Que no, dije
No pienso subirme a tu montaña rusa con mis viejas sandalias...
Reclasificando
Volveré a picar, y me dejaré llevar de nuevo por el puritanismo. Pero las experiencias hacen mella, cuando no muescas en el revólver, y uno sabe rascarse la barba con más parsimonia, entonces.
Simplifiquemos, será lo mejor. No hará falta esperar a reacciones tras el paso de los años; valdrá con escucharles un ratillo.
Existen dos tipos de personas: las que se creen que "¿Quieres un consejo?" es una pregunta retórica, y las que de verdad preguntan (esto, como todo) esperando una respuesta.
De nada, de nada. Ya sabe, Arturito trata de facilitarles la vida, y así con una simple reacción sabrán que, ciertas personas, lejos, lejos, por favor.
Simplifiquemos, será lo mejor. No hará falta esperar a reacciones tras el paso de los años; valdrá con escucharles un ratillo.
Existen dos tipos de personas: las que se creen que "¿Quieres un consejo?" es una pregunta retórica, y las que de verdad preguntan (esto, como todo) esperando una respuesta.
De nada, de nada. Ya sabe, Arturito trata de facilitarles la vida, y así con una simple reacción sabrán que, ciertas personas, lejos, lejos, por favor.
Viendo pasar el tiempo
Yo aquí no tengo nada que hacer, y simplemente veo pasar el tiempo, porque no tengo otra misión.
Puedo ponerme de cuando en cuando a mirar por la ventana; cosa de quince segundos a lo sumo. Poco más, tengo que estar pendiente del tiempo, a ver si en una de estas no le veo pasar y me preocupo.
Así, cuando pasa, le pregunto por la familia, si todos están bien, ¿qué hay del pequeño? Milésima de segundo, creo que se llamaba, estos aristócratas adoran estos nombres. Y claro, como siempre que pasa alguien, pero más en este caso, pues hablamos del tiempo. « Está usted un poco nublado, hoy », le comento. Y él me contesta que mi puta madre, que se caga en todos mis muertos, y que me voy a enterar. Como ya conozco la rutina, espero a que el día siguiente brille un poco más el sol, y no haya estrés, y el tiempo en cualquiera de sus acepciones sea aguantable, vamos.
Conste que le veo pasar y esto en absoluto es sinónimo de perderlo. De hecho, lo hago en parte para no perderlo. Es horrible perder el tiempo, uno no se entera de qué es de él, y teme que le haya pasado algo. Cuando se tiene delante, uno puede elegir entre verlo pasar o no, siempre te puedes dar la vuelta. Pero cuando se ha perdido, no existe esa opción. Yo, personalmente, prefiero perder el mechero. La gente de la calle te da fuego, pero nadie te da tiempo, es escaso, caro. Los que tienen mucho se reúnen juntos, son asociaciones de Amigos del Tiempo, y están pendientes de él y le quieren, aunque él de vez en cuando les mande al carajo y se cague en todos sus muertos.
Luego hay días que uno cree que va a destiempo, y se da cuenta que es el tiempo el que ha perdido su propia noción, y el mundo entero va a destiempo. Más de seis mil millones de personas tienen entonces que hacer un alto en el camino y mientras descansan vuelven la cabeza para ver por dónde va el tiempo y si le queda mucho para alcanzarles. Algunos comentan cómo va la caminata, y se ríen de este tiempo, qué cosas tiene, en qué se habrá entretenido ahora. Otros ya se están preparando en los primeros puestos y se miran las suelas para comprobar que pueden aguantar otro tramo, y a buen ritmo. Podrán llegar en el grupo de cabeza hasta el próximo parón, en que el tiempo de nuevo se haya desorientado, y así sucesivamente.
Puedo ponerme de cuando en cuando a mirar por la ventana; cosa de quince segundos a lo sumo. Poco más, tengo que estar pendiente del tiempo, a ver si en una de estas no le veo pasar y me preocupo.
Así, cuando pasa, le pregunto por la familia, si todos están bien, ¿qué hay del pequeño? Milésima de segundo, creo que se llamaba, estos aristócratas adoran estos nombres. Y claro, como siempre que pasa alguien, pero más en este caso, pues hablamos del tiempo. « Está usted un poco nublado, hoy », le comento. Y él me contesta que mi puta madre, que se caga en todos mis muertos, y que me voy a enterar. Como ya conozco la rutina, espero a que el día siguiente brille un poco más el sol, y no haya estrés, y el tiempo en cualquiera de sus acepciones sea aguantable, vamos.
Conste que le veo pasar y esto en absoluto es sinónimo de perderlo. De hecho, lo hago en parte para no perderlo. Es horrible perder el tiempo, uno no se entera de qué es de él, y teme que le haya pasado algo. Cuando se tiene delante, uno puede elegir entre verlo pasar o no, siempre te puedes dar la vuelta. Pero cuando se ha perdido, no existe esa opción. Yo, personalmente, prefiero perder el mechero. La gente de la calle te da fuego, pero nadie te da tiempo, es escaso, caro. Los que tienen mucho se reúnen juntos, son asociaciones de Amigos del Tiempo, y están pendientes de él y le quieren, aunque él de vez en cuando les mande al carajo y se cague en todos sus muertos.
Luego hay días que uno cree que va a destiempo, y se da cuenta que es el tiempo el que ha perdido su propia noción, y el mundo entero va a destiempo. Más de seis mil millones de personas tienen entonces que hacer un alto en el camino y mientras descansan vuelven la cabeza para ver por dónde va el tiempo y si le queda mucho para alcanzarles. Algunos comentan cómo va la caminata, y se ríen de este tiempo, qué cosas tiene, en qué se habrá entretenido ahora. Otros ya se están preparando en los primeros puestos y se miran las suelas para comprobar que pueden aguantar otro tramo, y a buen ritmo. Podrán llegar en el grupo de cabeza hasta el próximo parón, en que el tiempo de nuevo se haya desorientado, y así sucesivamente.
La lela Lola y otros lolailos…
Te le dije, que el lenguaje hay que cuidarle. Hay que tener ejemples, como san Juan de le Cruz, en su Subida del Monte Carmele (no la de Tómbole, a quien la dije le mucho que lomento su lebia). Hay que laer más, y entender la que laes. Si mi amigo falle, tiéndolo le mano…lo, o don Manuel para sus alumnos.
Y que aún aguantemos en Madrid que pedagogos del lenguaje traten de enseñarle, laleoloismándonos…
Y que aún aguantemos en Madrid que pedagogos del lenguaje traten de enseñarle, laleoloismándonos…
Premeditadas cuerdas vocales
Háblame de caricias y mundos libres,
y me habrás seducido.
Háblame de esa exposición
que tan bien refleja la desesperanza,
y me veré atraído como nunca.
Háblame del compromiso
con el tiempo que nos ha tocado vivir
(sin sábanas da igual),
y me habrás vuelto loco.
Háblame de mis cualidades,
y conseguirás que me enamore...
de mí.
Pero líbrate de todo lo que ocurrió
a partir de tus trece años,
háblame de esos ángeles negros
que siempre han existido,
y de lo sola que te sentías
en tu torre de marfil,
y,
sin darme cuenta,
te habré regalado
mi vida
y mi muerte.
y me habrás seducido.
Háblame de esa exposición
que tan bien refleja la desesperanza,
y me veré atraído como nunca.
Háblame del compromiso
con el tiempo que nos ha tocado vivir
(sin sábanas da igual),
y me habrás vuelto loco.
Háblame de mis cualidades,
y conseguirás que me enamore...
de mí.
Pero líbrate de todo lo que ocurrió
a partir de tus trece años,
háblame de esos ángeles negros
que siempre han existido,
y de lo sola que te sentías
en tu torre de marfil,
y,
sin darme cuenta,
te habré regalado
mi vida
y mi muerte.