tratarlos como si fueran gente decente; de veras estos es lo que mas nos lastima, que no sepan o no se den cuenta que nosotros también somos seres humanos y que nos duelen los insultos y las agresiones y que crean que estamos obligados a aguantar todo porque somos policías olvidados de Dios.
Hijo quiero que comprendas y que sepas que porque soy policía no puedo atenderte como te mereces ni darte todo lo que necesitas; solo puedo darte como herencia mi honor, mi orgullo y mi dignidad de hombre. TE ABRAZO CON MUCHO CARIÑO
Si hijo mío soy policía, mi trabajo es muy modesto- tu lo sabes- y apenas nos da para vivir, pero dentro de su modestia tiene muchas satisfacciones; somos los malos de la sociedad que tanto nos necesita y tan mal nos paga; pero creeme hijo da gusto servir a los demás y nos sentimos importantes cuando salvamos una vida, protegemos un inocente o detenemos un criminal; estas son satisfacciones que en otro trabajo no se tienen, nuestra profesión es ingrata todos nos arrojan piedras o insultos cuando cumplimos con nuestro deber, porque todos quisieran que la ley de cumpliera solo para los demás y no para ellos. La gente nos humilla cuando nos ofrece una dadiva para que no cumplamos con nuestro deber y si la aceptamos nos dice deshonestos, tu sabes hijo, que cuando salgo de la casa no se si volveré a verte porque nuestro trabajo es de riesgo constante en donde va de por medio la vida misma. Así es a veces tenemos que morir defendiendo la vida y la propiedad ajena mientras tu me esperas inútilmente para darme ese beso que a diario me das de bienvenida y entonces hijo me duele decirlo ya no volverás a verme porque habré entregado mi vida por esta ingrata sociedad que tanto nos exige y nada nos da y ni siquiera es capaz de pedir que nos den un sueldo decoroso para que tu y todos los hijos de los policías puedan estudiar una carera en la que puedas servir como yo a los demás, Si a veces no te veo es porque en este ingrato pero emocionante trabajo no tenemos horario; si es cierto trabajamos doce horas, pero solo cuando se puede, pues a veces por necesidad de servicio nos doblamos en horario de trabajo. Lo siento hijo, nosotros nunca decimos que no cuando sabemos que otros nos necesitan para su seguridad porque es cierto que cuando la sociedad descansa o duerme nosotros estamos de pie vigilando. Cuanto quisiera poder estar a tu lado vigilando tu sueño, mirándote crecer, sonriendo contigo, pero confórmate con verme de vez en cuando; de todas formas yo estoy contigo pensando en ti porque nunca te olvido. Ahora yo también estudio para ser mejor policía y eso también me impide verte mas tiempo. Perdóname hijo me gusta ser policía y lucho como mis compañeros porque tu y otros niños jóvenes y adultos puedan desarrollarse con seguridad y puedan caminar por las calles y llegar a la escuela libres de sobresaltos y de miedo, porque para eso estoy aquí y por eso soy policía, no importa que todos nos ataquen y que la gente nos acuse por no dejarnos golpear o matar. Si tu supieras hijo con que clase de gente nos enfrentamos diariamente : drogadictos, borrachos, asesinos, influyentes, todos ellos irrespetuosos y agresivos y nosotros tenemos que tratarlos como si fueran gente decente; de veras estos es lo que mas nos lastima, que no sepan o no se den cuenta que nosotros también somos seres humanos y que nos duelen los insultos y las agresiones y que crean que estamos obligados a aguantar todo porque somos policías olvidados de Dios.
Hijo quiero que comprendas y que sepas que porque soy policía no puedo atenderte como te mereces ni darte todo lo que necesitas; solo puedo darte como herencia mi honor, mi orgullo y mi dignidad de hombre. TE ABRAZO CON MUCHO CARIÑO
Comentario:
El acoso escolar
El acoso escolar se produce cuando un niño insulta, agrede o tiene un comportamiento hostil hacia otro niño, generalmente más pequeño, débil o indefenso, y este comportamiento se produce de forma continuada en el tiempo.
La violencia escolar suele ser mucho más social y psicológica que física. Aunque la agresión física, intimidación y coacción también se producen, es más frecuente la exclusión social, aislamiento, ridiculizar, humillar, poner motes, no dejar participar en actividades, indisponer a los compañeros contra la víctima, hacer correr rumores, etc. Este acoso psicológico es mucho más dañino que el acoso físico y produce mayores tasas de estrés postraumático y deseos de suicidio.
El acoso escolar es una conducta bastante frecuente en Estados Unidos (uno de cada diez niños) y se está produciendo también en España de forma creciente, por lo que no sería extraño pronosticar que podrían alcanzarse las cifras de Estados Unidos si no se hace nada para evitarlo. Según un estudio sobre acoso escolar dirigido por Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, el acoso escolar afecta en España al 25% de los escolares y es más frecuente en los niños de primaria, de modo que los niños de segundo de primaria tienen 7 veces más probabilidades de padecer acoso que los niños de segundo de bachillerato, quienes son víctimas de acoso en un 6%.
El acoso escolar afecta a niños de ambos sexos, aunque es algo más frecuente entre niños varones (27% frente a 21%) y, por lo general, los niños suelen ser víctimas de niños varones y las niñas suelen ser víctimas de otras niñas, de modo que no se trata de violencia de género.
Consecuencias del acoso
El acoso no es un aspecto inofensivo del crecimiento. Puede causar un daño severo a la salud mental y física de víctimas, acosadores y de los niños testigos de la violencia.
Las víctimas pueden sufrir lesiones físicas, miedo y ansiedad. Pueden aparecer cuadros depresivos, trastorno de estrés postraumático y síntomas físicos. Su rendimiento escolar decae debido a que pueden faltar a la escuela o llegar tarde, y a los problemas para concentrarse en los estudios o la baja autoestima provocada por el acoso constante. Las víctimas de acoso pueden rechazar participar en actividades que implican a otros niños; pueden no hacer ninguna actividad social y comenzar a perder amistades. Suelen estar siempre ansiosos y deprimidos. El estrés al que se ven sometidos también afecta a su cuerpo, dando lugar a dolores de estómago, dolores de cabeza, negarse a comer, orinarse en la cama o problemas de sueño.
Los acosadores tienen también probabilidades de tener problemas sociales que van a peor con el tiempo y pueden perdurar en la edad adulta.Por ejemplo, los estudios muestran que los adultos que han acosado a alguien durante su niñez tenían más probabilidades de tener antecedentes penales.
Los testigos. Los niños que simplemente observan este comportamiento también pueden verse afectados. Después de observar un incidente de este tipo, pueden sentir malestar emocional y pensar que la escuela no es un lugar seguro.
Características de víctimas y acosadores
Es importante recordar que cualquier niño podría ser una víctima o un acosador, aunque existen algunas características que se han encontrado en víctimas o acosadores.
Las víctimas tienden a ser más pequeñas y más débiles que el resto de sus compañeros, y reaccionan a menudo de un modo más pasivo y ansioso ante las situaciones amenazantes. También puede tratase de personas que son diferentes a los demás por algún motivo, como puede ser la orientación sexual, algún defecto físico, o simplemente son personas más centradas en los estudios y el aprendizaje que el resto de los compañeros.
Los acosadores tienden a ser más grandes, más fuertes y a menudo se comportan de forma ruda con sus profesores, padres y hermanos. Sus actitu
El acoso escolar se produce cuando un niño insulta, agrede o tiene un comportamiento hostil hacia otro niño, generalmente más pequeño, débil o indefenso, y este comportamiento se produce de forma continuada en el tiempo.
La violencia escolar suele ser mucho más social y psicológica que física. Aunque la agresión física, intimidación y coacción también se producen, es más frecuente la exclusión social, aislamiento, ridiculizar, humillar, poner motes, no dejar participar en actividades, indisponer a los compañeros contra la víctima, hacer correr rumores, etc. Este acoso psicológico es mucho más dañino que el acoso físico y produce mayores tasas de estrés postraumático y deseos de suicidio.
El acoso escolar es una conducta bastante frecuente en Estados Unidos (uno de cada diez niños) y se está produciendo también en España de forma creciente, por lo que no sería extraño pronosticar que podrían alcanzarse las cifras de Estados Unidos si no se hace nada para evitarlo. Según un estudio sobre acoso escolar dirigido por Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, el acoso escolar afecta en España al 25% de los escolares y es más frecuente en los niños de primaria, de modo que los niños de segundo de primaria tienen 7 veces más probabilidades de padecer acoso que los niños de segundo de bachillerato, quienes son víctimas de acoso en un 6%.
El acoso escolar afecta a niños de ambos sexos, aunque es algo más frecuente entre niños varones (27% frente a 21%) y, por lo general, los niños suelen ser víctimas de niños varones y las niñas suelen ser víctimas de otras niñas, de modo que no se trata de violencia de género.
Consecuencias del acoso
El acoso no es un aspecto inofensivo del crecimiento. Puede causar un daño severo a la salud mental y física de víctimas, acosadores y de los niños testigos de la violencia.
Las víctimas pueden sufrir lesiones físicas, miedo y ansiedad. Pueden aparecer cuadros depresivos, trastorno de estrés postraumático y síntomas físicos. Su rendimiento escolar decae debido a que pueden faltar a la escuela o llegar tarde, y a los problemas para concentrarse en los estudios o la baja autoestima provocada por el acoso constante. Las víctimas de acoso pueden rechazar participar en actividades que implican a otros niños; pueden no hacer ninguna actividad social y comenzar a perder amistades. Suelen estar siempre ansiosos y deprimidos. El estrés al que se ven sometidos también afecta a su cuerpo, dando lugar a dolores de estómago, dolores de cabeza, negarse a comer, orinarse en la cama o problemas de sueño.
Los acosadores tienen también probabilidades de tener problemas sociales que van a peor con el tiempo y pueden perdurar en la edad adulta.Por ejemplo, los estudios muestran que los adultos que han acosado a alguien durante su niñez tenían más probabilidades de tener antecedentes penales.
Los testigos. Los niños que simplemente observan este comportamiento también pueden verse afectados. Después de observar un incidente de este tipo, pueden sentir malestar emocional y pensar que la escuela no es un lugar seguro.
Características de víctimas y acosadores
Es importante recordar que cualquier niño podría ser una víctima o un acosador, aunque existen algunas características que se han encontrado en víctimas o acosadores.
Las víctimas tienden a ser más pequeñas y más débiles que el resto de sus compañeros, y reaccionan a menudo de un modo más pasivo y ansioso ante las situaciones amenazantes. También puede tratase de personas que son diferentes a los demás por algún motivo, como puede ser la orientación sexual, algún defecto físico, o simplemente son personas más centradas en los estudios y el aprendizaje que el resto de los compañeros.
Los acosadores tienden a ser más grandes, más fuertes y a menudo se comportan de forma ruda con sus profesores, padres y hermanos. Sus actitu
Comentario:
JÓVENES Y NOCHE (4)
Esta semana tocamos un tema del que no se habla: lo que el autor llama "fractura del tiempo", algo que influye y mucho en la explicación (que no justificación) los "excesos" en que se cae en las movidas nocturnas.
Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (4) La fractura social y vivencial del tiempo
La cada vez mayor disociación entre el tiempo de trabajo/estudio y el tiempo de fiesta es una de las notas dominantes de las sociedades occidentales. Ciertamente desde siempre el género humano ha distinguido ambos tiempos pero en la actualidad la separación entre ambos periodos es no solamente más acusada sino que, además, el sentido que se da a ambos periodos, el tiempo de estudio/trabajo y el tiempo de fiesta, y en la relación que se establece entre ellos se pueden observar alteraciones cualitativas en las sociedades opulentas del final de siglo, en comparación con las de otros periodos históricos, incluso recientes. Dos son las notas que queremos, brevemente, resaltar aquí.
Para los que trabajan, el trabajo es percibido como mero valor utilitarista que tiene como único objetivo la adquisición de medios (ganar dinero, dicho lisa y llanamente) con el objetivo de poder disfrutar la fiesta. El trabajo no es elemento de realización personal sino simple exigencia de integración social, condición «sine qua non» de seguridad vital. Empieza a no ser plausible, esto es, del orden de lo socialmente pensable, proyectarse en el trabajo como modo de realización personal habiendo desplazado al tiempo libre, al ocio, esa facultad de realización personal, con lo que hemos evacuado al ocio de lo que tenía de más espontáneo, más libre, más poético, haciéndolo prosaico y banal. El ocio es ya mero consumo, un producto más de consumo, incluso, en las sociedades más avanzadas «el» consumo por excelencia.
Para los estudiantes, también, el trabajo es percibido como un bien, escaso por añadidura, difícil de conseguir, del que no se piensa extraer ningún tipo de recompensa más allá de la meramente económica. Entretanto el estudio es percibido, en el mejor de los casos, como una inversión probabilística (los «expertos» dicen, con razón, que hay probabilidad directa y positiva entre obtener un mejor trabajo si se tiene una mejor formación), en el peor, un momento y un espacio (el del centro docente) en el que el adolescente y el joven se perciben estando aparcados a falta de mejores alternativas en la actualidad en un centro docente donde poco les interesa lo que pasa y les dicen. En cualquiera de las dos hipótesis el estudio no presenta ningún interés intrínseco, ningún valor en sí mismo. Todo su valor, como el del trabajo, es meramente instrumental.
Las consecuencias son claras: un tiempo, el del trabajo/ estudio, normativizado, en el que es preciso mantenerse en forma, estar ágil, presto, con la vista puesta en el fin de semana que, por contra, es percibido como el tiempo libre o para ser más exacto, un tiempo que se pretende libre, ausente de normas, pero que, como ilustra muy bien el modo de diversión de muchos jóvenes, el exceso puede convertirse en la norma y hacer aparecer como extraños a los que se salen de la norma del exceso. Pero no se piense que esto es privativo de los adolescentes y jóvenes aunque por la fuerza de la edad en ellos tenga unas manifestaciones más llamativas (y más trágicas en muchos casos) sino también en muchas personas adultas que vagan los fines de semana, puentes, acueductos y vacaciones, a veces buscando un descanso imposible, a veces maldiciendo internamente un tiempo de ocio del que no saben qué hacer y para el que, por contra, están trabajando denodadamente durante el resto de la semana y a lo largo de todo el año.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Esta semana tocamos un tema del que no se habla: lo que el autor llama "fractura del tiempo", algo que influye y mucho en la explicación (que no justificación) los "excesos" en que se cae en las movidas nocturnas.
Como siempre, espero que te resulte interesante.
Un fuerte abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (4) La fractura social y vivencial del tiempo
La cada vez mayor disociación entre el tiempo de trabajo/estudio y el tiempo de fiesta es una de las notas dominantes de las sociedades occidentales. Ciertamente desde siempre el género humano ha distinguido ambos tiempos pero en la actualidad la separación entre ambos periodos es no solamente más acusada sino que, además, el sentido que se da a ambos periodos, el tiempo de estudio/trabajo y el tiempo de fiesta, y en la relación que se establece entre ellos se pueden observar alteraciones cualitativas en las sociedades opulentas del final de siglo, en comparación con las de otros periodos históricos, incluso recientes. Dos son las notas que queremos, brevemente, resaltar aquí.
Para los que trabajan, el trabajo es percibido como mero valor utilitarista que tiene como único objetivo la adquisición de medios (ganar dinero, dicho lisa y llanamente) con el objetivo de poder disfrutar la fiesta. El trabajo no es elemento de realización personal sino simple exigencia de integración social, condición «sine qua non» de seguridad vital. Empieza a no ser plausible, esto es, del orden de lo socialmente pensable, proyectarse en el trabajo como modo de realización personal habiendo desplazado al tiempo libre, al ocio, esa facultad de realización personal, con lo que hemos evacuado al ocio de lo que tenía de más espontáneo, más libre, más poético, haciéndolo prosaico y banal. El ocio es ya mero consumo, un producto más de consumo, incluso, en las sociedades más avanzadas «el» consumo por excelencia.
Para los estudiantes, también, el trabajo es percibido como un bien, escaso por añadidura, difícil de conseguir, del que no se piensa extraer ningún tipo de recompensa más allá de la meramente económica. Entretanto el estudio es percibido, en el mejor de los casos, como una inversión probabilística (los «expertos» dicen, con razón, que hay probabilidad directa y positiva entre obtener un mejor trabajo si se tiene una mejor formación), en el peor, un momento y un espacio (el del centro docente) en el que el adolescente y el joven se perciben estando aparcados a falta de mejores alternativas en la actualidad en un centro docente donde poco les interesa lo que pasa y les dicen. En cualquiera de las dos hipótesis el estudio no presenta ningún interés intrínseco, ningún valor en sí mismo. Todo su valor, como el del trabajo, es meramente instrumental.
Las consecuencias son claras: un tiempo, el del trabajo/ estudio, normativizado, en el que es preciso mantenerse en forma, estar ágil, presto, con la vista puesta en el fin de semana que, por contra, es percibido como el tiempo libre o para ser más exacto, un tiempo que se pretende libre, ausente de normas, pero que, como ilustra muy bien el modo de diversión de muchos jóvenes, el exceso puede convertirse en la norma y hacer aparecer como extraños a los que se salen de la norma del exceso. Pero no se piense que esto es privativo de los adolescentes y jóvenes aunque por la fuerza de la edad en ellos tenga unas manifestaciones más llamativas (y más trágicas en muchos casos) sino también en muchas personas adultas que vagan los fines de semana, puentes, acueductos y vacaciones, a veces buscando un descanso imposible, a veces maldiciendo internamente un tiempo de ocio del que no saben qué hacer y para el que, por contra, están trabajando denodadamente durante el resto de la semana y a lo largo de todo el año.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Comentario:
JÓVENES Y NOCHE (3)
Aquí te envío la tercera entrega de esta miniserie de Jóvenes y Noche. Estos días de vacaciones, este aspecto se acentuará, por lo que es conveniente conocer los factores que influyen. La semana pasada ya apuntábamos algunos de los atractivos que presenta la noche en sí misma, y ahora iremos viendo factores sociológicos que tienen mucho que ver. El primero de ellos, la prolongada estancia en la casa familiar.
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (3) - Una prolongada estancia en la familia de origen
La desmesurada prolongación de la estancia en la familia de origen por parte de la juventud española es una de sus características más llamativas cuando se la compara con la de los jóvenes de otros países europeos. Las explicaciones de este fenómeno son múltiples y complejas pero hay una extremadamente importante, a nuestro juicio, y es el peso de la tradición familiar en España y la particular relación entre padres e hijos.
Así se constata que los padres son extremadamente renuentes a ver salir a los hijos de sus casas, compartiendo y experimentado una convivencia, relativamente autónoma y prolongada con su pareja, en edades que, los padres adultos, consideran como muy tempranas, lo que no obsta para que, en estos últimos tiempos especialmente, cuando ya sus hijos se han habituado a la «fonda y refugio-económico-afectivo familiar» no vean la forma de desprenderse de ellos, cuando éstos llegan a los 24, 25 ó más años.
Ciertamente a este factor hay que añadir otros, como el paro de los jóvenes, encubierto además, en gran medida, al dar España una de las más elevadas tasas de escolaridad universitaria de Europa pero este dato me parece secundario ante el precedentemente señalado. Incluso me parece secundario ante este otro: los jóvenes, en su gran mayoría, no están dispuestos a dejar la casa familiar hasta que tengan una situación económica y social con cierta estabilidad y nivel económico. No sé si alguna vez ha sido cierto eso de que contigo «a pan y cebolla» pero, en todo caso, hoy lo único que admitirían los jóvenes sería que contigo «pollo y champán», por seguir con la metáfora de nuestra juventud.
La consecuencia de este estado de cosas es evidente: los jóvenes buscan espacios y tiempos propios y prolongados de distensión en los que se sientan solos, con su grupo de pares, sin el control, real o supuesto, (más supuesto que real pienso yo, no tanto por liberalismo o tolerancia cuanto por incomprensión, cuando no indiferencia), de los adultos en general (que sólo desean en el fondo que los jóvenes no les molesten en su ritmo de vida) y de sus padres en particular, manifiestamente desbrujulados frente a sus hijos y con serios problemas de ajuste en sus relaciones de pareja.
En otras palabras, los chicos y las chicas buscan espacios propios de diversión, desinhibición, desfogue y encuentro (no pocas veces íntimo), con un modo, maneras, músicas, luces, horario etc., distintos a los de sus progenitores que les sirve, al mismo tiempo, de búsqueda de identidad y afirmación, curiosamente (luego precisamente), en un periodo histórico en el que, sostengo, las diferencias en los sistemas de valores entre padres e hijos son menores que en otros tiempos próximos.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Aquí te envío la tercera entrega de esta miniserie de Jóvenes y Noche. Estos días de vacaciones, este aspecto se acentuará, por lo que es conveniente conocer los factores que influyen. La semana pasada ya apuntábamos algunos de los atractivos que presenta la noche en sí misma, y ahora iremos viendo factores sociológicos que tienen mucho que ver. El primero de ellos, la prolongada estancia en la casa familiar.
Espero que te resulte interesante.
Un abrazo.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (3) - Una prolongada estancia en la familia de origen
La desmesurada prolongación de la estancia en la familia de origen por parte de la juventud española es una de sus características más llamativas cuando se la compara con la de los jóvenes de otros países europeos. Las explicaciones de este fenómeno son múltiples y complejas pero hay una extremadamente importante, a nuestro juicio, y es el peso de la tradición familiar en España y la particular relación entre padres e hijos.
Así se constata que los padres son extremadamente renuentes a ver salir a los hijos de sus casas, compartiendo y experimentado una convivencia, relativamente autónoma y prolongada con su pareja, en edades que, los padres adultos, consideran como muy tempranas, lo que no obsta para que, en estos últimos tiempos especialmente, cuando ya sus hijos se han habituado a la «fonda y refugio-económico-afectivo familiar» no vean la forma de desprenderse de ellos, cuando éstos llegan a los 24, 25 ó más años.
Ciertamente a este factor hay que añadir otros, como el paro de los jóvenes, encubierto además, en gran medida, al dar España una de las más elevadas tasas de escolaridad universitaria de Europa pero este dato me parece secundario ante el precedentemente señalado. Incluso me parece secundario ante este otro: los jóvenes, en su gran mayoría, no están dispuestos a dejar la casa familiar hasta que tengan una situación económica y social con cierta estabilidad y nivel económico. No sé si alguna vez ha sido cierto eso de que contigo «a pan y cebolla» pero, en todo caso, hoy lo único que admitirían los jóvenes sería que contigo «pollo y champán», por seguir con la metáfora de nuestra juventud.
La consecuencia de este estado de cosas es evidente: los jóvenes buscan espacios y tiempos propios y prolongados de distensión en los que se sientan solos, con su grupo de pares, sin el control, real o supuesto, (más supuesto que real pienso yo, no tanto por liberalismo o tolerancia cuanto por incomprensión, cuando no indiferencia), de los adultos en general (que sólo desean en el fondo que los jóvenes no les molesten en su ritmo de vida) y de sus padres en particular, manifiestamente desbrujulados frente a sus hijos y con serios problemas de ajuste en sus relaciones de pareja.
En otras palabras, los chicos y las chicas buscan espacios propios de diversión, desinhibición, desfogue y encuentro (no pocas veces íntimo), con un modo, maneras, músicas, luces, horario etc., distintos a los de sus progenitores que les sirve, al mismo tiempo, de búsqueda de identidad y afirmación, curiosamente (luego precisamente), en un periodo histórico en el que, sostengo, las diferencias en los sistemas de valores entre padres e hijos son menores que en otros tiempos próximos.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Comentario:
JÓVENES Y NOCHE (2)
Aquí te envío la segunda entrega de esta serie acerca de Jóvenes y Noche. Hay que saber qué es lo que atrae de la noche, qué elementos están en juego, para saber afrontar esa realidad. Espero, como siempre, que te resulte interesante.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (2) - ELEMENTOS DE LA NOCHE
La noche se ha constituido como uno de los símbolos juveniles actuales más importantes. Pero su fuerza no radica sólo en que a lo largo de ella se viven momentos de diversión. La noche condensa en sí una serie de significaciones que, de forma inconsciente, orientan el pensamiento y cristalizan en conductas concretas. Algunos de los elementos simbólicos que aglutina la noche podrían resumirse conforme sigue:
La noche, tiempo festivo
Es tiempo diverso al período destinado al trabajo y a las obligaciones cotidianas. A lo largo de la noche se desarrollan hechos y acontecimientos impensables durante el día. Hasta la misma personalidad de muchos jóvenes y adolescentes adquiere nuevos matices.
Placer sensorial
Nuevos artefactos sonoros y luminosos, fruto de la electrónica, contribuyen a que la noche sea una recreación para los sentidos, especialmente para la vista y el oído. La música, escuchada con volumen muy fuerte, se percibe no sólo con el oído, sino también con todo el cuerpo, que recibe una serie de vibraciones que afectan a la piel, sobre todo mediante los sonidos graves. Las luces, con la variedad de colores y el ritmo de que son dotadas, estimulan el sentido de la vista, contribuyendo a crear una atmósfera desacostumbrada y facilitadora de ensoñaciones.
Estética
Constituida una atmósfera de ensoñación, propiciada por la luminosidad, la noche se convierte en geografía de la apariencia y la estética. Las formas de los vestidos y el maquillaje, corno si se tratara de modernas máscaras, facilitan no sólo un cambio en la ocupación, sino que llegan a ser símbolo de transformaciones en lo personal. Durante el tiempo de trabajo cada cual desempeña un determinado rol social. Este rol está marcado por necesidades y obligaciones: trabajo, estudios, etc. La noche es tiempo para una estética orientada a procurar “nuevas y suplementarias personalidades”.
Libertad personal
La familia ejerce un determinado control sobre los adolescentes y jóvenes. Este control variará según circunstancias. A lo largo de las actividades nocturnas, jóvenes y adolescentes se sienten fuera del control familiar y emancipados. En el seno de este ambiente afirman, de alguna forma, su autonomía personal, adquiriendo nuevas cotas de independencia. La noche se convierte, de esta manera, en ocasión para afirmar la propia personalidad. Es como si se tratara de un continuado «rito de iniciación» en el que el iniciado se percibe a sí mismo como adulto, pudiendo decidir con autonomía, fuera del entorno familiar.
Transgresión de lo establecido
Cuando este deseo de emancipación va más allá de lo familiar y adquiere mayores dimensiones, se llega a la transgresión social. La noche facilita este tipo de transgresiones. Es así como muchos jóvenes ven en la noche espacios donde transgredir diversas normas sociales. Las transgresiones, utilizadas como válvula de escape, presentan múltiples variedades: el gamberrismo que destroza la propiedad privada y colectiva, el uso del alcohol y las drogas que aliena y evade de la realidad, determinados comportamientos sexuales que van más allá de la ética admitida... El problema no radica tanto en estas actitudes transgresoras, sino en la carencia de una visión global de la existencia que oriente el comportamiento personal y social, según unos principios válidos y perdurables más allá de las circunstancias ambientales.
Socialización y lenguajes
La noche es el lugar donde se dan variados y espontáneos intercambios socializantes. Durante la noche tiene lugar el encuentro con el grupo de amigos libremente elegidos. El tipo de relación que se establece suele ser fuertemente afectivo, permaneciendo alejado del mundo de la productividad. La noche se halla cargada, simbólicamente, del deseo de unas relaciones más humanas y menos utilitarias. Lo que cuenta es “estar libremente junto a...”, aunque no se produzca ningún intercambio verbal, racional o productivo.
Se habla, con frecuencia, de un empobrecimiento del lenguaje juvenil, de locales nocturnos en los que el volumen de la música impide la comunicación verbal, de jóvenes que se contemplan, como nuevos narcisos en un pub sin mantener conversación alguna... Todo ello forma un lenguaje en el que la comunicación alfabética no recibe prioridad por encima de las demás. Funcionan otros lenguajes en los que lo racional y funcional es sustituido por el ritmo, el color y la imagen, y lo ético por lo estético.
El «zapping geográfico»
Se habla mucho del zapping televisivo. Este concepto puede ser aplicado a los desplazamientos continuos que llevan a adolescentes y jóvenes, de un lugar a otro en el transcurso de la noche, constituyendo un auténtico «zapping geográfico». Es el triunfo del cambio rápido que propicia situaciones efímeras, aumentando la posibilidad de nuevas experiencias y sensaciones. Tras este aspecto se halla el deseo inconsciente de la multipresencia; poder trascender los límites del momento y espacio presente, ampliándolos en la medida de lo posible.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Aquí te envío la segunda entrega de esta serie acerca de Jóvenes y Noche. Hay que saber qué es lo que atrae de la noche, qué elementos están en juego, para saber afrontar esa realidad. Espero, como siempre, que te resulte interesante.
JM.
JÓVENES Y NOCHE (2) - ELEMENTOS DE LA NOCHE
La noche se ha constituido como uno de los símbolos juveniles actuales más importantes. Pero su fuerza no radica sólo en que a lo largo de ella se viven momentos de diversión. La noche condensa en sí una serie de significaciones que, de forma inconsciente, orientan el pensamiento y cristalizan en conductas concretas. Algunos de los elementos simbólicos que aglutina la noche podrían resumirse conforme sigue:
La noche, tiempo festivo
Es tiempo diverso al período destinado al trabajo y a las obligaciones cotidianas. A lo largo de la noche se desarrollan hechos y acontecimientos impensables durante el día. Hasta la misma personalidad de muchos jóvenes y adolescentes adquiere nuevos matices.
Placer sensorial
Nuevos artefactos sonoros y luminosos, fruto de la electrónica, contribuyen a que la noche sea una recreación para los sentidos, especialmente para la vista y el oído. La música, escuchada con volumen muy fuerte, se percibe no sólo con el oído, sino también con todo el cuerpo, que recibe una serie de vibraciones que afectan a la piel, sobre todo mediante los sonidos graves. Las luces, con la variedad de colores y el ritmo de que son dotadas, estimulan el sentido de la vista, contribuyendo a crear una atmósfera desacostumbrada y facilitadora de ensoñaciones.
Estética
Constituida una atmósfera de ensoñación, propiciada por la luminosidad, la noche se convierte en geografía de la apariencia y la estética. Las formas de los vestidos y el maquillaje, corno si se tratara de modernas máscaras, facilitan no sólo un cambio en la ocupación, sino que llegan a ser símbolo de transformaciones en lo personal. Durante el tiempo de trabajo cada cual desempeña un determinado rol social. Este rol está marcado por necesidades y obligaciones: trabajo, estudios, etc. La noche es tiempo para una estética orientada a procurar “nuevas y suplementarias personalidades”.
Libertad personal
La familia ejerce un determinado control sobre los adolescentes y jóvenes. Este control variará según circunstancias. A lo largo de las actividades nocturnas, jóvenes y adolescentes se sienten fuera del control familiar y emancipados. En el seno de este ambiente afirman, de alguna forma, su autonomía personal, adquiriendo nuevas cotas de independencia. La noche se convierte, de esta manera, en ocasión para afirmar la propia personalidad. Es como si se tratara de un continuado «rito de iniciación» en el que el iniciado se percibe a sí mismo como adulto, pudiendo decidir con autonomía, fuera del entorno familiar.
Transgresión de lo establecido
Cuando este deseo de emancipación va más allá de lo familiar y adquiere mayores dimensiones, se llega a la transgresión social. La noche facilita este tipo de transgresiones. Es así como muchos jóvenes ven en la noche espacios donde transgredir diversas normas sociales. Las transgresiones, utilizadas como válvula de escape, presentan múltiples variedades: el gamberrismo que destroza la propiedad privada y colectiva, el uso del alcohol y las drogas que aliena y evade de la realidad, determinados comportamientos sexuales que van más allá de la ética admitida... El problema no radica tanto en estas actitudes transgresoras, sino en la carencia de una visión global de la existencia que oriente el comportamiento personal y social, según unos principios válidos y perdurables más allá de las circunstancias ambientales.
Socialización y lenguajes
La noche es el lugar donde se dan variados y espontáneos intercambios socializantes. Durante la noche tiene lugar el encuentro con el grupo de amigos libremente elegidos. El tipo de relación que se establece suele ser fuertemente afectivo, permaneciendo alejado del mundo de la productividad. La noche se halla cargada, simbólicamente, del deseo de unas relaciones más humanas y menos utilitarias. Lo que cuenta es “estar libremente junto a...”, aunque no se produzca ningún intercambio verbal, racional o productivo.
Se habla, con frecuencia, de un empobrecimiento del lenguaje juvenil, de locales nocturnos en los que el volumen de la música impide la comunicación verbal, de jóvenes que se contemplan, como nuevos narcisos en un pub sin mantener conversación alguna... Todo ello forma un lenguaje en el que la comunicación alfabética no recibe prioridad por encima de las demás. Funcionan otros lenguajes en los que lo racional y funcional es sustituido por el ritmo, el color y la imagen, y lo ético por lo estético.
El «zapping geográfico»
Se habla mucho del zapping televisivo. Este concepto puede ser aplicado a los desplazamientos continuos que llevan a adolescentes y jóvenes, de un lugar a otro en el transcurso de la noche, constituyendo un auténtico «zapping geográfico». Es el triunfo del cambio rápido que propicia situaciones efímeras, aumentando la posibilidad de nuevas experiencias y sensaciones. Tras este aspecto se halla el deseo inconsciente de la multipresencia; poder trascender los límites del momento y espacio presente, ampliándolos en la medida de lo posible.
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Comentario:
NO QUISO MOLESTAR AL JUEZ...
Lo lamento por los Agentes que llevaron a cabo la detención. Que les quede la satisfacción de que han hecho bien su trabajo, aunque la funcionaria de turno lo haya tirado por la borda. Así nos va.
Cuidaos.
JM
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060405/prensa/noticias/Sucesos/200604/05/VAL-SUC-190.html
Valencia
Un detenido queda libre porque una funcionaria “no quiso molestar” al juez de guardia en Valencia
La policía no pudo identificar al arrestado y la anomalía no fue comunicada de madrugada a su señoría
Un detenido que presuntamente tenía pendiente una orden de ingreso en prisión quedó en libertad en Valencia porque la policía no pudo identificarlo plenamente. Un agente telefoneó al juzgado de guardia para pedir instrucciones al respecto, pero una funcionaria le dijo que no podía molestar a su señoría por ese motivo.
Que algunos delincuentes quedan en libertad tras declarar ante el juez es algo de sobra conocido, pero todos los días no dejan libre a un fugitivo de la justicia porque una funcionaria no quiere molestar a su señoría. Esto es precisamente y presuntamente lo que sucedió en Valencia en la madrugada del pasado sábado.
Todo comenzó con la detención de un joven en la confluencia de la avenida de Blasco Ibáñez con la calle Clariano. Una patrulla de la Policía Local del retén de Benimaclet observó cómo dos individuos se escondían detrás de un automóvil en el preciso instante que el vehículo policial pasaba junto a ellos.
Los agentes descendieron del coche patrulla y se dirigieron hacia los sospechosos para identificarlos. A uno de los jóvenes, cuya identidad responde a las iniciales J. B. S., de 23 años de edad y nacionalidad española, le intervinieron una bolsita con dos bolitas de cocaína y una navaja.
Empujó al policía y huyó
El individuo propinó un leve empujón al policía e inició una veloz huida por varias calles. Uno de los agentes persiguió al fugitivo mientras su compañero custodiaba al otro joven.
J. B. S. fue finalmente apresado en el cruce de la calle Menéndez Pelayo con la avenida de Cataluña al quedar exhausto tras una larga carrera. El joven no llevaba ningún tipo de documentación y afirmó que había extraviado su DNI.
Por ello, el individuo fue trasladado a la Jefatura Superior de Policía de Valencia para identificarlo por sus huellas o posible ficha policial.
El joven incurrió en diversas contradicciones, por lo que los policías sospecharon que les había facilitado una identidad falsa. Tras interrogarlo, J. B. S. se derrumbó y confesó que sus datos de filiación eran falsos.
El individuo adujo que les había mentido porque tenía pendiente una orden de búsqueda, captura e ingreso en prisión. Por ello, salió corriendo cuando la policía lo identificó en la calle. A partir de ese momento, el joven dijo ser otra persona distinta y facilitó a la policía unos nuevos datos identificativos que coinciden plenamente con los de un huido de la justicia.
Los agentes de la Policía Local dieron credibilidad a esta última identidad, pero no pudieron confirmarla al no disponer de sus huellas digitales.
Orden de ingreso en prisión
Tras consultar los antecedentes policiales del sospechoso, la policía comprobó que la orden de búsqueda, captura e ingreso en prisión existía. Fue dictada por el juzgado de instrucción número 13 de Valencia después de una ardua investigación de la Guardia Civil de Tavernes Blanques.
Sin embargo, en el programa informático de la policía no figuraba ninguna fotografía ni huellas del fugitivo, por lo que la policía no pudo cotejar los datos identificativos del detenido.
Telefoneó al juzgado
Ante esta situación y como la Policía Nacional no se hacía cargo de un detenido sin identificar, uno de los policías locales telefoneó al juzgado de guardia de incidencias para explicarle el caso. El agente habló varias veces con una funcionaria y le pidió que consultara con el juez cómo debía actuar.
Y es que la cantidad de droga que llevaba el joven no era suficiente para acusarlo de tráfico de drogas, por lo que el policía entendió que no podía prorrogar su detención por más tiempo sin la correspondiente autorización judicial.
Ante la insistencia del agente de la Policía Local, la funcionaria contestó supuestamente que no podía molestar a su señoría por el citado motivo, según informaron fuentes policiales. Eran las seis de la madrugada del sábado.
El policía le advirtió que eso conllevaría la puesta en libertad del detenido. Y así fue. Minutos más tarde, el fugitivo salió tan tranquilo de la Jefatura Superior de Policía.
Lo lamento por los Agentes que llevaron a cabo la detención. Que les quede la satisfacción de que han hecho bien su trabajo, aunque la funcionaria de turno lo haya tirado por la borda. Así nos va.
Cuidaos.
JM
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060405/prensa/noticias/Sucesos/200604/05/VAL-SUC-190.html
Valencia
Un detenido queda libre porque una funcionaria “no quiso molestar” al juez de guardia en Valencia
La policía no pudo identificar al arrestado y la anomalía no fue comunicada de madrugada a su señoría
Un detenido que presuntamente tenía pendiente una orden de ingreso en prisión quedó en libertad en Valencia porque la policía no pudo identificarlo plenamente. Un agente telefoneó al juzgado de guardia para pedir instrucciones al respecto, pero una funcionaria le dijo que no podía molestar a su señoría por ese motivo.
Que algunos delincuentes quedan en libertad tras declarar ante el juez es algo de sobra conocido, pero todos los días no dejan libre a un fugitivo de la justicia porque una funcionaria no quiere molestar a su señoría. Esto es precisamente y presuntamente lo que sucedió en Valencia en la madrugada del pasado sábado.
Todo comenzó con la detención de un joven en la confluencia de la avenida de Blasco Ibáñez con la calle Clariano. Una patrulla de la Policía Local del retén de Benimaclet observó cómo dos individuos se escondían detrás de un automóvil en el preciso instante que el vehículo policial pasaba junto a ellos.
Los agentes descendieron del coche patrulla y se dirigieron hacia los sospechosos para identificarlos. A uno de los jóvenes, cuya identidad responde a las iniciales J. B. S., de 23 años de edad y nacionalidad española, le intervinieron una bolsita con dos bolitas de cocaína y una navaja.
Empujó al policía y huyó
El individuo propinó un leve empujón al policía e inició una veloz huida por varias calles. Uno de los agentes persiguió al fugitivo mientras su compañero custodiaba al otro joven.
J. B. S. fue finalmente apresado en el cruce de la calle Menéndez Pelayo con la avenida de Cataluña al quedar exhausto tras una larga carrera. El joven no llevaba ningún tipo de documentación y afirmó que había extraviado su DNI.
Por ello, el individuo fue trasladado a la Jefatura Superior de Policía de Valencia para identificarlo por sus huellas o posible ficha policial.
El joven incurrió en diversas contradicciones, por lo que los policías sospecharon que les había facilitado una identidad falsa. Tras interrogarlo, J. B. S. se derrumbó y confesó que sus datos de filiación eran falsos.
El individuo adujo que les había mentido porque tenía pendiente una orden de búsqueda, captura e ingreso en prisión. Por ello, salió corriendo cuando la policía lo identificó en la calle. A partir de ese momento, el joven dijo ser otra persona distinta y facilitó a la policía unos nuevos datos identificativos que coinciden plenamente con los de un huido de la justicia.
Los agentes de la Policía Local dieron credibilidad a esta última identidad, pero no pudieron confirmarla al no disponer de sus huellas digitales.
Orden de ingreso en prisión
Tras consultar los antecedentes policiales del sospechoso, la policía comprobó que la orden de búsqueda, captura e ingreso en prisión existía. Fue dictada por el juzgado de instrucción número 13 de Valencia después de una ardua investigación de la Guardia Civil de Tavernes Blanques.
Sin embargo, en el programa informático de la policía no figuraba ninguna fotografía ni huellas del fugitivo, por lo que la policía no pudo cotejar los datos identificativos del detenido.
Telefoneó al juzgado
Ante esta situación y como la Policía Nacional no se hacía cargo de un detenido sin identificar, uno de los policías locales telefoneó al juzgado de guardia de incidencias para explicarle el caso. El agente habló varias veces con una funcionaria y le pidió que consultara con el juez cómo debía actuar.
Y es que la cantidad de droga que llevaba el joven no era suficiente para acusarlo de tráfico de drogas, por lo que el policía entendió que no podía prorrogar su detención por más tiempo sin la correspondiente autorización judicial.
Ante la insistencia del agente de la Policía Local, la funcionaria contestó supuestamente que no podía molestar a su señoría por el citado motivo, según informaron fuentes policiales. Eran las seis de la madrugada del sábado.
El policía le advirtió que eso conllevaría la puesta en libertad del detenido. Y así fue. Minutos más tarde, el fugitivo salió tan tranquilo de la Jefatura Superior de Policía.
Comentario:
Aquí te adjunto este relato. A pesar de que ya tiene algunos años, es bastante actual. Los nombres de calles y locales son reales, y corresponden a las zonas de marcha de la época en la ciudad de Valencia. Algunos de esos locales ya no existen, pero creo que, cambiando el escenario y los nombres, la "experiencia" se puede aplicar a cualquier lugar.
Espero que te resulte interesante.
JM
JÓVENES Y NOCHE (1) - LA NOCHE
Serían las doce de la noche cuando llegó a la plaza de Cánovas. Era viernes. Atrás quedaba toda una semana de agobios y estudios. Respiró al descender por la puerta delantera del Seat Ibiza blanco, de tres puertas, como quien intenta reconocer el olor de un territorio marcado de antemano.
Mientras cruzaba la avenida de grandes y centenarios tilos para adentrarse en su zona, pensó en la última frase que había dicho la profesora de Literatura, mujer que gozaba de un cierto prestigio entre la grey estudiantil, quien siempre tenía una protesta a flor de labios ante los exámenes que marcan el mes de junio: “Que el paisaje de los libros no os haga olvidar el horizonte de la vida”. Aquello le había sonado a frase literaria con cierto toque de liberación. Había llegado el momento de olvidar el paisaje de los libros y gozar de la vida.
Se adentró por la calle Salamanca y fue a buscar el cruce con Conde Altea. Era el lugar habitual. Oteó el horizonte urbano con la mirada. Nadie. Mientras se dirigía a la calle Joaquín Costa cruzó por la puerta de algunos pubs y sintió la mirada de varios jóvenes que la recorrían de arriba abajo. Ni les dirigió la mirada. Se sintió segura tras el maquillaje recién estrenado que hacia juego con los pantalones elásticos negros que enmarcaban su delgada figura, y con su top blanco que mostraba un ombligo perfecto y dejaba intuir formas femeninas adolescentes.
Desde el radiocassette de un coche abierto de par en par sonaba un bakalao desaforado. No era su estilo. Apresuró el paso. Siguió caminando. Cruzó por la puerta de un pub enmarcado en neones de color lila. Se sintió reconfortada al escuchar cómo brotaba del interior el desgarro sonoro de Nirvana. Aquello era música. Pero no pudo reprimir una sensación fúnebre al recordar el trágico final de Kurt Cobain, cuya voz pugnaba por encaramarse sobre los acordes.
Súbitamente, cuando menos lo esperaba, aparecieron sus amigos y amigas. El paisaje urbano dejó de ser desierto frío y anónimo para tornarse cálido, como la penumbra cordial y acogedora del local donde entraron.
Los primeros saludos dieron paso a comentarios y risas. Las risas se tornaron más desinhibidas al calor del primer ron con limón que apareció sobre la mesa redonda y pequeña del pub Kaxba. Cuando la cordialidad se tornó más intensa, procuró atraer la atención de Luis, Luigi para los amigos. Pero los ojos de Luis alternaban entre dos pantallas grandes de vídeo. En una de ellas se sucedían las mejores jugadas de las ligas europeas: cientos de balones besando, desde los ángulos más inverosímiles, el fondo de las mallas. En la otra pantalla, con toda suerte fílmica de detalles, el acostumbrado desfile de lencería fina, provocativa, atrevida y transparente. Llenando el espacio la música insistente de Dover.
La conversación se asemejaba a las pantallas de vídeo: sucesión de comentarios inconexos, voceados para sobreponerlos a la música que rebotaba de una pared a otra desde bafles colocados en las cuatro esquinas del local. Y algún comentario que comenzaba a subir de tono. Para variar pidieron “un metro de chupitos”... El sabor dulzón de los licores de manzana, melocotón, avellana y melón, maquilló la cara negra e inmensa de la noche con pecas de colores.
EL esfuerzo de la conversación mantenida terminó por mermar sus voces... Decidieron dar una vuelta. El fresco de la calle amortiguó el calor. Se arracimaron en los dos coches y marcharon hacia otro lugar: La noche era joven y no había hecho sino comenzar. Cruzaron el río por el puente de Aragón, bajaron unas calles y aparcaron en triple fila. Caminando se acercaron al nuevo santuario de moda. “Sesenta y nueve monos bailando sobre un cable de acero”. Fuera del local se concentraban grupos de chicos y chicas. Algunos portaban entre sus manos cubalitros de los que libaban de tanto en tanto a sorbos menudos y ansiosos. Pardas litronas aguardaban el golpe fatal sobre el canto del bordillo de la acera. El local estaba abarrotado. Vuelta atrás.
En los cruces de las calles de aquella nueva zona se agolpaba la peña. Coches con el capó abierto dejaban entrever bolsas de supermercado que en vano lograban contener el aleteo desordenado de varias coca-colas de dos litros junto a algunas botellas de vodka, ginebra y ron. Apilados, en orden riguroso, grandes vasos de plástico blanco y unas bolsas mostosas de cubitos de hielo adquiridas en alguna gasolinera. Y las miradas desconfiadas de los organizadores que temían la expropiación forzosa de la mercancía por parte de los municipales.
De nuevo se arracimaron en los coches. Ella ayudó al destino para que le tocara en suerte sentarse en la parte de atrás y junto a Luis. Sin la distracción de las pantallas de vídeo, Luis fue aceptando el silencioso cuerpo a cuerpo que se le ofrecía, apenas intuido en un principio.
Antes de dirigirse hacia la zona de la playa, pasaron a dejar a Quique que se encontraba mal y comenzaba a sentir el balanceo incómodo de la noria que mueve el alcohol.
Media hora más tarde aparcaban en la explanada que hay delante de «Resaca playa» y «Sunset». Las grandes salas de fiesta eran un hervidero de gente estirando la noche. El sordo ruido del mar fluía cercano y constante. Por los alrededores pululaban los vendedores de éxtasis y anfetas. Y ese anónimo fluir del agua embotellada en pequeños envases de plástico, para diluir el calor y aliviar las bocas resecas como tejas que dejan las pastillas. Mientras caminaban hacia la entrada de la disco, Luis la tomó por la cintura. Y ella notó cómo la noche se tornaba un poco más clara. Se dejo llevar.
Bailaron largo rato. la música era perfecta. Los bajos se escuchaban con todo el cuerpo. No había lugar para las palabras. Las luces, los efectos especiales y el ritmo hicieron mágica la noche. Se apretó contra Luis mitad por sentirle, mitad por no dejar ni el más pequeño resquicio a la soledad.
Pero el tiempo no se detuvo. Cuando el sol anunció el amanecer sobre el reloj inmenso de arena de playa, la noche se retiró de puntillas. Regresó a casa casi en silencio. Los pies cansados, la mente turbia y la boca algo reseca. Mientras esperaba el ascensor intuyó una duda que no llegó a cristalizar en pensamiento: ¿Cómo había podido hacer nido la soledad en ella, si había procurado no dejarle ni el más pequeño resquicio?
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Espero que te resulte interesante.
JM
JÓVENES Y NOCHE (1) - LA NOCHE
Serían las doce de la noche cuando llegó a la plaza de Cánovas. Era viernes. Atrás quedaba toda una semana de agobios y estudios. Respiró al descender por la puerta delantera del Seat Ibiza blanco, de tres puertas, como quien intenta reconocer el olor de un territorio marcado de antemano.
Mientras cruzaba la avenida de grandes y centenarios tilos para adentrarse en su zona, pensó en la última frase que había dicho la profesora de Literatura, mujer que gozaba de un cierto prestigio entre la grey estudiantil, quien siempre tenía una protesta a flor de labios ante los exámenes que marcan el mes de junio: “Que el paisaje de los libros no os haga olvidar el horizonte de la vida”. Aquello le había sonado a frase literaria con cierto toque de liberación. Había llegado el momento de olvidar el paisaje de los libros y gozar de la vida.
Se adentró por la calle Salamanca y fue a buscar el cruce con Conde Altea. Era el lugar habitual. Oteó el horizonte urbano con la mirada. Nadie. Mientras se dirigía a la calle Joaquín Costa cruzó por la puerta de algunos pubs y sintió la mirada de varios jóvenes que la recorrían de arriba abajo. Ni les dirigió la mirada. Se sintió segura tras el maquillaje recién estrenado que hacia juego con los pantalones elásticos negros que enmarcaban su delgada figura, y con su top blanco que mostraba un ombligo perfecto y dejaba intuir formas femeninas adolescentes.
Desde el radiocassette de un coche abierto de par en par sonaba un bakalao desaforado. No era su estilo. Apresuró el paso. Siguió caminando. Cruzó por la puerta de un pub enmarcado en neones de color lila. Se sintió reconfortada al escuchar cómo brotaba del interior el desgarro sonoro de Nirvana. Aquello era música. Pero no pudo reprimir una sensación fúnebre al recordar el trágico final de Kurt Cobain, cuya voz pugnaba por encaramarse sobre los acordes.
Súbitamente, cuando menos lo esperaba, aparecieron sus amigos y amigas. El paisaje urbano dejó de ser desierto frío y anónimo para tornarse cálido, como la penumbra cordial y acogedora del local donde entraron.
Los primeros saludos dieron paso a comentarios y risas. Las risas se tornaron más desinhibidas al calor del primer ron con limón que apareció sobre la mesa redonda y pequeña del pub Kaxba. Cuando la cordialidad se tornó más intensa, procuró atraer la atención de Luis, Luigi para los amigos. Pero los ojos de Luis alternaban entre dos pantallas grandes de vídeo. En una de ellas se sucedían las mejores jugadas de las ligas europeas: cientos de balones besando, desde los ángulos más inverosímiles, el fondo de las mallas. En la otra pantalla, con toda suerte fílmica de detalles, el acostumbrado desfile de lencería fina, provocativa, atrevida y transparente. Llenando el espacio la música insistente de Dover.
La conversación se asemejaba a las pantallas de vídeo: sucesión de comentarios inconexos, voceados para sobreponerlos a la música que rebotaba de una pared a otra desde bafles colocados en las cuatro esquinas del local. Y algún comentario que comenzaba a subir de tono. Para variar pidieron “un metro de chupitos”... El sabor dulzón de los licores de manzana, melocotón, avellana y melón, maquilló la cara negra e inmensa de la noche con pecas de colores.
EL esfuerzo de la conversación mantenida terminó por mermar sus voces... Decidieron dar una vuelta. El fresco de la calle amortiguó el calor. Se arracimaron en los dos coches y marcharon hacia otro lugar: La noche era joven y no había hecho sino comenzar. Cruzaron el río por el puente de Aragón, bajaron unas calles y aparcaron en triple fila. Caminando se acercaron al nuevo santuario de moda. “Sesenta y nueve monos bailando sobre un cable de acero”. Fuera del local se concentraban grupos de chicos y chicas. Algunos portaban entre sus manos cubalitros de los que libaban de tanto en tanto a sorbos menudos y ansiosos. Pardas litronas aguardaban el golpe fatal sobre el canto del bordillo de la acera. El local estaba abarrotado. Vuelta atrás.
En los cruces de las calles de aquella nueva zona se agolpaba la peña. Coches con el capó abierto dejaban entrever bolsas de supermercado que en vano lograban contener el aleteo desordenado de varias coca-colas de dos litros junto a algunas botellas de vodka, ginebra y ron. Apilados, en orden riguroso, grandes vasos de plástico blanco y unas bolsas mostosas de cubitos de hielo adquiridas en alguna gasolinera. Y las miradas desconfiadas de los organizadores que temían la expropiación forzosa de la mercancía por parte de los municipales.
De nuevo se arracimaron en los coches. Ella ayudó al destino para que le tocara en suerte sentarse en la parte de atrás y junto a Luis. Sin la distracción de las pantallas de vídeo, Luis fue aceptando el silencioso cuerpo a cuerpo que se le ofrecía, apenas intuido en un principio.
Antes de dirigirse hacia la zona de la playa, pasaron a dejar a Quique que se encontraba mal y comenzaba a sentir el balanceo incómodo de la noria que mueve el alcohol.
Media hora más tarde aparcaban en la explanada que hay delante de «Resaca playa» y «Sunset». Las grandes salas de fiesta eran un hervidero de gente estirando la noche. El sordo ruido del mar fluía cercano y constante. Por los alrededores pululaban los vendedores de éxtasis y anfetas. Y ese anónimo fluir del agua embotellada en pequeños envases de plástico, para diluir el calor y aliviar las bocas resecas como tejas que dejan las pastillas. Mientras caminaban hacia la entrada de la disco, Luis la tomó por la cintura. Y ella notó cómo la noche se tornaba un poco más clara. Se dejo llevar.
Bailaron largo rato. la música era perfecta. Los bajos se escuchaban con todo el cuerpo. No había lugar para las palabras. Las luces, los efectos especiales y el ritmo hicieron mágica la noche. Se apretó contra Luis mitad por sentirle, mitad por no dejar ni el más pequeño resquicio a la soledad.
Pero el tiempo no se detuvo. Cuando el sol anunció el amanecer sobre el reloj inmenso de arena de playa, la noche se retiró de puntillas. Regresó a casa casi en silencio. Los pies cansados, la mente turbia y la boca algo reseca. Mientras esperaba el ascensor intuyó una duda que no llegó a cristalizar en pensamiento: ¿Cómo había podido hacer nido la soledad en ella, si había procurado no dejarle ni el más pequeño resquicio?
(Misión Joven, nº 258-259 - julio-agosto 1998)
Comentario:
LO QUE ESTAMOS CRIANDO (y sigue...)
Sin comentarios. Los que trabajamos con adolescentes y jóvenes hacemos lo que podemos pero... sólo les tenemos un ratito a la semana. El resto...
Para llorar.
JM
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060329/prensa/noticias/CValenciana/200603/29/VAL-CVA-143.html
20 estudiantes se citan para ver y grabar una pelea entre dos compañeros en Gandia
Niños de nueve años vieron cómo los testigos presionaban a los chicos para que se pegaran
La nueva moda de los jóvenes para ocupar su tiempo libre cada vez está más extendida. Se trata de quedar con sus propios compañeros de clase a la salida de los colegios e institutos para una “actividad” cuanto menos preocupante: pegarse. Y además, contemplarlo y de paso grabarlo en sus teléfonos móviles.
El último caso se produjo ayer en pleno centro de Gandia. Un grupo de cerca de 20 adolescentes se reunieron pasadas las 17.30 horas a las puertas de la Colegiata. En el centro del barullo, dos protagonistas, los que supuestamente iban a propinarse una paliza. Así lo habían acordado.
Quizá eso no sea lo más grave del asunto. Los testigos, compañeros de clase de ambos estudiantes, gritaban y reían animándoles a comenzar lo que al parecer habían prometido. Frases tan claras y provocadoras como: “¡No nos hagáis ilusiones si después no vais a pegaros!”.
Finalmente, las cosas no llegaron demasiado lejos, pese a los esfuerzos de los observadores. Sus chillidos provocaron que la gente que pasaba por su lado se quedara inevitablemente observando. No querían quedarse sin espectáculo y no dudaban en demostrarlo. Las presiones continuaron: “¡Manos arriba, esto es un atraco!”, o “¡Se ha achantado!”.
Tras varios minutos, la paciencia de los dos jóvenes en cuestión se agotó y la situación pasó a ser más seria. Las consecuencias no fueron graves, unos empujones y varios cachetes. Mientras tanto, dos de las chicas allí presentes se afanaban por enfocar con su teléfono para captar las imágenes.
La escena llamó la atención de mucha gente. El lugar en el que se encontraban está próximo a la plaza Mayor, donde a esas horas juegan decenas de niños recién salidos de sus colegios, que no tardaron en acudir allí para contemplar curiosos los hechos. Muchos de ellos no tenían más de ocho o nueve años.
Los primeros casos en Gandia se produjeron hace unos meses, cuando casi a diario los alumnos de los institutos María Enríquez y Ausiàs March quedaban a las 14 horas en las puertas para pelearse.
Estos actos provocaron que el área de Seguridad Ciudadana alertara a los cuerpos de seguridad que durante días vigilaron las salidas para evitar los enfrentamientos.
Sin comentarios. Los que trabajamos con adolescentes y jóvenes hacemos lo que podemos pero... sólo les tenemos un ratito a la semana. El resto...
Para llorar.
JM
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060329/prensa/noticias/CValenciana/200603/29/VAL-CVA-143.html
20 estudiantes se citan para ver y grabar una pelea entre dos compañeros en Gandia
Niños de nueve años vieron cómo los testigos presionaban a los chicos para que se pegaran
La nueva moda de los jóvenes para ocupar su tiempo libre cada vez está más extendida. Se trata de quedar con sus propios compañeros de clase a la salida de los colegios e institutos para una “actividad” cuanto menos preocupante: pegarse. Y además, contemplarlo y de paso grabarlo en sus teléfonos móviles.
El último caso se produjo ayer en pleno centro de Gandia. Un grupo de cerca de 20 adolescentes se reunieron pasadas las 17.30 horas a las puertas de la Colegiata. En el centro del barullo, dos protagonistas, los que supuestamente iban a propinarse una paliza. Así lo habían acordado.
Quizá eso no sea lo más grave del asunto. Los testigos, compañeros de clase de ambos estudiantes, gritaban y reían animándoles a comenzar lo que al parecer habían prometido. Frases tan claras y provocadoras como: “¡No nos hagáis ilusiones si después no vais a pegaros!”.
Finalmente, las cosas no llegaron demasiado lejos, pese a los esfuerzos de los observadores. Sus chillidos provocaron que la gente que pasaba por su lado se quedara inevitablemente observando. No querían quedarse sin espectáculo y no dudaban en demostrarlo. Las presiones continuaron: “¡Manos arriba, esto es un atraco!”, o “¡Se ha achantado!”.
Tras varios minutos, la paciencia de los dos jóvenes en cuestión se agotó y la situación pasó a ser más seria. Las consecuencias no fueron graves, unos empujones y varios cachetes. Mientras tanto, dos de las chicas allí presentes se afanaban por enfocar con su teléfono para captar las imágenes.
La escena llamó la atención de mucha gente. El lugar en el que se encontraban está próximo a la plaza Mayor, donde a esas horas juegan decenas de niños recién salidos de sus colegios, que no tardaron en acudir allí para contemplar curiosos los hechos. Muchos de ellos no tenían más de ocho o nueve años.
Los primeros casos en Gandia se produjeron hace unos meses, cuando casi a diario los alumnos de los institutos María Enríquez y Ausiàs March quedaban a las 14 horas en las puertas para pelearse.
Estos actos provocaron que el área de Seguridad Ciudadana alertara a los cuerpos de seguridad que durante días vigilaron las salidas para evitar los enfrentamientos.
Comentario:
Enhorabuena por la sentencia.
Cuidaos.
JM.
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060324/prensa/noticias/Sucesos/200603/24/VAL-SUC-178.html
El juez archiva el caso del joven que murió abatido a disparos por la policía en la biblioteca de Sagunto
El auto defiende que los seis agentes actuaron en “legítima defensa” tras un tiro del fallecido al creer que su arma no era de fogueo
La actuación de seis policías al abatir a tiros a un joven atrincherado con una pistola de fogueo en la biblioteca de Sagunto fue en “legítima defensa” y un “último recurso”. Así lo considera el juez que ha archivado el caso. Sostiene que los agentes creyeron que el arma era real al salir despedido un casquillo en un disparo.
Casi cinco años después de que Alfredo Estrada muriese abatido a tiros tras atrincherarse en la biblioteca municipal de Sagunto, el juez encargado del caso ha dado carpetazo al asunto. El titular del juzgado de instrucción número uno ha dictado el archivo definitivo –pedido por el fiscal y el abogado del estado– de la causa abierta contra los seis policías nacionales que participaron en el asalto.
La tragedia se fraguó cuando el joven de 23 años se atrincheró en mayo de 2001 en el edificio después de hablar con su novia –con la que había cortado dos años antes– y asegurarle que había ingerido amoniaco para suicidarse. Cuando la policía llegó para intentar calmarle, el joven sacó una pistola y se desató la tensión.
La polémica de la muerte giraba en torno al hecho de que el arma era de fogueo. Sin embargo, la resolución sostiene que, en el primer disparo que Estrada efectuó al techo, “salió un casquillo del arma, lo que motivó que los policías creyeran que el arma era auténtica”.
Hicieron “todo lo posible”
El auto del magistrado añade que la pistola presentaba un “aspecto muy similar” al de un arma de fuego, con pequeñas “diferencias de proporción” y con “potencial lesivo” en disparos a corta distancia.
Los policías “hicieron todo lo posible para cerciorarse de la naturaleza” exacta de la pistola que esgrimía el joven, pero finalmente “actuaron en la creencia” de que la víctima poseía “un arma auténtica”. El juez considera que este hecho condicionó el asalto de los seis policías a la biblioteca de Sagunto.
Cuando los agentes entraron en el edificio, aprovechando que la víctima les pidió tabaco, el joven se ocultaba tras un mostrador. “Inesperadamente” se puso en pie y disparó contra uno de los policías nacionales, según relata el juzgado. El agente quedó en el suelo y Alfredo Estrada se dirigió de nuevo hacia él con el arma.
Como último recurso
Ante la “situación de peligro que, creían, corría su compañero y el riesgo inminente para su vida”, el resto de policías dispararon. El auto añade que el fallecido “hizo caso omiso de las advertencias recibidas” previamente y que los imputados dispararon “tras intentar disuadir a Alfredo Estrada y como último recurso para defender a su compañero”.
El joven recibió dos disparos en la pierna derecha y dos en el tórax. El juez tampoco cree que la actuación de los agentes “fuera excesiva”.
El magistrado también destaca las “ideas suicidas” que mostraba el joven –quien llegó a colocarse la pistola en la sien en varios momentos del atrincheramiento– y lamenta que el fallecido “contribuyó de manera importante en el desgraciado y fatal desenlace”.
Cuidaos.
JM.
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060324/prensa/noticias/Sucesos/200603/24/VAL-SUC-178.html
El juez archiva el caso del joven que murió abatido a disparos por la policía en la biblioteca de Sagunto
El auto defiende que los seis agentes actuaron en “legítima defensa” tras un tiro del fallecido al creer que su arma no era de fogueo
La actuación de seis policías al abatir a tiros a un joven atrincherado con una pistola de fogueo en la biblioteca de Sagunto fue en “legítima defensa” y un “último recurso”. Así lo considera el juez que ha archivado el caso. Sostiene que los agentes creyeron que el arma era real al salir despedido un casquillo en un disparo.
Casi cinco años después de que Alfredo Estrada muriese abatido a tiros tras atrincherarse en la biblioteca municipal de Sagunto, el juez encargado del caso ha dado carpetazo al asunto. El titular del juzgado de instrucción número uno ha dictado el archivo definitivo –pedido por el fiscal y el abogado del estado– de la causa abierta contra los seis policías nacionales que participaron en el asalto.
La tragedia se fraguó cuando el joven de 23 años se atrincheró en mayo de 2001 en el edificio después de hablar con su novia –con la que había cortado dos años antes– y asegurarle que había ingerido amoniaco para suicidarse. Cuando la policía llegó para intentar calmarle, el joven sacó una pistola y se desató la tensión.
La polémica de la muerte giraba en torno al hecho de que el arma era de fogueo. Sin embargo, la resolución sostiene que, en el primer disparo que Estrada efectuó al techo, “salió un casquillo del arma, lo que motivó que los policías creyeran que el arma era auténtica”.
Hicieron “todo lo posible”
El auto del magistrado añade que la pistola presentaba un “aspecto muy similar” al de un arma de fuego, con pequeñas “diferencias de proporción” y con “potencial lesivo” en disparos a corta distancia.
Los policías “hicieron todo lo posible para cerciorarse de la naturaleza” exacta de la pistola que esgrimía el joven, pero finalmente “actuaron en la creencia” de que la víctima poseía “un arma auténtica”. El juez considera que este hecho condicionó el asalto de los seis policías a la biblioteca de Sagunto.
Cuando los agentes entraron en el edificio, aprovechando que la víctima les pidió tabaco, el joven se ocultaba tras un mostrador. “Inesperadamente” se puso en pie y disparó contra uno de los policías nacionales, según relata el juzgado. El agente quedó en el suelo y Alfredo Estrada se dirigió de nuevo hacia él con el arma.
Como último recurso
Ante la “situación de peligro que, creían, corría su compañero y el riesgo inminente para su vida”, el resto de policías dispararon. El auto añade que el fallecido “hizo caso omiso de las advertencias recibidas” previamente y que los imputados dispararon “tras intentar disuadir a Alfredo Estrada y como último recurso para defender a su compañero”.
El joven recibió dos disparos en la pierna derecha y dos en el tórax. El juez tampoco cree que la actuación de los agentes “fuera excesiva”.
El magistrado también destaca las “ideas suicidas” que mostraba el joven –quien llegó a colocarse la pistola en la sien en varios momentos del atrincheramiento– y lamenta que el fallecido “contribuyó de manera importante en el desgraciado y fatal desenlace”.
Comentario:
Pongo sólo los enlaces y los titulares. Pero es más que suficiente.
Y también hay que hacer una reflexión: no se puede esperar otra cosa cuando se vacía a las personas de valores, de objetivos, cuando sólo se les "alimenta" de telebasura, cuando se ridiculiza todo aquello que suena a superación, esfuerzo, educación, autoridad, respeto... y cuando se echa por tierra directa o indirectamente, o no se apoya lo suficiente a quienes tratamos de ofrecer y de hacer respetar estos valores.
Y también hay que tener en cuenta que la falta de compromiso en la tarea educativa y de transmisión de valores por parte de la mayoría de las personas, la no implicación en asociaciones (educativas, vecinales, deportivas, religiosas, culturales...), vivir principalmente de cara a uno mismo y a su comodidad, tiene también estas consecuencias. Si no se siembra, no se puede recoger. Y si faltan sembradores, no es de extrañar que la cizaña invada la sociedad.
A ver qué hacemos al respecto. Porque "eso" es el futuro que nos espera si no se ataja ya.
Un abrazo.
Juan Ma
http://www.cope.es/ver_noticia.php?id_noticia=203809
El "macrobotellón" convocado en Barcelona se salda con 54 detenidos y casi 70 heridos
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060318/actualidad/sociedad/200603/18/RC-botellon.html
20.000 jóvenes se congregan en granada
50 detenidos en Barcelona en una jornada de 'macrobotellón' con escaso seguimiento
Al menos 54 detenidos en Barcelona por incidentes que se saldan con 68 personas heridas de carácter leve
Intervención policial en Salamanca
http://www.levante-emv.es/
Detienen a 54 jóvenes en Barcelona en los enfrentamientos entre los participantes del ´macrobotellón´ y la Policía
Y también hay que hacer una reflexión: no se puede esperar otra cosa cuando se vacía a las personas de valores, de objetivos, cuando sólo se les "alimenta" de telebasura, cuando se ridiculiza todo aquello que suena a superación, esfuerzo, educación, autoridad, respeto... y cuando se echa por tierra directa o indirectamente, o no se apoya lo suficiente a quienes tratamos de ofrecer y de hacer respetar estos valores.
Y también hay que tener en cuenta que la falta de compromiso en la tarea educativa y de transmisión de valores por parte de la mayoría de las personas, la no implicación en asociaciones (educativas, vecinales, deportivas, religiosas, culturales...), vivir principalmente de cara a uno mismo y a su comodidad, tiene también estas consecuencias. Si no se siembra, no se puede recoger. Y si faltan sembradores, no es de extrañar que la cizaña invada la sociedad.
A ver qué hacemos al respecto. Porque "eso" es el futuro que nos espera si no se ataja ya.
Un abrazo.
Juan Ma
http://www.cope.es/ver_noticia.php?id_noticia=203809
El "macrobotellón" convocado en Barcelona se salda con 54 detenidos y casi 70 heridos
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060318/actualidad/sociedad/200603/18/RC-botellon.html
20.000 jóvenes se congregan en granada
50 detenidos en Barcelona en una jornada de 'macrobotellón' con escaso seguimiento
Al menos 54 detenidos en Barcelona por incidentes que se saldan con 68 personas heridas de carácter leve
Intervención policial en Salamanca
http://www.levante-emv.es/
Detienen a 54 jóvenes en Barcelona en los enfrentamientos entre los participantes del ´macrobotellón´ y la Policía
C





